miércoles, 11 de noviembre de 2009

DÍA DE LA ESPECIALIDAD DE ARSENALES “SAN MARTÍN DE TOURS”


En el día en que la Especialidad de Arsenales festeja el aniversario de su creación y celebra a su patrono, San Martín de Tours, hacemos llegar nuestros saludos a todos los integrantes.


Breve Reseña Histórica del Comando de Arsenales
La Especialidad de Arsenales nació con los albores de la Patria, por cuanto antes de estallar la Revolución de Mayo, en el Virreinato del Río de la Plata solamente existía la "Armería Real" en la que revistaban un maestro mayor de armería, ocho oficiales y peones, que apenas funcionaba como depósito y lugar de mantenimiento pero sin capacidad de producción; y el "Parque de Artillería" que almacenaba los cañones, obuses y morteros que se encontraban fuera de servicio. Por el año 1806, antes de las Invasiones Inglesas, existió en Buenos Aires el Cuerpo de Maestranza de Artillería, dividido en dos secciones: carpintería y herrería. Dicho Cuerpo efectuaba actividades tales como reparar armas, reparar y construir bases para cañones de batalla, de plaza y carruajes, construir lanzas, sables y espadas, almacenar pólvora y mantener en depósito el material de artillería fuera de servicio.
Durante las Invasiones Inglesas se destacó la participación del Sargento Mayor de Artillería Esteban de Luca, quien con su empeño y creatividad organizó los primeros servicios para la fabricación de cañones y fusiles. Al mismo tiempo que Domingo Matheu se encontraba instalando la primera fábrica de pólvora y municiones.
A partir del 2 de septiembre de 1810 se concluyó la organización de la fábrica de fusiles esta vez a cargo de Matheu. En 1811 se estableció una fábrica de fusiles en Tucumán bajo la Dirección de Clemente Zavaleta y una fábrica de pólvora en Córdoba. En 1812 el gobierno central encaró la producción de piezas de artillería y para ello se designó a D Angel Monasterio y al Barón de Holmberg, al mando de una fábrica instalada en Jujuy. A la hora de la emancipación americana, la futura especialidad de arsenales se hizo presente con su esfuerzo silencioso y fecundo cuando, el General San Martín a fin de solucionar el problema de abastecimiento del Ejército de los Andes, nombró a Fray Luis Beltrán a cargo de la maestranza y laboratorio del Estado de Mendoza, debiendo cumplir con la misión de forjar las armas que llevaron por América el grito de libertad.
El 19 de enero de 1816, el ya Capitán Esteban de Luca fue designado Director de la Fábrica de Fusiles, donde se obtenía igual calidad que en la experimentadas fábricas europeas. La totalidad de los establecimientos que configuraban el Servicio de Arsenales, en la medida en que pudieron subsistir, fueron reunidos en 1817, bajo un mando común, pasando a depender de lo que posteriormente sería la Inspección General del Ejército.
A través de un decreto del 24 de septiembre de 1822 se dispuso marcar el armamento con la inscripción de Buenos Aires, penando con arresto y pago del valor del arma al que la perdiese, aumentando dicha pena para aquel que comercializara con ellas.
En 1827, también por decreto se creó la maestranza de artillería en la cual se capacitaban los oficiales en tres ramas: carpintería, armería y mixta (dedicada a la fabricación de munición). Durante la presidencia de Julio A. Roca, su ministro de Guerra, General Victorica, dispuso la constitución del "Arsenal de Guerra", que fue el primer elemento de Arsenales orgánico del Ejército producto de un plan preconcebido y estudiado. La tarea fue encomendada al Coronel Domingo Viejobueno, y para su asentamiento se construyó un edificio en el predio ubicado entre las calles Combate de los Pozos, Pichincha, Caseros y Garay.
Posterioriormente, en 1885 con el nombre de Arsenal Principal de Guerra se creó el actual Batallón de Arsenales 601, en 1863 se creó la Dirección General de Materiales y en 1897 la Dirección General de Arsenales de Guerra, cuya finalidad era coordinar la actividad de todos los talleres y fábricas; su primer Director fue el Cnl D Pablo Riccheri. Dada la cantidad de materiales, la diversidad de procesos de fabricación y la necesidad de abastecer racionalmente a las Unidades, y para cumplir con dicha finalidad, se creó la Escuela de Operarios Militares, a fin de dotar con personal idóneo a los Arsenales y Talleres del Ejército. En 1921 se creó el Batallón de Arsenales como dependencia de la Dirección General de Materiales del Ejército (DGME) y entre los años 1943 y 1954 se crean talleres en distintos puntos del país para lograr un eficiente apoyo zonal. En 1964, como consecuencia de las modificaciones operadas en la organización del Ejército, la Dirección General de Materiales del Ejército se transformó en el Comando de Arsenales. Por ley 19.101 del año 1971, el Presidente de la Nación decretó la creación del Escalafón "Servicio de Arsenales" en la categoría Personal Superior dentro del Cuerpo Profesional, a partir del 01 de enero de 1972, expresando que: "...razones orgánicas determinaron la conveniencia de contar con Personal Superior especializado en Arsenales, a fin de que las funciones típicas del mismo, sean cumplidas por personal especialmente reclutado y capacitado a tal fin; que la experiencia aconseja que dicho personal se forme en el Comando de Institutos Militares, mediante su reclutamiento por el Colegio Militar de la Nación", egresando de esa casa de estudios, a partir de 1976 los Oficiales de Arsenales. El espíritu que los anima quedó demostrado durante la Guerra de Malvinas, donde superando obstáculos, apoyaron a las tropas permitiéndoles mantener su capacidad y potencia de fuego. Desde 1987 bajo la denominación de "Dirección de Arsenales", la especialidad adquiere la organización actual. Hoy, numerosos son los Arsenaleros que, formando parte de las misiones en la Organización de las Naciones Unidas, participan en la importante tarea de mantener la paz en el mundo. La evolución orgánica y tecnológica ha dado a esta Especialidad singular importancia por lo que sus miembros forman parte del Cuerpo de Comando del Ejército. En la Imagen: Obreros metalúrgicos en las fraguas del Arsenal de Guerra.

Fuente: www.arsenales.ejercito.mil.ar

martes, 10 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL BATALLON DE COMUNICACIONES 181 "SARGENTO MAYOR SANTIAGO BURATOVICH”


Los cuarteles del actual Batallón de Comunicaciones 181, fueron construidos en el año 1931 para ser ocupados inicialmente por el histórico Regimiento de Infantería 5, regimiento de línea nacido con la Patria en 1810 y cuyo asiento de paz anterior se encontraba en Campo de Mayo.
Como hecho significativo se destaca que, en los episodios ocurridos durante la revolución de 1955, el cuartel fue bombardeado por la aviación naval, destruyéndose gran parte de lo que actualmente es el rancho de tropa de la Unidad.
El 10 de noviembre del año 1964 se crea, ocupando las instalaciones de este cuartel, el Batallón de Comunicaciones de Comando 181, siendo su primer jefe e entonces Teniente Coronel Maximiliano Costas.
En el año 1975 la Unidad participa en el Operativo Independencia, en el Monte Tucumano, constituyendo este episodio su bautismo de fuego.
En el año 1978 la Unidad recibió la orden y fue desplegada en la ciudad de Río Gallegos, en oportunidad del conflicto limítrofe con Chile.
A mediados del mes de marzo de 1982, el por entonces Jefe de Batallón, Teniente Coronel Andujar, recibe la orden del Comandante del Vto Cuerpo de Ejército de iniciar actividades de instrucción y ejercitaciones conjuntas con el Batallón de Comunicaciones Escuela Número 1, de Infantería de Marina, ubicado en Puerto Belgrano. Esas actividades se desarrollaron sin tener conocimiento de la real situación que se vivía en otros niveles de la conducción.
La noche del 25 de marzo de 1982, el Jefe de Unidad recibe la orden de establecer las comunicaciones durante el desplazamiento, desembarco, y posterior consolidación de las Islas Malvinas.
El 26 de marzo de 1982, durante una reunión de coordinación llevada a cabo en la Base Naval de Puerto Belgrano, se determinó el material a transportar por cada fuerza. La poca disponibilidad de carga en las bodegas, obligó a reducir los medios de la Unidad.
A las 1900 horas del 28 de marzo de 1982, la flota que transportaba a la Fuerza de Tareas Conjunta inició su viaje por mar con destino a las Islas Malvinas para ejecutar la Operación “Rosario”. El Batallón de Comunicaciones de Comando 181, no sólo fue el único elemento del Arma en participar de la Operación, sino que fue el único que pasó al completo a las Islas Malvinas y permaneció allí durante toda la Campaña.
La Sala de Situación del Rompe-hielos Almirante Irizar, constituyó el Centro de Comunicaciones en apoyo a la operación de desembarco durante el 02 de abril de 1982.
Con las primeras luces la Unidad fue desembarcada en las Islas donde, como primera medida, instaló el Centro Fijo “Malvinas”, el cual efectuó el primer enlace con el continente, al Centro de Comunicaciones Fijo “Comodoro Rivadavia”.
El Batallón, en cumplimiento del Plan de Campaña, proporcionó apoyo de comunicaciones también a las tropas que desembarcarían en Puerto Darwin y Bahía Fox, conformando dos grupos a órdenes de los subtenientes Vázquez y Migliavaca.
Con la llegada de la Xma Brigada de Infantería Mecanizada, se crea la Agrupación de Comunicaciones Malvinas, conformada por el Batallón de Comunicaciones de Comando 181, por la Compañía de Comunicaciones 10 y por efectivos de la Compañía de Comunicaciones 9, todos a órdenes del Jefe de Batallón.
Luego de los combates de Darwin, es tomado prisionero el grupo del entonces Subteniente Vázquez, que se encontraba brindado apoyo de comunicaciones al Regimiento de Infantería 25. Estos hombres combatieron hombro con hombro con los infantes hasta la caída de la posición.
Durante el desembarco inglés en San Carlos, fue condecorado el Cabo Primero Héctor Daniel Fernández, quien, estando en apoyo a la Compañía “C” del Regimiento de Infantería 25, a órdenes del Teniente Primero Esteban, participó en el enfrentamiento con efectivos ingleses en la cabeza de playa y, luego de destruir su equipo de radio, combatió como infantería en el repliegue de esa fracción.
Los sistemas siguieron funcionando durante los feroces combates del 11, 12 y 13 de junio. El 14 de junio se destruyeron equipos de radio y se inutilizaron vehículos. El único dispositivo de comunicaciones que continuó operando fue el Centro de Comunicaciones Fijo Malvinas, manteniendo el enlace permanente con el continente en forma ininterrumpida hasta que fueron sorprendidos por el enemigo, días después de la firma del cese de fuego.
El 14 de julio, con el regreso del último contingente de prisioneros, el Batallón de Comunicaciones de Comando 181 terminó su campaña de 109 días en el Teatro de Operaciones Malvinas, habiendo participado desde las primeras instancias de la guerra. Su personal nunca fue relevado y regresó al continente sin sufrir ninguna baja.
La Bandera Nacional de Guerra del Batallón luce hoy orgullosa las condecoraciones “Campaña Malvinas”, otorgada por el Congreso de la Nación Argentina y “El Pueblo de la Provincia de Santa Fe a los Héroes de Malvinas”, otorgada por el gobierno de dicha provincia.
En el año 1986 cambia su denominación por el de Batallón de Comunicaciones 181.
En el año 1992, comienza a participar en misiones de Organizaciones Militares de Paz, enviando oficiales, suboficiales y, en la actualidad, soldados voluntarios.
En el año 1997 se le impone al Batallón de Comunicaciones 181 el nombre histórico de “Sargento Mayor Santiago Buratovich”, en honor a este distinguido oficial Ingeniero Militar que contribuyó a extender las líneas telegráficas más allá de las fronteras impuestas por el indio.
Hoy, sus hombres continúan preparándose con modernos medios de comunicaciones e informática para enlazar al Comando del Vto Cuerpo de Ejército con las Grandes Unidades de Combate dependientes, desplegadas en la inmensidad de la patagonia, conscientes de la importancia y trascendencia de constituirse en la voz del comando en las operaciones, con la convicción heredada de aquellos pioneros y precursores del Arma, como el Sargento Mayor Manuel de Escalada, el Sargento Mayor Santiago Buratovich, y tantos otros, quienes con su ejemplo, convicción y profundo sentido patriótico, dieron el real sentido dual al hombre de comunicaciones, como soldado y combatiente aguerrido y como comunicante dedicado y eficaz, responsable de posibilitar el Comando y Control de las operaciones.
Fuente: www.bcom181.ejercito.mil.ar

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lunes, 9 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GRANADERO JUAN RABUFFI


Juan Rabuffi nació el 15 de julio de 1888 en la localidad de Suipacha, Pcia. de Buenos Aires. Fueron sus padres José Rabuffi y María Zorzoli

Por 1909 era un joven de 20 años que se hallaba cumpliendo con el servicio militar obligatorio en el Regimiento 1º de Línea Granaderos a Caballo. Regimiento éste que por un decreto de fecha 31 de octubre de 1911, pasó a denominarse “Regimiento de Granaderos a Caballo”. En circunstancias de procederse a la inauguración en Boulogne-sur-Mer del monumento erigido en homenaje al Grl. José de San Martín, el soldado Rabuffi viaja para participar del evento, formando parte de un contingente de 120 granaderos. Todos ellos fueron rigurosamente seleccionados en virtud de sus antecedentes y comportamiento. El viaje se hace a bordo del buque “Pampa”, en el cual también viajan 120 caballos con la necesaria dotación de agua y alimento para la larga travesía que duraría un mes.

La ciudad de Boulogne–sur-Mer lucía de gala. En la costanera, sobre el boulevard Sainte-Beauve, se encontraba el monumento listo para ser descubierto. La fragata Sarmiento y las cañoneras Paraná y Rosario estaban amarradas en el puerto local. El acto central se realizó el 24 de octubre de 1909 y al mismo asistieron más de diez mil personas, entre ellas muchos argentinos venidos desde todos los rincones de Francia.


Inauguración del monumento al general San Martín
Inmediatamente después de la inauguración del monumento, una vez transcurridos los prolongados discursos y el esplendoroso desfile militar, Juan Rabuffi da muestras graves de una afección pulmonar. Su superior luego de consultas, decide ingresarlo al hospital “Pierre Bertrand” de Boulogne, para su atención y tratamiento. Le diagnostican neumonía, razón por la cual deciden mantenerlo internado allí. La delegación debía inexorablemente retornar en el mismo buque que la llevó de ida, el que no disponía de las condiciones adecuadas como para poder trasladarlo y atenderlo correctamente. El granadero finalmente queda al cuidado de los facultativos franceses para que, una vez recuperado de sus dolencias, mediante gestiones del embajador argentino en Francia, sea retornado a Buenos Aires.

Pero su ansiado retorno no se pudo concretar. Un segundo diagnóstico médico le indicó bronconeumonía, la cual era prácticamente mortal en razón de que en aquel entonces no existían los antibióticos. Al cabo de 20 días de internación, el 9 de noviembre de 1909, Juan Rabuffi fallece en brazos del soldado francés Pollet, vecino de cama del hospital, que lo atendió durante su enfermedad con verdadero afecto de hermano.

La triste noticia del deceso fue recibida por el escuadrón del regimiento mientras emprendía su regreso, en el puerto inglés de Southampton. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio del Este, en tumba ofrecida por la comuna de Boulogne. La ceremonia fue imponente. Una enorme muchedumbre le rindió emocionado tributo y acompañó sus restos.


Repatriación de sus restos
Tras 59 años de estar sepultado lejos de la Patria, sus camaradas conscriptos, por entonces todos octogenarios, tras numerosas y fatigosas gestiones logran repatriar los restos del granadero. Los mismos son transportados por la fragata Libertad, siendo desembarcados el 31 de enero de 1968, a las 9hs, en la dársena “A” del Puerto Nuevo de Buenos Aires. Tras las honras correspondientes la urna con sus restos fue trasladada a su pueblo de adopción: Castilla.

Desde 2003, en cada aniversario de la muerte del granadero Juan Rabuffi, los miembros de la Asociación de Granaderos Reservistas de la República Argentina se hacen presentes en Castilla para brindar su emocionado homenaje al camarada fallecido en Boulogne-sur-Mer.

Fuente: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / www. revisionistas.com.ar / Urueña, Pedro Alberto - Vida y muerte del granadero Juan Rabuffi – Chacabuco (2004)

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domingo, 8 de noviembre de 2009

A 189 AÑOS DEL PRIMER IZAMIENTO DE LA BANDERA ARGENTINA EN LAS ISLAS MALVINAS


El día 6 de noviembre de 1820, se iza por primera vez la bandera Argentina en las islas Malvinas.
El coronel Daniel Jewit, comandante de nuestra fragata Heroína, toma posesión pública y solemne, con salvas de 21 cañonazos, en nombre del gobierno de Buenos Aires y en presencia del célebre navegante inglés James Weddell, que hacía escala en las Malvinas durante su primer viaje antártico.
Cuando Jewit llegó a las islas, encontró a más de cincuenta buques ingleses y norteamericanos, que pescaban anfibios, y los tripulantes mataban ganado llevado por los españoles. El coronel pasó aviso a los buques extranjeros de la toma del archipiélago, en nombre de la República, así como también, se opuso a la pesca y a la matanza del ganado, apercibiéndolos, que serían juzgados en Buenos Aires.

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sábado, 7 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SUIPACHA


El dìa 7 de noviembre de 1810 se produce la Batalla de Suipacha. Las fuerzas patriotas, comandadas por el Mayor General Antonio González Balcarce, derrotan a las realistas a las órdenes del Capitán de Fragata José de Córdoba. Más tarde el ejército patriota avanzó hasta el Río Desaguadero -cuyas aguas surgen del Lago Titicaca-, límite entre los virreinatos de las Provincias del Río de la Plata y del Perú, acampando allí. Después de este triunfo, el primero de las armas argentinas, las cuatro intendencias del Alto Perú que dependían de Buenos Aires, se declararon a favor de la emancipación americana.


Después del desfavorable combate de Cotagaita ocurrido el 27 de octubre, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza sin ser perseguidas por los realistas. El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir a Nieto con 100 veteranos de los Granaderos provenientes de Chuquisaca y a Basagoytía con 350 hombres de las milicias de Puno y de Arequipa, por lo que al día siguiente Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al día siguiente por 1.200 realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre, ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió por la noche un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería, junto con municiones y la paga de las tropas. Córdoba había recibido informes falsos sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que marchaban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos, tampoco se había enterado de la llegada de refuerzos con municiones y cañones.
El Ejército del Norte tenía inferioridad numérica, 800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones. Formaban parte del ejército realista de observación los veteranos del Real Borbón y del Cuerpo de Voluntarios del Rey, éste al mando del capitán José Fernando de Fontaneda, que habían partido de Buenos Aires en 1809 para reprimir las sublevaciones del Alto Perú y que luego formaron el Batallón Fernando VII.

La Batalla
Cuando el 7 de noviembre la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de Balcarce, éste había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.
Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron brúscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.
La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Nieto que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.
En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oraneses, tarijeños, cinteños y la Caballeria chilena de Tupiza, comandada por el Coronel Pedro Arraya. Martín Miguel de Güemes, quien estaba al frente de los salteños fue posteriormente a la batalla (ya en Potosí) despojado de su rango militar por desavenencias con Castelli y devuelto a Salta, mientras que sus tropas fueron incorporadas al Ejército del Norte. Las evidencias históricas señalan a Güemes como el ejecutante de las acciones de Suipacha, sin embargo Castelli no lo menciona en el parte de batalla.

Consecuencias
El ejército realista que luchó en Suipacha sufrió una completa derrota, perdió sus 4 cañones, sus tiendas de campaña, armas, municiones, 10.000 pesos en plata, víveres y se desintegró por completo.
El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, los jefes realistas del Alto Perú perdieron todo su prestigio, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre apresando a su gobernador Paula Sanz, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de Buenos Aires, ciudad en donde produjo una euforia generalizada.
En el momento de la batalla Juan Jose Castelli se hallaba en Yavi, desde donde el 8 de noviembre informó a la Junta sobre la victoria, redactando dos días después en Tupiza el parte completo, llevado a Buenos Aires por el mayor de patricios Roque Tollo.
En La Gazeta del 3 de diciembre, parafraseando al virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa, se pudo leer:
“(...) que el americano nacido para vegetar y vivir en la oscuridad, (...) [excedía a los militares de España], donde por virtud del nuevo gobierno, se ha enseñado la táctica de fugar, manchando la memoria de nuestros abuelos y héroes de la milicia que ahora nosotros queremos renacer (...)”
Una de las dos banderas tomadas fue enviada a Buenos Aires con una nota de Castelli que decía:
“A fin de que V. E. la destine a la sala del rey D. Fernando, con las que adornan su retrato.”

La Junta autorizó a todos los comandantes victoriosos en Suipacha, a llevar en el brazo derecho un distintivo con la inscripción:
La patria a los vencedores de Tupiza

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viernes, 6 de noviembre de 2009

REGIMIENTO DE CABALLERIA DE TANQUES 10 “HÚSARES DE PUEYRREDÓN”


Corría el año de 1806, cuando después de dominar la colonia del Cabo, en Sudáfrica, el comodoro Sir Home Popham, dando muestras de una increíble audacia, decidió atacar el Río de la Plata. Las tropas terrestres, a las órdenes del brigadier Beresford, pensaron que invadir Buenos Aires sería una campaña rápida y fácil. No se imaginaron el coraje de nuestros hombres. El 25 de junio de 1806, unos 1.600 ingleses desembarcaron en Quilmes y, tras combatir con la milicia que dirigía Pedro Arce, ocuparon las barrancas de Quilmes.El virrey Sobremonte sin tomar ninguna medida defensiva adecuada, se retiró a Córdoba con el pretexto de reunir fuerzas y reconquistar la capital. El día 27 los ingleses cruzaron el Riachuelo y vencieron la última resistencia de los milicianos en el paso de Barracas que llevaba directamente a Buenos Aires. En la tarde las tropas invasoras entraron en la ciudad. Beresford se estableció en el Fuerte y asumió el cargo de gobernador. Sus primeras medidas de gobierno apuntaron a ganar el agrado de la población: aseguró la libertad de cultos, la protección de la propiedad privada y la libertad de comercio.
Mientras tanto, en la campaña, un rico hacendado y hombre de acción, Juan Martín de Pueyrredón, rápidamente organizó y equipó a su costo a 700 hombres entre milicianos y vecinos. Lamentablemente estas improvisadas fuerzas fueron vencidas en el combate de Perdriel tras un breve encuentro. Santiago de Liniers, militar sagaz y astuto, decidió concentrar la acción en Montevideo y emprender desde allí la Reconquista.Con la colaboración de la población montevideana formó un ejército de 1.300 hombres que, luego de cruzar el Río de la Plata, desembarcó en el Tigre el 10 de agosto, avanzando luego hasta los Corrales de Miserere, donde estableció su campamento. Desde allí, exigió la rendición de Beresford. Ante la negativa inglesa, avanzó con su ejército, tomó el Retiro y obligó a los invasores a retroceder hacia la Plaza Mayor. El 12 de agosto las fuerzas de la Reconquista iniciaron el ataque decisivo. Beresford y sus hombres, refugiados en el Fuerte, se rindieron.En las puertas del Cabildo el brigadier inglés depuso formalmente las armas. Un Cabildo Abierto reunido el 14 de agosto, resolvió comunicar el triunfo a la corona española y organizar cuerpos de milicias para defender a Buenos Aires de una nueva invasión. Se otorgó el mando militar a Liniers y el poder político a la Audiencia. Se decidió enrolar y armar a los vecinos para preparar la defensa de la ciudad ante la certeza de que Inglaterra enviaría refuerzos para vengar la derrota. Para ello, se invitó a la población a sumarse espontáneamente a las milicias. La gente respondió con entusiasmo y Buenos Aires se transformó en un inmenso campo de entrenamiento militar.
Prácticamente no había casa en Buenos Aires en donde no viviera un miliciano. Hacia octubre de 1806, las milicias ya contaban con alrededor de 8.500 hombres, de los cuales sólo 3.000 eran españoles.Juan Martín de Pueyrredón tuvo a su cargo la organización de las fuerzas de caballería, formándose un cuerpo de tres escuadrones de húsares, que estuvieron un bajo su mando y los restantes, bajo las órdenes de dos colaboradores suyos, Núñez y Vivas. Los españoles integraron otros cuerpos, agrupados bajo según el lugar de origen de sus integrantes: Gallegos, Andaluces, Catalanes, Vizcaínos, Cántabros y Montañeses, entre otros. La Historia nos cuenta que al año siguiente, la segunda intentona del león británico de conquistar estas tierras terminó en una total derrota. Los improvisados y bisoños cuerpos integrados por tropas criollas y peninsulares, batieron aguerridamente a las veteranas tropas inglesas. Si bien finalizadas las invasiones inglesas y producidos los episodios de mayo de 1810, este cuerpo tuvo una vida efímera, puede decirse que de sus filas salieron los primeros cuadros del Arma de Caballería, muchos de los cuales pasarían a integrar otros cuerpos del Arma, durante las Guerras de la Independencia.Este es el origen del actual Regimiento 10 de Caballería de Tanques, que recibe el nombre de quien fuera su organizador, Don Juan Martín de Pueyrredón. La Historia nos relata que fue recreado en 1827, para intervenir en la Guerra contra el Imperio del Brasil, participó luego en las luchas por la organización nacional y en las primeras campañas llevadas a cabo contra el indio, guarneciendo todos los rincones de las fronteras interiores.Ya hacia fines del siglo XIX y principios del siguiente, sufrió por diversas causas, una serie de disoluciones y reorganizaciones, registrándose la última de ellas en 1917, en que integra definitivamente las unidades de Caballería de la Fuerza, hasta nuestros días. Actualmente, asentado en la localidad de Azul, en la Provincia de Buenos Aires y equipado con el más moderno material blindado que posee nuestro ejército (VC Tan de la familia TAM), constituye uno de los más formidables arietes de las fuerzas blindadas que lo componen, conservando al mismo tiempo las tradiciones y glorias del cuerpo que fuera su primitivo origen y llevando orgullosamente el nombre de quien fuera su insigne fundador: el Brigadier General D Juan Martín de Pueyrredón.
Fuente: wwwsoldadosdigital.com


jueves, 5 de noviembre de 2009

APOYO DEL EJERCITO FRENTE A LA EMERGENCIA HÍDRICA EN SALTA


El desborde de uno de los principales ríos a principios de este año provocó cortes en el servicio eléctrico, de gas y agua potable. Miles de familias quedaron sin los suministros básicos para afrontar el día a día, corriendo el riesgo de ingerir agua contaminada y pudiendo así contraer enfermedades de diversa índole como la malaria, Escherichia Coli, las hepatitis A y B, entre otras.

Debido a esta situación el Batallón de Ingenieros 5 “General de División Enrique Mosconi” ha destinado desde el mes de febrero personal especializado para realizar trabajos de potabilización y distribución de agua, con la implementación de tres plantas potabilizadoras, logrando cubrir una de las principales necesidades que demanda la población. Hasta la fecha se pudieron potabilizar 14.000 litros en la localidad de Aguaray y 6.000 en Tartagal.
Fuente: www.soldadosdigital.com

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