sábado, 29 de abril de 2017

LOS PERROS SOLDADOS DE MALVINAS

Si bien ya hemos publicado este articulo con anterioridad, consideramos que muchos nuevos visitantes no lo conocen, es por esto que decidimos republicarlo conmemorando el día del animal. Esperamos que los que lo leen por primera vez se emocionen tanto como aquellos que ya lo han leído en otras oportunidades.

E.N.


VOGEL
La Infantería de Marina de la Armada Argentina cuenta con el honor de haber destacado perros de guerra en la Gesta de Malvinas de 1982, contándose con numerosas actuaciones heroicas por parte de estos "soldados". De la dotación de perros de guerra de la ARA Veteranos de Malvinas, el que superó a todos en longevidad, fue Vogel, un ovejero alemán nacido en la Base Naval de Puerto Belgrano e hijo de Tell y Nixie, también nacidos en la BNPB. Luego de la Gesta de Malvinas presidió todas las ceremonias de la Unidad luciendo en su capa la condecoración de Veterano de Guerra de Malvinas, y al fallecer el 1 de diciembre de 1991, fue enterrado en la BNPB mirando hacia las Islas Malvinas y con un monumento en honor a los perros Veteranos de Guerra.

XUAVIA
La perra Xuavia estaba preñada cuando partió a la Gesta de Malvinas, siendo su Guía el Soldado C/62 Carlos Silva del Batallón Seguridad ARA Agrupación Perros de Guerra. En la noche del 13 al 14 de junio, luego de soportar un intenso bombardeo británico sobre las posiciones argentinas, Xuavia regresaba junto a las tropas patriotas a Puerto Argentino pero repentinamente se separó y corrió hacia la negrura de la noche. Varias horas después fue encontrada dándole calor con su cuerpo a un soldado argentino herido, el cual fue llevado prontamente hacia el hospital por los camilleros y enfermeros del Ejército. De no haber sido por Xuavia ese soldado habría muerto congelado y desangrado. Luego del conflicto Xuavia regresó a su base naval y dio a luz a nueve cachorros con parto normal. El padre fue Duque.

TOM
El camión me esperaba afuera, junto a mis soldados y los equipos. Tomé un gran manojo de camperas y me dirigí a la carrera, pero se me cruzó un perro de la base que habíamos criado desde cachorro y me hizo caer. Me levanté maldiciendo, tomé otra vez las camperas y retomé mi camino, pero a los pocos metros otra vez el perro me hizo caer. De la bronca, lo tomé y le dije "Estás jodiendo, entonces venís con nosotros a Malvinas" y lo subí al camión. Al ver el perro, el soldado Cepeda me preguntó asombrado "¿Y eso mi Cabo Primero? ¿Como se llama el perro?" Entre risas le contesté "Desde hoy se llama Tom, porque vamos al Teatro de Operaciones Malvinas". Al poco tiempo se transformó en el ser más mimado y querido entre todos, pero debíamos ocultarlo de los superiores, por eso en las inspecciones siempre estaba dentro de algún bolso, campera o saco de dónde solo salía su hocico para respirar. Luego de unos días de espera en Santa Cruz partimos en un Hércules hacia las Islas Malvinas transportando a nuestro personal, dos cañones Sofma, un Unimog y desde luego a Tom, que para esa altura ya era otro soldado movilizado del Grupo de Artillería 101. En Malvinas Tom se comportó como un bravo artillero. Cuando tirábamos con la máxima cadencia de fuego hacia los británicos, él se paraba delante del cañón como el mejor de los combatientes; siempre ladraba y jugaba con aquél que estaba bajoneado en los momentos de calma para darle ánimo; cuando había "alerta roja de bombardeo naval" era el primero en salir del refugio para buscar a los más alejados y el último en entrar a cubrirse; y muchas veces su instinto canino presintió los bombardeos aéreos antes que se gritara la alarma, lo cual manifestaba con ladridos que ya conocíamos. Compartía con nosotros la comida y los soldados le fabricaron un abrigo con los gorros de lana y bufandas. El 11 de junio, a las 11:15 hrs., un avión pirata se lanzó frenéticamente sobre nuestra posición bombardeando nuestro cañón y haciéndolo estallar, nosotros corrimos a cubrirnos y Tom, como siempre, parado sobre una roca ladraba dando la señal de alerta. El avión efectuó otra pasada, esta vez ametrallando con furia nuestra tropa que repelía el ataque con fusiles, en ésta oportunidad varios fueron heridos (yo entre ellos), y Tom, que corría avisándoles a los más distantes fue alcanzado por las esquirlas. El humo y el olor a pólvora cubrieron el lugar. Como pudimos, heridos, buscamos a Tom y lo encontramos tendido sobre una piedra inmóvil, con sus grandes ojos negros mirándonos y despidiéndose lentamente de sus camaradas. Allí quedó para siempre nuestro cañón y el mejor testigo de esta Gesta, nuestro querido Tom. Allá en la fría turba malvinera él es otro bastión argentino, que junto a los héroes que dieron su vida por la Patria, significan soberanía y un especial estilo de vida. Cuando volví al continente, en honor a él, todos los perros que tuve se llamaron Tom y mientras yo viva así lo haré. Tom en Malvinas fue mi mejor amigo. ¡Y yo... jamás olvido a mis amigos!
Fuentes: Oscar J. Planell Zanone / Oscar A. Turone – Patricios de Vuelta de Obligado. Relato del Cbo 1º VGM Omar Liborio del GA 101, Ejército Argentino.

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viernes, 28 de abril de 2017

CÓMO FUE EL 2 DE ABRIL, CONTADO POR EL HOMBRE QUE HIZO RENDIR A LOS INGLESES

Jacinto Batista es el símbolo de la toma de las islas, en 1982. A semanas de su retiro, recordó ese día en un diálogo con Clarín, en la base de la Armada de Puerto Belgrano. "Teníamos orden de no matar", dijo.
Lleva un gorro de lana, el rostro ennegrecido con pintura de combate y la actitud resuelta. El fusil le cuelga del hombro, asido con la mano derecha, mientras con el otro brazo ordena la fila de tres fornidos prisioneros ingleses, manos alzadas, rendidos. Jacinto Eliseo Batista es el protagonista de esa foto que dio la vuelta al mundo, transformándose en un símbolo de la toma de Puerto Argentino, aquel 2 de abril de 1982. Veinte años después, a punto de cumplir 52 y a menos de dos meses de pasar a retiro luego de 35 años en la Armada, el suboficial mayor Batista enciende su cuarto cigarrillo en la temprana y húmeda mañana de Punta Alta y asegura: "No tengo nostalgias de Malvinas. Fue una etapa en mi vida y en mi carrera. Hubo una orden y se cumplió. Para eso nos paga el Estado".
No todos los integrantes de la Agrupación de Comandos Anfibios que rindieron a los británicos sienten probablemente del mismo modo que este entrerriano de Colón, que asegura que no tendría interés en regresar a Malvinas como invitado o como turista. Aunque cabe creerle cuando afirma que "si el Estado me manda recuperarlas otra vez, allí estaría". Es que, como todo soldado de elite, Batista está hecho de una madera especial. Los comandos anfibios son al mismo tiempo buzos, paracaidistas, comandos y expertos en reconocimiento en agua y tierra. Aprenden a caminar dormidos, a exigirse, a soportarlo todo. Soldados formados para la guerra, son el reverso de tantos chicos que no eligieron Malvinas como destino, ni vivir una guerra ni morir en ella.
Quizá por eso Batista nunca tuvo miedo. Ni en el arranque, cuando embarcaron en Puerto Belgrano en la fragata "Santísima Trinidad", con rumbo desconocido, aunque ya todos sospechaban que iban a Malvinas a ejecutar una operación real.
“Recién en alta mar, para evitar filtraciones de información, nos dieron las directivas. Desembarcamos el 1ø de abril, poco después de las 21. Yo era el bote-guía, y de la línea de playa en adelante el explorador. Sólo teníamos un visor nocturno y lo llevaba yo, que iba 200 metros adelante.
"Estábamos convencidos de que los ingleses nos estaban esperando. Caminamos toda la noche. Los objetivos eran el cuartel de los Royal Marines y la casa del gobernador. Teníamos orden de no matar, porque probablemente el plan era tomar las islas y negociar la retirada.
"Nos separamos en dos grupos. Yo fui al cuartel, pero no había nadie porque los marines estaban afuera cubriendo objetivos. Allí izamos la Bandera argentina por primera vez. El grupo que fue a la casa del gobernador, en cambio, encontró una resistencia importante, se oían disparos en forma permanente.
"Ya había casi aclarado, y la resistencia seguía. El primer inglés que encontré era un francotirador con un fusil Mauser. Lo desarmé. Cuando nos reunimos en la casa la situación estaba casi dominada.
El único muerto en esa acción —el primero de la guerra— fue el capitán Pedro Giachino. "Cuando llegué ya estaba herido. Había entrado a la casa y al salir, le dio un soldado que disparaba desde una línea de árboles cercana. Le pregunté, ''qué te pasó, Pedrito'', y le toqué la cabeza. Estaba consciente, pero muy pálido; había perdido mucha sangre y se estaba muriendo."
Batista no recuerda en qué momento, en ese día frenético, el fotógrafo Rafael Wollman lo captó junto a sus prisioneros. Sabe, sí, que esa imagen es un retrato implacable del orgullo herido del viejo león imperial. "El 14 de junio andarían buscándome con la foto en la mano para sacarme con los brazos arriba", supone, sonriente.
Pero el cabo principal Batista ya no estaba en Puerto Argentino el día de la caída. Ese mismo 2 de abril los comandos volvieron al continente. Batista jamás regresó a las islas, aunque estuvo a punto de hacerlo, producido el desembarco británico, en una misión de infiltración que fue abortada con el Hércules carreteando en la pista.
“Los británicos no eran mejores que nosotros. Tuvieron, sí, más medios y apoyos. De los norteamericanos y los chilenos. Pero si la Argentina hubiese tenido la firme convicción de pelear...", dice Batista, y deja la frase por la mitad, como interrogante.
Y vuelve a que Malvinas fue una etapa, "obligación y premio" en su carrera, en la que alcanzó la máxima jerarquía y el mayor cargo al que podía aspirar, encargado de componente de la Infantería de Marina. A días del retiro, no oculta una decepción: para la ley dejará de ser veterano y de cobrar el suplemento de 350 pesos.
Para Batista empieza la "etapa personal" junto a su familia, que hace seis años, después de acompañarlo siempre en distintos destinos, echó anclas en Colón, ciudad natal de él y de su esposa, Elsa Marina Matei. También lo esperan allí sus tres hijas, Andrea (21), Nadia (17) y Bárbara (13).
De la vida militar va a extrañar dos silencios únicos. El que sigue a lanzarse en paracaídas, idéntico, asegura, al del "escape" del submarino, porque las máquinas se alejan tan rápido que sólo queda el hombre, la inmensidad, y ese silencio. De Malvinas, tendrá por siempre una convicción, que expresa, de verdad, sin nostalgias: "Son argentinas y alguna vez volverán a nuestro dominio". 
Fuente: Guido Braslavsky, Clarín, 1º de abril de 2002, Buenos Aires, Argentina / www. malvinasonline.com.ar.

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jueves, 27 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA RECONQUISTA DE LAS ISLAS GEORGIAS Y ARRIBO DE UNIDADES

Luego de breves pero aguerridos combates en Grytviken y Puerto Leith, Gran Bretaña recupera las islas Georgias. Las fuerzas de infantería de marina argentinas deben rendirse rápidamente ante la superioridad del enemigo oponiendo una estoica resistencia.

A 24 horas de haber desembarcado en el archipiélago, tras un agotador viaje desde su asiento de paz en Paso de los Libres, Corrientes, en esta jornada el Regimiento de Infantería 5 inició el desplazamiento hacia la isla Gran Malvina. A las 22.30 del 25 de abril, arribó a Puerto Argentino procedente de Córdoba el Grupo Artilleria Aerotransportada 4. La operación de traslado fue en extremo riesgosa dado que algunos aviones que transportaban la unidad no pudieron efectuar el aterrizaje debido al viento cruzado en la pista. El Grupo tuvo inicialmente como misión apoyar a los regimientos de infantería 5, 8 y 12 y también reforzar al Grupo de Artillería 3 que defendía las posiciones de Puerto Argentino, para lo cual debería desdoblar sus efectivos a fin de cubrir ambas islas. Esta misión finalmente fue rectificada y el Grupo 4 permaneció en la isla Soledad.

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miércoles, 26 de abril de 2017

ARRIBO DE EFECTIVOS A LAS ISLAS MALVINAS

El día 27 de abril arribó a Puerto Argentino la Compañía de Comando 601, quedando a partir de ese momento a órdenes del gobierno militar. Numerosas fueron las misiones que debieron cumplir, siendo su valor y profesionalismo reconocidos por el propio enemigo. Tres cruces al “Heroico valor en combate” y doce menciones personales por su desempeño durante la campaña hablan a las claras del brillante accionar de estas unidades especiales.
El mismo día, también arribó a Puerto Argentino el Regimiento de Infantería Nro. 4 procedente de la ciudad correntina de Monte Caseros. Tras una difícil y dura marcha a pie de 3 kilómetros, se trasladó hacia la zona del Monte Harriet y desde allí hacia monte Wall donde estableció una posición defensiva transitoria con frente al oeste, en previsión de su futuro traslado a Puerto Howard. A partir del 2 de mayo, el comandante conjunto descartó el traslado previsto y confirmó la misión de seguridad en monte Wall. En esa posición y en cumplimiento de la misión impuesta, soportó los ataques finales que los ingleses lanzaron sobre la zona de los cerros Dos Hermanas y Harriet.
Asimismo y ante la inminencia del ataque inglés, se ordenó suspender los vuelos y ocupar la posición de defensa a partir del día 28, debiendo quedar siempre 1/3 del personal en condiciones de combate inmediato.
Fuente: Ejercito.
En la imagen: Compañía de Comandos 601 en las Islas.

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martes, 25 de abril de 2017

DÍA DEL SERVICIO DE OFICINISTAS, DIBUJANTES Y TRADUCTORES DEL EJÉRCITO

Día del Servicio de Oficinistas, Dibujantes y Traductores del Ejército "San Marcos Evangelista"
Nuestro saludo para el personal del servicio y nuestro agradecimiento por la importante contribución que prestan al Ejército con su tarea cotidiana.
Que San Marcos los proteja y los anime en el cumplimiento de su labor.
El Servicio está integrado por suboficiales del Ejército Argentino de las especialidades de Oficinistas, Dibujantes y Traductores, los que se desempeñan en las áreas administrativas de los Comandos, Direcciones, Organismos, Institutos, Juzgados de Instrucción Militar y Unidades, elaborando la documentación mediante las herramientas que brinda la informática y tramitando la correspondencia de la fuerza.
En la imagen: Oficinistas del Ejercito Argentino hacia el año 1916. Cuerpo de Archivistas Ciclistas.

Fuente: www.ejercito.mil.ar

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lunes, 24 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA JURA DE LA BANDERA EN LAS ISLAS Y ARRIBO DE EFECTIVOS

EL 23 de abril, en una emotiva ceremonia rodeada de la mayor sencillez y solemnidad, se realizó la primera jura a la Bandera de tropas argentinas en combate. Este acto tuvo lugar en proximidades del aeropuerto por parte de los soldados de la clase 1963 del Regimiento de Infantería 25, que cubrían la posición de defensa del sector este de las Islas. Una ceremonia similar tuvo lugar en la zona de Darwin, con efectivos de este mismo Regimiento.
El día 24, Tras una agotadora marcha a través del TOAS, arribó a las Islas Malvinas el Regimiento de Infantería 12 procedente de la ciudad de Mercedes, Corrientes. A su arribo y por falta de medios debió marchar más de 25 kilómetros con armamento y bolsones de equipo al hombro. Le cupo la misión de ocupar la zona de Darwin y organizarla para la defensa. Los cruentos combates de Darwin y Goose Green dieron claras muestras del tesón y coraje de esta histórica unidad correntina, la que soportó durante 48 horas el ataque de un enemigo superior en medios de combate, de apoyo logístico, aéreo y naval. Ese mismo día arribó a Puerto Argentino el Regimiento de Infantería 5, unidad que desde Paso de los Libres, Corrientes debió realizar una penosa y complicada marcha para llegar a Malvinas en las últimas horas de la tarde del 24 de abril. Su destino final fue Puerto Howard, teniendo como misión la de ocupar la Isla Gran Malvina y organizarla para su defensa. Esta misión la cumplió hasta el final de la campaña con gran espíritu de sacrificio y pese a las vicisitudes logísticas que le impuso su aislamiento. Fue esta unidad un ejemplo claro del temple y coraje del soldado correntino demostrado con creces a lo largo de la historia bélica del país, ratificado en esta nueva gesta argentina. Arribó también a Puerto Argentino el Comandante de Brigada I III con su Estado Mayor y efectivos de la Ca San 3 (-). El desplazamiento de este Comando comenzó en los primeros días de abril desde sus cuarteles de origen en Curuzú Cuatiá, Corrientes. Luego de cumplir numerosas misiones en el Atlántico Sur, cruzó en este día a las Islas Malvinas. Su arribo se produjo en las últimas horas de la tarde. El accidente del buque Córdoba y los movimientos realizados previamente afectaron seriamente la situación de esta GUC, lo que fue motivo de un informe especial.
Fuente: www. ejercito.mil.ar
 

domingo, 23 de abril de 2017

DÍA DEL ARMA DE CABALLERÍA

En el día en que se recuerda el martirio de su santo patrono, saludamos a todos los integrantes del arma y rogamos a San Jorge que les dé las fuerzas necesarias para emprender las empresas propias del ideal caballeresco.

EL ARMA.
El arma de Caballería es una armónica conjunción de hombres y medios fundamentada en valores morales y tradiciones; organizada, equipada e instruída para establecer contacto, entrar en combate y avanzar sobre el enemigo mediante el fuego, el movimiento y la acción de golpe. Se concreta a través de su contacto directo con el enemigo, constituyendo así uno de los elementos básicos de combate.Estas funciones del arma, históricamente, se han materializado constituyendo elementos de gran rapidez táctica a disposición del comandante, para adelantarse al conjunto de la fuerza, explorando el dispositivo enemigo y el terreno para la batalla con parte de sus medios, mientras que con otros, participa en el desarrollo de la misma, dando amplitud a la maniobra, otorgando profundidad al propio dispositivo y constituyendo una reserva apta para explotar con rapidez las situaciones favorables.

PROVERBIOS DE LA CABALLERIA
·Caballero es hombre que procura la paz por la fuerza.
·El caballero es hombre elegido antiguamente para ser mejor hombre que otro.
·El caballero tiene espada por justicia, y caballo por señorío.
·Como la humildad está elevada, el caballero debe ser humilde.
·El caballero va bien vestido porque es honrado.
·Las vestiduras de telas no son tan nobles como las de las virtudes.
·El caballero tiene divisa para ser conocido por todos.
·Un mal hombre no debe ascender a lo alto para que sea conocido.
·El orgullo rebaja al hombre.
·Quien sube es por virtud; quien baja es por vicio.
·Villano que se hace caballero, injuria al caballo.
·Caballero vil, solamente debe cabalgar en asno.
·Al caballero pertenecen bienes y honras.
·El mundo se hallaría en buen estamento si fuesen señores de él un buen clérigo y un buen caballero.
·Buena es la compañía de un buen clérigo y de un buen caballero.
·Nadie es más vil que un caballero cobarde.
·Nadie cae tan bajo como el que cae desde una gran virtud.
·Hayas temor del caballero humilde; pero no del orgulloso.
·Más fuerte es el caballero por sus virtudes que por su lanza y espada.
ARRIBA JINETES
(Marcha Militar Oficial del Arma de Caballería)


¡ARRIBA, JINETES, MARCHEMOS,
QUE EL CLARIN YA VIBRANTE SONO;
A CABALLO, A CABALLO, VOLEMOS,
A LA LUCHA NOS LLAMA EL CAÑON!

¡A LA CARGA!, FUE EL GRITO DE GUERRA
QUE EN LA PATRIA VIBRANTE SONO.
¡A LA CARGA!, QUE TIEMBLE LA TIERRA,
¡A VENCER O A MORIR, ESCUADRON!

¡ENRISTRA LANCERO TU LANZA,
QUE TU MOHARRA DE HONOR SE CUBRIO,
Y RECUERDA QUE ELLA NO ALCANZA
CUANDO FALTA UN AUDAZ CORAZON!

sábado, 22 de abril de 2017

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GENERAL MANUEL J. CAMPOS

El día 22 de abril de 1847 nace en la ciudad de Buenos Aires el General Manuel J. Campos. Inició muy joven su carrera militar, desempeñándose en la Guerra del Paraguay en forma notable, lo que le valió ascensos en el campo de batalla. Al estallar una sublevación en Mendoza el 9 de noviembre de 1866, el gobierno debió enviar varias unidades retiradas del frente al mando del General Wenceslao Paunero, entre las que estaba la unidad del Teniente Campos. Terminada esta campaña, volvió a la Guerra del Paraguay, asistiendo a varios combates y batallas. En 1870 regresó a Buenos Aires, siendo enviado a la primer campaña contra el caudillo Ricardo López Jordán, instigador del asesinato del Capitán General Justo J. de Urquiza. Su desempeño mereció recomendaciones del General Donato Álvarez. Asistió a la segunda sublevación jordanista. En la Batalla de Santa Rosa, a las órdenes del General Julio A. Roca, alcanzó el grado de Teniente Coronel. En 1875, combatió a la sublevación de los hermanos Taboada en Santiago del Estero. En 1879, fue designado ayudante del General Roca en su campaña al Río Negro, siendo luego designado jefe de un regimiento y posteriormente de una brigada de caballería. En 1882, fue nombrado jefe de las fronteras del Sur de Buenos Aires. Falleció en Buenos Aires el 15 de diciembre de 1908.

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viernes, 21 de abril de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE RIOBAMBA

El 21 de abril de 1822 bajo una intensa lluvia las tropas del ejercito español se encontraban en el valle de Rio Bamba.Los independientes a órdenes del General Sucre provocaban con empeño la batalla, pero el enemigo iba cediendo el terreno y se mantenía a la estricta defensiva. Debido al permanente asecho, el ejército español se vio obligado a ocupar una nueva posición mas a retaguardia, con su caballería al frente.
Al ver esto Sucre ordeno al 1er Escuadrón de Granaderos a ordenes del Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle que reconociera el terreno.Lavalle junto a sus bravos avanzo sobre el valle y se hallo improvisadamente al frente de toda la caballería enemiga.
Con sus noventa y seis granaderos cargo a fondo sable en mano poniéndolos en completa retirada y los siguió hasta el pie de las posiciones que ocupaban la masa de infantería buscando la protección.
Lavalle temiendo un ataque por las dos armas ordeno hacer alto y volver caras por pelotones, la retirada se hacia al tranco, pero una vez que la caballería realista se reorganizo volvió al ataque a gran galope, los Granaderos argentinos sostenidos esta vez por los Dragones de Colombia volvieron sus caras y envolviendo a al enemigo lo enfrentaron con bravura. El choque fue recio y sangriento, argentinos y colombianos embestían con furia a los españoles que caían fulminados o emprendían la retirada.
Este combate dejo en el campo 52 muertos, incluso tres oficiales y mas de cuarenta heridos entre los españoles y no mas de cinco entre granaderos y dragones.Aquel 21 de Abril de 1822 fue la antesala de la independencia del Ecuador.Fue este uno de los mas importantes combates de Caballería de la Guerra de la Independencia Americana.
Al referirse al mismo, Lavalle en su parte de guerra dice que el coraje brillaba en los semblantes de los bravos granaderos y era preciso ser insensible a la gloria para no haber dado una segunda carga.
Con esta acción la caballería realista quedo anulada para todo el resto de la campaña. Por este triunfo el General San Martín condecoro a Lavalle y le dio el titulo de Granaderos de Riobamba.La audacia, el espíritu agresivo, la intrepidez y la iniciativa, le permitieron a Lavalle el vuelco favorable de esa situación desventajosa en que se encontró imprevistamente. Asumió todos los riegos, por su acción de mando y su ascendiente siempre sostenido por su ejemplo personal arrastro a los tímidos y dudosos convenciéndolos y a los valientes enardeciéndolos hasta lograr la victoria.
El General Sucre en su parte oficial el 23 de abril hace merecida justicia al Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle y expresa: Mande al Escuadrón de Granaderos y Dragones a un reconocimiento a poca distancia de la Villa de Río Bamba, el Escuadrón de Granaderos se hallo al frente de toda la caballería enemiga y su Jefe tuvo la elegante osadía de cargarlos y dispersarlos, con una intrepidez que habrá raros ejemplos. Su Comandante a conducido su cuerpo al combate, con un valor heroico, con una serenidad admirable y sus oficiales se han distinguido particularmente.
PARTE DEL COMBATE DE RIOBAMBA
RIOBAMBA, Abril 25de 1822
.-AL EXCMO. SR. DON JOSE DE SAN MARTIN, CAPITAN GENERAL DEL EJERCITO LIBERTADOR DEL PERU Y PROCTECTOR DE SU LIBERTAD.
EXMO. Sr.
El día 21 del presente se acercaron a esta villa las divisiones del PERU y COLOMBIA Y ofrecieron al enemigo una batalla decisiva. El primer escuadrón del regimiento de GRANADEROS A CABALLO de mi mando marchaba a la vanguardia descubriendo el campo y observando que los enemigos se retiraban, atravesé la espalda de una altura, en una llanura me vi en repentinamente al frente de tres escuadrones de caballería fuerte de siento veinte hombres cada uno, que sostenían la retirada de su infantería; una retirada hubiera ocasionado la pérdida del escuadrón y su deshonra y en el momento de provocar en COLOMBIA su coraje; Mande formar en batalla, poner sable en mano, los cargamos con firmeza. El escuadrón que formaba noventa y seis hombre parecía un pelotón respecto de cuatrocientos hombres que tenían los enemigos; ellos esperaban hasta la distancia de quince pasos poco mas o menos cargando también, pero cuando oyeron la voz de degüello y vieron morir acuchillada tres o cuatro de sus mas valientes, volvieron cara y huyeron en desorden, la superioridad de sus caballos los saco por entonces del peligro con perdida solamente de doce muertos, y fueron a reunirse al pie de sus masas de infantería.El escuadrón llego hasta tiro y medio de fusiles de ellos y, teniendo un ataque de las dos armas, lo mande hacer alto, formarlo y volver caras por pelotones; la retirada se hacia al tranco del caballo cuando el GENERAL TOBRA puesto a la cabeza de sus tres escuadrones los puso a la carga sobre el mío. El coraje brillaba en los semblantes de los bravo granaderos y era preciso ser insensible a la gloria para no haber dado una segunda carga.En efecto, cuando los cuatrocientos godos habían a cien pasos de nosotros, mande volver caras por pelotones, y los cargamos por segunda vez: en este nuevo encuentro se sostuvieron con alguna mas firmezas que en el primero, y no volvieron caras hasta que vieron morir dos capitanes que los animaban. En fin, los godos huyeron de nuevo arrojando al suelo sus lanzas y carabinas y dejando muertos en el campo cuatro oficiales y cuarenta y cinco individuos de tropa. Nosotros nos paseamos por encima de su muertos a dos tiro de fusil de sus masas de infantería hasta que fue de noche y la caballería que sostenía antes la retirada de su infantería fue sostenida después por ella. Cincuenta DRAGONES DE COLOMBIA que vinieron a reforzar el escuadrón lo acompañaron en la segunda carga y se condujeron con braveza. El escuadrón perdió un granadero muerto y dos heridos después de haber batido a un numero tan superior de enemigo en el territorio de quito. Entre tantas acciones brillantes de los oficiales y tropa del escuadrón es difícil hallar las de mas mérito; sin embargo es precioso nombrar al valiente SARGENTO MAYOR GRADUADO CAPITAN DON ALEJO BRUIX, AL TENIENTE DON FRANCISCO OLMOS, a los SARGENTO DIAZ Y VEGA y al GRANADERO LUCERO. Tengo el honor de asegurar a vuestra excelencia mis respectos y que soy su atento servidor Q. S. M. B.JUAN LAVALLE

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jueves, 20 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL JUAN APOSTOL MARTÍNEZ

El 20 de abril de 1842 es ejecutado por decapitación el General Juan A. Martínez. Luego de ser capturado formando parte del ejército del General José M. Paz. Había iniciado su carrera militar con la primer Invasión Inglesa en 1806. Formó parte del ejército sitiador de Montevideo y participó en la Batalla del Cerrito. Integró el Ejército de los Andes y luchó en Chacabuco, Curapaligüe y Gavilán. Combatió en Maipo y después de esta batalla persiguió con 50 jinetes al jefe español Osorio sin poder darle alcance. Concurrió a diferentes campañas en el Perú, donde se lo distinguió por su bravura y valor. Para la Guerra del Brasil, se embarcó en buques de la escuadra asistiendo a las batallas de Juncal y Los Pozos. Asumido el gobierno de Buenos Aires por Rosas emigró al Uruguay de donde regresó hacia su infortunado fin. Había nacido en Santa Fe el 10 de junio de 1783.

En su juventud combatió contra las Invasiones Inglesas, pero regresó a su hogar en Santa Fe.
En 1811 fue incorporado como oficial a un regimiento de artillería, y con éste participó en la campaña sobre Montevideo; peleó en las batallas de Las Piedras y Cerrito y participó en el sitio de esa ciudad hasta el final del mismo, en 1814.
Se incorporó al Ejército de los Andes en el regimiento de infantería Nro. 11, bajo el mando del General Juan Gregorio de Las Heras. Luchó al frente de una fracción de artillería en las batallas de Chacabuco, Curapaligue, Gavilán (durante esta batalla, sus cañones fueron destruidos, por lo que montó a caballo y se unió a los Granaderos), Talcahuano, Cancha Rayada y Maipú. Se le encargó la persecución del General Mariano Osorio, pero no logró alcanzarlo.
Pidió y obtuvo la baja del Ejército, pero al poco tiempo fue reincorporado. Participó en la Expedición Libertadora al Alto Perú, y permaneció en el cuerpo principal del ejército junto al General José de San Martín. Formó parte de la campaña del General Rudecindo Alvarado a “Puertos Intermedios”, luchando en las derrotas ocurridas en Torata y Moquegua.
Regresó a Buenos Aires en septiembre de 1824. Fue nombrado comandante de la frontera norte de la Provincia con los Ranqueles, con el grado de Coronel y con sede en Salto, Provincia de Buenos Aires. Pero su médico le prohibió montar a caballo, por lo que pasó a la infantería de marina. Fue el jefe militar de la Isla Marín García, desde donde apoyó en 1827 la campaña naval de Juncal. Fue relevado en octubre de ese año por orden del gobernador Manuel Dorrego. Al año siguiente se embarcó como voluntario en la flota del Capitán Guillermo Brown, participando en el Combate de los Pozos.
En junio de 1828 fue enjuiciado por orden de Dorrego, por desacato. La causa fue olvidada y a fines de ese año fue enviado al ejército de la Banda Oriental. Pero no llegó a salir para su destino, porque unió sus fuerzas a las que, el 1 de diciembre, se sublevaron contra Dorrego. Apoyó la elevación del General Juan Galo de Lavalle al poder, y fue el encargado de rendir el Fuerte de Buenos Aires, que hacía las veces de casa de gobierno.
Combatió en la batalla de Navarro y participó en las campañas al interior de la provincia. También hizo la campaña a Santa Fe a órdenes de Lavalle, y combatió en la Batalla de Puente de Màrquez. Tras el fracaso del primer acuerdo entre el líder federal Juan Manuel de Rosas y el General Lavalle, acompañó a éste a entrevistarse con el primero en Barracas.
Tras el ascenso de Rosas al gobierno, se negó a unirse al ejército que marchó a enfrentar al General José María Paz y emigró a Montevideo. Fue dado de baja del ejército porteño a principios de 1830. En octubre acompañó a Lavalle en primera campaña contra el gobierno de Entre Rìos, que terminó en un fracaso, y permaneció un tiempo retirado.
En 1836 participó en la revolución de Fructuoso Rivera contra el presidente Oribe y debió huir a Brasil. Al año siguiente participó en la invasión de Rivera y luchó en la decisiva Batalla del Palmar. Rivera lo ascendió al grado de General, y fue confirmado tras la renuncia de Oribe.
En 1839, cuando se produjo en el sur de la provincia de Buenos Aires la rebelión de los llamados Libres del Sur, contaban con el apoyo de Lavalle. Pero éste tardó en decidirse a apoyarlos, y finalmente decidió marchar sobre Entre Ríos. Sólo envió, muy tarde, escasas fuerzas al mando de Martínez. Cuando éste llegó, encontró los restos dispersos tras la derrota en la Batalla de Chascomús, mandados por el Coronel Manuel Rico. Embarcó hacia Martín García a los sobrevivientes.
Participó de la campaña de Lavalle a Entre Ríos y peleó en la Batalla de Yeruá, continuando camino hacia Corrientes. Cuando Lavalle reinició la invasión de Entre Ríos al frente del Ejército Correntino, Martínez permaneció en Corrientes, donde se incorporó al nuevo Ejército que organizó allí el general Paz.
Participó en la notable victoria de Caaguazú y llegó en las fuerzas de Paz hasta Paraná. Poco después solicitó y consiguió ser enviado a Santa Fe, donde se puso a órdenes del Gobernador Juan Pablo López, que se había pasado al bando unitario. Fue nombrado segundo jefe de su ejército.
Poco después llegaba a Santa Fe el ejército de Oribe, después de haber destruido la Coalición del Norte en las provincias del interior, y atacó Santa Fe. Simultáneamente entró en la provincia otro ejército federal, enviado desde Buenos Aires por Rosas.
El 19 de abril de 1842, la avanzada santafesina, al mando de Martínez, fueron derrotadas por el Coronel Jacinto Andrada, santafesino, en las cercanías de Coronda. Pero Martínez resistió varias horas antes de ordenar la retirada, permitiendo al Gobernador López evacuar la ciudad con su ejército, alimentos y toda el dinero de las arcas de la provincia.
En la madrugada del día siguiente, acompañado solamente por su ayudante, Martínez buscaba entre la niebla el camino hasta el campamento de López, cuando dio por casualidad con las tiendas de campaña del ejército federal. Fue capturado y ejecutado ese mismo día; su cuerpo fue decapitado por orden del Coronel Santa Coloma. Tres días más tarde, el ejército de López sería destrozado en Colastiné.
En la imagen: Escena de la Batalla de Maipo, en la cual participara vivamente el Gral. Martinez.

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miércoles, 19 de abril de 2017

REGIMIENTO DE INFANTERIA 37 "CORONEL LUIS JORGE FONTANA"

(1979 - 1992)
Fue creado por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nro 571/79, obedeciendo a la necesidad de guarnecer, desde tiempos de paz, un espacio geográfico sumamente expuesto de nuestra dilatada Patagonia, incrementando además la capacidad operativa de la IXna Brigada de Infantería.
Su ubicación, en el paraje anteriormente denominado Paso Río Mayo -a la sazón un pueblo de 2200 habitantes- ya había servido como asentamiento de tropas durante la movilización de 1978.
Durante los años 1980 y 81 funcionó como núcleo (1 subunidad) en las instalaciones del Regimiento de Infanteria 8 en Comodoro Rivadavia mientras finalizaba la construcción de sus cuarteles, los que fueron ocupados a partir de marzo de 1982, en los que permaneció hasta su disolución.
A poco de instalado debió desplegar parte de sus medios para proporcionar seguridad estratégica en la zona limítrofe durante la Campaña del Atlántico Sur. Los hitos 45 y 50, a partir de ese momento, supieron de sus despliegues, ejercicios y reconocimientos, al igual que otros lugares que se transformaron en familiares para quienes lo integraron: Paso Coihaique, valle Huemules, Ricardo Rojas, Aldea Beleiro, Alto Río Mayo, Río Senguer, cañadón Faquico, etc., en los cuales desarrollo su capacidad operacional para el cumplimiento efectivo de su misión.
Organizado como Regimiento de Infantería Ligera (Motorizado) al serle impuesto el nombre de "Coronel Fontana" recogió la tradición de quienes formando parte de la expedición que él comandó y llamó Compañía Rifleros del Chubut, en 1885, fueron los primeros en reconocer y recorrer, en nombre del Gobierno Argentino, esas extensas regiones hasta entonces bajo dominio de indios Tehuelches y aventureros extranjeros.
Sirviendo a ese mismo propósito, afianzando la soberanía en el rincón sudoeste de la provincia de Chubut, conquistó el reconocimiento y aprecio de los habitantes de aquellas alejadas y aisladas localidades, lo que puso de manifiesto en la ceremonia de disolusión al entregar los cuarteles a la Brigada de Ingenieros 9.
Su bandera de guerra, que no llegó a recibir su bautismo de fuego, se conserva en el Comando de la IXna Brigada Mecanizada, en la ciudad de Comodoro Rivadavia.
El 15 de diciembre de 1992, en el marco de la reorganización del Ejército, el regimiento fue disuelto por orden del Jefe de Estado Mayor General del Ejercito.
En la Imagen se puede apreciar al Coronel Luis Jorge Fontana, cuyo nombre llevara el Regimiento hasta su disolución en 1992. 
El Coronel Luis Jorge Fontana nació en Buenos Aires. A temprana edad se trasladó con su familia a Carmen de Patagones, y ya a los trece años ingresó como aprendiz a la Comandancia Militar de Río Negro.
Participó en la guerra del Paraguay, y a su término vivió algún tiempo en Buenos Aires, donde fue alumno de Germán Burmeister, con quien estudió ciencias naturales, astronomía y física.
Regresó al ejército, donde cumplió distintas tareas en expediciones de demarcación de límites explorando el Chaco Boreal, el Chaco Central y el Chaco Austral. Durante estos viajes de exploración del gran Chaco perdió su brazo izquierdo en un combate con los indígenas de la zona.
En 1879 fundó la Ciudad de Formosa, y alcanzó el grado de teniente coronel.
De regreso a la Patagonia que había visitado en su infancia, y en 1884 fue nombrado primer gobernador del nuevo Territorio Nacional del Chubut. Allí dirigió la expedición al oeste, con un grupo explorador denominado los "Rifleros del Chubut", que descubrió el valle 16 de Octubre, zona fértil precordillerana que se convertiría en un nuevo asentamiento de la colonia galesa de Trevelin.
Transcurrió sus últimos años en la provincia de San Juan, donde ocupó varios cargos públicos y comunitarios.
Fuente: www.infanteria.ejercito.mil.ar

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martes, 18 de abril de 2017

SOLDADO OSCAR ISMAEL POLTRONIERI

En la mayoría de los casos, les ofrecemos historias de Héroes o personajes ilústres que vivieron hace mucho tiempo y, que con su arrojo, honor y ejemplo nos enseñaron que una Patria mejor era posible, pero que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad, hemos seleccionado a un verdadero Heroe que aun vive entre nosotros y que con su abnegación y coraje nos enseña lo que es dar todo por la Patria, es el caso de Oscar Ismael Poltronieri.

Oscar Ismael Poltronieri nació el día 2 de febrero de 1962 en la Ciudad de Mercedes, Provincia de Buenos Aires, es uno de los soldados que combatió en la Guerra de Malvinas y que fue condecorado por su hazaña y heroísmo durante la Batalla del Cerro de Dos Hermanas. Pertenecía al Regimiento de Infantería Mecanizado número 6.
Poltronieri estuvo en combate en Monte Dos Hermanas donde él solo cubrió la retirada de sus compañeros con su ametralladora M.A.G.. Voluntariamente, se ofreció a quedarse a cubrir la retirada de sus camaradas negándose a las insistencias de éstos de retirarse con él. Supuesto muerto en acción por su unidad, fue recibido con total sorpresa y algarabía cuando sus oficiales, suboficiales y soldados lo vieron regresar, dos días después, de lo que presumían era una muerte segura.

Relato Ofrecido por Poltronieri
“Yo estaba en el monte Dos Hermanas. Adelante nuestro estaba el regimiento 4 de Corrientes. Al costado teníamos al Regimiento de Infantería 7 de La Plata. Lo pasábamos todo el día en la trinchera. A veces bajábamos del cerro para matar un par de ovejas, sancocharlas así nomás y comerlas. Cuando venía un compañero de curso del teniente que me mandaba a mí, que se llamaba Llambías Pravaz, yo le pedía los binoculares y él me los prestaba Así vi cómo que desembarcaron los ingleses. Pasaron unos días desde el desembarco hasta que llegaron adonde estábamos nosotros.
Esto fue ya en Junio. Estábamos en el Monte dos Hermanas, una noche yo estaba de guardia en la posición adelantada y escucho unas voces raras. No eran de los nuestros, no entendía lo que decían. Le aviso al Teniente, que viene con visor nocturno; los tipos estaban a 50 mts. Los Ingleses venían todos amontonados, tirando tiros por cualquier parte, gritando, tocando el tambor. Un soldado que estaba arriba del monte comenzó a tirales con su Ametralladora (MAG) Ahí nos vieron y comenzó el fuego cruzado. A mi lado cayo un compañero con la cara llena de sangre. a mí me dio impresión verlo, me dio más coraje, mas bronca.
Tomaron todo a las corridas. Los gurkas mataron a un montón del regimiento 4 de Corrientes.
Yo le daba y le daba a la MAG. Ramón, el que había caído al lado mío, era mi compañero de arma. él era MAG N° 2 y yo MAG N° 1. Éramos muy amigos, por eso me dio tanta bronca. Ahí me dije: "Si a él lo mataron a mí me van a matar también. ¿Por que me la voy a salvar?". Entonces tenía que jugarme... Era casi de día; yo tiraba y tiraba, mi abastecedor, el que le ponía las cintas a la MAG, estaba cansado, pero yo seguía y seguía tirando contra los tipos. No se la iban a salvar.
En un momento parecía que todos los Ingleses querían pararme, les jodía mi Ametralladora, sentía como pasaban las balas, a las trazantes se las veía clarito. Atrás de unas piedras estábamos nosotros amontonados, y a la orden de retirada, todos mis compañeros comenzaron a salir de sus posiciones, se fueron replegando hasta que en un momento estoy con mi abastecedor y el ayudante apuntador. Entonces les digo a los pibes: "Váyanse, repliéguense, que yo me quedo solo". Ellos no querían, me decían: "Negro, vayámonos todos, a vos solo te van a matar, te la van a dar". Yo les contesto: "No váyanse ustedes, tienen familia, amigos, todo". Yo también tengo familia, amigos, pero ellos siempre entienden. "¡Y váyanse de una vez, carajo, después voy a ir yo!".
En tres oportunidades me quedé solo con la ametralladora, dándoles tiempo a los otros a que se replegaran. Los ingleses no podían avanzar, en cuanto levantaban la cabeza yo les sacudía. Vi caer a varios. En un momento me junte con un soldado, los ingleses se venían agachaditos. Entonces yo sentí una voz que no era una voz nuestra, era una voz inglesa y el soldado agarró una granada y se fue a tirarle a los ingleses. "vos quedate acá” me dijo. Se adelanto con la granada y se las tiró, pero se la devolvieron antes que explotara y le cayó justito a él y lo tiró para arriba y lo abrió al medio. Y me quede solo otra vez.
Solamente quedaba cerca de mí un Sargento, pero yo sabía que la señora de el, justo ese día había tenido una nena. Le había llegado un telegrama. Le digo entonces al Sargento: "Mi sargento, usted tiene un nuevo hijo en el mundo y tiene que verlo. Repliéguese. Déjeme a mi solo. Yo soy soltero y prefiero morir yo, antes que usted. Me voy a arreglar". Y me arregle.El subteniente me decía: "Vámonos Poltronieri, que te van a matar..." Pero yo le decía que se fueran ellos. Porque yo sabía que el sargento Echeverría había tenido familia en esos días. Entonces les dije: Váyanse ustedes que tienen hijos, que tienen familia. Yo no tengo a nadie...". Los ingleses venían cantando, tirando al aire, como de paseo... y bien chupados. Así que no le di bolilla al teniente y me quedé esperando que mi compañía se replegara. A lo lejos veía como peleaba la gente del RI7 de La Plata, en Monte Longdon atrás nuestro cerca de la playa. Llovían las balas sobre mí, estaba solo. Me repliego y tiro, me repliego y tiro, hasta que llegué al pueblo.
En Puerto Argentino les pregunto a unos soldados si sabían dónde estaba el RI6, yo quería volver con los míos, Ellos dijeron que habían pasado por ahí y que les dijeron que el punto de reunión del Regimiento era el cementerio.
Cuando llego al cementerio ya habían pasado casi dos días, mis compañeros me ven y no lo pueden creer. Ellos pensaban que me habían matado los Ingleses. Y yo les digo: "Que, ?¡ Esos tipos a mi no me matan, que va´cer, me salvé, no me la dieron!" Todos empezaron a gritar, a abrazarme, se me tiraban encima, como en la cancha al que hace un Gol. Luego me levantaron, me llevaron en andas, tenían mucha alegría de verme. Entonces lloré.
Después me enteré que al hacer el parte, me habían dado por muerto o desaparecido, pero el Sargento contó que yo me había quedado en la posición tirando con mi MAG. El Teniente no podía creer que yo hubiera vuelto, me agarra y me da un abrazo, y me dice: "¡Poltronieri!". "Que va´cer", dije yo, "El destino mío era volver. Acá estoy".

Cruz “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate” al Soldado Clase 1962 Oscar Ismael Poltronieri del RI 6:
“Constituirse durante toda la campaña en ejemplo permanente de sus camaradas, por su espíritu de lucha sencillez y arrojo, ofreciéndose como voluntario para misiones riesgosas. En combates desarrollados en las zonas de los Montes Dos Hermanas y Tumbledown, operó eficazmente con una ametralladora deteniendo ataques enemigos. Fue siempre el último en replegarse, resultando sobrepasado en ocasiones por los ingleses. Dos veces se lo tuvo por muerto, pero logró reunirse con su sección y siguió combatiendo con igual decisión y eficacia”.”

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lunes, 17 de abril de 2017

ANIVERSARIO DEL COMIENZO DE LA EXPEDICIÓN AL DESIERTO

El día 16 de abril de 1879 se produce el inicio de la expedición al desierto del General Julio A. Roca. Fue la mayor operación militar y política que se hubiera iniciado hasta entonces contra los indios salvajes. Con resultados brillantes, el General Roca y sus hombres iniciaron una etapa de consolidación segura para las actividades rurales en la Nación, librando a las poblaciones de la amenaza permanente del malón indio.
En la imagen: Albumina de la Campaña al Desierto de 1879.


domingo, 16 de abril de 2017

ACTIVIDAD DE LAS TROPAS ARGENTINAS EN MALVINAS

El día 15 de abril, arribó al teatro de operaciones, el Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 181, constituido por dos secciones Panhard y efectivos reducidos del Escuadrón de Exploracion Caballería Blindada 9. Los elementos de Caballería, tanto a pie como blindados, constituyeron la reserva de Puerto Argentino. Entre sus misiones figuraban también la de proporcionar seguridad nocturna al PC Cte Agr Ej Malvinas y depósitos logísticos. Arribaron ese mismo día dos lanchas patrulleras de la Prefectura Naval Argentina (Islas Malvinas y Río Yguazú).
Asimismo, el día 16, todas las tropas argentinas que participaron en la recuperación de las Islas Malvinas se prepararon afanosamente para la defensa del archipiélago ante la creciente amenaza británica. Se realizaron verificaciones de las armas y planes de fuego. Se constituyó el Comando Conjunto de la Guarnición Malvinas y un Estado Mayor Conjunto para coordinar las actividades de las tres fuerzas.
Fuente: Ejercito.
 

sábado, 15 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA TOMA DE TARIJA EN LA CAMPAÑA DEL ALTO PERÚ

El 15 de abril de 1817, el Teniente Coronel don Gregorio Araoz de Lamadrid, comandante de los Húsares de Tucumán y de la división de vanguardia de las tropas del Ejército del Norte, intimó y consiguió la rendición de los realistas que ocupaban Tarija. El sitio duró 24 horas y a pesar de haberse mantenido un continuo tiroteo las fuerzas patriotas no tuvieron más pérdidas que las de un solo muerto y cuatro heridos. En el parte elevado por el capitán de Dragones, don José Alejandro Carrasco, al gobernador intendente don Bernabé Araoz, afirmaba: “...cuando manteníamos aún el sitio, vinieron del campo a atacarnos 140 hombres de Caballería bien montados. Avistados que fueron marchó sobre ellos nuestro comandante Lamadrid con una
corta división de Húsares y en el momento fueron derrotados tan completamente que quedaron 60 muertos y se hicieron los demás prisioneros.”
Fuente: Ejercito.

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viernes, 14 de abril de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE ARROYO EL BELLACO

El capitán del escuadrón de Gualeguaychú, don Gregorio Samaniego, al frente de efectivos propios y con el auxilio que desde Gualeguay le prestara el capitán Santos Lima, sorprendió a tropas realistas de Montevideo que desde siete embarcaciones fuertemente artilladas saqueaban la costa del río Uruguay. Luego del primer choque exitoso, los soldados Antonio Gorosito y Matías Guzmán encabezaron por su cuenta el abordaje a nado de dichas naves, lográndose así la captura de tres buques corsarios, cinco cañones y una bandera, tomándoles bastantes prisioneros y ocasionándoles muchos muertos y heridos.
El Combate de arroyo El Bellaco fue un episodio de la Guerra de Independencia que tuvo lugar el 14 de enero de 1813 en la desembocadura del arroyo El Bellaco en el río Uruguay, en las cercanías de Gualeguaychú, Entre Ríos. Fue parte de las acciones defensivas de las poblaciones ribereñas del sur de la región Litoral argentina contra los ataques y saqueos realizados por barcos armados realistas españoles procedentes de Montevideo.
Debido a que la mayor parte de las fuerzas militares de las Provincias Unidas del Río de la Plata se hallaban concentradas en el sitio de Montevideo y en el frente del Alto Perú, la defensa de las poblaciones ribereñas de los ríos Paraná y Uruguay quedó principalmente a cargo de compañías milicianas reclutadas entre los pobladores.
El arroyo El Bellaco (hoy más conocido como arroyo Bellaco) tiene su boca en las inmediaciones de la desembocadura del río Gualeguaychú, por su parte sur, unos 12 km al sudeste de la ciudad de Gualeguaychú. Forma un riacho que permite el ingreso de barcos pequeños desde la ensenada Bellaco en el río Uruguay.
El 12 de enero de 1813 el comandante del escuadrón de milicias de Gualeguaychú, José Gutiérrez, fue informado por los guardias que vigilaban la boca del arroyo sobre que dos buques realistas habían fondeado en él para abastecerse de carbón vegetal. A la vez recibió informes de que en el puerto de Landa, ubicado un poco más al sur, fondeaban 5 barcos más.
Temiendo que se tratara de una expedición de saqueo, Gutiérrez solicitó ayuda al comandante de la villa de Gualeguay Juan Carlos Wright, y envió hacia la boca del arroyo una partida de 30 milicianos a las órdenes del Teniente de la 1° Compañía de Milicias, José Ignacio González, y Alferez de la 2° Compañía, Nazario Gomez. A ellos se les reunió otra partida al mando del Comisionado Bacilio Galeano.
El 14 de enero González se abstuvo de efectuar un ataque, debido a la escasez de municiones y recibió órdenes de esperar la llegada de más milicianos. Lo que ocurrió poco después, cuando se le reunieron el Capitán de la 3° Compañía de Milicias, Gregorio Samaniego, con parte de sus hombres y el Capitán José Santos Lima con 25 milicianos procedentes de Gualeguay.
Una vez reunidas las fuerzas, atacaron por sorpresa logrando matar a 4 marineros realistas. Tres veleros artillados fueron abordados, entre ellos la goleta Nuestra Señora del Rosario. Fueron tomados 21 prisioneros, entre ellos 4 esclavos. Dos realistas lograron fugarse arrojándose al agua, mientras que entre las fuerzas milicianas no hubo bajas.
En el parte del combate que Gutiérrez dirigió al comandante general de los Partidos de Entre Ríos, Elías Galván, figura el detalle de los elementos tomados a los realistas:
“Los tres son los siguientes. A saber la Goleta Nuestra Sra. del Rosario de 25 toneladas propiedad del gallego emigrado Domingo Biscaya con dos cañones de á 4, 14 balas de este calibre, otros tantos sacos de metralla y 8 fusiles cuyos enseres se detallan en la licencia que trahia el patron de este buque. Otro de dos palos perteneciente al gallego Vidal quien hacia de amo y patron de él segun consta de las declaraciones de los prisioneros con dos cañones de 8, 16 balas de igual calibre 6 bolsas de metralla, y 5 fusiles. Una balandra con un cañon de á 12, 11 balas correspondientes 6 bolsas de metralla y 6 fusiles. Los prisioneros que quedan en este quartel son 17, de los quales hay 3 gravemente heridos: 4 negros esclavos tomados; entre estos aseguran que los muertos fueron 6 contando con 2 que se precipitaron al Uruguay, y que probablemente han perecido: por nuestra parte no ha habido la menor desgracia (...)”
Una bandera tomada en la acción fue colocada en la iglesia de San Antonio en Gualeguay, dedicada a su patrono como trofeo de las armas de la patria

jueves, 13 de abril de 2017

ANIVERSARIO DESEMBARCO COMPLEMENTARIO EN LAS ISLAS

El 13 y 14 de abril de 1982 se completa el desembarco en las Islas Malvinas del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 y también de las últimas fracciones del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 al que se le agregó una compañía del Regimiento 1 de “Patricios”.Así también desembarcaron en Puerto Argentino, por modo aéreo, el Regimiento de Infantería Mecanizado 7 y el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 10. Las acciones más destacadas de este Escuadrón tuvieron lugar en los combates finales por Puerto Argentino. Actuando como reserva, efectuó difíciles contraataques en apoyo del Regimiento de Infantería Mecanizado 7, que permitieron aliviar la presión del enemigo que llevaba al centro de gravedad de esa zona, posibilitando el repliegue de una parte importante de aquella Unidad.
Fuente: Ejercito.

miércoles, 12 de abril de 2017

EL GESTO MAGNÁNIMO DEL GENERAL SAN MARTÍN

El 12 de abril de 1818, a siete días de la gloriosa batalla de Maipú, se encontraba San Martín en la localidad de “El Salto” a dos leguas de Santiago, Chile, adonde se había retirado a pasar un día de campo en compañía de su ayudante O´Brian. En el lugar, en un acto de suprema magnanimidad, quemó numerosas cartas que habían estado en poder de Osorio y que habían caído en manos de O´Brian tras la persecución del general español. “San Martín - cuenta el historiador Luis Pacífico Otero - leyó una por una las cartas que formaban ese legajo documental y cuando hubo terminado esa tarea - dichas cartas en cuestión eran testimonios fehacientes de la deslealtad para con él de varios prohombres de Santiago – pensando no en la venganza, sino en el perdón, las entregó a las llamas”. “Sólo una naturaleza como la suya era capaz de un gesto semejante y el hombre que acababa de vencer al enemigo en el campo de batalla se venció a sí propio”.
Fuente: Ejercito


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martes, 11 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL FRANCISCO CRESPO

Guerrero de la Independencia sudamericana. Nació en Buenos Aires, el 11 de abril de 1791. Inició su carrera militar el 4 de julio de 1808, como cadete en el Batallón de Andaluces, cuerpo en el cual fue promovido a subteniente de Granaderos del mismo batallón. El 26 de febrero de 1810 es teniente 2º del Batallón Nº 5, grado en el que lo sorprende el movimiento emancipador del 25 de mayo. Fue de los primeros en incorporarse al primer ejército patriota, al mando del coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, que llevaba como segundo al comandante Antonio González Balcarce. Se halló en la batalla de Suipacha, el 7 de noviembre de 1810 y posteriormente en la desgraciada acción de Huaqui, el 20 de junio del año siguiente. Formó parte del ejército sitiador de Montevideo desde el 20 de octubre de 1812 hasta el 23 de junio de 1814, fecha en que el general Vigodet capituló con toda la guarnición de aquella plaza. Este acontecimiento se produjo a los pocos días de haber pasado Crespo a la 4ª Compañía del Regimiento Nº 8 de Infantería, con fecha 5 de mayo. El 21 de noviembre de 1814, es promovido a teniente 1º de la misma compañía del Nº 8 y a ayudante mayor del mismo cuerpo, el 3 de julio de 1815. Poco después pasó a formar parte del Ejército de los Andes, marchando a Mendoza con el 1er Batallón del Regimiento Nº 8. El 21 de febrero de 1816 el Director Pueyrredón dispuso que el ayudante mayor Crespo regrese a Buenos Aires por haber sido promovido a aquel empleo en el 1er Batallón, Toribio Reyes. Crespo se incorpora al 2º Batallón del Nº 8, el cual poco después marchó también para Mendoza, y recibió el nombre de Regimiento Nº 7 de Infantería. Con este regimiento Crespo atravesó los Andes y se batió con denuedo en Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, mereciendo la medalla discernida por las Provincias Unidas a los vencedores. Más adelante se le otorgó (noviembre de aquel año) la “Legión del Mérito” de Chile.
El Regimiento Nº 7 marchó con la columna de O’Higgins en abril de 1817, para tomar parte en las operaciones contra los españoles en el Sud de Chile y el capitán Crespo (grado al que había sido ascendido el 11 de enero de 1817), tomó intervención en las acciones que tuvieron lugar en los alrededores de Concepción y Talcahuano en el segundo semestre de aquel año. El 6 de diciembre tomó parte en el furioso asalto a Talcahuano, correspondiendo a su cuerpo ser uno de los componentes de la columna del coronel Conde, que atacó la fortaleza por el sector derecho de la defensa. Crespo se batió con denuedo en aquella memorable acción de guerra.
Marchó en la expedición al Perú, formando parte del Regimiento Nº 7, bajo el mando del coronel Conde. Asistió a la segunda campaña de la Sierra, bajo las órdenes del general Arenales, entrando a la ciudad de Lima a fines de julio de 1821. Estuvo en el sitio del Callao, en la defensa de Lima cuando fue amenazada por los españoles y en el asalto al Callao y toma de la fortaleza, el 21 de setiembre del mismo año.
Posteriormente los Regimientos Nº 7 y 8 de los Andes, se refundieron en un cuerpo que se llamó Regimiento Río de la Plata, que fuerte de 1.100 plazas, tomó parte en la famosa campaña de Puertos Intermedios, bajo el mando del coronel Cirilo Correa. Esta expedición fue dirigida por el general Alvarado y las fuerzas se empezaron a embarcar en el Callao a mitad de octubre de 1822, para desembarcar al mes siguiente en los puertos de Tacna y Arica. Se concentraron a comienzos de diciembre en la primera de las ciudades nombradas. Desde allí partieron en busca del general Valdés, a fines de aquel mes; el 1º de enero de 1823, se combatía en Calana y los días 19 y 21 del mismo, en las sangrientas y desastrosas batallas de Toraya y Moquehuá, donde el ejército de Alvarado fue reducido a la cuarta parte; y en las que se encontró el mayor Crespo, quien tuvo la suerte de figurar entre los que se salvaron de aquella memorable y desastrosa expedición.
Cuando se produjo la sublevación del Callao, en la noche de 5 de febrero de 1824, el ya teniente coronel Crespo era segundo jefe del regimiento Río de la Plata. Cayó entre los prisioneros de los sublevados, que los entregaron a los españoles. Fue brutalmente herido por el general realista Mateo Ramírez, siendo canjeado en 1825, época en que obtuvo su pasaporte para regresar a Buenos Aires. El 17 de abril de 1826 revalidó sus despachos de teniente coronel de infantería.
El 1º de noviembre de 1826 se incorporó al cuartel general del Ejército Republicano. El 1º del mes siguiente fue dado de alta en el Estado Mayor divisionario del 4º Cuerpo de Ejército, donde en junio y julio de 1827 figura como “comandante de armas”. Se distinguió por su comportamiento en la batalla de Ituzaingó, por lo cual fue promovido al grado de coronel por despachos extendidos el 31 de mayo de 1827 con antigüedad del 23 de febrero del mismo año; obteniendo la efectividad del cargo el 6 de mayo de 1830. Figura en el ejército sitiador de Montevideo desde mayo a diciembre de 1827. Como 2º Jefe del Estado Mayor del Ejército de Operaciones, figura a cargo del mismo desde el 15 de abril de 1828 hasta octubre de igual año.
Fue comandante militar de Patagones, desde enero de 1830 hasta los primeros días de 1833. En Patagones, el coronel Crespo contrajo enlace con Angela Ocampo, hija de Ramón de Ocampo y Carmen French, de la familia patricia. Crespo ostentaba en su pecho la “Orden del Sol” del Perú, otorgada por el Protector general San Martín.
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, Crespo fue un tiempo edecán del Restaurador a quien sirvió con inquebrantable fidelidad. Revistó en la Plana Mayor del Ejército y P. M. A., desde el 1º de diciembre de 1828 hasta el 1º de enero de 1841. Nombrado capitán del Puerto de Buenos Aires, a principios de 1841 pasó a la isla Martín García. Estando a cargo de la guarnición de la misma desde el 26 de junio de 1842, sostuvo un fuerte cañoneo contra las fuerzas navales que mandaba el coronel Giuseppe Garibaldi, enviado por el gobierno uruguayo en socorro de la provincia de Corrientes, a raíz del triunfo del general Paz en Caaguazú. Garibaldi empleando un ardid prohibido por el Derecho Internacional, enarboló bandera argentina en sus tres unidades, lo cual hizo creer a los defensores de la Isla que se trataba de buques de Rosas. Cuando la superchería fue descubierta, ya habían pasado el canal de Martín García dos buques de Garibaldi, de modo que el efecto de las baterías de Crespo se hizo sentir sobre el tercero de los buques enemigos, el “Constitución”.
Jefe de las baterías establecidas en la Vuelta de Obligado y segundo del general Lucio Norberto Mansilla, en la violenta acción sostenida el 20 de noviembre de 1845, contra la escuadra anglo-francesa que pretendía forzar el paso del Paraná aguas arriba, su conducta fue digna del renombre del valeroso soldado de la guerra de la independencia sudamericana. Cuando el general Mansilla en lo más recio del combate, recibió un golpe de metralla en el estómago que lo dejó sin sentido, el coronel Crespo lo reemplazó en el comando, no obstante haber recibido una contusión poco antes. Fue digno relevante del glorioso general en jefe en aquella magnífica acción de guerra, donde las fuerzas argentinas defendieron el honor del pabellón nacional con altura y con valor, digno de sus gloriosas tradiciones. El coronel Crespo firmó el parte de la acción elevado a Rosas a consecuencia de las heridas sufridas por el general Mansilla. También se halló en las batallas del Tonelero y del Quebracho, en enero y junio de 1846 contra la escuadra anglo-francesa.
El coronel Francisco Crespo y Denis dejó de existir en el pueblo de San Isidro, el 7 de setiembre de 1849, a sus exequias concurrió su antiguo compañero de armas el brigadier general Miguel Estanislao de Soler, quien se hallaba en aquellos días algo enfermo. La asistencia al entierro del coronel Crespo le fue fatal, pues su dolencia se agravó y falleció pocos días después.
Fuentes: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / Yabén, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

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