sábado, 16 de marzo de 2019

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO

"De lo que mis Granaderos son capaces, solo lo sé yo. Quien los iguale habrá; quien los exceda, no."
General Jose de San Martín.

REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO GENERAL SAN MARTÍN.
El Regimiento de Granaderos a Caballo entra en la historia de la Patria al mismo tiempo que su ilustre creador el General San Martín. El 16 de marzo de 1812 marca el momento en que el Libertador, apenas llegado al suelo natal, inicia su obra con la creación de una unidad modelo, que sería su predilecta y que justificaría siempre, con creces, la confianza y el orgullo de su Jefe.
Sabía el General San Martín que la grandiosa empresa de la libertad de América requería soldados apasionados por la Patria y el deber, seleccionados y disciplinados austeramente, orgullosos de su Regimiento, conscientes de su propio valor, poseedores de un alto sentido de la responsabilidad y de la dignidad humana. Soldados tales que constituyeran ejemplo sobre el cual moldear el tipo de un Ejército capaz de acometer los mayores esfuerzos.
Así crecieron los Granaderos a Caballo que desde Buenos Aires a Quito, sembraron a lo largo del camino con sangre y con valor, los ideales de libertad y soberanía de los pueblos que habían surgido en los días de Mayo, a través de un decenio de constantes luchas.
Desde el 03 de febrero de 1813, en el combate de San Lorenzo, su bautismo de fuego: 120 Granaderos enfrentaron con derroche de valor y sin límites a 250 bizarros españoles. En dicho combate pierde la vida el Sargento quien arriesgó su vida para salvar la del Gran Capitán, quien fue mal herido, hasta Ayacucho en 1824, el Regimiento combatió en todos los teatros de operaciones en que se luchó por la libertad y seis países americanos supieron de su valor y disciplina. En este lapso actúa en veinte campañas, sus efectivos participaron en ciento diez acciones de guerra y conquistaron 22 condecoraciones. Nuestro país le confirió los títulos de Benemérito de la Patria en Grado Eminente y a su vez Colombia los designa Benemérito en Grado Eminente.
En enero de 1817 el Regimiento, formando parte del glorioso Ejército de los Andes, bajo las órdenes del Coronel Zapiola inicia la gran hazaña de atravesar la Cordillera de los Andes y libertar a Chile. El mismo año el triunfo de Chacabuco corona sus esfuerzos. En 1822, en el combate de Riobamba, donde Lavalle agrega una página más de gloria al ya extenso historial de los Granaderos, logrando la victoria. En agosto de 1824 se define la Independencia del Perú. en la Batalla de Junín, donde “Granaderos de Colombia”, “Granaderos de los Andes” y “Húsares de Colombia”, compiten con valor y arrojo, cubriéndose de heridas y gloria. En diciembre, con la derrota y rendición de las fuerzas españolas en la Batalla de Ayacucho, se cumple así el vaticinio y anhelo del Gran Capitán. Liberado Perú, América es libre.
Tal fue el Regimiento de Granaderos, su historia es la de la Patria misma y su trayectoria está unida indisolublemente a la libertad del continente. Así ha podido decirse que es "la más alta personificación de la gloria militar en América" y "que con sus hechos de armas dejó trazado a su paso una este la luminosa de triunfos tan señalados, de victorias de tanta importancia, que no hay, aún hoy, en la historia de todas las fuerzas militares de las diferentes naciones que forman el mundo americano, unidad orgánica alguna que ostente un historial de servicios análogos".
En enero de 1826 se cierra el ciclo glorioso y regresan a Buenos Aires los restos del Cuerpo después de 11 años de lucha, al mando del Coronel Bogado, quien fue el último Jefe del Regimiento de la primera época. Sus armas, se depositaron en el cuartel del Retiro de donde un día las habían tomado para iniciar la gesta, se guardaron en una sencilla caja de madera en la que se colocó en bronce, esta simple pero elocuente inscripción: "Armas de los Libertadores de Chile, Perú y Colombia". El Regimiento "que nunca fue rechazado y cubrió de laureles a la Patria, había hecho honor a las palabras de su glorioso Jefe "de lo que mis Granaderos son capaces sólo yo sé; quien los iguale habrá, quien los exceda no".
A principios de siglo, el General PABLO RICHIERI, de su propio puño, en un documento que se atesora en el Museo de la Unidad, escribió el borrador del decreto de recreación del Regimiento que se promulgó con fecha 29 de mayo de 1903, con la firma del Presidente ROCA.
La unidad volvió a utilizar el histórico uniforme que dispusiera su fundador y un tiempo después en el año 1907 y durante la Presidencia del Doctor FIGUEROA ALCORTA se le confirió la función de ser escolta presidencial, denominándoselo como Regimiento Nro 1 Granaderos a Caballo hasta que el Presidente ROQUE SAENZ PEÑA en 1909 resolvió que mantuviera su designación original.
El cuerpo tuvo asiento provisorio en Campo de Mayo, en el Regimiento 8 de Caballería luego sigue a éste a Ciudadela, donde permanecería hasta la finalización de la construcción de un nuevo edificio que tendría lugar sobre la barranca del Plata, sitio donde se construyó un edificio en una variante del Art Nouveau francés.
Esto constituía una verdadera revolución estética en el mundo de fines del siglo XIX y comienzos del presente. Es una confirmación del cuidado puesto en la concepción de la obra, pues se eligió un estilo arquitectónico de vanguardia, en pleno auge, cuya elegancia despojada de adornos excesivos, se prestaba para una obra militar.
En esta segunda época el Regimiento de Granaderos ha visto transcurrir casi un siglo de su existencia y ha sido testigo activo de los principales episodios políticos y militares que jalonaron la historia moderna de la Argentina.
Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1109 de fecha 24 de octubre de 1997 es declarado Monumento Histórico Nacional a las instalaciones del cuartel de Palermo del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", incluyendo a los edificios, jardines, y la barranca sobre la avenida Luis María Campos, convirtiéndose así en el PRIMER Cuartel del Ejército Argentino que merece tan alta distinción.
El Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", es el Regimiento Escolta Presidencial de la República Argentina, teniendo vinculación de dependencia de la Guarnición Militar Buenos Aires por sus misiones operacionales, y en el cumplimiento de las misiones de Ceremonial y Seguridad, como una Unidad dependiente de la Presidencia de la Nación.
Fuente: http://www. rgcgsm.ejercito.mil.ar/
 
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viernes, 15 de marzo de 2019

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GENERAL MANUEL SAVIO

El general Manuel Savio fue el continuador -en la década de 1930- de las tesis esgrimidas y materializadas en los años veinte, desde YPF, por el general de brigada Enrique Mosconi, que tuvo una acción destacada durante el gobierno de Yrigoyen. En la década de 1920, Mosconi viajó a Europa, donde permaneció tres años, comprobando los profundos cambios que se estaban produciendo a partir del desarrollo de las industrias químicas y de la siderurgia. Cuando regresó al país, se propuso aplicar su experiencia para desarrollar y transformar la economía nacional agro-exportadora en otra que tuviera a las industrias de base como su motor de crecimiento, ya que consideraba que no existiría seguridad ni defensa del país desvinculadas de las manufacturas. Para ello formó un plantel de ingenieros militares, convocando como profesores a los profesionales más idóneos, realizando una "movilización nacional" de carácter militar y técnica al mismo tiempo, correlacionando las posibilidades de la industria con las necesidades de la defensa. Afirmaba que "la industria del acero es la primera de las industrias y constituye el puntal de nuestra industrialización. Sin ella seremos vasallos". En 1930 Manuel Savio -teniente coronel, jefe del Curso Superior y Especial del Colegio Militar- eleva el proyecto para crear la Escuela Superior Técnica, abierta a los oficiales de todas las armas. Por una suerte de compensación histórica, el general Uriburu, que manda detener e investigar a Mosconi -creador de YPF- facilita a Savio (su continuador en otro ámbito), el medio para realizar sus planes. 
A fines de 1934 egresan los primeros ingenieros militares. El 24 de diciembre de 1936 asume la dirección de Fábricas Militares, pero advierte que no funciona como debería, para lo cual eleva el 11 de mayo de 1938 al Poder Ejecutivo un proyecto de ley para crear la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM). Con ese fin actúa como un verdadero político, buscando aliados en todos los sectores, convenciéndolos de sus beneficios para el país. El 9 de octubre de 1941 se promulga dicha ley, que además lo autoriza a realizar exploraciones y explotaciones tendientes a la obtención de cobre, hierro, plomo, estaño, manganeso, wolframio, aluminio y berilio. Además del desarrollo de un programa de prospección geológico-minera en la Antártida Argentina. "Es un error el haber estructurado 'a priori' nuestra economía, posponiendo arbitrariamente a los metales con respecto a los cereales", afirmaba. Luego propuso buscar yacimientos de hierro en el país. Los encontró en las serranías de Zapla (Jujuy). Los informes corroboran que el yacimiento es una cuenca sedimentaria de hematita cuya potencia visible asegura grandes reservas y justifica sobremanera la inversión necesaria para emplazar un "Alto Horno". Se inicia inmediatamente la "gesta Zapla" cuando el país sufre el bloqueo de los grandes consorcios. Savio intenta formar una "conciencia metalúrgica", apelando a los industriales, y recordando que la fábrica argentina de carburo de calcio debió cerrar por el "dumping" del exterior. Afirma en la ocasión: "La industria siderúrgica es fundamental, es primordial, la necesitamos como hemos necesitado nuestra libertad política". El 11 de octubre de 1945 (en plena evolución de los episodios militares que favorecieron la marcha del 17 y la posterior elección del entonces coronel Juan Domingo Perón) se produce la primera colada de hierro fundido hecha con materias primas nacionales. Poco después entrega al presidente Farrell -en enero de 1946- su Plan Siderúrgico Nacional (Ley 12.987 o "Ley Savio"), que es sancionada el 13 de junio de 1947 -durante la primera presidencia de Perón- con el apoyo tanto del justicialismo como del radicalismo. Así se origina SOMISA (Sociedad Mixta Siderurgia Argentina), cuyos altos hornos son emplazados en terrenos elegidos por el propio Savio en los márgenes del arroyo Ramallo, en las cercanías de San Nicolás. Como presidente de su directorio renuncia a sus honorarios, pero no alcanza a ver concluídos sus sueños, debido a que muere el 31 de julio de 1948, a los 56 años. El Gobierno -a pesar del asedio de los oficiales que sucedieron a Savio- prácticamente olvidó los planes siderúrgicos, y hubo que aguardar hasta 1960 para ver inaugurada a SOMISA y hasta el 5 de mayo de 1961 para presenciar la primera colada de acero nacional. Por ello se instituyó, con justicia, al 31 de julio como "Día de la Siderurgia".
Fuente: todo-argentina
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jueves, 14 de marzo de 2019

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL ALBERTO CAPDEVILA

Nació en Buenos Aires el 27 de julio de 1856, siendo sus padres, Ramón Capdevila, muerto en la Guerra del Paraguay, y Melchora D. de Capdevila. El 13 de setiembre de 1871 ingresó al Colegio Militar con la nota de “Muy Bueno”. En aquel Instituto ascendió a cabo 2º, el 27 de junio de 1872; a cabo 1º, el 28 de noviembre del mismo año; y a sargento 2º, el 28 de junio de 1873.

Egresó como subteniente de artillería, el 27 de octubre de este último año, pasando el 1º de diciembre del mismo, a servir en la Frontera Sur de San Luis a las órdenes del general Teófilo Ivanowsky, tomando parte Capdevila en la campaña realizada por aquel Jefe en la provincia de La Rioja, desde febrero a agosto de 1874, con motivo de la rebelión del coronel José Olegario Gordillo, la que terminó con la derrota de éste en “El Chañar”.

Enviado en comisión a Buenos Aires, tuvo lugar la revolución de setiembre de aquel año y habiendo sido asesinado el general Ivanowsky, a cuyas órdenes se encontraba, fue dado de alta el 1º de octubre en el Batallón 10º de Infantería de Línea, cuerpo con el cual hizo la campaña contra las fuerzas sublevadas del general José Miguel Arredondo, asistiendo a la batalla de Santa Rosa, el 7 de diciembre de 1874 en la cual Capdevila fue herido de bala en un pie, siendo ascendido a teniente 1º en el mismo campo de la acción por su honroso comportamiento.

Restablecido de su herida, se incorporó al Batallón a que pertenecía, de guarnición en Río IV hasta el mes de febrero de 1877, en que fue destacado con su compañía al Fuerte Sarmiento, en la Frontera Sud y Sudeste de Córdoba, en la que tomó parte en las expediciones y operaciones de guerra que se llevaron a cabo contra los indios Ranqueles, a las órdenes del entonces coronel Eduardo Racedo; habiendo desempeñado durante su permanencia en aquella Frontera, diversas comisiones; entre éstas la de aprehender a un grupo de soldados de las fuerzas de la frontera del Sud de la provincia de Buenos Aires, que habiendo desertado con su armamento, cometían salteamientos en la de Córdoba; los batió causándoles varias bajas y capturando cinco y dispensando los demás. Esta comisión la desempeñó en marzo de 1876 por orden del general Julio A. Roca, que desempeñaba la comandancia en jefe de aquella frontera, perteneciendo los desertores al Batallón 3º de Línea, del que habían escapado de Carhué en número de 22, de los que resultaron también 3 muertos y 2 heridos. Capdevila ejecutó dicha comisión con 6 soldados solamente, por lo que fue recomendado a la Superioridad.

En 1877, con 25 soldados de su compañía fue enviado con el sargento mayo Agenor de la Vega, a arrebatar las caballadas del cacique Ramón, de los indios Ranqueles, para obligarlo a someterse al Gobierno. Tuvo el mejor éxito, arrebatándoles todas sus caballadas y sometiendo al cacique con sus indios poco tiempo después.

Estando de guarnición en Río IV con su compañía, se produjo una gran invasión de indios que llegó hasta 3 leguas de aquella ciudad; siendo enviado Capdevila por el jefe interino, teniente coronel Miguel E. Molina, a perseguirlos, lo que ejecutó hasta hacerles repasar la frontera de Santa Fe, haciéndoles abandonar todo el inmenso arreo que conducían. Por este hecho fue recomendado a la Superioridad por el comandante Molina.

Ascendió a capitán el 15 de mayo de 1878, y a las órdenes del coronel Racedo hizo la campaña en la provincia de Buenos Aires contra las fuerzas sublevadas, asistiendo al combate de Olivera, el 17 de junio de 1880, contra el coronel Arias, así como también, a las batallas de Puente Alsina y de los Corrales, el 21 del mismo mes, por cuya actuación fue ascendido a sargento mayor graduado el mismo día, por el Jefe de la División, y la Orden General impartida por el Presidente de la República el 27 de junio, ratificaba este ascenso como concedido sobre el campo de batalla. Terminada la rebelión en diciembre del mismo año fue nombrado Jefe de la Oficina de Enganche en Río IV, hasta el 14 de marzo de 1882, fecha en que fue designado 2º jefe del Batallón 9º de Infantería, con asiento en Paraná. En el desempeño de este cargo, de enero a agosto de 1883 hizo la campaña del Chaco bajo el mando del jefe del regimiento coronel Francisco Bosch, y a las inmediatas órdenes del jefe del Batallón, teniente coronel Julio Figueroa.

El 11 de julio de 1884 fue nombrado Director de la Escuela de Cabos y Sargentos; y el 18 de noviembre del mismo año, fue ascendido a teniente coronel y nombrado jefe del 1er batallón del Regimiento 1º de Infantería. A las órdenes del Jefe de la División, general Nicolás Levalle, se trasportó con el batallón de su mando a Concordia, con motivo de la revolución oriental, en el mes de marzo de 1886, regresando en abril del mismo a esta Capital.

El 8 de febrero de 1888 fue nombrado Jefe de Policía de esta ciudad, en el ejercicio de cuyo cargo fue ascendido a coronel el 7 de julio del mismo año. Desempeñaba la Jefatura de referencia, cuando estalló la revolución del 26 de julio de 1890, y al frente de las fuerzas policiales tomó parte en los combates que se libraron con este motivo, hasta que fue herido en una pierna, circunstancia por la cual fue retirado de la lucha. El P. E. lo ascendió a general de brigada el 27 de julio de 1890.

El 14 de enero de 1892 fue designado vocal de la Junta Superior de Guerra, cargo que ejerció hasta el 17 de noviembre del mismo año, en que fue nombrado ayudante general del E. M. G. del Ejército. Se le concedió la exoneración el 23 de diciembre del mismo año. Aceptada su renuncia, el 4 de enero de 1893 pasó nuevamente a la Junta Superior de Guerra hasta el 26 de julio del mismo año, en que fue nombrado Director del Colegio Militar, cargo que ejerció hasta el 31 de agosto de 1895. En dicha fecha fue nombrado Jefe del Estado Mayor General.

El 1º de marzo de 1897 fue pasado a la “Lista de Oficiales Superiores”. Al año siguiente fue elegido diputado al Congreso Nacional, desempeñando con brillo dicho cargo y figurando continuamente en los debates que se suscitaron en la Cámara con motivo de la discusión de numerosas leyes, en particular, la del servicio militar obligatorio, que había planeado el Ministro de la guerra coronel Pablo Ricchieri. El diputado Capdevila lo combatió con tenacidad, lo que no dejó de ser una gran dificultad para el autor del proyecto, dado el alto prestigio que disfrutaba el legislador opositor. Pero tan elevados argumentos exteriorizó el Ministro Ricchieri, que su proyecto fue sancionado después de 20 sesiones agitadísimas.

El general Alberto Capdevila falleció el 15 de marzo de 1905, cuando aún no había cumplido medio siglo de existencia y ya tenía 15 años en el empleo de general de brigada.

Disfrutaba del uso de una medalla de plata acordada por Ley del 27 de octubre de 1881, por las campañas del Río Negro y Patagonia; y otra de oro por la del Chaco, acordada por Ley de agosto de 1888.

El general Capdevila era casado con Antonia del Gaje, hija del teniente coronel del mismo apellido y hermana de la que fue esposa del teniente general Ramón Jones.

El 12 de octubre de 1893 se puso en vigencia la “Táctica de Infantería” de que fue autor; y el Congreso votó el 25 de agosto del siguiente año, 25.000 pesos como “premio de estímulo” para adquirir la propiedad literaria de su obra “Práctica de Infantería”.

Fuentes: Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

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miércoles, 13 de marzo de 2019

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN

Hijo de un comerciante francés, no pudo terminar sus estudios y en 1795 fue enviado a Cadiz, España para asumir las responsabilidades del negocio de la familia después de la muerte de su padre. Pasó los años siguientes viajando por Francia y España.

Regresó a su ciudad natal en 1805, habiendo ya reunido una fortuna considerable como comerciante. Al producirse la primera de las invasiones inglesas en 1806, dirigidas por el General Beresford y el comodoro Sir Popham, se dirigió al campo y reunió un ejército voluntario que entrenó para recobrar la ciudad, junto a otros oficiales como Martín Rodriguez y Cornelio Zelaya. Cuando los ingleses se enteraron de sus actividades, lo atacaron en la Chacra de Perdriel (actualmente Partido de General San Martín), derrotándolo. Sin embargo, lo exiguo de la derrota dejó en claro que se podía derrotar a los invasores con mayores fuerzas. Se unió al ejército que trajo de Montevideo el también francés Santiago de Liniers y participó con él en la llamada Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto.
Fue el primer comandante del regimiento de Húsares de Buenos Aires, que muy pronto quedó en manos de Rodríguez. A fin de año, el Cabildo de Buenos Aires lo nombró su representante ante el gobierno de Madrid para pedir ayuda, ya que la flota inglesa aún controlaba el río. No consiguió absolutamente nada.
Al producirse la invasión francesa a España, regresó a Montevideo en enero de 1809, pero fue arrestado por orden del gobernador Francisco de Elío, enemigo del virrey Liniers. Logró fugarse y llegó a Buenos Aires, donde intentó convencer a Liniers que no entregara el mando al nuevo Virrey, Baltasar Cisneros; sólo consiguió un nuevo arresto. Huyó por segunda vez, y viajó a Río de Janeiro, actuando como mensajero del partido carlotista, con lo que tampoco logró resultado alguno
En junio de 1810 llegó a Buenos Aires, donde se enteró del estallido de la Revolución de Mayo y se puso a disposición del nuevo gobierno. Poco después fue nombrado gobernador de Córdoba. Tras el fusilamiento de Liniers, llevó la tranquilidad a la ciudad por medio de una amnistía. Apoyó al Ejercito del Norte y envió al Deán Funes como diputado a la Junta Grande. En enero de 1811 asumió como gobernador de Chuquisaca, donde estaba cuando se produjo la derrota en la batalla de Huaqui.
Tomó el mando del Ejército y dirigió la retirada hacia el sur. Al pasar por Potosí se llevó toda la plata amonedada y sin acuñar que encontró, salvando los únicos caudales de que disponía el gobierno. En septiembre fue nombrado oficialmente comandante del Ejército del Norte, pero su papel fue muy deslucido; fue reemplazado por Manuel Belgrano en marzo del año siguiente y regresó a Buenos Aires.
Apenas llegado a la capital fue nombrado miembro del Primer Triunvirato en reemplazo de juan Jose Paso. El gobierno era dirigido por el ministro Bernardino Rivadavia, y su actitud hacia la revolución era, como mínimo, tibia. Encargó al recién llegado José de San Martín la formación del Regimiento de Granaderos a Caballo y detuvo la masacre de españoles que siguió a la denuncia de conspiración contra Martín de Álzaga.
Al llegar la noticia de la victoria de Belgrano en la Batalla de Tucumán, el Triunvirato fue acusado de debilidad, ya que ésta había sido logrado en contra de las órdenes del gobierno. Un golpe de estado obligó al cabildo a nombrar un Segundo Triunvirato.
Rivadavia y Pueyrredón fueron desterrados. Terminó confinado en San Luis, donde se dedicó al comercio y la agricultura. A fines del año siguiente, recibió la visita de San Martín, que lo convenció de la conveniencia de reconquistar Chile y desde allí hacer una campaña naval al Perú.
Regresó a Buenos Aires a principios de 1815, y se instaló en una quinta en San Isidro. En enero del año siguiente fue electo diputado por San Luis al Congreso de Tucumán; a poco de llegar, éste lo nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Antes de partir hacia la capital se entrevistó con el General Martin Miguel de Güemes y luego, en Córdoba, con San Martín, con quien ajustaron todo el plan de la campaña a Chile. De allí en más, la mayor parte de sus esfuerzos estuvieron concentrados en apoyar el plan de liberación continental de San Martín.
Envió al Ejército de los Andes todo el armamento y las tropas que pudo, además de algunos oficiales destacados. Por otro lado, envió en campañas de corso alrededor del mundo a los Capitanes Hipólito Bouchard y Guillermo Brown. Su papel en la liberación de Chile fue muy destacado, y también colaboró en lo que pudo a la organización del ejército que debería reconquistar Perú.
Su gobierno interno no tuvo ese brillo: entre sus numerosas iniciativas fracasadas estuvieron el avance de las fronteras hacia el sur, la fundación de un banco nacional, y varios repetidos intentos de coronar a un príncipe europeo como rey de su país.
Persiguió a la oposición, desterrando a varios de sus dirigentes, entre ellos Manuel Dorrego, Vicente Pazos Kanki, Feliciano Chiclana, Manuel Moreno, Miguel Pagola y varios más. Reorganizó la Logia Lautaro que había gobernado entre 1812 y 1815 a través de Carlos María de Alvear y la puso al mando de su ministro Gregorio García de Tagle.
Después de la invasión portuguesa, reemplazó al gobernador federal de Córdoba por uno adicto, y envió una serie de invasiones a las provincias federales del litoral: dos campañas contra Santa Fe, tres contra Entre Rios y una contra la Banda Oriental. Explicó a Artigas que no podía afrontar los gastos de expulsar a los portugueses porque todos los recursos iban al Ejército de los Andes; pero si pudo lanzar tantos soldados contra las provincias opositoras, bien habría podido intentar algo contra el enemigo exterior. De hecho, al menos uno de los ejércitos que invadió Santa Fe era más numeroso que el Ejército de los Andes.
Y aún así, no consiguió doblegar la resistencia federal del litoral, que resistía aún a mediados de 1819. Ese año, poco después de jurar la nueva constitución, renunció al cargo.
En su lugar fue electo José Rondeau, que continuó su política y presidió su fracaso. A principios de 1820 caían el Directorio, el Congreso y la constitución, y las provincias se declaraban autónomas del poder central. El gobernador Manuel de Sarratea lo hizo arrestar por exigencia de los caudillos federales, para enjuiciarlo por traición a la patria por sus invasiones a las provincias y por el apoyo a la invasión portuguesa. Pero, horas después, el mismo Sarratea lo ayudó a escapar, terminando exiliado en Montevideo, bajo protección portuguesa.
Regresó a Buenos Aires en marzo de 1821, y dos años después su esposa Calixta Tellechea y Caviedes — hija de uno de los ajusticiados de 1812 — le daba su único hijo, el famoso pintor e ingeniero civil Prilidiano Pueyrredón, nacido en Buenos Aires el 24 de enero de 1823.
Durante los años siguientes jugó sólo un papel de menor importancia en la política; el presidente Rivadavia lo acusó de falsear su declaración de bienes, pero poco después lo nombró miembro de la Comisión Militar encargada de la reforma del ejército. En 1829 intentó sin éxito mediar entre el General Juan Galo de Lavalle y Juan Manuel de Rosas; al iniciarse el segundo gobierno de éste, en 1835, se exilió en Burdeos, Francia, en Río de Janeiro y en Paris.
Regresó en octubre de 1849 a San Isidro, y allí murió en marzo del año siguiente. Sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

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martes, 12 de marzo de 2019

ANIVERSARIO DE LA APROBACION DEL ESCUDO NACIONAL

Se conmemora el Día del Escudo Nacional, símbolo de nuestra identidad, que fue creado por la Asamblea Constituyente del año XIII.
El escudo de Argentina fue aceptado oficialmente el 12 de Marzo de 1813 por la Asamblea General Constituyente de ese año. Aún así, se conservan documentos emitidos por la Asamblea que testimonian que antes de conocerse el decreto que aprobara su diseño ya se empleaba el actual escudo, habiéndose utilizado con anterioridad a este el escudo de armas del Virreinato del Río de la Plata.
A pesar de la ausencia de sanción legislativa, el hecho de que Manuel Belgrano lo usara como símbolo central del gallardete de las tropas emancipadoras consagró el emblema, siendo adoptado por pueblos y gobiernos como símbolo de la nacionalidad argentina.
La historiografía oficial considera que la Asamblea del Año XIII comisionó al diputado por San Luis, Agustín Donado para que se encargara de la confección del sello con el cual se autenticaría la documentación del Gobierno, el grabado definitivo de tal sello fue realizado por el orfebre Juan de Dios Rivera quien parece haberse inspirado en un escudo usado por los jacobinos durante la Revolución Francesa.
En el Archivo General de la Nación se halla el decreto del 12 de marzo de 1813 firmado por Hipólito Vieytes y Tomás Valle, secretario y presidente respectivamente de la Asamblea por el cual se ordena:
"Que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello de este Cuerpo Soberano con la sola diferencia de que la inscripición del círculo sea la de Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata."
Tras algunas modificaciones en el diseño del escudo, finalmente fue sancionado el diseño actual el 24 de abril de 1944 mediante decreto ley Nº 10.302 del Poder Ejecutivo Nacional, estableciendose que se use exclusivamente el diseño original.
Partes y significado del escudo argentino
Su forma es oval; su campo está dividido en dos cuarteles: el superior, azul celeste, representa la Justicia, la Verdad, la Lealtad y la Fraternidad; el inferior, blanco, es símbolo de Pureza, Fe, Hidalguía, Integridad, Firmeza y Obediencia.
En el cuartel inferior dos brazos diestros desnudos, entrelazan sus manos, representando la unión fraternal de los hombres y de los pueblos, sostienen una pica símbolo de la Autoridad, el Mando, la Dignidad y la Soberanía, en cuyo extremo y ya sobre el campo superior, se ubica un gorro frigio que representa la Libertad, la Igualdad y el Sacrificio.
A ambos lados del escudo, dos guías de laurel, en símbolo de Victoria y de Gloria, unidos bajo el blasón con un lazo de cinta con los colores nacionales.
En la parte superior, un sol naciente, en oro, con rayos flamígeros y rectos alternados, representa la Verdad, la Majestad y la Prosperidad y posee el sentido de una nueva Nación que surge al concierto universal, plena de esplendor y de gloria, pura y radiante como el Sol, cuyo deseo es vivir luminosamente, en eterno amanecer.
En la Imagen: Sable de Caballeria.
 
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lunes, 11 de marzo de 2019

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE MARTIN GARCIA

La isla Martín García fue descubierta en 1516 por Juan Díaz de Solís, quien había partido de España un año antes, al mando de una flota integrada por tres naves, Portuguesa, Latina y Menor, tripuladas por unos 60 hombres, con la intención de hallar un paso entre el Océano Atlántico y el Pacífico.
En 1516 Solís arriba al Río de la Plata y el 2 de febrero de ese año, desembarca en una ensenada, Maldonado o Montevideo, a la que llamó Puerto de la Candelaria. Unos días después, continuando su viaje río arriba, muere su despensero, Martín García, frente a una isla en medio del río y decide enterrarlo allí, bautizando a la isla con su nombre.
La isla fue siempre un punto estratégico para mantener el control del Río de la Plata. Fue escenario de combates y luchas, especialmente en la guerra por la independencia.
En 1813 la isla continuaba en poder de los españoles, con una guarnición de 70 hombres. El 7 de julio de ese año, un grupo de 13 soldados patriotas al mando del Teniente José Caparroz, sorprende a los españoles, los dispersa y se apodera de 3 cañones y armamento portátil como trofeo, y luego se retira de allí. Luego de esto, en noviembre, el Capitán de Navío español, Jacinto de Romarate, fortifica la isla con una flota de 19 embarcaciones con el objeto de tener una base de ataque a Colonia del Sacramento que estaba ocupada por los patriotas.
En 1814 nuestra escuadra naval, comandada por el Teniente Coronel Guillermo Brown, estaba constituida por las siguientes naves: la nave insignia fragata Hércules (Comandante Sargento Mayor Elias Smith), la corbeta Zephir (Comandante Sargento Mayor Santiago King), el bergantín Nancy (Comandante Sargento Mayor Richard Leech), la goleta Juliet (Comandante Teniente Coronel Benjamin Franklin Seaver oriundo de EE.UU),la goleta Fortunata (Comandante John Nelson), el falucho San Luis (Comandante Sargento Mayor John D. Handel) y la balandra Carmen (Comandante Miguel Samuel Spiro de origen griego).
Estos bravos hombres tuvieron la difícil misión de enfrentar a la experimentada flota española comandada por el Capitán vizcaíno Jacinto de Romarate. Los españoles poseían una flota de 9 barcos armados con cañones de a 18 y 24 y, para peor, tenían apoyo de las baterías terrestres asentadas en la isla. Ambas fuerzas se encontraron el 11 de Marzo de 1814 en un feroz combate cerca de la isla de Martín García cuyo resultado final fueron 45 marineros muertos y 50 heridos.
Entre los fallecidos se contaban los Comandantes Benjamín Server y Elias Smith, el Jefe de las tropas embarcadas Capitán Martín de Jaume, el Teniente Segundo Robert Stacy, el grumete Edward Price, los marineros Richard Brook y William Russell y el cocinero Peter Brown. Bernard Campbell, quien era el Cirujano en Jefe, tuvo momentos muy difíciles debiendo tratar a los heridos con medios asistenciales inadecuados. Entre los heridos se encontraban el mayordomo Tomas Richard y los marineros James Stone, Henry Harris, Elsey Miller y Anthony O’Donnell. Al final del día Brown se encontraba varado y su nave insignia presentaba 82 impactos en el casco. La Hercules con sus velas y aparejos destrozados pudo zafar aprovechando la marea y maniobrando por el Banco de las Palmas. A la Hércules se le colocaron láminas de plomo por debajo de la línea de flotación y su casco fue cubierto con cueros y brea. De aquí su apodo de Fragata Negra.
El día 14 Brown recibió un refuerzo de 45 Dragones desde la Colonia del Sacramento comandados por el Teniente Primero Pedro Oroná. A las 08.00 PM, nuestras naves se aproximaron cautelosamente a la isla Martin Garcia y fondearon media milla al sudeste frente a Puerto Viejo. Al día siguiente, a las 02.30 AM Brown ordenó el desembarco de 240 hombres transportados mediante 8 barcazas. Nuestras fuerzas subían el cerro cuando recibieron un fuego granado por parte de las fuerzas españolas. El avance patriota hubo de detenerse a medida que los hombres iban cayendo.
Fue en ese momento crítico que Brown ordenó al ejecutor del pífano y tambor que tocaran Saint Patrick’s Day in the Morning (marcha que fuera oficialmente incorporado al repertorio de la Armada Argentina en 1977).
Tengamos presente que, si bien nuestras primeras tripulaciones estaban compuestas por 12 diferentes nacionalidades, la mayoría de ellas eran de origen irlandés, de forma tal que esta tonada tocada en el Día de San Patricio actuó como un estimulo de la moral. El avance de nuestras tropas se renovó así con gran espíritu siendo el fuerte atacado a bayoneta calada.Los españoles se vieron sobrepasados y hubieron de rendirse. Las naves realistas levaron anclas enfilando hacia el río Uruguay (siendo perseguidos por las naves de Brown ) y dirigiéndose a la ciudad fortificada de Montevideo. Ese día el Teniente Jones de la Zephyr hizó nuestra insignia en la isla.
Este es el acto más trascendental de la historia de la isla, pues con él nuestro país adquiere de hecho la soberanía de la isla Martín García.
La batalla de Martín García fue el comienzo de la campaña de los cien días, liderada por Guillermo Brown, que aniquiló el poder naval del Rey de España en el Río de la Plata.


Fuentes: Arguindeguy, Pablo E. -Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina (1810-1970)-Tomo I, 1972. / Bruce, George and Emmett, Daniel D. The Drummers’ and Fifers’ Guide New York, 1862Carranza, Angel J. –Campañas Navales de la República Argentina-2da Edición-Departamento de Estudios Navales de la Secretaría de Marina, Buenos Aires, Argentina. / Memorias del Almirante Guillermo Brown sobre las operaciones navales de la Escuadra Argentina de 1814-1828-Biblioteca del Oficial de Marina- Vol XXI-Año 1936, Buenos Aires, Argentina. / Piccirilli, Ricardo y Gianello, Leoncio-Biografías Navales-Secretaría de Estado de Marina, Bs. As., 1963.

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domingo, 10 de marzo de 2019

LA CRUZ AL HEROICO VALOR EN COMBATE

La Cruz al Heroico Valor en Combate es la más alta condecoración militar otorgada por la República Argentina. El nombre completo de esta condecoración es “Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”. La Ley 22.607 (1982) de la República Argentina establece que será concedida al personal militar, personal de las fuerzas de seguridad, fuerzas policiales civiles, argentinos o extranjeros, que en combate motivado por acontecimientos extraordinarios revistan carácter de función de guerra, realicen aislados o en el ejercicio del mando, una acción ponderable que se destaque considerablemente de las pautas de conducta, normalmente consideradas correctas.

Este personal recibió la condecoración luego de la Guerra de las Malvinas de 1982.


Personal del Ejército Argentino


TENIENTE Roberto Néstor Estévez - C/RI Mec 25 (Post Mortem)

Por comandar, gravemente herido por balas británicas a sus efectivos de infantería y dirigir por radio el fuego de artillería en la primera línea de combate durante la batalla de Darwin. Un último impacto de bala terminó con su vida.

TENIENTE ERNESTO EMILIO ESPINOSA - Ca Cdos 602 (Post Mortem)

Por cubrir desde la planta alta de la granja de Top Malo House la salida y despliegue de sus compañeros, mientras eran rodeados y atacados por fuerzas especiales británicas, cayendo en combate por dicha acción bajo fuego de fusiles, granadas y cohetes enemigos.

SARGENTO 1ERO MATEO SBERT - Ca Cdos 602 (Post Mortem)

Por su valentía y heroísmo presentado en la batalla de Top Malo House frente a fuerzas especiales británicas, combatiendo aún gravemente herido, cayendo en combate bajo fuego de fusiles y granadas enemigas.

TENIENTE 1ERO JORGE VIZOSO POSSE - Ca Cdos 602

Por su arrojo, valentía y heroísmo presentado durante toda la campaña de Malvinas, combatiendo en desventaja de materiales contra fuerzas especiales británicas en las cercanías del Monte Kent, quedando aferrado y aislado fue herido, aún así continuó combatiendo y forzando a las fuerzas enemigas a replegarse. Retornó por sus medios a las líneas nacionales perdiendo gran cantidad de sangre.

SUBTENIENTE JUAN JOSÉ GÓMEZ CENTURIÓN - C/RI Mec 25

Por su liderazgo, valentía y heroísmo presentado en la estadía de la compañía C del Regimiento de Infantería 25 en Darwin y Prado del Ganso, en especial por sus acciones en combate, liderando en desventajas numérica y material varios contraataques al enemigo en la batalla de Darwin.

CABO 1ERO ROBERTO BASILIO BARUZZO - RI Mec 12

Por su heroísmo en la batalla del Monte Longdon, combatiendo herido por esquirlas de bombardeos en los días anteriores. En dicha batalla el Cabo Baruzzo transportó bajo fuego a lugares seguros a heridos, exponiéndose a sí mismo y arriesgando su vida en varias ocasiones, y continuando la pelea durante dichas maniobras contra infantería enemiga en combate cuerpo a cuerpo hasta agotar munición, e incluso intentando combatir con su cuchillo, hasta caer prisionero ante un pelotón de Royal Marines.

SOLDADO C62 OSCAR ISMAEL POLTRONIERI - RI Mec 6

Por sus acciones de combate durante la batalla del cerro Dos Hermanas, en donde era operador de una ametralladora, desoyendo la orden de retirada y quedándose combatiendo el solo, permitiendo el repliegue de todos sus compañeros a zonas seguras y aferrando al enemigo con su única boca de fuego, impidiéndole avanzar a todo el dispositivo ofensivo británico.



Personal de la Armada Argentina


CAPITÁN DE FRAGATA Pedro Edgardo Giachino (Post Mortem) - Agr Cdos Anf

Por su valentía, heroísmo y liderazgo demostrados durante la Operación Rosario, mediante la cual se recuperaron las islas Malvinas. En dicha ocasión, el Capitán Giacchino lideró sin abrir fuego ante las tropas británicas, el asalto a la casa del gobernador, donde al entrar por la fuerza, fue recibido por intenso fuego de fusiles de Royal Marines que estaban allí, cayendo gravemente herido. Murió en el hospital de la localidad de Puerto Argentino el mismo 2 de Abril de 1982.

TENIENTE DE NAVÍO GUILLERMO OWEN CRIPPA - Cdo Av Nav (Pil Aermacchi MB339)

Piloto de ataque, condecorado por su heroísmo y arrojo demostrado en el primer ataque aéreo al desembarco británico en Puerto San Carlos, donde, en solitario y con una aeronave liviana como el MB339 realizó un ataque al centro de la flota británica allí basada, conformada por una docena de navíos fuertemente defendidos por artillería antiaérea y misiles. Enfrentándose a todo el dispositivo abrumadoramente superior, el Teniente Crippa atacó con éxito con cohetes no guiados a la fragata británica HMS Argonaut, dejándola fuera de servicio, para luego regresar mediante maniobras evasivas y un denso fuego antiaéreo del enemigo, a su base operativa en Puerto Argentino.

TENIENTE DE FRAGATA JULIO CÉSAR BINOTTI - BIM 5

Por su arrojo, heroísmo y liderazgo demostrados durante la batalla del monte Tumbledown, donde en desventaja numérica y de materiales, lideró con éxito varios contraataques aferrando a la fuerza ofensiva británica liderada por los Guardias Galeses y Guardias Escoceses.

TENIENTE DE CORBETA HÉCTOR MIÑO - Sec Ing Anf

Por su arrojo, heroísmo y liderazgo demostrados durante la batalla del monte Tumbledown, donde en desventaja numérica y de materiales, lideró con éxito varios contraataques aferrando a la fuerza ofensiva británica liderada por los Guardias Galeses y Guardias Escoceses, acciones en las que es herido gravemente, para luego ser tomado como prisionero por las fuerzas enemigas.

SUBOFICIAL JULIO CASTILLO (Post Mortem) - BIM 5

Por su heroísmo y valentía demostrados durante la batalla del monte Tumbledown, donde en el medio del combate realizó solitariamente y por iniciativa propia una contraofensiva contra una sección británica, combatiendo de forma ejemplar y abnegada hasta caer abatido por las fuerzas enemigas. Un buque de la Armada Argentina recibió su nombre en su honor.



Personal de la Fuerza Aérea Argentina


CAPITÁN OMAR CASTILLO (Post Mortem) - Gpo 4 de Caza (Pil A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y arrojo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual es derribado por fuego de artillería antiaérea antes de alcanzar al objetivo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

CAPITÁN JOSE DANIEL VAZQUEZ (Post Mortem) - Gpo 4 de Caza (Pil A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y liderazgo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual es derribado por un misil SAM antes de alcanzar el objetivo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

CAPITÁN PABLO CARBALLO - Gpo 5 de Caza (Pil A-4B Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía, arrojo y liderazgo demostrado durante todas sus misiones de combate en la campaña de Malvinas, especialmente en la realizada el día 25 de Mayo de 1982, día de la patria, en donde la sección a la cual comandaba atacó duramente a dos buques al norte de las islas Malvinas, siendo éstos la fragata HMS Broadsword, dejada fuera de combate en ese ataque, y el destructor HMS Coventry, siendo hundida en el mismo ataque.

TENIENTE ERNESTO URETA - Grupo 4 de Caza (Piloto A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y liderazgo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual logra alcanzar el objetivo y lanzar sus bombas las que impactan sobre el mismo, consiguiendo posteriormente regresar sano y salvo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

ALFÉREZ GERARDO ISAAC - Gpo 4 de Caza (Pil A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y liderazgo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual logra alcanzar el objetivo y lanzar sus bombas, las que impactan sobre el mismo, consiguiendo posteriormente regresar sano y salvo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

SUBOFICIAL PEDRO MIRANDA - VI Br Aé

Por su heroísmo, arrojo y abnegación al ofrecerse como voluntario y actuar por convencimiento propio como desarmador de explosivos, primero desarmando en solitario, una bomba activada dentro del buque nacional Formosa, posteriormente desactivando bombas de un avión A-4Q de la Aviación Naval que había aterrizado en la base y dañado su tren de aterrizaje chocando las bombas con el terreno, y finalmente en el penúltimo día de la guerra, al desactivar rápidamente una bomba que notó se había activado accidentalmente y estaba a punto de estallar.

SUBOFICIAL CARLOS ORTIZ - Dir Grl San

Por salir de refugios en medio de alertas rojas a asistir bajo fuego de bombardeo enemigo y en zona de combate a personal herido en los primeros días de Mayo de 1982.



Personal de la Prefectura Naval Argentina


CABO SEGUNDO JOSÉ RAÚL IBÁÑEZ – Lancha Patrullera PNA GC Río Iguazú

Por su heroísmo y arrojo demostrado al repeler por propia decisión un ataque aéreo sobre su embarcación por dos cazas Harrier enemigos, abrumadoramente superiores en armamento y poder de fuego. A pesar de no haber tenido asignado el puesto de la ametralladora, el Cabo Ibáñez no dudó en recogerla al caer su operador y respondió a los ataques de los aviones enemigos, logrando averiar seriamente a uno de ellos con material liviano y poco adecuado para la lucha contra aviones, forzando a la patrulla aérea británica a retirarse

Fuente: Diario Soldados Digital 2011.


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