viernes, 7 de octubre de 2016

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE SANTA BÁRBARA

El día 7 de octubre de 1815 se produce un combate en la Estancia de Santa Bárbara. El jefe de la División de Santa Cruz de la Sierra, Coronel Ignacio Warnes, ataca a fuerzas realistas al mando de Juan B. de Altolaguirre, las que estaban atrincheradas después de haber quemado los edificios y envenenado las aguas. Las fuerzas patriotas atacaron con tal determinación que derrotaron totalmente a sus oponentes.

En la Imagen: El Coronel José Ignacio Warnes y García de Zúñiga

Nació en Buenos Aires. Héroe militar de la Guerra de la Independencia.Se incorporó a los blandengues como cadete; luchó contra las invasiones inglesas; se sumó a la causa patriótica de la Revolución de Mayo de 1810.Acompañó la expedición de Manuel Belgrano al Paraguay, en donde fue capturado y enviado como prisionero a Montevideo; recobrada la libertad, fue nombrado teniente coronel y asignado al ejército del Norte, comandado por Belgrano de quien fue secretario; intervino en las batallas de Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma. Belgrano lo promovió al grado de coronel y le asignó la tarea de reorganizar las fuerzas en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) para renovar el ataque contra los realistas; bajo el mando del general Arenales, derrotó a los realistas en la batalla de Florida y tomó posesión de la ciudad de Santa Cruz.Demostró ser un excelente organizador e instructor, creando cuerpos militares efectivos con hombres de diferentes razas (liberó esclavos para incorporarlos al ejército), ocupaciones y armas; con estas nuevas fuerzas estuvo de nuevo en condiciones d conservar el área para los patriotas hasta que, a fines de 1816, una nueva fuerza realista, comandada por el coronel criollo Aguilera, atacó a Warnes en la llanura de Parí; atrapado bajo su caballo caído, lo mataron y su cabeza fue cortada para ser exhibida en la plaza de Santa Cruz, en donde luego se levantó un monumento en su memoria.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional/

https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

jueves, 6 de octubre de 2016

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE MARMARAJÁ

Después de rendida Montevideo al General Carlos de Alvear, el General Artigas pretendió que se le entregara la ciudad, no accediendo a ello el gobierno de Buenos Aires, iniciando entonces el segundo hostilidades contra el gobierno central. En procura de terminar con esta situación, el Coronel Dorrego y el General de Alvear decidieron atacar el campamento de Marmarajá donde se hallaba el jefe artiguista, Teniente Fernando de Otogués. Dorrego sorprendió a las tropas de Otogués y las dispersó, persiguiéndolas hasta que se adentraron en territorio brasileño.
En septiembre de 1814 una fuerza militar del Directorio dirigida por el General Alvear desembarcó en Colonia del Sacramento y comenzó a operar en la Provincia Oriental.El plan de Alvear para derrotar a Artigas, consistía en avanzar rápidamente hasta el centro de la Banda Oriental, con un ejército poderoso ocupando los pasos del río negro e interceptando las comunicaciones entre Artigas y Otorgués, tratando de evitar que se unieran. Estas operaciones serían complementadas por los Coroneles Viamonte, Valdenegro Blas Pico, que ocuparían los pasos del río Uruguay impidiendo las comunicaciones de Artigas con el Coronel Blas Basualdo, jefe de los Blandengues. Una vez interpuesto entre las posiciones orientales, batiría a cada uno por separado. En primer lugar atacaría a Otorgués en el Sur, luego a Artigas y a Rivera en el Norte, para finalizar haciendo atacar a Blas Basualdo por Valdenegro al oeste del Río Uruguay.
Cumpliendo su plan de operaciones Alvear inició su avance hacia el noreste, pero con lentitud por faltas de elementos de movilidad. El día 13 llegó a orillas del arroyo Porongos, al sur del río Yí, sin haber podido montar la infantería. Para procurarse el informe adelantó un batallón de reconocimiento de Dragones hasta el Paso de los Toros, el cual ocupó tras un breve combate.
Las posiciones de las fuerzas artiguistas eran las siguientes, según los informes de inteligencia de las fuerzas de Alvear, Artigas tenía su Cuartel General en los Campos de Arerunguá, Lavalleja estaba en los alrededores de Minas, Otorgués en el arroyo Marmarajá y Rivera en el Paso del Cuello. A partir de este momento se fraccionaron las fuerzas en tres divisiones, según detalles de maniobra contenida en un oficio elevado al gobierno por Alvear desde su campamento en Paso de los Toros. El Coronel Rafael Hortiguera debía dirigirse con 600 hombres con toda rapidez hacia Salsipuedes en persecución de Artigas.
El Coronel Dorrego debía marchar también con rapidez siguiendo las Cuchillas de Durazno y luego la Cuchilla Grande (a fin de evitar el cruce de ríos y arroyos crecidos o desbordados) y situarse entre las nacientes de los ríos Yí y Cebollatí para batir a Otorgués en caso que intentara atravesar ese punto para unirse con Artigas. Alvear con otro destacamento de 600 hombres se dirigió a Porongos y luego a Florida para atacar a Otorgués y presionarlo hacia la zona ocupada por Manuel Dorrego. La Infantería, que se encontraba en Pando la envió para Montevideo, según órdenes que envía el mayor Ballestero. Alvear creyó terminar esta campaña en 15 días si se obraba con rapidez pero la realidad era muy diferente.
A mediados de ese mes, el oficial oriental Fernando Otorgués se encontraba operando en el este, sobre las serranías de Minas, conformando una fuerza de 8.000 hombres, mientras que el Directorio dispuso a Manuel Dorrego en persecución de éstas para ubicarlas y batirlas.El día 5 de octubre el Capitán Marmol de las fuerzas del 2º Regimiento tomó prisioneros a los Capitanes Rodríguez y Gadea y a 31 soldados, así como también a una Compañía de Morenos, obteniendo como resultado 2 oficiales prisioneros y 50 soldados, mientras que por su parte el teniente de Granaderos a Caballo, Manuel Suárez atacó y apresó al capitán Mieres con 26 soldados.
Otorgues se encontraba acampado en las faldas del arroyo Marmarajá, donde fue atacado por sorpresa por las fuerzas de Dorrego que contabilizaban 3.000 hombres, las cuales avanzaron en la madrugada del día 6 y en rápida acción dispersaron a las divisiones del ejército de Vanguardia, produciéndole a una de ellas 28 muertos y 43 prisioneros.
Cayó en poder de Dorrego toda la artillería del ejército, caballos, carruajes, dinero y hasta el propio sombrero, uniformes y espada de Otorgues. Entre los prisioneros también se contabilizaron la propia familia del caudillo Otorgués. El ejército oriental de Vanguardia comandado por Otorgues se puso en retirada perseguido por las fuerzas de Dorrego.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional
http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

miércoles, 5 de octubre de 2016

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL SOLDADO HERMINDO LUNA

El domingo 5 de octubre de 1975 en la calurosa tarde formoseña se fraguaba una traición. Los conscriptos del Regimiento Nº 29 volvían al retén luego de un partido de fútbol. Eran jóvenes de 20 años que se hallaban realizando el Servicio Militar Obligatorio en cumplimiento de una ley de la Nación, algunos de ellos tenían un buen nivel de instrucción formal, como el santafesino Mayol, que estudiaba Derecho; otros, como el “Negro” Luna, en cambio, aprendían a leer y escribir en el cuartel. Pero todos, en toda la geografía del país, así tuviesen padres empresarios o muy humildes, usaban el mismo uniforme que los convertía en camaradas y juraron la misma bandera que los hermanaba.
Mientras se dirigían a las duchas, seguían con las “cargadas” por el resultado del partido, pero había un soldado que no se reía. Aquel día fue elegido por el grupo terrorista para llevar a cabo un espectacular golpe contra el Ejército Argentino con la firme intención de sustraer las armas de la Nación.
En esta operación se emplearon cerca de un centenar de efectivos fuertemente pertrechados con ametralladoras, fusiles FAL con 5 cargadores por hombre, escopetas, granadas, minas vietnamitas y equipos de comunicaciones portátiles. Vestían uniformes azules y contaban con una muda de ropa civil y documentos falsos. Para desplazarse disponían de 11 vehículos y una avioneta.
La operación, minuciosamente planeada, establecía un asalto simultáneo al Regimiento y al aeropuerto “El Pucú” de Formosa, cuyo control era vital para la posterior evasión, la cual se realizaría en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas desviado de su vuelo, Buenos Aires - Posadas. La irrupción al cuartel se efectuaría mediante un ataque a la guardia y una penetración por el área posterior de la unidad.
Mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, el santafesino Mayol, famoso por sus bromas, le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta hombres fuertemente armados. El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otra fracción entró al dormitorio de la guardia y asesinó a 5 soldados que estaban durmiendo. Algunos conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.
Conducidos por el soldado entregador, Luis Roberto Mayol, los agresores sabían bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones. Cuando se acercó un subteniente que había escuchado los disparos, Mayol le apuntó con su FAL pero el arma se trabó y el oficial lo abatió. El “Negro” Luna se hallaba de guardia en la Compañía Comando, cuando de repente, 5 delincuentes saltaron de una de las camionetas y lo encararon.
- Rendite, negro, que con vos no es la cosa. -¡Acá no se rinde nadie, mierda!- Respondió Luna con su fusil en la mano mientras intentaba replegarse sobre el fondo de la Compañía , dándole tiempo a sus camaradas de reaccionar. Hubo un intercambio de disparos hasta que fue alcanzado por una ametralladora desde una de las ventanas del baño.
La tenaz resistencia presentada por los “colimbas” sorprendió a los delincuentes, que esperaban encontrarse con “provincianos adolescentes más interesados en levantar los brazos que en responder con balas”, como escribió luego uno de ellos. Luego de un par de horas de feroces combates los agresores debieron retirarse sin poder llevar todas las armas que habían planeado, pero sí lograron hacerse de 18 fusiles FAL.
El Ejército Argentino debió lamentar la muerte del subteniente Ricardo Massaferro, El Sargento Víctor Sanabria Y Los Conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba Y Hermindo Luna. Todos ellos cayeron defendiendo a su bandera hasta perder la vida, como habían jurado.
Hermindo tenía 20 años y era hijo único. Había entrado al Servicio Militar sin saber leer ni escribir, porque este gaucho sólo sabía del monte y de hachar quebracho al sol con 40 grados de calor. Sus superiores lo consideraban un “sobresaliente soldado”. Todos recordaban con una sonrisa esas dos veces que se había quedado dormido en el toque de diana y comenzó su día en una pileta.
Sus padres fueron a retirar el cuerpo, de luto y descalzos, porque era gente muy pobre de un paraje del interior de Formosa. No tenían nada, excepto su hijo, y se lo dieron a la Patria con el corazón desgarrado por el dolor pero con dignidad.
Fuente: Diario Soldados Digital.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional
 
http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

martes, 4 de octubre de 2016

DÍA DEL SERVICIO DE VETERINARIA

Se conmemora un nuevo aniversario de la creacion del Servicio de Veterinaria y el dia de su santo patrono, San Francisco de Asis. Ejercito Nacional saluda a todos los integrantes del servicio en su dia.
El origen del Servicio de Veterinaria del Ejército se remonta al 30 de noviembre de 1891 con el ingreso en el Cuerpo de Sanidad y como primer veterinario, del doctor Gonzalo Mariano Herrera. Un año después y por sus condiciones de idoneidad, alcanzó el título de veterinario inspector, puesto que se creó por primera vez y que dio nacimiento a la rama de la Veterinaria Militar separada de aquel organismo. En esos tiempos, las ciencias veterinarias habían dado sus primeros pasos en el país. El hecho más destacado se produjo el 6 de agosto de 1888, con el egreso de la primera camada de médicos veterinarios de la facultad que funcionaba en el Instituto Santa Catalina, en Lavallol, partido de Lomas de Zamora. A partir de entonces y en el caso particular de la fuerza terrestre, se dedicó al cuidado de caballos, mulas y asnos para las unidades de montaña y monte. Con el tiempo, fue incrementando sus funciones. Entre ellas, se dedicó a la reproducción equina, mular, bovina y canina (en esta rama lo hace en el laboratorio de Campo de Mayo y en la sección perros de guerra), a la inspección bromatológica de los alimentos en todas las unidades, al apoyo a la salud pública y al saneamiento ambiental. “Por ejemplo, un oficial veterinario y un suboficial enfermero de la especialidad, hacen controles de plagas y de enfermedades derivadas de los animales en el batallón conjunto de Cascos Azules, en Haití”, explica el Coronel Veterinario Juan Carlos Maida, casado, tres hijos, presidente de la Comisión del Servicio de Veterinaria San Francisco de Asís. “Además, hay profesionales dedicados a la elaboración de productos biológicos, sueros, vacunas, antígenos y medicamentos, al apoyo al medio civil en caso de males que afectan al potencial ganadero y de zoonosis o de desastres naturales cuando corre peligro la salud de la población humana y animal”, agrega.
El servicio está diseminado por todas las unidades del país. Desde el norte, en Tartagal, Salta, donde hay una unidad de monte; en el ambiente de las brigadas de montaña en muchas unidades de infantería, artillería, caballería e ingenieros; en la Mesopotamia y en la Patagonia. “No es necesario que haya un caballo para la presencia de un veterinario porque además, hay especialistas en bromatología y saneamiento ambiental”, afirma el coronel Maida. Sostiene que “si bien la Comisión depende de la Dirección de Bienestar, su sede administrativa está en la Dirección de Remonta y Veterinaria. Con ella mantenemos con ella una fluida relación”.
El servicio de Veterinaria es un elemento para apoyo de combate del Ejército, cuya responsabilidad primaria es el mantenimiento de la salud de los animales y su aptitud para el servicio, la inspección de los alimentos, la prevención de las zoonosis y la preservación del medio ambiente.
La Dirección de Remonta y Veterinaria es el organismo encargado de la planificación tendiente a la administración y abastecimiento del caudal de animales de guerra al país, de manera de asegurar a los probables teatros de operaciones la dotación correcta, de acuerdo con las necesidades operacionales de los mismos.
Actividades:
Conservar y recuperar la aptitud física de los animales, prevenir las zoonosis, inspeccionar los productos alimenticios que consumirán las tropas, realizar inteligencia sobre el material de veterinaria capturado al enemigo y colaborar con las tropas tóxicas en el desarrollo de medidas de defensa pasiva contra la acción QBN, además de instruir al personal del servicio y proponer la instrucción correspondiente que deberá impartirse en las armas, tropas técnicas y otros servicios. La eficiente operación impone la elaboración de un adecuado y oportuno planeamiento, se tendrá que asegurar la disposición de los medios suficientes y adecuados para el cumplimiento de la misión de veterinaria.
Se deberá considerar las medidas necesarias para enfrentar una mayor cantidad de bajas imprevistas. Los pacientes animales de la zona de combate serán reunidos en instalaciones de veterinaria, emplazadas a lo largo de los ejes de avance de sus unidades. El servicio de veterinaria deberá coordinar estrechamente con las unidades (subunidades - fracciones) de asuntos civiles, las medidas necesarias de salud pública veterinaria que contribuyan a reducir los peligros contra la salud de las tropas.
Fuente: Ejercito / Diario Soldados Digital 2012.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional  

http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG 

lunes, 3 de octubre de 2016

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL ANTONIO BERUTI

El día 3 de octubre de 1842, fallece en Mendoza el Coronel Antonio Luis Beruti. Nacido en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1772, completó sus estudios en España. A su regreso en 1809, trabajó a favor de la emancipación americana. El 27 de junio de 1810 fue nombrado Teniente Coronel del Regimiento de América. Fue como Coronel, jefe del Regimiento 3 de Infantería y comisario general de prisioneros para los realistas rendidos a consecuencia del sitio a Montevideo. En 1815, fue subinspector del Ejército de los Andes y luego segundo jefe del Estado Mayor del mismo. Asistió en ese carácter a las batallas de Chacabuco y de Maipú. Años después, residiendo en Mendoza, fue ministro del gobierno del General Gregorio Aráoz de La Madrid.
Estudió en el Colegio de San Carlos y en el de Nobles, de Madrid. Tras concluir sus estudios, regresó al Virreinato del Rio de la Plata e intervino en la organización del movimiento emancipador. Fue un miembro activo del grupo carlotista, que pretendía conseguir la independencia a través de la coronación de la hermana del rey cautivo, Fernando VII.
Junto a Domingo French lideró el grupo revolucionario conocido como los "chisperos", que tuvieron una destacada participación en la Semana de Mayo. Durante la semana de mayo repartieron las famosas cintillas (de color incierto), para diferenciar a los patriotas de los realistas. En el Cabildo Abierto del 22 de mayo votó por la destitución del virrey Cisneros. La presión provocada por los chisperos resultó fundamental en esto. Cuando se formó una junta integrada por algunos criollos pero presidida por Cisneros, Beruti se opuso terminantemente y, ante el rechazo generalizado, la junta se disolvió. Beruti añadió: "una Junta presidida por Cisneros es lo mismo que Cisneros virrey".
El día 25, los chisperos y grupos de vecinos se congregaron en la Plaza frente al Cabildo para exigir el derrocamiento definitivo del virrey y la formación de una nueva Junta. Como las sesiones demoraban demasiado, Beruti irrumpió en la sala y dijo:
"Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si no nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Sí o no! Pronto, señores, decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada."
Las ideas patriotas triunfaron, y el 25 de mayo de 1810 se constituyó la Primera Junta. Un mes después fue nombrado teniente coronel del Regimiento América. Posteriormente, Beruti se unió a los partidarios de Mariano Moreno, quienes tenían una postura más radicalizada, opuesta a las ideas moderadas de Cornelio Saavedra, presidente de la Junta. Junto a otros morenistas, ingresó a las reuniones del Café de Marcos, donde se hacía cada vez más fuerte la oposición al núcleo saavedrista del gobierno. Después de la pueblada del 5 y 6 de abril, el morenismo fue desplazado. Junto a otros morenistas (Azcuénaga, Vieytes, Rodríguez Peña, entre otros) fue expulsado de Buenos Aires y exiliado.
La Guerra de Independencia
Tras el regreso de hombres e ideas morenistas, Beruti volvió del exilio en 1812. Fue nombrado teniente de gobernador interino de Santa Fe y luego de Tucumán entre 1812 y 1814, cargo que abandonó para regresar a Buenos Aires, donde ocupó sucesivos destinos como comandante de la Guardia Nacional, ministro de Guerra y subinspector del Ejército de los Andes. El 17 de abril de 1815 izó por primera vez la bandera blanquiceleste en el fuerte porteño, donde la enseña de Manuel Belgrano aún no había flameado.
El 24 de enero de 1817, Pueyrredón lo designó como segundo jefe del estado mayor del Ejército de los Andes y así participó de la campaña de Chile, al mando de José de San Martín. Luchó en la batalla de Chacabuco, y por su valiente participación fue condecorado con la medalla de oro. El 13 de marzo de 1817, Bernardo O'Higgins, por orden de San Martín, le ordenó que pasase a Mendoza. En esta ciudad se casó con la mendocina Mercedes Tadea Ortiz, una de las damas que acompañó a doña Remedios de Escalada, donando sus joyas para la campaña libertadora. Se trasladó luego a Buenos Aires, donde permaneció hasta el año 1820, en que volvió a Mendoza.
El 24 de septiembre de 1841 intervino en la Batalla de Rodeo del Medio, durante los enfrentamientos entre Unitarios y Federales, bajo las órdenes del general Gregorio Aráoz de La Madrid. Pero su líder cayó derrotado y fue tomado prisionero. Fue puesto inmediatamente en libertad por resolución del General Ángel Pacheco, en atención a sus servicios prestados en la guerra de la independencia.
Pero el desastre militar influyó hondamente en su espíritu y falleció a consecuencia de la tristeza que le produjo. Sus restos fueron sepultados en el templo mendocino de San Francisco.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

domingo, 2 de octubre de 2016

ANIVERSARIO DE LA PROCLAMA DE SAN MARTIN POR LA DEFENSA DE LIMA

El Protector de la Libertad del Perú, General don José de San Martín, en conocimiento de que el Virrey La Serna había avanzado algunas tropas desde la sierra hacia Lima, expresó el 2 de septiembre de 1821 en una proclama que: “... si él avanzase sobre la capital, será con ánimo de inmolarnos a su venganza y haceros pagar bien caro vuestra decisión y entusiasmo por la Independencia... Los bravos que libertaron a la ilustre Lima, los que la protegieron en los momentos más difíciles, sabrán preservarla del furor del ejército español (...), mis tropas no os abandonarán; ellas y yo vamos a triunfar de ese ejército, que viene sediento de nuestra sangre y propiedades, o a perecer con honor; más que nunca seremos testigos de vuestra desgracia. En cambio de tan noble consagración y para que ella tenga el favorable suceso de que es digna, todo lo que exijo de vosotros es unión, tranquilidad y eficaz cooperación; tan solo esto necesito para asegurar al Perú su felicidad y esplendor”. Consecuente con tales principios, el mismo día expidió un decreto ordenando que “todo ciudadano, sin excepción, capaz de tomar las armas” deberá estar pronto a presentarse, luego que oyera la señal de alarma: tres cañonazos. “Yo espero- concluyó- del celo de todos los ciudadanos que aman su país, que contribuirá cada uno por su parte no sólo a triunfar del enemigo, sino a preservar sus honradas familias de los conflictos en que las pondría la infracción del orden público”.
Fuente: Ejercito.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

sábado, 1 de octubre de 2016

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE VILCAPUGIO

El 1 de octubre de 1813 se produce la Batalla de Vilcapugio. Un ejército español al mando del General Pezuela derrota al ejército del General Belgrano, en la pampa de Vilcapugio, en el Alto Perú. La batalla parecía inclinarse en favor de las fuerzas independentistas, luego de un ataque a fondo de la infantería argentina, cuando se oyeron órdenes confusas indicando detener el esfuerzo. Esto generó una gran confusión entre los patriotas, aprovechada por los españoles para contraatacar, logrando estos desarticular al ejército de Belgrano.

En mayo de 1813 las fuerzas patriotas no habían podido avanzar de Jujuy. El 12 de este mes el general Belgrano explicaba al Gobierno que se hallaban desprovistas de armamento, vestuario y cabalgaduras; la infantería “casi sin calzados”. Agregaba: “Apenas se halla aquí el Nº 1 para custodiar el gran armamento que tenemos, el parque y la maestranza, y los hospitales de sangre y enfermedades”.

Superando dificultades, en setiembre los 3.600 hombres que componían el Ejército patrio se movieron hacia la llanura de Vilcapugio, entre Potosí y Cochabamba. El 1º de Octubre allí chocaron con el Ejército Real del Perú, mandado por el general Joaquín de la Pezuela.
Nuevamente Belgrano logró vencer en el centro y en la derecha; mientras en el costado izquierdo se combatía con gran ardimiento. En sus memorias el entonces capitán José María Paz indica: “Nuestra ala derecha y la mayor parte del centro habían triunfado del enemigo que tenían al frente, poniéndolo en completa derrota y tomándole su artillería. El mismo Pezuela dando por perdida la batalla, había fugado hasta Condo-Condo, de donde lo hicieron volver las noticias que le llevaron de su ala derecha”. ¿Qué sucedía allí? Una carta del capitán José María Somalo escrita tres días después explicó: “El señor General tuvo ganada la acción, pues logró con el Nº 6, Cazadores y Pardos, destrozar al enemigo, pero la reserva de éste cargó sobre el Nº 8 y a éste fue a auxiliarlo el Nº 1, que no desplegó bien: de aquí resultó la confusión, con lo que se retiraron a un cerro los nuestros”.

En efecto: el batallón 8 –de nueva creación-, compuesto en su mayor parte por reclutas, se desordenó ante el empuje realista; y al acudir en su apoyo el Regimiento 1 para restablecer el combate, quedó envuelto en su dispersión: vaciló y comenzó a replegarse.
La derecha y el centro acompañaron este movimiento: un funesto toque de “retirada” –que nunca pudo establecerse de dónde partió- hizo que la infantería y la caballería triunfantes retrocedieran, mientras Belgrano intentaba reunir a los dispersos agitando la bandera desde una pequeña elevación. Fueron inútiles sus esfuerzos y se pronunció la derrota, aunque Pezuela no la aprovechó pues no hubo persecución.
La ya citada carta de Somalo refiere: “Según mi cálculo a pesar de lo que hemos padecido no hay cuidado”, “ha sido mucha la dispersión del enemigo”. Pudo salvarse la mitad de la artillería, y el Ejército se retiró a Potosí. Aquí Belgrano procedió a reorganizarlo.

Una revista de sus fuerzas, efectuada en Macha el 30 de octubre, daba un total disponible de 1.883 hombres. Según la misma formaban el Regimiento 1, 10 capitanes, 8 tenientes y 15 subtenientes, 21 sargentos y 34 cabos, 14 tambores y 325 soldados, haciendo un total de 394 efectivos. Similar el Nº 6 con 346 hombres, la escolta 354, y Pardos 196. En la caballería, 211 Dragones y 219 Cazadores. La compañía de Socaba contaba 76 miembros.
Fuente: De Marco, Miguel A. y Ruiz Moreno, Isidoro J. - Patricios de Buenos Aires.


http://www.fotolog.com/ejercitonacional