lunes, 27 de junio de 2016

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL JOSÉ MATÍAS ZAPIOLA

El 27 de Junio de 1874 Muere en Buenos Aires el General José Matías Zapiola.
Héroe de la Independencia Argentina, (1780 - 1874), comandante del Regimiento de Granaderos a Caballo en la batalla de Chacabuco, peleó en Cancha Rayada y Maipú. En esta última batalla tuvo una actuación descollante, dirigiendo la mitad de la caballería patriota. Fue el Comandante de la 2da Campaña del sur de Chile, después de Marcos Balcarce, y tomó la ciudad de Chillán por asalto. Fue ascendido a general. Fue Comandante de la escuadra fluvial de Buenos Aires, y participó de la guerra contra Santa Fe y Entre Ríos, en los años 1820 y 1821. Después de 1828, fue jefe del Departamento de Marina y en 1852 fue ministro de Guerra y Marina.
Fue enviado a España para instruirse en la marina española; egresó de la Escuela Naval en 1796 y le asignaron tareas navales. Hacia 1805 lo destinaron a la guarnición naval de Montevideo, y de allí pasó a Buenos Aires, donde luchó en 1807 en la defensa contra las invasiones inglesas.
En 1810 era jefe del Puerto de Buenos Aires; apoyó la Revolución de Mayo y fue dado de baja de la Armada Española. De regreso en Montevideo, fue arrestado y enviado de regreso a España. Al llegar a Cádiz se unió a la logia de esa ciudad y acompañó a José de San Martín y Carlos María de Alvear a Londres. De allí regresó a Buenos Aires en 1812 en la fragata "George Canning", junto con San Martín y Alvear.
Cuando llegaron, en 1812, Zapiola se presentó de inmediato, junto con ellos, ante el Primer Triunvirato. Ayudó a San Martín a formar el Regimiento de Granaderos a Caballo, y fue el jefe del primer Escuadron de esta unidad.
En 1814 pasó al sitio de Montevideo, a órdenes de Alvear, y participó en la última etapa de este, hasta la caída de la ciudad. Tras esto, quedó como segundo jefe de la guarnición en esa ciudad; al año siguiente hizo, con Manuel Dorrego, una campaña contra Artigas. No llegó a tiempo a salvar a Dorrego de la derrota de Guayabos, que significó la pérdida de la Banda Oriental para el Directorio.
Quedó al mando del Regimiento de Granaderos y lo llevó a Mendoza, con lo cual reforzó el Ejército de los Andes. Cruzó la cordillera con San Martín, y peleó en Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú. En esta última batalla tuvo una actuación descollante, dirigiendo la mitad de la caballería patriota. Fue el comandante de la primera fase de la Segunda campaña al sur de Chile, después de Marcos Balcarce, y tomó la ciudad de Chillán por asalto. Fue ascendido a general.
En junio de 1819 regresó a Buenos Aires y se reincorporó a la marina. Después de la muerte de su anterior jefe, Ángel Hubac, fue el comandante de la escuadra fluvial de Buenos Aires, y participó de la guerra contra Santa Fe y Entre Ríos, en los años 1820 y 1821.
Pidió y obtuvo la baja de la marina en 1822, y se convirtió en estanciero gracias a la enfiteusis ideada por el ministro Bernardino Rivadavia. Organizó la flota que serviría en la guerra contra el Brasil, pero no llegó a embarcarse; le pasó el mando a Guillermo Brown.
Después de 1828, fue jefe del Departamento de Marina, pero en 1829, al final de su gobierno, se retiró de la vida pública para dedicarse a las actividades rurales; permaneció en esta situación hasta después de la caída de Rosas en Caseros en 1852. Ese año regresó al servicio activo como comandante de marina y fue ministro de Guerra y de Marina en el gabinete del gobernador Valentín Alsina de Buenos Aires.
Permaneció en distintos cargos públicos hasta la derrota de Cepeda y la renuncia de Alsina, y se retiró definitivamente en 1859.

En el combate de caballería que tuvo lugar el 19 de marzo de 1818 en las inmediaciones de Talca, el Coronel D. José Matías Zapiola que era jefe de los Granaderos, estuvo a punto de caer en manos del enemigo, pues fue muerto su caballo.Se disponía a vender cara su vida, cuando se le acercó a la carrera el cabo Torres que prestaba servicios en la segunda Compañía del primer Escuadrón, y desmontando de un salto le alargó las riendas, diciéndole:
“- Sálvese, mi coronel, que poco importa que se pierda el cabo Torres.”Este valiente fue ascendido luego, como premio a su indomable arrojo, hasta alcanzar el grado de coronel, que se le confirió el 25 de octubre de 1833.
Fuente: “Anecdotario Histórico Militar” de Juan Román Sylveira.

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