sábado, 9 de enero de 2010

LA BANDERA DE LOS ANDES


Era el 5 de enero de 1817. En la Plaza principal de Mendoza, en un modesto altarcito, estaba expuesta la imagen de Nuestra Señora del Carmen; la sagrada imagen lucía una bandera azul y blanca y un precioso bastón de mando, que le regalara el Libertador al consagrarla “Patrona del Ejército de los Andes”.

Gentes de toda condición llenaba la plaza y las calles vecinas: era un ir y venir de uniformes, de levitas, de ponchos, de sotanas, de velos, de mantos. La misma sonrisa en todas las bocas, el mismo fuego en todos los ojos, la misma emoción en todos los pechos…

El General en Jefe y los Oficiales de su Estado Mayor, las damas patricias, los altos funcionarios y los sacerdotes, formaban un brillante grupo al pié del altar.

Terminada la misa y la bendición de las banderas, San Martín tomó la que habían bordado las damas de Mendoza para su cuartel general, y subió con ella por la gradería de la Iglesia Matriz. Cuando estuvo en el atrio, desplegó el paño bicolor. Se oyó un sordo redoble y las tropas presentaron armas.En medio de un silencio impresionante, San Martín, con la cabeza descubierta, la frente muy alta y la mirada más aguda y más firme que nunca, dijo:

- ¡Soldados! Estas son las primeras banderas independientes que se bendicen en América. ¡Jurad sostenerlas muriendo en su defensa como yo lo juro!

Y agitó tres veces en el aire la histórica bandera. El ejército, lleno de entusiasmo, juró solemnemente. Y, entre descargas de fusil y tiros de cañón, el pueblo aclamó a aquellos bravos, que cinco semanas más tardes vencían a los españoles en la cuesta de Chacabuco.


Fuente: "El Libro de la Patria", de Berdiales e Inschauspe. Ed Kapeluz.