lunes, 21 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL RECONOCIMIENTO AL GENERAL BELGRANO

Reconocimiento del Cabildo de Buenos Aires al General Manuel Belgrano.
Hallándose el General Manuel Belgrano en desgracia y retirado en el pueblo de San Isidro, el cabildo de Buenos Aires le remitió, mediante oficio del 21 de agosto de 1814, un par de pistolas de arzón, “...en justo reconocimiento, del triunfo de Salta”, pidiéndole que las aceptase como “una fineza de un padre para con un hijo a quien ama tiernamente”. Belgrano contestó, con fecha 25 del mismo mes, que siempre había sido mirado por el cabildo como un hijo predilecto y que procuraría no desmentir tan dulce nombre.
Fuente: Ejercito.

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domingo, 20 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE TAPALQUÉ

El día 20 de agosto de 1839 se produce el Combate de Tapalqué. Unos 1.200 indios salvajes atacan a las fuerzas del Coronel Nicolás Granada, quién reaccionando con vigor consiguió no solo derrotarlos sino ponerlos en fuga en el lugar donde hoy se levanta la localidad de Tapalqué, a unos 270 Km. de Buenos Aires. En ese año se creó el partido a partir del fortín Esperanza. Posteriormente, otro ataque de los salvajes lo destruyó, siendo recreado en otro emplazamiento, por decreto del 2 de marzo de 1855.
La indiada en su huída, alcanzó a tomar parte de la caballada que se hallaba en un potrero cercano y algunas chinas e indios de la zona de Tandil, que unos meses antes se habían instalado en Tapalqué, donde vivían al amparo del Gobierno, quien le suministraba los víveres necesarios y seguridad para su existencia. Los indios emprendieron veloz huída y se alejaron del cantón perdiéndose de vista.
A las ocho de la mañana, las fuerzas nacionales que se pusieron en movimiento, alcanzaron al enemigo a las dos leguas, cuando los indios detenidos los estaban esperando para el enfrentamiento formando una sola línea montados en sus animales, con el ganado de repuesto a sus espaldas y dando el frente a las tropas.
Antes de lanzarse al ataque final, los soldados mudaron de caballos por otros frescos y avanzaron en escalones de la siguiente manera:
Derecha: teniente coronel Ramón Bustos con parte del Batallón Escolta de Gobierno, en total 84 hombres. Izquierda: Mayor graduado Florencio Villanueva con parte del Regimiento Nº 3 de Caballería de campaña, en total 120 hombres. Retaguardia: El resto de la tropa con una plaza de artillería y los indios amigos ubicados en varias divisiones protegiendo a las fuerzas nacionales.
Entreverados en la lucha, el ala derecha se introdujo a manera de cuña, valientemente en el centro de la masa indígena, formada por 900 indios. El ala izquierda, mientras tanto sostenía con denuedo los ataques de los guerrilleros. El combate cuerpo a cuerpo fue reñido y dejó como saldo numerosos muertos y heridos. Llegado el momento decisivo, el coronel Granada ordenó la ofensiva general. El enemigo trató de resistir la carga, pero fatigado frente a las largas horas que llevaban luchando (cerca de nueve) y ante el avance decidido de nuestras fuerzas debieron iniciar la retirada, imposibilitado de rehacerse. A media tarde la tropa e indios amigos comenzaron a perseguirlos y lancearlos, produciéndoles una completa derrota. Los pocos que alcanzaron a huir fueron acosados por espacio de 18 leguas hasta cerca de las 20 horas en que comenzó a anochecer y a causa de la oscuridad reinante se vieron obligados a regresar.
El resultado del encuentro fue un elevado número de muertos (entre quienes se encontraban un hijo de Chocorí, otro de Painé y el capitanejo André) y más de 150 heridos, de éstos muy grave el cacique Pichuin, que milagrosamente había conseguido huir pero dejando abandonado en el campo de lucha su caballo y otras prendas. Además se recuperaron alrededor de 1.900 caballos y las chinas que se habían llevado como rehenes. Se tomaron prisioneros a un capitán de indios chilenos y cinco aborígenes.
Entre las fuerzas nacionales las bajas también fueron elevadas, cayeron muertos el teniente graduado Vicente Ferrer y 18 individuos de tropa; heridos el teniente coronel Ramón Bustos, los capitanes Lorenzo Duarte y Patrocinio Ricabarren y 34 soldados. De los indios amigos, cinco fueron muertos y hubo algunos heridos.
 
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sábado, 19 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE YATAY

El día 17 de agosto de 1865 tiene lugar la Batalla de Yatay, Guerra del Paraguay, 1865. El ejército aliado, formado por fuerzas argentinas, uruguayas y brasileñas al mando del General Venancio Flores, derrota a fuerzas paraguayas en los campos de Yatay, Provincia de Corrientes. La batalla fue sangrienta y reñida, terminando con graves pérdidas para los paraguayos.

La Guerra del Paraguay puede dividirse en cinco campañas: la de Matto Grosso, la del Uruguay, la de Humaitá, la de Pikysyry y la de las Cordilleras. En la campaña de Matto Grosso los paraguayos se apoderaron de la fortaleza de Coimbra, Alburquerque, Corumbá, Miranda y Dorados. La segunda tuvo por objetivo el Uruguay, hacia donde se dirigieron dos columnas del ejército paraguayo, por Corrientes y Río Grande, para expulsar a los brasileños y sostener la soberanía de ese país. El objetivo de la tercera -para los aliados- era la toma de la plaza fuerte que fue el centro de la resistencia paraguaya. La cuarta se llama así porque se desarrolló sobre la línea fortificada del arroyo Pikysyry, segundo centro de la resistencia del Paraguay. La quinta fue la que se llevó a cabo después de la batalla de las Lomas Valentinas, al otro lado de las Cordilleras, hasta Cerro Corá.
Al iniciarse la segunda campaña, abandonó Francisco Solano López la capital, para ir a ponerse al frente de sus ejércitos. Dejaba así la Asunción para siempre. Nunca más entraría en ella, no permitiéndole los azares de una guerra a muerte ni siquiera volver a contemplarla a la distancia.
En realidad, en aquel momento -8 de junio de 1865- empezaba su agonía, que era la de su patria, como él condenada a una muerte cruel e irremediable. Antes de partir dirigió al pueblo una proclama, en el que daba a entender que iba resuelto a abandonar “el seno de la Patria”, para incorporarse “a sus compañeros de armas en campaña”.

Cuartel general en HumaitáPero llegó a Humaitá y cambió de opinión, bajo la influencia de insinuantes cortesanos, como el obispo Palacios, que acabaron por convencerle de que no debía imponerse ese inútil sacrificio, teniendo a su lado tantos hombres capaces que podían muy bien reemplazarle… Instaló, pues, allí su cuartel general, estableciendo una activa comunicación telegráfica con la ciudad de Corrientes, donde José Berges ejercía su representación.
El general Wenceslao Robles había reunido, entretanto, 30.000 hombres de las tres armas y estaba en condiciones de marchar, sin dificultad alguna, arrollando los pequeños obstáculos que encontrase en su camino. En aquellos momentos aún no se había establecido el campamento general de los aliados en Concordia, ni éstos disponían de tropas capaces de contrarrestar la acción del Paraguay. Ningún paraguayo dudaba del éxito de la empresa confiada a Robles, experimentado militar, que había dado tantas pruebas de sus aptitudes de brillante organizador. Pero los hechos desvanecieron bien pronto tan optimistas esperanzas.
Al frente de aquella poderosa columna, Robles se sintió inferior a su cometido, no atinando a obrar con la resolución y la pericia que le imponían las circunstancias. Perdió su tiempo con fútiles pretextos, avanzando con lentitud extrema, distraído por pequeñas guerrillas sin importancia. Así perdió la oportunidad única que se le brindaba, dando todas las ventajas a los oponentes. Finalmente, entró en tratos con los aliados, pagando con su vida los graves errores cometidos.
Lo reemplazó el general Francisco Isidoro Resquín, quien hizo contramarchar a su ejército, regresando con él a territorio paraguayo. El fracaso de la expedición de Robles determinó el fracaso de la expedición de Estigarribia. Este, al frente de 12.000 hombres, invadió el Estado de Río Grande del Sud, siguiendo la línea del Uruguay, para ir a encontrarse con la otra columna expedicionaria en la frontera de la República Oriental.
La llegada oportuna de Robles debió impedir la formación del ejército aliado que salió a batirle permitiéndole someter holgadamente a los brasileños. Pero no sucedió así. Robles no llegó nunca a la frontera oriental, no pasando más allá de los límites de Corrientes. Gracias a esto, Mitre pudo organizar el ejército hasta encontrarse en situación de batir a los paraguayos.
Realmente Estigarribia debió retroceder al ver que había fracasado el plan convenido. Pero lo empujaron adelante, los numerosos jefes orientales que lo acompañaban, los cuales le aseguraban que, al llegar a la frontera de su país, contaría con el franco apoyo de todos los compatriotas uruguayos.

Las acciones
Entrar en Uruguayana fue para él entrar en una ratonera. Pronto fue allí rodeado por el ya poderoso ejército aliado, teniendo que sucumbir, vencido por el hambre y por la muerte. Una parte de su ejército, que marchaba por la orilla derecha del río Uruguay, a las órdenes del mayor Pedro Duarte, sucumbió también, aplastado por fuerzas muy superiores.
En efecto, el 17 de agosto de 1865 libraron batalla 3.500 paraguayos, de caballería e infantería, con 11.000 aliados de las tres armas, a las órdenes del general Venancio Flores.
Pese a la abrumadora superioridad enemiga, Estigarribia rechazaba con ironía la propuesta de rendirse a los “libertadores de su patria”. “Si VV.EE. (decía a los jefes aliados) se muestran tan celosos por dar libertad al pueblo paraguayo, ¿por qué no empiezan por dar libertad a los infelices negros del Brasil, que componen la mayor parte de la población, y gimen en el más duro y espantoso cautiverio para enriquecer y estar en la ociosidad a algunos de cientos de grandes del Imperio?”.

Derrota paraguaya
Luego de la derrota de los paraguayos, Flores declaró: “Los paraguayos son peores que salvajes para la pelea, prefieren morir antes que rendirse…”.
La mayor parte de los prisioneros fueron pasados a cuchillo (se calcula que eran alrededor de 1.400) y los soldados sobrevivientes fueron alistados en los batallones del ejército aliado, obligándoseles así a ir contra su patria. Decía Flores: "Los batallones orientales han sufrido en Yatay una gran baja, y estoy resuelto a reemplazarla con los prisioneros paraguayos, dándole una parte al general Paunero para aumentar sus batallones, que están pequeños algunos". Mientras tanto el vicepresidente argentino Dr. Marcos Paz agrega: “El general Flores ha adoptado por sistema incorporar a sus filas a todos los prisioneros, y después de recargar sus batallones con ellos ha organizado uno nuevo de 500 plazas con puros paraguayos”.
El gran publicista oriental, Carlos María Ramírez protestó en 1868, contra la repetición sistemática del mismo hecho: “Los prisioneros de guerra –decía- han sido repartidos entre los cuerpos de línea y, bajo la bandera y con el uniforme de los aliados, compelidos a volver sus armas contra los defensores de su patria". ¡Jamás el siglo XIX ha presenciado un ultraje mayor al derecho de gentes, a la humanidad, a la civilización!.
En la Quinta Sección, chacra el Ombucito, existe un monolito que evoca la Batalla de Yatay. Este sitio fue declarado Lugar Histórico el 4 de febrero de 1942, por la Ley 12665, según consta en "Monumentos y Lugares Históricos" de Hernán Gómez. Allí serpentea un arroyo, entre arbustos y pajonales, que se vuelca en el río Uruguay. Este paisaje está adornado con elegantes palmeras Yatay (Yatay significa Palmera en guaraní). Ellas dieron su nombre al arroyo y al lugar. El topónimo dio el nombre a la batalla.

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viernes, 18 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL EMBARQUE HACIA EL PERU

En el amanecer del 19 de agosto de 1820, comenzaba el embarque del ejército expedicionario Argentino – Chileno en el puerto de Valparaíso, “(…) pues todo lo había previsto – dice el coronel Gerónimo Espejo – y mandado preparar el General; planchadas a manera de muelles en la ribera del mar, grandes lanchas de las de descarga de aduana y botes para que las remolcasen hasta el costado de los transportes, de suerte que así que un batallón llegaba formado a la plaza del resguardo, cada compañía desfilaba a una de las planchadas y simultáneamente se embarcaban con sus oficiales en sus puestos, sin confusión y sin detenerse por ningún motivo. Todos los cuerpos verificaron su embarque en este mismo orden, menos el Batallón de Infantería Nro. 2 de Chile que estaba en la provincia de Coquimbo, completando su remonte y su instrucción. El parque, toda clase de repuestos y los caballos se habían embarcado en días anteriores”.
Fuente: Ejercito.

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jueves, 17 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL PASO A LA INMORTALIDAD DEL LIBERTADOR JOSE DE SAN MARTIN

El Ejército rinde homenaje al Padre de la Patria en un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad.
Nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas del río Uruguay. Su padre, don Juan de San Martín, había nacido en España y se desempeñaba como teniente gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria Matorras. Se trasladó a España junto con sus padres en el año 1786 donde ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia.
En 1785, regresó a España con su familia y en el año 1789, ingresó como cadete en el Regimiento de Murcia. Su bautismo de fuego fue en el sitio de Orán, en el año 1791, y en 1793 ascendió a subteniente. Finalizada la guerra con Francia en 1795, y siendo esta aliada de España, tomó parte en la batalla que se libró en el cabo de San Vicente contra los ingleses.
Entre 1808 y 1812, ingresó en una sociedad masónica que existía en Cádiz y que defendía ideas de carácter constitucional y liberal. Por tomar parte, el 16 de mayo de 1811, en la batalla de Albuera, fue ascendido a comandante agregado, culminando así su carrera militar en España.
Pasó a América, en enero de 1812, en la fragata «George Canning», que partió desde Londres, llegando a Buenos Aires el 9 de marzo para luchar por la independencia de Sudamérica. A los pocos días de su arribo, le fue reconocido el grado de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó la creación de un escuadrón, que luego fue el célebre regimiento de Granaderos a Caballo. Durante el año 1812 se ocupó de instruir a la tropa en las modernas técnicas de combate que conocía por su extensa actuación europea contra los ejércitos de Napoleón.
Además, se ocupó de organizar una sociedad secreta que se denominó la Logia de Lautaro —este era el nombre de un caudillo araucano que defendió la libertad de su pueblo a los comienzos de la conquista española—. La sociedad estaba formada como las logias masónicas de Cádiz y de Londres, similar a la que en Venezuela tenía como miembros a Miranda, Bolívar y Andrés Bello. Su objetivo era: "trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad"El 8 de octubre de 1812 estalló la revolución capitaneada por San Martín, Alvear, Monteagudo y otros conspiradores en contra del Gobierno; esta revolución hizo posible la asamblea de 1813, repetición en muchas conclusiones de las Cortes de Cádiz, aunque aún no se declaró la independencia, ya que no era deseada por muchos ciudadanos.
El Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba. Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se encontraron con los pacíficos frailes. Cuando despuntaba el sol del día 3 de febrero, las lanchas de la expedición realista tocaban tierra y subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín, cargaron desde cada lado del convento. En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del Coronel. El granadero Baigorria traspasa con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. San Martín, a fines de 1813, ya con el grado de coronel de Caballería, sustituyó al general Belgrano en el mando del Ejército auxiliar, nombrándole, el director del Estado, gobernador intendente de la provincia argentina de Cuyo.
San Martín influyó para que los diputados del Congreso de Tucumán declararan la independencia de las provincias unidas de América del Sur -aún no la actual Argentina- , pues su idea era formar unos Estados unidos de toda América Latina.
El 1 de agosto de 1816 fue nombrado general en jefe del Ejército, y el 11 de febrero de 1817 se realizó una de las batallas más extraordinarias de la Historia, entre los independentistas y el Ejército español, siendo derrotado este en la cuesta de Chacabuco y entrando San Martín en Santiago (Chile). De aquí se partió para la conquista del Perú donde el 5 de abril de 1818 obtuvo la victoria de la batalla de Maipú, pasó decisivo para la independencia. San Martín comprendió que, para llegar a la liberación total, debía entablar contactos con Simón Bolívar, realizándose una entrevista en Guayaquil el 26 de julio de 1822. Se intentó el acuerdo de unir los dos Ejércitos para terminar cuanto antes con los españoles, pero Bolívar dijo que nada podía hacer sin la aprobación del Congreso del cual dependía.
San Martín se retiró de este tipo de vida en agosto de ese mismo año, debido a una promesa hecha un año antes. Regresó a Chile, más tarde a Mendoza, luego vino a España, para instalarse en Bruselas finalmente.
Pasó estrecheces económicas, ya que la pensión que le habían asignado en Perú no le llegaba con regularidad. San Martín tenía ideas monárquicas constitucionales que se volvieron republicanas al final de su vida. Fue contrario a la concepción estatal del dictador Rosas, que predicaba el caudillismo y la federación. Por hallarse este en la presidencia, siempre rehusó un nombramiento político y regresar a su tierra; sin embargo, mantenía correspondencia cordial con él. El 3 de agosto de 1823 muere su esposa, Remedios de Escalada. Parte entonces para Buenos Aires donde se encarga de su hijita Mercedes. El 4 de diciembre llega a la ciudad y permanece hasta el 10 de febrero de 1824 cuando se embarca hacia Francia. Allí se ocupa de la educación de Mercedes donde escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida. En 1829 regresa a Buenos Aires pero encuentra un clima hostil y permanece en Montevideo. En el año 1848 se trasladó a vivir a Boulogne-sur-Mer, hoy consulado de la Argentina; allí murió repentinamente, falleció el 17 de agosto de 1850 en la localidad de Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años siendo trasladado su cadáver a Buenos Aires, donde reposa en un mausoleo en la catedral.

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miércoles, 16 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL RUFINO GUIDO

El día 16 de agosto de 1880 fallece el General Rufino Guido. Perteneció a la generación de los libertadores y fue uno de los que colaboraron para cimentar la nacionalidad argentina. Nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1796. En 1813, ingresó como cadete al Regimiento de Granaderos a Caballo. Estuvo en las batallas de Sipe-Sipe, Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú, correspondiéndole el honor de traer a Buenos Aires el parte de esa batalla en diez días y medio. Formó parte del Ejército Libertador del Perú. El 29 de agosto de 1822 el General José de San Martín le firmó sus despachos de Coronel. Fue uno de los fundadores de la Orden del Sol, del Perú. Regresó a Buenos Aires en 1855. 
Era hermano menor del después General Tomás Guido. En 1813 ingresó en el Regimiento de Granaderos a Caballo creado por José de San Martín, y participó en el sitio de Montevideo. Al año siguiente estuvo destacado con un batallón de su regimiento que luchó en el Alto Perú, y peleó en el Combate del Tejar, ahí fue tomado prisionero, pero pocos días más tarde se libró y capturó a sus propios carceleros. Luchó en la batalla de Sipe Sipe. 
En el año 1816 pasó al Ejército de los Andes e hizo la campaña de Chile, participando en las batallas de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú. 
Llegó al Perú con el grado de Teniente Coronel, y fue el jefe en la primera victoria sobre los realistas en Perú, en el Combate de Palpa, cerca de Ica. Fue el segundo jefe de las fuerzas patriotas en la Batalla de Cerro de Pasco. Tuvo un papel importante en la toma de Lima y en la defensa de la misma en 1822. Fue ascendido al grado de coronel y ocupó cargos militares y civiles en la capital; más tarde fue nombrado ayudante personal del General Jose de San Martín. Lo acompañó en el viaje a Guayaquil, pero no presenció la parte decisiva de la entrevista con Bolivar. 
Cuando los realistas recuperaron Lima, fue el más destacado en el sitio de esa ciudad, aunque su sitio se limitó a evitar que los españoles pudieran aprovisionarse de alimentos, ya que los atacó en cada salida. 
Permaneció por muchos años en Perú, donde continuó su carrera militar y ascendió hasta el grado de General. 
Regresando en 1855 a Buenos Aires; por su hermano Tomás se unió al partido Federal, abandonando toda actividad pública después de la batalla de Pavón. Fue ascendido al grado de General por el presidente Domingo Faustino Sarmiento, pero no volvió a tener mando de tropas. 
Falleció en Buenos Aires en 1880. 
Fuente: Cutolo, Vicente, Nuevo diccionario biográfico argentino, 7 volúmenes, Ed. Elche, Bs. As., 1968-1985. 

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martes, 15 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA ESCUELA DE CABALLERÍA DEL EJERCITO

La Escuela de Caballería, fue creada por decreto del Presidente Roca el 17 de agosto de 1904, constituyéndose en el primer instituto destinado al perfeccionamiento de los cuadros del arma. Fue su primer director el Teniente Coronel Isaac de Oliveira Cezar, e inició sus actividades en el predio fiscal ubicado en las actuales avenidas Cabildo y Dorrego, siendo trasladada a la localidad de El Palomar en el año 1911.
Estaba compuesta en un primer momento por dos divisiones: "Trabajos Militares" y "Trabajos Hípicos".
Durante la década del veinte, sufre el asesinato de su Director, Teniente Coronel Varela, a manos de anarquistas, a raíz del desempeño del mismo en las acciones de la Patagonia.
En 1924, a raíz de la construcción del Colegio Militar de la Nación,, es trasladada a Campo de Mayo, donde se fusiona con el Regimiento de Caballería 2 "General PAZ", permaneciendo en dicho asiento hasta 1951, cuando se traslada a la ciudad de Mercedes - Corrientes. Durante el año anterior había sido creada la Escuela de Equitación,, sin mantener la vinculación orgánica con la Escuela de Caballería.
En 1956 regresa a sus cuarteles de Campo de Mayo donde en 1958 se constituye en Centro de Instrucción de Caballería, cuya orgánica incluye la Dirección del Centro, el Regimiento de Caballería Escuela, la Agrupación Tropas, la Escuela Militar de Equitación y a partir de 1961 la Escuela de Blindados. En 1964, el Centro de Instrucción de Caballería cambia su denominación por la de Escuela de Caballería.
Con motivos de las acciones emprendidas para reestructar el Ejército a partir de abril de 1992 inicia su traslado a la ciudad de Concordia y con el, el desarrollo de los primeros cursos.
A finales del 2002, la Escuela de Caballería se traslada nuevamente a Campo de Mayo, formando parte de la Escuela de las Armas (EDA). Y continuando con su misión de generar la doctrina específica, desarrollar los cursos regulares y complementarios para oficiales y suboficiales del Arma de Caballería.
Su Misión.
La Escuela de Caballería planificará, programará y ejecutará los cursos regulares y complementarios ordenados por el COEDOC, elaborando simultáneamente la doctrina específica y conjunta para permitir la capacitación operacional de cuadros y tropa a fin de asegurar la continuidad del sistema educativo del Ejército.
Fuente e informes: www.escueladecaballeria.ejercito.mil.ar

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lunes, 14 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE COMBATE EN EL DESIERTO

El día 15 de agosto de 1876 se producen unos enfrentamientos contra indios salvajes. Sesenta soldados del 2° de Caballería y del Batallón 7°, al mando del Capitán Exequiel Delmozo y el Subteniente Manuel Palacio, combaten por dos horas contra una columna de 360 indios, matando e hiriendo a una gran parte de ellos. Además de quitarles lanzas y armas de fuego, capturaron 400 caballos y yeguarizos. El mismo día otros 60 soldados del 2° de Caballería al mando del Mayor Roque Peyteado derrotaron otra partida de salvajes, mientras que el Mayor Barrionuevo, del mismo Regimiento, con cuatro hombres se batió contra quince indígenas, matando a varios y capturando 9 caballos ensillados que habían robado.

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domingo, 13 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PERIBEBUY

El 12 de agosto de 1869 se produce la Batalla para la conquista de la fortaleza de Peribebuy en la Guerra del Paraguay, 1869. Fuerzas argentinas al mando del General Luis M. Campos iniciaron el asalto, conquistando la plaza junto con tropas brasileñas. Esta acción se rememora en la marcha Capibary.
Guerra de la Triple Alianza. Llegado a Pirayú el 25 de Mayo, recién a fines de Julio, luego de dos meses de meditación, el Conde D’Eu, Príncipe Gastón María de Orleans, yerno del Emperador Pedro II, a cargo de las tropas aliadas, tomó la determinación de ir contra el Mariscal Francisco Solano López. Parecía dispuesto a realizar un avance frontal, tan difícil como audaz.
La presencia próxima del caudillo paraguayo, gravitando sobre su ánimo, le indujo después a pensar en operaciones menos arriesgadas. Y quedó convenido un movimiento envolvente, que amenazara la retaguardia de los paraguayos.
Por eso, el Conde D’Eu operaría sobre la izquierda de su oponente, a la cabeza de una poderosa columna que, haciendo un gran rodeo, iría por Paraguarí, Sapucay, Valenzuela e Itacurubí sobre Piribebuy y Ascurra. Los generales Emilio Mitre y José Antonio da Silva Guimaraes operarían al mismo tiempo sobre la derecha de los paraguayos, por los pasos de Altos y Atyrá, para salir en Tobatí y cortarles la retirada.
En Pirayú quedarían las fuerzas necesarias para amenazar el frente paraguayo y disimular el vasto movimiento proyectado.
El 28 de Julio se dio comienzo a la ejecución de este plan. Ese día partió por delante la vanguardia comandada por el general Juan Manuel Mena Barreto. En pos de ella avanzaron el mariscal Osorio,al frente del primer cuerpo del ejército imperial, el mariscal Plydoro da Fonseca Quintanilla Jordao, con el segundo cuerpo, y el Conde D’Eu con el resto de las tropas.
Eran más de 20.000 hombres de las tres armas, con poderosa artillería.
La plaza de Piribebuy estaba defendida por 1.600 hombres y doce cañones, a las órdenes del comandante Pedro Pablo Caballero.
El 10 de Agosto tomaron posición los aliados en torno del baluarte paraguayo, emplazando cincuenta y tres cañones en las alturas que lo dominaban. En todo el día siguiente continuó la reconcentración de las fuerzas aliadas y los preparativos del asalto.
La resistencia de los paraguayos fue tan tenaz como heroica. Los aliados varias veces rechazados, volvieron a la carga, hasta conseguir abrir una brecha en las trincheras, cuando las mujeres habían sustituido a los soldados paraguayos muertos y cargaban sus cañones, ya sin proyectiles, con frutas de coco, piedras, vidrios y arena.

Fuentes
Chiavenato, Juan José - Genocidio Americano - La guerra del Paraguay - Carlos Schauman Editor, Asunción, 1984 / O’Leary, Juan E. - El Centauro de Ybycui - Editorial Le Levre Libre, París (1929).

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sábado, 12 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

En el marco histórico de la primera invasión inglesa, se conmemora aquel día de 1806 en que Liniers, al mando de un grupo de criollos y españoles, atacó con éxito al ejército inglés invasor y reconquistó la ciudad de Buenos Aires.

"Por las calles que conducen a la plaza Mayor, avanzan en tropel las fuerzas de la reconquista, envueltas en el humo de las explosiones y el retumbar de los disparos. Liniers, instalado con sus lugartenientes en el atrio de la iglesia de la Merced, ha perdido el control de las operaciones: sus soldados, mezclados con el pueblo que pelea a mano desnuda, no escuchan ya las voces de los oficiales, y se lanzan en un solo impulso a aniquilar al enemigo. Un diluvio de fuego se desata sobre las posiciones británicas en la plaza. Allí, al pie del arco central de la Recova, está Beresford, con su espada desenvainada, rodeado de los infantes escoceses del regimiento 71. Esta es la última resistencia. 
Las descargas incesantes abren sangrientos claros en las filas británicas. El jefe inglés comprende que ya no es posible continuar la lucha, pues sus tropas serán aniquiladas hasta el último hombre. Ordena entonces la retirada hacia el fuerte. Allí, momentos más tarde, iza la bandera de parlamento. 
Volcándose como un torrente en la plaza, las tropas y el pueblo llegan hasta los fosos de la fortaleza, dispuestos a continuar la lucha y exterminar a cuchillo a los británicos. En esas circunstancias, una vez más Hilarión de la Quintana es enviado por Liniers a negociar la rendición. Esta deberá ser sin condiciones. La muchedumbre, terriblemente enardecida, es a duras penas contenida. Se exige a gritos que Beresford arroje la espada. Un capitán británico lanza entonces la suya, en un intento por calmar a la multitud. Pero eso no conforma a la gente y Beresford debe aceptar, aun antes de que sus soldados hayan depuesto las armas, que una bandera española sea enarbolada sobre la cima del baluarte. 
Liniers está ahora a pocos metros de la entrada de la fortaleza, aguardando la salida de su rival vencido. Beresford, acompañado por Quintana y otros oficiales, marcha hacia Liniers a través de la multitud que le abre paso. El encuentro es breve. Los dos jefes se abrazan y cambian muy pocas palabras. Liniers, después de felicitar a Beresford por su valiente resistencia, le comunica que sus tropas deberán abandonar el fuerte y depositar sus armas al pie de la galería del Cabildo. Las fuerzas españolas rendirán, como corresponde, los honores de la guerra.
A las 3 de la tarde del 12 de agosto de 1806, el famoso regimiento 71 desfila por última vez en la plaza Mayor de Buenos Aires. Con sus banderas desplegadas los británicos marchan entre dos filas de soldados españoles que presentan armas, hasta el Cabildo, y allí arrojan sus fusiles al pie del jefe vencedor."

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viernes, 11 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL BAUTISMO DE FUEGO DEL REGIMIENTO DE INFANTERÍA 17

El Regimiento recibe su bautismo de fuego el día 12 de agosto de 1974, cuando debió rechazar un intento de copamiento por parte de 70 delincuentes terroristas Lo hizo con la valentía propia de la Infantería y con la eficacia y contundencia de una tropa caracterizada por su instruccion y valor.
Por la actuación que le cupo a la Unidad que tuvo su cuota de sangre al perder la vida del Cabo Eduardo Barrionuevo, el Comandante en Jefe del Ejército condecoró la Bandera de Guerra de la Unidad con medalla de oro, la que testimonia el triunfo en su prueba de fuego, y el comienzo de su historia de guerra.
En 1982, la Unidad estuvo representada en Malvinas por el Sargento Primero Carlos Villegas, el Sargento Francisco Cardozo y diez Soldados.
Fotografía tomada a soldados argentinos combatiendo en el monte Tucumano.

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jueves, 10 de agosto de 2017

DIA DE LA FUERZA AEREA ARGENTINA

El 10 de agosto de 1912 es creada la Escuela de Aviación Militar por la acción entusiasta de Jorge Newbery, oficial naval y pionero de la aviación argentina. La Escuela funcionó en sus primeros tiempos en el campo de aviación de El Palomar, cercano al Colegio Militar de la Nación. Sus primeros aviones fueron Bleriot, Farman, Caudron y Bristol. En 1937, la Escuela fue trasladada a Córdoba. En 1944, con la autonomía orgánica de la Fuerza Aérea, se inició el desarrollo de la aviación como fuerza autónoma.Saludamos a los camaradas de esta fuerza hermana y les deseamos que Dios los acompañe y bendiga en su día.Reseña Histórica de la Aeronáutica Argentina. 

La actividad aeronáutica registra en nuestro país una trayectoria que supera en mucho el siglo pasado. Ya en los años de nuestra independencia, más concretamente en el pronunciamiento de mayo, 1810, Miguel de Colombisse, relojero de origen holandés, se dirigió a la Junta Provisional Gubernativa, desde su residencia en Mendoza, solicitándole la suma de cuatro mil pesos para la construcción de un aeróstato, rígido, impulsado por remos y dirigido por un timón. La solicitud recibida por la Junta fue rechazada ya que en virtud de las urgencias militares del momento, no era posible acceder a ella. 
Durante el pasado siglo los cielos de las ciudades del país se vieron reiteradas veces invadidos por arriesgados aeronautas a bordo de globos de aire caliente, tales como el francés Lartet o el norteamericano Wells y así lo registran cuadros y litografías de la época, como las de Enrique Pellegrini y otros. 
Pero la Guerra de la Triple Alianza, inició entre nosotros la Aerostación Militar, así fue como en el año 1866, el 6 de julio, un aeróstato cautivo del Ejército Brasileño, se elevó sobre las líneas aliadas para observar las posiciones de la artillería paraguaya, llevando a bordo al Ingeniero polaco Roberto A. Chodasiewiecz (incorporado al Ejército argentino con el grado de Capitán) que se constituyó así en el primer militar argentino y latinoamericano en elevarse en globo. 
A fines de 1907 regresó al país el joven diplomático y deportista Aarón de Anchorena, trae consigo un globo esférico de 1.200 metros cúbicos, adquirido en Francia y al que bautizó con el más criollo de nuestros vientos “Pampero”. Una vez instalado y armado, invitó a su amigo el Ingeniero Jorge A. Newbery, joven deportista, ex alumno de Thomas Alva Edison, pionero en el terreno de la energía eléctrica y ganador de varios premios deportivos; a participar de la primera ascensión del esférico en la Navidad de ese año, es así como el 25 de diciembre de 1907, el Pampero salió desde la Sociedad Sportiva Argentina, hoy Campo de Polo y cruzó los cielos descendiendo en la vecina orilla del Río de la Plata, en Conchillas, República Oriental del Uruguay. 
El hecho produjo gran entusiasmo y el 13 de enero de 1908 se creaba el Aero Club Argentino, primera entidad aérea del país. Sus autoridades Aarón de Anchorena (Presidente), Arturo Luisoni (vicepresidente) y Jorge Newbery (vicepresidente segundo) unieron a todos los entusiastas del “más liviano que el aire”, entre otros Eduardo Newbery, Horacio Anasagasti, Alberto Mascias, Antonio de Marchi y Carlos Hirmscher. 
La actividad aérea continuó febrilmente durante 1908, hasta que en la tarde del 17 de octubre se elevó el Pampero, llevando a bordo al Dr. Eduardo Newbery y al Sargento Eduardo Romero, el vuelo se inició normalmente pero en horas de la noche el viento lo arrastró probablemente hacia el Río, nunca más volvería el Pampero ni sus intrépidos tripulantes quienes se convertirían en los primeros mártires de la naciente aeronáutica. 
Pese a la tragedia, la actividad no cejó. Pasado un tiempo el Aero Club retomó el camino iniciado y el 24 de enero de 1909 se elevó el globo de seda “Patriota” adquirido en Francia por el Ingeniero Horacio Anasagasti. 
El final de ese año encontró al país en pleno dedicado a los preparativos del festejo del centenario de Mayo, entre los comités de celebraciones, se destacó el barón Antonio de Marchi, quien como presidente de la Sportiva, se comprometió a traer para las festividades el vuelo de “los más pesados que el aire”. Es así que logra el concurso de destacados aviadores europeos que llegan al país en los primeros días de enero de 1910. El aviador francés Henri Brégi, con dos biplanos Voisin de 50 caballos de fuerza y una semana más tarde Ricardo Ponzelli se trasladó a Campo de Mayo y realizó su vuelo inicial, pero al llegar a 200 metros del recorrido el viento le hizo perder estabilidad y el avión cayó rompiendo un ala. De esta forma, se malogró el primer vuelo mecánico en el país. Brégi tuvo mejor suerte y el 6 de febrero pudo realizar en Longchamps dos vuelos completos sobre el hipódromo, aterrizando sin novedades. 
Llegados los aviones era imprescindible contar con un aeródromo y es así como el 23 de marzo de 1910, nació el aeródromo de Villa Lugano con dos kilómetros de pista de tierra, ocho hangares y doscientos metros de tribuna, fue allí donde le nacieron alas a la Patria. Desde allí, el 30 de marzo de ese año el aviador Emile Aubrun realizó el primer vuelo nocturno en el mundo. 
El aero Club Argentino volcó todas sus fuerzas en pos del vuelo con motor, trajo máquinas e instructores que impartieron sus conocimientos a Newbery, Carlos Goffre, Florencio Parravicini, Hermán Hentsch y Carlos Roth, quienes recibieron sus brevets de aviador en junio del año del Centenario. 
Paralelamente con sus actividades aeronáuticas civiles, el Aero Club Argentino, fue despertando la conciencia de la sociedad en la utilidad del avión para las actividades militares, como ya habían hecho Italia, Francia, Alemania y las demás potencias europeas. La idea fue prendiendo en Argentina y por ello se formó una Comisión Pro Flotilla Aero Militar Argentina (creada por iniciativa del My. (R) Arturo P. Luisoni y presidida por el barón Antonio de Marchi) encargada de recaudar fondos para la compra de aparatos. 
La labor de esta Comisión rindió frutos en tiempo record y puso de manifiesto la generosa disposición de nuestros connacionales. Así el 10 de agosto de 1912, el Presidente de la Nación Doctor Roque Saénz Peña firmó el decreto por el que se creaba la Escuela de Aviación Militar, gracias al extraordinario aporte del Aero Club Argentino que brindaba gratuitamente su parque aerostático, asesoramiento y profesores. El lugar donde habría de instalarse el nuevo instituto era un terreno que había pertenecido al Segundo Grupo de Artillería a Caballo y que el Aero Club Argentino cedió a la Escuela de Aviación Militar con sus instalaciones y que llevaba el nombre de El Palomar. 
Creada la Escuela y la Dirección Técnica a cargo del Aero Club Argentino, se procedió a llamar a oficiales para integrar el primer curso de Aviadores Militares, que después de una estricta selección quedó integrada por: Teniente de Fragata Melchor Z. Escola, Tenientes primeros Raúl E. Goubat y Aníbal Brihuega, Tenientes Alfredo S. Agneta, Saturnino Pérez Ferreyra, Carlos F. Giménez Kramer, Baldomero de Biedma, Pedro Zanni, Juan Carlos Ferreyra y Leopoldo Casavega y Subteniente Manuel Félix Origone, quien sería el primer mártir entre los oficiales de la Escuela de Aviación Militar al perecer en un accidente aéreo pocos meses después. 
La primera meta fue el Río de la Plata. Cattaneo ya lo había cruzado en 1910, pero solo de ida ya que regresó en barco. Fue Jorge Newbery quien el 24 de noviembre de 1912, con intención de ir a la estancia de su amigo Aarón de Anchorena, en la Barra de San Juan, Colonia; lo cruzó en un Bleriot XI de su propiedad, de ida y vuelta a El Palomar en el mismo día. Pero su hazaña fue superada unos pocos días después por el conscripto Pablo Teodoro Fels, quien a bordo de su Bleriot, idéntico al de Newbery lo cruzó en la madrugada del 1º de diciembre de 1912 con rumbo a Montevideo, donde llegó dos horas después, batiendo el record mundial en el vuelo sobre agua. Por esta hazaña, Fels fue felicitado, homenajeado y ¡sancionado! por el ejército por haber contravenido las reglamentaciones militares. Tras cumplir su arresto, fue ascendido a Cabo. 
Jorge Newbery, entre tanto, seguía su intensa labor batiendo records y sumando experiencia con intenciones de realizar su gran sueño, el cruce aéreo de la Cordillera de los Andes. En estos preparativos, batió el record mundial de altura, al elevarse 6.225 metros sobre El Palomar. Luego de ello partió hacia Mendoza a fines de febrero de 1914, a fin de recorrer la cordillera en tren y tomar notas meteorológicas, de alturas y pasos, pero el día 1º de marzo, el mismo en que debía regresar a Buenos Aires, no pudo rechazar una amable invitación para realizar una exhibición de vuelo, utilizando el aparato de Fels, que se hallaba en Mendoza. Se elevó sin sobresaltos, pero tras realizar unas maniobras arriesgadas el avión no respondió a sus mandos y se precipitó a tierra. Newbery moría instantes después, en la plenitud de su vida plegaba sus alas, luego de ofrendárselas a la Patria. En Buenos Aires su sepelio fue multitudinario. Años después sus restos serían trasladados a un Mausoleo en la Chacarita, erigido como perpetuo recuerdo de quien fue el artífice y Fundador de la Aeronáutica Militar Argentina. 
En 1919 el gobierno francés donó a nuestro país tres aviones, un Spad XII y dos Nieport de 165 HP y se designó a los pilotos Zanni, Parodi y Matienzo para que intentaran el cruce de la cordillera en escuadrilla. El 28 de mayo realizaron el intento, pero una falla al despegar obligó a Parodi a desistir, más adelante lo hizo Zanni, enfrentando a un fuerte viento. Matienzo no advirtió el regreso de su compañero y siguió solo. No se supo de él hasta el 19 de noviembre de ese año, en que sus restos fueron encontrados en las cercanías de las Cuevas. Se había visto obligado a aterrizar e intentó regresar hasta la población, pero el frío y el sueño lo vencieron, se durmió para siempre sentado en una roca, a sólo unos kilómetros del refugio. 
La década del veinte estuvo jalonada de grandes raids y records, en los que la aviación argentina se destacó entre las primeras del mundo. Es así que en el año 1924 el Mayor Pedro Zanni inició su famoso raid alrededor del mundo, cubriendo en diversas etapas el cruce sobre Europa y Asia hasta Japón. Acompañado del mecánico Felipe Beltrame y en dos máquinas Fokker denominadas Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires recorrió 17.000 Kms.En el año 1926 otro raid dio al país renombre internacional, el aviador Eduardo Olivero, as de la aviación italiana de la primera guerra y experimentado piloto, acompañado del joven Bernardo Duggan y del mecánico italiano Ernesto Campanelli, logró cubrir el trayecto Nueva York - Buenos Aires en un hidroavión Savoia S 59. Luego de varios inconvenientes que llegaron a poner en peligro sus vidas llegaron a Buenos Aires el 13 de agosto cubriendo una ruta de 14.856 Kms. 
Al 1927 ante la importancia adquirida por la Aviación Militar, un decreto del Poder Ejecutivo creaba la Dirección General de Aeronáutica con la categoría de Gran Repartición. Ese mismo año se crea en Córdoba la Fábrica militar de Aviones, ya que si bien se fabricaban aviones desde los inicios de la aviación en nuestro país, tales como los Castaibert o los Mira y desde 1916 existía un taller en la escuela que no sólo reparaba sino que llegó a construir máquinas, la fabricación no estaba racionalizada ni regulada. Es por ello que un Decreto del Poder ejecutivo da forma a una sentida necesidad al crear la Fábrica y encargar la Dirección de la misma a los Ingenieros Domingo Salvá y Francisco de Arteaga el 10 de octubre de 1927. Al año siguiente produjo sus primeros aviones, los Avro K-504, cuyo primer prototipo fue probado por el Suboficial Segundo A. Yubel. Las máquinas se fueron sucediendo, los Ae M.E.1, primeros en ser íntegramente fabricados en el país, realizarían en 1932 el raid Buenos Aires Río de Janeiro y al año siguiente conformarían la escuadrilla “Sol de Mayo” que lograría cubrir El Palomar - Río – Montevideo – El Palomar en vuelo de confraternidad. Los éxitos se sucedieron a lo largo de los años con el Pulqui I, Pulqui II, Pucará y Pampa. 
El 11 de febrero de 1944 se da el primer paso para el nacimiento de la más moderna de las Fuerzas Armadas, se crea el Comando en Jefe de Aeronáutica, en uno de los considerandos del decreto se hacía mención a la creación de la Secretaría de Aeronáutica en un futuro cercano. 
Es así que el 4 de enero de 1945 la Fuerza Aérea Argentina nace como fuerza armada independiente, al crearse la citada Secretaría. A partir de esta fecha la nueva Fuerza asume en pié de igualdad con el Ejército y la Marina de Guerra, la alta misión que significa la custodia y defensa de la Soberanía Nacional. 
La nueva Fuerza se moderniza, en especial al recibir la Argentina, como pago por la deuda que Gran Bretaña tenía con nuestro país luego de la Segunda guerra, modernos aviones a reacción, los famosos Gloster Meteor y los grandes bombarderos Avro Lincoln y Lancaster, con lo que la Fuerza Aérea Argentina se convierte en la primera de América Latina en poseer aparatos a reacción. 
La Fábrica Militar de Aviones recibe también gran impulso, de esos años datan los proyectos de aviones a reacción, que cristalizarán años después en los Pulqui I y Pulqui II, máquinas íntegramente fabricadas por personal argentino dirigidos por los ingenieros Emile Dewoitine (francés) y Kurt Tank (alemán) el famoso constructor de los cazas a reacción de la Segunda Guerra Mundial. 
En el año 1947 nuestro país realiza sus primeras actividades en la investigación espacial y es la Fuerza Aérea quien a través de la Comisión Nacional de investigaciones Espaciales (CNIE), lleva a cabo lanzamientos de toda una familia de cohetes los GAMMA CENTAURO, BETA CENTAURO, ORION y otros. 
En 1952 la Fuerza Aérea da comienzo a su presencia en la Antártida cuando un avión Avro Lincoln, al mando del Vicecomodoro Gustavo A. Marambio, realiza un lanzamiento de elementos de supervivencia sobre la base General San Martín del Ejército Argentino. En ese mismo año, integrando la primera Fuerza Aérea de Tareas Antárticas (FATA), los Avro Lincoln enlazan la Argentina continental con la Argentina Antártica y en el año 1961 la experiencia se concreta de forma permanente con la creación de la “Base Aérea Teniente Benjamín Matienzo” y el Grupo Aéreo I que con sede en dicha base y contando con dos aviones Beaver, operaba en el desierto blanco. 
En el año 1962 el Douglas Dc-3 (TA-33), al mando del Capitán Mario Luis Olezza, une Río Gallegos con la Base Matienzo estableciendo el 2 de noviembre el primer servicio de transporte aéreo militar a la Antártida. El 1º de diciembre realiza la ruta Matienzo-Ellsworth y cuando intentaba despegar con rumbo al Polo Sur, la máquina sufre un accidente frustrando la operación. 
En 1965, el TA –05, trasladó personal y material a la Base Aérea Matienzo para el lanzamiento de cohetes de la CNIE en la Antártida. A partir de septiembre de ese año acompañado de los Beaver P-05 y P-06, llevaron a cabo el apoyo aéreo a la expedición del Coronel Leal. Hasta fines de 1965 realiza múltiples tareas en la zona, entre ellas el traslado de correspondencia interbases, el salvamento de una patrulla perdida en los 80º S, el reconocimiento de zonas y rutas inexploradas y los vuelos al Polo Sur y transpolar a la base USA Mc Murdo el 3 de noviembre de 1965. 
Durante los años siguientes la labor continuó intensamente, se evaluó que para terminar con el aislamiento antártico, se necesitaba una base aérea permanente, que posibilitara el aterrizaje de aeronaves con tren convencional la mayor parte del año. La tarea se inicio el 30 de agosto de 1969 en la Isla Marambio, se despejó el terreno y se alisó una pista, que es inaugurada el 25 de septiembre en que aterriza el Beaver P-03 y dos días después lo hace el célebre TA-05. 
La inauguración de la base se efectuó el 29 de octubre recibiendo el nombre del primer comandante de la FATA, Vicecomodoro Gustavo A. Marambio. 
Al año siguiente se realizó la primer operación de rescate, cuando dos helicópteros Hughes 500 OH-6A, evacuaron al jefe de la Estación Científica Almirante Brown y lo trasladaron a Marambio, para su posterior atención médica en la Capital Federal. 
En el terreno de la investigación espacial, en esos días se realizan distintas experiencias, se lleva a cabo la operación BIO I que consistió en el envío a las altas capas de la atmósfera de una rata blanca en la carga útil de un Orión II y su posterior recuperación para el estudio de las reacciones de su organismo al vuelo espacial. En ese mismo año se lanzan simultáneamente desde la Base de CELPA en Chamical y desde la Base Matienzo, cohetes ALFA CENTAURO. A estos experimentos se suceden los realizados con los cohetes CANOPUS, RIGEL y CASTOR. 
Durante los setenta la Fuerza Aérea Argentina continuó intensamente con su labor. En este sentido, los aviones Hércules C-130 llenaron de orgullo a nuestra institución ya que en 1971 se realiza el primer vuelo directo desde Buenos Aires hacia la Base Aérea Vicecomodoro Marambio y el 4 de diciembre de 1973 se realiza el primer vuelo transpolar bicontinental, uniendo el continente americano con Oceanía. El 27 de octubre de 1977, un helicóptero Lama Sa-315, al mando del Teniente Héctor Pereyra aterriza en tres oportunidades en la cumbre del cerro Aconcagua, este vuelo, realizado por primera vez, le valió al piloto la felicitación de la empresa Aeroespatiale, fabricante de la máquina. Asimismo, durante esta década se crean la Dirección Nacional de la Policía Aeronáutica, la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad y el Liceo Aeronáutico Militar. La década siguiente estuvo signada por un acontecimiento bélico sin precedentes en la historia del país. El 2 de abril la Argentina inicia la operación tendiente a la recuperación de las Islas Malvinas. La Fuerza Aérea participa en ella y en el posterior conflicto con Gran Bretaña, que se prolonga hasta el 14 de junio. Durante la contienda la Fuerza Aérea recibe el Bautismo de Fuego el día 1º de mayo y desde entonces hasta el fin de las hostilidades, realiza operaciones que causaron la admiración del mundo por su audacia y las condiciones adversas a las que debieron sobreponerse. 
Cincuenta y cinco hombres de la Fuerza Aérea son los héroes que ofrendaron sus vidas y marcaron indeleblemente el camino de la Soberanía Nacional en los cielos de la Patria. 
Con el advenimiento del nuevo milenio, la Fuerza Aérea se encuentra abocada no solo a sus actividades estrictamente militares, sino que también responde a exigencias y necesidades de la comunidad. Ejerce el control del tránsito aéreo; es responsable de los servicios de búsqueda y salvamento; efectúa investigaciones científicas. Participa en el combate contra incendios; enlaza el continente antártico en vuelos que permiten abastecer y comunicar las bases transpolares. A través de su línea de fomento - LADE - mantiene comunicadas a las poblaciones más aisladas de nuestro territorio. Ante catástrofes naturales realiza el traslado de ayuda humanitaria, facilitando medios aéreos y terrestres que permiten responder con celeridad y eficacia ante las situaciones de emergencia. Siendo líder en la convocatoria de las misiones de paz, en organismos transnacionales, la Fuerza Aérea Argentina participa activamente ante los requerimientos de “cascos azules” o “cascos blancos” en varios puntos del globo.La institución desde sus orígenes fue considerada como un símbolo del progreso del país, al tiempo que abría nuevos rumbos a la labor de las instituciones armadas, posibilitando extender sus horizontes de acción. 
La Fuerza Aérea consciente del vertiginoso avance de la ciencia, la técnica y la complejidad del mundo moderno, trabaja en su más ambicioso proyecto de cara al futuro. 
Nuevos destinos de sus bases para optimizar los recursos operativos al servicio de la defensa del espacio aéreo, reorganización del tránsito aéreo en todo el país, mayor infraestructura tecnológica, en suma, mayor capacidad operativa y mayor seguridad de los vuelos, es decir mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, en reconocimiento hacia todos aquellos que hicieron grande esta institución en sus primeros años de vida. Por todo esto, la Fuerza Aérea Argentina se proyecta hacia el futuro con la fuerza de quienes se sienten seguros de su destino y misión.
Fuente: http//www.fuerzaaerea.mil.ar 


miércoles, 9 de agosto de 2017

REGIMIENTO DE INFANTERIA DE MONTAÑA 10 "Tte Grl EDUARDO RACEDO"

A iniciativa del General José Rondeau, el día 9 de Agosto de 1814 se creó esta Unidad., por el decreto del Director Gervasio A. Posadas, con la denominación de Batallón de Infantería Nro 10 y a cargo del Coronel Eduardo Holmberg.
Pocos días después, el 17 de agosto, se le ordenó pasar a Montevideo, pero hallándose aún en una total desnudez por falta de vestuario, se diferió la partida hasta concluirse los uniformes, pero dada la urgencia de la situación exigió prontamente la partida a su destino. A propuesta del mismo Coronel Holmberg, se aceptó que el personal del batallón vistiera: "Morrión o gorra de suela con chapa blanca y el número del cuerpo. Corbatín de suela; casaquilla azul con vueltas y cuello verde, vivo colorado, cabo blanco. Pantalón azul de paño y blanco de brin, botines negros y blancos".
Su primera actuación fue en la Banda Oriental, formando parte del ejército que comandaba el Coronel Soler. En marzo de 1815 regresó a guarnecer Buenos Aires, haciéndose cargo el Coronel Díaz Vélez y el Teniente Coronel Silvestre Alvarez, sucesivamente. En febrero de 1816 marchó a incorporarse al ejército del Alto Perú, guarneciéndose en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Se vio envuelto en las convulsiones del año 1820 y, como consecuencia de la sublevación de Arequito, fue disuelto por estar comprometido en dicha acción.
Al comenzar el año 1862, el gobierno de Buenos Aires lo reorganizó, siendo su jefe el Coronel Abella, ocupando sucesivamente las guarniciones de Rosario, Rojas y Fuerte Junín. Iniciada la guerra contra el Paraguay, el número 10 fue refundido en el 4 de Infantería, de brillante actuación en esta campaña. En 1873, el Regimiento 12 de Infantería pasó a denominarse: "Regimiento 10 de Infantería de Línea", siendo nombrado titular de la Unidad al que fuera después Teniente General Racedo, y como segundo jefe el después General Fotheringam. Guarneció la frontera en Río Cuarto, Santa Catalina y Rosario. Formó parte del ejercito de operaciones al mando del General Conesa, que combatió las tropas de López Jordán en la batalla de Don Gonzalo. En Febrero de 1874 regresó a Río Cuarto y se incorporó a las tropas que constituyeron el ejército del norte, al mando del Coronel ROCA, sofocando la revolución de Arredondo, e intervino en la batalla de Santa Rosa el 7 de diciembre de 1874.
En mayo de 1879, bajo las órdenes del Teniente Coronel Sócrates Anaya, pasó a engrosar la tercera división de las fuerzas expedicionarias al Río Negro, al mando del General Roca.
En 1879 regresó a Río Cuarto y al año siguiente se organizó como Regimiento 10 de Infantería de Línea, integrando las fuerzas sitiadoras de Buenos Aires. En julio de 1882 guarneció la población de Victoria(La Pampa) y en 1883, como fuerza de la 3ª División, combatió contra los indios entre los ríos Salado y Colorado, pero constituyendo el II Batallón del Regimiento 3 de Infantería.
En 1887 se restituyó al cuerpo su antiguo número, asumiendo la jefatura de la unidad el Teniente Coronel Bernal. En 1890, encontrándose con asiento en Buenos Aires, fue disuelto por estar envuelto en los sucesos del parque de artillería durante los días 26, 27 y 28 de julio. Bajo la presidencia de Pellegrini, se constituyó nuevamente por decreto del 2 de junio de 1891, asumiendo el mando el Teniente Coronel Toscano. En 1896 se concentró en Curú Malot y son formados sus Batallones por conscriptos de al primera clase que se incorpora para realizar el servicio militar obligatorio.

Durante sus 153 años de vida, a tenido las siguientes denominaciones:
Batallón de Infantería 10
Batallón de Infantería de Línea 10
Regimiento de Infantería de Línea 10
Regimiento de Infantería Montada 10
Regimiento 10 de Infantería Motorizada
Regimiento 10 de Infantería de Montaña
Ier Batallón del Regimiento 10 de infantería de Montaña.

Regimiento de Infantería de Montaña 10 (actual denominación), con asiento en los cuarteles de Covunco Centro (Neuquén), que ocupa desde su construcción en el año 1937.
Desde su usina hidroeléctrica de Hidrocovunco, proveyó durante mucho tiempo la energía necesaria para que floreciera la ciudad de Zapala y abasteció a las localidades de Mariano Moreno y Covunco Centro.
Como custodio del orden constitucional, en julio de 1972 la unidad fue movilizada a Grl Roca para reprimir los disturbios producidos en la misma.
Ese mismo año el Regimiento recibió la visita del Sr Presidente de la Nación, Tte Grl D Alejandro Agustín Lanusse, en coincidencia con el 35ª aniversario de su asentamiento en la Patagonia. 
Durante los enfrentamientos internos, al RIM 10 le cupó la responsabilidad de participar enviando elementos de combate a la provincia de Buenos Aires, logrando una destacada actuación.
Por resolución inserta en Boletín Público de Ejercito Nro 4092, de fecha 4 de agosto de 1976, designan al RIM 10 con el nombre de uno de sus más insignes jefes:
el "Teniente General D Eduardo Racedo".
En 1978 con motivo del conflicto limítrofe con la República de Chile, la Unidad fue movilizada a la zona de Paso Icalma donde permaneció durante más de un mes.
En 1980, el Comandante en Jefe del Ejército ordena otorgar al Regimiento, el diploma de honor y la bandera histórica, al mismo tiempo que autoriza a su personal a usar el escudo de honor "Por su participación en las divisiones expedicionarias contra los indios de los territorios del sur de la República en la campaña de octubre de 1878 a mayo de 1881".
Cuando se produce la guerra contra el Reino de Gran Bretaña, el Regimiento recibe la orden de permanecer alistado con sus medios y personal para su futuro empleo.
Algunos de sus integrantes fueron convocados para formar parte de otras Unidades que participaron en combate, como el Tte Ernesto Emilio Espinoza, quien lo hizo como integrante de la Ca Cdo(s) 602.
Su heroica muerte, que le valió la condecoración "La Nación Argentina al Heróico Valor en Combate", se produjo durante el combate de Top Malo House.
En 1988 cuando se produjeron los problemas institucionales que derivaron en el levantamiento de la Escuela de Infantería y Villa Martelli, al RIM 10 le tocó participar en la recuperación del RIM 21 de Las Lajas. Tras una acción disuasiva por parte del RIM 10, se obtuvo la rendición de los cuadros amotinados, sin entrar en combate.

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martes, 8 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE OLAVARRÍA

 El día 8 de agosto de 1876 se produce un combate contra los indios de Namuncurá y Juan José Catriel. El Comandante del Batallón 8 de Infantería de Línea, Antonio Donovan, al frente de un número reducido de fuerzas sostiene un sangriento combate con una columna de 1.600 indios de lanza que habían hecho un malón hasta Olavarría, Provincia de Buenos Aires. El Comandante Donovan consiguió dispersarlos, haciéndoles abandonar un arreo de 50.000 vacunos robados.