lunes, 10 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA CREACION DE LA BASE DE APOYO LOGÍSTICO "COMODORO RIVADAVIA"

Felicitamos, en su día, a quienes integran la BAL “Comodoro Rivadavia”, que brinda apoyo en el ambiente geográfico particular de desierto patagónico.
La Base de Apoyo Logística "Comodoro Rivadavia" tiene sus orígenes en los Talleres Militares de reparaciones "Patagonia" iniciando sus actividades el 17 de Noviembre del año 1945 estando sus instalaciones en Km 3 , trasladándose con posterioridad a su actual asiento de paz fusionándose con los Talleres de Mantenimiento "Comodoro Rivadavia" . 
El 16 de Noviembre de 1964 cambia nuevamente su denominación por la de Batallon Logistico 9. 
El 02 de Junio de 1976 destaca personal y medios para participar en la lucha antisubversiva en la Provincia de Buenos Aires.
El 14 de Noviembre de 1978 participa con la totalidad de su personal y medios en el ejercicio de movilización ante el probable conflicto bélico con la república de CHILE , operando sus instalaciones en apoyo a la GUC en la localidad de Río Mayo . 
En el año 1982 participa con parte de su personal y medios en el apoyo a la fuerza de ¨Malvinas¨; cabiéndole el honor de ser el primer elemento logístico en operaciones en las islas.
El Ejército Argentino condecora a la Bandera Nacional de Guerra de la Unidad con la Medalla “A LOS QUE COMBATIERON EN EL ATLÁNTICO SUR”.
El 15 de noviembre de 1985, el Gobierno de la Provincia de Santa Fe condecora a la Bandera Nacional de Guerra de la Unidad con la Medalla “A LOS QUE COMBATIERON EN EL ATLÁNTICO SUR”.
El 10 de Abril de 1992 por Orden Especial 837/90 se conforma la “Base de Apoyo Logístico Comodoro Rivadavia” sobre las bases del B Log 9. Siendo su primer jefe el Tcnl D Carlos Alejandro Barberan. 
A partir del 01 de enero de 1993 la Ca Mant VVC 181 pasa a ser una subunidad orgánica de la BAL incrementando su capacidad de mantenimiento de VVC , siendo su responsabilidad las provincias de Neuquen , Río Negro , Chubut y Santa Cruz .
Hoy aporta personal y medios en las “Organizaciones Militares de Paz”.
Fuente: www.brigadamecanizadaix.ejercito.mil.ar

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domingo, 9 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA SECCIÓN DE AVIACIÓN DE EJÉRCITO DE MONTAÑA NRO. 8.

"Ad Maiorem Patria Gloriam"

Desde su ubicación en El Plumerillo, Provincia de Mendoza, desde 1991 cumple la misión de apoyo a tropas de montaña, búsqueda y enlace.
La misión de la Aviación de Ejército incrementará la capacidad de las fuerzas terrestres para realizar operaciones militares, empleando en la tercera dimensión sus medios aéreos orgánicos para la ejecución de funciones de combate, apoyo de fuego, apoyo de combate. Esencialmente la Aviación participa en la batalla ejecutando operaciones aeromóviles, de apoyo de fuego, defensa aérea, defensa antitanque, exploración y reconocimiento, observación, vigilancia aérea, comando, control, comunicaciones e inteligencia (C3I) y guerra electrónica.
La misión cobrará mayor relevancia cuando las operaciones terrestres se desarrollen en grandes espacios, con poca densidad de tropas o cuando se deba operar con flancos libres, retaguardias expuestas y en zonas no totalmente bajo propio control, proporcionando movilidad táctica para desplazar rápidamente efectivos para ocupar lugares críticos, efectuar cercos o lograr la concentración de medios.
Sus elementos proporcionarán a los comandos terrestres, la posibilidad de introducir modificaciones significativas en la relación del poder de combate en lapsos reducidos, creando las condiciones para el éxito o aprovechando aquellas que se hubieran producido durante el desarrollo del combate.
Fuente: Ejercito Argentino.
 
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sábado, 8 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL DR. FRANCISCO JAVIER MUÑIZ

Francisco Javier Thomas de la Concepción Muñiz nació el 21 de diciembre de 1795 en Monte Grande, Provincia de Buenos Aires. Sus padres, Don Alberto José Muñiz y Doña Bernardina Frutos, se trasladaron a Buenos Aires para que Francisco continúe con su educación. A los 11 años, a pesar de que su edad lo eximía de tal compromiso, se alista como cadete en el Regimiento de Andaluces para intervenir en la heroica defensa de Buenos Aires y es herido de bala en la pierna derecha. En 1812, en la fundación de la Segunda Sociedad Patriótica Literaria donde Muñiz colabora con el doctor José León Banegas en la redacción del célebre Manifiesto que instaba a declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. A los 18 años se inscribe en el primer curso de teología del Colegio San Carlos.
En 1814 el doctor Cosme Argerich resuelve fundar el Instituto Médico-Militar con el fin de formar cirujanos para los ejércitos. Entre sus alumnos figura Francisco Muñiz, quien decidió servir a la patria desde las filas de la sanidad militar. En 1821, el ministro Bernardino Rivadavia, al crear la Universidad de Buenos Aires con su departamento de Medicina, clausura el Instituto Médico Militar por lo que Muñiz se ve obligado a rendir sus últimos exámenes en dicho Departamento para graduarse como médico en 1822. 
Al año siguiente, pregona ideas que anticipan el federalismo y auspicia las instituciones liberales en la edición de una revista El Teatro de la Opinión. Esta etapa periodística coincide con un período de deterioro en su salud que se prolonga hasta enero de 1825 cuando, acepta el nombramiento de cirujano del Cantón de la Guardia de Chascomús. En la localidad acampa el regimiento de coraceros de Buenos Aires al mando del Coronel Juan Lavalle, de quien se hace muy amigo y a quien asiste en los combates de Sauce Grande y Toldos Viejos. El contrato de Muñiz tenía una duración de seis meses, el ejemplar médico hace caso omiso de esta disposición y continúa un mes más, hasta el retiro del último soldado herido en el pueblo. En estas expediciones al desierto realiza estudios etnográficos sobre los usos y costumbres de los aborígenes como también inaugura los trabajos iniciales de la paleontología argentina al encontrar en la laguna de esa localidad restos fósiles que omite documentar por ser un simple aficionado y que el explorador francés D’Orbigny se adjudica trece años después. 
En 1826 la guerra con el Brasil lo encuentra en Buenos Aires ejerciendo su profesión y proyectando sus conocimientos en ciencias naturales. Se confía a Muñiz el cargo de médico y cirujano principal con el grado de Teniente Coronel. El General de Alvear, asume el mando de las fuerzas y se convierte en el referente de Muñiz por su agilidad mental y preparación técnica. Una bala atraviesa la parte superior de la pierna izquierda del General Lavalle a quien Muñiz atiende y pone fuera de peligro. El jefe del Estado Mayor del Ejército, General Lucio Mansilla, en abril de 1827 deja constancia del esmero del facultativo distinguido con los Cordones y Laureles de Ituzaingó y el Escudo de la República.
Muñiz solicita ser designado para ocupar la Cátedra de Partos y Medicina Legal de la Escuela de Medicina desde el campamento General del Ejército. El gobierno no hace lugar al ofrecimiento, desaire que entristece a Muñiz. Pocos meses después, vuelve sobre sus pasos y en el último día de gobierno de Rivadavia en la Presidencia de la República repara la injusticia designando a Muñiz al mando de la cátedra. El 20 de septiembre de 1827 un decreto del gobierno de Manuel Dorrego deja en suspenso y sin efecto tal nombramiento por considerar infructuosa la enseñanza de partos tomando como excusa que Muñiz no tenía el título de Doctor en medicina. 
El 30 de septiembre de 1828 contrae matrimonio con Ramona Bastarte y resuelve alejarse de Buenos Aires y fijar su residencia en la Villa de Luján donde permaneció por 20 años ya que lo favorecía en su salud. Como médico de policía y encargado de la administración de la vacuna en el Departamento, instruye a los propietarios acerca de enfermedades animales (ya que el país carece de veterinarios), propaga la vacuna, pide la eliminación de curanderos y parteras, y ensaya el tratamiento de afecciones cutáneas con la inoculación múltiple o repetida de la vacuna humana logrando por esto último la designación de Miembro Honorario de la Real Sociedad Jenneriana de Londres. El 20 de marzo de 1830 es nombrado cirujano del regimiento 2 de caballería con asiento en la villa. 
Durante su permanencia en Luján el doctor Muñiz efectuó fecundos y valiosos trabajos paleontológicos, sacando a luz, como dice Babini, “el extraordinario mundo fósil sepulto en las barrancas de su río”. En Luján reunió, estudió y clasificó abundante material paleontológico, en el que hay restos de megaterio, mastodontes, toxodontes, milodontes, gliptodontes, etc. En 1841 lo obsequió al gobernador Rosas, coleccionado en 11 cajas de cuyo contenido dio cuenta La Gaceta Mercantil. Rosas a su vez, obsequió dicha colección al almirante francés Juan Enrique José Dupotet –jefe de la escuadra de Francia en el Plata y reemplazante de Leblanc-, lo que ha dado lugar a severas críticas por parte de los antirrosistas. Al respecto Andrés Ivern puntualiza que la entrega de tan valioso material a Francia fue hecha por Rosas, seguramente, con el doble fin de cicatrizar heridas de guerra y de demostrar la capacidad científica argentina a una potencia que nos había creído colonizables. Desde el punto de vista de la ciencia nada se perdió con el obsequio, ya que el envío fue a poder precisamente de la nación que era el principal centro de estudios paleontológicos, con sabios como Paul Rivet. Si hubo protestas de algunos naturalistas, como Florentino Ameghino, hay que tener en cuenta que de aquel centro científico provinieron las refutaciones a ciertas conclusiones de este último. Por otra parte debe recordarse que el propio Ameghino en 1878 viajó a Europa y allí exhibió su colección paleontológica en la Exposición Universal de París vendiendo luego una colección de fósiles a ciento veinte mil francos al famoso y acaudalado paleontólogo americano Cope. El propio Muñiz ofreció en venta a Darwin otra colección y en 1861 donó otros fósiles a la Academia de Ciencias de Estocolmo.
El descubrimiento paleontológico más importante de Muñiz fue, según los historiadores de la ciencia, el del tigre fósil, por él descrito en 1845, en informe que publicó La Gaceta Mercantil. Se trata de la especie que él llamó Muñifelis bonaerensis, estudiado también por Kaup, Owen, Lund, Cuvier y Blainville, y que en la hodierna nomenclatura científica se denomina Smilodon bonaerensis (Muñiz).
También encontró en Luján huesos de un caballo fósil, bajo el esqueleto de un megaterio. Y otra novedad fue el hallazgo de un árbol fósil en la pampa, que anunció a diversos naturalistas y museos. Las determinaciones del sabio argentino sobre estos fósiles eran exactas, según aserto de Germán Burmeister.
En septiembre de 1841 Muñiz reconoce la existencia del mal de cow pox en una vaca. Saca de las ubres seis costras, las envuelve en láminas de plomo, las sella y las entrega al dueño del animal. Días después y, ante la presencia de testigos y un juez de paz, vacuna a varios niños con las costras. Los resultados positivos no se hicieron esperar. En 1844, la ciudad de Buenos Aires está desprovista de la vacuna por lo que Muñiz se traslada a la metrópoli con una de sus hijas de pocos meses, recién vacunada y con cuya linfa pudieron ser inoculadas más de veinte personas. Lamentablemente la pequeña muere al contraer una enfermedad infecciosa. 
Graduado de Médico, Muñiz se aproximaba a los 50 años de edad sin haber obtenido el título de Doctor en Medicina. Entonces, el 17 de septiembre de 1844 presentó su tesis y se le fue otorgado el anhelado diploma. En marzo de ese mismo año Muñiz, pública Descripción y curación de la fiebre escarlatina, anticipándose a un concepto que aún hoy pugna por abrirse camino: el médico es del todo médico sólo si a la vez es psicólogo. 
A fines de 1848 resuelve regresar a la escena metropolitana. En abril de 1849, Rosas lo designa Conjuez del Tribunal de Medicina y en febrero de 1850 se hace cargo de la enseñanza de partos, enfermedades de mujeres y niños en la Facultad de Medicina. 
Organiza la remisión del material médico necesario para la asistencia de los heridos en la batalla de Caseros. Por el Pacto de San José de Flores firmado el 11 de noviembre de 1859 Buenos Aires se declara parte integrante de la Confederación y renuncia al mantenimiento de relaciones diplomáticas con las potencias extranjeras. Se convoca a elecciones de convencionales con el objeto de proponer reformas a la Constitución Nacional de 1853. En los comicios del 2 de diciembre Muñiz resulta electo pero aún no repuesto de sus dolencias recién se incorpora el 25 de abril. En las elecciones del 5 de agosto de 1860 sale electo senador por la Capital a la legislatura de la Provincia. Poco tiempo dura esta representación pues resulta consagrado diputado Nacional al Congreso de Paraná el 23 de diciembre de ese año. En 1861 remite una nota al Senado de la Provincia comunicándole que se considera separado de este cuerpo por reputar incompatible su desempeño con la diputación nacional. En septiembre de 1861 se designa a Muñiz senador por la Capital. Al año siguiente forma la Comisión de Negocios Constitucionales y establece en octubre de 1862 que la Asamblea General de la Provincia no acepta ley sancionado por el Congreso de la Nacional, en cuya virtud se federaliza por tres años el territorio de la Provincia. Es reelecto senador el 29 de marzo de 1863.
Renovada la contienda civil en 1861 entre Buenos Aires y la Confederación, Muñiz disminuido todavía físicamente ofrece sus servicios en calidad de subalterno y al no tener éxito insiste en su gestión; el gobierno lo designa Jefe de las Ambulancias establecidas en la línea de fortificaciones. 
En 1865 sobreviene la Guerra con el Paraguay. Con 70 años a cuestas, Muñiz reitera su patriótica oferta. El Vicepresidente Marcos Paz la acepta y agradece en nombre del país. Vestido de paisano, con instrumental quirúrgico a cuestas se presenta en el Cuartel General de Paso de los Libres ante el sorprendido General Mitre. En febrero de 1866 se le recomienda la organización y dirección de todos los hospitales instalados en Corrientes donde combate la epidemia de cólera y ayuda a morir a uno de sus hijos. Permanece en Corrientes hasta octubre de 1868, año en que fallece su esposa. 
En agosto de 1869 renuncia a sus cargos y se retira a la vida privada. La Legislatura de Buenos Aires le rinde homenaje al acordarle una pensión. 
A comienzos de 1871, la epidemia de fiebre amarilla invade la metrópoli. El médico en su retiro, no olvida su deber hipocrático y auxilia a las víctimas. 
Alberga en su quinta de Morón al joven Francisco López Torres, amigo de su familia, quien no consigue aislarse del mal. Muñiz lo atiende y en tal empeño contrae el mal y muere el 8 de abril. Sus restos descansan en la Recoleta. 
Su nombre al frente de un hospital entraña un acto de justicia histórica. 

Fuentes: Chavez, Fermín – La Cultura en la Epoca de Rosas / Ivern, Andrés – Rosas y la Medicina /Lanuque, María Cecilia – Francisco Muñiz, Un Médico Comprometido / Los Hermanos Ameghino. Museo Argentino de Ciencias Naturales. 
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viernes, 7 de abril de 2017

EL TANGO Y EL EJERCITO ARGENTINO

En los comienzos del siglo XX, muchos músicos se inspiraron en el Ejército y brindaron su aporte en composiciones dedicadas a hechos y protagonistas de la epopeya emancipadora que marcaron nuestra historia o, simplemente, a anécdotas de la vida militar.
De las tantas partituras consultadas, privilegiamos las más antiguas, las anteriores a los años 20, una etapa de esplendor de la música ciudadana. Sin seguir un orden cronológico, citamos primero los temas dedicados a los tres enfrentamientos del General San Martín en Chile, en su recorrido libertario: Chacabuco, tango de Carlos Hernani Macchi, dedicado “Al distinguido Dr. Gowland” y llevado al disco por el Cuarteto del Centenario. El autor, violinista y flautista, integró el cuarteto La Armonía junto al Negro Thompson (guitarra), Manuel Firpo (bandoneón) y José Bonano (violín). También estuvo en los conjuntos de Juan Maglio (Pacho) y de Domingo Santa Cruz. Hernani fue gran amigo de Eduardo Arolas y, entre su obra podemos mencionar: Sarita, El reservado y Herminia. El título apuntado hace referencia a la batalla librada el 12 de febrero de 1817, en la cuesta andina de ese nombre, donde San Martín derrotó a los españoles, conducidos por el General Maroto. Los estrategas la han considerado, para su tiempo, un modelo del arte militar.
Otro tango con referencia sanmartiniana es Cancha Rayada, de Alejandro Carlos Rolla quien, acorde a la costumbre de esos tiempos, firmó la partitura con la correspondiente dedicatoria: “A los Sres. Luis A. Terragno y Ricardo B. Bergallo”. Rolla, violinista en la década de 1910, escribió un método de estudio primario de bandoneón; fue maestro de numerosos violinistas y compuso muchos temas, entre ellos: Bicarbonato, Bocanegra, De mi cosecha, El barquinazo, En punta y Plata vieja. A veces usaba el seudónimo Paul Frederik. El título del tango aludido evoca la derrota ante los realistas, conducidos por el General Ordóñez, cerca de la ciudad de Talca.

EMBLEMÁTICO
El tango Maipo, de Eduardo Arolas, registrado por muchos intérpretes (De Caro, D'Arienzo, entre ellos), data de 1918, al cumplirse el centenario de la batalla de Maipú. Un crítico musical dijo: «Notas que erizan la piel. Melodía estremecedora. Dolor con orgullo». El combate fue muy sangriento, duró seis horas y, a partir de esta victoria, se afianzó definitivamente la libertad de Chile.

Un título original
Dos en línea, identifica al tango de Pedro Soffia (1890-1976). “A mis camaradas, los conscriptos del Regimiento 2 de infantería de línea”, reza la dedicatoria. Lo grabó el Cuarteto del Centenario. Este compositor, dedicado a la música de cámara, también hizo otros tangos: Bordoneando, Echale arroz a ese guiso, El archivista, El cabo Fels. Tuvo un conservatorio, fundó la biblioteca Esnaola y, durante 30 años, dirigió la Asociación Argentina de Música de Cámara. Otro título curioso es Cabo de Cuarto, tango de Alfredo Bevilacqua. “Dedicado al Teniente Coronel de la Nación Domingo Cedeyra”. La expresión alude al suboficial encargado de conducir al personal de guardia. En esa misma línea mencionamos El lampazo, tango de Hermes Peresini. “Dedicado al teniente Juan Fernández Otaño”, alusivo al Servicio Militar. Es el mismo autor de Chela y Violetita. El gran Arturo De Bassi compuso el tango El recluta, dedicado “A mis amigos Menéndez y Arturo Astudillo”. Un elemento infaltable en el Ejército, El clarín , sirvió de título a un tango de Carlos Nasca, quien compuso también ¡Atención…! dedicado “al Sr. D. Martín” y, entre otros, El Gaucho Relámpago, “Dedicado al Teniente Coronel Fermín Barrera Pizarro”.

MÁS TÍTULOS
Por lo general, todos estos tangos fueron instrumentales, carecen de letras, como: Conscriptos, del pianista Pancho Nicolín, “Dedicado a los Señores Jorge Durán, Miguel Suárez, Virgilio Poggi y Raúl Quiroga”, y suyo también es el tango Tocalo más fuerte . El tango Derecho al Cuatro, de Juan A. Buratote, “Dedicado a mis amigos Antonio Bozzolla y Rodolfo Parodi (hijo)”, es el único que se conoce de este autor. Del tango Diana, de R. Mazzeo. “Dedicado al amigo Pedro Estillo”, tampoco hay datos del autor. Podría tratarse de Alfredo Rosario Mazzeo, quien fue violinista de Juan D'Arienzo y compositor de Lamento, Los 33 Orientales (homónimo de la obra de Eduardo Pereyra, que luego se convertiría en La uruguayita Lucía), y La muchacha del tango, con letra de Luis Rubistein, entre otros. Seguimos recordando más temas de la guardia vieja relacionados con el Ejército: R.4 (Regimiento 4 ), tango de Eusebio Severo Giorno, de 1913. 
Dedicado a jefes y oficiales del R.4 de infantería”. El autor figura entre los socios de Sadaic, en los años '40. Otro título es el El artillero, de Eduardo y Juan José Villegas, “Dedicado a la clase 1895 de la R. P. Montada”. Fue llevado al disco por el Cuarteto del Centenario. Sólo Juan José, figura en Sadaic en 1941. Centinela alerta, es un tango de Arnaldo Barsanti (1889-1971), quien fue director, compositor y autor teatral. Dirigió el Quinteto Polito en la grabación del tango Chupadedo. Admiraba la música clásica; así varias de sus composiciones tangueras llevan títulos de óperas: Otello, Rigoleto, La traviata, Trovatore y de obras nacionales, es el caso de Las de Barranco. También hizo Anastasio, el Pollo (una de las mejores versiones grabadas por la orquesta de Miguel Nijenson). Fue cónsul en Alemania, antes de la segunda guerra mundial. Epopeyas (1810-1910) es el título de un tango de V. V. Guridi, sin más datos sobre este tango, obviamente relacionado con el Centenario de Mayo.

CURIOSIDAD
El tango 6ta del R2, es el título primitivo del clásico Inspiración, de Peregrino Paulos. “Dedicado a la sexta compañía del regimiento 2 de infantería”. El título se lo sugirió su hermano, el pianista Niels Jorge Paulos (luego Nelson Jorge), en homenaje a sus compañeros del servicio militar. El tema fue conocido, en 1918, a través de la orquesta de Augusto P. Berto. Cuando lo grabó Roberto Firpo, en 1922, ya tomó su título definitivo. No se conoce la partitura original. Tuvo numerosas versiones y fue Luis Rubistein quien le puso una letra que nada tiene que ver con la intención inicial. El primer cantor que lo grabó fue Agustín Magaldi. 
Hay un tema de nombre Granaderos argentinos, lancero, de Miguel Sciutti, desconociéndose otra información. En la línea de fuego , es un tango de Alberto Rodríguez, dedicado “A mi querido amigo Hernando Sañudo”. El autor nació en Tacuarembó, Uruguay, era bandoneonista y está considerado el maestro de Minotto Di Cicco, quien fuera durante cuatro décadas primer fueye de su connacional Francisco Canaro. Alberto Rodríguez vivió muchos años en Avellaneda e integró las primeras formaciones de Osvaldo Fresedo, quien le registró once temas (de 1925 a 1933), entre ellos: Acuarelas, Flores, Del pasado, Percantina y Tus ojos.

CORRENTINO DE LEY
El conocido músico Manuel Campoamor compuso el tango Sargento Cabral , “Dedicado al distinguido señor Leopoldo Corretjer”. Grabado por el Cuarteto del Centenario, se trata de un homenaje al sargento correntino Juan Bautista Cabral, que el 3 de febrero de 1813, en el combate de San Lorenzo y, a costa de su vida, salvó al General San Martín de un riesgoso trance, atrapado bajo su caballo. Por su parte, el antes citado Augusto P. Berto, polifacético instrumentista y compositor (La payanca, Don Esteban) hizo el tango Curupaytí, “Dedicado a mis amigos Luis Teisseire, José Fuster y Espinosa Nava”. Era una localidad de la República del Paraguay, ubicada en la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná.

Allí, el 22 de septiembre de 1866, las fuerzas de la Triple Alianza al mando del General Mitre, con 20.000 hombres, atacaron a los paraguayos al mando del General José Eduardo Díaz, quien rechazó el avance rival. Hubo 5.000 bajas. Seguramente deben existir más tangos, entre los 70.000 registrados en Sadaic, que involucren a nombres y acontecimientos relacionados con la lucha emancipadora de los primeros tiempos de la consolidación de nuestra patria, según la concibieron personajes que se la jugaron en momentos por cierto muy difíciles, a principios del Siglo XIX. El tango, por lo visto en esta reseña, no ha permanecido ajeno en cuanto a reconocer esos valores, ciertamente despojados de otro interés que no fuera el amor a su terruño. 
Fuente: Bruno Cespi y Néstor Pinsón

Gestas patrióticas
El rechazo de Buenos Aires a una tentativa invasora, considerado como uno de los hitos en la historia argentina, dio lugar al tango Reconquista , de Alfredo Bevilacqua. “Dedicado al escribano Esteban Benza”. Lo grabó el Cuarteto del Centenario. Se refiere a la primera invasión inglesa del 27 de junio de 1806. Comandaba las tropas el Brigadier William Carr Beresford. Luego de dos semanas, cuando la ciudad ya estaba a punto de ser sometida, la resistencia criolla, bajo el mando de Santiago de Liniers, un francés al servicio de la corona española, logró reconquistarla. Los ingleses se rindieron el 12 de agosto, fecha hoy lamentablemente poco recordada. El tango Tacuarí, de Juan Maglio (Pacho), fue grabado por el autor y, también, por el Cuarteto del Centenario. Evoca la heroica batalla del 19 de marzo de 1811, en Paraguay, donde el General Manuel Belgrano con un puñado de hombres y una gran astucia, logró hacer retroceder a 2.000 soldados del enemigo, para luego pactar con el comandante español una retirada digna, con intercambio de prisioneros.


Maipo (Tango – 1918)

Vuelve a mí, recuerdo del ayer
con el brillar de luces en escena;
siempre el mismo fulgor,
las viejas candilejas

son como estrellas... 
Otra vez, vibra en la noche aquel 
sueño de amor y canto del pasado; 
sombras que corretean 
por este viejo tablado de ayer. 

Marquesinas de mis sueños, 
mil destellos de colores, 
figuras esculturales, 
nombres que están olvidados... 
corre el tiempo y el recuerdo 
se entrelaza con la pena... 
el sabor de cosas de antes 
guardadas con tanto amor... 

El viejo Maipo nos vio bajo sus luces 
aquellos días tan llenos de ternuras 
soñar amores que fueron embeleso... 
con toda el alma, con toda la ilusión, 
con estas notas, con este tango triste, 
quiero contarte teatro de mi pueblo 
aquello que guardé en mi corazón, 
tal como lo viví... tan lleno de emoción. 
Música: Eduardo Arolas.

Este tango, registrado por muchos intérpretes (De Caro, D'Arienzo, entre ellos), fue compuesto en 1918 al cumplirse el centenario de la batalla de Maipú. Más actual, usufructuando la bella melodía de Arolas y su título, el escritor y autor teatral Elio Marchi le adosó la letra precedente, que nada tiene que ver con el histórico hecho, sino con el porteño teatro Maipo
Fuente: Hugo Gregorutti para Diario Soldados Digital.

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jueves, 6 de abril de 2017

COMIENZA EL DESPLAZAMIENTO EN LAS ISLAS

El 6 de abril de 1982, el Regimiento de Infantería 8, ya alistado, inició sus desplazamientos por modo aéreo desde Comodoro Rivadavia hacia el archipiélago de las Malvinas. El primer contingente arribó a Puerto Argentino el mismo día, a las 12.20, para trasladarse definitivamente a Bahía Fox el 9 de abril. Con estos efectivos y la Compañía de Ingenieros 9 se constituyó la Fuerza de Tareas Reconquista, que junto con el Regimiento de Infanteria 5, ocuparon la Isla Gran Malvina durante el desarrollo del conflicto.
Los dias anteriores, entre el 4 y 5 de abril, se habian realizado ocupaciones.
El dia 4, en una exitosa operación helitransportada, la Compañía “C” del Regimiento de Infantería 25 tomó la localidad de Darwin - Goose Green. Su jefe informó que había procedido a ocupar la localidad sin encontrar oposición. Los efectivos militares se emplazaron en posición de combate y mantuvieron la pista de aterrizaje de la zona en condiciones de empleo. Asimismo, arribaron ese día el Gobernador Militar, el equipo de gobierno y personal civil. 
Ya el 5 de abril, a las 16.00, el jefe de la Compañía de Ingenieros 9 con parte de sus efectivos desembarcó en Bahía Fox, en la Isla Gran Malvina, ocupando y asegurando la localidad, actividad que se concretó en las últimas horas de la tarde. Con este acto por primera vez se enarbolaba la enseña Nacional en la Isla.
Fuente: Ejercito.

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miércoles, 5 de abril de 2017

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE MAYPO

Atento al avance español, San Martín, convencido de su plena capacidad para oponerse al mismo consideró esta geografía como la más adecuada para presentar batalla. El dispositivo patriota se desplegó, el 4 de abril, sobre Loma Blanca y el realista, al mando de Osorio, sobre la elevación triangular. En las primeras horas de la mañana siguiente, el Libertador hizo el reconocimiento de la posición enemiga, observando que el grueso de las fuerzas españolas se había desplegado sobre un costado de la meseta previendo la posibilidad de un envolvimiento del mismo. El jefe realista había mandado emplazar dos cañones sobre el cerro Errázuriz y reforzado su artillería con cuatro compañías de Cazadores. Según el relato de O’Brien, San Martín exclamó: “Osorio es más torpe de lo que yo creía. El triunfo de este día es nuestro: ¡el sol por testigo!”
El plan realista fue defensivo, pues Osorio, en su parte del 17 de abril, manifestó que esperaba conocer las ideas de San Martín. El jefe español distribuyó sus fuerzas en línea, sobre la base de tres agrupaciones: Primo de Rivera (compañías de Granaderos y Cazadores), Morla y Ordóñez. En el ejército realista algunos jefes, como Ordóñez y Morgado, sostenían la necesidad de una actitud ofensiva, tal cual había ocurrido en la junta de guerra previa a Cancha Rayada. Estos disensos se hicieron sentir también durante el combate y contribuyeron a la derrota española en Maipo. Un aspecto interesante del dispositivo inicial de Osorio fue que no dejó reserva: durante la batalla intentó organizarla sobre la base de la agrupación de Granaderos y Cazadores de Primo de Rivera, pero fue imposible por estar este jefe empeñado en combate con la división de Las Heras.
El plan y el dispositivo de San Martín, en cambio, fue ofensivo, aprovechando las ventajas del terreno para lograr una rápida victoria. Comprendió dos líneas y tres divisiones: Las Heras, al oeste;Alvarado, al centro-este y la reserva, con tres batallones a órdenes de Quintana, centro y retaguardia.
La batalla se inició con un intenso fuego de la artillería patriota, que fue contestado por la realista. Era cerca del mediodía del 5 de abril de 1818. La división Las Heras encabezó el ataque a la posición de Primo de Rivera, con el fin de conquistarla y amenazar luego el flanco del dispositivo enemigo. La artillería española de los cerrillos de Errázuriz, abrió fuego de flanco sobre el Batallón No 11, sin detenerlo, mientras que los Dragones de Morado cayeron sobre Las Heras, quien ordenó a Zapiola para que los contuviera.
Entre tanto, la artillería de Blanco Encalada trataba de neutralizar el contraataque de los Dragones. Los dos escuadrones que encabezaban la formación de los Granaderos a Caballo, a las órdenes de Escalada y Medina, arrollaron a los Dragones empujándolos hacia el flanco noroeste del dispositivo realista (división “Morla”), pero, después de sufrir bajas, fueron obligados a replegarse. Reorganizados, con cuatro escuadrones, volvieron los Granaderos patriotas al ataque, haciendo desaparecer a los Dragones del campo de batalla.
El Batallón N 19 se posesionó de una pequeña altura desde la cual amenazó a los batallones Burgos y Arequipa. Cuando la División Alvarado, acompañando el avance de Las Heras, se encontraba a media distancia de la primera línea realista, Ordóñez ordeno un contraataque frontal con toda su división, que fue acompañada por los batallones Burgos y Arequipa. El Libertador ordenó, inicialmente, que la artillería de Borgono tratara de detener tal reacción, cosa que pudo concretar “con fuego de metralla”, pero sin impedir una cierta vacilación que fue salvada por la oportuna presencia de Quintana con la reserva.
Este fue el momento crítico de la batalla. Las Heras ordenó que el Batallón “Infantes de la Patria” concurriera en ayuda de Alvarado, para equilibrar la situación. Si bien la caballería realista del flanco derecho había sido cargada y derrotada por Freire, subsistía el peligro del avance de Ordóñez. San Martín dispuso el rápido movimiento de la reserva, que con sus tres batallones ejecutó un ataque al flanco derecho del dispositivo español que había iniciado el contraataque. El brigadier Osorio, antes de producirse la crisis patriota, había dispuesto la concurrencia de Primo de Rivera como reserva. Esta orden, que inicialmente podría haberse cumplido con cierta dificultad, se ejecutó en el peor momento, porque los efectivos de Errázuriz estaban aislados del resto de la acción. En el cuadro final de la batalla, el dispositivo realista fue rodeado por la división Las Heras al oeste, Alvarado en el centro y Quintana al este. Ambas caballerías patriotas, de Zapiola y de Freire, completaron el cerco. Osorio trató de replegarse sobre la hacienda “Los Espejos”, y no consiguiéndolo, huyó en dirección a Talcahuano. Ordóñez ofreció la última resistencia en la misma hacienda, viéndose obligado a rendirse en menos de media hora. La batalla finalizó hacia las seis de la tarde: los españoles tuvieron 2.000 muertos y fueron hechos prisioneros unos 3.000 hombres. Perdieron toda la artillería, parque y servicios logísticos, además de numeroso armamento. El ejército patriota sufrió la perdida de 1.000 hombres, entre muertos y heridos. La batalla se ejecutó como una típica acción de aniquilamiento. Podemos afirmar que el triunfo patriota de Maipú consolidó la independencia de Chile, contribuyendo, en gran medida, a asegurar la futura expedición sobre el Perú y a hacer posible la acción vigorosa de Bolívar en Colombia y Venezuela. Expuso, claramente, el genio de San Martín y demostró su capacidad de recuperación después de Cancha Rayada.
Fuentes: Picciuolo, José Luis – La Batalla de Maipú – Instituto Nacional Sanmartiniano.


martes, 4 de abril de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE CURAPALIGÜE

El día 4 de abril de 1817 se produce el Combate de Curapaligüe. Las tropas al mando del Coronel Juan Gregorio de las Heras son atacadas de noche por una división española integrada por unos 600 infantes y 100 jinetes con el refuerzo de artillería ligera, que habían salido con ese objetivo desde la ciudad de Talcahuano, Chile. El buen sistema de avanzadas organizado por las fuerzas patriotas impidió la sorpresa, rechazando los argentinos el ataque y obligando a los españoles a retornar a Talcahuano.

Luego de la Batalla de Chacabuco el cansancio de las tropas impidió a San Martín perseguir a los realistas hasta su aniquilamiento. Pudieron estos rehacerse en el sur, donde contaban con numerosos partidarios, recibieron refuerzos desde el Perú y afirmándose en sus montañosas regiones, prolongaron su resistencia por un año más. Pareció en un principio esta resistencia, consecuencia lamentable de un descuido o de una falta de previsión de San Martín, pero el tiempo le dio la razón. A los pocos días de ocupar a Santiago, el General San Martín dio orden para que una división marchara hacia el sur a completar la victoria con la persecución del enemigo. La dificultad de aprovisionarla la retardó hasta el de 3 de marzo. En esas serranías la marcha fue lenta y difícil. El Coronel Las Heras que la mandaba partió con sus 1.300 hombres casi sin caballos. Irritado O’Higgins por la lentitud de esa marcha, llegó a acusar al jefe argentino de negligencia y abandono y hasta pretendió juzgarlo militarmente. Finalmente se decidió a ir él mismo a dirigir la campaña. Sin embargo Las Heras se había comportado valientemente. A principios de abril había acampado en la hacienda de Curapaligue, a 20 kilómetros de Concepción. El jefe de la plaza de Talcahuano, Ordoñez, le atacó en la noche del 5, sabiendo que O’Higgins acudía con nuevas tropas. Las Heras le rechazó con graves pérdidas y luego siguió avanzando. Ocupó a Concepción y puso sitio a Talcahuano, fortificándose en el cerro Gavilán. El 5 de mayo el tenaz Ordóñez volvió a atacar a los patriotas. Cuando la victoria estaba ya decidida apareció la vanguardia de O’Higgins que la completó. El director chileno asumió el mando de todas las fuerzas sitiadoras. Había tardado en llegar más tiempo aún que Las Heras. O’Higgins fue conquistando poco a poco los fuertes que defendían la zona de Talcahuano. En el mes de julio intentó un asalto a la plaza pero se retiró sin empeñarse. El tiempo pasaba frente a la plaza fuerte. O’Higgins impaciente se determinó a tomarla por asalto el 6 de diciembre. Siguieron el plan del oficial francés Brayer, que se había agregado al estado mayor. Este impuso un ataque frontal en el punto más fuerte de la defensa. Ordoñez tenía unos 1.700 hombres y 130 cañones, y algunas naves en la bahía. El asalto comenzó cerca de las 3 de la mañana. Las Heras alcanzó a apoderarse del Morro de la izquierda. Pero los patriotas que se habían embarcado para apoderarse de unas naves en la bahía de San Vicente y envolver al enemigo, debieron volver diezmados. No le cupo mejor suerte a las fuerzas que atacaron en el flanco derecho. O’Higgins viendo la inutilidad del sacrificio de Las Heras que continuaba en su posición, dio la orden de retirada. La acción les había costado a los patriotas cerca de 500 hombres, entre muertos y heridos. San Martín había ido a Buenos Aires para tratar con el director Pueyrredón la continuación de la campaña hasta Lima. Volvió en el mes de mayo y con todo su empeño se dio a la preparación del ejército libertador, estableciendo en las Tablas un campamento semejante al del Plumerillo. A fines de 1817 contaba con 9.000 hombres perfectamente disciplinados y armados. El virrey Pezuela decidido a no perder la capitanía de Chile y a anular así la expedición de San Martín, que ya preveía, mandó a este territorio un fuerte ejército de 3.300 hombres al mando del General Osorio. Estas fuerzas desembarcaron en Talcahuano a mediados de enero de 1818 y unidas a las de Ordóñez formaron un ejército de 5.000 hombres. San Martín dio orden a O’Higgins de replegarse y al ejército del norte de descender. Osorio emprendió muy tarde la persecución de O’Higgins y en vez de hacerlo con rapidez por mar, utilizando la escuadra, eligió el largo y penoso camino terrestre. Los dos cuerpos del ejército patriota se encontraron el 12 de marzo en Chimborango. Desde ese momento la superioridad volvía a estar de su parte. San Martín fue en busca del enemigo, pero este retrocedió evitando el encuentro. Perseguido de cerca, Osorio se vio obligado a aceptar el combate. Formado en batalla acampó en las proximidades de Talca. Su situación era desesperada pues tenía a sus espaldas el río Maule. El Coronel Ordoñez impuso su decisión de atacar a los patriotas esa misma noche por sorpresa (19 de marzo). El ejército de San Martín había acampado al pie de los cerros de Baeza. A las 21 las tropas de Ordóñez avanzaron sigilosamente en tres columnas. San Martín había sido avisado por un espía del próximo ataque y estaba efectuando un cambio de frente. El ejército patriota fue sorprendido en plena maniobra y dispersado sangrientamente. Sin embargo Las Heras tomó el mando del ala derecha patriota que como ya había efectuado el cambio previsto quedó intacta, y pasando por entre los mismos realistas, que en la confusión no lo advirtieron, se dirigió hacia el norte. Al llegar al río Lircay, pudo comunicar a San Martín que se retiraba con 3.500 hombres. Osorio no persiguió a los patriotas y les permitió alejarse y rehacerse. Este error le costó la derrota de Maipú.
Fuente: Pellini, Ing. Claudio – Campaña Libertadora – Planeta Sedna.