viernes, 17 de agosto de 2018

ANIVERSARIO DEL PASO A LA INMORTALIDAD DEL LIBERTADOR JOSE DE SAN MARTIN

El Ejército rinde homenaje al Padre de la Patria en un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad.
Nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas del río Uruguay. Su padre, don Juan de San Martín, había nacido en España y se desempeñaba como teniente gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria Matorras. Se trasladó a España junto con sus padres en el año 1786 donde ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia.
En 1785, regresó a España con su familia y en el año 1789, ingresó como cadete en el Regimiento de Murcia. Su bautismo de fuego fue en el sitio de Orán, en el año 1791, y en 1793 ascendió a subteniente. Finalizada la guerra con Francia en 1795, y siendo esta aliada de España, tomó parte en la batalla que se libró en el cabo de San Vicente contra los ingleses.
Entre 1808 y 1812, ingresó en una sociedad masónica que existía en Cádiz y que defendía ideas de carácter constitucional y liberal. Por tomar parte, el 16 de mayo de 1811, en la batalla de Albuera, fue ascendido a comandante agregado, culminando así su carrera militar en España.
Pasó a América, en enero de 1812, en la fragata «George Canning», que partió desde Londres, llegando a Buenos Aires el 9 de marzo para luchar por la independencia de Sudamérica. A los pocos días de su arribo, le fue reconocido el grado de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó la creación de un escuadrón, que luego fue el célebre regimiento de Granaderos a Caballo. Durante el año 1812 se ocupó de instruir a la tropa en las modernas técnicas de combate que conocía por su extensa actuación europea contra los ejércitos de Napoleón.
Además, se ocupó de organizar una sociedad secreta que se denominó la Logia de Lautaro —este era el nombre de un caudillo araucano que defendió la libertad de su pueblo a los comienzos de la conquista española—. La sociedad estaba formada como las logias masónicas de Cádiz y de Londres, similar a la que en Venezuela tenía como miembros a Miranda, Bolívar y Andrés Bello. Su objetivo era: "trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad"El 8 de octubre de 1812 estalló la revolución capitaneada por San Martín, Alvear, Monteagudo y otros conspiradores en contra del Gobierno; esta revolución hizo posible la asamblea de 1813, repetición en muchas conclusiones de las Cortes de Cádiz, aunque aún no se declaró la independencia, ya que no era deseada por muchos ciudadanos.
El Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba. Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se encontraron con los pacíficos frailes. Cuando despuntaba el sol del día 3 de febrero, las lanchas de la expedición realista tocaban tierra y subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín, cargaron desde cada lado del convento. En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. San Martín, a fines de 1813, ya con el grado de coronel de Caballería, sustituyó al general Belgrano en el mando del Ejército auxiliar, nombrándole, el director del Estado, gobernador intendente de la provincia argentina de Cuyo.
San Martín influyó para que los diputados del Congreso de Tucumán declararan la independencia de las provincias unidas de América del Sur -aún no la actual Argentina- , pues su idea era formar unos Estados unidos de toda América Latina.
El 1 de agosto de 1816 fue nombrado general en jefe del Ejército, y el 11 de febrero de 1817 se realizó una de las batallas más extraordinarias de la Historia, entre los independentistas y el Ejército español, siendo derrotado este en la cuesta de Chacabuco y entrando San Martín en Santiago (Chile). De aquí se partió para la conquista del Perú donde el 5 de abril de 1818 obtuvo la victoria de la batalla de Maipú, pasó decisivo para la independencia. San Martín comprendió que, para llegar a la liberación total, debía entablar contactos con Simón Bolívar, realizándose una entrevista en Guayaquil el 26 de julio de 1822. Se intentó el acuerdo de unir los dos Ejércitos para terminar cuanto antes con los españoles, pero Bolívar dijo que nada podía hacer sin la aprobación del Congreso del cual dependía.
San Martín se retiró de este tipo de vida en agosto de ese mismo año, debido a una promesa hecha un año antes. Regresó a Chile, más tarde a Mendoza, luego vino a España, para instalarse en Bruselas finalmente.
Pasó estrecheces económicas, ya que la pensión que le habían asignado en Perú no le llegaba con regularidad. San Martín tenía ideas monárquicas constitucionales que se volvieron republicanas al final de su vida. Fue contrario a la concepción estatal del dictador Rosas, que predicaba el caudillismo y la federación. Por hallarse este en la presidencia, siempre rehusó un nombramiento político y regresar a su tierra; sin embargo, mantenía correspondencia cordial con él. El 3 de agosto de 1823 muere su esposa, Remedios de Escalada. Parte entonces para Buenos Aires donde se encarga de su hijita Mercedes. El 4 de diciembre llega a la ciudad y permanece hasta el 10 de febrero de 1824 cuando se embarca hacia Francia. Allí se ocupa de la educación de Mercedes donde escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida. En 1829 regresa a Buenos Aires pero encuentra un clima hostil y permanece en Montevideo. En el año 1848 se trasladó a vivir a Boulogne-sur-Mer, hoy consulado de la Argentina; allí murió repentinamente, falleció el 17 de agosto de 1850 en la localidad de Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años siendo trasladado su cadáver a Buenos Aires, donde reposa en un mausoleo en la catedral.

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jueves, 16 de agosto de 2018

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA ESCUELA DE CABALLERÍA DEL EJERCITO

La Escuela de Caballería, fue creada por decreto del Presidente Roca el 17 de agosto de 1904, constituyéndose en el primer instituto destinado al perfeccionamiento de los cuadros del arma. Fue su primer director el Teniente Coronel Isaac de Oliveira Cezar, e inició sus actividades en el predio fiscal ubicado en las actuales avenidas Cabildo y Dorrego, siendo trasladada a la localidad de El Palomar en el año 1911.
Estaba compuesta en un primer momento por dos divisiones: "Trabajos Militares" y "Trabajos Hípicos".
Durante la década del veinte, sufre el asesinato de su Director, Teniente Coronel Varela, a manos de anarquistas, a raíz del desempeño del mismo en las acciones de la Patagonia.
En 1924, a raíz de la construcción del Colegio Militar de la Nación,, es trasladada a Campo de Mayo, donde se fusiona con el Regimiento de Caballería 2 "General PAZ", permaneciendo en dicho asiento hasta 1951, cuando se traslada a la ciudad de Mercedes - Corrientes. Durante el año anterior había sido creada la Escuela de Equitación,, sin mantener la vinculación orgánica con la Escuela de Caballería.
En 1956 regresa a sus cuarteles de Campo de Mayo donde en 1958 se constituye en Centro de Instrucción de Caballería, cuya orgánica incluye la Dirección del Centro, el Regimiento de Caballería Escuela, la Agrupación Tropas, la Escuela Militar de Equitación y a partir de 1961 la Escuela de Blindados. En 1964, el Centro de Instrucción de Caballería cambia su denominación por la de Escuela de Caballería.
Con motivos de las acciones emprendidas para reestructar el Ejército a partir de abril de 1992 inicia su traslado a la ciudad de Concordia y con el, el desarrollo de los primeros cursos.
A finales del 2002, la Escuela de Caballería se traslada nuevamente a Campo de Mayo, formando parte de la Escuela de las Armas (EDA). Y continuando con su misión de generar la doctrina específica, desarrollar los cursos regulares y complementarios para oficiales y suboficiales del Arma de Caballería.
Su Misión.
La Escuela de Caballería planificará, programará y ejecutará los cursos regulares y complementarios ordenados por el COEDOC, elaborando simultáneamente la doctrina específica y conjunta para permitir la capacitación operacional de cuadros y tropa a fin de asegurar la continuidad del sistema educativo del Ejército.
Fuente e informes: www.escueladecaballeria.ejercito.mil.ar

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miércoles, 15 de agosto de 2018

LA HISTORIA DE LAS CONDECORACIONES MILITARES ARGENTINAS

Se otorgan para premiar acciones de mérito llevadas a cabo por toda persona que en combate, haya defendido la República Argentina. A continuación, el detalle de algunas de ellas con reproducciones gráficas hechas íntegramente por Diario Soldados Digital. 

Honor. Valentía. Ejemplo. Las condecoraciones militares se otorgan por los servicios brindados a la Patria, aquella vocación para la cual un militar nació y justamente, distinguen esos valores, los más puros que un hombre de Armas pudiera alcanzar. Son reconocimientos honoríficos, otorgadas por actos de heroísmo o acciones meritorias, realizados exclusivamente en acciones de guerra. 

Las condecoraciones existen desde hace miles de años. Desde la antigüedad, la noción de reconocer y recompensar a una persona por sus méritos militares servía para alentar a otros a seguir el ejemplo. En tiempos remotos cuando habitaban las primeras civilizaciones egipcias, griegas y romanas, los servicios a la Patria se distinguían con collares, cintas o medallas.
La Falerística, una rama de la Numismática, y por lo tanto una ciencia auxiliar de la historia, estudia, justamente, la clasificación e inventario de las condecoraciones. El término deriva de la Phalerae, una de las muchas condecoraciones que crearon los romanos, y que consistía en pequeños escudos repujados en oro, plata o bronce, que se llevaban sobre la coraza.
Otra forma muy común en la que se corporizan las condecoraciones militares son las medallas. Los griegos las llamaban Ta Falara, que simplemente quiere decir “algo para mostrar o ser visto”. Las medallas son muy utilizadas en el Ejército en la actualidad y pueden tener varias clases, usualmente identificadas con el oro, la plata y el bronce. Esta distinción supone una clasificación de los actos y conductas realizadas, pero no implican una jerarquía. 
Si Alguna vez te preguntaste qué significan las algunas de las medallas que se entregan a los miembros del Ejército Argentino que estuvieron en situación de guerra, SOLDADOS DIGITAL te cuenta la historia y el propósito detrás de cada una de ellas. 

Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate
Una medalla con una Cruz de Malta de un lado, hecha en plata, y el brillo del Escudo Nacional del otro, realizado en oro. Así se materializa el máximo galardón que entrega nuestra Nación. La República Argentina otorga esta condecoración rigiéndose en la ley 22.607 (1982) y la ley 24.2291. Las normas establecen que la medalla será concedida al “personal militar, personal de las fuerzas de seguridad, fuerzas policiales civiles, argentinos o extranjeros, que en combate motivado por acontecimientos extraordinarios que revistan el carácter de acción o función de guerra, realice aislado o en el ejercicio del mando, una acción ponderable que se destaque considerablemente de las pautas de conducta, normalmente estimadas correctas”.
Esta condecoración revista un carácter tan especial que fue entregada a muy pocas personas, como fue el caso del Teniente Roberto Estévez (Post Mortem). Se le atribuyó tal honor a este fiel soldado como consecuencia de su accionar en la Guerra de Malvinas por comandar, a pesar de estar gravemente herido por balas británicas, a sus efectivos de Infantería y dirigir por radio el fuego de Artillería en la primera línea de combate durante la batalla de Darwin. Un último impacto de bala terminó con su vida.
Por otro lado, Oscar Poltronieri fue el único conscripto en Malvinas que recibió la medalla y que pudo vivir para contar su experiencia en sus tan queridas Islas. Y bien merecido tiene el honor de ser reconocido por su Nación con la distinción más alta. Espíritu de lucha, sencillez y arrojo. 

Medalla al Valor en Combate
"Reconócese la actuación en la Guerra del Atlántico Sur por sus relevantes méritos, valor y heroísmo en defensa de la Patria”. Estos son los actos que distingue la Medalla al Valor en Combate: los actos de valentía en el combate en circunstancias peligrosas. Es la segunda más alta condecoración militar propuesta por la República Argentina bajo la promulgación de la ley 24.020/19911 y ley 25.576. Hecha a base de plata, la medalla circular lleva el Escudo Nacional, rodeado por la leyenda "La Nación Argentina" en su lado superior y "al Valor en Combate" hacia abajo, suspendido de una cinta de pecho rayada con los colores celeste y blanco. 

La Nación Argentina al Muerto en Combate 
La Nación Argentina al Muerto en Combate es una condecoración militar otorgada por la República Argentina. La ley 22.607, sancionada el 15 de marzo de 1983 y publicada en el boletín oficial el 23 de marzo de 1983, determina que esta condecoración “será concedida al personal militar que, en combate, motivado por acontecimientos extraordinarios que revistan carácter de función de guerra, resultare muerto como consecuencia directa de los riesgos inherentes al mismo”. Fue así como, por bajas producidas durante la Guerra de Malvinas se han entregado 649 condecoraciones. Su material es la plata y pende de una cinta argentina, con borde superior negro. 

La Nación Argentina al Herido en Combate
La Medalla La Nación Argentina al herido en Combate, es la cuarta condecoración militar en orden de importancia, propuesta por la República Argentina a través de la ley 22.607, que fue sancionada el 15 de marzo de 1983. La condecoración es concedida a todo personal militar, personal de las fuerzas de seguridad, fuerzas policiales y civiles, argentinos o extranjeros que, en combate motivado por acontecimientos extraordinarios que revistan carácter de función de guerra, resultare herido de consideración como consecuencia directa de los riesgos inherentes al mismo. 

Nota
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc., sancionaron el 30 de septiembre de 1992 la modificación de la ley 24.020 que establece que la denominación "El Pueblo Argentino" en las medallas será reemplazada por "La Nación Argentina".
Agradecimiento: Sargento Ayudante Medina, del Departamento de Ceremonial, por su colaboración para la realización de esta nota. 
Fuente: Lucía Tornero y Ana Castelli para Diario Soldados Digital.

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martes, 14 de agosto de 2018

ANIVERSARIO DE COMBATE EN EL DESIERTO

El día 15 de agosto de 1876 se producen unos enfrentamientos contra indios salvajes. Sesenta soldados del 2° de Caballería y del Batallón 7°, al mando del Capitán Exequiel Delmozo y el Subteniente Manuel Palacio, combaten por dos horas contra una columna de 360 indios, matando e hiriendo a una gran parte de ellos. Además de quitarles lanzas y armas de fuego, capturaron 400 caballos y yeguarizos. El mismo día otros 60 soldados del 2° de Caballería al mando del Mayor Roque Peyteado derrotaron otra partida de salvajes, mientras que el Mayor Barrionuevo, del mismo Regimiento, con cuatro hombres se batió contra quince indígenas, matando a varios y capturando 9 caballos ensillados que habían robado.

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lunes, 13 de agosto de 2018

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PERIBEBUY

El 12 de agosto de 1869 se produce la Batalla para la conquista de la fortaleza de Peribebuy en la Guerra del Paraguay, 1869. Fuerzas argentinas al mando del General Luis M. Campos iniciaron el asalto, conquistando la plaza junto con tropas brasileñas. Esta acción se rememora en la marcha Capibary.
Guerra de la Triple Alianza. Llegado a Pirayú el 25 de Mayo, recién a fines de Julio, luego de dos meses de meditación, el Conde D’Eu, Príncipe Gastón María de Orleans, yerno del Emperador Pedro II, a cargo de las tropas aliadas, tomó la determinación de ir contra el Mariscal Francisco Solano López. Parecía dispuesto a realizar un avance frontal, tan difícil como audaz.
La presencia próxima del caudillo paraguayo, gravitando sobre su ánimo, le indujo después a pensar en operaciones menos arriesgadas. Y quedó convenido un movimiento envolvente, que amenazara la retaguardia de los paraguayos.
Por eso, el Conde D’Eu operaría sobre la izquierda de su oponente, a la cabeza de una poderosa columna que, haciendo un gran rodeo, iría por Paraguarí, Sapucay, Valenzuela e Itacurubí sobre Piribebuy y Ascurra. Los generales Emilio Mitre y José Antonio da Silva Guimaraes operarían al mismo tiempo sobre la derecha de los paraguayos, por los pasos de Altos y Atyrá, para salir en Tobatí y cortarles la retirada.
En Pirayú quedarían las fuerzas necesarias para amenazar el frente paraguayo y disimular el vasto movimiento proyectado.
El 28 de Julio se dio comienzo a la ejecución de este plan. Ese día partió por delante la vanguardia comandada por el general Juan Manuel Mena Barreto. En pos de ella avanzaron el mariscal Osorio,al frente del primer cuerpo del ejército imperial, el mariscal Plydoro da Fonseca Quintanilla Jordao, con el segundo cuerpo, y el Conde D’Eu con el resto de las tropas.
Eran más de 20.000 hombres de las tres armas, con poderosa artillería.
La plaza de Piribebuy estaba defendida por 1.600 hombres y doce cañones, a las órdenes del comandante Pedro Pablo Caballero.
El 10 de Agosto tomaron posición los aliados en torno del baluarte paraguayo, emplazando cincuenta y tres cañones en las alturas que lo dominaban. En todo el día siguiente continuó la reconcentración de las fuerzas aliadas y los preparativos del asalto.
La resistencia de los paraguayos fue tan tenaz como heroica. Los aliados varias veces rechazados, volvieron a la carga, hasta conseguir abrir una brecha en las trincheras, cuando las mujeres habían sustituido a los soldados paraguayos muertos y cargaban sus cañones, ya sin proyectiles, con frutas de coco, piedras, vidrios y arena.

Fuentes
Chiavenato, Juan José - Genocidio Americano - La guerra del Paraguay - Carlos Schauman Editor, Asunción, 1984 / O’Leary, Juan E. - El Centauro de Ybycui - Editorial Le Levre Libre, París (1929).

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domingo, 12 de agosto de 2018

ANIVERSARIO DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

En el marco histórico de la primera invasión inglesa, se conmemora aquel día de 1806 en que Liniers, al mando de un grupo de criollos y españoles, atacó con éxito al ejército inglés invasor y reconquistó la ciudad de Buenos Aires.

"Por las calles que conducen a la plaza Mayor, avanzan en tropel las fuerzas de la reconquista, envueltas en el humo de las explosiones y el retumbar de los disparos. Liniers, instalado con sus lugartenientes en el atrio de la iglesia de la Merced, ha perdido el control de las operaciones: sus soldados, mezclados con el pueblo que pelea a mano desnuda, no escuchan ya las voces de los oficiales, y se lanzan en un solo impulso a aniquilar al enemigo. Un diluvio de fuego se desata sobre las posiciones británicas en la plaza. Allí, al pie del arco central de la Recova, está Beresford, con su espada desenvainada, rodeado de los infantes escoceses del regimiento 71. Esta es la última resistencia. 
Las descargas incesantes abren sangrientos claros en las filas británicas. El jefe inglés comprende que ya no es posible continuar la lucha, pues sus tropas serán aniquiladas hasta el último hombre. Ordena entonces la retirada hacia el fuerte. Allí, momentos más tarde, iza la bandera de parlamento. 
Volcándose como un torrente en la plaza, las tropas y el pueblo llegan hasta los fosos de la fortaleza, dispuestos a continuar la lucha y exterminar a cuchillo a los británicos. En esas circunstancias, una vez más Hilarión de la Quintana es enviado por Liniers a negociar la rendición. Esta deberá ser sin condiciones. La muchedumbre, terriblemente enardecida, es a duras penas contenida. Se exige a gritos que Beresford arroje la espada. Un capitán británico lanza entonces la suya, en un intento por calmar a la multitud. Pero eso no conforma a la gente y Beresford debe aceptar, aun antes de que sus soldados hayan depuesto las armas, que una bandera española sea enarbolada sobre la cima del baluarte. 
Liniers está ahora a pocos metros de la entrada de la fortaleza, aguardando la salida de su rival vencido. Beresford, acompañado por Quintana y otros oficiales, marcha hacia Liniers a través de la multitud que le abre paso. El encuentro es breve. Los dos jefes se abrazan y cambian muy pocas palabras. Liniers, después de felicitar a Beresford por su valiente resistencia, le comunica que sus tropas deberán abandonar el fuerte y depositar sus armas al pie de la galería del Cabildo. Las fuerzas españolas rendirán, como corresponde, los honores de la guerra.
A las 3 de la tarde del 12 de agosto de 1806, el famoso regimiento 71 desfila por última vez en la plaza Mayor de Buenos Aires. Con sus banderas desplegadas los británicos marchan entre dos filas de soldados españoles que presentan armas, hasta el Cabildo, y allí arrojan sus fusiles al pie del jefe vencedor."

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sábado, 11 de agosto de 2018

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL JOSÉ FELIX CORREA DE SÁA

Nació en Mendoza el 20 de noviembre de 1801, hijo del segundo matrimonio del general de los Reales Ejércitos don José Correa de Saa y Pardo-Parraguéz, Corregidor de la provincia de Cuyo, con doña Juana María de Zorraindo y Zapata
En junio de 1816 ingresó como cadete al Regimiento de Granaderos a Caballo y cruzó la Cordillera con el Ejército de los Andes en 1817. Fue escolta del General José de San Martín y luchó en la batalla de Chacabuco, en la Sorpresa de Cancha Rayada y en la batalla de Maipú, a órdenes de Mariano Necochea.
Por su comportamiento en la Batalla de Maipú fue condecorado por el gobierno de Chile.
Participó en la Expedición Libertadora del Perú en la división de Juan Antonio Álvarez de Arenales, luchando en la batalla de Pasco. Participó en la campaña de Intermedios, que resultó en un desastre militar. De regreso estuvo a punto de perder la vida por el hundimiento del buque que los transportaba a Lima. Tras la retirada del general José de San Martín, formó nuevamente a órdenes de Necochea, participando en la campaña de la sierra peruana, luchando en las batallas de Junín y Ayacucho.
Regresó a Buenos Aires en 1826 y participó en una campaña al desierto, en que se logró asegurar Tandil y Volcán (hoy Balcarce). Participó en la Guerra del Brasil como jefe de la escolta del general Carlos María de Alvear, y luchó en Ombú, Ituzaingó y Camacuá.
Regresó a Buenos Aires a órdenes de Juan Lavalle, y participó activamente en la revolución decembrista y en la batalla de Navarro. Acompañó al coronel Federico Rauch en su campaña por el interior de la provincia de Buenos Aires, y estuvo a punto de ser ajusticiado junto con su jefe tras la derrota en la batalla de las Vizcacheras; se le perdonó la vida por estar seriamente herido.
Pasó a Córdoba, donde sirvió a órdenes de José María Paz; participó en la batalla de Oncativo. Secundó al coronel José Videla Castillo en su conquista de San Luis y Mendoza. Fue destinado al fuerte de San Carlos, en el sur mendocino, que debió reconstruir tras un ataque de indígenas pehuenches.
De regreso a Córdoba participó en la campaña contra Estanislao López, pero al ser capturado el general Paz, acompañó al ejército al mando de Gregorio Aráoz de Lamadrid hasta Tucumán. Con el grado de coronel combatió en la batalla de La Ciudadela, que resultó la derrota definitiva de la Liga del Interior.
Se refugió en Bolivia, estableciéndose en Tarija y luego en Chuquisaca.
Regresó a Mendoza después de la batalla de Caseros; en 1856, el presidente Urquiza le reconoció el grado de general. Tuvo a su cargo la organización del ejército en su provincia natal, pero no volvió a luchar ni a participar en política. El presidente Bartolomé Mitre lo reconoció como general retirado.
Falleció en Mendoza en diciembre de 1879.
En la imagen: Escena de la Batalla de Maipú, en la cual el Coronel Jose Felix Correa Saa fue condecorado por el Gobierno de Chile.
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