jueves, 7 de mayo de 2015

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL TENIENTE CORONEL MANUEL PRADO

Fue nuestro primer historiador. Lo descubrió otro gran investigador e historiador de Trenque Lauquen, don José Francisco Mayo. En sus trabajos de investigación sobre los orígenes de nuestra ciudad, don “Pepe” Mayo señalaba: “La humanidad guardó el recuerdo de la legendaria ciudad de Troya (Siglo XII a. de C.) por un libro: “La Ilíada”, en el que el poeta griego Homero narra un episodio militar en torno a ella acaecido y gracias a cuyo texto le fue posible hallarla a antropólogos e investigadores”.
Es posible, de este modo que un día Trenque Lauquen viva también en la memoria de los hombres del año 4986 (d. de C.) gracias a otro libro: “La Guerra al Malón” del Comandante Manuel Prado, que narra las venturas y desventuras de un niño soldado en el Campamento de Frontera de 1876.
Su autor (don Manuel Prado), que terminó su carrera militar como Teniente Coronel; fue presentado por su padre a las autoridades militares y con ese acto se abren esas pocas páginas, unas más del centenar, que encierran la vida no sólo del Campamento de Frontera Norte Trenque Lauquen de aquellos días, sino también el heroísmo luminoso de esa gesta y las sombras que siguieron a las Campañas al Desierto.
La trama del relato es simple, con escenas cotidianas protagonizadas por un Soldado frente al “desierto” que quedaron grabadas en el recuerdo de un adolescente, envuelto en un torbellino de episodios de los que sólo sobreviven los fuertes, y cuya narración no se hace aquí para no privar al lector del deleite de descubrirlos con la amena lectura de su texto, que no debiera ser ignorado por ningún trenquelauquenche.
Don José Francisco Mayo, señalaba una propuesta: “si las finanzas municipales lo permitieran editar para entregarlo, en el Registro Civil, junto con la partida de nacimiento”.
Había nacido “Manuelito” Prado en Buenos Aires el 8 de julio de 1863. Fue llevado por su padre al Colegio Militar, el 23 de noviembre de 1874, cuando tenía sólo once años. ¡Once años y ya expedicionario al Desierto!. Nos han quedado sus notas, en el citado Colegio, por las que sabemos era bueno en Lectura, Aritmética y Dictado; regular en Caligrafía, pero se ignora su desempeño en las otras materias de estudio.
A los 14 años, el 25 de julio de 1877, presentó su solicitud para incorporarse al Regimiento 3º de Caballería de Línea, siendo dado de alta como Aspirante O. S. ese mismo mes; de acuerdo a lo que señala su foja de servicio.
El protagonista en su obra cuenta: “…cuando ingresé en el Ejército, allá por 1877…”; y, de ese acto arranca la vida del muchacho que por dos años vive en estas calles de Trenque Lauquen a la que conoció como Campamento y Comandancia de Frontera.
En 1879 formó parte del Regimiento 3º de Caballería, durante la marcha al Río Negro, cuyas jornadas recuerda en otro libro: “La conquista de la Pampa”. En esta obra lo vemos actuar en Choele Choel y Salinas Grandes. Su foja de servicio señala que actuó en la Revolución de 1880 en Puente Maldonado, Belgrano y más tarde en Goya, Corrientes.
La expedición de los “Andes al Sur de la Patagonia” lo cuenta entre quienes se aventuraron por las cumbres sureñas y figura en Ñorquín con el grado de Alférez y fue dado de baja en 1883. Al año siguiente, noviembre de 1884, es incorporado en el Regimiento 1º de Caballería de Línea, intervino en la zona de General Acha (La Pampa) durante varios años.
Ascendió sucesivamente a Teniente 2º en 1885 y a Teniente 1º en 1888, grado con que se incorpora al Estado Mayor, a la Junta Superior de Guerra (1893) y a la Intendencia de Guerra (1897).
Fueron requeridos sus servicios, posteriormente, para actuar con el Regimiento 1º de Línea en La Rioja; y tuvo otra intervención con la División de los Andes (1897) con motivo de movimientos internos del país.
Manuel Prado estuvo 10 años, 1 mes y 2 días en campaña; 10 años, 8 meses y 24 días en guarnición; que totalizan, de acuerdo al cómputo legal, 31 años, 6 meses y 20 días de servicios.
La actuación como expedicionario al desierto le fue reconocida por el Gobierno el 7 de mayo de 1917, en mérito a su desempeño hasta junio de 1880, con el Regimiento 3º en el Río Negro.
Su fallecimiento, el 7 de mayo de 1932, cerró una vida que parcialmente transcurrió entre nosotros y de la que ha quedado como luminosa estela este libro de memorias, “La Guerra al Malón”, clásico de la literatura militar Argentina.
Fuentes: Archivo Museo Campañas al Desierto – Municipalidad de Trenque Lauquen  /Cabeza Miró, Patricia - “Un Titán del Desierto”, Recopilación trabajos de José F. Mayo- Año 2003, Derechos de Autor Expte. Nº 552553. Ed. H. C. D. Pcia de Buenos Aires.

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miércoles, 6 de mayo de 2015

ANIVERSARIO DE LA DEFENSA EN LAS ISLAS

Desde esta el día 5 de mayo y hasta el 12 el enemigo desarrolla con intensidad dos tipos de acciones tendientes a perturbar, hostigar y desgastar las posiciones argentinas, a saber:
1. Bombardeo aéreo sobre el aeropuerto de Puerto Argentino y posiciones circundantes desde gran altura. Este ataque está fuera del alcance eficaz de propia artillería de defensa aérea. Este tipo de bombardeo se produce casi a diario, y generalmente entre las 0500 y las 0800 horas. Durante el resto del día se llevan a cabo numerosos vuelos de reconocimiento y aerofotográficos, como también alarmas, las que, finalmente, no se concretan.
2. Cañoneo naval con 2 a 4 naves desde el sur, a diario, de día y de noche, en forma intermitente hasta el 12 de mayo que son atacados por la Fuerza Aérea Argentina.
Durante este período, y ante el peligro de las acciones nocturnas y el efecto de la detección aerofotografía enemiga, las defensas propias deben efectuar frecuentes cambios de posiciones con el material de artillería de defensa aérea y de campaña. Debido al peso de este material, como a la carencia de los vehículos de tracción orgánicos y a las características del terreno blando. Los cambios de posición suelen hacerse con e auxilio de helicópteros CHINOOK. A esta fecha, en las Islas, Ejército sólo cuenta con un helicóptero de ese tipo en servicio. Esta carencia debe suplirse con el esfuerzo e ingenio del personal.
Fuente: Informe Oficial del Ejercito Argentino


martes, 5 de mayo de 2015

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE GAVILAN

El día 5 de mayo de 1817 se produce la Batalla de Gavilán. Las fuerzas independentistas que operaban en Chile al mando del entonces Coronel Juan Gregorio de Las Heras, son atacadas por fuerzas realistas al mando del General Ordóñez. Los españoles fueron derrotados, dejando en el campo la mayor parte de su artillería y gran número de bajas.El Combate del Cerro Gavilán fue una batalla librada en Chile, llevada a cabo entre realistas españoles y patriotas chilenos, en los suburbios de Concepción el 5 de mayo de 1817.Por los patriotas lideraban el General Bernardo O’Higgins y Juan Gregorio de Las Heras, en tanto que en los realistas el Comandante era José Ordoñez.El General Las Heras había tomado posiciones en este pequeño cerro y sabiendo que Ordoñez había pedido refuerzos para atacarlo, solicitó ayuda al General O’Higgins.Ordoñez, por su parte, para evitar que Las Heras fuera reforzado, intentó un ataque suicida saltando las posiciones patriotas.El día 5 de mayo atacó, pero este combate se resolvió en una derrota de Ordoñez, quien se vio obligado a retirarse a Talcahuano, dejando en el campo la mayor parte de su artillería y gran número de bajas.Los refuerzos de Bernardo O’Higgins en número de 800 hombres fueron despachados hacia Concepción el 10 de abril de ese año.
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lunes, 4 de mayo de 2015

ANIVERSARIO HUNDIMIENTO SHEFFIELD Y DEFENSA PUERTO DARWIN

El día 4 de mayo, aviones navales argentinos Super Etendard, equipados con misiles Exocet, hunden al destructor inglés Sheffield. 
Se produjo el ataque al destructor HMS "Sheffield" de la flota británica (que se hundió finalmente el 10 de mayo) por un misil Exocet lanzado por un avión "Súper Etendard" de la 2da Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.
Ese mismo día se produce un nuevo ataque a las posiciones de Puerto Argentino y  Puerto Darwin. Un avión Sea Harrier es abatido por la ADA de 35 mm, y se daña un segundo avión.
"La guerra boba" llamada por la prensa británica dejó de llamarse así súbitamente después de este hecho.
El choque fue tremendo para la opinión pública y los principales diarios británicos se ensarzaron en una polémica sobre si convenía seguir adelante o buscar una salida negociada, ahora que la victoria no era tan segura.
A las 1800 hs Margaret Thatcher fue informada y se dio cuenta del impacto político de la noticia, citando de inmediato a una reunión de emergencia del gabinete. Allí se decidió dar a conocer la información, por medio del portavoz del Ministerio de Defensa, en directo por radio y televisión.
A las 2300hs el Ministro de Defensa, John Nott, debió comparecer ante la Cámara de los Comunes y su informe se interrumpió dramáticamente a medida que debía sumar víctimas a las cifras originales.
Posteriormente cuando el Sheffield se hundió, se dieron instrucciones para que las noticias se diesen solamente por medio de la prensa escrita, lo que se juzgó más "discreto".
Fuente: Firmes y Dignos.

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domingo, 3 de mayo de 2015

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE ESTERO BELLACO

El día 2 de mayo de 1866 se produce la Batalla de Estero Bellaco, Guerra del Paraguay. Fuerzas aliadas vencen a un ejército paraguayo, que al mando del dictador López atacó con gran ímpetu a la vanguardia mandada por el general uruguayo Venancio Flores. En una lucha sangrienta los paraguayos perdieron la mitad de sus cinco mil hombres originales.
El 16 de abril de 1866 pasaron el río tropas brasileñas al mando del mariscal Osorio y se establecieron en el Fuerte de Itapirú. Luego, el mismo día, cruzó el general Flores al frente del primer cuerpo del ejército de Argentina y de una división de infantería uruguaya. Al día siguiente lo hicieron las tropas de Paunero.
El general Flores, posicionado en Estero Bellaco, fue atacado el 2 de mayo por una fuerza paraguaya de 6.000 hombres con cuatro piezas de artillería. Los paraguayos cayeron sobre Flores con tanta rapidez y sorpresa que prácticamente arrollaron a las tropas argentinas, en completa confusión hasta que estas fueron auxiliadas por doce batallones de reserva.
El 2 de mayo de 1866, el Mariscal López ordenó un reconocimiento ofensivo al sur del Estero Bellaco, para imponerse de la ubicación del oponente.
Las fuerzas aliadas entraron en campo paraguayo, sin figurarse el peligro y los sinsabores que les esperaban. El ejército adversario retrocedía sin hacer resistencia. Todo vaticinaba un éxito próximo y seguro. Siguiendo las huellas de las tropas de López, avanzaron por el camino real de Humaitá, hasta llegar, sin dificultad, al Estero Bellaco del Sur, en cuyas proximidades acampó la vanguardia, compuesta de cuatro batallones uruguayos, cuatro batallones brasileños, cuatro piezas de artillería, algunos regimientos de caballería riograndense y doscientos jinetes de la escolta particular del general Flores. En total, siete mil hombres de las tres armas.
La posición de las fuerzas de Flores era, como sigue, en aquel momento:
Los cuatro batallones brasileños citados estaban acampados detrás de una suave cuchilla. El batallón 7º, que era el más avanzado, protegía las cuatro piezas del regimiento 1º de artillería. A ochocientos metros a retaguardia estaban el 21 y 38 cuerpos de “Voluntarios da Patria”. Los batallones uruguayos Veinticuatro de Abril, Florida, Independencia y Libertad ocupaban la izquierda de las tropas imperiales.
A las doce del día, cuando los aliados se entregaban a devorar el rancho, hicieron irrupción los paraguayos por los tres pasos del Estero, arrollando los puestos avanzados de la vanguardia. El empuje de la caballería paraguaya sembró en un primer momento el desconcierto entre las fuerzas brasileñas y orientales, más, rehechos los batallones y regimientos y recibidos oportunos refuerzos, fue rechazada junto con los cuerpos de infantería comprometidos en la operación.
En efecto, cuando la vanguardia del ejército aliado había sido completamente derrotada, el coronel José Díaz, comandante de las tropas paraguayas, quiso ir más allá todavía. En vez de ordenar en el acto la retirada, toda vez que el objetivo de la operación ya había sido cumplido, se empeñó en una imprudente persecución, sin pensar que se alejaba de su base, para estrellarse contra el grueso del ejército aliado. Y hubo de soportar, con tropas fatigadas, la presión terrible de todo el poder del oponente en movimiento.
Al otro lado del Estero, Díaz hizo fracasar un movimiento envolvente de las tropas brasileñas, intentado por el Paso Sidra, rechazándolos dos veces a la bayoneta, obligándolos a huir.

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sábado, 2 de mayo de 2015

ANIVERSARIO DEL HUNDIMIENTO DEL CRUCERO A.R.A. GENERAL BELGRANO

El hundimiento del A.R.A. General Belgrano se produjo el día 2 de mayo de 1982 a las 17:00 horas producido fuera del área de exclusión en Latitud 55°24´S y Longitud 61°32´W.
Pocos minutos antes de las 16:00 el submarino nuclear HMS Conqueror recibió la orden de hundir al Belgrano. A las 16:02, mientras los artilleros que se encontraban de guardia probaban algunos mecanismos y la torre II buscaba posibles blancos en el horizonte, el buque se sacudió violentamente fruto de una poderosa explosión, seguida del cese inmediato de energía e iluminación que paralizó a los 1093 tripulantes. Este fue el primero de los 3 torpedos MK-8 lanzados por el Conqueror desde una distancia de 5 km aproximadamente (aunque solo los 2 primeros dieron en el blanco, el tercero golpeó en el casco del Bouchard sin explotar). El capitán del submarino declaró después que la elección del arma usada fue dictada por la antigüedad del mismo crucero: un torpedo de la Segunda Guerra Mundial hundiría a un crucero del mismo período. El primer torpedo mató a 274 tripulantes.
Unos momentos más tarde una segunda explosión se produjo a la altura de proa de la nave. Este segundo impacto provocó el desprendimiento de 12 metros de la proa del barco. Inmediatamente comenzó la inclinación a babor, cesó la fuerza motriz y se apagaron las luces, la generación eléctrica de emergencia también quedó inutilizada. Hacia las 16:05, se dio la orden de zafarrancho de siniestro, pudiendo constatarse que únicamente las líneas con la Central de Control de Averías estaban totalmente disponibles. Ésta se encontraba en la cubierta 05. Los puestos de combate de Control de Averías distribuidos en todo el buque estaban en una situación muy crítica, habían sido gravemente afectados por las explosiones y los daños causados eran demasiados y muy importantes como para controlarlos con los medios disponibles en ese momento. Se inició la apertura de las puertas estancas que daban a la cubierta principal para permitir agilizar la evacuación de las zonas inferiores, tarea extremadamente complicada debido a que la red de parlantes había quedado fuera de servicio.
En la cubierta principal se localizaba la Central de Comunicaciones, el responsable de la misma ordenó el procedimiento necesario para esas situaciones, incluyendo el embolsado de las claves secretas en bolsas lastradas. Estas bolsas fueron arrojadas luego al mar. El personal de la Central colaboró activamente en todo lo que fuese necesario.
Una cubierta más abajo se encontraba el cuarto de radio y, cercano al camarote del comandante, se encontraba el CIC (Centro de Información y Combate del buque). Los daños en esta sala fueron variados y provocaron algunas heridas al personal por caída de tuberías y parte de los tableros de información. Pese a la oscuridad y otros inconvenientes, todo el personal salió y logró llegar a la cubierta principal. Los compartimientos de máquinas C-1 y C-2 fueron afectados por el primer torpedo Britànico. El impacto fue justo en la cuaderna 106 del mamparo popel del compartimiento, la explosión no dejó supervivientes en ese sector.
La sala C-1 tuvo un repentino corte de energía, pues los generadores principales 1 y 2 habían cesado ya de operar. El comedor de la tripulación, ubicado sobre el compartimiento C-2, fue el área más afectada y donde más efecto tuvo sobre la tripulación, debido al humo las linternas individuales no lograban alumbrar más allá de 30 centímetros.
Los tambores de combustible del helicóptero fueron arrojados al mar, para que no explotaran. La Central de Tiro pudo ser evacuada rápidamente gracias al inmediato funcionamiento de las linternas y a que el zafarrancho de siniestro se había dado justo en el momento en que los problemas comenzaron a agravarse. En las Torres 4 y 5 de popa, el humo que salía era muy denso, puesto que el torpedo había impactado en las proximidades de la cámara de proyectiles de la torre 4 y su correspondiente santabárbara. Las unidades de Control de Averías definieron al sector como área de destrucción total.
La enfermería se situaba en la tercera cubierta. Cuando las explosiones se produjeron, el encargado de guardia organizó el desalojo en medio de la oscuridad reinante. Poco después llegó el médico cirujano que comenzó a prestar ayuda a los heridos y quemados. Un enfermero comenzó a recibir personal que llegaba desde popa, bañados en petróleo y con quemaduras, proveyéndolos sábanas y cubrecamas. El trabajo de primeros auxilios era intenso, además de los heridos y quemados, se debió atender a los hombres con principio de asfixia debido al humo. El personal de sanidad corría por las cubiertas bajas, revisando los camarotes para que no hubiera personal malherido que pudiera quedar abandonado. En el momento que concluyeron en que no había internados en la enfermería y que los camarotes estaban vacíos, se procedió a recoger mantas y se dirigieron hacia cubierta.
Durante esos minutos, el personal comenzó a dirigirse a las estaciones de abandono asignadas. El buque tenía 72 balsas salvavidas, de las cuales 62 eran las necesarias y el resto eran de reserva. Las órdenes llegaban a través de simples megáfonos de mano y se retransmitían gritando lo más alto posible. Abundaban los heridos, quienes llegaban cargados a hombro por sus compañeros. El jefe de sanidad, una vez supervisada la evacuación de los internados en la enfermería, se dirigió también a cubierta y junto a otro oficial de sanidad, aplicó morfina a los casos más graves.
Hacia las 16:10 la inclinación aumentó 1° por minuto, por lo que el barco ya tenia 10° a babor. El casco comenzó a hundirse con mayor incidencia de popa, debido a la gran entrada de agua al hangar y a la sala de máquinas. Como prevención, se comenzaron a arrojar las balsas al agua, que se abrieron automáticamente al caer. Quedaron flotando al costado sujetas por las amarras. Pocos minutos más tarde se estabilizó la inclinación y creó la esperanza de que el buque se mantendría más tiempo a flote. Por la rapidez de los sucesos, algunos tripulantes llegaron a cubierta muy desabrigados y se les comenzó a auxiliar con lo que se tuvo a mano, se improvisaron una especie de ponchos a partir de las mantas de lana de las camas. Varios intentaron el descenso a las cubiertas inferiores para ayudar a sus compañeros, y algunos perdieron su vida en ese intento.
A las 16:23 el comandante Héctor Elias Bonzo dio la orden de abandonar la nave. Comenzó así la maniobra de abandono. La marejada que había, dificultó la visión y comunicación entre las balsas, por lo cual algunas quedaron sobrecargadas con 30 personas y otras subocupadas con no más de 3. A las 16:50 la escora de 60° preanunciaba el hundimiento, y en 10 minutos el crucero fue engullido por las aguas aproximadamente en el punto 55°24′0″S 61°32′0″O del Océano Atlántico.
Fuentes: Gavson, Arthur (1984). El hundimiento del Belgrano. Buenos Aires: Emecé Editores. / Bonzo, Héctor (1992). 1093 Tripulantes del Crucero ARA General Belgrano. Buenos Aires: IPN Editores. / Tondini, Bruno (2007). Malvinas. Historia, aspectos jurídicos y económicos. La Plata: Elortiba / Mayorga, Horacio (1998). No vencidos. Buenos Aires: Planeta.

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viernes, 1 de mayo de 2015

BAUTISMO DE FUEGO DE LA ARTILLERÍA DE DEFENSA AEREA

Durante la guerra de Malvinas, el 1 de mayo de 1982, en ocasión de producirse el primer ataque británico sobre las posiciones argentinas, un nuevo sistema de armas de nuestra artillería, la Artillería de Defensa Aérea, tuvo su bautismo de fuego, en cuyo transcurso fueron derribados dos aviones Sea Harrier. A lo largo del conflicto, se sufrieron las bajas de un oficial, dos suboficiales y siete soldados.

Testimonio del Mayor Fernando Ignacio Huergo. 
Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601.
“La artillería de defensa antiaérea tuvo su bautismo de fuego el 1º de mayo de 1982. En lo personal, la satisfacción de sentirme plenamente soldado. Comparé, en aquel momento, la acción de entrar en combate por primera vez, si se me permite y salvando las distancias con la de un médico cirujano en su primera operación: toda su vida preparándose para el gran momento de probarse a sí mismo. Y ese momento había llegado.
De ahí en más, la continua superioridad aérea del enemigo nos exigió durante todos los días y sus noches, con los aditamentos de la lluvia, los fuertes vientos, la nieve de junio y la humedad constante del mar. Los objetivos militares que defendíamos los artilleros antiaéreos fueron atacados por los aviones británicos una y otra vez durante los 45 días de combate real.
El tiempo nos fue dando experiencia, seguridad en la operación de las armas antiaéreas, estabilidad emocional ante las contingencias adversas de la guerra y el reconocimiento de nuestros propios camaradas del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina, por la tarea que estábamos desarrollando. Los días de batalla se sucedían y los objetivos militares defendidos seguían en pie como al principio. El empeño de la aviación enemiga por destruir los objetivos defendidos fue notable. Desde el cambio abrupto de sus formas de ataque aéreo, la variación de la configuración del armamento empleando bombas de todo tipo, cohetes, y hasta los mismos cañones utilizados exclusivamente para el combate aire-aire. Combinaron aviones de sus propios portaaviones (Sea Harrier) con aviones de la Real Fuerza Aérea (Harrier), ambos de características técnicas similares. Luego, lo predecible, los lanzadores de misiles, cañones y radares antiaéreos propios se constituyeron en objetivos militares para la aviación británica. Este hecho constituyó la evidencia más concreta, estábamos los artilleros antiaéreos combatiendo en forma eficiente.”
Fuente: Ejercito Argentino y Libro “Así peleamos Malvinas”