sábado, 3 de diciembre de 2016

TRÁGICA PROFECÍA - CURUPAITY

En las vísperas de Curupaytí varios jefes del ejército argentino se reunieron a comer en la carpa del doctor Molina. Eran estos, los coroneles Luis María Campos y Juan Bautista Charlone y los comandantes Rosendo Fraga, Manuel Rosetti y Alejandro Díaz, el elegante oficial egresado de Saint-Cyr.
Saboreaban un banquete de soldado cuyo manjar más exquisito era un sábalo raquítico.
De pronto Fraga, con aquella arrogancia en el porte y en el hablar que lo hacia atrayente, dijo con visible contrariedad y triste sonrisa:
- ¡Hoy me van a matar! Recibiré un balazo en el vientre pero tendré el honor de morir con el quepis que Vd. me ha regalado –y dirigiéndose a Campos lo saludó con simpatía.
Alguien quería remover el silencio reinante cuando se escuchó la voz de Rosetti:
-¡Yo también voy a morir –exclamó- y es tan cierto mi presentimiento que he arreglado mis asuntos!
El joven Díaz, apenas extinguidos los ecos de las palabras de su camarada, murmuró con la cabeza gacha:
- ¡Yo también voy a morir!
El valiente Charlone, ese elegante oficial italiano que amaba tanto a su patria adoptiva, se irguió al tiempo que decía con un nervioso acento:
- Del mismo modo quedaré allí de un metrallazo; pero caeré en mis cabales, porque hasta ahora en el ejército argentino, en esa patria que tanto amo, nadie ha ido mas lejos que yo, y por eso que quiero darle mis glorias y mi sangre.
La atmósfera vibraba de puro tensa, y tristes pensamientos pasaban por las mentes esclarecidas de los bravos. Rosetti sacudió sus amarguras y llamando al Coronel Campos por su mote cariñoso dijo:
-¡El general Petit también ha de morir!
-¡No!- le interrumpió Fraga- saldrá herido solamente para que cuente el cuento.
En esos momentos se presentó un oficial de talla gigantesca, cabellos rubios y mirada infantil que traía una orden:
- ¿Y a éste? – dijo Rosetti sonriente.
- Como es tan grande, será el primero que muera – replicó secamente Charlone.
Salvo la herida de Campos, la siniestra profecía se cumplió. Todos murieron como héroes. Están en la gloria pero no en el bronce. Faltan esas estatuas.

De “Anecdotario Histórico Militar” de Juan Román Sylveira.
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viernes, 2 de diciembre de 2016

ANIVERSARIO DEL DESASTRE DE COLLON CURÁ

Si bien los combates ocurridos durante la conquista del desierto son los principales hechos de armas de dicha campaña, no se deben olvidar el considerar algunos desastres, que por su trascendencia y resonancia en el medio castrense, influyeron en el ánimo de los expedicionarios y fortineros. Muchos de ellos fueron olvidados, o, siguiendo una práctica muy usual, no dejaron registrados los pormenores, quedando la posteridad ignorante de tantos actos de heroísmo, cumplidos por oscuros soldados, como por humildes y serviciales indios amigos.

Uno de estos hechos fue el denominado desastre de Collón Curá, que merece figurar en nuestra literatura, para que nuestra juventud sepa y conozca que aquí en esta tierra, su Patria, hubo una pléyade de varones capaces, valientes, abnegados, tan héroes como esos que la literatura extranjera les presenta, pero que por desconocimiento o snobismo han dejado en el oscuro desván de la Historia, muchos de los escritores que han preferido beber en otras fuentes la inspiración para sus libros.
La de Collón Curá fue una de las mayores catástrofes ocurridas a las tropas expedicionarias, durante las campañas al sur argentino. Es un dato que no han observado los historiadores y escritores –por lo menos no se encuentra en la literatura a nuestro alcance- el peligro que siempre significó para nuestros abnegados soldados el tener que cruzar o vadear los impetuosos ríos cordilleranos. Esos ríos cuyo lecho es, por lo general, de cantos rodados patagónicos. A la velocidad y turbulencias de las aguas en las lisas piedras, se une la frialdad natural en corrientes de deshielo. La gelidez hace que el soldado caído en las aguas, con las ropas empapadas, con botas y los demás elementos que lleva cuando va montado, no pueda nadar, y menos con esas corrientes que lo van dando vueltas y lo arrojan contra las piedras que sobresalen del curso. De allí la gran cantidad de muertos en estos accidentes.
Una estadística de las campañas llevadas a cabo en la provincia neuquina, nos da el sorpresivo saldo de que las corrientes de agua han producido tantas muertes como el indio enemigo, con sus lanzas y otras armas. El Collón Curá, el Aluminé, el Traful, así como el Limay, Neuquén y otros ríos, cobraron a nuestro Ejército el pasaje de sus encrespadas aguas con la sangre generosa de muchos de sus valientes guerreros.
El desastre de Collón Curá tuvo lugar en el Paso del río del mismo nombre, al sur de donde se hallaba la balsa de Vialidad Nacional, antiguo tramo de la Ruta Nacional Nº 40, hoy rectificado al construirse el puente, aguas abajo. Antes de llegar a la confluencia del Quemquemtreu. Departamento homónimo.

“A las 12 y 55 se hizo acampar; de este punto se adelantó el comandante Suárez, acompañado del sargento del Regimiento 7º Felipe Torres y una partida del teniente Trayman y 10 indios, con el objeto de explorar el paso del río Collón-Curá, regresando al campamento a las 2 de la mañana, hora que hizo tocar a ensillar, poniéndose en marcha a las 2 y 30 acampando en el antiguo campamento de la 3ª Brigada se hizo la carneada, en seguida el jefe de la fuerza comisionó al cabo García, del Regimiento 7º, y al cabo Silva, del Batallón 6, para que fueran a cortar madera para la construcción de balsas que facilitaran el paso del río, disponiendo a la vez que armara el bote que con ese fin llevaban.
Momentos después regresaban los cabos García y Silva, diciendo no haber encontrado madera adecuada para balsas; pero dando cuenta de haber encontrado un paso por donde las fuerzas podían efectuarlo a caballo; al saber esto el Comandante, se trasladó acompañado del cabo Silva y el soldado Ocampos, ambos del Batallón 6 al paso indicado, para que a su presencia vadeara el río; verificada ésta y habiéndose persuadido de la facilidad que había, regresó al campamento y ordenó a los Comandantes de Piquetes hicieran tomar los mejores caballos para efectuar el pasaje en el punto donde se acababa de explorar.
A las 8 se emprendió la marcha, llegando al paso a las 9 y cuarto, hora que se dio principio a vadearlo, yendo el comandante Suárez adelante; el primer brazo lo pasó sin novedad alguna el mencionado comandante, capitán del Regimiento 7º D. Manuel Piñerory con más de cincuenta hombres del Regimiento y algunos cargueros con el equipo de la fuerza. En seguida inició el pasaje el Piquete de Infantería, pero habiéndose recostado el subteniente Scharples y algunos de la mitad que él mandaba, a la izquierda donde había un rápido, fue entonces cuando fue arrebatado por la corriente, ahogándose éste, 7 de la tropa del Batallón 6 de Línea y 2 del Regimiento 7 que seguían la dirección que aquel oficial llevaba.
El subteniente D. Pedro González del mismo piquete y al mando de la segunda mitad, siguió el rumbo por donde había pasado la primera fuerza y lo realizó sin novedad alguna.
En vista de este contratiempo dispuso el Comandante suspender el pasaje de los caballerizos para efectuarlo una vez terminado de armar el bote. El comandante Suárez comunicó al Jefe accidental de la Brigada, por medio de una nota que entregó al subteniente Aubone, lo ocurrido. Este oficial quedaba en el paso donde había venido para hacerse cargo del bote. Los que perecieron en esta catástrofe, son los siguientes:

Batallón 6 de LíneaSubteniente D. Lorenzo J. Sharples
Sargento 2º Carmen Ferreyra
Soldado Fortunato Ramírez
Soldado Eleuterio Varela
Soldado Mariano Celis
Soldado Andrés Pizono
Soldado Pastor Gallardo
Soldado Felipe Luna

Regimiento 7º de Caballería
Soldado Segundo Alvarez
Soldado Pedro Ochoa

Esta tropa pertenecía a la vanguardia de la 3º Brigada, que se dirigía hacia el sur neuquino, con la misión de evitar la huída de las huestes de Saihueque e Inacayal. Al llegar al lugar del suceso el efectivo de la Brigada habría de conmoverse ante el trágico suceso. Y así se registra en el Diario, que refiere:
“Este triste acontecimiento causó profunda impresión en todos los individuos de la Brigada, y muy particularmente entre la oficialidad del Batallón 6 que lamentaba la pérdida no sólo de un compañero querido, sino de un oficial distinguido como el subteniente Sharples, de un sargento que hacía años servía en el Cuerpo y de muy buenos soldados, todos llenos de méritos y servicios.
Se acampó inmediatamente; poco después el subteniente Aubone entregaba al Jefe de la Brigada dos notas del comandante Suárez. En la primera de fecha 2 del corriente, dicho Jefe daba cuenta que habiendo encontrado un paso bueno poco más arriba del conocido se resolvía a pasar sin emplear para ello el bote, el cual lo entregaba al subteniente Aubone por creerlo innecesario para pasar los demás ríos.
La segunda nota, era de fecha 4 del mismo y en ella daba cuenta que el paso elegido por él, tenía cinco brazos; que pasó el primero con felicidad pero que al efectuar el pasaje del segundo, la primera mitad de la compañía del Batallón 6 al mando del subteniente D. Lorenzo J. Sharples que venía a retaguardia de la del Regimiento 7º que pasó bien, dicho oficial, se inclinó un poco a la izquierda de la dirección, siendo inútiles las señas y voces que se le hicieron para que se hiciera a la derecha, siguiéndolo en tan funesto error toda la mitad, siendo arrastrados violentamente por la corriente cayeron al hondo del canal donde perecieron ahogados, el subteniente D. Lorenzo J. Sharples, el sargento 2º Carmen Ferreyra y los soldados Felipe Luna, Andrés Pizono, Pastor Gallardo, Eleuterio Varela, Mariano Celis y Fortunato Ramírez del Batallón 6, y los soldados Segundo Alvarez y Pedro Ochoa del Regimiento 7º.
El Comandante terminó el pasaje del Collón-Curá en uno de los botes que estaban armados, efectuándolo después la vanguardia de la segunda Brigada sin tener que lamentar pérdida alguna.
De los ahogados sólo se encontró el cadáver de un soldado al que se dio sepultura; los demás fueron buscados inútilmente.
Los oficiales del Batallón 6º, el día 8 del mismo mes, haciéndose eco del sentimiento de pesar que la pérdida de estos infortunados compañeros había producido en sus camaradas, dejaron en el lugar, como testimonio de su recuerdo, una pequeña cruz con la siguiente inscripción:
El 2 de diciembre de 1882 perecieron ahogados, en el paso de este río, el subteniente D. Lorenzo Sharples, el sargento Carmen Ferreyra y los soldados Felipe Luna, Andrés Pizorno (sic), Pastor Gallardo, Eleuterio Varela, Mariano Celis y Fortunato Ramírez, del Batallón Nº 6 de Línea; y los soldados: Segundo Alvarez y Pedro Ochoa del Regimiento Nº 7 de Caballería de Línea; nobles víctimas de su abnegación y disciplina”.
Han transcurrido muchos años desde ese infausto día y aún esperan que su pueblo, ese del cual salieron, por el cual lucharon y por quien cayeron, haga reponer esa sencilla cruz, símbolo cristiano que obliga a la meditación y al recogimiento, junto al cual una sencilla estela de piedra del lugar, lleve la inscripción que ayer dejaron los acongojados camaradas de los desaparecidos, para que entonces, el viajero que detenga sus pasos en ese lugar, pueda elevar una sencilla oración al Altísimo, por el eterno descanso de sus almas.

Fuentes: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado, Roane, Juan Mario – Fortines del desierto – Rev. y Biblioteca del Suboficial – Vol Nº 143, 1969.


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jueves, 1 de diciembre de 2016

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CAPTIAN HUMBERTO VIOLA

El capitán Humberto Viola estaba destinado en la Provincia de Tucumán.

Fue atacado cuando conducía su automóvil junto con su esposa María Cristina Picón, la cual estaba embarazada y sus dos pequeñas hijas María Cristina de 3 años y María Fernanda de 5 años, en el momento de llegar a la casa de sus padres. Su hija María Cristina también fue asesinada en tanto que su hija María Fernanda resultó gravemente herida, ambas con disparos en la cabeza. La esposa del capitán, embarazada de cinco meses, resultó ilesa.

Un parte de guerra atribuido a la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez del ERP describe los hechos de esta manera:

“A las 13.13 se acerca el objetivo. Se marca la señal y se retira el compañero. Se aproximan el auto operativo y el de apoyo separados 50 a 60 metros; queda el de apoyo semicruzado en la calle cortando el tráfico y apoyando a los compañeros. El automóvil operativo se aproxima hasta la misma altura que el objetivo – el auto y sus ocupantes - quedando medio auto adelantado. Siempre en los chequeos el sujeto descendía, en esta oportunidad la que descendió fue la esposa, quedando él al volante a la espera, seguramente para guardar el auto en el garaje. Al frenar el automóvil operativo disparan el primer escopetazo que da en el parante delantero izquierdo del parabrisas, el sujeto se agacha en ese momento y los balines dan de rebote sobre la hija de tres años que estaba atrás. El compañero de la ametralladora desciende y metiendo el arma por la ventanilla, dispara una ráfaga corta (4) tiros que dan en el sujeto que alcanza a descender, la ametralladora se traba, pero los disparos le dan a la altura de la base del pulmón izquierdo desde atrás, se adelanta mas y dispara con su pistola y remata al Capitán con un tiro en la cabeza y retoma el auto, mientras que el camarada de apoyo dispara a quemarropa con su ametralladora, hiriendo a la hija de 5 años que corre escapando hacia delante. Ejecutada la operación, la retirada se cumple correctamente. El abandono de los autos se realizó según lo planificado, lo mismo que la retirada de los compañeros.”

“Un primero de diciembre te mataron.
Apuntaron a la Patria y el intento
les fue vano. Feroz el escarmiento
se dio en cerros y montes tucumanos.
Fuimos un poco, tu padre, tus hermanos...
y en arrebato de viriles emociones,
tambien fuimos, mi princesa, tus campeones.
Sigue velando por nosotros en la Gloria,
que aquí estos varones
tienen qué hacerse cargo de la Historia.”

Luis Daniel de Urquiza

"Nosotros al verles, siempre diremos con admiración: He ahí; esos sellaron con su sangre y sus espadas la libertad de su patria y sus nombres irán de padres a hijos, de generación en generación.”

Ese y no otro, es el Ejército de San Martín, Belgrano y Güemes. Recordarlos y homenajearlos no es un delito. Para ellos y para los Argentinos que murieron por la Patria, nuestro mas sincero homenaje.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SIPE SIPE

El 29 de noviembre de 1815 se produce la Batalla de Sipe-Sipe. Un ejército español mandado por el General Pezuela, vencedor en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, derrota al ejército argentino al mando del General José Rondeau en la Pampa de Sipe-Sipe, al pié de la cuesta de Viluna en el Alto Perú. La batalla fue intensa y las fuerzas patriotas perdieron más de 1.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros, una bandera, nueve cañones y 1.500 fusiles. El resto del ejército se salvó retirándose en orden, gracias a las cargas incesantes de la caballería comandada por el Coronel Mariano Necochea y el Mayor Gregorio Aráoz de La Madrid. En su parte escribió el General Pezuela:"Fueron los enemigos batidos sobre el campo de Batalla, pero reuniéndose siempre y perdiendo terreno palmo a palmo, con tesón y una disciplina como pueden tener las mejores tropas.Su caballería trabajó admirablemente".
En el momento que las tropas se hallaban preparadas para iniciar la tercera campaña al Alto Perú, el general Carlos de Alvear fue nombrado para reemplazar a Rondeau. Era la segunda vez que esto se producía: anteriormente Alvear había reemplazado a Rondeau cuando era inminente la caída de Montevideo en poder de las fuerzas de Buenos Aires. Los oficiales se sublevaron, comunicaron a Rondeau que no acatarían al nuevo jefe y lo instaron a iniciar las operaciones. Rondeau en rebeldía dispuso el comienzo de la campaña. El general Paz recordaría después en sus Memorias que era un ejército anarquizado que marchaba hacia un desastre seguro.
Los realistas comenzaron a sufrir continuos reveses que fueron debilitándolos. Estas pequeñas victorias patriotas obtenidas inicialmente obligó a Pezuela a retirar sus fuerzas hasta Oruro, abandonando pueblos que fueron ocupados por los hombres de Rondeau. Este se apoderó de Potosí y Charcas y estableció su cuartel en Chayanta.
Pero el Ejército Criollo comenzó a desmoralizarse. A ello se le sumaban los problemas por el manejo político de Buenos Aires que paralizaba a las luchas revolucionarias. Aún así se consiguió que el general español Pezuela retrocediera a Tupiza y luego a Cotagaita. El 17 de abril de 1815 se lograba un nuevo triunfo para las armas patrias en Puesto del Marqués. Entonces Pezuela retrocedió de Cotagaita a Chollapata donde concentró todas las fuerzas militares españolas. Potosí cayó en poder de Rondeau.
Martin de Guemes enemistado con Rondeau abandonó las filas del ejército junto con sus gauchos y se retiró hacia Salta, llevándose consigo el parque del ejército que se encontraba en Jujuy. A su vez, Martín Rodríguez pretendió sorprender al General Olañeta, brillante militar jujeño a las órdenes del virrey de Lima, en el pueblo de Venta y Media, pero fue derrotado
Rondeau buscó refugio en la pampa de Sipe-Sipe, junto a los macizos de Viluma. Allí fue alcanzado por Pezuela el 28 de noviembre de 1815, resultando el encuentro la más grave derrota -después de Huaqui- sufrida por las tropas patriotas en la guerra de la emancipación. Con esta derrota el Alto Perú se perdió definitivamente. Este hecho dio lugar a que en Europa se creyera que la suerte de la revolución estaba sellada.
Los Patricios retrocedieron una vez más hasta Humahuaca. Parecía que la revolución en el Alto Perú había fracasado.
Rondeau intentó quitarle 500 fusiles a los gauchos salteños. Guemes se negó terminantemente a desarmar a su provincia. El conflicto llegó a oídos del Director Supremo Alvarez Thomas quien decidió enviar una expedición al mando del coronel Domingo French para mediar en el conflicto y socorrer a las tropas de Rondeau varadas en el Norte salteño. Rondeau parecía más preocupado por escarmentar a Güemes y evitar el surgimiento de un nuevo Artigas en el Norte que por aunar fuerzas y preparar la resistencia frente al inminente avance español. Finalmente, el 22 de marzo de 1816 se llegó a un acuerdo: Salta seguiría con sus métodos de guerra gaucha bajo la conducción de Güemes y brindaría auxilio a las tropas enviadas desde Buenos Aires
San Martín y el nuevo Plan
Ya la independencia había sido declarada solemnemente en San Miguel de Tucumán. La estrategia definitivamente no había sido acertada. Se encomendó a San Martín idear el nuevo plan libertario: El terrible final del ejército del Norte, además de ocasionar nuevamente la pérdida del Alto Perú, hizo llegar a la conclusión de que ése no era el camino adecuado para enfrentar a los españoles de Lima. San Martín propondría reemplazarlo por la expedición a Chile y el ataque a Lima por mar. Mientras tanto, las poblaciones altoperuanas continuarían hostigando a los españoles por medio de las llamadas "republiquetas", que capitaneadas por los gobernantes designados por Manuel Belgrano y otros caudillos mantuvieron convulsionada la región
Pezuela finalmente no pudo mantenerse en Salta y decidió abandonarla, retirándose al centro del Alto Perú para luchar desde allí contra los insurrectos

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martes, 29 de noviembre de 2016

DÍA DEL SERVICIO DE RELIGIOSO DEL EJERCITO ARGENTINO

El 29 de noviembre de 1813, la Asamblea Constituyente dio forma jurídica al clero castrense con el nombramiento del primer vicario del Ejército —hoy capellán mayor—. En este nuevo aniversario, saludamos a todos los religiosos, que animan espiritualmente a la familia militar.
La labor espiritual y las tareas pastorales llevadas a cabo por la Capellanía Mayor del Ejército, tendientes al objetivo de brindar adecuadas y positivas respuestas al sentimiento religioso que es propio de toda naturaleza humana que necesita religarse con su Creador, y presente, de manera general y específica, en los integrantes de la Fuerza- se manifiesta en numerosas acciones que cumplen tanto el Capellán Mayor como los demás religiosos que desarrollan su labor espiritual en las distintas unidades del Ejército.
1.Mantiene un continuo contacto con los demás capellanes de la Fuerza, con el objeto de conocer las necesidades espirituales y morales registradas entre el personal militar.
2. Brinda conferencias y charlas a los diferentes cuadros, de acuerdo con el organigrama previsto para cada año.
3. Realiza visitas pastorales a diferentes unidades del interior.
4. Acompañando a la Inspección General del Ejército en sus viajes de inspección.
5. Celebra el Sacramento de la Eucaristía al finalizar cada una de las visitas consignadas, y el Sacramento de la Confirmación en la Fe, en las oportunidades establecidas.
6. Mantiene una continua presencia del servicio espiritual en el Boletín de Información Público, con la finalidad de brindar una ayuda espiritual en las ocasiones apropiadas, de acuerdo con el calendario litúrgico y social.
7. Dispone la asistencia sacerdotal en las Misiones de Paz, atendiendo al concepto de que la Paz es posible, si nace del corazón del hombre.
8. Se ocupa de los proyectos referidos a la acción pastoral en los hospitales militares, y a la construcción y puesta en marcha del Seminario Castrense.
9. Coordina la realización de campamentos religiosos en diferentes unidades del país.
10. Coordina la realización de semanas religiosas.
Tareas realizadas por los capellanes de la Fuerza en distintas unidades.
1. Mantienen conversaciones informales, con el personal militar y civil, atendiendo, especialmente, las reales necesidades humanas y espirituales formuladas directamente por estos interlocutores.
2. Efectúan una presencia sacerdotal en invocaciones, misas, bautismos, primeras comuniones, casamientos y responsos, en salas velatorias y en cementerios.
3. Visitan a los enfermos, para fortalecerlos en su dolor y preservarlos en la fe y el amor a Dios, presente en cada hombre sufriente.
4. Aconsejan y preparan a padres y a niños para la Primera Comunión, y a padres y padrinos para la Confirmación.
5. Preparan a futuros contrayentes para el Sacramento del Matrimonio
6. Escuchan y aconsejan a personas que desean ser orientadas y dirigidas espiritualmente, entre ellos: organizadores e integrantes de grupos de oración, integrantes de grupos juveniles, personal de la Fuerza ya retirado, ex-combatientes, etc.
7. Realizan ceremonias de Adoración al Santísimo Sacramento de acuerdo al calendario litúrgico.
8. A pedido de los jefes de elementos, los capellanes realizan invocaciones elevando súplicas a Dios y a la Santísima Virgen, de acuerdo con los acontecimientos vividos.
9. Se celebran diversas festividades, novenas y fiestas patronales que profundizan los sentimientos religiosos, explicitados a través de diferentes liturgia.
10. Teniendo presente las fiestas importantes de la Familia Militar, los sacerdotes realizan bendiciones a uniformes, diplomas, insignias, como así también piedras fundamentales, oficinas, capillas, etc.
11. Se realizan peregrinaciones a los santuarios en donde se venera la imagen de la Santísima Virgen, como por ejemplo Nuestra Señora de Luján, de la Paz, Lourdes, Fátima, San Nicolás, Itatí, del Valle, Señor y Señora del Milagro, Las Nieves, y Shonstatt.
12. En forma individual o general, la Fuerza ha tenido la posibilidad de nutrirse religiosamente a través de distintas publicaciones en revistas, boletines, folletos y otros medios de información públicos.
13. También en determinadas ocasiones, se distribuyeron estampas, medallas y cruces.
14. Se desarrollan en diferentes unidades a lo largo del país Cursos de Cultura Bíblica, sobre temas religiosos, físicos, teológicos y espirituales.
15. Efectúan reuniones de matrimonios del Movimiento Familiar Cristiano.
16. Organizan además el Día del Retiro Espiritual.
En la imagen: Misa de Campaña en las Islas Malvinas.
Fuente: www.ejercito.mil.ar

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lunes, 28 de noviembre de 2016

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CORONEL CARLOS BRANDSEN

El día 28 de noviembre de 1785 nace en la ciudad de París, Francia, el Coronel Carlos Luis Federico de Brandsen. Fue oficial de caballería en los ejércitos napoleónicos. A partir de su amistad con Bernardino Rivadavia, decidió viajar a Buenos Aires para ofrecer su espada a la causa de la libertad americana. El 19 de septiembre de 1817 fue nombrado Capitán por el entonces Director Supremo, General Juan M. de Pueyrredón, partiendo de inmediato hacia Chile para incorporarse al Ejército de los Andes en operaciones. Estuvo en la Batalla de Cancha Rayada y participó en las campañas del Bío-Bío y del Perú. De regreso en Buenos Aires y con el grado de Coronel, formó parte del ejército que derrotó al brasileño en la Batalla de Ituzaingó del 20 de febrero de 1827, donde cayó encabezando un ataque a fondo de la caballería a su mando.
La Foja de servicios de Brandsen comprende:
*Capitán de Caballería del Primer Imperio Francés;
*Caballero de la Legión de Honor;
*Caballero de la Real Orden Italiana de la Corona de Hierro;
*Capitán de Caballería de Chile;
*Comandante de la Legión Peruana de los Húsares de la Guardia;
*Comandante General de la Caballería y Jefe de la Vanguardia de las tropas del Perú;
*General de Brigada del Perú;
*Coronel de Caballería de la República Argentina;
*Condecorado con la Legión de Mérito de Chile, con los Cordones y la medalla de Maipú y con la medalla de oro con brillantes del Ejército Libertador de Perú; fue Benemérito de la Orden del Sol del Perú.
Se dice que Monet, un prestigioso General español que defendía la causa realista en el Perú, preguntó una vez al General Tomás Guido, a la sazón cumpliendo una misión diplomática por órdenes de San Martín, "¿tienen ustedes muchos oficiales como Brandsen?".
Guido, en un arranque de sinceridad, respondió que no: "...nadie lo supera en valor, y en cuanto a conocimiento y pericia en el arte de la guerra, no es fácil igualarle", a lo que el jefe español replicó: "Me alegro, porque si así no fuera se nos enredaría mucho más la madeja".

domingo, 27 de noviembre de 2016

ANIVERSARIO DE LA CREACION DEL BATALLÓN DE INGENIEROS 9

Trataremos en esta ocasión el caso de una muy joven unidad del arma de Ingenieros. Sin embargo, veremos que tal juventud es sólo aparente, ya que buceando en su historia, descubriremos detalles poco conocidos y una veteranía acrisolada en el conflicto por la recuperación de nuestras Islas Malvinas.La Superior Resolución que le dio vida, data de fines de 1992, dentro de un conjunto importante de acciones reorganizativas que sufriera el Ejército por entonces. Su asiento es la Guarnición de Río Mayo, provincia de Chubut, en una desolada región, en la que la población militar, supera a la civil.Depende orgánicamente, de la Brigada Mecanizada IX, con asiento en Comodoro Rivadavia. Pero vayamos a su genealogía, para descubrir la larga trayectoria patagónica del arma de Ingenieros y particularmente, en esta localidad:
El 2 de enero de 1979, se creó en el pueblo de Sarmiento, al centro de la provincia de Chubut, la Compañía de Ingenieros 9, compartiendo cuarteles con el Regimiento de Infantería 25 y el Grupo de Artillería 9, elementos orgánicos todos de la por entonces Brigada de Infantería IX.Durante largos años, esta Subunidad Independiente se dedicaría a su actividad específica, instruyendo en condiciones climáticas muy particulares a sus cuadros y tropa, a la vez que apoyando a la población, particularmente durante la época invernal. Tres años más tarde, con todo su personal de cuadros y tropa y completada su dotación original con el refuerzo de personal movilizado, concurrió con la totalidad de sus medios a participar en el conflicto librado con el Reino Unido de Gran Bretaña, por la recuperación de las Islas Malvinas.
En la turba malvinera acrisoló las duras lecciones del sacrificado trabajo de los Ingenieros en tan particulares condiciones geográficas, topográficas y meteorológicas. Su desempeño fue brillante y atesorando esa experiencia en la mochila de la memoria, regresó, finalizada la guerra a sus cuarteles para continuar con su rutina de siempre. Poco tiempo más tarde, al adquirir la Gran Unidad de Combate a la que apoyaba, el carácter de Mecanizada, pasó a denominarse Compañía de Ingenieros Mecanizada 9, sin que se llegara a recibir el material blindado y mecanizado que se esperaba.
En 1992, se resolvió que los elementos de Ingenieros puestos en apoyo de las Grandes Unidades de Combate, debían poseer la magnitud de Batallón. De tal forma, la Compañía serviría de núcleo a la creación del futuro Batallón de Ingenieros 9, debiéndose entender en consecuencia que más allá de existir una fecha de creación del Batallón en 1992, sus orígenes se remontan a los de la Compañía 9 que le sirviera de núcleo. Para la misma época y con el mismo objeto, la compañía de Ingenieros Mecanizada 11, con asiento en Río Gallegos, al disolverse, transfirió gran parte de su personal y materiales a la Compañía 9, para estar en condiciones de conformar el nuevo Batallón.Al año siguiente, completados sus cuadros de organización y equipo, se abandonaron los viejos y queridos cuarteles de Sarmiento, para marchar a ocupar los que dejara el disuelto Regimiento de Infantería 37, en Río Mayo, localidad ubicada en la misma línea que Sarmiento hacia el oeste y recostada en los faldeos de la Cordillera.Organizada la unidad, cumpliendo con el perfil característico del arma, renovó y reacondicionó los cuarteles que ocupara, adaptándolos a las necesidades de la guarda y conservación de sus numerosos vehículos y voluminosos equipamientos.Desde su ubicación en esta guarnición y hasta nuestros días, ha cumplido holgadamente con sus funciones características, colaborando en forma permanente con los pobladores aislados y en todo tipo de actividades de acción cívica, sin que por ello merme el clásico espíritu de trabajo de los zapadores en la siempre silenciosa y eficiente preparación de su personal para defender la paz.
Fuente: Diario Soldados, Sergio Toyos.


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