miércoles, 21 de enero de 2015

ANIVERSARIO DEL ATAQUE A LA GUARNICION MILITAR AZUL

En Azul, provincia de Buenos Aires, tienen su emplazamiento el Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados 10 cuyo Jefe era el Coronel Camilo Arturo Gay y el Grupo de Artillería Blindado 1 a cargo del Teniente Coronel Jorge Ibarzábal. Ambos Cuarteles se hallan situados en una zona perimetral de la ciudad. A las 22:30 hs. del sábado 19 de enero de 1974, la Guarnición fue Atacada por la compañía "Héroes de Trelew" del ERP.
El asalto y copamiento se llevó a cabo de la siguiente manera:
A 200 metros de distancia de los fondos del Cuartel había una vivienda habitada por el Dr. Inza; fue copada por un grupo del ERP a las 20 horas.
Dicha casa sirvió como base de operaciones; allí concurrieron los otros grupos fuertemente armados.
A las 22:15 horas el primer grupo del ERP atacó por la parte posterior del Cuartel y tomó prisionero al Soldado Centinela, quien no logró dar la alarma a la Guardia de Prevención.
Por allí ingresaron tres grupos, de los cuales dos se dirigieron al interior del cuartel y un tercero denominado "Grupo Secuestro" se desplazó a las casas habitadas por los dos jefes de unidad.
Los primeros atacantes penetraron al Cuartel en plena oscuridad, asaltaron el local de la Guardia de Prevención y otros puestos.
Estaban armados con fusiles automáticos livianos y granadas antitanques.
Perdida la sorpresa, se inició el Combate con intenso intercambio de disparos.
Los subversivos no alcanzaron a controlar el Cuartel.
La resistencia principal al asalto, en un primer momento, estuvo a cargo de los Oficiales desde el Casino, desde un Puesto de Guardia dominante ubicado en el Tanque de Agua del Cuartel y desde un Vehículo Blindado de la Guardia.
Los subversivos hicieron ingresar tres camiones en los que debían cargar el armamento secuestrado.
Dos fueron destruidos por el fuego y el tercero optó por abandonar el Cuartel.
Pasada la confusión inicial, se pasó al Ataque contra los delincuentes por parte del personal de Oficiales y Suboficiales que concurrieron desde sus domicilios.
Algunos subversivos consiguieron escapar mientras que otros fueron rodeados, entre ellos parte del "Grupo Secuestro".
Cuando los subversivos se dirigian a la casa de los jefes, se encuentran con ellos en el camino.
El coronel Camilo Arturo Gay, estaba acompañado por su familia; al encontrarse con los guerrilleros es asesinado.
Mientras tanto el Teniente Coronel Jorge Ibarzábal cesa su resistencia ante la amenaza de los guerrilleros de asesinar a la familia de Gay y es introducido en un vehículo.
La familia del Coronel Gay es conducida hasta la herrería del cuartel, donde ejecutan a la señora delante de sus hijos.
Durante el combate resultó muerto el soldado Daniel González y gravemente herido el teniente 1ro. Carullo.
Los guerrilleros abandonaron tres muertos y un herido.
Mientras se desarrollaba la acción en el Cuartel, guerrilleros en motocicletas cortaron los accesos.
La mayoría de ellos logró escapar.
El relato de este hecho fue obtenido del libro "Guerra Revolucionaria en la Argentina (1959 – 1978)" del general de división Ramón Genaro Díaz Bessone, Círculo Militar, 3ra. Edición, Buenos Aires, 1996.
La decidida y rápida reacción de los Oficiales y Suboficiales de la Guarnición Militar que se encontraban en sus respectivos domicilios no permitió que el grupo terrorista ERP copara las dos Unidades Militares; desgraciadamente no se pudo evitar el secuestro del Teniente Coronel Ibarzábal, quien luego de 10 meses de calvario fue asesinado el 10 de noviembre de 1974.
El suplemento de la revista Estrella Roja, al iniciar el relato de los hechos, hace una descripción pormenorizada de los acontecimientos, con fotografías, planos y características de los cuarteles, lo que evidencia la minuciosa preparación del atentado.
También transcribe el llamado Plan Original de Operaciones, encabezado por los objetivos perseguidos:
Copamiento de una unidad militar importante.
Recuperación (léase robo) del armamento.
Apresamiento de los jefes de la unidad.
Asímismo, incluye el texto de un comunicado que dice:
Parte de Guerra N° 1
A las 22:30 del sábado 19 de enero, la Compañía Héroes de Trelew (reforzada) del Ejército Revolucionario del Pueblo realizó una incursión en la ciudad de Azul (Provincia de Buenos Aires) y atacó la guarnición del Ejército contrarrevolucionario establecido en esa ciudad, compuesta por el Regimiento 10 de Caballería Blindado y el Grupo 1 de Artillería Blindado.
Luego de tomada la Guardia Central y el Puesto N° 3, se generó una resistencia en dos centros secundarios de la Guardia (tanque y herrería) que hizo posible la intervención del resto del personal del Cuartel e imposibilitó su total copamiento.
Entablado el Combate, la Compañía Héroes de Trelew redobló sus esfuerzos y mantuvo la ofensiva durante una hora hasta que se comprobó la imposibilidad de doblegar la resistencia atrincherada de fuerzas superiores.
Un grupo especial de nuestra compañía guerrillera atacó simultáneamente el sector de viviendas de los jefes enemigos con el propósito de tomarlos prisioneros.
Tomó los puestos 6 y 7 e intimó la rendición del Cnl. Gay y el Tcnl. Ibarzábal, jefe y subjefe de la guarnición. Ibarzábal se resistió a balazos lo que provocó un tiroteo donde murió el Cnl. Gay y obligó a Ibarzábal a rendirse.
En la retirada, un grupo de compañeros quedaron aislados en campo enemigo y aún no ha sido posible determinar su suerte, aunque por el comunicado del enemigo es probable que dos de ellos hayan sido asesinados o muertos en combate.
El Ejército Revolucionario del Pueblo reafirma su decisión de continuar sin desmayos la verdadera lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria y de nuestro pueblo, por destruir el injusto sistema de explotación y opresión que sufren los trabajadores argentinos y una de cuyas principales fuerzas son las FF.AA. contrarrevolucionarias.
Ni el engaño ni la fuerza podrán doblegar la resistencia popular que continuará creciendo hasta convertirse en poderosa fuerza y barrer definitivamente de la Patria argentina a todos los explotadores y opresores.
¡Ninguna tregua al ejército opresor!
¡Ninguna tregua a las empresas explotadoras!
El buró político del PRT condecoró con la orden Héroes de Trelew a 28 de los guerrilleros que atacaron al cuartel de Azul, según lo publicó Estrella Roja del 11 de febrero de 1974
CAÍDOS DURANTE LOS HECHOS
Coronel CAMILO ARTURO GAY y su esposa ILDA IRMA CASAUX
El Coronel Gay nació en la provincia de Mendoza el 26 de abril de 1927.
Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 15 de febrero de 1946 y egresó como Subteniente del arma de Caballería el 14 de diciembre de 1948. Cursó la Escuela Superior de Guerra donde obtuvo el título de Oficial de Estado Mayor. Su último destino fue el de jefe del Regimiento de Caballería Blindado 10, con asiento en Azul (provincia de Buenos Aires) lugar donde fue asesinado por el autodenominado ERP el 19 de enero de 1974. Fue ascendido post mortem al grado de general de brigada. En esa circunstancia también fue asesinada su esposa, la señora Ilda Irma Cazaux, en presencia de sus dos hijos.
Teniente Coronel Jorge Roberto Ibarzábal
Nació en Pehuajó (provincia de Buenos Aires) el 28 de marzo de 1928. Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 1 de abril de 1947, egresó como Subteniente del arma de Artillería el 12 de diciembre de 1950. Cursó la Escuela Superior de Guerra graduándose como Oficial de Estado Mayor. Su último destino fue el de Jefe del Grupo de Artillería Blindado 1, con asiento en la Guarnición Militar Azul, donde fuera secuestrado. Fue asesinado en circunstancias en que era transportado por sus captores el 19 de noviembre de 1974, luego de haber soportado en condiciones infrahumanas diez meses de sufrimiento. Estaba casado con la señora Nélida Teresa de Agreda y tuvo tres hijos. Fue ascendido post mortem al grado de coronel. El 19 de noviembre en la localidad de Quilmes, una patrulla control de ruta de la policía provincial advirtió a las 19:00 horas el paso de tres vehículos sospechosos (dos automóviles y una camioneta) que se desplazaban aparentemente en convoy. Al advertir el hecho, los efectivos policiales iniciaron la persecución de los citados vehículos, que ya habían emprendido la fuga. En esas circunstancias se produce la detención de la camioneta, y quien se encontraba a cargo de la misma extrajo un arma corta y efectuó un disparo al interior del armario metálico que transportaba en la caja del vehículo, arrojó el arma al suelo y se entregó con los brazos en alto, sin ofrecer resistencia.
Cuando los policías lo detuvieron, comprobaron que había dado muerte a un hombre que se encontraba dentro del armario aludido. Presentaba un impacto en pleno rostro y su fallecimiento se produjo en forma instantánea. Era el Teniente Coronel Ibarzábal. Su estado físico era deplorable, como consecuencia del prolongado encierro en las denominadas cárceles del pueblo, en las que se lo hacía rotar periódicamente para evitar su localización por las fuerzas del orden. El 17 de febrero de aquel año 1974, mediante un panfleto, el ERP hace saber a los medios de difusión que:
…habiendo tomado conocimiento que los dos subversivos reclamados fueron detenidos fuera del perímetro del C 10 (Regimiento de Caballería Blindado 10) donde actuó la Policía Federal y la Justicia Federal,… el estado mayor del Ejército Revolucionario del Pueblo resuelve:
Suspender la ejecución del Tcnl. Ibarzábal.…, se aplicará la justicia popular sin juicio sumario a la Policía Federal.
Las repercusiones periodísticas de este criminal hecho fueron publicadas, entre otros medios de comunicación social, por el diario Clarín, el cual después de relatarlo objetivamente expresó:
… El extremista… que tras consumar el crimen se entregó sin resistir, fue identificado más tarde como Sergio Gustavo Licowsky, polaco, de 23 años.
Prosigue la crónica de Clarín, y expresa:
…al efectuarse un reconocimiento de la camioneta donde sus captores transportaban al infortunado jefe militar, se comprobó que ésta se hallaba preparada como una verdadera cárcel móvil.
Durante su cautiverio era trasladado en dicho vehículo, de una a otra cárcel del pueblo para evitar ser descubiertos, manteniéndolo adormecido bajo los efectos de una droga.
En los primeros días de cautiverio, la organización terrorista había amenazado con la ejecución de Ibarzábal buscando la permuta por dos subversivos que creían detenidos, durante el asalto al cuartel.
Más adelante esa misma edición de Clarín señala:
Otro elemento que introdujo una mayor cuota de dramatismo a su cautiverio fueron las solicitadas que sus familiares publicaron periódicamente en busca de vías de comunicación con el cautivo y reclamando su libertad.
Ese escueto como dramático epistolario comenzó a hacerse habitual en los diarios porteños.
Otro apartado expresa:
Durante los diez meses que el teniente coronel Ibarzábal pasó en el poder de sus secuestradores, avisos como el que se reproduce se publicaron en varios diarios metropolitanos. Resultó un medio de comunicación utilizado por su familia para llevarle tranquilidad al militar asesinado.
Los avisos publicados tenían las siguientes características:
Para la organización declarada ilegal (lo fue por decreto del Poder Ejecutivo – Lastiri – N° 1453/73), Ibarzábal y el subdirector de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María, mayor ingeniero Julio Argentino Larrabure, eran prisioneros.
Ello hacía guardar cierta esperanza respecto de la suerte que corrían en manos de sus captores.
El episodio de ayer –similar al protagonizado por los extremistas en el caso Oberdan Sallustro– constituyó una dolorosa comprobación, con la que se cierra otro sangriento capítulo de la acción extremista en la Argentina.
El 20 de noviembre de ese año, en un nuevo comunicado titulado Parte de Guerra, publicado en el Nº 45 de la revista Estrella Roja, el ERP reconoce la forma y autoría del asesinato diciendo en su primer párrafo:
Al pueblo
En el día de ayer, siendo las 19:30, aproximadamente, en el transcurso de un traslado de rutina del prisionero de guerra teniente coronel Ibarzábal, fue interceptado el vehículo en que se lo transportaba, por un control caminero de las fuerzas represivas, en la intersección de las avenidas San Martín y Donato Alvarez, en Francisco Solano, produciéndose un enfrentamiento que obligó a ajusticiar al detenido…
Soldado Daniel González Prestaba servicios en el RC Tir. Bl. 10.
Durante el ataque e intento de copamiento de la Guarnición Militar Azul (noche del 19 de enero de 1974) el citado soldado se encontraba apostado como Centinela en el puesto del Polígono de Tiro.
Por dicho lugar penetró la masa de los subversivos, pretendiendo copar las Unidades.
El soldado González fue muerto en una acción comando ejecutada por los extremistas, siendo la primera víctima del atentado.
Las repercusiones en los distintos sectores del quehacer nacional, inmediatamente después del intento de copamiento, fueron, entre otras:
Carta del presidente Juan Domingo Perón al personal militar de la Guarnición Azul:
Buenos Aires, 22 de enero de 1974.
Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y Soldados de la Guarnición Azul
S…/…D.
Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.
Los ejemplos dados por los Jefes y Oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los Suboficiales y Soldados que –con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de los Efectivos de la Armada y Fuerza Aérea.
Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo.
El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral.
Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que
está empeñado en exterminar este mal y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros.
La estrategia integral que conducimos desde el Gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las Fuerzas Policiales y de Seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas.
Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando, sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel Gay y Teniente Coronel Ibarzábal.
Tengan la certeza que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación.
Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo.
Juan D. Perón
Presidente de la Nación
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martes, 20 de enero de 2015

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL JOSÉ FÉLIX ESQUIVEL Y ALDAO

Nació en Mendoza el 11 de octubre de 1785 siendo sus padres, Francisco de Esquivel y Aldao, porteño (nacido el 23 de octubre de 1752), teniente coronel de los Reales Ejércitos, Comandante de Armas de la Campaña y de Mendoza y del Fuerte de San Carlos; y María del Carmen Anzorena, mendocina (hija del general Jacinto de Anzorena Ponce de León, Corregidor de Cuyo y de Catalina Nieto). Este segundo matrimonio del padre del general Aldao, tuvo lugar en Mendoza, el 21 de octubre de 1784.
Tomó los hábitos en el Convento de Predicadores de su ciudad natal, el 6 de junio de 1802, recibiendo las órdenes sagradas en Santiago de Chile en 1806, bajo el obispado del señor Morán y el patrocinio del padre domínico Velazco, quien le ayudó a celebrar su primera misa. Más adelante pasó a su provincia natal, donde se hallaba cuando el general San Martín empezó a organizar el Ejército de los Andes.
Fray José Félix Aldao fue dado de alta como capellán del Regimiento 11 de Infantería que mandaba el coronel Juan Gregorio de Las Heras; siendo el 2º capellán de la 1er columna expedicionaria que atravesó la Cordillera por el paso de Uspallata. Su alta en el ejército lleva fecha de 21 de enero de 1817.
En el combate de Guardia Vieja, el 4 de febrero de este mismo año, el novel capellán, vencido por los ardientes impulsos de su naturaleza y de sus pasiones dominantes, tomó parte en la pelea. Por su comportamiento en dicho combate, fue recomendado por Las Heras en el parte, por su brava conducta y por haber rendido personalmente un oficial real, expresando en él que, antes de marchar el destacamento al combate el fraile domínico Aldao le había pedido armarse de sable y tercerola y que durante el curso de la acción primero había empleado su fusil y después “cargó a sable sobre la fuga de los enemigos”, en cuyas circunstancias hizo prisionero al oficial enemigo, ya citado (Parte fechado en Juncalillo, el 5 de febrero de 1817).
Se batió con bizarría en la Cuesta de Chacabuco, el 12 de febrero del mismo año, conquistando honrosamente la medalla de plata que la Patria otorgó a los vencedores. San Martín decidió entonces incorporarlo en el Regimiento de Granaderos a Caballo con el grado de teniente que le fue otorgado con fecha 19 de febrero de 1817. Se encontró en las acciones de Curapaligüe y Cerro del Gavilán, Costa de San Vicente (10 de setiembre), combate del 29 de octubre y asalto de Talcahuano. Se halló en Cancha Rayada y en Maipú, vistiendo el honroso uniforme de aquel cuerpo, y en la persecución que siguió a esta última acción, el teniente Aldao alcanzó a un gigantesco granadero español que se habría paso a filo de sable por entre los enemigos suyos, y a cada golpe de su brazo armado echaba a rodar por tierra un cadáver de un soldado patriota. El teniente Aldao inmediatamente se lanza sobre él, y cuando los compañeros esperaban verle caer abierto en dos, lo ven parar el tremendo sablazo que le manda el granadero, hundirle enseguida y revolverle repetidas veces la espada hasta el puño, en el corazón. Mil vivas fueron la inmediata recompensa de su temerario arrojo. El 6 de julio de 1818 le fue acordado el cordón de Maipú.
Hizo la campaña al Sud de Chile después de Maipú y asistiendo al ataque de Chillán. Figura honrosamente en el parte del combate librado en Bío-Bío el 18 de enero de 1819 cerca de Los Angeles, en que tropas de los Regimientos de Granaderos y Cazadores a Caballo, bajo las órdenes del coronel Rudecindo Alvarado, batieron a los españoles completamente. Por sus merecimientos en esta campaña, Aldao fue promovido a teniente 1º de Granaderos a Caballo con fecha 23 de junio de 1819.
Formó parte de las legiones libertadoras que, bajo las órdenes de San Martín, partieron de Valparaíso el 20 de agosto de 1820 rumbo a las costas del Perú, donde desembarcaban en la playa de Pisco el 8 de setiembre siguiente. Aldao ya ostentaba las presillas de capitán. Hizo la primera campaña a la Sierra, a las órdenes de Arenales, siendo inexacto que se hallara en la batalla de Pasco, como lo aseveran algunos biógrafos; Arenales organizó una pequeña división que confió al coronel Francisco Bermúdez y al ya sargento mayor Aldao, para que cubrieran la retaguardia del cuerpo expedicionario. La división fue organizada en Ica y operó a distancia considerable del cuerpo principal, lo que impedía una frecuente e íntima relación entre uno y otro agrupamiento. Mientras Arenales triunfaba completamente en Pasco, Bermúdez y Aldao se veían obligados a abandonar su posición, amenazados por fuerzas muy superiores, que operaban en la costa y la sierra. Se replegaron sobre esta última, buscando la incorporación al cuerpo principal, llegando hasta Huancayo, tenazmente perseguidos por fuerzas reales destacadas desde Lima bajo el comando del coronel Juan A. Prado, además de la hostilización constante por parte de los naturales. Pardo alcanzó a Bermúdez y Aldao el 26 de noviembre a 5 leguas de Ica, y en el choque les mató 14 hombres y les hirió 4, capturándoles 13 prisioneros. Fue en aquel punto que tuvieron noticias del triunfo de Pasco. Entonces Bermúdez y Aldao, desobedeciendo las órdenes de Arenales de replegarse a Jauja, evitando todo encuentro decisivo hasta reunirse con las demás fuerzas patriotas que operaban entre Tarma, Jauja y Pasco, para volver sobre los realistas que amagaban por la espalda, se pusieron resueltamente al frente de la insurrección indígena de Huancayo, logrando organizar una columna de 5.000 indios mal armados, a los que servía de base un escuadrón de caballería organizado por Aldao y un piquete de fusileros con tres piezas de artillería. Alcanzados por el brigadier Ricafort, en la pampa de Huancayo, con 1.300 hombres de las tres armas (29 de diciembre de 1820), fueron completamente derrotados, no obstante los prodigios de valor que realizó Aldao que se batió como un león, acreditando en esta acción sus excelentes cualidades militares. Con los restos de su pequeño escuadrón se replegó sobre Jauja, donde desavenido con Bermúdez, se puso a la cabeza de las fuerzas insurrectas de aquel valle auxiliado eficazmente por el coronel Francisco de Paula Otero, argentino, que gobernaba la región por mandato de San Martín. Aldao continuó su marcha hasta Tarma y se situó en Reyes decidido a sostenerse en el terreno mientras Ricafort descendía la cordillera por la quebrada de San Mateo, hostilizada su retaguardia por los indígenas y naturales del país. En enero de 1821, Aldao, a la cabeza de 260 hombres que había reunido, volvió a Tarma con el ánimo de renovar las hostilidades, recorriendo el valle de Jauja, reanimando la insurrección, situándose nuevamente en Huancayo y avanzando hasta Iscuchaca. En breves días logró reunir otros 5.000 bajo su estandarte de guerrillero, favorecido en sus gestiones por la propaganda de los curas patriotas de los pueblos de aquella comarca. Con esta fuerza a la que trató de darle un tinte de organización militar, ocupó los desfiladeros y las cabezas de puente del río Grande, cuya línea se propuso defender contra una división realista que comandaba el activo coronel José Carratalá, el cual siguió los pasos de Ricafort en lo referente a crueldades.
A pesar de la naturaleza de los elementos con que contaba Aldao pudo mantenerse en las posiciones conquistadas hasta la llegada del coronel Agustín Gamarra, a quien San Martín había conferido el título de comandante general de las fuerzas de la Sierra, a cuyas órdenes se puso el ex-capellán del Ejército de los Andes, el cual entregó a Gamarra dos cuerpos regimentados: “Granaderos a Caballo del Perú” y “Leales del Perú”, que fueron los primeros cuerpos de aquella nacionalidad organizados “para sustentar con las armas en la mano la independencia de la nueva nación”. Tan excelentes elementos se inutilizaron en las manos del jefe sin pericia que había tomado aquel comando. En diciembre de 1820 ascendió a sargento mayor y en 1822 a teniente coronel.
En la segunda campaña a la Sierra que dirigió el general Arenales, los restos de la división de Aldao desempeñaron el penoso servicio de vanguardia y al término de esta campaña, con las presillas de teniente coronel, bajó a Lima.
En 1823 resolvió separarse del ejército, habiendo obtenido despachos de coronel graduado el 7 de abril de aquel año. Vivamente apasionado de una joven limeña, Manuela Zárate, y con la cual no podía contraer enlace por sus condiciones de fraile apóstata la sedujo para que la acompañase a tierra extranjera. Aldao fijó su residencia en San Felipe de Aconcagua, donde se consagró al comercio, llevando una vida regular que en nada se diferenciaba de las de los demás vecinos. Pero el cura Espinosa, párroco de la localidad empezó a inquietarlo, amenazando hacerlo conducir a Santiago con una barra de grillos y entregarlo a la justicia del prelado de la orden a que había pertenecido. Esto decidió a Aldao a dirigirse con su compañera a su provincia natal, a la que llegó en 1824, estableciéndose en una hacienda apartada en la cual se dedicó a la industria con una inteligencia y una actividad que le hacen honor, y donde pudo dedicarse con tranquilidad a las atenciones de su familia formada en contra de los preceptos de la religión, pero que por su situación anormal no había podido hacerlo conforme a las leyes.
Una circunstancia especial lo arrancó de aquel apacible retiro: en la noche del 26 de julio de 1825, un motín encabezado por clérigos fanáticos dio por tierra con el gobierno que ejercía en San Juan el Dr. Salvador María del Carril, asumiendo su lugar un español llamado Plácido Fernández Maradona. Del Carril emigró a Mendoza acompañado por las familias más encumbradas de su provincia, recabando del gobierno mendocino auxilio para someter a los amotinados. Las fuerzas de Mendoza fueron puestas a las órdenes del coronel José Aldao, y con ellas marchó también José Félix Aldao, a quien se le dio el mando de la artillería e infantería, tropas con las que contribuyó a la victoria obtenida en Las Leñas, el 9 de setiembre de aquel año, en la que fueron completamente derrotados los perturbadores del orden, entrando los mendocinos en la capital sanjuanina bajo un diluvio de flores y los vivas entusiastas del pueblo.
Aquel hecho de armas, insignificante en sí, dio a los hermanos Aldao prestigio muy grande; les permitió arrancar a los vencidos mucho dinero, mediante el sistema de las contribuciones forzosas. Desde aquel instante la influencia política de Aldao empieza y se robustece día a día. En 1827 se le encomendó por el gobernador Corvalán, la formación de un escuadrón de Granaderos a Caballo, con el pretexto de guardar la frontera de Mendoza. Afiliado al principio al partido liberal, con Lavalle y Barcala había contribuido, el 28 de junio de 1824, al derrocamiento del gobernador Albino Gutiérrez. El 20 de octubre de 1828 derrotó en “Los Aucas” (Paso del río Diamante), algunas leguas más adentro del destruido fortín San Juan, avanzado a los de San Rafael y San Carlos, en un reñido combate, a los Pehuenches mandados por el cacique Goyco, muerto en la pelea, por lo que recibió Aldao una medalla de oro. Pero los sucesos de 1828 se precipitan y el partido unitario cae, y Aldao se entiende con Juan Facundo Quiroga. Al invadir este caudillo la provincia de Córdoba para ir en busca del general Paz, vencedor de Bustos en San Roque, Aldao se le incorporó con el regimiento llamado “Auxiliares de los Andes” fuerte de cuatro escuadrones, formado en Mendoza y sometido a la más rígida disciplina. En la batalla de La Tablada, librada el 22 y 23 de junio de 1829, los llaneros de La Rioja y los “Auxiliares de los Andes”, combatieron con sin igual bizarría, recibiendo el coronel Aldao una herida de bala en el pecho que le obligó a retirarse, haciéndolo con algunos cientos de hombres con los cuales tomó el camino de la provincia de San Luis, a donde fue a curarse y a preparar los elementos para una segunda invasión.
Producida en Mendoza, el 10 de agosto de 1829, la revolución que encabezó el coronel Juan Cornelio Moyano que derrocó al gobernador Juan Reje Corvalán colocando en su lugar al general Alvarado, el coronel Aldao, que convalecía de su grave herida en San Luis, se puso en marcha inmediatamente sobre su provincia natal operando en combinación con los generales Quiroga y José Benito Villafañe; siendo además poderosamente auxiliado por sus hermanos los coroneles José y Francisco Aldao que, depuestos y presos por Moyano habían sido dejados en libertad por el general Alvarado. Del 20 al 21 de agosto llegó José Félix Aldao a Corocorto (hoy Villa de la Paz) y el día 24 tuvo una entrevista con el general Alvarado en la posta de Las Catitas, en la que logró el primero infiltrar una peligrosa confianza en el último, sirviendo esto solamente para permitir a Aldao robustecer sus tropas.
Las fuerzas de Aldao se encontraron con los rebeldes en el Pilar, lugar distante 5 millas de Mendoza, combatiéndose las jornadas del 21 y del 22 de setiembre de 1829.
Aldao sabía que las municiones de sus adversarios debían agotarse después de un consumo tan elevado, y sus propios soldados se parapetaban detrás de murallas y tapias. Finalmente una comisión de sacerdotes se aproximó al lugar del combate, logrando una suspensión de hostilidades. Estando en vigor el armisticio, el coronel Francisco Aldao se trasladó al campo enemigo para parlamentar, pero inexplicablemente recibió un pistoletazo en pleno rostro que le cortó la palabra y el aliento, desplomándose sin vida.
De hecho, la misión pacificadora había fracasado de la peor manera. Ahora, la artillería del ejército agredido respondía el aleve ataque con fuego a granel. El combate se generalizó desatando un pandemonio de disparos a diestra y a siniestra, de jinetes topándose lanza en ristre, de soldados luchando cuerpo a cuerpo y, por cierto, de muertos, de muchos muertos. Las huestes de los Aldao, finalmente se impusieron por superioridad numérica y por bravura, derrotando de modo contundente a un adversario que no pudo superar el desconcierto que produjo el artero ataque sorpresivo. Pocas horas después, la ciudad de Mendoza caía en manos de los vencedores, completándose una etapa más de la prolongada guerra civil argentina.
Al enterarse el general Aldao de la muerte de su hermano, esta circunstancia lo acicateó para ejecutar a varios enemigos. De resultas de ella perdieron la vida: Francisco Narciso Laprida, el Presidente del Congreso de Tucumán; el doctor José María Salinas; el mayor Plácido Sosa; José María y Joaquín Villanueva; Luis Infante; 12 sargentos y cabos y 200 soldados. Moyano se refugió en casa de su primo Cornelio, pero éste tuvo miedo de protegerlo y lo entregó a Aldao. Fue sometido a consejo de guerra y condenado a muerte. Murió fusilado en Mendoza el 13 de octubre de 1829.
Jorge A. Calle, testigo y actor de esos mismos hechos, cuenta que Domingo Faustino Sarmiento, con el grado de teniente unitario, huye del combate y en su huida lo toma prisionero un negro de San Juan y lo entrega a un oficial.
La provincia de Mendoza quedó en manos de Facundo Quiroga y de José Félix Aldao.
El caudillo riojano se apresuró a reunir un nuevo ejército para ir a batir al vencedor de La Tablada; y a tal efecto penetra en la provincia de Córdoba en los primeros días de enero de 1830, haciéndolo por el sud, mientras que por la parte septentrional lo hace el general Villafañe al frente de 1.000 hombres. Aldao forma parte de las fuerzas de Quiroga en calidad de segundo jefe del ejército. Después de negociaciones que realiza Quiroga con el fin de ganar tiempo para la expedición de Villafañe, encargado de hacer levantar las montoneras cordobesas, Paz ataca al caudillo riojano en los campos de Oncativo o Laguna Larga, y desde el primer momento se impuso su táctica y su habilidad en la maniobra. Quiroga se vio obligado a huir, pero el coronel Aldao cayó prisionero como a 4 leguas del campo de batalla en el curso de una persecución que personalmente dirigió el vencedor. Aldao fue llevado prisionero a la ciudad de Córdoba.
El 10 de mayo de 1831 caía prisionero el general Paz de una división federal al mando de Francisco Reynafé. Su ejército pasó a las órdenes del general Lamadrid, el cual pocos días después iniciaba su marcha retrógrada al Norte, llevándose consigo al general Aldao. Vencido Lamadrid en la Ciudadela, el 4 de noviembre de 1831 por Facundo Quiroga, los derrotados se llevaron consigo a Salta al general prisionero; pero el 2 de diciembre Quiroga firmaba con Nicolás Laguna un acuerdo por el cual el gobernador salteño, general Alvarado, ponía en libertad a Aldao, al mismo tiempo que daba cumplimiento a otras cláusulas impuestas por el vencedor. Aldao debió trasladarse momentáneamente a Bolivia en virtud de la condición que impusieron los unitarios para libertarlo. De regreso Aldao a su provincia natal, fue reconocido como General y abonados sus sueldos, computándolos desde que cayó prisionero en Oncativo, el 6 de mayo de 1832.
En el mes de setiembre ocupó la silla del gobierno mendocino el general Pedro Molina, y el 22 de aquel mes y año designaba éste a Aldao, comandante general de armas de la Provincia, cargo del cual tomó posesión el día 27. Cuando a comienzos del año siguiente se preparó la famosa expedición al Desierto, el general Aldao recibió el comando de la División Derecha que debía operar en la región de la Cordillera andina batiendo a los indios que se encontraban en el territorio comprendido entre los ríos Barrancos y Neuquén; avanzar hasta la confluencia de éste con el Limay y reunirse oportunamente con la Izquierda en las inmediaciones de Los Manzanos o nacientes del Río Negro.
Aldao al frente de dos batallones de infantería con tres piezas de artillería y dos regimientos de caballería de las provincias de Mendoza y San Juan, emprendió su marcha siguiendo por el río Diamante hasta el río Atuel, para dirigirse al Sur que lo conducía al río Barrancos y de aquí al Neuquén. Al llegar a Malalhué, supo que el general Huidobro (Jefe de la División del Centro), se dirigía a batir los indios Ranqueles de Yanquetrú. Creyendo Aldao y con razón, de que éstos una vez derrotados tratarían de dirigirse a la cordillera repasando el río Chandilevú que atraviesa esa parte de la pampa central donde estaban situados, el general Aldao giró hacia el Este, con la idea de ocupar los pasos de aquel río y concluir con los salvajes, para lo cual debió efectuar una larga y penosa travesía. El 17 de marzo de 1833 prosiguió su marcha a Iancael en dirección a Cochicó, punto que alcanzó el día 25; cuatro días después se dirigió a Salinitas, como a 5 leguas del vado del río y como éste no presentara paso, en la noche del 30 marchó con 400 hombres por la parte opuesta hasta llegar a lo de Yanquetruz, y ordenó al coronel Velazco que al oscurecer del 31 de marzo se dirigiese con su columna al paso Limay Mahuida; colocase la balsa y cargase a los indios que hubiese en la isla. Los indios, sorprendidos, se replegaron sobre las tolderías de Yanquetruz, sin aceptar combate. Perseguidos hasta allí, fueron completamente dispersados, dejando 250 prisioneros, 70 cautivos y 600 cabezas de ganado vacuno y lanar en manos de las tropas de Aldao, el cual hizo alto en aquel punto, agotados sus medios de movilidad completamente. Habiendo llegado hasta las márgenes del Colorado, tomó prisionero al cacique Borbón, al que había derrotado con sus 800 indios, y recuperó gran cantidad de artículos casi todos robados en los malones.
En 1835 el coronel Barcala meditaba un plan de conspiración contra el gobernador Molina, el cual instigado por Aldao, solicitó del gobierno de San Juan la entrega del odiado negro, quien sometido a un consejo de guerra, fue pasado por las armas en la plaza pública de Mendoza, el 1º de agosto de aquel año.
Declarado contra Rosas el gobernador Brizuela, de La Rioja, Aldao en combinación con Benevídez marchó sobre él. Ausente de Mendoza estalló en esta ciudad un movimiento revolucionario que derrocó al gobernador Justo Correas, el 4 de noviembre de 1840, a quien sucedió el general Pedro Molina. Hallándose Aldao el 9 de aquel mes en Las Vizcacheras a 10 leguas al norte de San Luis, tuvo conocimiento de lo ocurrido en la sede de su poderío, y a las 5:30 de la misma tarde se puso en marcha por caminos desusados y habiendo arribado al Alto Grande el 10, encontró un comisionado de los revoltosos, para celebrar una entrevista donde Aldao eligiese. Este contestó que la entrevista tendría lugar en Villanueva, a 12 leguas de Mendoza, y prosiguió su marcha vertiginosa, llegando al punto indicado donde dispersó un grupo de 700 hombres que los liberales habían reunido en El Retamo. El 14 llegaba a Mendoza; el 15 ocupaba la silla del gobierno; y el 19 aparecía un bando declarándose delegado del gobernador propietario Correas. El 16 de mayo de 1841 fue nombrado Aldao, a su vez, gobernador de Mendoza, pero sin ocupar el puesto hasta el año siguiente por haber salido a campaña. En efecto, se había dirigido desde Cometa, al frente de 2.700 hombres, para batir a Lavalle que se encontraba en La Rioja. En Machigasta, el 20 de mayo de 1841, Aldao batió completamente una columna al mando del coronel Acha; y el 20 de junio del mismo año, batía completamente a las fuerzas riojanas del general Brizuela quien murió en la acción por un pistoletazo disparado por el mayor Azis, jefe de uno de sus escuadrones. Después de este combate, Aldao se apostó con Benavídez en La Rioja, para estorbar el paso de las tropas de Lamadrid que descendían del Norte. En las inmediaciones de San Juan, campos de Angaco o El Albardón, el 16 de agosto Acha derrota a Aldao, quien se dirige luego hacia Olta. Acha se retiró hacia la ciudad de San Juan, pero el 19 de agosto era sorprendido en aquel punto y obligado a rendirse después de tres días de lucha. En la batalla del Rodeo del Medio, ganada el 24 de setiembre de 1841, por Pacheco, Aldao no tuvo ninguna intervención, pero aquella acción de guerra le devolvió el gobierno de Mendoza.
Luego de la batalla de Angaco, Aldao emprendió su viaje a Buenos Aires, a donde llegó el 16 de noviembre de 1841, siendo recibido con honores por Juan Manuel de Rosas. Permaneció en esta ciudad hasta el 5 de enero de 1842. Se recibió del gobierno de Mendoza el 19 de marzo del mismo año.
El general Aldao continuó gobernando su provincia hasta el día de su muerte, que acaeció el 19 de enero de 1845. Sus últimos meses de vida fueron crueles, pues había sido atacado por un cáncer en la cara, que lentamente le deterioraba la nariz y sus adyacencias. Rosas le mandó a uno de los mejores facultativos de Buenos Aires, su cuñado Miguel Rivera, con esta piadosa misiva: “Va mi hermano político el doctor don Miguel Rivera, profesor de crédito en medicina y cirugía… quedo rogando a Dios Nuestro Señor por su completa curación. Así lo espero de su infinita bondad”.
Llegando Rivera a Mendoza después de doce días de trajines, le comunicaba al cuñado el 24 de julio la situación del enfermo. Cinco días antes de su arribo, siendo ya insoportables los dolores, se había sometido Aldao a la intervención del doctor español Garviso. “El tumor, en mi opinión – explicaba Rivera a Rosas-, está formado en la membrana que cubre el hueso de la frente, de su parte media a la derecha y sobre la ceja derecha”. La extirpación había sido incompleta, con haber durado tres cuartos de hora la penosísima operación, que era menester reiterar. Esto fue el 28 de agosto. Rivera -conforme cercioraba a Rosas el ulterior 2 de setiembre- procedió a “la extirpación del resto del tumor que le había dejado Garviso”. La operación duró menos de dos minutos y medio. Y todo pronosticaba un éxito seguro. El enfermo ya se levantaba.
Hubo tercera intervención el 2 de octubre, con exiguos resultados. Una junta de médicos a fines de aquel mes dio negativo. El mismo Aldao lo comunicaba a Rosas el 30: “Dos comisionados del pueblo que habían asistido a dicha junta se dirigieron después “a mi para que arregle mi conciencia, que es decir que no hay que dudar de mi fallecimiento”. Haciendo un supremo esfuerzo –le expresaba- dicto esta carta para “despedirme del amigo más tierno, más querido en mi corazón, protestando que si los méritos de Jesucristo me llevan a la mansión celestial, desde allí no cesaré un momento de rogar a Dios Nuestro Señor por la conservación del Padre de la Patria Argentina y del más consecuente amigo. Adiós mi querido amigo, hasta la eternidad, si la Providencia por su infinita misericordia no dispone otra cosa”.
En el mismo tono iba la respuesta de Rosas del 15 de noviembre, recomendándole “la confianza en la divina Providencia. Dios es justo y su bondad infinita”.
Rivera no desesperaba todavía. Pero ya el 2 de enero del siguiente año él había perdido “las esperanzas de triunfar”. Así lo representaba a Rosas con estas importantes nuevas: “El general comenzó a hacer sus disposiciones religiosas el 21 del próximo pasado (diciembre). Se hizo poner bajo la ropa por el reverendo padre fray Dionisio Rodríguez el escapulario de la religión dominicana, y comenzó a confesarse. El 22 recibió (a) Su Majestad, y el 30 del mismo ha vuelto a repetirlo. Estos actos religiosos han llenado, Señor, de contento a todo el pueblo mendocino, y muy particularmente a los federales, que lo miran como un gran triunfo contra los salvajes unitarios, que creían que moriría apóstata uno de los campeones de la federación, y que hoy se hallan confundidos por la conversión voluntaria del señor General al seno de nuestra religión”.
Y ya el mal fue precipitando hasta el final desenlace a las seis y tres cuartos de la tarde del 19 de enero de 1845, según comunicaba Rivera a Rosas al siguiente día.
El gobernador delegado, doctor Celedonio Cuesta, que había desempeñado en su carácter de ministro, las funciones gubernamentales mientras Aldao sufría los crueles tormentos de su mal, le decretó los honores correspondientes a su alta investidura militar y civil, y su cadáver fue depositado en la iglesia asistiendo al acto numerosísima concurrencia.
Cumpliendo con su última voluntad fue enterrado con los hábitos de los padres dominicos y sus insignias militares.
Abierto su testamento, Aldao instituía por su heredero y sucesor a Pedro Pascual Segura, última voluntad suya que fue cumplida por sus comprovincianos.
Manuela Zárate, la hermosa limeña que lo acompañó desde el Perú, fue reemplazada con el correr de los años por Dolores Torres, con quien si bien no pudo legitimar su unión por las razones religiosas expuestas anteriormente, los hijos que tuvo de la misma llevaron el apellido de Aldao. Estos últimos fueron: José Félix, Dolores y Adolfo Aldao.
Por su actuación en el Perú recibió dos medallas de oro: una con el lema “Yo fui del Ejército Libertador” y la otra: “El valor es mi divisa” y en su reverso “A las partidas de guerrillas, 1º de octubre de 1822”.

Fuentes: Bataller, Juan Carlos – Laprida, ese ilustre ignorado. / Bruno, Cayetano – Creo en la vida eterna – Buenos Aires (1988). / Demarchi, Gustavo E. – Fatídica mezcla de impaciencia y alcohol desata masacre cuyana (1829) / Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / Mircovich, Guillermo – Sarmiento: la novela de un prócer de cartón / Montiel Belmonte, Jorge – Documentación de su archivo personal / Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

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lunes, 19 de enero de 2015

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PARAGUARI

El 19 de enero de 1811 se produce la Batalla de Paraguarí. El General Manuel Belgrano es derrotado por el Ejército Paraguayo, sufriéndose un serio contraste que obligó a retirarse a las anteriores posiciones. Los argentinos combatieron en proporción de uno contra siete.
A las dos de la mañana del 18 todo está ya preparado. En primer lugar, una división de 220 hombres y dos piezas de artillería, que tiene la misión de iniciar la ofensiva. La segunda división, integrada por 250 infantes y otras dos piezas de artillería, se coloca a retaguardia para apoyar a la primera. Ciento treinta hombres de caballería cubren los flancos, Belgrano, con 70 soldados de caballería y 2 piezas de artillería sostiene el campamento. Los peones de las carretas enarbolan palos, que a la distancia pueden confundirse con armas.
A las tres de la mañana se inicia el avance, y una hora después suenan los primeros disparos.
El tronar de fusiles y cañones se oye durante algo más de media hora. Cuando el sol comienza a alumbrar el campo de batalla, se advierte que la infantería realista está dispersa, habiendo abandonado la principal batería, integrada por 5 piezas de grueso calibre. Velasco se da cuenta en seguida del desastre y opta por abandonar apresuradamente el terreno.
Luego, ya serenados los ánimos, se reúnen las informaciones, y entonces se advierte lo que ha ocurrido. El mismo Velasco lo relata:

"A pesar de la sorpresa que debió causar en nuestro ejército este movimiento inesperado de los enemigos, se les contestó con viveza y valor por la infantería y artillería de dicha división; sostuvo media hora el fuego, y ella hubiese derrotado a los insurgentes, si la primera impresión de la sorpresa no hubiera dispersarlo la mayor parte de las tropas de que se componía".
Belgrano destaca entonces 120 hombres de caballería en persecución de los enemigos, que huyen hacia la iglesia de Paraguarí. Pero los soldados expedicionarios se dedican a saquear los equipaje del cuartel general en vez de continuar la operación. Los paraguayos vuelven pronto de su sorpresa y en dos alas rodean a la división patriota, abrumándola con el fuego de once piezas de artillería. Durante tres horas el fuego continúa cruzándose mientras otro cuerpo de patriotas, creyendo ganada la batalla, insiste en el pillaje.
Los soldados, sometidos a intenso fuego por e enemigo, quedan de pronto sin proyectiles. Manuel Belgrano, a dos millas de allí, les envía una pieza de artillería y un carro con municiones, protegidos por un destacamento de caballería. El grupo se acerca velozmente, pero los patriotas lo confunden con el enemigo:

“¡Nos cortan!”, es el grito que se extiende por la filas criollas.
Se ordena entonces tocar la retirada, y los 12 hombres que han avanzado hasta la Iglesia, queda abandonados.
Desde lo alto del cerro, Belgrano advierte la confusión. Monta a caballo, y a todo galope desciende para contener la retirada. Pero todo es inútil. El desaliento ha minado a los oficiales. 120 prisioneros, 10 muertos y 15 heridos - éstos, salvados a hombros- es el saldo del encuentro por parte de los patriotas, mientras que los realistas registran 30 muertos y 16 prisioneros.

Iniciada bajo los augurios de la victoria, la recia batalla de más de cuatro horas ha concluido en derrota. Belgrano escribe el parte a la Junta de Gobierno: “Saldremos dentro de dos horas para volver por el camino que trajimos - adelanta en su oficio-. Mi ánimo es tomar un punto fuerte en la provincia, en donde pueda fortificarse hasta mejor tiempo, y hasta observar el resultado de las medidas que medito, para que se ilustren estos habitantes acerca de la causa de la libertad que hoy miran como un veneno mortífero, todas las clases y todos los estados de la sociedad paraguaya”.
Tres días tardan las tropas en atravesar el río Tebicuarí; al cabo de ellos aparecen en el horizonte los paraguayos, que han decidido reanudar la persecución, aunque manteniéndose a distancia. Cuarenta y ocho horas más tarde Manuel Belgrano traslada su campamento a Santa Rosa. Aquí llega a fines de enero y recibe un correo oficial de Buenos Aires. Son los pliegos de su ascenso a Brigadier general, un nuevo cargo recién creado por la Junta. Por curiosa coincidencia, el despacho tiene fecha 19 de Enero de 1811: el mismo día de la batalla, de Paraguarí. “Sentí más el título de brigadier que si me hubiesen dado una puñalada”, escribirá más tarde Manuel Belgrano al recordar este episodio.

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domingo, 18 de enero de 2015

ANIVERSARIO DEL INICIO DEL CRUCE DE LOS ANDES

El día 18 de enero de 1817 comienza el paso de la Cordillera de los Andes. El Ejército de los Andes, al mando del General José de San Martín, empieza el cruce de la Cordillera. Al día siguiente Sale de la ciudad de Mendoza la columna que encabeza el Coronel Juan Gregorio de las Heras, para franquear la Cordillera de los Andes por el paso de Uspallata.

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sábado, 17 de enero de 2015

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL HOSPITAL MILITAR DE CURUZU CUATIÁ

El 17 de enero de 1950, se crea el Hospital Militar Curuzú Cuatíá. Luego pasa a ser Compañía de Sanidad 3 Escuela. Trayendo una eficaz asistencia médica a todo el personal de las Guarniciones del litoral del país y propendiendo a facilitar el estudio de las afecciones propias de la región.
Su creación trajo soluciones a los (hasta entonces) tradicionales inconvenientes de evacuación, a los que debían ser sometidos los enfermos necesitados de hospitalización o tratamientos especiales, imposibles de ser prestados por las enfermerías de las unidades respectivas.
Es así como la Sanidad Militar marca un nuevo jalón en la Historia humanitaria de la Salud del Soldado Argentino apartado de las grandes urbes; cimenta el acervo de la ciencia profesional quirúrgica – traumatológica; forma un nuevo crisol donde se han de templar profesionales y subprofesionales de la especialidad sanitaria y habilita un nuevo laboratorio de investigación científica precursor del descubrimiento de los secretos que encierran las enfermedades que azotan al ser humano.
Este Hospital , modelo en su género por su construcción y plantel, es ejemplo del extraordinario empeño que desarrolla la Sanidad Militar en pro del constante progreso y mejora de los servicios asistenciales que brindan al personal y sus familiares.
Considerando que los Hospitales Militares de Campo de Mayo y Mendoza, en su oportunidad, fueron designados con las denominaciones de “Doctor Juan Madera” y “Doctor Diego Paroissien”, respectivamente, como reconocimiento de la Nación a los mencionados profesionales. Es justo extender este homenaje a otros médicos de la Sanidad del Ejército y haciendo un estudio minucioso de los antecedentes históricos de aquellos que se consideró como los mas merecedores de tal homenaje.
Del estudio surgió que el General de Brigada Doctor MANUEL BIEDMA, por sus notables servicios, especialmente en la campaña del Paraguay en la que se hizo acreedor a las mas altas distinciones y por su desempeño durante la epidemia de cólera y fiebre amarilla que azotaron a los Ejércitos aliados y a la población. Tenia sobrados meritos para designar con su nombre al Hospital Militar Curuzú Cuatía.
Con fecha 16 de junio de 1902 se estableció que el Hospital Militar Curuzú Cuatía, se denominaría en adelante; Hospital Militar Curuzú Cuatía “General de Brigada Doctor MANUEL BIEDMA”.
Esta magnifica obra de ingeniería sanitaria, reúne en su construcción y equipo las mas modernas adquisiciones de la técnica médica. Comienza sus primeras tareas específicas el 28 de mayo de 1902 habilitando la Farmacia de la Guarnición.
El 30 del mismo mes se suma a las actividades laborales el Laboratorio Químico Biológico y prosiguiendo el camino trazado en el mes de julio se habilita el Club de los Dadores de Sangre.
No obstante no haber sido habilitado al público y con los médicos disponibles, el Servicio de Cirugía atendió e intervino normalmente en todos los casos que las circunstancias así lo requirió. Día a día fueron sumándose Servicios y así fue que el 15 de agosto se inicia con el poco material existente para el trabajo de Odontología el fichero odontológico y la reactualización del existente en la Guarnición.
A fines de agosto se imparten las directivas previas para la hospitalización de enfermos y las normas básicas para la atención sanitaria en la faz profesional y técnica administrativa.
En septiembre de 1952, el nosocomio esta en funcionamiento, brindando sus beneficios al personal militar y familia, personal civil del Ministerio de Ejército y de Obra Social, de dicha secretaria de Estado de la Guarnición Curuzú Cuatía, extendida posteriormente (22 de noviembre de 1952) a las de Posadas – San Javier – Apóstoles – Santo Tomé – Alvear – Paso de los Libres – Monte Caseros – Mercedes – Corrientes – Goya – Chajarí y Villa Federal, con los siguientes servicios:

-Pediatría y Puericultura
-Otorrinolaringología
-Alergia
-Clínica Médica
-Oftalmología
-Centro Hemoterápico
-Odontología
-Radiología
-Fisioterapia
-Clínica Quirúrgica
-Ginecología
-Farmacia
-Traumatología
-Laboratorio
-Termomasoterapia

Paralelamente amalgamada a los principios y preceptos científicos se desarrolla el Plan de Cursos Prácticos de “Traumatología” , “Cirugía de Urgencia” y “Epidemiología de las Enfermedades Transmisibles”, perfeccionando, capacitando y cultivando el espíritu de investigación de los profesionales y el conocimiento básico y sustancial de la Constitución Nacional Argentina. Planes específicos y otros complementarios que fueron conformados para la asimilación de subprofesionales agregando a su fuente del saber los conocimientos del arte, la ciencia y el gobierno.
El 21 de noviembre de 1952 con la presencia de altas autoridades militares y provinciales, en un solemne oficio religioso se declaró oficialmente inaugurado el hospital, con el nombre de Hospital Militar Curuzú Cuatía “General de Brigada Doctor MANUEL BIEDMA”, en memoria del ilustre militar.
El 23 de noviembre dieron comienzo en el Hospital las IV Jornadas Científicas, médicas, Bioquímicas, Odontológicas y Farmacéuticas auspiciadas por la Dirección de Sanidad, Comando de la 4ta División de Caballería, Círculos Médicos, Odontológicos y Bioquímicos de Curuzú Cuatía. Asistieron representantes de los Ministerios de Salud Pública, Universidades y Guarniciones de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.
Desde el comienzo de sus actividades funciono sin problemas. Se trabajo con éxito, y dedicación en procura del bien colectivo. Cimentación de las bases intelectuales, capacitación individual, formación del carácter sobre una base sólida de disciplina, subordinación e iniciativa.
En 1954 actúo como Hospital de Guerra en los ejercicios de “Pua Guazú” absorbiendo evacuaciones producidas desde la zona de maniobras. En esta oportunidad el nosocomio fue reforzado por un Hospital de Campaña y se puso a prueba una vez mas la suficiencia en capacidad de atención del personal e instrumental ya que todos los casos fueron resueltos satisfactoriamente.
Por Resolución inserta en Boletín de Ejército Nro 387 del 04 de febrero de 1960 pasa a depender del Batallón Logístico 3.
Sobre la base de la Directiva del Jefe Estado Mayor General del Ejército Nro 743/90 la Orden Especial Nro 01/91 del Comando Cuerpo Ejército II y la Orden Especial Nro 03/91 del Comando Brigada Infantería III, el Hospital Militar Curuzú Cuatía “GRL BR Doctor MANUEL BIEDMA”, se constituye a partir del 01 de noviembre de 1991, como Elemento Independiente, Orgánico de la IIIra Brigada, de complejidad 3 y de baja tecnología
Fuente: www.cdosan.ejercito.mil.ar

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viernes, 16 de enero de 2015

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SAN LORENZO (Guerra del Paraná) - 16 de enero de 1846

Luego del combatir con la escuadra anglo-francesa en el Paso del Tonelero, Mansilla colocó ocho cañones ocultos bajo montones de maleza, 250 carabineros y 100 infantes en los barrancos de la costa comprendida entre el convento de San Lorenzo y la punta del Quebracho.

A mediodía del 16 de enero aparecieron el vapor Gorgon, la corbeta Expeditive, los bergantines Dolphin, King y dos goletas armadas en la Colonia, los cuales montaban 37 cañones de grueso calibre y acompañaban 52 barcos mercantes. Al enfrentar a San Lorenzo, la Expeditive y el Gorgon hicieron tres disparos a bala y metralla sobre la costa para descubrir la fuerza de Mansilla. Los soldados argentinos permanecieron ocultos en su puesto, según la orden recibida. Cuando todo el convoy se encontraba en la angostura del río que se pronuncia en San Lorenzo arriba, Mansilla mandó romper el fuego de sus baterías dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Alvaro de Alzogaray. El ataque fue certero; los buques mercantes rumbeaban desmantelados hacia dos arroyos próximos, aumentando con el choque de los unos con los otros las averías que les hacían los cañones de tierra.

A las cuatro de la tarde el combate continuaba recio todavía, y el convoy no compensaba lo andado con sus grandes averías. Favorecido por el viento de popa y tras los buques que vomitaban sin cesar un fuego mortífero, se aproximó al Quebracho. Aquí reconcentró sus fuerzas Mansilla y batalló hasta la caída de la tarde, cuando desmontados sus cañones y neutralizados sus fuegos de fusil por el cañón enemigo, el convoy pudo salvar la punta del Quebracho, con grandes averías en los buques de guerra, pérdidas de consideración en las manufacturas y 50 hombres fuera de combate. El contralmirante Inglefield, en su parte oficial al almirantazgo británico dice que “los vapores ingleses y franceses sostuvieron el fuego por más de tres horas y media; y apenas un solo buque del convoy salió sin recibir un balazo”.

La pérdida de los argentinos fue esta vez insignificante, y Mansilla pudo decir con propiedad que habíale tocado el honor de defender el pabellón de su patria en el mismo paraje de San Lorenzo que regó con su sangre San Martín al conducir la primera carga de sus después famosos Granaderos a Caballo.
Fuente: Historia de la Confederación Argentina – Adolfo Saldías
En la Imagen: El General Lucio Mansilla.


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jueves, 15 de enero de 2015

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL BATALLÓN DE COMUNICACIONES 141

El Batallón de Comunicaciones 141, proporcionara apoyo de Telecomunicaciones al IIIer Cuerpo de Ejercito "Ejercito del Norte", dentro del ámbito del mismo, para Instalar, Operar y Mantener el Subsistema Teleinformático Particular (STP) de la GUB, a fin de facilitar el Comando y Control de las Operaciones que esta realice.

SU HERALDICA
Estandarte, que refleja sobre un inmaculado fondo blanco las actividades y hechos mas importantes realizadas por esta unidad en el transcurso de su joven vida.

- En su extremo superior izquierdo se encuentra el mapa de la provincia de Tucumán, lugar donde participo en el Operativo Independencia.

- En su extremo inferior izquierdo, esta el escudo de la provincia de Córdoba, lugar donde tiene su asiento de Paz el Batallón de Comunicaciones 141.

- En su extremo superior derecho, el emblema de las Naciones Unidas nos indica su participación en las Organizaciones Militares de Paz, con personal de Oficiales, Suboficiales y Soldados Voluntarios.

- En su extremo inferior derecho, el mapa de nuestras Islas Malvinas, el cual representa a todo el personal del Batallón de Comunicaciones 141 que estuvo presente en esa contienda bélica.

- En el centro, se localiza el mapa de nuestro pais en color celeste, el cual, sumado al fondo blanco inmaculado, representa los colores de nuestra bandera, colores con los cuales hemos asumido el mas alto compromiso, el cual es, "Defenderla hasta perder la vida".

- En el mismo, y sobre fondo verde, se marca el área de responsabilidad del Batallón de Comunicaciones dentro del ámbito del IIIer Cuerpo de Ejercito, todo ello enlazado por los rayos dorados, símbolo de que, así como los rayos del sol cubren la inconmensurabilidad de la tierra, estos salvan los espacios y reúnen a los dispersos.
Fuente: http://www.batallondecomunicaciones141.ejercito.mil.ar/

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