martes, 4 de octubre de 2011

DIA DEL SERVICIO DE VETERINARIA



Se conmemora un nuevo aniversario de la creacion del Servicio de Veterinaria y el dia de su santo patrono, San Francisco de Asis. La Fuerza saluda a todos los integrantes del servicio.
El servicio de Veterinaria es un elemento para apoyo de combate del Ejército, cuya responsabilidad primaria es el mantenimiento de la salud de los animales y su aptitud para el servicio, la inspección de los alimentos, la prevención de las zoonosis y la preservación del medio ambiente.
La Dirección de Remonta y Veterinaria es el organismo encargado de la planificación tendiente a la administración y abastecimiento del caudal de animales de guerra al país, de manera de asegurar a los probables teatros de operaciones la dotación correcta, de acuerdo con las necesidades operacionales de los mismos.
Comprenderá las siguientes actividades: conservar y recuperar la aptitud física de los animales, prevenir las zoonosis, inspeccionar los productos alimenticios que consumirán las tropas, realizar inteligencia sobre el material de veterinaria capturado al enemigo y colaborar con las tropas tóxicas en el desarrollo de medidas de defensa pasiva contra la acción QBN, además de instruir al personal del servicio y proponer la instrucción correspondiente que deberá impartirse en las armas, tropas técnicas y otros servicios. La eficiente operación impone la elaboración de un adecuado y oportuno planeamiento, se tendrá que asegurar la disposición de los medios suficientes y adecuados para el cumplimiento de la misión de veterinaria.Se deberá considerar las medidas necesarias para enfrentar una mayor cantidad de bajas imprevistas. Los pacientes animales de la zona de combate serán reunidos en instalaciones de veterinaria, emplazadas a lo largo de los ejes de avance de sus unidades. El servicio de veterinaria deberá coordinar estrechamente con las unidades (subunidades - fracciones) de asuntos civiles, las medidas necesarias de salud pública veterinaria que contribuyan a reducir los peligros contra la salud de las tropas.
En la imagen: Grupo de Veterinaria del Colegio Militar de la Nacion.
Fuente: www.ejercito.mil.ar

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lunes, 3 de octubre de 2011

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE LAS PIEDRAS



El día 3 de octubre de 1812 se produce el combate de Las Piedras, entre la vanguardia del ejército realista comandado por el General Pío Tristán y la retaguardia del ejército independentista del General Manuel Belgrano, ambos desplazándose desde Jujuy hacia Tucumán, se produce el choque en la margen Sur del Río de las Piedras, creciendo rápidamente su intensidad. El combate terminó con una total derrota realista.
La retaguardia había partido el 21 de agosto de Humahuaca y el 23 se encontraba en los arrabales de la ciudad de Jujuy. Desde allí marcharía cubriendo con sus guerrillas el "camino de Las Postas" hacia Campo Santo y luego por Cabeza del Buey enfilarían hacia Metán. Las tropas realistas al mando de los coroneles Llanos y Huici, asediaban permanentemente a la retaguardia, la que tenía ordenes de no comprometer un combate. Sin embargo, fueron alcanzados y se trabó un intenso tiroteo por ambos bandos. Reforzados los realistas pusieron en fuga la tropa patriota.
El Gral. Belgrano recibió la noticia el 3 de septiembre e inmediatamente hizo formar en batalla, con la colaboración de dos pequeñas piezas de artillería y contraatacó con dos columnas de infanterías a ordenes de los capitanes Carlos Forest y Miguel Aráoz; al centro formó la caballería al mando del Capitán Gregorio Aráoz de La Madrid; la reserva estaba a cargo de los Jefes Díaz Vélez y Juan Ramón Balcarce. Tras un breve pero intenso tiroteo los realistas huyeron tomándoseles 25 prisioneros, quedando 20 muertos en el campo. Este pequeño combate se conoce como "Combate de Las Piedras" y sirvió para levantar la moral de las tropas. El Coronel Huici que se había adelantado hasta la localidad de Trancas, cayó prisionero y fue de inmediato trasladado a Tucumán.
Allí comenzaba a operarse el milagro. Un ejercito que volvía a sentir el orgullo de combatir bajo el mando de un jefe despojado de soberbia y conciente del sacrificio que la Revolución significaba para el pueblo. En el parte enviado a Buenos Aires se magnificaba el combate, sin ánimo de vanagloria, tan solo para infundir optimismo y recrear esperanzas.
La idea de resistir iba tomando forma, pero la situación objetiva era extremadamente comprometida. Una nueva derrota, más allá de exponerlo al General a una grave sanción, dejaría las provincias del noroeste en manos enemigas, y ello, ponía en riesgo cierto al territorio. En comunicación al Gobierno le advertía:
"Vuestra Excelencia debe persuadirse que cuanto más nos alejemos más difícil ha de ser recuperar lo perdido, y también más trabajoso para contener la tropa sosteniendo la retirada con honor y no exponernos a una total dispersión y pérdida de esto que se llama ejército, pues debe saber cuanto cuesta y debe costar hacer una retirada con gente bisoña en la mayor parte hostilizada por el enemigo por dos días de diferencia".
Mientras esto sucedía, ordenó abandonar el "Camino de Las Postas" para dirigirse por el "Camino de las Carretas" hacia Santiago del Estero y Córdoba. De esta forma seguía en cumplimiento de lo ordenado.
Tras consultar con sus oficiales y evaluar las posibilidades, el Gral. Belgrano le ordenó al Cnel. Juan Ramón Balcarce adelantarse hasta la ciudad de San Miguel de Tucumán y proceder a organizar su defensa. Todos estaban dispuestos a defender la posición hasta las últimas consecuencias. De proseguir la marcha la deserción, el desánimo y la insubordinación hubieran cundido. Por ello el Gral. Belgrano había enviado despachos a Buenos Aires considerando tal posibilidad, recibiendo las contestaciones siempre del mismo tenor, continuar con la retirada.
Fuente: Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina - Bartolomé Mitre. Ediciones Estrada. Tomo II.
En la Imagen: La medalla. Pieza de plata con la cual, según la tradición, se premió al Ejército del Norte por el combate de Las Piedras.






viernes, 30 de septiembre de 2011

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE LAS PIEDRAS



Luego del triunfo de Tucumán, el General Belgrano no persiguió de inmediato a las tropas realistas de Pío Tristán, sino que tan solo decidió picar su retaguardia durante el movimiento retrogrado. A tal fin destinó sus mejores tropas de infantería y caballería a órdenes del General Díaz Velez, que destacó partidas móviles para cumplir la misión. El día 30 de septiembre de 1812, el Capitán de Húsares de la Patria, don Cornelio Zelaya, con fuerzas de su escuadrón empeñado en esta tarea derrotó en Las Piedras a una partida enemiga de 38 hombres. Después de una hora de fuego, del que tuvo cinco heridos y los realistas ocho, hizo prisioneros al oficial que la mandaba, a un sargento y a nueve soldados y tomó 18 fusiles, 6 rifles y otro armamento. El éxito de la acción le valió a Cornelio Zelaya el ascenso a Teniente Coronel.

Fuente: Ejercito.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

DÍA DEL SERVICIO DE EDUCACIÓN FÍSICA “SAN MIGUEL ARCÁNGEL”



Nos unimos a la celebración de los integrantes del Servicio de Educación Física en el día de su patrono, San Miguel Arcángel, jefe de los ejércitos celestiales.
El Servicio de Educación Física
El deporte de alto rendimiento, sea militar u olímpico, las instituciones militares juegan hoy un papel fundamental en la estructura organizativa de dicho deporte.
Es por esta razón que el Ejército Argentino, ajustándose a los constantes cambios que se producen en la sociedad, está diseñando su política deportiva para los próximos 8 años. Esta política contempla la conformación de diferentes equipos representativos de la Fuerza tanto para los deportes olímpicos como para los no olímpicos y para los netamente militares.
En lo relativo al personal, el Ejército Argentino es uno de los pocos del mundo que cuenta, entre sus filas, con un Servicio de Educación Física en que se incorporan Profesores Nacionales de Educación Física egresados de diferentes institutos nacionales y universidades. Luego del curso de capacitación correspondiente, los profesores pasan a formar parte del cuadro de oficiales del cuerpo profesional, cuyos integrantes poseen gran trayectoria, tanto a nivel académico como a nivel de entrenamiento propiamente dicho.
Con motivo de la situación expuesta anteriormente, el Ejército Argentino desea explotar al máximo sus instalaciones para la práctica de deportes con equipos representativos ya constituidos y para la conformación de equipos, aún no incorporados en el ámbito militar, que puedan tener relación con la formación profesional de los cuadros.
Durante este año, se han conformado dentro de la Fuerza equipos representativos de:
* Pentatlón moderno
* Levantamiento olímpico de pesas
* Golf
Que se incorporan a la lista de los siguientes equipos preexistentes:
* Esquí
* Pentatlón militar
* Atletismo
* Esgrima
* Orientación
* Tiro
* Equitación
* Paracaidismo
La jefatura del Departamento de Educación Física del Estado Mayor General del Ejército aspira a incrementar la cantidad de equipos representativos para las competencias de nivel nacional e internacional en los diferentes deportes.



Fuente: www.ejercito.mil.ar





miércoles, 28 de septiembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL ANGEL PACHECO



El 28 de septiembre de 1869, fallecía en Buenos Aires el general don Ángel Pacheco. Ante sus restos mortales, el general Bartolomé Mitre pronunció un elocuente discurso resaltando los eminentes servicios que había prestado a su país en su larga y fecunda carrera militar. Había nacido en Buenos Aires el 14 de julio de 1795. En 1811, se incorporó como cadete al Regimiento de Milicias Patricios de Buenos Aires. Desde entonces escaló posiciones y jerarquías en el Ejército de la patria hasta alcanzar los galones de general. Actuó junto al general San Martín, destacándose por su valor en Chacabuco y Maipú y años más tarde, durante la guerra contra el imperio del Brasil, en Ituzaingó. Arrastró su vida en Camacuá y en tantas otras importantes acciones guerreras. Su vida política puede ser discutida, pero no su desinterés y su sano patriotismo.

Según algunos historiadores nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1793; otros, opinan que nació el 15 de junio de 1795. Fue hijo de Don Juan Pacheco Negrete, español, y de Doña Teresa Concha Darregrande, chilena. Recibió una educación esmerada y realizó estudios de filosofía en el Colegio de San Carlos.
En el año 1811 se incorporó como cadete al Regimiento de Milicias “Patricios de Buenos Aires”.El 22 de noviembre de 1812 pasó a formar parte del Regimiento de Granaderos a Caballo. En vista del Combate de San Lorenzo, se desempeñó como astuto observador sobre la escuadra realista. Y su actuación heroica en la contienda lo hizo acreedor del ascenso de Portaestandarte Alférez del primer escuadrón, el 26 de febrero de 1813. Con un piquete de cuarenta hombres permaneció en el Convento de San Carlos, rechazando un desembarque realista en las proximidades de Zárate.
En 1815 fue ascendido a Ayudante Mayor y, un año después, atravesó La Rioja con rumbo a Mendoza para incorporarse al Ejército de Los Andes. Intervino en el Encuentro de las Coimas y luego en la Batalla de Chacabuco. También luchó con coraje en la contienda de Cancha Rayada.Más tarde, en 1817, fue comisionado para traer a Buenos Aires los trofeos de la Batalla de Chacabuco y, el 10 de marzo de aquel año, Pueyrredón lo ascendió a Sargento Mayor. Participó en la Campaña de Talcahuano y más tarde en la decisiva Batalla de Maipú.Durante los años 1818 y 1819 prestó sus servicios en la campaña del sur de Chile, al mando del Coronel Manuel de Escalada.
En el año 1822, contrajo enlace con Dolores Reynoso. El matrimonio tuvo nueve hijos: Ángel, José Felipe, Julio, Román, María Elvira, María Dolores, Águeda, Eduardo y Pablo.Ya por aquel entonces Teniente Coronel, en 1825 se le confió el mando del reciente Regimiento III de Caballería. Con él, Pacheco abrió la Campaña contra el Imperio del Brasil.Dos años después combatió en las batallas de Ombú, Ituzaingó y Camacuá, en la cual el Ejército Argentino derrotó a los brasileros del General Barrito, y dejó libre a la República Oriental del Uruguay, de Brasil y de la Argentina.
De regreso a Buenos Aires, en 1830, sirvió en la frontera oeste y participó en la Campaña del Interior contra el General Paz.
En 1831, como parte del Ejército Confederado y a las órdenes del General Estanislao López, derrotó en Fraile Muerto a la vanguardia del General Paz, la que se encontraba a las órdenes del Coronel Pedernera. Como mérito por su actuación lo promueven a Coronel Mayor.En 1833 fue nombrado Mayor General en la Campaña del Desierto, comandado por Juan Manuel de Rosas. Al parecer fue uno de los militares más adictos al Brigadier General. Nombrado Jefe del Estado Mayor, ocupó el Río Negro y derrotó al Cacique Paylloven. Más tarde alcanzó la isla Choele Choel y por asalto tomó ese territorio, haciendo prisioneros a todos los indios.
El 6 de agosto de 1840 fue derrotado por Lavalle en el Combate de El Tala. El 20 de octubre, tras reorganizar sus fuerzas y junto al Comandante Herrado, derrotó a Lavalle en el combate de Muira.
En 1841 actuó como Jefe de la vanguardia de Oribe, y venció al General Videla del Ejército de Lavalle en el combate de San Calá. El 24 de septiembre derrotó al General Lamadrid en el Combate del Rodeo del Medio.
También participó en el sitio de Montevideo junto con el General Oribe, en 1843, donde fue destacada la actuación de las fuerzas del General Pacheco.
Durante el sitio de Montevideo (1844), al lograr salir el General Paz con el propósito de abrir una brecha, Oribe y Pacheco, luego de una cruenta batalla, rechazaron a Paz el 24 de Abril en el combate de Tres Cruces.
En 1845 asumió como Jefe de la Frontera del Centro, con asiento en Luján; organizó varios cuerpos y estableció los Fuertes de Bragado y Mulitas (hoy 25 de Mayo).
En 1850 fue elegido Diputado para la Legislatura de Buenos Aires.
En 1851, al levantarse Urquiza contra Rosas, fue nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Federales.
En 1852, disgustado con Rosas (según algunos no consideraba oportuno enfrentar a Urquiza en aquel momento), se abstuvo de participar en la Batalla de Caseros y se retiró a su estancia El Talar. Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre ese distanciamiento, y algunos opinan que si el General Pacheco y sus fuerzas hubieran estado en la batalla, el resultado de Caseros habría sido otro.
Después de la Revolución del 11 de Septiembre se lo nombró sucesivamente: Comandante General de Armas de la Provincia, luego General en Jefe de las Fuerzas de la Capital, y finalmente Ministro de Guerra y Marina, cargo que desempeñó hasta Febrero de 1853.El 28 de septiembre falleció en Buenos Aires. En el sepelio de sus restos hablaron, entre otros, el poeta Guido Spano y el General Mitre, quien había sido su adversario. En uno de sus párrafos dijo Mitre: “Los Generales de la República vienen a inclinarse con doloroso respeto sobre su cadáver. Ellos vienen a darle el último adiós a las puertas del sepulcro y le dirigen por mis labios estas palabras: General Pacheco, tus antiguos compañeros de armas y los que siguieron tus huellas cruzando los ásperos senderos de la guerra, desean goce en el lecho de la muerte; tanta paz como glorias alcanzasteis en la vida”.

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martes, 27 de septiembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL BONIFACIO RUIZ DE LOS LLANOS



Nació en la ciudad de Salta el 15 de junio de 1791. Principió a servir el 15 de setiembre de 1811 en calidad de sargento 2º de la compañía de “Patricios de Infantería de Salta”, a las órdenes del entonces teniente 1º Rudecindo Alvarado. En octubre del mismo año marchó de Salta con su compañía hasta Humahuaca y de este punto hasta Orán, escoltando los caudales que conducía de la ciudad de Potosí, el coronel Juan martín de Pueyrredón, regresando nuevamente a Salta. En noviembre del mismo año se incorporó con su compañía a la vanguardia del Ejército Auxiliar que se hallaba en la provincia de Jujuy, habiendo sido ascendido a sargento primero, el día 1º de aquel mismo mes. El 12 de enero de 1812 se halló en la acción de Nazareno a las órdenes del coronel Días Vélez, después de la cual el Ejército se retiró hasta Yatasto, donde en el mes de marzo, el general Manuel Belgrano se recibió del comando en jefe.En la nueva organización que dio este General al Ejército Auxiliar, la compañía de Ruiz de los Llanos quedó refundida en los demás cuerpos del ejército, continuando sus servicios en la 2ª compañía del Regimiento Nº 6 de Infantería, que mandaba el capitán Francisco Antonio Sempol. De este cuerpo pasó a la Artillería a las órdenes del Barón de Holmberg, Jefe de Estado Mayor y comandante de aquella arma en el ejército, asistiendo en tal carácter a la batalla de Tucumán, el 24 de setiembre de 1812, volviendo en diciembre a incorporarse al Regimiento 6 de Infantería, por orden del general Belgrano, con el cual se batió en la gloriosa jornada de Salta, ya con el empleo de subteniente efectivo que le había sido conferido el 1º de febrero de 1813. El 1º de junio del mismo año fue promovido a teniente, con cuya jerarquía asistió a la acción de Vilcapugio, el 1º de octubre, y el 14 de noviembre a la de Ayohuma, retirándose después de esta derrota, a Tucumán, con los restos del ejército.
El 20 de mayo de 1814 obtuvo su baja por hallarse enfermo, pero apenas restablecido, se presentó a las avanzadas del Ejército Patriota, mandado por el sargento mayor José Apolinario Saravia, situadas en Guachipas, a las que fue incorporado el 1º de marzo de 1815, sirviendo en ellas hasta que fue desalojado de Salta el ejército español. Al incorporarse a las avanzadas de Apolinario Saravia, Ruiz de los Llanos fue reconocido como teniente 1º.
En 1815 se creó en Salta el cuerpo de “Infernales” a las órdenes del coronel Miguel Martín de Güemes, del que formó parte Ruiz de los Llanos, en clase de ayudante mayor desde el 1º de noviembre de aquel año, hasta el 16 del mismo mes, en que obtuvo su baja.
El 1º de marzo de 1816 volvió al servicio, incorporándose en clase de capitán al Regimiento “Páramo del Orden”, sirviendo a las órdenes del coronel mayor Juan José Fernández Campero, el famoso Marqués de Yaví, el cual tenía a su mando directo una división de 800 hombres, de la cual era segundo jefe el teniente coronel Juan José Quesada y comandante de la caballería; desempeñando el capitán Ruiz de los Llanos el cargo de jefe de las avanzadas. Participó del combate de Colpayo, el 14 de setiembre de aquel año. En Yaví, el 12 de noviembre de 1816, las avanzadas de Ruiz de los Llanos tuvieron un fuerte choque con los realistas del coronel Marquiegui, que se apoderó de sus caballadas y tomó prisioneros al jefe y 2º de aquella, y 300 hombres de tropa, después de matarle muchos individuos.
Ruiz de los Llanos después de este tremendo contraste, en el que cedió a Fernández Campero su caballo para que se salvara, sin lograrlo, se retiró al valle de Cachí. En enero de 1817 fue nombrado 2º comandante de las milicias de dicho valle, con las que bajó a la ciudad de Salta a hostilizar al enemigo que ocupaba toda la provincia, hasta que después de los violentos combates librados desde el 17 de abril al 1º de mayo, en las regiones de Cerrillos y de El Bañado, La Serna inició el repliegue sobre Jujuy, el día 4 de este último mes. Ruiz de los Llanos, por orden de Güemes había ocupado la pampa del Rosario. El día 13 de mayo de 1817, La Serna, intensamente hostilizado por sus flancos y su retaguardia por las partidas de Infernales, emprendía la retirada de Jujuy, a los seis meses de iniciada la invasión. En el parte de Güemes a Belgrano del 25 de abril de este año recomienda la conducta y valor militar de Ruiz de los Llanos, 2º de la división del Valle por el último triunfo que acababa de obtener.
En 1818 marchó a la Puna, a las órdenes del teniente coronel José Gregorio López, de 2º jefe hasta el año 1819; habiéndose distinguido en los diferentes encuentros que tuvieron con los enemigos, entre ellos, el de Acoyte, el 11 de febrero de 1818, en que tomó 40 prisioneros, haciéndose acreedor, Ruiz de los Llanos, por su conducta militar, al honroso timbre de Intrépido, con que lo califica su jefe superior en los partes publicados en aquella época. El 1º de enero de 1819 recibió la jerarquía de teniente coronel, y el 27 de agosto del mismo año fue nombrado comandante del 2º Escuadrón de Gauchos del Valle de Cachí. El general Güemes, en su carácter de general en jefe del “Ejército de Observación del Perú”, le otorgó el 15 de agosto de 1820, despachos de coronel graduado.
Continuó como Jefe de las Milicias del valle de Cachí, y como tal, asistió a los diferentes combates que tuvieron lugar los en los años 1810 y 21, para rechazar las nuevas invasiones realistas de entonces; continuando en aquel cargo hasta la terminación de la guerra de la Independencia. El 12 de julio de 1826 fue coronel efectivo.
Los gobiernos que se sucedieron conservaron a Ruiz de los Llanos en esos destinos. Actuó en las luchas contra la Coalición del Norte, formando parte de las tropas federales que respondían a Rosas. En marzo de 1841, siendo comandante General de los Valles fue tomado preso por el ejercito unitario y reemplazado el 11 de abril por el coronel Fiorentín Santos.
Continuó después desempeñando ese y otros cargos análogos hasta el año 1855, en que el Gobierno de la Confederación lo incorporó al Estado Mayor, Sección Salta, en Disponibilidad, mandándole extender el despacho de Coronel que había obtenido en el Ejército de la Provincia. Permaneció en aquella situación de revista hasta el 12 de diciembre de 1862, fecha en la cual el Gobierno de la República Argentina dispuso revistara en la Pasiva, en la que se hallaba a su fallecimiento ocurrido el 28 de setiembre de 1870, en Payagasta. Estaba casado con Buenaventura San Roque, hija del capitán Francisco Nicolás García de San Roque (dueño en 1795 de la estancia Payogasta en el Valle Calchaquí ) y de Polonia Solaligue y Plaza.Los restos de Ruiz de los Llanos y su esposa se hallan en la iglesia de PayogastaEn la actualidad, la Banda Militar del Regimiento de Caballería Ligero 5 lleva el nombre “Cnl Bonifacio Ruiz de los Llanos”. (En la imagen)
Fuente: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado - www. revisionistas.com.ar - Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939).
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lunes, 26 de septiembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE TUCUMAN



Decidido el general Belgrano a detener su retirada hacia Córdoba prepara sus fuerzas con el entusiasta apoyo de la población tucumana, a fin de detener el avance del general español Pío Tristán. El 24 de septiembre, ambas fuerzas chocan al sudoeste de la ciudad de Tucumán. Tras un primer momento de zozobra ante la derrota de parte de las fuerzas patriotas, la decidida acción de Díaz Velez al mando de toda la infantería y la artillería frenó el ímpetu del ataque realista. Acudiendo Belgrano con 500 hombres en apoyo de Díaz Velez, que se había hecho fuerte en la ciudad, intimó a la rendición al jefe español. Este rechazó la misma y durante la noche se replegó a Salta dejando el triunfo a las armas patriotas. Tras la victoria, el general Belgrano se dirigió al Superior Gobierno de las Provincias Unidas remitiéndole el parte que decía: “La Patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas el 24 del corriente día de Ntra. Sra. De las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos: 7 cañones, 3 banderas, y un estandarte: 50 oficiales, 4 capellanes, 2 curas, 600 prisioneros; 400 muertos, las municiones de cañón y de fusil, todos los bagajes, y aún la mayor parte de sus equipajes, son el resultado de ella. Desde el último individuo de ejército, hasta el de mayor graduación se han comportado con el mayor honor y valor”.
El ejército del Norte se retira lentamente, hostigada su retaguardia por dos columnas españolas envalentonadas por la facilidad de la maniobra. Belgrano se afirma ya en la idea de hacer frente al enemigo en Tucumán. Pero las órdenes que recibe del gobierno son terminantes: destruir todo lo que pueda ser útil al enemigo y continuar retirándose hacia Córdoba. El 3 de setiembre un combate de retaguardia sobre el río Las Piedras, demuestra el temple de los soldados que intervienen en él e infunde esperanzas a todos.
En las proximidades de la ciudad de Tucumán recibe Belgrano a una comisión que le ofrece los hombres y las armas disponibles para hacer frente a los realistas y, lo que es más, la decisión de vender caras sus vidas. Belgrano se decide; desobedecerá al gobierno para luchar al lado de este pueblo heroico. Pone a la ciudad en estado de defensa y forma sus tropas al norte de la misma, de espaldas a ella. Los españoles, confiados en su mayor experiencia, suponen el triunfo fácil. Flanquean por la izquierda la línea patriota para cortarles la retirada del sur, visiblemente, sin enmascarar sus movimientos, tan seguros están de la victoria. Belgrano cambia su frente hacia el oeste y el choque se produce. Es el 24 de setiembre de 1812: son las 8 de la mañana. Pronto la batalla se hace confusa, de difícil conducción. Los ejércitos se dividen, se fragmentan en grupos que pelean interpolados, medio ocultos por el humo hurente de los pajonales incendiados, mientras sobre el campo de las Carreras se abate una espesa manga de langostas que aumenta la confusión.
Recién al anochecer -ha sido toda una larga jornada de heroísmos individuales - Belgrano logra reunir a sus huestes vencedoras. Los realistas dejan en el campo de batalla 450 muertos y 700 prisioneros, 7 cañones, banderas y estandartes y, sobre todo, jirones de su petulancia de la víspera.
Be!grano no ha logrado, empero, la decisión total. Tristán tiene tiempo de reunir los restos de su ejército y, sin ser molestado, se dirige hacia Salta.
La victoria tuvo gran repercusión en todo el país. Tucumán, "cuna de la libertad y sepulcro de la tiranía", la celebra jubilosa. El 27 de octubre se realizó una misa en acción de gracias. Por la tarde, cuando la procesión portaba en las andas a Nuestra Señora de las Mercedes, en medio de la conmoción universal, Belgrano puso el bastón que llevaba entre los cordones del atuendo de la imagen.
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