jueves, 8 de julio de 2010

DÍA DEL EX CADETE DE LOS LICEOS MILITARES


En esta fecha, los liceos militares celebran el día del ex cadete con una fiesta a la que concurren los integrantes de todas las promociones. Para ellos, nuestro más cordial saludo.
El Liceo Militar fue creado por medio del Superior Decreto del 8 de enero de 1938, firmado por el Presidente de la Nación, Agustin P. Justo. La idea de la creación perteneció al General de División Ramón Molina.
123.276 - Buenos Aires, 8 de enero de 1938

CONSIDERANDO:
Que los excelentes resultados alcanzados en la educacion e instrucción de los cadetes del Colegio Militar ponen de manifiesto la conveniencia de que dichos beneficios alcancen paulatinamente a la juventud que cursa estudios secundarios;
Que esta educación e intruccion solo pueda asegurarse en internados que, con regimen semejante al que tiene el Colegio Militar, aseguran el debido control de los alumnos.
Que hay conveniencia en que dichos institutos se mantengan bajo la dependencia del Ministerio de Guerra, para asegurar así la continuidad de su regimen, que puede señalarse como modelo no solo en cuanto se refiere a la enseñanza evolutiva, sino tambien a la que se refiere a la educacion fisica y moral.
Que, trasladado el Colegio Militar a sus nuevos edificios queda disponible el actual local, el cual con algunas modificaciones puede adaptarse al fin propuesto.

EL PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA DECRETA:
- Crease el Colegio Nacional Militar, bajo la dependencia del Ministerio de Guerra incorporado a la enseñanza secundaria.
- El Colegio Nacional Militar funcionará como internado y desarrollará los planes de estudios vigentes en los Colegios Nacionales, quedando habilitado para expedir titulos de Bachiller. El regimen interno del Colegio Nacional Militar se establecerá tomando por base al del Colegio Militar.
- El presente decreto será refrendado por los Señores Secretarios de Estado de los Departamentos de Justicia e Instrucción Pública y de Guerra.
- Comuníquese, dése al Registro Nacional, publíquese en el Boletin Militar 2da. parte y Archívese.

FIRMADO:
AGUSTIN P. JUSTO - BASILIO B. PERTINE - JORGE DE LA TORRE


CANCION DEL "EX CADETE"
(Letra y Música: Osvaldo Cattaneo -promoción 12-)

Fuimos y somos espíritu indomable
cuya Misión es por siempre defender
que esté bien alto el pabellón de los Liceos
segundo hogar en nuestro amanecer.

No claudicar es consigna irrevocable
del ex cadete que siempre te ha de honrar
poder cantarte, Liceo, es nuestro modo
de asi decirte que en nosotros vivo estás.

Volver a sentir...
que marcho al compás
de sones que agitan mi emoción
Oir la canción
en la que tú estás
me lleva a evocar el tiempo aquél
en el cual me formé
junto a quienes son
Amigos de hoy que ayer forjé.
Recuerdos de infancia
que aun viven en mi mente
y que hoy, nuevamente
siento en mí, latir.

Tu eres el fuego, Liceo, que alimentas
la llama eterna de nuestra gratitud,
y serás siempre, Liceo, como has sido,
faro que guía a nuestra juventud.

Que hermoso que es
volver a vivir
esa sensación que un día yo sentí;
es mi corazón
que muy raudo vá
en pos de ese tiempo que voló,
pero hoy retornó
y está junto a tí, Liceo
al que siempre recordé.
Tu Orden del Sol,
que ayer llevé en mi frente
hoy llevo vehemente
en mi corazón...
¡Hoy llevo vehemente
en mi corazón!

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miércoles, 7 de julio de 2010

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ILDEFONSO DE LAS MUÑECAS


El coraje de un sacerdote tucumano, el doctor Ildefonso Muñecas, quedaría resonando en la sangrienta crónica de la Guerra de la Independencia en el Alto Perú. Nació en la ciudad de San Miguel de Tucumán en 1776, siendo sus padres Juan José Muñecas, español, y Elena Alurralde, tucumana (hermana por parte de madre de José Ignacio Garmendia). A la edad de 7 años tuvo la desgracia de perder a su padre, y habiendo resuelto su madre contraer segundas nupcias, fue enviado a la ciudad de Córdoba, a educarse, conjuntamente con sus dos hermanos, Juan Manuel y Angela.

En aquella ciudad realizó sus primeros estudios que prosiguió en el Colegio de Monserrat, y sintiendo decidida vocación por la carrera del sacerdocio, a ella se dedicó y muy joven todavía recibió las órdenes sagradas, y a la vez el título de doctor conferido por la Universidad de San Carlos en el año 1798. De regreso a Tucumán, se contrajo a la erección de un templo destinado al Señor de la Paciencia, obra para la cual se dedicó a reunir algunas limosnas entre el vecindario.

En estas circunstancias pasaba por Tucumán con dirección al Alto Perú, el Sr. San Clemente, Presidente de la Real Audiencia de Charcas, quien le instó para que le acompañara a su destino en calidad de capellán. El Dr. Muñecas al principio se resistió a acompañar a aquel señor, pero cedió finalmente, pensando que podría aprovechar el viaje para reunir mayores recursos para la realización de su obra. Pero al llegar al Alto Perú cambió de resolución y fue nombrado Cura Rector de la Catedral de Cuzco. Posteriormente realizó un viaje por Europa.

Mientras Muñecas ejercía su sagrado apostolado, no perdía de vista la causa emancipadora de América, tomando parte en el levantamiento de 1809. De acuerdo con los principales patriotas de Cuzco, fue el alma del levantamiento del 3 de agosto de 1814, que encabezó el cacique indígena Mateo Pumakahua; el 20 de aquel mes ocupó a Puno la columna del coronel José Pinelo, uno de los tenientes de aquel Cacique, y de la cual fue designado Muñecas capellán y secretario del Coronel de referencia. En setiembre de aquel año se aproximó la columna de Pinelo a la ciudad de La Paz, y su gobernador, el Conde Valde Hoyes, impotente para librar una batalla campal, se preparaba a la resistencia, atrincherándose en el recinto de la ciudad. Un suceso inesperado produjo en tales circunstancias una impresión profunda en el ánimo del Dr. Muñecas.

Su hermano Juan Manuel residía en La Paz desde 1810, y cuando al año siguiente penetraba en el Alto Perú la primera expedición auxiliadora, acudió presuroso a los valles de Jarota, donde sus numerosas relaciones le aseguraban un gran prestigio, formó allí un cuerpo de 800 a 1.000 plazas, que condujo en persona y puso a disposición de Castelli, rehusando el grado de coronel que le quiso acordar Castelli. Esta circunstancia y el ascendiente que gozaba Juan Manuel Muñecas entre los Cholos de La Paz, debía hacer creer al gobernador Valde Hoyos, en la existencia de una secreta complicidad entre aquél y su hermano Ildefonso. Colocado en prisión por esta sospecha, fue puesto en capilla para ser pasado por las armas, tan pronto la columna de Pinelo atacara la ciudad. Empezaba este hecho a sublevar la opinión popular, lo que obligó al gobernador a perdonarle la vida, con la condición precisa de defender, bajo su palabra de honor, un punto de las trincheras que había levantado en la ciudad; al efecto, Juan Manuel Muñecas se encargó del mando de la que se había levantado en la esquina del Cabildo, y que era precisamente el punto que desde el Alto de Santa Bárbara atacaba el Dr. Muñecas con algunas piezas de artillería. Llevado a cabo el asalto, este último se apoderó del punto defendido por su hermano, al que tomó prisionero. Rendida la plaza sin que escapara uno solo de sus defensores, tres días después se produjeron los sangrientos sucesos conocidos en Bolivia con el nombre de el “28”. En una de las casas centrales explotó un polvorín haciendo volar en pedazos a los soldados que lo custodiaban, hecho que se atribuyó a los españoles que acababan de ser vencidos, lo que hizo estallar la rebelión popular.

La plebe enfurecida empezó una terrible matanza; el conde Valde Hoyes, que desde la toma de la ciudad se hallaba preso en una de las habitaciones del Cabildo, fue arrojado por los balcones y arrastrado por las calles. En estos momentos, el Dr. Muñecas y su hermano Juan Manuel se presentaron en la plaza y proclamaron a las turbas enfurecidas, consiguiendo el primero con el ascendiente de su voz elocuente calmar la indignación del pueblo. Gracias a esto lograron salvarse más de 50 padres de familia que se escudaron detrás de la persona del Dr. Muñecas. Calmados un poco los espíritus, este último se colocó a la cabeza de sus protegidos, mientras su hermano se puso al final de la columna, atravesando las grandes masas de pueblo y consiguió asilarlos en su propia casa.

Mientras la revolución cobraba amplitud en La Paz, el general Valdéz, la invadía nuevamente al frente de una columna de fuerzas regulares. Pinelo los esperó en los Altos de aquella ciudad, llamados el Tejar, donde el ejército patriota sufrió una tremenda derrota, y en este combate, el Dr. Muñecas jugó el mismo rol importante que en las anteriores operaciones. Producido el descalabro, logró refugiarse en los bosques de Larecaja, pertenecientes a la provincia que hoy lleva su nombre. Lo acompañaron algunos oficiales y emigrados de La Paz.

No permaneció inactivo en su retiro; sublevó en masa los habitantes de la comarca, a la que gobernaba en su doble autoridad de clérigo y de caudillo, sirviendo así de vínculo a la insurrección popular del Alto y del Bajo Perú, pudiendo contribuir a la par de muchos otros caudillos patriotas, a preparar el terreno para la invasión del Ejército Auxiliar mandado por Rondeau, en 1815. La comarca que dominaba Muñecas estaba situada al Norte de La Paz, sobre las márgenes del Desaguadero y del lago Titicaca. En el último año citado inició sus hostilidades sobre Puno y La Paz, obrando de acuerdo con los caudillos Monroy, Carrera y Carrión, escapados como él de la derrota de Pinelo. Batidos éstos, en los altos de Paucarcolla (entre Puno y Lampa), Monroy, viéndose perdido, se suicidó de un pistoletazo; mientras que Carrión, Carrera y conco compañeros más, fueron fusilados y sus cabezas clavadas en los caminos. Muñecas se internó a Larecaja por Huancane, rodeando el lago de Titicaca por el Norte, y sublevó todo el país hasta Omasuyos, amenazando por el extremo opuesto los departamentos de Puno y La Paz. Una expedición como de 400 hombres salió en su persecución, en enero de 1816, después de las terribles derrotas sufridas por el Ejército Auxiliar, pero después de 35 días de hostilidades se vio obligada a evacuar el territorio, quedando Muñecas dueño de toda la parte al Oriente del Lago Titicaca. Por tercera vez se organizaba una expedición, pero esta vez compuesta por dos columnas; una que partió de La Paz, a las órdenes del comandante Aveleyra; y otra, de Puno, a las órdenes del coronel Agustín Gamarra, los cuales, rodeando el Lago en sentido opuesto, debían estrechar a Muñecas sobre la cordillera de Sorata. Alcanzando a fines de febrero, al Norte de este gran nevado, en la cordillera de Cololó, fue completamente batido por Gamarra el 27 de aquel mes, tomándole 106 prisioneros mestizos que componían su batallón sagrado. Todos fueron pasados por las armas y sus cabezas colgadas en los pueblos que circundaban el Lago.

El Dr. Muñecas, destruido el núcleo militar, se refugió en las inaccesibles quebradas del Valle de Larecaja, donde se ocultó viviendo en una cueva, socorrido por algunos indios fieles, hasta que un día un indígena compadre suyo, Manuel González, lo denunció a las fuerzas españolas, siendo tomado preso con 30 compañeros, los cuales fueron inmediatamente pasados por las armas. Muñecas fue entregado por Pezuela al capitán limeño Pedro Salar, destacado por aquel General desde Ayoayo, donde el vencedor de Vilcapugio y Ayohuma se hallaba de tránsito. Salar recibió orden de conducir al preso al Cuzco, para allí ser degradado y ahorcado. Pero antes de llegar al Desaguadero, entre Tiahuanaco y Huaqui, el 7 de julio de 1816, fue asesinado por sus conductores, mediante un tiro disparado por uno de los soldados desde atrás, por orden expresa del capitán Salar, cayendo herido mortalmente el Dr. Muñecas, cuyo cadáver quedó en el camino, siendo recogido por los indios fieles y enterrado en el interior de la Capilla de Huaqui. Una modesta cruz colocada y conservada por los mismos indios, señala el lugar donde tuvo su trágico fin el Dr. Muñecas, el cual, según los realistas, murió por un tiro escapado casualmente a uno de sus conductores.

Se dice que el autor del crimen fue un hermano de González, a quien los españoles pagaron con dinero y “una charretera refulgente”, este servicio que suprimía a uno de sus más terribles y populares adversarios.

El Dr. Muñecas fue hombre de inteligencia y de acción y se hizo notar como uno de los más ardientes tribunos de la Revolución.

Repatriación de sus restos

En 2007 la Cámara de Diputados de la Nación emitió un Proyecto de Declaración según el cual: “vería con agrado que el Poder Ejecutivo nacional, realice las gestiones necesarias para proceder a la repatriación de los restos mortales del presbítero tucumano Ildefonso Escolástico de las Muñecas, sacerdote de la Iglesia Católica que al margen de su función pastoral se destacó heroicamente en la guerra por la independencia americana durante la campaña del Alto Perú. Su cuerpo descansa en la capilla de Huaqui, Bolivia”.

“El pueblo tucumano, honrando su memoria, puso su nombre a una de las calle principales y a un barrio de su ciudad capital. Querríamos también rendir tributo a sus restos mortales, en la misma ciudad en que nació, por lo cual pedimos la repatriación. Todo ello sin perjuicio de reconocer el lugar prominente que ocupa en la historia del hermano país”.

Fuentes: Diario La Gaceta, San Miguel de Tucumán, Domingo 10 de Diciembre de 1989. / www. revisionistas.com.ar / Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado. / Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939)

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martes, 6 de julio de 2010

ANIVERSARIO DE LA TOMA DE LA ISLA MARTIN GARCIA


El día 6 de julio de 1813 se produce el desembarco en la Isla de Martín García.
En una audaz operación de desembarco, un destacamento de 18 soldados al mando del Teniente de Dragones de la Patria –los Dragones eran soldados de infantería montada- José Caparroz, atacan la guarnición española de la isla de unos 70 hombres, quienes huyen ante la acometida patriota. Todas las municiones encontradas en las fortificaciones de la isla fueron embarcadas y conducidas como botín de guerra a Buenos Aires.
En la imagen: Dragón de Buenos Aires realizado por Guillermo Roux.

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lunes, 5 de julio de 2010

ANIVERSARIO DE LA HEROICA DEFENSA DE BUENOS AIRES


El día 5 de julio de 1807 se produce la Defensa de Buenos Aires. Las fuerzas británicas que procuraban conquistar por segunda vez la ciudad de Buenos Aires sufren pérdidas enormes en los combates que se suceden en este día.
El 5 de julio de 1807 los porteños y las milicias al mando de Santiago de Liniers rechazan la Segunda Invasión Inglesa, comandada por el Gral. Whitelocke.

El alcalde de Buenos Aires, Martín de Álzaga ordenó montar barricadas, pozos y trincheras en las diferentes calles de la ciudad por las que el enemigo podría ingresar. En la mañana del 5 de julio, la totalidad del ejército británico volvió a reunirse en Miserere. Confiado de la supremacía de su ejército, Whitelocke dio la orden de ingresar a la ciudad en 12 columnas que se dirigirían separadamente hacia el fuerte y Retiro por distintas calles. Sin embargo, los invasores se enfrentaban a un Buenos Aires muy diferente al que se había rendido ante Beresford. Según cuenta la tradición popular, los vecinos arrojaron piedras y aceite hirviendo sobre las cabezas de los invasores. Lo cierto es que Liniers había logrado reunir un ejército de 9.000 milicianos, apostados en distintos puntos de la ciudad. El avance de las columas se vio severamente entorpecido por las defensas montadas, el fuego permanente desde el interior de las casas y desinteligencias y malos entendidos entre los comandantes británicos. Whitelocke vio como sus hombres eran embestidos en cada esquina. Mediante la lucha callejera, los vecinos de Buenos Aires superaron la disciplina de las tropas británicas. Tras una encarnizada lucha, Whitelocke perdió más de la mitad de sus hombres entre bajas y prisioneros.
Cuando la mayoría de las columnas habían caído, Liniers exigió la rendición. Craufurd, atrincherado en la iglesia de Santo Domingo, rechazó la oferta y la lucha se extendió hasta pasadas las tres de la tarde. Whitelock recibió las condiciones de la capitulación hacia las seis de la tarde ese mismo día. El 7 de julio se comunicó la aceptación de la capitulación propuesta por Liniers y que por pedido de Álzaga, daba dos meses para abandonar Montevideo. Las tropas británicas se retiraron de Buenos Aires y abandonarían la banda oriental recién el 9 de septiembre.

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domingo, 4 de julio de 2010

ANIVERSARIO DE LA INTIMACION DE RENDICION DE BUENOS AIRES


El día 4 de julio de 1807 se produce el avance de fuerzas británicas en la ciudad de Buenos Aires. Las mismas logran ocupar varias calles y zonas de la ciudad. El General Sir John Whitelocke intima nuevamente la rendición a las fuerzas que defendían la ciudad, comandadas por el General Santiago de Liniers y Bremond y por Don Martín de Alzaga, quienes rechazan nuevamente la intimación.
En la imagen, sello conmemorativo de la Heroica Defensa de Buenos Aires.

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viernes, 2 de julio de 2010

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE APOSTOLES


En junio de 1817, Andrés Guazurary había establecido su Cuartel General en el pueblo de Apóstoles, meses antes saqueado y destruido por la invasión portuguesa y brasileña dirigida por el comandante Francisco das Chagas Santos. Andrés Guazurarí, conocido por su pueblo como Andresito, comenzó la organización de las fuerzas misioneras con la finalidad de contrarrestar las invasiones de los portugueses. La concentración de las fuerzas misioneras en Apóstoles exacerbó los ánimos del comandante portugués Francisco das Chagas Santos, quien decidió organizar una nueva invasión a Misiones con el objetivo de atacar a los misioneros que se hallaban concentrados en Apóstoles.
A fines del mes de junio del año 1817 una fuerza portuguesa compuesta por 800 hombres pertenecientes al Regimiento de Dragones de Río Pardo y a la Infantería de Santa Catalina, comandados por el Brigadier Francisco das Chagas Santos, el Mayor José María da Gama, el Capitán Alexandre José de Campos y el Alférez Antonio de Souza Coutinho, cruzaron el río Uruguay y se dirigieron hacia Apóstoles. Eran en su mayoría soldados veteranos, gran parte de ellos se habían formado en las guerras napoleónicas de Europa. Ante el avance decidido de los portugueses los gauchos que habitaban las chacras y estancias se fueron replegando junto a sus familias hacia la guarnición de Apóstoles, uniéndose a los guaraníes.

Composición de las Tropas Misioneras
Las tropas de Andresito estaban compuestas por los sobrevivientes de las matanzas realizadas por los portugueses en San Carlos, San José, Concepción, Santo Tomé, La Cruz, Mártires, San Javier, Apóstoles y otras tantas reducciones de Misiones, durante los meses de enero y febrero de 1817. Eran el mismo pueblo, integrado por indios guaraníes y criollos habitantes de la campaña adyacente a los pueblos.

La Batalla
Al amanecer del día 2 de julio el enemigo se presentó en formación de batalla en las afueras del pueblo, hacia el Este, sobre la margen izquierda del arroyo Cuñamanó, dispuesto a iniciar el ataque. Los misioneros decidieron salir a enfrentarlos enarbolando una bandera roja. El enfrentamiento se produjo a media legua del pueblo. Los gauchos y guaraníes fueron rechazados al no lograr quebrar la línea de artillería de los portugueses y se replegaron hacia el pueblo, fortificándose en los patios de talleres, residencia y en el templo. Entonces los portugueses, a media mañana, comenzaron el asedio del pueblo. Dice textualmente el parte de batalla redactado por el Brigadier Das Chagas Santos:
“El escuadrón de la izquierda rompió el fuego tomando los costados del cementerio y la huerta. El de la derecha ganó al galope el portón del segundo patio y por el centro atacó nuestra infantería, que luego tomó la bandera encarnada siendo muerto su portador y atacando a los gauchos, huyeron éstos para la plaza y acosados por nuestra fusilería corrieron por el patio del colegio, cuyo portón cerraron guarneciéndose adentro con sus tiradores; así como por las ventanas de la iglesia de donde nos habían iniciado fuego. Al mismo tiempo, los milicianos de la derecha habían forzado el portón del segundo patio debajo del fuego de los gauchos, que precipitadamente corrieron para el primer patio, en que hubo mucho fuego de ambas partes.”
Mientras la batalla se desarrollaba, una torrencial lluvia se abatía sobre el pueblo, lo que tornaba más confusa e indecisa la situación. La batalla llegó a una resolución a las 3 de la tarde, momento en que entró en escena el Comandante Andrés Guazurary al frente de un cuerpo de caballería compuesto por doscientos hombres. Llegaba al galope desde el vecino pueblo de San José con este importante auxilio. Das Chagas intentó detenerlo y mandó al capitán de granaderos José María da Gama junto a 120 hombres para que rechazara a Guazurary a las afueras del pueblo. Los doscientos lanceros guaraníes de Andresito arrollaron en su marcha a la columna portuguesa del capitán da Gama y cayeron violentamente sobre los portugueses que atacaban al pueblo. El combate, en medio de la lluvia y el barro, se volvió terrible. Las cargas de los fusiles estallaron y los choques del acero de las lanzas, los facones y los sables, se mezclaron con sapucays (típico grito de coraje o de alegría originado en la cultura guaraní) de coraje y gritos de dolor. Los lusobrasileños comenzaron a perder terreno, hasta que el mismo brigadier das Chagas fue herido en el hombro derecho. Entonces comenzó la retirada de los invasores, y la implacable persecución de los gauchos y guaraníes misioneros se convirtió en un azote para los portugueses y brasileños hasta que lograron repasar el río Uruguay.

Consecuencias
Al anochecer de aquel 2 de julio la Batalla de Apóstoles concluía con una victoria rotunda de las fuerzas del comandante Andrés Guazurary y sus lugartenientes y subordinados como: Pantaleón Sotelo, Nicolas Alipi, Nicolás Cristaldo, Francisco Javier Sití, Blas Basualdo y el apostaleño Caqpitán Matías Abucú.
La Batalla de Apóstoles no constituyó un hecho aislado. Es un episodio crucial que llena de gloria a las campañas militares del comandante Andresito, desarrolladas en el transcurso de los años 1815 y 1819. Forma junto a la Batallas de Candelaria, San Carlos, Saladas, Lomas de Caa Catí, San José, la pura expresión de la lucha desatada por el pueblo misionero contra la dominación extranjera y la defensa de los principios de la Libertad y la autonomía. Las bajas de las tropas al mando de Andrés Guazurary se calculan en 84 misioneros gauchos y guaraníes.

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jueves, 1 de julio de 2010

ABIERTA LA INSCRIPCIÓN PARA CARRERA DE OFICIALES Y SUBOFICIALES


Se encuentra abierta la inscripción para el ingreso a la Escuela de Suboficiales y al Colegio Militar de la Nación.
Los interesados pueden encontrar mayor información en:
Web Oficial de Ejército
http://www.ejercito.mil.ar/sitio/ingreso/ingreso.asp
Sistema de Incorporación del Ejército
http://www.ejercito.mil.ar/incorporacion/indice.html

Los interesados en hacer la carrera militar, tanto oficiales como suboficiales, podrán inscribirse en distintas provincias o descargando el formulario de inscripción desde el sitio web: www.ejercito.mil.ar
Tanto para los postulantes interesados en cursar estudios en la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral”, o para aquellos que elijan la carrera de Oficial en el Colegio Militar de la Nación y que decidan rendir los exámenes de ingreso en los lugares habilitados en el interior del país.
Para quienes decidan rendir en las instalaciones del Colegio Militar de la Nación, exclusivamente para seguir la carrera de Oficial.
Los egresados de esas instituciones educativas serán Subtenientes o Cabos, en distintas especialidades vinculadas con las armas, además de egresar con un título de grado de validez nacional en el caso de los Oficiales y con el secundario completo o una tecnicatura en el caso de los Suboficiales, dependiendo del plan seleccionado al momento de su ingreso.
Los lugares habilitados para rendir son las instalaciones de los Liceos Militares “Grl Paz (Córdoba), Grl Belgrano (Santa Fe), Grl Aráoz de Lamadrid (Tucumán), Grl Roca (Comodoro Rivadavia) y Grl Espejo (Mendoza); los Comandos de la Vta Brigada de Montaña (Salta) y de la XIIda Brigada de Monte (Posadas), además del Colegio Militar de la Nación, ubicado en El Palomar, y la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” (Campo de Mayo), ambos en la provincia de Buenos Aires.

Fuente: www.ejercito.mil.ar

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