jueves, 5 de julio de 2018

ANIVERSARIO DE LA TOMA DE LA ISLA MARTIN GARCIA

El día 6 de julio de 1813 se produce el desembarco en la Isla de Martín García.
El Río de la Plata era de muy difícil navegación por los extensos bancos de arena que lo reducían al cabotaje de escaso calado o forzaban el uso de los pocos canales naturales existentes, sujetos por otra parte a las variaciones productos de la sedimentación y de los vientos cambiantes. La Isla Martín García controla el canal oeste, llamado Martín García o Buenos Aires, que por su relativa profundidad era paso obligado para cualquier nave que con un calado tan escaso como de 2 o 3 metros quisiera acceder a los ríos interiores, sea al Paraná por sus brazos de las Palmas o del Guazú o al Uruguay, cerrado por el oeste por el extenso banco de las Palmas o Playa Honda.
En una audaz operación de desembarco, un destacamento de 18 soldados al mando del Teniente de Dragones de la Patria –los Dragones eran soldados de infantería montada- José Caparroz, atacan la guarnición española de la isla de unos 70 hombres, quienes huyen ante la acometida patriota. Todas las municiones encontradas en las fortificaciones de la isla fueron embarcadas y conducidas como botín de guerra a Buenos Aires.
En la imagen: Regimiento de Dragones de Buenos Aires. Capitan Segundo.

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miércoles, 4 de julio de 2018

ANIVERSARIO DEL RECHAZO DE INTIMACIÓN DE RENDICIÓN DE BUENOS AIRES

El día 4 de julio de 1807 se produce el avance de fuerzas británicas en la ciudad de Buenos Aires. Las mismas logran ocupar varias calles y zonas de la ciudad. El General Whitelocke intima nuevamente la rendición a las fuerzas que defendían la ciudad, comandadas por el Brigadier General Santiago de Liniers y Bremond y por Don Martín de Alzaga, quienes rechazan nuevamente la intimación.
El General Sir John Whitelocke, comandante de las tropas inglesas desembarcadas en la ensenada de Barragán, desde su puesto de comando instalado en la quinta del comerciante norteamericano Guillermo Pio White, intimó rendición a Buenos Aires por segunda vez. El Brigadier Santiago de Liniers, repuesto tras la derrota sufrida en el combate de Miserere y a cargo ahora de la defensa de la plaza, la rechazó diciendo: “...mientras tenga municiones y exista el mismo espíritu que anima a toda esta guarnición y vecindario, jamás admitiré propuesta alguna de entregar el puesto que me está confiado, muy persuadido de que me sobran medios para resistir a todos los esfuerzos que V.E. haga para vencerme. Los derechos de la humanidad que reclama V.E., cualquiera que sea la definición de esta contienda, me parece que serán más bien vulnerados por V.E. que es el agresor, que por mí, que no pienso más que en cumplir con lo que me prescribe mi honor y el justo derecho de represalia.”
Fuente: Ejercito Argentino.

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martes, 3 de julio de 2018

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE APÓSTOLES

En junio de 1817, Andrés Guazurary había establecido su Cuartel General en el pueblo de Apóstoles, meses antes saqueado y destruido por la invasión portuguesa y brasileña dirigida por el comandante Francisco das Chagas Santos. Andrés Guazurarí, conocido por su pueblo como Andresito, comenzó la organización de las fuerzas misioneras con la finalidad de contrarrestar las invasiones de los portugueses. La concentración de las fuerzas misioneras en Apóstoles exacerbó los ánimos del comandante portugués Francisco das Chagas Santos, quien decidió organizar una nueva invasión a Misiones con el objetivo de atacar a los misioneros que se hallaban concentrados en Apóstoles.

A fines del mes de junio del año 1817 una fuerza portuguesa compuesta por 800 hombres pertenecientes al Regimiento de Dragones de Río Pardo y a la Infantería de Santa Catalina, comandados por el Brigadier Francisco das Chagas Santos, el Mayor José María da Gama, el Capitán Alexandre José de Campos y el Alférez Antonio de Souza Coutinho, cruzaron el río Uruguay y se dirigieron hacia Apóstoles. Eran en su mayoría soldados veteranos, gran parte de ellos se habían formado en las guerras napoleónicas de Europa. Ante el avance decidido de los portugueses los gauchos que habitaban las chacras y estancias se fueron replegando junto a sus familias hacia la guarnición de Apóstoles, uniéndose a los guaraníes.
Composición de las Tropas Misioneras
Las tropas de Andresito estaban compuestas por los sobrevivientes de las matanzas realizadas por los portugueses en San Carlos, San José, Concepción, Santo Tomé, La Cruz, Mártires, San Javier, Apóstoles y otras tantas reducciones de Misiones, durante los meses de enero y febrero de 1817. Eran el mismo pueblo, integrado por indios guaraníes y criollos habitantes de la campaña adyacente a los pueblos.
La Batalla
Al amanecer del día 2 de julio el enemigo se presentó en formación de batalla en las afueras del pueblo, hacia el Este, sobre la margen izquierda del arroyo Cuñamanó, dispuesto a iniciar el ataque. Los misioneros decidieron salir a enfrentarlos enarbolando una bandera roja. El enfrentamiento se produjo a media legua del pueblo. Los gauchos y guaraníes fueron rechazados al no lograr quebrar la línea de artillería de los portugueses y se replegaron hacia el pueblo, fortificándose en los patios de talleres, residencia y en el templo. Entonces los portugueses, a media mañana, comenzaron el asedio del pueblo. Dice textualmente el parte de batalla redactado por el Brigadier Das Chagas Santos:
“El escuadrón de la izquierda rompió el fuego tomando los costados del cementerio y la huerta. El de la derecha ganó al galope el portón del segundo patio y por el centro atacó nuestra infantería, que luego tomó la bandera encarnada siendo muerto su portador y atacando a los gauchos, huyeron éstos para la plaza y acosados por nuestra fusilería corrieron por el patio del colegio, cuyo portón cerraron guarneciéndose adentro con sus tiradores; así como por las ventanas de la iglesia de donde nos habían iniciado fuego. Al mismo tiempo, los milicianos de la derecha habían forzado el portón del segundo patio debajo del fuego de los gauchos, que precipitadamente corrieron para el primer patio, en que hubo mucho fuego de ambas partes.”
Mientras la batalla se desarrollaba, una torrencial lluvia se abatía sobre el pueblo, lo que tornaba más confusa e indecisa la situación. La batalla llegó a una resolución a las 3 de la tarde, momento en que entró en escena el Comandante Andrés Guazurary al frente de un cuerpo de caballería compuesto por doscientos hombres. Llegaba al galope desde el vecino pueblo de San José con este importante auxilio. Das Chagas intentó detenerlo y mandó al capitán de granaderos José María da Gama junto a 120 hombres para que rechazara a Guazurary a las afueras del pueblo. Los doscientos lanceros guaraníes de Andresito arrollaron en su marcha a la columna portuguesa del capitán da Gama y cayeron violentamente sobre los portugueses que atacaban al pueblo. El combate, en medio de la lluvia y el barro, se volvió terrible. Las cargas de los fusiles estallaron y los choques del acero de las lanzas, los facones y los sables, se mezclaron con sapucays (típico grito de coraje o de alegría originado en la cultura guaraní) de coraje y gritos de dolor. Los lusobrasileños comenzaron a perder terreno, hasta que el mismo brigadier das Chagas fue herido en el hombro derecho. Entonces comenzó la retirada de los invasores, y la implacable persecución de los gauchos y guaraníes misioneros se convirtió en un azote para los portugueses y brasileños hasta que lograron repasar el río Uruguay.
Consecuencias
Al anochecer de aquel 2 de julio la Batalla de Apóstoles concluía con una victoria rotunda de las fuerzas del comandante Andrés Guazurary y sus lugartenientes y subordinados como: Pantaleón Sotelo, Nicolas Alipi, Nicolás Cristaldo, Francisco Javier Sití, Blas Basualdo y el apostaleño Caqpitán Matías Abucú. 
La Batalla de Apóstoles no constituyó un hecho aislado. Es un episodio crucial que llena de gloria a las campañas militares del comandante Andresito, desarrolladas en el transcurso de los años 1815 y 1819. Forma junto a la Batallas de Candelaria, San Carlos, Saladas, Lomas de Caa Catí, San José, la pura expresión de la lucha desatada por el pueblo misionero contra la dominación extranjera y la defensa de los principios de la Libertad y la autonomía. Las bajas de las tropas al mando de Andrés Guazurary se calculan en 84 misioneros gauchos y guaraníes.
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lunes, 2 de julio de 2018

ANIVERSARIO DE LA HEROICA DEFENSA DE BUENOS AIRES

En la noche del día 2 de julio de 1807, al conocerse las noticias de la derrota de Santiago de Liniers en Miserere, el alcalde de Buenos Aires, don Martín de Álzaga, se hizo cargo de la defensa, para lo cual ordenó concentrar la artillería en las bocacalles de la ciudad formando un reducto central, con el fuerte y la plaza. Se hicieron barricadas y trincheras con tercios de yerba en las arterias que daban a la plaza, colocando en ellas los cañones que se mandaron traer de las baterías preparadas en la ribera de la ciudad. Se establecieron también una línea de cantones avanzados. Este plan obedecía al presentado el 20 de abril del mismo año por el teniente coronel ingeniero Doblas y que había sido rechazado por Liniers, que prefería una batalla a campo abierto.
Fuente: Ejercito.
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domingo, 1 de julio de 2018

ENTRE VALIENTES

En lo más empeñado de la batalla de Boquerón, una de las mas sangrientas de la campaña del Paraguay, en los precisos momentos en que el bravo Ivanowsky, con una mano destrozada, arengaba a sus milicianos del Batallón Mendoza- San Luis, y caía al frente de sus soldados, Giuffra, del Batallón Córdoba, y cuando la victoria permanecia indecisa, sin inclinarse a ninguno de los dos campos, el coronel Mateo Martinez, cuyo admirable valor  ha hecho de él un soldado legendario, trató de remediar la crítica situación de su cuerpo por medio de uno de esos actos de heroísmo, que siempre tienen la virtud de caldear el alma del soldado argentino.
Acercose al abanderado y le pidió la enseña del regimiento para iniciar una última y decisiva carga, pero el joven oficial, consciente de su deber, le contestó firme y sereno:
- Iré donde vaya la bandera, y mi mayor gloria será mancharla con mi sangre. ¿Dónde quiere que la clave?
- Allí- le contestó Martinez, señalando con la punta de la espada el parapeto de la trinchera que le cerraba el paso.
El sublime niño cumplió la orden, seguido de todo el batallón que, con la fuerza de un torrente, se lanzó como un solo hombre por el camino que le trazara el sagrado símbolo de la Patria.
Fuente: Compilación de Anécdotas Militares, Subteniente Juan Carlos Cordoni, Bs. As. 1936.