martes, 19 de noviembre de 2019

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL IBARZABAL

El 19 de noviembre de 1974 en la localidad de Quilmes, una patrulla control de ruta de la policía provincial advirtió el paso de tres vehículos sospechosos (dos automóviles y una camioneta) que se desplazaban aparentemente en convoy. Al advertir el hecho, los efectivos policiales iniciaron la persecución de los citados vehículos, que ya habían emprendido la fuga. En esas circunstancias se produce la detención de la camioneta, y quien se encontraba a cargo de la misma extrajo una arma corta y efectuó un disparo al interior del armario metálico que transportaba en la caja del vehículo, arrojó el arma al suelo y se entregó con los brazos en alto, sin ofrecer resistencia. Cuando los policías lo detuvieron, comprobaron que había dado muerte al Teniente Coronel Jorge Roberto Ibarzabal, presentaba un impacto de bala en su rostro y su fallecimiento se produjo en forma instantánea, su estado físico era deplorable, como consecuencia del prolongado encierro en las denominadas “cárceles del pueblo”, en las que se lo hacía rotar periódicamente para evitar su localización. Intento de asalto y copamiento del Regimiento de Caballería de Tiradores Blindado 10 y Grupo de Artillería Blindado 1 (Azul, provincia de Buenos Aires) Siendo las 22:30hs del sábado 19 de enero de 1974, Regimiento 10 de Caballería y el Grupo 1 de Artillería Blindada, que integraba dicha guarnición, fue atacada por la compañía “Héroes de Trelew” del Ejército revolucionario del Pueblo (ERP), se inician los primeros disparos en el sector oeste del cuartel, donde resulta asesinado soldado de guardia Daniel Gonzalez y es herido de gravedad el Teniente Primero Carullo, Oficial de Servicio. Inmediatamente después, ráfagas de ametralladora, granadas de mano y de fusil, se empiezan a escuchar en distintos sectores del cuartel. Este tiroteo alertó a los oficiales que se encontraban en el Barrio Militar ubicado calle por medio frente al cuartel. Mientras estos fueron adoptando medidas de acción, los atacantes ya habían penetrado y alcanzaban la parte posterior de las subunidades del sector este y oeste del cuartel y Casino de Oficiales, donde se produjeron los primeros combates, buscando alcanzar las salas de armas de las baterías y escuadrones. Simultáneamente llevaron su acción al sector del tanque de agua – guardia- encontrando en varios lugares una fuerte resistencia, lo que le ocasionó importantes bajas. Es de hacer notar, que estos ataques fueron rechazados, volviendo a la acción en varias oportunidades, no pudiendo alcanzar los objetivos perseguidos, de llegar hasta las salas de armas.
Mientras estos episodios se desarrollaban, el Jefe del Grupo de Artillería Blindado 1, Teniente Coronel Jorge Roberto Ibarzabal, que habitaba una casa frente al cuartel, y que había ingresado al mismo ante los primeros disparos, se dirigió a la casa del jefe de la guarnición, que a su vez era el Jefe del Regimiento de Caballería, Coronel Camilo Arturo Gay, que se alojaba en una casa, ubicada detrás del cuartel, separada de este por el arroyo Azul. Una vez allí ambos se dirigieron al cuartel, dejando el coronel a su familia en su residencia. Durante la marcha de ambos jefes al cuartel, a unos 100 metros antes de cruzar el puente sobre el arroyo Azul, encontrándose escasamente armados, son interceptados por un grupo de terroristas desde el sector del puente, siendo muerto el Coronel Gay y tomado como rehén el Teniente Coronel Ibarzabal, ante la amenaza de asesinato de la familia del coronel, la que, luego de rodear la casa, fue también tomada como rehén. El Teniente Coronel  Ibarzabal es introducido en un vehículo y secuestrado alejándolo de las acciones en desarrollo. La familia del Coronel Gay es conducida a un sector del cuartel destinado a la herrería, en donde la esposa del Coronel, quien estaba sentada en el piso con la cabeza de su hija apoyada sobre su falda, es cruelmente asesinada. Patricia Gay, entonces con 14 años, cuenta como ocurrieron los hechos. Nunca se recuperó de ese cuadro de dolor, se suicida el 5 de octubre de 1993.

El 20 de enero de 1974, el entonces Presidente de la Nación se dirigió a la ciudadanía por radio y televisión para referirse a los hechos y, días después la opinión pública conoció el texto de una carta que envía al personal militar de la mencionada guarnición de Azul donde expresa su deseo de "aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal" entre todos.

“Buenos Aires, 22 de enero de 1974
Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y soldados de la Guarnición Azul
Como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.
Los ejemplos dados por los jefes y oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los suboficiales y soldados que- con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de la Armada y la Fuerza Aérea.
Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en la que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo.
El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral.
Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que está empeñado en exterminar este mal, y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros.
La estrategia integral que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas.
Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron a sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel Gay y Teniente Coronel Ibarzábal. Tengan la certeza de que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación.
Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo.”
Firmado: Juan D. Perón, Presidente de la Nación.
Fuente: Info/con Noticias.

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lunes, 18 de noviembre de 2019

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE EL MORRO

En San José del Morro, emplazado sobre la ruta que une la ciudad de Mercedes (San Luis) con la de Villa Dolores (Córdoba), se produjo en el siglo XIX uno de los acontecimientos militares más importantes de la provincia de San Luis. Ubicado en el centro de la región que los indios debían cruzar para atacar las poblaciones norteñas, desde 1711 constituía el bastión destinado a contenerlos en sus arremetidas y a cortarles el paso en sus retiradas.

Desde la hora inicial de la conquista ese era el camino abierto por los aborígenes para sus avances sobre los pobladores rurales y los conglomerados urbanos establecidos al norte del Río Quinto, y ese fue el lugar que las vanguardias civilizadoras eligieron para librar sus batallas con los salvajes. Ahí fue donde por primera vez en 1584 Tristán de Tejada batió enérgicamente a los clanes sureños inflingiéndole una sangrienta derrota y fue también ahí donde los legendarios del feroz Yanquetruz destrozaron las milicias de tres provincias, dos siglos y medio más tarde, lo que demuestra cual dilatada fue la contienda entre indios y cristianos en la jurisdicción de San Luis.
En octubre de 1832 los gobiernos de Mendoza, Córdoba y San Luis combinaron sus fuerzas para contener una fuerte invasión de indios que había asolado las estancias ubicadas en los campos de Río Quinto.
En cumplimiento del acuerdo a que habían llegado las tres provincias, el gobernador José Gregorio Calderón salió de San Luis con destino al Morro al frente de 500 hombres de caballería e infantería armados de lanzas, sables, boleadoras y dos cañoncitos.
En el Morro se reunió con los sesenta infantes enviados desde Córdoba al mando del coronel Francisco Reynafé y con el coronel Jorge Velazco que venía de Mendoza conduciendo un convoy de carretas con armas, las que no pudieron llegar a tiempo a causa de la rapidez con que se había producido el avance de los invasores.
El comandante Pablo Lucero que ya se encontraba en el Morro y Calderón, organizaron apresuradamente el frente de batalla con los invasores a la vista. Reynafé con su escuadrón ocupó el ala derecha, sostenida por la infantería y dos piezas de artillería al mando de Velazco y del comandante Patricio Chávez. Las caballerías de Córdoba y San Luis integraron el ala izquierda a las inmediatas órdenes de Lucero, el comandante Pedro Bengolea y los capitanes Pedro Núñez y León Gallardo. La reserva quedó constituida por dos piquetes de caballería al mando del comandante Eufrasio Videla. El combate fue iniciado por Lucero que se lanzó en una rápida y violenta carga, entreverándose con los indios que consiguieron parar el golpe y desorganizar a los atacantes, hiriendo gravemente al comandante Lucero y de no poca consideración a los capitanes Núñez y Gallardo.
Producido el primer choque los indios contraatacaron con tremendo empuje, obligando a las fuerzas regulares a formar cuadro para poder resistirlos y contra ellos se estrellaron infructuosamente hasta que finalmente adoptaron la táctica de retirarse, aparentando que abandonaban el combate.
Transcurridas unas pocas horas los comandantes Videla y Reynafé, cumpliendo órdenes superiores, iniciaron con el grueso de las fuerzas la persecución de los que ellos creían que se retiraban vencidos y escarmentados. Para su desgracia les dieron alcance cinco leguas al sud del Morro, empeñándose en una acción que concluyó en un completo desastre para los perseguidores.
Los indios tomaron la iniciativa atacando a las fuerzas regulares con tan recio empuje que rompieron los cuadros y desorganizando la infantería, acuchillaron bárbaramente a gran parte de los soldados de la civilización. Ahí rindieron su vida heroicamente el capitán José María Ponce, el teniente José Quintero, el alférez Castro y el abanderado Agustín Acosta.
El sangriento combate debe ser recordado como una de las humillantes victorias que los irregulares escuadrones aborígenes consiguieron llevándose por delante las veteranas fuerzas de línea comandadas por jefes que habían acreditado su valentía y denuedo en cien combates en las luchas del desierto y en las de las discordias civiles.
La bochornosa derrota que sufrieron ese día demuestra que no era un mito ni una leyenda emanada de miedo o la cobardía, la condición de guerrero peligroso y de inigualable ferocidad que se atribuía al belicoso ranquel.
El bote formidable de sus largas y agudas lanzas, el golpe mortal de su bola guacha, su vigor físico revelado en el entrevero cuerpo a cuerpo que él prefería en la pelea, sus cargas vertiginosas, y hasta sus estremecedores alaridos de guerra que se complementaban con sus traidoras y sorpresivas celadas, creaban una imagen de muerte y exterminio que hacía estallar los nervios de sus oponentes poniendo a prueba el temple de sus corazones.
El panorama real, la verdad escueta de lo que ocurría es que las falanges indígenas, invictas o derrotadas, con su asombrosa movilidad y pugnaz fibra bélica no dejaban más descanso a los pobladores y soldados cristianos que el que corría entre uno y otro malón llevados a cabo en los más dispares escenarios y a veces simultáneamente en dos o tres lugares distintos.
Inopinadamente aparecían en el horizonte, cometían una tremenda fechoría y regresaban a sus cubiles llevando ganado, cautivos y otros frutos de su rapiña y volvían a salir con distinto rumbo, buscando caer sobre las zonas indefensas y dejando señalado siempre su paso por un reguero de sangre, con los mutilados e inermes cuerpos de sus víctimas y con la negrura del incendio destructor. Su embate contra todo lo que era un signo de vida civilizada, concluía a veces con la destrucción y masacre de las fuerzas que se les oponían.
Vencedores o vencidos el saldo era siempre pavorosamente dramático: los pueblos destruidos, los hogares enlutados, la vigilia permanente y el terror oprimiendo los corazones.
En la imagen: Templo de San José del Morro, el más antiguo de la Provincia de San Luis.

Fuentes: Pastor, Reynaldo A. – San Luis, su gloriosa y callada gesta (1810-1967) – Buenos Aires (1970).
 
 

domingo, 17 de noviembre de 2019

DÍA DE LA AVIACIÓN DE EJÉRCITO

En el día de la Aviación de Ejército, conmemoramos la recreación del Comando de Aviación, el 17 de noviembre de 1958, y enviamos especiales saludos a todos sus miembros.

La misión de la Aviación de Ejército incrementará la capacidad de las fuerzas terrestres para realizar operaciones militares, empleando en la tercera dimensión sus medios aéreos orgánicos para la ejecución de funciones de combate, apoyo de fuego, apoyo de combate. Esencialmente la Aviación participa en la batalla ejecutando operaciones aeromóviles, de apoyo de fuego, defensa aérea, defensa antitanque, exploración y reconocimiento, observación, vigilancia aérea, comando, control, comunicaciones e inteligencia (C3I) y guerra electrónica.
La misión cobrará mayor relevancia cuando las operaciones terrestres se desarrollen en grandes espacios, con poca densidad de tropas o cuando se deba operar con flancos libres, retaguardias expuestas y en zonas no totalmente bajo propio control, proporcionando movilidad táctica para desplazar rápidamente efectivos para ocupar lugares críticos, efectuar cercos o lograr la concentración de medios.
Sus elementos proporcionarán a los comandos terrestres, la posibilidad de introducir modificaciones significativas en la relación del poder de combate en lapsos reducidos, creando las condiciones para el éxito o aprovechando aquellas que se hubieran producido durante el desarrollo del combate.

En nuestro país, el empleo del medio aéreo conaplicaciones militares se remonta a la Guerra de la Triple Alianza, cuando en "Potrero Piris", el 8 de julio de 1867, el Sargento Mayor Roberto A. Chodasiewicz, se elevara en un globo aerostático para observar el dispositivo de Humaitá.

A partir de allí, el Ejército fue el principal protagonista del desarrollo aeronáutico nacional, a través de jóvenes entusiastas que contando con el desinteresado apoyo de Instituciones Civiles y Aeroclubes, logran en 1912 la creación de la Escuela de Aviación Militar, con asiento en El Palomar.

Durante el período 1912 - 1945, mediante una tesonera labor, se produce una gran expansión del medio aéreo, creándose las primeras Unidades de Aviación, el Arma de Aviación de Ejército, la Fábrica Militar de Aviones y el Comando de Aviación de Ejército, para luego de 33 años de trabajo sin pausa, dar origen a la actual Fuerza Aérea Argentina.
La decisión de crear esta nueva Fuerza Armada, motivó que el Ejército cediera casi la totalidad de su material aéreo e instalaciones. Con el material restante, más algunas incorporaciones esporádicas, se mantuvieron los apoyos aéreos de la Fuerza.
Este hecho, más las crecientes necesidades impuestas por los modernos escenarios, dieron como resultado la recreación de la Aviación del Ejército en el año 1956.
A partir de ese momento y con la sistemática incorporación de aeronaves, personal y Unidades, la Aviación de Ejército ha apoyado a la Fuerza y a la Comunidad en forma ininterrumpida en todo el territorio nacional.

En el año 1965 participó con un avión Cessna U -17 en la primera expedición al Polo Sur.
En el año 1975, tuvo su bautismo de fuego durante la Operación Independencia.
En el año 1982, obtuvo una participación preponderante en todas las acciones llevadas a cabo en la gesta de Malvinas.

En el año 1989, participó en la recuperación de los cuarteles del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 en La Tablada.

Los apoyos de Aviación de Ejército se ven permanentemente materializados a través de la participación en las campañas antárticas, las evacuaciones sanitarias, los ejercicios Conjuntos y Combinados, los incendios forestales y las inundaciones que afectan a distintas zonas del país.

Fuente: www.ejercito.mil.ar

En la Imagen: Dibujo de Carlos A. Garcia. Durante la Guerra de Malvinas el entonces Capitán Jorge Svendsen, acompañado por el Cabo 1º San Miguel y el Sarg Ay Santana, abordo de un UH-1H del Batallón de Aviación de Combate 601 de la Aviación del Ejército Argentino, rescatan al Capitán (ARA) José César Arca luego de eyectarse de su A-4Q posterior al ataque a la corbeta HMS Ardent.
La hazaña fue espectacular por la mala meteorología y la amenaza de ataques enemigos. Svendsen debió introducir los esquíes de su helicóptero en el picado mar, para que el accidentado piloto pudiera colgarse y ser llevado de esa manera unos 500 m hasta la costa para ser subido posteriormente al interior del helicóptero.

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sábado, 16 de noviembre de 2019

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL ESCUADRÓN DE EXPLORACION CABALLERÍA BLINDADO 1 "CORONEL ISIDORO SUAREZ"

Con fecha 16 de noviembre de 1964 y conforme al primer tramo del plan de reestructuración de la Fuerza Ejército, el Presidente de la Nación decreta la creación del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 10, con asiento en La Tablada, provincia de Buenos Aires, dependiente del Cdo Br Mec X.
Teniendo en cuenta el expediente originado en la Subunidad por el cual se solicita se designe a la misma con el nombre del ilustre prócer Coronel Isidoro Suarez el Comandante en Jefe del Ejército resuelve favorablemente este pedido con fecha 30 de setiembre de 1974. De esta manera se repara una injusta omisión histórica al recordar, con tal designación de aquel valiente jefe militar, quien se distinguió por sus virtudes de soldado, sus condiciones de líder y su brillante desempeñó en las misiones de exploración y reconocimiento realizadas durante las luchas por la emancipación americana.
Desde su creación el Escuadrón ha estado presente en las más importantes acciones realizadas por el Ejército Argentino en su historia militar reciente.
El 23 de diciembre de 1975 en la localidad de Monte Chingolo, tiene un activo protagonismo en la defensa y recuperación del Batallón Depósito de Arsenales 601 “Domingo Viejo Bueno”, atacado por elementos terroristas.
En 1982 el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 10 es el único elemento del arma de caballería que participa en forma orgánica de la recuperación de las Islas Malvinas. Combate en forma heroica en Monte Longdon, Moody Brook y Wireless Ridge. Durante esta gloriosa campaña tiene 76 bajas lo que manifiesta en el hecho de que 1 de cada 10 de sus hombres es galardonado por su acción en combate. Su personal es distinguido con una medalla “al valor en combate”, 6 medallas “muerto en combate” y 21 “distinciones personales”.
Con fecha 31 de diciembre de 1985, como parte de racionalización del Ejército, esta Subunidad cambia su denominación por el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 1, dependiente de la Br C Bl I.
El 23 y 24 de enero de 1989 participa en la recuperación de su propio cuartel en La Tablada que había sido atacado por elementos terroristas del Movimiento Todos por la Patria. Durante las acciones ejecutadas para dicha recuperación 6 de sus hombres son heridos en combate.
La bandera de guerra de la Subunidad ha recibido las siguientes condecoraciones: “El Ejército Argentino a las unidades que participaron en la campaña de Malvinas”, “El gobierno de la provincia de Santa Fe al valor de los que combatieron en al Atlántico Sur” y “El Ejército Argentino al honor, valor y disciplina en el combate de La Tablada”.
Con fecha 2 de Diciembre de 1992 se traslada a la localidad de Arana, Pcia. de Buenos Aires .
El 30 de abril de 1998 la Subunidad es designada por el Sr JEMGE como Compañía de Reconocimiento Ligera de la Brigada Multinacional de Rápido Despliegue (SHIRBRIG), para actuar a orden bajo el mandato del capitulo VI de la carta de la Organización de las Naciones Unidas.

Fuente: www. caballeria.ejercito.mil.ar

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viernes, 15 de noviembre de 2019

ANIVERSARIO DE LA DISTINCION A LOS VENCEDORES DE LA FLORIDA

El 16 de noviembre de 1814 el Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata decreta una distinción para el Coronel Arenales y los vencedores en el combate de Florida.
La batalla de la Florida fue ganada por los patriotas el 25 de mayo de 1814. Ete combate se libró en los márgenes del río Piraí. El coronel Ignacio Warnes, Juan A. Arenales y José Manuel Mercado derrotaron al realista José Joaquín Blanco que gobernaba este pueblo.
En la contienda participaron unos ocho mil hombres, de los cuales 300 fueron comandados por Warnes, otro tanto por Mercado y el resto por Arenales.
Los jinetes al mando de Mercado se ubicaron al borde del monte que existía en la parte norte del pueblo. En la parte sur de la playa se dispuso la artillería. Ocultas en el margen del monte se ubicaron las unidades comandadas por Warnes. Arenales se hizo cargo de la agrupación de la infantería y artillería. Ubicadas de esta forma esperaron a que Blanco dé inicio a la contienda.
En la madrugada, Blanco atacó a las fuerzas comandadas por El Colorao Mercado, las mismas que retrocedieron hacia las tropas de Warnes que esperaban. Con esta estrategia apoyada por distintos flancos, a Blanco no le quedó más que retroceder hacia el pueblo. Buscó refugio en la plaza principal, con la intención de buscar desde ese lugar reorganizarse para poner resistencia.
Warnes no dudó en ir por él, y al llegar a la plaza le desafió en voz alta a un combate personal. Blanco, ya herido en la pierna y otras partes de cuerpo, cayó muerto y la victoria de esa batalla fue para los patriotas.
La historia inmortalizó su nombre al comandar al ejército patriota que triunfó en la batalla de “La Florida” en 1814. El historiador salteño Roberto Vitry refiriéndose a tan arrolladora victoria afirmó: “El triunfo de la Florida” casi termina con la vida del prócer: Arenales, solo ya, sigue peleando sin pensar en rendirse. Un feroz hachazo le tiene el cráneo abierto en uno de sus parietales. Su cara está tinta en sangre”. Concluye este investigador: “En fin: trece heridas tienen despedazada su cara, su cabeza y su cuerpo –por lo que sus adversarios le llamarían con el apodo de “El Hachado”, y todas están manando sangre”. San Martín llamaba a Arenales “compañero y amigo”. Concluida la entrevista de Guayaquil, -1822- en reconocimiento por su coraje y leal colaboración, el Padre de la Patria delegó en él el mando de las tropas a su cargo, informando su decisión a Bolívar.
En la imagen: General Juan A. Álvarez de Arenales.


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jueves, 14 de noviembre de 2019

14 DE NOVIEMBRE: DÍA DE LA ESPECIALIDAD DE INTELIGENCIA

La Inteligencia constituirá una necesidad permanente de la conducción. Ello impondrá que las actividades de este campo deban efectuarse en forma ininterrumpida en todos los niveles, desplegando los medios y comenzando la producción de inteligencia con la debida anticipación, para estar en condiciones de proporcionar las bases necesarias a la conducción, en forma oportuna.
Los elementos de Inteligencia participarán en la batalla, mediante la realización de actividades de ejecución de inteligencia, para satisfacer las necesidades de las áreas territoriales, tácticas y estratégicas, de acuerdo con los siguientes conceptos:
- En los niveles tácticos se realizarán actividades de obtención sobre el enemigo, características geográficas de la zona de combate y las condiciones meteorológicas, mediante la utilización de elementos de inteligencia táctica.
- En el nivel estratégico operacional se realizarán actividades de obtención de información sobre el enemigo, operaciones de contrainteligencia, mediante el empleo de elementos de inteligencia táctica y elementos específicos de inteligencia, utilizando procedimientos abiertos y/o encubiertos para satisfacer las necesidades del Teatro de Operaciones u organizaciones territoriales del mismo nivel.
- En el nivel estratégico militar, se realizarán actividades de obtención de información, operaciones de inteligencia y contrainteligencia, y de ejecución de operaciones psicológicas mediante la utilización de procedimientos normalmente encubiertos para satisfacer las necesidades de este nivel de conducción.
Los elementos de Inteligencia cuentan con una organización flexible, y con medios especiales que le permiten satisfacer, con eficacia, todas aquellas actividades que se deriven del cumplimiento de su misión específica.
En cada nivel de conducción (táctico-estratégico) se conformarán dos organizaciones diferenciadas, a saber:
- Órganos de Dirección, con la misión de dirección, producción de inteligencia y diseminación.
- Medios de Ejecución, para la obtención de información en todos los niveles, y para la ejecución de operaciones de inteligencia, contrainteligencia y acción psicológica.
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miércoles, 13 de noviembre de 2019

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE AYOHUMA

La Batalla de Ayohuma (en quechua cabeza de muerto) (14 de noviembre de 1813) fue una contienda en el marco de la Guerra de Independencia de Argentina, en la Campaña del Alto Perú, en la que el Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano fue derrotado por las tropas realistas comandadas por Joaquín de la Pezuela.
Previo al combate
Luego de la derrota de Vilcapugio, Belgrano estableció su cuartel general en Macha. Allí reorganizó a su ejército. Obtuvo ayuda de Francisco Ocampo (Presidente de Charcas), y de las provincias del Alto Perú (Cochabamba, Santa Cruz de las Sierras, Chayanta). A fines de octubre de 1813, el ejército patriota contaba con alrededor de 3.400 hombres, de los cuales apenas 1.000 eran veteranos.
A pesar de su reciente victoria, las tropas de Pezuela, estaban refugiadas en las alturas de Condo-Condo y rodeadas por poblaciones hostiles, no podían emprender ataque alguno contra el Ejército del Norte. Finalmente, el 29 de octubre, los realistas partieron desde su campamento en Condo-Condo, a fin de tomar la ofensiva antes de que los patriotas se robustezcan más. El 12 de noviembre llegan a Toquirí, una elevación a cuyos pies se halla la pampa de Ayohuma.
Mientras tanto, el General Belgrano estaba reunido con sus oficiales para discutir el plan de operaciones a seguir. La mayoría se inclinaba por retirarse a Potosí, pero el general alentó a sus subalternos a combatir en la batalla. Esa misma noche las tropas abandonaron Macha y se dirigieron hacia Ayohuma.
La Batalla
Las tropas que se estaban por enfrentar presentaban una desproporción importante. Mientras que la caballería patriota doblaba a la realista, los españoles contaban con el doble de infantería y 18 piezas de artillería, contra 8 de las tropas de Belgrano.
A mitad de la mañana, los españoles que habían descendido de su posición elevada para ubicarse sobre la derecha del ejército del Río de la Plata, comenzaron el fuego con sus cañones, dispersando a las tropas adversarias. En un alto del fuego enemigo, Belgrano ordenó el avance de la infantería y la caballería, pero éstos no pudieron resistir ante la oposición de los españoles.
Belgrano se vio obligado a retroceder y mediante un llamado de clarín logró reunir a alrededor de 500 hombres. En el campo de batalla quedaron alrededor de 200 muertos, 200 heridos y 500 prisioneros y casi toda la artillería. Los 500 hombres se dirigieron hacia Potosí, pero la ciudad debió ser prontamente evacuada ante la cercanía del enemigo. Belgrano se dirigió entonces hacia Tucumán, donde el 30 de enero de 1814 le entrega el mando del Ejército del Norte al general San Martín. Luego comentaría por escrito la superioridad táctica del español frente a su limitado conocimiento de la guerra.
"El General Belgrano como improvisado y abnegado comandante en Jefe del Ejército Auxiliar del perú, se hizo cargo del mismo con la dotación de oficiales que tenía. En las batallas de Tucumán y Salta primero, y en las acciones de Vilcapugio y Ayohuma después, se destacaron Balcarce, Díaz Velez, Dorrego, Superi, Holmberg, Forest, Lamadrid y Paz. Modesto en su grandeza, atribuyó a ellos y a la tropa las victorias de Las Piedras, Tucumán y Salta, reservando para sí solamente la responsabilidad de los infortunios de Vilcapugio y Ayohuma."
De: "Fundamentos de Etica Militar" del General de Brigada Emilio Bolon Varela.