viernes, 7 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE AZCURRA

El día 7 de agosto de 1869 se produce el Combate en Azcurra, uno de los tantos combates de la Guerra del Paraguay. Las tropas nacionales al mando del Coronel Donato Álvarez asaltaron las trincheras paraguayas en un exitoso ataque con armas blancas, retirándose luego en orden al iniciarse un contraataque masivo de la artillería paraguaya.

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jueves, 6 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE JUNIN

El día 6 de agosto de 1824 tiene lugar la Batalla de Junín. Los ejércitos independentistas aliados mandados por el General Simón Bolívar derrotan a las fuerzas realistas del General Canterac. La acción se desarrolló a sable y lanza, mayormente sin disparos de armas de fuego. Al principio la caballería española logró arrollar a la patriota. Varios jefes argentinos con sus hombres tuvieron una actuación decisiva. Entre ellos el General Mariano Necochea a cargo del ala derecha y el Teniente Coronel Manuel I. Suárez al mando de un regimiento de húsares peruanos. Ambos ejércitos ganaban y perdían terreno consecutivamente, hasta que los escuadrones se entreveraron combatiendo cada hombre por su cuenta. El General Bolívar creyendo todo perdido, se retiró del campo de batalla con su estado mayor. Sin embargo, los españoles cedieron ante el empuje increíble del Teniente Coronel Suárez, quién ordenó a su trompa de órdenes tocar “a degüello”, atacando con vehemencia a la caballería realista. Entonces comenzó una nueva lucha, la más sangrienta que pueda imaginarse: esta sola formación atacó con tal furia que permitió a los cuerpos de Colombia volver a reunirse para decidir la batalla a favor del ejército independentista. Si bien el jefe del ejército era Bolívar, fueron los jefes, oficiales y soldados del ejército argentino, que recientemente habían sido puestos a su mando, los decidieron el éxito. Como consecuencia inmediata de esta batalla, las provincias que formaban el Alto Perú dentro del Virreinato de las Provincias del Río de la Plata y del Perú, se declararon independientes, dando origen a la formación de la República de Bolivia, la que proclamó solemnemente su independencia el 10 de julio de 1825.

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miércoles, 5 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE

El día 5 de agosto de 1819 fallece en Buenos Aires en la mayor miseria económica el General Antonio González Balcarce.
Nació en Buenos Aires, el 13 de junio de 1777, del matrimonio formado por el Teniente Coronel don Francisco Balcarce y doña María Victoria Martínez Fontes. Cuando era muy niño sirvió con su padre en la frontera, más tarde, a los 13 años, ingresó como cadete al Cuerpo de Blandengues y en 1801 fue nombrado capitán. En 1807, asistió a la defensa de Montevideo, atacada por los ingleses, y prisionero de éstos, fue conducido a Inglaterra, de donde se trasladó a España. Combatió contra la invasión napoleónica, y adquirió por su méritos, el grado de Teniente Coronel de caballería.
Fue el jefe de la primera expedición al Alto Perú en 1810, asistiendo a la Batalla de Suipacha, primer triunfo de las armas argentinas. En 1814 fue también gobernador intendente de Buenos Aires.
Después de la Batalla de Maipú, que rubricó la libertad de Chile, el gobierno chileno celebró el triunfo con un solemne Te Deum en la Catedral de Santiago al que fue invitado como uno de los más altos jefes del ejército, excusándose de concurrir porque “... crea vuestra excelencia que la camisa que visto es de un patriota que ha hecho el favor de prestármela”.
Fue el primer Jefe del Regimiento 2 de Infantería, que hoy lleva su nombre.

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martes, 4 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DEL DESEMBARCO EN EL PUERTO DE LAS CONCHAS

El 4 de agosto de 1806, desembarcaron en Las Conchas (actual Tigre), las fuerzas provenientes de la Banda Oriental, que al mando del capitán de navío don Santiago de Liniers, se proponían reconquistar la ciudad de Buenos Aires en manos inglesas. Se les reunieron allí y durante su marcha a San Isidro personal del Cuerpo Veterano de Blandengues de la Frontera, al mando del teniente coronel don Antonio de Olavarría y numerosos voluntarios montados que ya se habían enfrentado, el 1 de agosto, con las fuerzas invasoras en Perdriel. Con estos últimos, Liniers organizó ese mismo día el Cuerpo de Voluntarios Patriotas de Caballería (luego Húsares) los que puso a órdenes de don Juan Martín de Pueyrredón, a quien confirió el cargo de “comandante general de todos los voluntarios de Caballería Ligera”.
Fuente: Ejercito.

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lunes, 3 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

El día 3 de agosto de 1806, a las 16.00hs de una neblinosa tarde, partió desde Colonia del Sacramento, Uruguay, hacia Buenos Aires la fuerza expedicionaria, que al mando del capitán de navío don Santiago de Liniers, se había organizado en la Banda Oriental con el objeto de reconquistar Buenos Aires, en poder de los ingleses. Ocultos en la niebla y favorecidos por el río en creciente, la navegación se realizó sin dificultades hacia la Punta de Los Olivos, pero el fuerte oleaje en el lugar hizo que Liniers, aprovechando los vientos reinantes, siguiera hacia el abrigado puerto de Las Conchas, donde la expedición desembarcó sin inconvenientes ayudados por Pueyrredón y sus paisanos.
Fuente: Ejercito.

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domingo, 2 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE PERDRIEL

El 31 de julio de 1806, se encontraban reunidas en la chacra de Perdriel algunas fuerzas criollas y españolas, las que junto con el Ejército que al mando de Liniers vendría desde la Banda Oriental llevarían adelante la reconquista de Buenos Aires. Enterado Beresford de la presencia en ese lugar del hacendado Juan Martín de Pueyrredón, al mando de un considerable número de paisanos armados y a caballo junto a otras tropas de infantería y alguna artillería, decidió en la madrugada del 1 de agosto marchar al lugar con el teniente coronel Pack y 500 hombres del 71 de “Highlanders”, 50 de Santa Elena y 6 piezas de artillería. A las 08.30, ambas fuerzas se enfrentaron y no tardaron mucho las experimentadas tropas inglesas en producir la dispersión de las fuerzas rioplatenses. Fue entonces cuando Pueyrredón al mando de un puñado de voluntarios de caballería cargó en forma temeraria por el flanco derecho inglés en un intento de tomar su artillería. La sólida oposición a órdenes de Pack evitó el éxito de la acción, sin embargo con esta temeraria acción, que casi se cobra la vida del mismo Pueyrredón, los futuros Húsares ejecutaron con valor la primera carga de la caballería argentina.
Al anochecer del 31 de julio de 1806 llegaban a Perdriel alrededor de 1050 hombres, al sumarse las fuerzas del hacendado Martin Rodriguez. Allí habían ido sumándose en pequeños grupos los 900 hombres reclutados en Buenos Aires a las órdenes de Juan Trigo y Feijoó.
Perdriel había sido elegido como campamento por su posición estratégica, cerca de Buenos Aires (20 km al oeste noroeste), pero también de Olivos (13 km) y de Las Conchas (15 km), que eran los lugares donde Liniers podía desembarcar.
No obstante el sitio elegido presentaba desventajas: "nuestro punto de reunión no fue bien elegido, pues a tan corta distancia de la ciudad era muy fácil sorprendernos. Beresford no tenía caballería. Si nos hubiéramos situado en la Cañada de Morón o en el Puente de Márquez, podíamos haber juntado más de 1000 paisanos. Entonces sin atacar de frente a los ingleses, a fuerza de amagos y escaramuzas, los habríamos fatigado, hécholes quemar sus municiones; y estando cortados, sin retirada, habría quedado en nuestro poder el coronel Pack con sus tropas."
Confiando en no haber sido detectados y contando con días para el arribo de Liniers y el inicio de la campaña, los hombres recibieron permiso para ausentarse y muchos se dirigieron a la ciudad. De los restantes, sólo unas pocas decenas contaban con armas de fuego.
El entrenamiento y organización de las milicias era prácticamente inexistente. Los voluntarios respondían fundamentalmente a su caudillo y se carecía de oficiales y suboficiales que los dirigieran. Incluso el mando superior era confuso: si bien Juan Martín de Pueyrredón contaba con el encargo del Cabildo y el mandato de Huidobro, no tenía jerarquía militar alguna, mientras que Olavarría era militar de carrera y comandaba a las únicas tropas veteranas, que por otra parte constituían hasta el momento el grueso de la división. Esto se tradujo en la división de hecho de las fuerzas. Mientras los voluntarios de Pueyrredón permanecían acantonados en el casco de la chacra, las fuerzas de Olavarría permanecieron separadas al noroeste de la posición, cercanos al río de las Conchas y en lo que sería la retaguardia ante un avance británico desde Buenos Aires.
Desde mediados de julio el comandante inglés William Carr Beresford sabía que se conspiraba y desde el 20 de ese mes que Pueyrredón reunía voluntarios en la campaña. Esa misma noche del 31 de julio, mientras disfrutaba con sus oficiales de una función en el Teatro de la Comedia, recibió informes confirmando la reunión de tropas en Perdriel. Dispuso de inmediato que parte de las fuerzas quedaran acuarteladas en estado de alerta y otras, al mando del coronel Denis Pack, jefe del regimiento 71 Highlanders, se aprestaran a marchar.
En la medianoche del 31 de julio al 1 de agosto, la columna británica al mando de Beresford con entre 500 y 600 hombres del Regimiento 71 y seis piezas de artillería volante inició su marcha reservada y cautelosamente, oficiando de guía el criollo Francisco González.
En la mañana del 1 de agosto, casi simultáneamente con los británicos, arribaron desde Buenos Aires unos cincuenta hombres más reunidos en su mayor parte por el cabo Juan Pedro Cerpa, conduciendo algunas armas y municiones recolectadas en la casa del comerciante Santos Incháurregui, así como cuatro viejas carronadas, al mando de Miguel Esquiaga y Pedro Miguel Anzóategui. Con los refuerzos, las fuerzas criollas al mando de Pueyrredón en la chacra se elevaban a escasos doscientos hombres.
Martin Rodriguez se encontraba destacado en un puesto avanzado situado en Santos Lugares. Desde la torre de la iglesia Jesús Amoroso, en el actual partido de San Martín, divisó la llegada de los invasores y se dirigió rápidamente a Perdriel donde comunicó la novedad a Pueyrredón.
A la altura de las actuales instalaciones del Liceo Militar General San Martin y el Tiro Federal, al este sudeste de Perdriel, los británicos hicieron alto para organizar su despliegue. La artillería se instaló a la altura de la actual calle 104 (O'Donnell) en su intersección con 109 (1° de agosto de 1806), a poco más de 300 metros de la empalizada que rodeaba el caserío de la chacra de Perdriel, a los -34° 33' 48.38" de latitud sur, -58° 34' 9.85" longitud oeste.
Beresford dividió la infantería en dos alas, a derecha e izquierda de la artillería. La reserva permaneció a retaguardia al mando del teniente coronel Pack, cubriendo la artillería y al cuerpo de oficiales encabezado por Beresford. La posición era ligeramente elevada y tenían a la derecha una laguna (calles 110 -José Hernández- y 101 -9 de julio-) y tierras bajas anegadas que se extendían hasta más allá de la Chacra, mientras que a su izquierda el terreno bajaba por más de 400 metros hasta la cañada de Méndez (calles 115 -Maestro Dasso- y 117 -Suipacha-). El terreno estaba ocupado por dispersos ombúes, cina cina, tunales y un talar que nacía al sur del caserío.
Pueyrredón sólo tuvo tiempo de repartir unos pocos de los fusiles provistos por Esquiaga y Anzoategui, con lo que el total de tiradores llegó a unos cincuenta. Sus hombres rápidamente montaron las carronadas recién llegadas en cureñas de mar utilizando osamentas como cuñas, y junto a los pedreros fueron ubicadas por Pueyrredón en batería en el centro de su dispositivo, delante de una línea de tunales que limitaba el casco de la chacra (calle 112 -Vicente López-). Protegía la artillería comandada por el capitán de marina mercante Francisco Trelles un pequeño grupo de infantes mal armados al mando del cabo Manuel Palomino, unos 24 hombres en total.
A su derecha, parapetados tras la tapia y tunales, se ubicó otro grupo de 23 fusileros voluntarios al mando del cabo Cerpa y a la izquierda 18 fusileros (sin bayoneta) voluntarios dirigidos por el cabo Antonio Cuevas.
Los blandengues de Olavarría se mantenían en reserva y Pueyrredón le dio instrucciones de que atacara si los ingleses efectuaban un ataque de flanco o sobre su retaguardia, donde colocó la caballería, unos 40 milicianos voluntarios armados de lanzas escondidos entre las edificaciones que se encontraban a unos 100 metros de la línea principal, permaneciendo a su mando directo.
A las 7 de la mañana "los de Perdriel enarbolaron la divisa blanca y encarnada de los conjurados de Buenos Aires y a los gritos de ¡Santiago! ¡Cierra España! ¡Mueran los herejes! rompieron el fuego de artillería"
La infantería británica avanzó cubierta por los disparos de artillería, que provocaron la huida de muchos milicianos incluyendo los que defendían la artillería. Sólo quedo defendiendo su cañón el cabo Miguel Shennón de origen alemán y fe católica, quien había desertado de los británicos.
También Olavarría se puso en retirada con sus hombres formados diciendo "que comprometer combate sería exponer el fin de la reunión, que era esperar el ejército de Montevideo y proveerlo de caballos, reforzándolo".
Sólo un centenar de hombres permanecía en el campo. Entre los vecinos principales, devenidos en oficiales, se encontraban Diego Álvarez Barragaña, Mariano Renovales, Lucas Obes, José del Tejó, Lorenzo López, José, Juan Andrés y Rafael Pueyrredón, Martín Rodríguez, Mauricio Pizarro, Juan Pablo Rodríguez, Pedro Mariano y Nicolás Muñoz, Juan de la Cruz Brizuela, Martín Rivero y José Farías.
Juan Martín de Pueyrredón se lanzó entonces con una docena de hombres a una carga sobre el flanco derecho para copar la retaguardia y silenciar los cañones. Penetró con éxito hasta donde se ubicaba la reserva y los comandantes británicos, abatiendo personalmente a un artillero.
Mientras sus hombres se adueñaban de un carro de municiones, su caballo fue muerto por una bala rasa de cañón, quedando de pie y rodeado por la oficialidad británica, pero fue rescatado por la valiente intervención del Alcalde de Pilar, capitán Lorenzo Lopez Camelo, quien atropelló al galope el ruedo de soldados y oficiales enemigos, logrando romperlo y llegar a donde estaba su jefe. Pueyrredón de un salto montó en ancas y ante el asombro de los ingleses, que no atinaron ni a tirotearlos, dado lo instantáneo de la acción, desaparecieron tras la loma.
En un parte enviado al gobernador de Montevideo el 3 de agosto Pueyrredón relató lo ocurrido en el encuentro con los ingleses: "En efecto, el enemigo empezó a jugar su artillería, y enseguida la nuestra, y yo para mejor hacer valer nuestras ventajas tomé la tercia parte de mis tropas, y después de haber mandado al comandante D. Antonio de Olavarría que, en viéndome atacado por la retaguardia hiciese él la misma operación para oprimirlos por todas partes, salí a galope, y a poco rato los tuve enteramente cortados. En esta situación hice señal de avanzar, y a la cabeza de los míos me precité sobre el grueso del enemigo, y me hallé en medio de ellos con sólo 10 de mis compañeros que me siguieron: mi objeto era quitarles la artillería, y de facto con mis diez compañeros les quité un carro de municiones con sólo la pérdida de uno de mis amigos, y mi caballo que fue atravesado por una bala de cañón. Cuando yo me vi solo y a pie no tuve más recurso que mandar retirar el carro citado, y a pie salir huyendo en medio de todo el fuego que se dirigió hacia nosotros. Todos señor, huyeron, y nos tomó el enemigo la artillería y provisiones; pero yo salvé mi presa".
En la carga, Beresford estuvo cerca de ser muerto. Relata Gillespie: "Esta escaramuza no fue notable sino por el atrevido ataque de dos hombres de las filas enemigas, mientras los nuestros avanzaban, contra la persona de aquel jefe [Pueyrredón]. Estando bien montados ganaron desapercibidos la retaguardia del flanco derecho del regimiento 71, y luego dieron una carga furiosa en línea recta hacia el general, cuyos asistentes ocurría se hallaban entonces algo distantes; pero el capitán Arbuthnot, que estaba cerca, contuvo a uno de ellos. El otro, sin embargo, persistió todavía, y hubiera asestado el golpe fatal si el coronel Pack, con su calma habitual, no le hubiese prevenido hasta que el teniente Mitchell ordenó a unas pocas hileras de sus granaderos romper el fuego, que echó por tierra a aquel atrevido aventurero con su caballo." Beresford era incapaz de defenderse ya que su espada "durante este tiempo, por la herrumbre, no salía de la vaina".
El combate duró entre 30 minutos y una hora. La certificación de los servicios prestados por Pueyrredón, expedido por el Cabildo en su Sala Capitular de Buenos Aires, el 25 de octubre de 1806, relata la participación de aquel en los sucesos que culminaron en Perdriel:"El Cabildo, justicia y regimiento de la ciudad de Buenos Aires, capital del virreinato del Río de la Plata, certifica que don Juan Martín de Pueyrredón, natural de esta ciudad, después de tomada la plaza por las armas británicas el día 27 de junio último, no dispensó gasto, fatiga, ni trabajo para preparar y disponer por su parte la reconquista: emprendió viaje a Montevideo, de donde regresó habiendo antes acordado con el señor gobernador de aquella plaza la reunión de gentes que debería haber en ésta para incorporarse con la que se allí viniese. Recorrió por sí estas campañas, convocó las milicias, junto voluntarios que lo siguieron pagando a aquellas de su peculio soldada diaria de cuatro reales, y pasando a estos ración abundante de todo lo necesario; con el auxilio de dos compañeros que se le agregaron a este fin. Llegado con la gente al caserío de Perdriel, distante cuatro o cinco leguas de esta ciudad, la noche del 31 de julio, sin haber tenido tiempo para coordinar la defensa de aquel puerto, fueron atacados a la mañana siguiente por un trozo de seiscientos setenta ingleses, con un famoso tren de artillería volante, y después de haber sostenido el fuego por espacio de una hora, se arrojó este valeroso patriota con unos pocos que le siguieron sobre el enemigo, logrando matarle algunos artilleros y quitarle un carro cubierto de municiones, que salvó por entre los fuegos de fusil y con inminente riesgo de su vida, la cual hubiere perdido sin duda por haberle muerto el caballo, si la generosa valentía de don Lorenzo López no lo hubiese libertado alzándolo a las ancas del suyo."
Pueyrredón se retiró con sus hombres y el carro capturado reuniéndose con Olavarría, con quien se dirigió a la chacra de Márquez (actuales tierras de los talleres militares de Bulogne Sur Mer) para reagruparse y esperar a Liniers para avanzar sobre Buenos Aires.
Beresford regresó a Buenos Aires con la artillería capturada (sólo los dos pedreros, desechando las insevibles carronadas) y siete prisioneros, entre ellos, el desertor de su ejército, el soldado alemán Shennón, amarrado a la cureña de un cañón. Previo consejo de guerra y eucaristía brindada por el obispo de Buenos Aires, el desertor fue fusilado frente al regimiento 71 el 9 de agosto como medida ejemplificadora.
Ante la dispersión de las tropas, Antonio de Olavarría trabajó para reunir a los hombres del cuerpo de blandengues, con lo que pudo sumar 400 hombres a las tropas de Liniers en la Chacarita de los Colegiales.
Pueyrredón por su parte dejó el encargo de la reunión a sus hombres y a las 3 de la tarde partió en un bote rumbo a la Banda Oriental para dar cuenta de la situación, acompañado de Francisco Trelles, Francisco Marino de Orma, José Bernaldes, Cornelio Zelaya y Miguel Mejía Mármol. Tras un largo y peligroso periplo arribó a Colonia del Sacramento el día 2 y se reunió con Liniers, quien calificó "de un arrojo temerario el del combate de Perdriel sin convenir con Pueyrredón en las consecuencias que lo habían alarmado hasta el término de emprender este viaje difícil y peligroso.".
El número de bajas en ambos bandos fue bajo. En un informe remitido a Liniers a fines de agosto por los voluntarios catalanes se evaluaba el encuentro de Perdriel como un triunfo, dando como cifras de bajas veinte ingleses muertos y diez heridos, y sólo tres muertos y cuatro heridos entre los defensores.
Si bien Beresford quedó dueño del campo, el encuentro no lo favorecía, no sólo por la relativa disparidad de bajas, sino por el fracaso estratégico de la operación: la intención de fijar y derrotar en campo abierto a las fuerzas de campaña sublevadas no se había podido cumplir al retirarse los blandengues y retirarse el grueso de las milicias.
Dice al respecto Gillespie: "La dispersión de su ejército en Perdriel, el 2 de agosto, tuvo un efecto evidente en los sentimientos de todos los rangos durante los tres días siguientes. Fueron desusualmente civiles, pero después de saber que ninguna pérdida seria había resultado, cada uno asumió un grado de insolencia desdeñosa, exigiendo la vereda y otros ejemplos de pequeño insulto. Un día el teniente Sampson, del cuerpo de Santa Helena, mientras pasaba por una de estas pulperías, vio a algunos de esos sujetos precipitarse para arrancar el mosquete del centinela, lo que consiguieron, y él fue peligrosamente apuñealeado en el acto de ayudar al soldado. Se hacían amonestaciones sin resultado, pues en todas las denuncias al poder civil, unos pocos encogimientos de hombros y lindas promesas para librarse del importuno eran los únicos sustitutos del remedio eficaz".
Finalmente Liniers desembarcó el 6 de agosto en Las Conchas (en inmediaciones de la desembocadura del Rìo Reconquista). Allí Pueyrredón sólo pudo sumar 33 hombres. Las fuertes lluvias caídas entre el 4 y el 8 retardaron la unión del ejército de Pueyrredón hasta el día 9, donde"ese actual Franklin de su país, llevó consigo no solamente su fuerza primitiva, sino un gran refuerzo de catalanes de Montevideo." El 12 de agosto se produciría finalmente el ataque y reconquista de la ciudad.
En la tarde del 23 de diciembre de 1806 los combatientes recibieron del cabildo una condecoración conocida como "Escudo de Perdriel". Oblonga, de oro y media onza de peso, con las armas de la ciudad de Buenos Aires en relieve, llevaba el lema "V.o T.s R. C.o q.s Td.s de B.s A.s", esto es: Voluntarios Reconquistadores de Buenos Aires. Era usada en el brazo izquierdo, montada en una cinta en la que estaba grabado a mano el lema.
En la reorganización de las milicias de cara a la esperada segunda invasión, y tomando como base a las milicias organizadas por Pueyrredón, se organizaron las demás unidades, distribuyéndose por regiones de origen a los españoles. Se autorizó a los soldados de los cuerpos urbanos formados a elegir a sus oficiales y éstos a sus superiores. Pueyrredón quedó al mando directo del primer Escuadrón de Húsares, que fue conocido como los Húsares de Pueyrredón.
Desde hace varios años, la comunidad del Partido de General San Martín recuerda a los caídos en Perdriel cada 1º de agosto en los actos conmemorativos que se realizan en el Museo Histórico José Hernández - Chacra Pueyrredón, ubicado en Presbítero Carballo 5042, Villa Ballester Oeste, Partido de General San Martin. En ese mismo lugar está instalado un monolito que lo consagra “Hito Nùmero 1 de la Argentinidad” ". La chacra fue declarada en 1942 Monumento Histórico Nacional
Fuentes: Beruti, Juan Manuel, Memorias Curiosas, Buenos Aires, Emecé, 2001 / Melián, José, Apuntes Históricos, en Biblioteca de Mayo / Mitre, Bartolomé, Obras Completas, Vol. IV, Historia, Congreso de la Nación, Buenos Aires, 1940 / Núñez, Ignacio, Noticias históricas de la República Argentina, en Biblioteca de Mayo / Oscar Tavani Pérez Colman, Martínez de Fontes y la fuga del General Beresford, Editorial Dunken, 2005 / Roberts, Carlos, Las invasiones inglesas del Río de la Plata (1806-1807), Emecé Editores, 2000 / Reseña Histórica y Orgánica del Ejército Argentino, Círculo Militar, Buenos Aires, 1972 / Saguí, Francisco, Los últimos cuatro años de la dominación española, en Biblioteca de Mayo.

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sábado, 1 de agosto de 2015

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL REGIMIENTO DE CABALLERÍA LIGERO 15

Fue creado el 1 de agosto de 1826 por decreto del presidente Bernardino Rivadavia. Tras cambiar en reiteradas oportunidades de nombre, en enero de 1993 adoptó su actual denominación de Regimiento de Caballería Ligero 15 "Libertador Simón Bolívar".
El Regimiento se crea por decreto del Presidente Bernardino Rivadavia el 01 de agosto de 1826, siendo su primer Jefe el Cnl D Gregorio Araoz de Lamadrid, tenia como misión, incorporarse a los efectivos que combatían contra el Brasil. Pero el 27 de octubre de 1826, combate contra las fuerzas de Facundo Quiroga y es derrotado en el Tala, siendo disuelto a partir de ese momento. El 16 de agosto de 1944 es reorganizado como Regimiento 15 de Caballería, con asiento de paz en Junín, provincia de Buenos Aires.
El 15 de diciembre de 1948 incorpora elementos blindados, denominándose Destacamento de Exploración Mecanizado ( C 15). En 1953 cambia su nombre por el de Destacamento de Exploración Blindado 1, (integrando la División Blindada 1 Escuela), fue trasladado a la localidad de Curuzú Cuatia. En 1959 pasa a depender de la Agrupación Blindada de Caballería regresando a la localidad de Junín provincia de Buenos Aires.
El 24 de julio de 1960, es disuelta la Agrupación Blindada de Caballería y la Unidad cambia su denominación por la de Destacamento de Caballería Blindada 1 adoptando el nombre histórico “Libertador Simón Bolívar”. El 16 de noviembre de 1964 pasa a llamarse Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 101 “Libertador Simón Bolívar”, trasladándose a la localidad de Toay provincia de La Pampa, donde en 1966, se le incorporan efectivos del Regimiento de Caballería 13 y efectivos remanentes del Regimiento de Caballería 1. En 1981 vuelve a cambiar su denominación por Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 161, trasladándose en enero de 1982 a su actual asiento, en Campo los Andes, Mendoza.
En diciembre de 1992, al disolverse el Escuadrón de Exploración de Caballería de Montaña 8, se recibe material y personal de esa subunidad independiente y en enero de 1993 adopta su actual denominación como Regimiento de Caballería Ligero 15 “Libertador Simón Bolívar”.

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