Una partida de 25 granaderos al mando del comandante Mariano de Escalada se adelanta por orden del teniente coronel Manuel Medina en persecución de una guerrilla realista, a la que no logra darle alcance y ésta ingresa en la fortaleza de Talcahuano. No obstante, Escalada se acerca hasta la fortificación despreciando el fuego de la plaza, logra sorprender inesperadamente a una guardia que custodiaba ganado, dispersa los hombres y se apodera de 50 caballos y vacas. Al regresar con su presa, Escalada choca imprevistamente con 80 jinetes realistas que se dirigían a Talcahuano. Sin perder la serenidad y sin considerar tampoco la distancia que lo separaba del resto del escuadrón, emplazó sus 25 granaderos en una altura y abrió fuego sobre su nuevo adversario, aferrándolo y dando tiempo a que el comandante Medina, atraído por el ruido de los disparos, llegase sorpresivamente al lugar e inmediatamente se lanzara a la carga derrotando completamente a sus enemigos, que tuvieron 10 muertos, numerosos heridos y 3 prisioneros; mientras que los independientes sufrieron la pérdida de 2 hombres y 2 heridos.
Fuente: Ejercito.
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jueves, 7 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
ANIVERSARIO DE LA DEFENSA DE PUERTO ARGENTINO
Desde el día 3 de junio la artillería enemiga ejecuta concentraciones sobre el Regimiento de Infantería 4 y el Regimiento de Infantería 7. Se comprueba un incremento substancial del régimen y precisión de sus fuegos.
El enemigo ejecuta ataques aéreos sobre el Regimiento de Infantería 4, el Regimiento de Infantería 7 y Aeropuerto. Un avión “Vulcan” inglés dispara un misil antirradar que deja fuera de combate el radar de tiro de la ADA. Resultan muertos un oficial, un suboficial y dos soldados. Este elemento es reemplazado por otro, transportado desde el continente. Pero, en lo sucesivo, se limita su acción para evitar una nueva detección y ataque por parte del enemigo, lo que redunda en una disminución de la eficacia del sistema.
Se efectúa un nuevo control y censo de población, a fin de verificar la presencia de posibles infiltrados.
Al oeste del Regimiento de Infantería 4 se produce un violento combate entre una patrulla propia y efectivos ingleses apreciados en una sección, los cuales son rechazados. La fracción propia que es apoyada por fuego de morteros, sufre tres bajas, mientras que causa a los ingleses dos muertos y heridos que éstos transportaban en su repliegue.
Otros efectivos enemigos importantes detectados en la zona de “Murrel Bridge”, son rechazados por el fuego de la Compañía B del Regimiento de Infantería 6 y Compañía C del Regimiento de Infantería 4.
El día 4, luego de los ataques aéreos de la Fuerza Aérea Argentina sobre “Monte Kent” y “Challenger”, el enemigo disminuye su actividad de fuego, lo que se repite el día 5. No obstante, durante estos dos días, ejecuta fuegos de perturbación en forma sistemática, y continúa realizando numerosos movimientos de helicópteros. Se detectan vehículos blindados en la zona de “Monte Challenger”.
Patrullas propias informan sobre la presencia de numerosos vivaques en la ladera oeste de “Monte Kent”, e instalaciones logísticas en las zonas de “Estancia Horse” y “Estancia House” (hacia el oeste de “Monte Kent”).
Asimismo, se conoce la aproximación de numerosos efectivos desde el noroeste especialmente en la zona de “Green Patch” y en dirección a “Monte Long Island”.
En el frente del Regimiento de Infantería 4 y Regimiento de Infantería 7, el enemigo intenta infiltrar efectivos de exploración durante la noche, los cuales son rechazados por el fuego.
Durante este tiempo, la propia artillería de la posición ha combatido tenazmente buscando neutralizar la acción enemiga.
El fuego se ejecuta, fundamentalmente, con dos cañones pesados de 155 mm y con un régimen de tiro reducido, en razón de la restringida disponibilidad de munición de ese calibre. El Grupo de Artillería 3, que ha adelantado parte de una de sus baterías hacia el oeste, cumplimenta ese fuego.
No obstante, se logra una neutralización poco significativa de la acción enemiga, dado que el alcance de nuestras armas es sensiblemente inferior al de las piezas inglesas. Su capacidad para el cambio inmediato de posiciones, mediante el empleo de helicópteros pesados es otro factor importante a considerar, ya que también limita los efectos de nuestro fuego.
El día 5 el intenso fuego de artillería y morteros bate las posiciones argentinas en Cerro “Longdon” (Compañía B del Regimiento de Infantería 7) y “Dos Hermanas” (Compañía C del Regimiento de Infantería 4) con intermitencias durante todo el día. La propia artillería ataca las posiciones enemigas en Cerro “WALL” y “Challenger”, “Murrel Bridge” y zona de “Saddle Back”.
Una operación helitransportada enemiga, al sudoeste del monte “Harriet” (Compañía B del Regimiento de Infantería 4 y la Compañía de Comando) es rechazada por fuego de armas automáticas, artillería y morteros. Los efectivos aprestados para ejecutar un contraataque no son empleados, pues los medios ingleses se repliegan ante la efectividad del fuego propio.
Se ejecutan tres ataques aéreos con bombas sobre distintos sectores de la posición. Particularmente en el sector del Regimiento de Infantería 4 se emplean misiles y ametralladoras.
La Compañía C del Batallón de Infantería de Marina 5 ocupa sin novedad la nueva posición ordenada por el Comandante Argentino “Puerto Argentino”.
A las 21.00hs, el Comandante Conjunto expone ante los comandos superiores a sus órdenes, las conclusiones de los estudios que ha ordenado a su Estado Mayor para la proposición al Centro de Operaciones Conjuntas de una operación sobre la espalda de los ingleses, la que podría cambiar el curso de los acontecimientos.
Adelanta su intención de enviar al Continente al Jefe de Estado Mayor para exponer el plan y solicitar resolución.
Durante la noche, los cañoneos navales son particularmente intensos entre las 23.00hs y 03.30hs, causando daños y bajas importantes.
El día 6 por la mañana, se producen nuevos ataques navales ingleses sobre el Regimiento de Infantería 7, y ataques aéreos sobre el Regimiento de Infantería 3 y el Batallón de Infantería de Marina 5, que se repiten al caer al mediodía.
A la noche se detectan numerosos vuelos de helicópteros hacia el oeste.
En las primeras horas de la tarde, una patrulla del Regimiento de Infantería 4 que protege las tareas que ejecutan los ingenieros de Infantería de Marina, frente al Cerro “Dos Hermanas”, entra en combate con una facción inglesa de efectivos equivalentes a una Sección que se ha infiltrado hasta la ladera del cerro. Se combate a distancias próximas, inclusive con granadas de mano. Finalmente, el enemigo se repliega después de sufrir, al parecer, bajas. También los efectivos propios sufren bajas.
Se ordena la infiltración de una patrulla de comandos detrás de las líneas enemigas, en la zona de “Murrel Bridge” para obtener información.
Durante la noche, el enemigo incrementa su cañoneo naval empleando naves desde el norte de la Península de “Fressinet” (Bahía de la Anunciación). Este fuego se concreta particularmente sobre las posiciones del Regimiento de Infantería 4 y Regimiento de Infantería 7, adquiriendo, por momentos, características de fuego de preparación. Se producen bajas y daños.
El Comandante Conjunto Malvinas solicita al Centro de Operaciones Conjuntas autorización para el viaje de su Jefe de Estado Mayor, un oficial de inteligencia y un oficial de operaciones, para exponer la situación, reiterar pedidos de apoyo ya efectuados y explicar sus planes para la continuación de las operaciones.
Fuente: Informe Oficial del Ejército Argentino.
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martes, 5 de junio de 2012
ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL MOSCONI
El día 5 de junio de 1877 muere el General Mosconi, conocido como “el padre del petróleo argentino”. Fue un propulsor de la aviación militar y civil. Su sueño visionario fue transformar la aviación aplicándola al conocimiento y reconocimiento del propio territorio, transporte, unión de connacionales, fraternidad entre países vecinos y, fundamentalmente, un nuevo tipo de Arma que proyectará al país entre los de vanguardia. Realizó estudios topográficos y estadísticos de los Andes y estudios topográficos, formó parte en los estudios llevados a cabo en la Patagonia a fin de establecer una red ferroviaria de importancia estratégica en la provincia de Neuquén. El 16 de octubre de 1922, durante la presidencia de Hipólito Irigoyen, Mosconi fue nombrado director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F.) donde permanecería por ocho años, dedicando grandes esfuerzos para incrementar la exploración y desarrollo de la extracción de petróleo. Y.P.F. recibió un monto inicial de 8 millones de pesos de parte del Gobierno Nacional y desde ese momento fue autosuficiente, financiándose a sí mismo con las ganancias provenientes de la extracción de petróleo y, por supuesto, sin préstamos ni inversiones extranjeras. Fue un aguerrido defensor de los intereses nacionales y luchó para lograr el autoabastecimiento energético del país. El hombre que administró cuantiosas sumas y la empresa de mayor capital de Sudamérica poseía al fallecer por todo capital un saldo en su cuenta corriente del Banco de la Provincia de Buenos Aires de nueve pesos con noventa centavos.
Hijo de Enrico Mosconi, un ingeniero italiano dedicado al tendido de vías férreas y de María Juana Canavery, una argentina de ascendencia irlandesa, Mosconi creció en la Ciudad de Buenos Aires. El padre quería un hijo médico; la madre un hijo militar, para seguir la tradición familiar de Ángel Canavery, su tío, quien había participado en la llamada Conquista del Desierto. Mosconi tenía dos hermanas mayores y dos hermanos menores. Cuando tenía sólo dos años de edad la familia se trasladó a Italia, volviendo a la Argentina un par de años más tarde, luego de la muerte de su madre. Enrico Mosconi se volvió a casar con la Condesa María Luisa Natti.
Al finalizar la escuela primaria, el joven Mosconi ingresó al Colegio Militar de la Nación el 26 de mayo de 1891 y se graduó de subteniente de infantería el 20 de noviembre de 1894, a los 17 años de edad. Fue enviado a encargarse del Regimiento 7 de Infantería en Río Cuarto, Provincia de Córdoba, y comenzó a escribir un "Reglamento para la Infantería en Campaña", con detalles sobre el manejo de explosivos e instrucciones para construir puentes. En 1896 fue ascendido y trasladado a Buenos Aires, donde empezó la carrera de Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires.
La trascendencia de Mosconi esta marcada inexorablemente por la presencia del Ingeniero en minería Enrique Martin Hermitte, quien descubrió el primer pozo petrolero en la Ciudad de Comodoro Rivadavia. En 1899 realizó estudios topográficos y estadísticos de los Andes en la Provincia de Mendoza, y el año siguiente formó parte en los estudios llevados a cabo en la Patagonia a fin de establecer una red ferroviaria de importancia estratégica en la Provincia de Neuquén. En 1903 se graduó de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Univer¬sidad de Buenos Aires como Ingeniero Civil. Su tesis doctoral fue un proyecto de construcción de una represa en el Lago Nahuel Huapi e instalación de una válvula para regular las aguas de los ríos Limay y Negro, en Neuquén, con el objetivo de hacerlos navegables.
En 1903 fue transferido a la división de Ingeniería del Ejèrcito como ingeniero militar, y en 1904 recibió un premio por un proyecto de construcción. Entre 1906 y 1908 fue parte de una comisión de graduados argentinos enviados a Europa (A Italia, Bélgica y Alemania) para estudiar y adquirir plantas de energía hidroeléctrica y gasífera. Fue incorporado a las tropas de ingeniería del Reichsheer, y pasó 4 años en el Batallón 10 de Westfalia, mientras cursaba un posgrado en la Escuela Técnica Superior de Artillería e Ingeniería de Charlottenburg. En Alemania se interesó por las ideas de Fridrich List, un economista cuyas ideas industrialistas tenían gran influencia en Europa y los Estados Unidos.
En 1909 Mosconi regresó a Argentina como Jefe del Batallón 2 de Ingenieros, permaneciendo unos pocos meses para volver luego a Europa con el fin de adquirir materiales para la división de Ingeniería. Allí estudió y trabajó con unidades de telegrafistas y especialistas en ferrocarriles de Alemania, Francia y el Imperio Astrohungaro. Volvió a Argentina en diciembre de 1914, y recuperó su puesto militar hasta 1915 cuando fue nombrado director del Arsenal Esteban de Luca. En 1920 fue reubicado en la división de Aeronàutica, la cual dirigió hasta 1922.
El 16 de octubre de 1922, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, Mosconi fue nombrado Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F.), cargo que ocuparía durante ocho años, dedicando grandes esfuerzos para incrementar la exploración y desarrollo de la extracción de petróleo.
Y.P.F. recibió un monto inicial de 8 millones de pesos de parte del Gobierno Nacional, y desde ese momento fue autosuficiente, financiándose a sí misma con las ganancias provenientes de la extracción de petróleo y, por supuesto, sin préstamos ni inversiones extranjeras. En 1925 Mosconi consideró la posibilidad de una sociedad mixta estatal y privada, pero en 1928 se retractó al expresar:
«No queda otro camino que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, la elaboración, el transporte y el comercio [...] sin monopolio del petróleo es difícil, diré más, es imposible para un organismo del Estado vencer en la lucha comercial las organizaciones del capital privado.»
También remarcó que, para defender los yacimientos petrolíferos argentinos de las compañías extranjeras, era necesaria "una magnífica insensibilidad a todas las solicitaciones de los intereses privados concordantes o no con los intereses colectivos, pero sobre todo hace falta un poder político capaz de contener todas las fuerzas opuestas".
«Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera.»
Entre 1927 y 1928 Mosconi recorrió America Latina informando a las autoridades sobre la experiencia argentina con los combustibles fósiles, promoviendo la integración de esfuerzos en materia de petróleo. Mosconi fue el mayor impulsor de una política nacional que puso los recursos naturales al servicio del desarrollo económico, industrial y social de la Nación. Defendió la nacionalización de estos recursos, un absoluto monopolio estatal en su exploración y explotación, la necesidad de los países latinoamericanos de tomar medidas coordinadas en este asunto, y la promulgación de leyes relacionadas con los recursos naturales que fueran ventajosas para los intereses de los estados nacionales. La influencia de esta doctrina tuvo impacto en México, Brasil, Uruguay, Bolivia y Colombia.
Mosconi administró eficientemente YPF y, al mismo tiempo que establecía una incipiente gran empresa petrolera, comenzó a combatir la presión política de los dos gigantes de la explotación de hidrocarburos: la holando-británica Royal Dutch y la Standard Oil del estadounidense Rockefeller.
En 1929 recibió a Edmundo Castillo, Ministro de Industria Uruguayo, y lo convenció del establecimiento de una refinería nacional y una empresa estatal para vender sus productos. Esto desembocó en la creación de Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP), la compañía energética estatal creada por el gobierno uruguayo en 1931. En 1936, luego de la Guerro del Chaco, el Estado Boliviano creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) siguiendo el modelo de la empresa argentina, y poco después dictó la expropiación de la filial boliviana de la Standard Oil. En 1938, en Brasil, las mismas ideas llevaron a la formación del Conselho Nacional do Petróleo (CNP). Ese mismo año Mosconi fue galardonado con una medalla de oro por la Academia de Ciencias y Arte de Rìo de Janeiro en reconocimiento a su labor.
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lunes, 4 de junio de 2012
DIA DEL SOLDADO ARGENTINO.
El día 3 de junio se conmemora el día del Soldado Argentino.
Sirva esta página para hacerles llegar nuestro mas sincero reconocimiento y homenaje a todos aquellos que han servido a la Patria y que fueron, son y serán soldados.
¡Feliz día del Soldado Argentino!
Un soldado de la Independencia.
Reportaje de Caras y Caretas.
Don Eufrasio Videla es un viejo alto, flaco, nudoso, erguido, casi tan erguido como los álamos que cortan las perspectivas en los alrededores de Mendoza.
Apenas un saludo y le espeté mi invariable pregunta:
- ¿Cuántos años?
- Treinta y ocho
- ¿Nada más?
El viejo sonríe, baja la cabeza para detener la mirada en el sombrero de anchas alas, color té con leche, al que sus dedos retorcidos como sarmientos hacen girar con porfía. Pienso en que el pobre hombre ha perdido la noción del tiempo, que desvaría su cabeza, que su memoria, más flaca que su cuerpo, yace tendida bajo la nieve de muchas décadas, porque me dijeron que Don Eufrasio es hombre que ha traspuesto los cien, y recupero mi actitud de moderno inquisidor,
- ¿Treinta y ocho nada más Don Eufrasio?
Sus labios mascullan un "ciento" y sale de nuevo, bien nítido, el "treinta y ocho".
Ahora me parecen muchos los años, mas no me detengo a aclarar el punto y prosigo el interrogatorio, haciendo que repita las respuestas dos y tres veces -y hasta cuatro y cinco-, a fin de alcanzar su sentido, pues resultan ininteligibles la mitad de las palabras en el lento balbucir de sus labios. Dijéronme que fue soldado de San Martín, pero no estuvo en el Plumerillo, ni se acuerda del general.
-Yo estaba en San Juan, entonces, cuando decían que en su Mendoza se formaba el ejército, y pasamos por ahí arriba, por Los Patos.
- ¿Peleó usted?
- ¿Y cómo no? Ahí en el Zanjón de Maipú, cuando ya no quisieron pelear más.
- ¿Pero, se acuerda de Maipú?
- Si que me acuerdo. Fue allí, pues, la última batalla, donde se rindieron.
-¿Y cómo empezó la cosa?
-Unos cuantos días antes yo había llegado con los que salimos de San Juan. Después fueron viniendo otros grupos de prisioneros y así se fue formando el ejército. (pudiera el relato muy bien referirse a la llegada de dispersos de Cancha Rayada). Nosotros estábamos de la parte de aquí, prosigue Don Eufrasio-, y al hacerlo sale al descanso de la escalera, poniendo cara a Los Andes, -y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.
-Flojanazos, ¿verdad?
-Hum ¡Fieros habían sido! Peleamos y peleamos y no aflojaban Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos. Entonces corrimos atrás pa que se rindieran.
-¿Y se rindieron?
-¿Y cómo no? Si ya no tenían más ganas de pelear.
-¿Y se entregaban?
-Muchos se entregaban, otros querían escapar. Pero nosotros los alcanzábamos.
-¿Y no decían nada, los españoles?
-¿Quiénes, los godos? Si, decían: "¡No mate, corcho, no mate!", cuando los alcanzábamos.
Brillaron un punto sus pupilas, las arrugas dibujaron con gran esfuerzo una sonrisa y luego enmudeció el hombre, bajó la cabeza, y el sombrero retornó a girar entre los dedos.
Lo demás que nos contó forma un maremagnum de hechos y episodios confundidos, en que se mezclan sin distinción de épocas, Rozas y Quiroga y las montoneras y la Guerra del Paraguay.
El viejecito Videla vive en la casa del ingeniero Fossati en la calle San Martín, 1778. Nos dijo este caballero que Videla no conserva papel alguno, y que las medallas que poseyó en un tiempo las ha perdido o regalado, según relato del mismo Don Eufrasio, y que el coronel Morgado, guerrero del Paraguay, lo conoció en el ejército y de aspecto casi tan viejo entonces como ahora.
El gobierno de Mendoza le pasa una pequeña pensión, que le alcanza para cubrir sus modestos gastos. Lo demás se lo otorga la caridad de las personas que le recogen en su casa.
No podemos establecer a ciencia cierta si ha sido o no guerrero de la independencia porque ni siquiera la edad consta por documento público, pero si los 138 años son muchos años, es en cambio verdad que por estos pagos no son escasos los hombres de 110 o 115 años, y Videla bien puede oscilar entre estas dos últimas cifras y haber pertenecido a alguna de las milicias o cuerpos auxiliares del ejército de San Martín. Mendoza 22 de Marzo de 1910.
Fuente: Revista Caras y Caretas Nº 607 publicada el 21 de Mayo de 1910. En la imagen el Soldado de San Martín, Don Eufrasio Videla.
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domingo, 3 de junio de 2012
ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GENERAL JUAN MANUEL BELGRANO
Después de la batalla de Vilcapugio, el 1 de octubre de 1813, en que el ejército patriota a las órdenes del General Manuel Belgrano fue derrotado por las fuerzas realistas mandadas por Pezuela, el insigne creador de la bandera, mirando con tristeza el campo cubierto de cadáveres, dijo estas palabras a los restos gloriosos de lo que fueran sus brillantes regimientos:
“¡Soldados: hemos perdido la batalla después de haber peleado tanto; la victoria nos ha traicionado pasándose a las filas enemigas en medio de nuestro Triunfo! ¡No importa! ¡Aún flamea en nuestras manos la bandera de la Patria!”
Iniciada la retirada tomó una serie de medidas tan acertadas que impidieron que prosperara la persecución realista.
El gladiador vencido, consciente de su deber, se colocó a retaguardia acompañado por dos ayudantes y un ordenanza, dio su caballo a un soldado herido y él se terció el fusil y se colocó la mochila.
Al anochecer, la tropa, cansada y con frío, ansiaba encender un cigarro, pero como se había dado la orden de no hacerlo, por precaución, nadie osaba quebrantarla. Belgrano, captando el deseo de sus hombres y deseando ahorrarles un sufrimiento más les dijo sonriendo:
“Fumen, muchachos, que si a la luz de los cigarros viene el enemigo, encontrará pitadores que le darán para tabaco.”
Ese oportuno chiste tuvo el efecto de la más vibrante arenga. Los golpes de los eslabones contra los pedernales, las chispas que salpicaron la oscuridad y el murmullo de satisfacción que recorrió las filas, dieron fe de que el buen humor y el espíritu no habían decaído, a pesar de la desgracia de la jornada.
Fuente: “Anecdotario Histórico Militar” de Juan Román Sylveira.
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sábado, 2 de junio de 2012
COMBATES DE LA COMPAÑÍA DE COMANDOS 602 EN LA ZONA DE MONTE “KENT”
El 2 de junio de 1982 durante la noche, la Compañía de Comandos 602, que ya había sufrido un 40% de bajas, ejecutó una misión de combate sobre Monte “Wall” atacando a una fracción inglesa que se hallaba en el lugar causándole numerosas bajas e incluso obligándolos a abandonar en su repliegue armamento y documentos.
“Una noche tuvimos una misión de combate, sería el 2 o 3 de junio, en el monte Wall. Salimos desde el puesto del teniente primero C.A.A., jefe de la compañía “B” en el monte Harriet, de destacada actuación, un gran oficial, para tener en cuenta.
Habíamos comenzado por la tarde con el intento de reglar el fuego de nuestra artillería, maniobra ya de por sí delicada. Había dos baterías que tiraban en paralelo y se dieron órdenes para la segunda. Por un malentendido, ésta recibió la coordinación de la primera. Lo concreto es que nos cayó fuego de nuestra propia artillería, que casi nos barre a todos. Posteriormente se regló bien el tiro y fue lo que utilizamos para el ataque nocturno.
Los tiros cayeron muy, muy cerca de la carpa donde estaba el “rancho” de la compañía “B” del teniente primero C.A.A. Pero ellos estaban bastante acostumbrados a recibir cañonazos, porque los barcos les tiraban todas las noches. A las seis y media de la tarde, un soldado “ranchero” nos preparó la única carne roja que pude comer en los quince días que estuve en la isla. La comimos con la mano y con cuchillo, es decir, a diente y boca. También nos dieron dulce de batata como postre.
Tomamos el armamento, nos enmascaramos y salimos hacia el Wall. Debimos andar haciendo zigzag para atravesar varios campos minados. Se veía muy mal y el oficial que había reconocido el camino no encontraba las marcas que había hecho de manera que anduvimos en un momento arriba de campo minado y tuvimos que regresar sobre nuestra marcha rogando a Dios que no pasara nada. Por suerte así fue.
Habíamos coordinado fuego de artillería para las veintidós horas y teníamos que alcanzar un punto. A esa hora la primera batería empezó a batir el Wall. Cuando iba a hacer fuego la segunda batería, el mayor A.R. apreció que lo iba a hacer donde estábamos nosotros. Ordenó entonces milagrosamente adelantarnos como ciento cincuenta metros a una especie de zanjón. No habían pasado dos minutos cuando los cañonazos empezaron a caer donde habíamos estado.
El mayor no quiso perder más tiempo y ordenó el asalto al monte. Pasamos al ataque y nos encontramos con que los ingleses se habían retirado abandonando todo; supongo que por el fuego de artillería. Había mucho equipo: mochilas completas, bolsas cama, cascos, telémetros laséricos, radios, baterías de radio, linternas de señales, comida, varios dispositivos de antenas. Es decir, era todo un equipo para un puesto adelantado para pasar información hacia atrás. Con sofisticados elementos además para la detección de nuestras posiciones, tanto para apuntar como para reglar la artillería. Había también paños para señalamiento de aterrizaje de helicópteros.
Tenían una posición muy, muy sólida. Nos había costado mucho llegar esa noche a la cima de ese monte y pienso que si los ingleses hubiesen estado se hubiera hecho difícil tomarlo. Nosotros estábamos trepando muy de frente, pero por suerte se fueron.
Yo llevaba un fusil calibre 300 Magnum con mira telescópica, un arma muy fuerte. La noche era muy fría y con llovizna y la marcha se había hecho toda a pie. A todo esto hubo que agregarle la vuelta acarreando el equipo de los ingleses inclusive como 8 ó 9 mochilas.
Nos apropiamos de cualquier cantidad de material que habían abandonado; se veía que les sobraba. Lo bueno fue que también dejaron comida, que por supuesto probamos. Una vez que llegamos a la base abrimos las mochilas. En una en particular, que se veía que era de un oficial de Royal Marines encontramos una caja de cuero típicamente inglesa. Al abrirla nos encontramos betún para zapatos, el cepillo correspondiente y una gamuza, todo muy bien colocadito. Así que este hombre se recorrió 14.000 kilómetros para estar en el medio de un monte perdido en las Malvinas, en un barrial infernal ¡pero sin dejar su betún! Yo diría que en las Malvinas llueve siempre y eventualmente sale el sol. Además el terreno es esponjoso. Esa turba maldita es como una esponja en la que uno se entierra y se llena siempre de barro. También tenía su afeitadora a pilas, otro objeto muy importante en combate, en el medio de un cerro. Nosotros, apenas llegamos nos habíamos dejado barba pues sistemáticamente todas las noches debíamos enmascararnos la cara con betún, con los pasamontañas negros o simplemente con barro. Al otro día le obsequiamos la afeitadora al suboficial que más se había destacado en la patrulla a criterio del jefe de sección. Todas estas cosas fueron registradas en notas con Nicolás Kasansew, con la gente del periodismo que estaba allá y estaba ansiosa por recibir información. Y parece que no era mucha.”
Testimonio extraido de: Así lucharon (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, diciembre de 1982). Dr. Carlos M. Túrolo
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viernes, 1 de junio de 2012
ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO EN PUERTO ARGENTINO
El día 1 de junio del año 1982, desde el amanecer, el enemigo sometió a toda la zona de Puerto Argentino a un intenso cañoneo naval. Durante el transcurso la jornada se solicitó a la Fuerza Aérea apoyo de fuego sobre la zona de Monte “Kent”, que estaba fuera del alcance de la artillería de campaña y donde se había detectado un intenso movimiento de helicópteros ingleses.
Al amanecer del 1 de junio de 1982, posiciones del Regimiento de Infanteria 4, Batallón de Infantería de Marina 5 y el Regimiento de Infanteria 3, reciben fuego naval, y al atardecer, el fuego se produce sobre la zona del Regimiento de Infantería 25 y Aeropuerto, y de los Regimientos de Infantería 7 y 4.
Continúan los combates de patrullas entre efectivos argentinos que se infiltran detrás de la 1ra línea, los que intentan configurar las fuerzas inglesas (entre Monte Challenger, Monte Kent Y Monte Long Island).
Los efectivos argentinos son lanzados a la operación en arriesgados vuelos transportados en helicópteros de Ejército, con los abastecimientos mínimos para operar durante un tiempo no mayor de 48 horas.
En otras oportunidades, inician sus movimientos a pie durante la noche. Posteriormente, quedan librados a sus propias posibilidades, debiendo desplazarse y transportar sus medios a través de escarpadas alturas, zonas de bañados o a campo traviesa. No existe seguridad de que puedan ser reabastecidos o, siquiera, recuperados.
Tampoco pueden organizarse bases combate, pues el enemigo los detecta inmediatamente, por lo que se les impone una movilidad permanente.
Estas fuerzas, constituidas preferentemente por efectivos de las Compañías de Comandos 601 y 602, y Escuadrón de FE/GN cumplen su misión en la medida de sus posibilidades, constituyéndose casi en el único medio de reunión de información que configura la magnitud, movimientos y otros detalles del apresto inglés.
Particularmente, las operaciones terrestres del Escuadrón de Exploración C Bl 10 con Jeeps MB. sólo pueden ejecutarse en forma reducida, pues los referidos vehículos se empantanan reiteradamente. Posteriores intentos con Jeeps Land Rover requisados no logran mejor resultado.
Se producen frecuentes encuentros. Siempre que los ingleses son enfrentados por fuerzas propias similares en condiciones de número y armamento, rehúyen el combate, y en ocasiones, hasta abandonan en el terreno equipos y documentos.
Posteriormente, retornan al lugar con medios aeromóviles abrumadoramente superiores y armas de apoyo, procurando cercar a los efectivos argentinos y aniquilarlos.
Éstos adoptan la técnica de dispersarse con el objeto de obligar al enemigo a dividir sus fuerzas. Así, en el mejor de los casos, alguno de ellos retorna con la información.
Es interesante destacar el caso del Capitán Tomás Fernández, quien logra replegarse el 29 de mayo, con valiosa información sobre los efectivos ingleses, a través de la línea de alturas al oeste de Monte Kent. El citado oficial se desplaza durante más de 1 km, ocupando sucesivas cubiertas hacia propias líneas, seguido por el fuego de morteros británicos el que, felizmente, no logra alcanzarlo.
La capacidad de medios que disponen las tropas enemigas queda resaltada en el hecho de utilizar tales armas para batir a un solo hombre.
En general, sólo el 50 % de las tropas que combaten en esas condiciones, especialmente entre el 20 de mayo y el 10 junio pueden regresar a sus posiciones, algunos gravemente heridos. El resto, al haber agotado su munición, ha sido tomado prisionero, (herido o ileso) o, por el contrario, ha ofrendado su vida en el campo de combate.
Continúan los movimientos de helicópteros transportando material de A, y logística. La A propia hace fuego sobre Monte Kent para tratar de eliminar los equipos de detección de blancos, dirección de fuego del enemigo que opera en la zona, al mismo tiempo que se prepara una incursión de comandos con el mismo objetivo.
Se solicita a Fuerza Aerea Argentina ataques aéreos sobre Monte Kent, los que no son realizados pues se estima que no existe suficiente distancia de seguridad para propia tropa.
Ese mismo día 1 de junio, arriba el buque Bahía Paraíso con una comisión de la Cruz Roja Internacional.
Fuente: "Informe Oficial - Ejército Argentino".
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