viernes, 17 de julio de 2015

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL TENIENTE GENERAL JULIO ARGENTINO ROCA

El 17 de julio de 1843, nace en la ciudad de Tucumán el Teniente General Julio A. Roca. Fue dos veces presidente de la Nación Argentina. De niño se educó en el Colegio de Concepción del Uruguay, ingresando luego al ejército como cadete para graduarse en el arma de Artillería. Cuando estalló la guerra civil entre la Confederación Argentina y la provincia de Buenos Aires, fue destinado al regimiento de su arma del Coronel Simón Santa Cruz. Combatió en la Guerra del Paraguay. Una de sus más gloriosas campañas fue la Conquista del Desierto por la que se integró al territorio nacional una región inmensa, además de asegurar las fronteras interiores contra la acción de los indios salvajes. Falleció el 19 de octubre del año 1914.
La faz militar en la vida de Julio Argentino Roca es la que lo acompaña en forma más permanente desde sus primeros años hasta su muerte. Su niñez, en el Tucumán natal, transcurre junto a un padre militar que sufre las peripecias de la agitada vida Argentina de la primera mitad del siglo diecinueve. Fueron sus padres, el coronel José Segundo Roca y Tejerina, nacido el 1 de junio de 1800 y Agustina Paz Mariño de Roca, nacida en 1809, ambos nacidos en la provincia de Tucumán. Tuvieron ocho hijos, cinco de ellos sirvieron en el ejército.
El coronel Roca integró el Ejercito del Norte, participó con el ejercito de San Martín en la Expedición Libertadora al Perú y más tarde en la expedición al Ecuador bajo las órdenes del Mariscal Sucre participó de las siguientes batallas: Pasco el 6 de diciembre de 1820, Jauja el 3 de marzo de 1821, Pichincha el 24 de mayo de 1822, Zepita el 25 de agosto de 1823 y Junín el 6 de agosto de 1824. Su actuación en las guerras de la independencia lo hizo merecedor de varias medallas. Combatió contra las fuerzas de Brasil en calidad de edecán del general Lucio V. Mansilla.
Posteriormente participó en diversos conflictos en las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1865 partió a la guerra del Paraguay con sus hijos Ataliva (1839-1912) Celedonio (1840- Las Palmas 1868) Julio Argentino (1843-1914) Rudecindo (1850-1903), y Marcos (¿?- Paso de la Patria 1866).
José Segundo Roca muere en Las Ensenaditas, cerca del Paso de la Patria, el 8 de marzo de 1866. Fue el único oficial argentino que participó en tres guerras. Dos meses más tarde fallecen en Tuyutí y en Paso de la Patria sus hijos Celedonio y Marcos, respectivamente.
El 17 de julio de 1843 nace en San Miguel de Tucumán Alejo Julio Argentino Roca, según se consigna en la partida de bautismo que se conserva en la iglesia matriz. Julio, nacido en la propiedad de sus padres El Vizcacheral, era el tercero de ocho hijos; siete eran varones y cinco de ellos sirvieron en el ejército. Primitivamente se sostuvo que había nacido en la localidad de Monteros, en una propiedad de su familia materna.
Su madre, Agustina Paz de Roca en una carta dirigida a su padre que en ese momento se encontraba en campaña, le escribe que el hijo que esperan se llamará: “Julio por ser el mes glorioso y Argentino porque confío en que sea como su padre un fiel servidor de la patria.”
Los sucesos de la Confederación y la situación interna de la provincia de Buenos Aires llevaron a ésta a armarse en previsión de un ataque por parte de la primera.
La Legislatura autorizó al P. E. por ley del 6 de mayo de 1859 a repeler con las armas toda agresión. El choque se produjo en la Cañada de Cepeda, el 23 de octubre de 1859, donde quedaron derrotadas las tropas al mando de Mitre. Urquiza el frente de la Confederación, avanzó hasta San José de Flores y propuso un entendimiento. Se firmó así el Pacto de Unión, 11 de noviembre de 1859.
Buenos Aires se integraba a la Confederación. Los eficaces oficios del ministro de Guerra del Paraguay general Francisco Solano López fue decisivas en estas circunstancias.
En el Colegio del Uruguay, fundado por Urquiza, realizó los estudios regulares Julio A. Roca y además se matriculó en las clases de instrucción militar que se dictaban allí bajo la dirección del coronel Nicolás Martínez Jonte. En 1858, sin abandonar sus estudios, ingresa al ejército de la Confederación, como alférez de artillería recibiendo su bautismo de fuego en la batalla de Cepeda en 1859.
Desde Tucumán, el coronel José Segundo Roca escribe al general Justo José Urquiza para felicitarlo por el triunfo en Cepeda: “Me es muy satisfactorio que mi querido hijo Julio Argentino haya acompañado a V.E. en su gloriosa campaña de integridad nacional y me será tanto más que en el bautismo de fuego haya correspondido al patriótico nombre que lleva”.
Tras su actuación en la batalla de Cepeda, un decreto subscripto por Urquiza lo asciende a teniente segundo a los dieciséis años. Revista en el Palacio de San José y en Concepción del Uruguay en 1858 y 1859.
Urquiza había completado su período siendo reemplazado por Derqui. Tras la batalla de Cepeda la paz entre Buenos Aires y el resto de las provincias no seguiría por mucho tiempo.
Las diferencias políticas entre Buenos Aires y el interior desembocará en la batalla de Pavón el de 17 septiembre de 1861. Las fuerzas de la Confederación son derrotadas por el ejército de Buenos Aires, al mando de Bartolomé Mitre. Se disuelve la Confederación y se unifica la Nación.
Roca participa en la batalla de Pavón como teniente de artillería. Es el último en retirarse del combate junto con el capitán Juan Solá, salvando los cañones de la batería. Por su actuación destacada es ascendido a teniente primero a los dieciocho años.
Roca pasa al Estado Mayor del 1er. Cuerpo del Ejército Nacional en Buenos Aires, cuyo jefe era su tío materno, el coronel Marcos Paz. Acompaña a su tío en su misión como interventor para ganar la adhesión de los caudillos del interior a la causa mitrista. Recorre Córdoba, Catamarca, San Luis y La Rioja, regresando en junio.
Bartolomé Mitre asume como presidente de la Argentina; el coronel Paz es su vicepresidente. Su presidencia se vio marcada por la guerra del Paraguay.
Tras ser dado de alta en la Comandancia del 1er. Cuerpo del Ejército, Roca recibe órdenes de incorporarse al Batallón 6º de Infantería de Línea, que forma parte del ejército comandado por el general Wenceslao Paunero, en lucha contra el caudillo Ángel Peñaloza, “El Chacho”. Participa en las batallas de Lomas Blancas (La Rioja) y en Las Playas (Córdoba). Debido a su destacada actuación en la batalla de Las Playas es ascendido a capitán.
En 9 de mayo de 1865, con la excusa de la incursión paraguaya a Corrientes, el presidente Mitre, con autorización del Congreso le declara formalmente la guerra al Paraguay. Se forma la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay. Se le ordena a Roca partir a Corrientes para participar de los combates.
En el momento de la invasión aliada, los paraguayos contaban, aproximadamente, con una fuerza compuesta de 20.000 a 25.000 hombres en Paso de la Patria, a quienes se les sumaban alrededor de 2.000 hombres en Itapuá y Tebicuary, más otros núcleos en lugares fortificados. Además, Paraguay disponía de importantes fortificaciones y numerosa artillería.
Las fuerzas aliadas disponían de casi 60.000 hombres, de los cuales 25.000 eran argentinos, 33.000, brasileños y 2.800, uruguayos. La artillería contaba con 90 piezas. Además, debía contarse con el II Cuerpo brasileño, formado por 15.000 hombres, que en dicho momento se encontraba en marcha hacia el teatro de operaciones.
Roca al iniciarse en 1865, la guerra de la Triple Alianza revista en Rincón de Soto y en la costa de Payubre. En el mes de septiembre participa en el combate y conquista de Uruguayana (Imperio del Brasil), en poder de las fuerzas paraguayas, haciéndose merecedor de una medalla.
Un mes después interviene en el combate de Yatay, cerca de Paso de los Libres (Corrientes). Cae enfermo y debe volver a Buenos Aires, donde revista durante los siguientes tres meses.
El padre de Roca, coronel José Segundo Roca, al mando de la 4ta División del 1º Cuerpo del Ejercito en el campamento de Las Ensenaditas sobre el Paso de la Patria, Corrientes, muere en combate el 8 de marzo de 1866, a los 66 años de edad. El batallón Salta, al que pertenecía Julio Roca, le rindió las últimas honras. Meses más tarde caerían dos de sus hermanos: Celedonio, en el ataque a Las Palmas, y Marcos, en el Paso de la Patria. Celedonio prestó servicios en el 6to del Regimiento de Infantería de Línea a las órdenes de los generales Arredondo y Luís María Campos. Su valor quedó demostrado en la batalla de San Ignacio y otros combates. Murió en octubre de 1868, a los 28 años de edad, en Las Palmas cuando actuaba con el grado de capitán.
El 24 de mayo de 1866 año se lleva a cabo la batalla de Tuyutí, la más cruenta desarrollada en América del Sur. El valor de Roca llama la atención de sus superiores, por lo que es ascendido a sargento mayor por el general Gelly y Obes, ministro de Guerra y Marina, y se lo nombra segundo jefe.
El ejercito paraguayo, con 22.000 hombres, divididos en cuatro columnas, atacaron por sorpresa el campamento aliado de Tuyutí, donde se encontraban los 33.000 hombres de los aliados. Después de cinco horas de lucha, los paraguayos fueron derrotados, sufriendo importantes pérdidas: 6.000 muertos, 7.000 heridos y 370 prisioneros. Los aliados contaron 4.000 bajas (3.000 brasileños, 800 argentinos y 300 uruguayos).
El 22 de septiembre de 1866 el sargento mayor Roca se encuentra al frente del batallón Salta en el ataque a Curupaytí. Su unidad es prácticamente aniquilada por los cañones paraguayos.
La batalla se inició con el bombardeo de las posiciones paraguayas por la escuadra brasileña. Este bombardeo duró cuatro horas. Sin embargo, el asalto no tuvo resultados, pues al producirse el ataque terrestre, hallaron intactas a dichas posiciones paraguayas, quienes las diezmaron por el fuego de infantería y artillería. Las tropas aliadas debieron, entonces, retirarse, después de sufrir enormes pérdidas. El Ejército Argentino tuvo 2.050 bajas entre muertos, heridos y dispersos (40% de los efectivos empeñados), y los brasileños 1.950 (20%). Las bajas paraguayas sumaron 92 hombres.
Roca le salva la vida al futuro almirante Daniel Solier, al sacarlo herido fuera del campo de batalla en su caballo, junto con la bandera en hilachas recogida de la trinchera, cerca del cadáver de su primo Marcos Paz (h.). El general Mitre le confiere el honor de llevar el parte de este feroz combate a Marcos Paz, a cargo del Poder Ejecutivo Roca no vuelve al frente ya que el gobierno necesita jefes militares para combatir a los rebeldes del interior.
Durante la presidencia de Sarmiento, se firmó el protocolo que puso fin al conflicto bélico. Sin embargo, los problemas, no terminaron allí, quedaban pendientes las cuestiones de límites.
La Argentina ocupó provisionalmente Villa Occidental en el Chaco; Brasil la Isla del Cerrito. Por el tratado de paz definitivo Paraguay aceptaba los límites Argentinos hasta el río Pilcomayo; al norte de éste el territorio chaqueño sería sometido a arbitraje del presidente de los Estados Unidos.
Las islas del Cerrito y Apipé pasaban a la Argentina y la de Yacyretá al Paraguay. El 12 de noviembre de 1878 el presidente norteamericano Hayes dio su fallo arbitral otorgando todo el territorio en litigio al Paraguay.
En 1867 Roca formaba parte de las fuerzas nacionales al mando del general Wenceslao Paunero, con la misión de reducir las montoneras a cargo del coronel Juan de Dios Videla, Carlos Juan Rodríguez y otros, que azotaban las regiones del Norte y Cuyo. Roca asistió a la batalla de San Ignacio el 1º de abril de 1867. La vanguardia, bajo las órdenes del coronel Arredondo, se dirigía desde Villa Mercedes, San Luís, a esa ciudad, por entonces en manos rebeldes, y acampó en río Quinto, en el Paso de San Ignacio, al sudeste de San Luís.
El coronel Arredondo, con 1.600 veteranos del Paraguay, fue atacado, por las fuerzas irregulares del general Juan Sáa que contaba con 3.500 hombres y 8 cañones. Arredondo los dispersó y derrotó completamente. A los veinticuatro años, Roca, es designado mayor efectivo y nombrado 2º jefe del Batallón 7º de Infantería de Línea que se hallaba en San Juan. Entre septiembre y marzo de 1868, forma parte de la guarnición en la provincia de La Rioja.
Encontrándose Roca en Córdoba es ascendido nuevamente a teniente coronel y se desempeña como segundo jefe del 6º de Infantería de Línea. Posteriormente pasa a Tucumán como jefe del batallón 7° de Infantería de Línea. Más tarde actúa en Córdoba, Melincué (antiguo fortín de Santa Fe), Río Cuarto y, finalmente, Tucumán.
El 12 de octubre de 1868, Domingo F. Sarmiento jura como presidente de la Nación y Adolfo Alsina como vicepresidente. Las revoluciones, pestes y el peligro de guerra fueron una constante en su presidencia. Su obra magna fue el fomento de la educación: al asumir se educaban treinta mil niños, y al terminar su presidencia, cien mil.
En enero de 1869, al frente del batallón 7°, el teniente coronel Roca marchó a Salta al mando del coronel Pedro Corvalán para combatir al coronel Varela, caudillo de los montoneros levantados en armas contra la Nación. Varela fue derrotado el 12 de enero en las Salinas o Pastos Grandes por los milicianos de Salta. Roca da por cumplida su misión.
A los veintiséis años se lo nombra Jefe de la frontera de Orán, provincia de Salta, manteniendo el mando del 7º de Infantería.
El 11 de abril de 1970, el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, es asesinado en el Palacio San José por partidarios de López Jordán. Contaron con la colaboración de Nicomedes Coronel, mayordomo del gobernador. Luego de Pavón, López Jordán se distanció de Urquiza. El gobernador se había ganado el repudio de muchos federales debido a su apoyo a la Guerra del Paraguay, su tibia acción política con los gobiernos nacionales y, sobre todo, su acercamiento a Sarmiento en febrero de 1870. El 14 de abril López Jordán asume como gobernador de Entre Ríos. En consecuencia el presidente interviene militarmente la provincia.
El 2 de septiembre, Roca es trasladado con su batallón a Córdoba, donde permanece hasta noviembre. Luego marcha a Entre Ríos, donde se desarrollaba la rebelión de López Jordán, quien procuraba segregar las provincias del Litoral.
El 26 de enero de 1871, bajo el mando del teniente coronel Baibiene, gobernador de Corrientes, Roca dirige las tropas nacionales que derrotan en la batalla de Ñaembé (Corrientes) a López Jordán. Quien será derrotado definitivamente recién en 1876. Esta batalla fue el primer combate de Roca con repercusiones nacionales. Sarmiento lo asciende a coronel, sobre el campo de batalla, y Roca empieza a ser reconocido.
El 27 de enero se declara la terrible epidemia de fiebre amarilla que desata el caos en la ciudad de Buenos Aires, y provoca hasta el mes de julio 13.614 muertos. La población de 190.000 habitantes queda reducida a sólo 60.000 por las muertes y el éxodo.
El 1º de enero de 1872 el coronel Roca, quien cuenta con veintinueve años, es designado jefe de la Línea Sur de fortines de Córdoba, con asiento en la ciudad de Río Cuarto. En agosto de 1874 es designado comandante en jefe de las fuerzas nacionales en Córdoba, formadas por los batallones 7° y 12°. Reemplaza al general Arredondo, involucrado en un movimiento político de oposición a la candidatura de Avellaneda. El 28 de septiembre Sarmiento lo nombra comandante general y jefe del Ejército del Norte, con la misión de derrotar a Arredondo, quien había sido su jefe en La Rioja. El 3 de octubre Arredondo entró en Córdoba, pero debió regresar a Villa Mercedes por falta de apoyo en aquella ciudad, y porque Roca avanzaba contra él desde Bell Ville, con más fuerzas.
El 12 de octubre, Nicolás Avellaneda asume la presidencia, con Acosta como vicepresidente. Sorteó revoluciones y amenazas de guerra externa, continuando la labor iniciada por Sarmiento.
A fines de octubre Arredondo abandona Córdoba, con destino a Mendoza pasando por San Luis. Fue seguido de cerca por Roca. Arredondo se fortificó sólidamente en Santa Rosa y esperó a Roca que había aumentado sus fuerzas y seguía avanzando.
El 7 de diciembre de 1874, en la segunda batalla de Santa Rosa. Roca y Arredondo contaban cada uno, aproximadamente, con 4.500 hombres, aunque el segundo había apreciado en más la fuerza del Coronel Roca. En la noche del 6/7, mediante una maniobra brillante, Roca rodeó la posición sin que fuese detectado por su enemigo y lo atacó por la retaguardia. La acción que duró tres horas terminó con la derrota total de Arredondo quien cayó prisionero y luego pudo escapar a Chile.
El 7 de diciembre de 1874, por su destacada actuación, Roca es ascendido a coronel mayor recibiendo además los entorchados de general en el campo de batalla por el presidente Avellaneda.
El 6 de julio de 1875, Roca es designado comandante en jefe de las fronteras de Córdoba, San Luís y Mendoza, pero manteniendo su asiento en Río Cuarto. Desde allí emite su opinión contraria al plan de Alsina para conquistar el desierto.
En su libreta de apuntes, Roca, había escrito las siguientes reflexiones: ¡Qué disparate la zanja de Alsina! Y Avellaneda lo deja hacer. (…) Es lo que se le ocurre a un pueblo débil y en la infancia: atajar con murallas a sus enemigos. (…)
Así pensaron los chinos, y no se libraron de ser conquistados por un puñado de tártaros, insignificante, comparado con la población china. (…)
Si no se ocupa la pampa, previa destrucción de los nidos de indios, es inútil toda precaución y plan para impedir las invasiones. (…)
El proyecto del ministro Alsina era establecer una nueva línea de frontera en la provincia de Buenos Aires, entre Bahía Blanca y el Sur de Córdoba. El avance fue realizado por cinco columnas que llegaron a sus objetivos: Italó, Trenque Lauquen, Guaminí y Pigüé. Propiciaba avanzar paulatinamente sobre la frontera indígena mediante una línea de fortines móviles cada cinco kilómetros y la excavación de una zanja profunda que impidiera las invasiones y el arreo de los vacunos. Alsina estaba convencido de que era posible un entendimiento con los indios si “se les cumplen los tratados”.
Roca por su lado, proponía una estrategia ofensiva estableciendo una frontera definitiva en los ríos Negro y Neuquén, sin dejar enemigos, e ir ocupando el territorio. El objeto era debilitar y desmoralizar a las indiadas, y facilitar, así, la gran campaña que se emprendería en 1879.
Mientras la zanja de Alsina cubría sólo la provincia de Buenos Aires, el plan de Roca era nacional, porque amparaba y beneficiaba a toda la República.
El 4 de enero de 1878 estando en Mendoza, Roca recibe un telegrama de Avellaneda nombrándolo ministro de Guerra en reemplazo de A. Alsina, fallecido el 29 de diciembre del año anterior. De regreso en Buenos Aires, se instala en Belgrano, donde convalece de la fiebre tifoidea que casi lo llevó al borde de la muerte. Presta juramento, recién el 26 de marzo. El presidente Avellaneda y Roca diseñan una nueva política de fronteras. Roca redacta un extenso mensaje y un proyecto de ley para que el Poder Ejecutivo lo sometiese a consideración del Congreso Nacional.
El Congreso aprueba el 5 de octubre de 1878 la Ley 947 de la Expedición al Río Negro, que en su artículo primero señala que:
"…dispone el establecimiento de la línea de fronteras sobre la margen izquierda de los ríos Negro y Neuquén, previo sometimiento o desalojo de los indios bárbaros de la pampa, desde el Río Quinto y el Diamante hasta los dos ríos antes mencionados."
Además, se crea la Gobernación de la Patagonia, con capital en Mercedes de Patagones, hoy Viedma. Durante los siguientes seis meses, Roca ordena operaciones parciales en toda la línea de frontera destinadas a debilitar a los indios.
El ministro Roca comienza las operaciones definitivas de la Campaña del Desierto el 16 de abril de 1879, partiendo en tren desde Buenos Aires hacia Azul donde asumirá el mando. El ejército dividido en cinco columnas contaba con efectivos bien equipados, constituidos por 6.000 soldados, de los cuales 820 eran indios amigos, equipados con 7.000 caballos, 1.390 mulas y 270 bueyes.
La primera división, a cargo del general Roca en su carácter de jefe del Estado Mayor, partió de Azul hacia Carhué el 5 de mayo secundado por el coronel Conrado Villegas, y desde allí hacia Choele Choel, lugar que le sirvió de base para continuar su avance hacia el oeste, costeando el río Negro.
La segunda división, al mando del coronel Nicolás Levalle, inició su marcha en Carhué con destino al oeste, para llegar a Trarú Lauquén hoy General Acha, provincia de La Pampa.
La tercera división, a cuyo frente estaba el coronel Eduardo Racedo, partió de Villa Mercedes (San Luis), y debía reunirse con las fuerzas de Levalle en la zona denominada Médano Colorado (provincia de La Pampa). La expedición, dividida en dos columnas, despejó toda la región que otrora ocuparon los ranqueles.
La cuarta división, a las órdenes del coronel Napoleón Uriburu, partió desde San Rafael (Mendoza). Su destino final era la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. En penoso recorrido, asechado por los indios y las inclemencias del tiempo en esa región precordillerana, pudo no obstante, cumplir con los objetivos fijados, y dominar toda el área, alejando el peligro de nuevas incursiones de los indios hacia el sur de Mendoza, San Luis y Córdoba.
La quinta división, comandada por el coronel Hilario Lagos, inició su marcha en Trenque Lauquén. En su avance hacia el centro de la actual provincia de La Pampa, tomó contacto con la 2ª y 3ª división, y logró dominar a las indiadas dispersas, que en algunos casos huían de las otras fuerzas.
Un destacamento al mando del teniente coronel Godoy salió de Guaminí, para unirse a esta división en Ñainco.
El objetivo de la campaña era extender la frontera hasta la línea de los ríos Negro y Neuquén, ocupar el territorio y evitar que quedaran indiadas hostiles en la retaguardia.
De acuerdo con lo previsto, las columnas se pusieron en marcha en abril y mayo de 1879, y las operaciones se desarrollaron, en líneas generales, según lo ordenado. Ni las corazas ni las lanzas de madera enviadas por el ministro Alsina fueron del gusto de los soldados, que consideraban aquellas un estorbo inútil, y estas últimas ineficaces ante los largos y flexibles coligües de los indios. Siempre dieron sus preferencias al sable, hasta que se les proveyó del Remington, arma de fuego que aseguró su superioridad ante los indígenas. La expedición fue planificada hasta en los menores detalles. Se eliminó la artillería y se armó a la tropa con fusiles.
Al frente de sus tropas, el general Roca llega a la margen septentrional del río Negro, frente a la isla de Choele Choel, poniendo fin a la primera etapa de la expedición el 24 de mayo de 1879, declarando oficialmente establecida la línea de fronteras en el río Negro.
El presidente Avellaneda consideró cumplidos acabadamente los propósitos de la expedición, la cual causó enormes bajas a los indígenas, rescató a los cautivos y arrebató grandes cantidades de hacienda robadas. Puede decirse que, con estas acciones, se comenzó la conquista del desierto.
Roca deja las tropas al mando del general Villegas y se embarca en Carmen de Patagones para regresar a Buenos Aires. Al respecto Sarmiento dirá:
Hemos asistido al término de la conquista cristiana de una de las más extensas regiones aún despobladas de la América española… De esta obra –debe decirse en honor de todos, del gobierno, del General [Roca] y del Ejército– que ha sido rápida, completa y bien hecha.
A comienzos de octubre de 1879 Julio A. Roca renuncia como ministro de Guerra y Marina para dedicase a la política y postulase como presidente de la República. De allí en más Roca conoció la apoteosis política, que lo llevó a ser proclamado dos veces presidente de la República, en 1880/1886 y en 1898/1904.
El 28 de septiembre de 1880 lo ascienden a brigadier general con acuerdo del Senado; por disposición de la ley 1.254 se lo asciende a teniente general el 3 de noviembre de 1882; el 5 de junio de 1888 es asignado Comandante en jefe del Primer Cuerpo del Ejército.
Además fue Senador por la Capital 15 de mayo de 1888/1890; Ministro del Interior el 9 de agosto de 1890; Senador por Tucumán el 12 de mayo1892/1898; Comandante del 1er. Cuerpo del Ejército en la Revolución de agosto de 1893; Presidente interino de la Nación el 12 de octubre de 1904.
El 12 de octubre de 1904 entregó el bastón presidencial a su sucesor, el Dr. Manuel Quintana. Al dejar el gobierno, abandonó la vida pública y se retiró a disfrutar de un descanso bien merecido, del que sólo fue sacado en 1913, año en el cual el presidente Roque Sáenz Peña le encomendó una misión diplomática al Brasil, que el general Roca desempeñó con marcada habilidad y tacto exquisito, misión que anudó más los lazos de amistad y comercio entre las dos grandes naciones de la América del Sud.
Aquella misión diplomática fue el último acto público del gran argentino y su viaje a Río de Janeiro, el postrero de su vida, pues falleció en la ciudad de Buenos Aires, el 19 de octubre de 1914, siendo sus funerales una profunda y elocuente exteriorización del intenso pesar que causó su muerte entre el pueblo argentino, que perdió con él a uno de sus más grandes hijos.
Su hijo homónimo, el Dr. Julio A. Roca, ocupó de 1932 a 1938 la vice-presidencia de la República Argentina.
El general Roca después de abandonar la segunda presidencia pasó a “Lista de Oficiales Generales” hasta el 22 de julio de 1908, en que pasó a situación de retiro por edad con un cómputo total de 65 años, 8 meses y 11 días de servicios aprobados. El 28 de febrero de 1910 se le concedieron dos años de licencia para trasladarse a Europa.
El 22 de agosto de 1872 contrajo matrimonio en Río Cuarto, provincia de Córdoba, con Clara Funes, quien falleció en Buenos Aires, el 2 de mayo de 1890.

Fuente: Julio Argentino Roca – Iconografía Militar – Museo Roca – Inst. de Invest. Históricas – Buenos Aires (2008) / Yaben, Jacinto R. – Biografías Argentinas y Sudamericanas – Buenos Aires (1939).

http://www.fotolog.com/ejercitonacional   

http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

jueves, 16 de julio de 2015

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL CARLOS FOREST

Nació en El Havre, Francia, en el año 1787. Su carrera militar la empezó en su patria y posteriormente abandonó las filas imperiales para trasladarse a Buenos Aires. Sus servicios militares empezaron en la época de la segunda invasión inglesa, siendo dado de alta el 29 de julio de 1807, como capitán del Cuerpo de Voluntarios del Río de la Plata.

Al producirse el movimiento emancipador de Mayo de 1810, el capitán Forest hizo causa común con los independientes. El 1º de enero de 1812 fue nombrado capitán de la 8ª compañía Fusileros del Regimiento Nº 5, de reciente creación. Marchó a incorporarse al Ejército del Norte, asistiendo al combate del río de las Piedras, el 3 de setiembre de 1812, con parte de los Cazadores; así como también en la batalla de Tucumán, el día 24 del mismo mes, donde mandó la primera columna de infantería en su calidad de capitán del Nº 1 a cargo interinamente de la sargentía mayor del Nº 6 (que ejercía desde el mes de mayo de igual año), columna que estaba formada a la derecha del dispositivo de combate adoptado por Belgrano, constituida por una compañía de 100 cazadores con dos piezas ligeras. Por su comportamiento en esta batalla fue promovido a sargento mayor efectivo del Regimiento Nº 6, el 1º de noviembre de 1812.
En la batalla de Salta, el 20 de febrero del año siguiente, Forest comandó la 4ª columna de infantería, constituida por el 2º batallón del Nº 6 (cuyo primer batallón formó la 3ª columna al mando del teniente coronel Francisco Pico). Participó en el avance victorioso hasta Potosí, siendo sensible que el carácter turbulento de Forest produjo frecuentes disgustos al general Belgrano y muchas rencillas en el Ejército Auxiliar. Forest había reemplazado en el comando del Regimiento 6º al coronel Pico el 5 de abril, por haber sido designado el último teniente gobernador de Jujuy.
Como teniente coronel asistió a la desgraciada jornada de Vilcapujio, el 1º de octubre de 1813, donde fue gravemente herido, por cuya razón no participó en la acción de Ayohuma, librada el 14 de noviembre. El 8 de enero de 1814 fue ascendido a coronel graduado del Regimiento Nº 6, pero meses después, cuando rendía la plaza de Montevideo, el Director Posadas reforzó aquel Ejército con varios cuerpos, el Nº 6 se refundió con el Nº 1 de Infantería que mandaba el coronel Ventura Vázquez, quedando Forest como 2º de este cuerpo.
Poco después el general Alvear fue nombrado comandante en jefe del Ejército Auxiliar en noviembre de 1814. El 8 del mes siguiente se producía en Jujuy, donde se hallaba acantonado aquel ejército, una asonada para deponer a los jefes adictos a Alvear, entre los cuales se hallaba el coronel Vázquez, quien fue reemplazado en el mando de Regimiento Nº 1 por el coronel Forest. Al tener conocimiento Alvear de lo ocurrido, estando a unas 30 leguas al Norte de Córdoba, se puso furioso y lleno de amargura contra los patriotas que así habían procedido, llamándolos rebeldes, y contra el pueblo de Salta, que había apresado a su gobernador coronel Hilarión de la Quintana (nombrado por Alvear). Ordenó que se hiciera cargo interinamente del Ejército el general Martín Rodríguez, o en su defecto, el coronel Carlos Forest, debiendo trasladarse a Tucumán el general Rondeau, a quien lo había nombrado Presidente de Charcas. Alvear resolvió finalmente, regresar a Buenos Aires, donde el 9 de enero de 1815 fue elegido Director Supremo, en reemplazo de Posadas, que renunció.
El coronel Forest fue uno de los firmantes del Acta levantada en Humahuaca, el 31 de enero de 1815, desconociendo la autoridad del nuevo Director. Asistió a la batalla de Sipe-Sipe, el 29 de noviembre de igual año, al frente del Nº 1 y fue el causante principal de la derrota, a consecuencia de la temprana retirada de su cuerpo, lo que parece que en parte fue debido a que las graves heridas recibidas en Vilcapujio se le reabrieron en razón de haber montado a caballo, por lo cual fue necesario improvisar en la retirada una litera análoga a la que había empleado en las marchas, desde que recibió tan graves heridas. Dicha litera era llevada por mulas o por indios. Forest en aquella época caminaba arrastrándose, apoyado en un bastón.
A principios de 1816, cuando se incorporaron al Ejército del Norte los Regimientos Nº 2 y 3 de Infantería, mandados por los coroneles Bustos y French, respectivamente, el general Rondeau con el apoyo de estos dos jefes, pudo sobreponerse al coronel Forest, cuya conducta era escandalosamente anti-disciplinaria, manteniendo constantemente en alarma al ejército y en continuo disgusto al General en Jefe. Entonces se disolvió el cuerpo que mandaba Forest, siendo éste enviado a Buenos Aires, donde fueron empleados sus servicios en la Comisaría de Guerra y el 4 de enero de 1817, el Director Pueyrredón lo promovió a coronel efectivo del Ejército, con antigüedad del 7 de marzo de 1815. El 5 de noviembre del mismo año obtuvo su retiro a inválidos, “en clase de disperso” con la mitad del sueldo de su clase por las heridas recibidas en el Alto Perú.
Acompañó al general Alvear en la famosa asonada de la noche del 25 de marzo de 1820, cuando se apoderó del cuartel del Regimiento de Aguerridos, en el Retiro, siguiendo después Forest a aquel General en sus aventuras y en la campaña que realizó aquel año, asistiendo al combate de la Cañada de la Cruz, el 28 de junio, donde fue derrotado el general Soler; acompañándolo hasta que sus fuerzas, conjuntamente con las del caudillo chileno José Miguel Carrera, fueron totalmente destruídas por Dorrego, en San Nicolás de los Arroyos, el 2 de agosto de 1820.
El 4 de febrero de 1821 se puso a su cargo la Fortaleza de Buenos Aires. El 4 de enero de 1822 fue reincorporado a la P. M. A., como coronel, falleciendo en Buenos Aires el 16 de julio de 1823. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.
El coronel Forest era casado con Carlota Joaquina Vieytes. El 10 de febrero de 1818 solicitó del Gobierno un terreno para labrarlo, cerca del fortín de Areco, “por no poder subsistir con sus medios de vida”. El 14 del mismo mes se le otorgó lo solicitado al solo efecto de poblarlo, y allí vivió Forest en los años siguientes, y en una solicitud del 18 de febrero de 1819 decía estar “sufriendo mil escaseces y enfermo de sus heridas”.

Fuentes: Yaben, Jacinto R. – Biografías Argentinas y Sudamericanas – Buenos Aires (1938).

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

miércoles, 15 de julio de 2015

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL BRIGADIER GENERAL ENRIQUE MARTÍNEZ

El día 15 de julio de 1789 nace en la ciudad de Montevideo el Brigadier General Enrique Martínez, 1789. Se incorporó al ejército como cadete en el Regimiento de Dragones de Buenos Aires, combatiendo en las Invasiones Inglesas. Apoyó la emancipación americana iniciada en Mayo de 1810. Hizo la campaña de Chile desde 1817 hasta 1820, concurriendo a las batallas de Potrerillos, Guardia Vieja, Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, Talcahuano, Cancha Rayada y Maipo. Participó en la campaña al Perú, tomando parte en la toma de Lima y del Callao entre otras acciones. Vuelto a Buenos Aires, debió emigrar durante el gobierno de Rosas, estableciéndose en el Uruguay. Falleció el 30 de septiembre de 1870.

Ingresó en el Regimiento de Dragones en 1801, durante la guerra contra Portugal y participó en la lucha contra las Invasiones Inglesas.
En 1810 era Capitán del Regimiento de Patricios de Buenos Aires y participó en la gestación de la Revolución de Mayo. Prestó servicios en el sitio de la ciudad de Montevideo, que estaba en manos de los realistas. Combatió en la Batalla del Cerrito.
Se unió al Ejército de los Andes en el regimiento dirigido por Manuel Etanislao Soler, para después asumir el mando de un regimiento y ser ascendido al grado de coronel. Hizo la campaña del General José de San Martín a Chile y obtuvo la victoria en el Combate de Guardia Vieja. A órdenes del General Juan Gregorio de Las Heras luchó en las batallas de Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, Talcahuano, Cancha Rayada y Maipú.
Al comenzar el año 1820, con el Ejército listo para comenzar la campaña de liberación de Perú, San Martín recibió la noticia de la caída del Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por ello reunió a sus oficiales en Rancagua, donde les presentó su renuncia como comandante y les pidió que le nombraran un reemplazante. Martínez encabezó la negativa, argumentando que el mando de San Martín le había sido otorgado por el pueblo, lo que fue confirmado por todos los oficiales en el acta de Rancagua. Legitimado de ese modo tan extraño, San Martín comenzó casi inmediatamente la Campaña del Perú.
Luchó en el asalto al Callao y en la defensa de Lima. En 1822 fue Gobernador de la provincia de Trujillo, y poco después ascendió al grado de General.
Quedó al mando del Ejército de Lima cuando el General Rudecindo Alvarado dirigió la campaña "de Puertos intermedios". Debido a que privilegió a los oficiales en el pago de sueldos cuando los soldados llevaban meses sin cobrar, se produjo la sublevación de la guarnición del Callao, que entregó esa plaza a los realistas y obligó a evacuar Lima. Estuvo a punto de ser asesinado por los rebeldes. Por esa rebelión se perdió Lima y el Callao fue la última plaza realista en caer en América continental.
Renunció al ejército y llevó a Buenos Aires los restos del Ejército de los Andes. En su camino, publicó en Santiago de Chile una justificación de su actuación frente a la sublevación del Callao.
En julio de 1827, el Gobernador Manuel Dorrego lo nombró su ministro de guerra. Poco después, durante la Guerra del Brasil, pasó al ejército de la Banda Oriental, después de la campaña de Ituzaingó, y realizó una campaña en el norte de ese territorio. Sitió posteriormente Montevideo, pero no consiguió tomar la ciudad.
El 1 de diciembre de 1828 fue el segundo jefe del General Juan Galo Lavalle, durante la revolución que derrocó a Dorrego, y logró la rendición de los ministros Tomás Guido y Juan Ramón Balcarce. El Gobernador Lavalle, lo nombró inspector de armas de la provincia. Al poco tiempo se pasó a la oposición y Lavalle lo desterró a Montevideo en febrero, aunque le permitió regresar en julio. Estuvo a punto de perecer en el naufragio de la goleta que lo llevaba de vuelta a Buenos Aires.
A la caída de Lavalle, apoyó al nuevo Gobernador Juan José Viamonte. Acompañó a Juan Ramón Balcarce como jefe de estado mayor en la campaña de Córdoba, contra el General José María Paz y su Liga Unitaria del Interior.
Cuando Balcarce fue nombrado Gobernador, en 1832, lo nombró su Ministro de Guerra y Marina. Se enfrentó al sector dirigido por Juan Manuel de Rosas y, con la alianza de algunos Unitarios, intentó formar un partido Federal independiente. Sus principales aliados eran los Generales Tomás de Iriarte y Manuel Olazábal.
Negó toda ayuda a la campaña de Rosas al Desierto y convenció a Balcarce de unirse a su proyecto. Participaron en las elecciones legislativas con una lista federal sin los amigos de Rosas, y vencieron a la lista de éstos con la ayuda de la presión de los regimientos leales. Curiosamente, el primer candidato en ambas listas era el mismo Rosas.
Pero Rosas no abandonó su proyecto y logró hacer toda la campaña que había planeado. Eso les dio fuerza a sus partidarios, que se enzarzaron en una lucha periodística contra el gobierno. La justicia enjuició a varios diarios opositores, entre ellos uno llamado "El Restaurador de las Leyes", título honorífico que usaba Rosas. Las protestas por los nombres confundidos precipitó el inicio de la Revolución de los Restauradores. El gobierno decidió resistir, pero los jefes militares se pasaron al bando contrario y sitiaron la ciudad.
Finalmente, Balcarce renunció el 3 de noviembre de 1833. Martínez se exilió en Entre Ríos y poco después en Uruguay.
Vivió alejado de la política por un tiempo y apoyó al gobierno legal de Manuel oribe, pero después entró en los planes de los emigrados unitarios y se unió a las fuerzas rebeldes de Fructuoso Rivera. Participó a su lado en las batallas de Carpintería y Palmar y, tras la renuncia de Oribe, fue ministro de guerra de Rivera.
Luchó como jefe de la reserva de Rivera en la victoria de Cagancha sobre Pascual Echagüe, y más tarde participó de la defensa de la ciudad de Montevideo durante la Guerra Grande. En 1847 fue nombrado ministro de guerra del último gobierno de Rivera, y fue arrestado cuando el jefe “Colorado” fue expulsado.
Apoyó la elección de Venancio Flores en 1852 como Presidente del Uruguay, y éste lo volvió a nombrar ministro de guerra. Regresó a Buenos Aires, y en 1857 el Gobernador Valentín Alsina lo nombró Inspector General del Ejército. Pasó a retiro poco antes de la Batalla de Pavón.
En su vejez escribió sus Memorias, y colaboró con Bartolomé Mitre en su Historia de San Martín. Su hijo, el General Julián Martinez, fue Ministro de Guerra en 1866, pero murió antes que su padre. Murió en noviembre de 1870 en una estancia de la provincia de Córdoba.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional
https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

martes, 14 de julio de 2015

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GENERAL ANGEL PACHECO

El 14 de julio de 1795, nace en la ciudad de Buenos Aires el General Angel Pacheco. Incorporado al Regimiento de Granaderos a Caballo en 1812, participó de las batallas de Venta y Media y Sipe-Sipe. Integró el Ejército de los Andes y estuvo en las de Chacabuco, Talcahuano, Cancha Rayada y Maipo. Por su comportamiento en esta última fue ascendido a Sargento Mayor. Participó en combates contra el Brasil. Fue uno de los militares adictos al dictador Rosas. Falleció el 28 de septiembre de 1869. Sus restos fueron despedidos por el General Bartolomé Mitre, quién pronunció un discurso resaltando los servicios prestados al país en su larga carrera militar
Según algunos historiadores nació en Buenos Aires el 13 de abril de 1793; otros, opinan que nació el 15 de junio de 1795. Fue hijo de Don Juan Pacheco Negrete, español, y de Doña Teresa Concha Darregrande, chilena. Recibió una educación esmerada y realizó estudios de filosofía en el Colegio de San Carlos.
En el año 1811 se incorporó como cadete al Regimiento de Milicias“Patricios de Buenos Aires”.
El 22 de noviembre de 1812 pasó a formar parte del Regimiento de Granaderos a Caballo. En vista del Combate de San Lorenzo, se desempeñó como astuto observador sobre la escuadra realista. Y su actuación heroica en la contienda lo hizo acreedor del ascenso de Portaestandarte Alférez del primer escuadrón, el 26 de febrero de 1813. Con un piquete de cuarenta hombres permaneció en el Convento de San Carlos, rechazando un desembarque realista en las proximidades de Zárate.
En 1815 fue ascendido a Ayudante Mayor y, un año después, atravesó La Rioja con rumbo a Mendoza para incorporarse al Ejército de Los Andes. Intervino en el Encuentro de las Coimas y luego en la Batalla de Chacabuco. También luchó con coraje en la contienda de Cancha Rayada.
Más tarde, en 1817, fue comisionado para traer a Buenos Aires los trofeos de la Batalla de Chacabuco y, el 10 de marzo de aquel año, Pueyrredón lo ascendió a Sargento Mayor. Participó en la Campaña de Talcahuano y más tarde en la decisiva Batalla de Maipú.
Durante los años 1818 y 1819 prestó sus servicios en la campaña del sur de Chile, al mando del Coronel Manuel de Escalada.
En el año 1822, contrajo enlace con Dolores Reynoso. El matrimonio tuvo nueve hijos: Ángel, José Felipe, Julio, Román, María Elvira, María Dolores, Águeda, Eduardo y Pablo.Ya por aquel entonces Teniente Coronel, en 1825 se le confió el mando del reciente Regimiento III de Caballería. Con él, Pacheco abrió la Campaña contra el Imperio del Brasil.Dos años después combatió en las batallas de Ombú, Ituzaingó y Camacuá, en la cual el Ejército Argentino derrotó a los brasileros del General Barrito, y dejó libre a la República Oriental del Uruguay, de Brasil y de la Argentina.
De regreso a Buenos Aires, en 1830, sirvió en la frontera oeste y participó en la Campaña del Interior contra el General Paz.
En 1831, como parte del Ejército Confederado y a las órdenes del General Estanislao López, derrotó en Fraile Muerto a la vanguardia del General Paz, la que se encontraba a las órdenes del Coronel Pedernera. Como mérito por su actuación lo promueven a Coronel Mayor.En 1833 fue nombrado Mayor General en la Campaña del Desierto, comandado por Don Juan Manuel de Rosas. Al parecer fue uno de los militares más adictos al Brigadier General. Nombrado Jefe del Estado Mayor, ocupó el Río Negro y derrotó al Cacique Paylloven. Más tarde alcanzó la isla Choele Choel y por asalto tomó ese territorio, haciendo prisioneros a todos los indios.
En 1839, por ley y en reconocimiento a su sobresaliente servicio a la Patria, se le entregaron tierras en El Talar, de aproximadamente 7.600 hectáreas.
El 6 de agosto de 1840 fue derrotado por Lavalle en el Combate de El Tala. El 20 de octubre, tras reorganizar sus fuerzas y junto al Comandante Herrado, derrotó a Lavalle en el combate de Muira.
En 1841 actuó como Jefe de la vanguardia de Oribe, y venció al General Videla del Ejército de Lavalle en el combate de San Calá. El 24 de septiembre derrotó al General Lamadrid en el Combate del Rodeo del Medio.
También participó en el sitio de Montevideo junto con el General Oribe, en 1843, donde fue destacada la actuación de las fuerzas del General Pacheco.
Durante el sitio de Montevideo (1844), al lograr salir el General Paz con el propósito de abrir una brecha, Oribe y Pacheco, luego de una cruenta batalla, rechazaron a Paz el 24 de Abril en el combate de Tres Cruces.
En 1845 asumió como Jefe de la Frontera del Centro, con asiento en Luján; organizó varios cuerpos y estableció los Fuertes de Bragado y Mulitas (hoy 25 de Mayo).
En 1850 fue elegido Diputado para la Legislatura de Buenos Aires.
En 1851, al levantarse Urquiza contra Rosas, fue nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Federales.
En 1852, disgustado con Rosas (según algunos no consideraba oportuno enfrentar a Urquiza en aquel momento), se abstuvo de participar en la Batalla de Caseros y se retiró a su estancia El Talar. Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre ese distanciamiento, y algunos opinan que si el General Pacheco y sus fuerzas hubieran estado en la batalla, el resultado de Caseros habría sido otro.
Después de la Revolución del 11 de Septiembre se lo nombró sucesivamente: Comandante General de Armas de la Provincia, luego General en Jefe de las Fuerzas de la Capital, y finalmente Ministro de Guerra y Marina, cargo que desempeñó hasta Febrero de 1853.El 25 de septiembre falleció en Buenos Aires. En el sepelio de sus restos hablaron, entre otros, el poeta Guido Spano y el General Mitre, quien había sido su adversario. En uno de sus párrafos dijo Mitre: “Los Generales de la República vienen a inclinarse con doloroso respeto sobre su cadáver. Ellos vienen a darle el último adiós a las puertas del sepulcro y le dirigen por mis labios estas palabras: General Pacheco, tus antiguos compañeros de armas y los que siguieron tus huellas cruzando los ásperos senderos de la guerra, desean goce en el lecho de la muerte; tanta paz como glorias alcanzasteis en la vida”.
Fuente: www. taladepacheco.com

lunes, 13 de julio de 2015

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PERIBEBUY

El 12 de agosto de 1869 se produce la Batalla para la conquista de la fortaleza de Peribebuy en la Guerra del Paraguay, 1869. Fuerzas argentinas al mando del General Luis M. Campos iniciaron el asalto, conquistando la plaza junto con tropas brasileñas. Esta acción se rememora en la marcha Capibary.

Guerra de la Triple Alianza. Llegado a Pirayú el 25 de Mayo, recién a fines de Julio, luego de dos meses de meditación, el Conde D’Eu, Príncipe Gastón María de Orleans, yerno del Emperador Pedro II, a cargo de las tropas aliadas, tomó la determinación de ir contra el Mariscal Francisco Solano López. Parecía dispuesto a realizar un avance frontal, tan difícil como audaz.

La presencia próxima del caudillo paraguayo, gravitando sobre su ánimo, le indujo después a pensar en operaciones menos arriesgadas. Y quedó convenido un movimiento envolvente, que amenazara la retaguardia de los paraguayos.

Por eso, el Conde D’Eu operaría sobre la izquierda de su oponente, a la cabeza de una poderosa columna que, haciendo un gran rodeo, iría por Paraguarí, Sapucay, Valenzuela e Itacurubí sobre Piribebuy y Ascurra. Los generales Emilio Mitre y José Antonio da Silva Guimaraes operarían al mismo tiempo sobre la derecha de los paraguayos, por los pasos de Altos y Atyrá, para salir en Tobatí y cortarles la retirada.

En Pirayú quedarían las fuerzas necesarias para amenazar el frente paraguayo y disimular el vasto movimiento proyectado.

El 28 de Julio se dio comienzo a la ejecución de este plan. Ese día partió por delante la vanguardia comandada por el general Juan Manuel Mena Barreto. En pos de ella avanzaron el mariscal Osorio,al frente del primer cuerpo del ejército imperial, el mariscal Plydoro da Fonseca Quintanilla Jordao, con el segundo cuerpo, y el Conde D’Eu con el resto de las tropas.

Eran más de 20.000 hombres de las tres armas, con poderosa artillería.

La plaza de Piribebuy estaba defendida por 1.600 hombres y doce cañones, a las órdenes del comandante Pedro Pablo Caballero.

El 10 de Agosto tomaron posición los aliados en torno del baluarte paraguayo, emplazando cincuenta y tres cañones en las alturas que lo dominaban. En todo el día siguiente continuó la reconcentración de las fuerzas aliadas y los preparativos del asalto.

La resistencia de los paraguayos fue tan tenaz como heroica. Los aliados varias veces rechazados, volvieron a la carga, hasta conseguir abrir una brecha en las trincheras, cuando las mujeres habían sustituido a los soldados paraguayos muertos y cargaban sus cañones, ya sin proyectiles, con frutas de coco, piedras, vidrios y arena.

La matanza fue espantosa. El cauce del arroyo Piribebuy quedó colmado de cadáveres.

El sangriento Conde de D’Eu vengó las pérdidas sufridas mandando degollar al comandante Caballero, al mayor Mariano López y a numerosos prisioneros y heridos. Y para completar su horrenda barbarie, mandó incendiar el Hospital de Sangre “manteniendo en su interior los enfermos – en su mayoría jóvenes y niños. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasilera que, cumpliendo las órdenes de ese loco príncipe, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que milagrosamente intentaban salir del la fogata. No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese” (Juan José Chiavenato. Genocidio Americano. La guerra del Paraguay. Carlos Schauman Editor, Asunción, 1984).

Así se inició la última campaña de la guerra, la llamada “Campaña de las Cordilleras”, fecunda en notas pavorosas, en la que el Conde D’Eu no se cansó de llenar de oprobio la bandera confiada a sus manos mercenarias.

Ese mismo día pudieron caer los aliados sobre Escurra o pudieron ocupar Caacupé. Para esto solo necesitaban recorrer un camino de cuatro leguas. Pero el vencedor se contentó con su precario triunfo y no supo sacar partido del éxito alcanzado. Y aquella inexplicable indecisión determinó el fracaso de todo el plan de operaciones

Fuentes
Chiavenato, Juan José - Genocidio Americano - La guerra del Paraguay - Carlos Schauman Editor, Asunción, 1984 / O’Leary, Juan E. - El Centauro de Ybycui - Editorial Le Levre Libre, París (1929).

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

domingo, 12 de julio de 2015

ANIVERSARIO DE LA EVACUACIÓN DE LAS TROPAS INGLESAS DE BUENOS AIRES

El ejército inglés, vencido en las gloriosas jornadas de la defensa de la ciudad de Buenos Aires durante los días 5 y 6 de este mes, comenzó la evacuación de la ciudad. El día 9 de julio comenzó el embarque de las tropas el cual concluyó el 12, haciéndose a la vela en el mismo día con rumbo a Montevideo, puerto donde permaneció por un período de dos meses hasta completar la total evacuación del Río de la Plata. Durante la operación de embarque que se prolongó por varios días por la bajante del río, se produjeron numerosas deserciones entre las tropas derrotadas.
Durante aquellos días de combate, al igual que en la anterior invasión, el pueblo de Buenos Aires se defendió heroicamente desde las ventanas y azoteas de las casas, infligiendo serias bajas a los invasores que, después de luchar sin esperanzas, debieron parlamentar y embarcarse nuevamente en su flota, para regresar a la isla lejana con la convicción de que esta gran aldea colonial de calles polvorientas y veredas altas era inconquistable.
Por esta razón, los hospitales de campaña estaban repletos de heridos de ambos bandos y el Virrey Liniers los recorría preocupándose por igual del estado de sus hombres y de los ingleses.
En una de sus visitas, el Coronel Kingston, que se hallaba próximo a la muerte, le preguntó haciendo un esfuerzo:
- General ¿Quiénes son unos soldados de porte altivo que visten de azul y blanco y ciñen al cuerpo airosa faja?
- Los Patricios – le respondió con simpatía Liniers.
- Batiéndome con ellos fui herido y me complace reconocer que jamás un militar pundonoroso pudo hallar más dignos y valientes enemigos. ¿Seríais tan generoso caballero, que concedierais un preciado don a un enemigo desgraciado?
- Concedido, Coronel, si está en mis manos poder hacerlo.
- Pues bien; permitid a que se me entierre en el cuartel de esos patricios, moriré feliz sabiendo que voy a dormir mi último sueño bajo la protección de esos valientes.
Así fueron de hidalgos y valientes los adversarios de esa época. Gloriosa época, en que si se hubiera hecho un verso por cada acto heroico, nuestra historia estaría escrita en estrofas.
Fuente: Juan Román Silveyra, Anecdotario Histórico Militar, Ediciones Argentinas Brunetti.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

sábado, 11 de julio de 2015

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GENERAL JUAN GREGORIO LAS HERAS

El 11 de julio de 1780, nace en la ciudad de Buenos Aires el General Juan G. Gregorio de Las Heras. Inició su carrera de las armas en 1806, durante la Primer Invasión Inglesa, combatiendo luego también en la Segunda. Al producirse la Revolución de Mayo, en 1810, se alistó y el 24 de octubre fue nombrado Sargento Mayor del cuerpo de Patricios de Córdoba. En 1813, cruzó la Cordillera de los Andes para combatir a los realistas junto a los chilenos independentistas al frente del cuerpo de Auxiliares de Chile, enviados por el gobierno de Buenos Aires. Triunfó en Cucha-Cucha y fue derrotado en Rancagua, protegiendo con los Auxiliares la retirada de los chilenos a la provincia de Mendoza. Se incorporó al Ejército de los Andes, organizando el Regimiento 11 de Infantería, que habría de cubrirse de gloria en las futuras campañas bajo su mando. Con el grado de Coronel combatió en Chacabuco y en otros hechos de armas en Chile. Fue Jefe del Estado Mayor del Ejército Libertador del Perú. En 1822 volvió a Buenos Aires, siendo nombrado plenipotenciario ante las autoridades españolas que gobernaban el Alto Perú (hoy Bolivia). El 2 de agosto de 1824 fue designado gobernador de la provincia de Buenos Aires y el 23 de enero de 1825 puesto a cargo del poder ejecutivo Nacional. En 1828, fue ascendido a General. Falleció en Santiago de Chile el 06 de febrero de 1866.
EL HEROISMO DE LAS HERAS EN EL ATAQUE A TALCAHUANO
El General D. Juan Gregorio Gualberto de Las Heras era porteño e hizo sus primeras armas como oficial miliciano durante las invasiones inglesas. En 1813 marchó a Chile al mando de los “Auxiliares Argentinos” formados por soldados reclutados en las provincias de Córdoba y Mendoza.
Al frente de esa tropa se batió como un héroe en Cucha Cucha y, después de la derrota de los chilenos en Rancagua, regresó a la Patria, donde se le confió el mando de una Unidad de reciente formación, cuya base fueron los “Auxiliares”, que luego se inmortalizó con el nombre de “Leones Invencibles de Las Heras” y que aún subsiste: “El Batallón Nº 11 de los Andes”.
Combatió en Chacabuco y en Gavilán y, cuando el ejército argentino-chileno que mandaba O’Higgins puso sitio a la fortaleza de Talcahuano, fue designado para atacar el Morro artillado de la derecha. El 6 de diciembre de1817 rompió la marcha el glorioso Nº 11 antes de despuntar el alba y, poco después, los fuegos de los defensores alumbraban el escenario dantesco de la acción.
En avance inexorable y resistiendo a las descargas del enemigo, los infantes de Las Heras ocuparon la posición después de una corta pero sangrienta lucha, donde la bayoneta y el sable hirieron y desgarraron sin descanso. Al querer internarse en la fortaleza se encontró el Jefe argentino con una profunda zanja, cuyo puente había sido levantado, que impedía su paso y desde allí se trabó en un combate por el fuego con las fuerzas de Su Majestad que, justo es decirlo, se defendían con singular denuedo. Al amanecer, la posición de los conquistadores del Morro se hizo insostenible, sin embargo, Las Heras continuó al frente de sus hombres, sin retroceder un paso, hasta que recibió la orden de retirarse.
Sin mayor apuro, el bravo Jefe del 11º mandó retirar primero a los heridos y luego a los prisioneros, clavó los cañones del enemigo que tan valerosamente habían tomado y luego, sereno y magnífico, inició el repliegue al redoblar de los tambores, como si fuera en una parada, bajo el fuego de toda la artillería enemiga.
Cuentan los que tuvieron el honor de presenciar la heroica actitud de este coloso de la Patria, que se dirigió a su punto de partida con la espada bajo el brazo y señalando, con el brazo extendido el camino que debía seguir su tropa.
Estos son los ejemplos que deben seguirse para lograr proyectar un porvenir luminoso e inmenzo para nuestra Patria. Los Padres de la Patria tuvieron esa talla y ese temple. Rindámosle el homenaje que merecen y llevemos a Nuestra Nación al lugar que merece.
Fuente: Juan Román Silveyra, Anecdotario Histórico Militar, Ediciones Argentinas Brunetti.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

http://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG