miércoles, 8 de febrero de 2012

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL SOLDADO ANTONIO RUIZ “FALUCHO”



El dia 7 de febrero de 1824 es fusilado en El Callao, Perú, el soldado Antonio Ruiz “Falucho”. La guarnición española se subleva e iza la bandera de España en el mástil de la fortaleza, donde estaba de centinela Ruiz, soldado negro del Regimiento Río de la Plata. Al negarse a rendir honores fue inmediatamente fusilado. Se dice que antes de caer gritó “¡Viva Buenos Aires!”
Aquella noche del mes de febrero de 1824, se sublevó la guarnición patriota del Callao, la cual estaba compuesta por los restos del Ejército de los Andes; que eran el regimiento Río de la Plata, los batallones 2º y 5º de Buenos Aires, y los artilleros de Chile.
Estos pobres soldados se sublevaban porque les debían cinco meses de paga, a lo que se agregó que el día anterior se habían abonado los sueldos de los jefes y oficiales, el deseo de regresar a la patria, ya sea Buenos Aires o Chile, y la repugnancia de tener que embarcarse hacia el norte para engrosar el ejército de Bolívar dio comienzo al motín. Fue encabezado por Dámaso Moyano y Francisco Oliva, ambos sargentos del Regimiento del Río de la Plata, la tropa se entregó a los excesos. Al ver la indisciplina reinante, el mulato Moyano, acepta la sugerencia de Oliva de consultar al coronel realista José María Casariego, que estaba prisionero y alojado allí, este vio el partido que podía sacar de la situación y aconsejó reemplazar a los jefes patriotas por los españoles.
Los peruanos no se decidían a pagar los sueldos atrasados, Casariego los convence de que se unan a las filas realistas donde serían recompensados, mientras que en las patriotas recibirían castigo. En medio de este desorden se desenlaza la admirable historia de Falucho. En esto vamos a seguir al relato de Mitre que él publicó por primera vez el 14 de mayo de 1857 en el periódico Los Debates.
La noche del 6 de febrero hacia guardia en el torreón del Rey Felipe el negro Falucho, que pertenecía al regimiento del Río de la Plata. Falucho, este su nombre de guerra era muy conocido por su valentía y por su patriotismo, era porteño y amaba a su ciudad. Como muchos en caso igual había sido envuelto en la sublevación, que hasta aquel entonces no tenía más carácter que un motín de cuartel. "Mientras que aquel oscuro -cuenta Mitre- centinela velaba en el alto torreón del castillo, donde se elevaba el asta-bandera, en que hacía pocas horas flameaba el pabellón argentino, Casariego decidía a los sublevados a enarbolar el estandarte español en la oscuridad de la noche, antes de que se arrepintiesen de su resolución". En ese momento se presentan ante el negro Falucho, los soldados con el estandarte español, contra el cual combatía desde hace 14 años. Falucho no lo podía creer, y sintiéndose totalmente humillado se arroja al suelo y llora amargamente. Los soldados con ordenes de subir el pabellón español, ordenaron a Falucho que presente el arma al pabellón del rey que se iba a enarbolar. Falucho contesta con melancolía recogiendo el fusil que había dejado caer " Yo no puedo hacer honores a la bandera contra la que he peleado siempre ", a esto le gritan "¡Revolucionario! ¡Revolucionario!".
Según Mitre, Falucho les contesta "¡Malo es ser revolucionario, pero peor es ser traidor! (...) y tomando su fusil por el cañón, lo hizo pedazos contra el asta-bandera, entregándose nuevamente al más acerbo dolor. Los ejecutores de la traición, apoderándose inmediatamente de Falucho le dicen que iba a morir y haciéndolo arrodillar en la muralla que daba frente al mar, cuatro tiradores le abocaron a quemarropa sus armas al pecho y a la cabeza. Aquel momento brilló el fuego de cuatro fusiles, se oyó su detonación; resonó un grito de ¡Viva Buenos Aires!, y luego entre una nube de humo se oyó el ruido sordo de un cuerpo que caía al suelo.