sábado, 7 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SUIPACHA


El dìa 7 de noviembre de 1810 se produce la Batalla de Suipacha. Las fuerzas patriotas, comandadas por el Mayor General Antonio González Balcarce, derrotan a las realistas a las órdenes del Capitán de Fragata José de Córdoba. Más tarde el ejército patriota avanzó hasta el Río Desaguadero -cuyas aguas surgen del Lago Titicaca-, límite entre los virreinatos de las Provincias del Río de la Plata y del Perú, acampando allí. Después de este triunfo, el primero de las armas argentinas, las cuatro intendencias del Alto Perú que dependían de Buenos Aires, se declararon a favor de la emancipación americana.


Después del desfavorable combate de Cotagaita ocurrido el 27 de octubre, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza sin ser perseguidas por los realistas. El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir a Nieto con 100 veteranos de los Granaderos provenientes de Chuquisaca y a Basagoytía con 350 hombres de las milicias de Puno y de Arequipa, por lo que al día siguiente Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al día siguiente por 1.200 realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre, ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió por la noche un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería, junto con municiones y la paga de las tropas. Córdoba había recibido informes falsos sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que marchaban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos, tampoco se había enterado de la llegada de refuerzos con municiones y cañones.
El Ejército del Norte tenía inferioridad numérica, 800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones. Formaban parte del ejército realista de observación los veteranos del Real Borbón y del Cuerpo de Voluntarios del Rey, éste al mando del capitán José Fernando de Fontaneda, que habían partido de Buenos Aires en 1809 para reprimir las sublevaciones del Alto Perú y que luego formaron el Batallón Fernando VII.

La Batalla
Cuando el 7 de noviembre la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de Balcarce, éste había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.
Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron brúscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.
La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Nieto que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.
En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oraneses, tarijeños, cinteños y la Caballeria chilena de Tupiza, comandada por el Coronel Pedro Arraya. Martín Miguel de Güemes, quien estaba al frente de los salteños fue posteriormente a la batalla (ya en Potosí) despojado de su rango militar por desavenencias con Castelli y devuelto a Salta, mientras que sus tropas fueron incorporadas al Ejército del Norte. Las evidencias históricas señalan a Güemes como el ejecutante de las acciones de Suipacha, sin embargo Castelli no lo menciona en el parte de batalla.

Consecuencias
El ejército realista que luchó en Suipacha sufrió una completa derrota, perdió sus 4 cañones, sus tiendas de campaña, armas, municiones, 10.000 pesos en plata, víveres y se desintegró por completo.
El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, los jefes realistas del Alto Perú perdieron todo su prestigio, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre apresando a su gobernador Paula Sanz, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de Buenos Aires, ciudad en donde produjo una euforia generalizada.
En el momento de la batalla Juan Jose Castelli se hallaba en Yavi, desde donde el 8 de noviembre informó a la Junta sobre la victoria, redactando dos días después en Tupiza el parte completo, llevado a Buenos Aires por el mayor de patricios Roque Tollo.
En La Gazeta del 3 de diciembre, parafraseando al virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa, se pudo leer:
“(...) que el americano nacido para vegetar y vivir en la oscuridad, (...) [excedía a los militares de España], donde por virtud del nuevo gobierno, se ha enseñado la táctica de fugar, manchando la memoria de nuestros abuelos y héroes de la milicia que ahora nosotros queremos renacer (...)”
Una de las dos banderas tomadas fue enviada a Buenos Aires con una nota de Castelli que decía:
“A fin de que V. E. la destine a la sala del rey D. Fernando, con las que adornan su retrato.”

La Junta autorizó a todos los comandantes victoriosos en Suipacha, a llevar en el brazo derecho un distintivo con la inscripción:
La patria a los vencedores de Tupiza

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viernes, 6 de noviembre de 2009

REGIMIENTO DE CABALLERIA DE TANQUES 10 “HÚSARES DE PUEYRREDÓN”


Corría el año de 1806, cuando después de dominar la colonia del Cabo, en Sudáfrica, el comodoro Sir Home Popham, dando muestras de una increíble audacia, decidió atacar el Río de la Plata. Las tropas terrestres, a las órdenes del brigadier Beresford, pensaron que invadir Buenos Aires sería una campaña rápida y fácil. No se imaginaron el coraje de nuestros hombres. El 25 de junio de 1806, unos 1.600 ingleses desembarcaron en Quilmes y, tras combatir con la milicia que dirigía Pedro Arce, ocuparon las barrancas de Quilmes.El virrey Sobremonte sin tomar ninguna medida defensiva adecuada, se retiró a Córdoba con el pretexto de reunir fuerzas y reconquistar la capital. El día 27 los ingleses cruzaron el Riachuelo y vencieron la última resistencia de los milicianos en el paso de Barracas que llevaba directamente a Buenos Aires. En la tarde las tropas invasoras entraron en la ciudad. Beresford se estableció en el Fuerte y asumió el cargo de gobernador. Sus primeras medidas de gobierno apuntaron a ganar el agrado de la población: aseguró la libertad de cultos, la protección de la propiedad privada y la libertad de comercio.
Mientras tanto, en la campaña, un rico hacendado y hombre de acción, Juan Martín de Pueyrredón, rápidamente organizó y equipó a su costo a 700 hombres entre milicianos y vecinos. Lamentablemente estas improvisadas fuerzas fueron vencidas en el combate de Perdriel tras un breve encuentro. Santiago de Liniers, militar sagaz y astuto, decidió concentrar la acción en Montevideo y emprender desde allí la Reconquista.Con la colaboración de la población montevideana formó un ejército de 1.300 hombres que, luego de cruzar el Río de la Plata, desembarcó en el Tigre el 10 de agosto, avanzando luego hasta los Corrales de Miserere, donde estableció su campamento. Desde allí, exigió la rendición de Beresford. Ante la negativa inglesa, avanzó con su ejército, tomó el Retiro y obligó a los invasores a retroceder hacia la Plaza Mayor. El 12 de agosto las fuerzas de la Reconquista iniciaron el ataque decisivo. Beresford y sus hombres, refugiados en el Fuerte, se rindieron.En las puertas del Cabildo el brigadier inglés depuso formalmente las armas. Un Cabildo Abierto reunido el 14 de agosto, resolvió comunicar el triunfo a la corona española y organizar cuerpos de milicias para defender a Buenos Aires de una nueva invasión. Se otorgó el mando militar a Liniers y el poder político a la Audiencia. Se decidió enrolar y armar a los vecinos para preparar la defensa de la ciudad ante la certeza de que Inglaterra enviaría refuerzos para vengar la derrota. Para ello, se invitó a la población a sumarse espontáneamente a las milicias. La gente respondió con entusiasmo y Buenos Aires se transformó en un inmenso campo de entrenamiento militar.
Prácticamente no había casa en Buenos Aires en donde no viviera un miliciano. Hacia octubre de 1806, las milicias ya contaban con alrededor de 8.500 hombres, de los cuales sólo 3.000 eran españoles.Juan Martín de Pueyrredón tuvo a su cargo la organización de las fuerzas de caballería, formándose un cuerpo de tres escuadrones de húsares, que estuvieron un bajo su mando y los restantes, bajo las órdenes de dos colaboradores suyos, Núñez y Vivas. Los españoles integraron otros cuerpos, agrupados bajo según el lugar de origen de sus integrantes: Gallegos, Andaluces, Catalanes, Vizcaínos, Cántabros y Montañeses, entre otros. La Historia nos cuenta que al año siguiente, la segunda intentona del león británico de conquistar estas tierras terminó en una total derrota. Los improvisados y bisoños cuerpos integrados por tropas criollas y peninsulares, batieron aguerridamente a las veteranas tropas inglesas. Si bien finalizadas las invasiones inglesas y producidos los episodios de mayo de 1810, este cuerpo tuvo una vida efímera, puede decirse que de sus filas salieron los primeros cuadros del Arma de Caballería, muchos de los cuales pasarían a integrar otros cuerpos del Arma, durante las Guerras de la Independencia.Este es el origen del actual Regimiento 10 de Caballería de Tanques, que recibe el nombre de quien fuera su organizador, Don Juan Martín de Pueyrredón. La Historia nos relata que fue recreado en 1827, para intervenir en la Guerra contra el Imperio del Brasil, participó luego en las luchas por la organización nacional y en las primeras campañas llevadas a cabo contra el indio, guarneciendo todos los rincones de las fronteras interiores.Ya hacia fines del siglo XIX y principios del siguiente, sufrió por diversas causas, una serie de disoluciones y reorganizaciones, registrándose la última de ellas en 1917, en que integra definitivamente las unidades de Caballería de la Fuerza, hasta nuestros días. Actualmente, asentado en la localidad de Azul, en la Provincia de Buenos Aires y equipado con el más moderno material blindado que posee nuestro ejército (VC Tan de la familia TAM), constituye uno de los más formidables arietes de las fuerzas blindadas que lo componen, conservando al mismo tiempo las tradiciones y glorias del cuerpo que fuera su primitivo origen y llevando orgullosamente el nombre de quien fuera su insigne fundador: el Brigadier General D Juan Martín de Pueyrredón.
Fuente: wwwsoldadosdigital.com


jueves, 5 de noviembre de 2009

APOYO DEL EJERCITO FRENTE A LA EMERGENCIA HÍDRICA EN SALTA


El desborde de uno de los principales ríos a principios de este año provocó cortes en el servicio eléctrico, de gas y agua potable. Miles de familias quedaron sin los suministros básicos para afrontar el día a día, corriendo el riesgo de ingerir agua contaminada y pudiendo así contraer enfermedades de diversa índole como la malaria, Escherichia Coli, las hepatitis A y B, entre otras.

Debido a esta situación el Batallón de Ingenieros 5 “General de División Enrique Mosconi” ha destinado desde el mes de febrero personal especializado para realizar trabajos de potabilización y distribución de agua, con la implementación de tres plantas potabilizadoras, logrando cubrir una de las principales necesidades que demanda la población. Hasta la fecha se pudieron potabilizar 14.000 litros en la localidad de Aguaray y 6.000 en Tartagal.
Fuente: www.soldadosdigital.com

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DE LA CREACION DEL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE TANQUES 11 "DEFENSORES DEL HONOR NACIONAL"


El 10 de julio de 1826, el Presidente de la Nación Bernardino Rivadavia decretó la creación de once Regimientos de Caballería de línea. En la necesidad de cubrir las fronteras contra el indio, ya que Ejército regular había marchado a la guerra contra el Brasil.
El 18 diciembre de 1826 se crea un Regimiento de Caballería de línea denominado “DEFENSORES DEL HONOR NACIONAL”, cuyo jefe fue el General Mariano Necochea. Ya para esta fecha habían sido creados todos los Regimientos de Línea menos el 11, por lo que se deduce que el nombre hace referencia a éste.
En 1838 formó parte del Ejército de Vanguardia, asistiendo a la Batalla de Arroyo Grande contra el Ejército Uruguayo aliado a los franceses, durante el bloqueo anglo-francés.
En 1855 es asignado a la frontera sur, posteriormente en el año 1859 formó parte del Ejército de Buenos Aires al mando del General Bartolome Mitre, logrando la reincorporación de esa provincia a la Confederación Argentina.
El 17 de septiembre de 1861 fue disuelto después de la Batalla de PAVÓN y reorganizado nuevamente en el año 1864 bajo el nombre de “REGIMIENTO GENERAL LAVALLE”
Entre los años 1865-1869 formó parte del Ejército Aliado (Argentina,Uruguay y Brasil), en la Guerra contra el Paraguay; participando en las Batallas de Yatay, Paso de la Patria, Tuyutí y Lomas Valentinas.
En 1871, de regreso a la Argentina, guarneció la frontera sur de Buenos Aires, formo parte de la División Sur a órdenes del Doctor Adolfo Alsina, participando en el avance de la frontera, batiéndose contra el indio en el año 1876.
En el año 1878 formó en el Ejército Expedicionario al Desierto (1ra división al mando del Coronel Conrado Villegas) que a las órdenes del General Julio Argentino Roca participó de la Campaña del Río Negro y Patagonia.
En 1882 participó en la Campaña de los Andes, destacándose su Jefe, el Teniente Coronel Manuel Rubial, en el combate de Cumullú.
Entre los años 1889 y 1898 tuvo su asiento de paz en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe.
En 1902 el Regimiento 11 de Caballería de Línea queda afectado al servicio de Gendarmería en la Provincia del Chaco, conservando su número pero agregando la denominación “Gendarmería”. Permaneció en Florencia hasta 1906 luego se trasladó a Formosa.
El 31 de enero de 1907 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, el Regimiento 11 de Caballería de Línea, se transforma en el Regimiento 9 de Caballería de Línea.
En 1917 se reorganiza en la Ciudad de Concordia y posteriormente en Curuzú Cuatiá.
En 1923 se instaló en Paso de los Libres, luego en 1944 se trasladó a Villa Federal provincia de Entre Ríos y el 01 de marzo de 1958, fue disuelto por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional.
El 3 de noviembre de 1980 por orden del Comandante en Jefe del Ejército, Teniente General Leopoldo Fortunato Galtieri, se recreó el viejo Regimiento 11 de Caballería, (Como consecuencia del conflicto con Chile en 1978, se advirtió la necesidad de disponer en el Sur Patagónico de suficientes unidades móviles y blindadas).
El 5 de enero de 1981 se inicia su reorganización en la Ec C, siendo su Jefe el Teniente Coronel Eduardo Fiorda y el 14 de febrero del mismo año se trasladó a Puerto Santa Cruz su actual asiento de paz, el primer escalón adelantado, conformado por el entonces Teniente Primero Luzuriaga, Teniente Guido y 20 suboficiales.
Durante 1982 la Unidad realizó operaciones militares con motivo del enfrentamiento armado con Gran Bretaña y el 14 de abril inició la movilización, teniendo como misión la defensa del litoral marítimo.
El REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE TANQUES 11 “DEFENSORES DEL HONOR NACIONAL” en sus 180 años de servicio, fue distinguido por el Gobierno Nacional con las medallas del Río Negro y Patagónica, y por la Campaña de los Andes, también su bandera fue condecorada con las Palmas Sanmartinianas en 1991, entregadas por Instituto Nacional Sanmartiniano.
Fuente: www. rctan11.ejercito.mil.ar

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martes, 3 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL SARGENTO MAYOR FERNANDO ABRAMO


Nació en Palermo (Sicilia), el 3 de noviembre de 1786. Se hallaba en Buenos Aires en los primeros años de la guerra de la Independencia: ingresó en la carrera de las armas en calidad de soldado voluntario distinguido en el batallón de “Patricios” el 3 de febrero de 1812 y, en marzo del año siguiente, marchó a incorporarse al Ejército Auxiliar del Alto Perú, hallándose en las desgraciadas acciones de Vilcapugio y Ayohuma.
Destinado al ejército que el general San Martín organizaba en Mendoza en el mes de junio de 1816, se incorporó al Batallón de Artillería, con el cual se halló en la campaña restauradora de Chile, asistiendo a la batalla de Chacabuco. Ascendió a cabo 2º el 15 de julio, y a cabo 1º el 20 de diciembre de 1817, jerarquía con la cual se batió en Cancha Rayada y en Maipú. Por la acción de Chacabuco recibió el escudo de paño en forma oval, fondo blanco, con la inscripción en letras encarnadas: “A los vencedores de Chacabuco”, y por la última de las batallas citadas, mereció el cordón de honor amarillo y el título de “Heroico Defensor de la Nación”, concedido por el Gobierno de las Provincias Unidas; así como también la condecoración chilena consistente en un escudo circular con fondo blanco con el lema: “A los vencedores de Maipú”.
El 20 de agosto de 1820 se embarcó en Valparaíso con rumbo al Perú, en la magnífica empresa emancipadora emprendida por el general San Martín. Abramo había ascendido a sargento 2º el 1 de mayo de 1818, y a sargento 1º el 1 de junio de 1819; habiendo prestado el día 8 de ese mismo mes y año, el juramento de obediencia y de fidelidad a la Constitución sancionada por el Congreso General de las Provincias Unidas.
En clase de “aventurero” (según reza una foja de servicios de Abramo de fin de marzo de 1830), salió de Pisco en la División que mandaba el general Juan Antonio Alvarez de Arenales el 5 de octubre de 1820, yendo agregado al piquete de artillería que mandaba el teniente don Hilario Cabrera, asistiendo a la acción de la Cuesta de Jauja el 20 de noviembre de aquel año y en la cual fue herido de bala en la mano izquierda y en la pantorrilla derecha. Se halló en la batalla del Cerro de Pasco el 6 de diciembre, en la cual recibió una nueva herida de bala debajo de la barba, mereciendo por su comportamiento ser ascendido en el lugar de la acción a subteniente, llevando sus despachos, fecha 30 de diciembre de 1820, en el tercer Batallón de Artillería de la Patria. Recibió, además, la medalla de plata acordada por San Martín a los vencedores.
En el asalto del pueblo de la Concepción de Apata, la noche del 14 de febrero de 1821, que dio el general realista Ricafort, recibió el subteniente Abramo una herida de bala en la mano izquierda.
Se halló en la entrada a la ciudad de Lima el 9 de julio del mismo año, por lo que recibió una medalla de oro. Asistió al sitio y capitulación de los castillejos del Callao, defendidos briosamente por el general La Mar, desde el día siguiente a la toma de Lima hasta el 21 de setiembre de igual año. A la aproximación del ejército enemigo a la capital del Perú, el 3 de setiembre, Abramo salió de esa ciudad, conduciendo el parque e interviniendo en las operaciones; así como también en la persecución de Canterac, en su retirada, hasta el día 25 de aquel mismo mes y año. Se encontró en el asalto a las fortalezas del Callao a las 11 de la mañana del 14 de agosto de 1821. Recibió una medalla de oro el 27 de agosto de ese mismo año.
Fue destinado a la dotación de 4 piezas de artillería que condujo la División del general Domingo Tristán que operó en el sur del Perú, la que se embarcó en el Callao el 19 de enero de 1822. Se halló en la sorpresa que hizo a dicha División el general Canterac en la “Hacienda de Macacona” el 7 de abril, y donde cayó prisionero Abramo. Al saber el general enemigo que este último era extranjero, lo mandó poner en capilla para fusilarlo, en virtud de un edicto de Fernando VII que ponía fuera de la ley a todo extranjero que servía en las tropas de la Patria. Abramo salvó la vida a la casualidad de que ese día llegó un parlamentario del general San Martín, amenazando hacer fusilar en Lima a 10 españoles de los que tenía en Casas Matas por cada oficial o individuo del Ejército Libertador que se ejecutase por esta bárbara disposición. Por esta singular ocurrencia fue conducido a la Isla de Esteves, en la laguna Chucuito, donde permaneció hasta el 19 de febrero de 1824, “y a consecuencia –dice una foja de servicios del 31 de agosto de 1864- de una connivencia descubierta por el Ejército Grande Español, entre la reina de Portugal, señora doña Carlota de Borbón, residente en el Brasil, y el comandante en jefe, general Olañeta, de la División Nor-Peruana, y conociendo dicho General no poder sostener la custodia de los prisioneros que estaban a su cargo, tanto por los gastos como por la fuerza que necesitaba, formó un Acta en Potosí, bajo la condición y firma de todos los prisioneros de no tomar las armas en todos aquellos distritos, dándoles libertad. A poco más de un mes se encontraron las fuerzas del otro lado del puente Fummbá (palabra ilegible), en que concluyó la División y persona del General, a favor de cuyo suceso pudo volver al suelo de la amada Patria adoptiva”.
El 22 de mayo de 1824, se presentó en Buenos Aires donde fue incorporado al Regimiento de Artillería, en el cual fue ascendido a teniente 2º de la 3ª compañía el 11 de abril de 1826, marchando de guarnición al Fuerte “Independencia”, a las órdenes del comandante don Bruno Vázquez, donde permaneció por espacio de un año largo. Promovido a teniente 1º de la 4ª compañía el 10 de julio de 1826, lo fue a ayudante mayor 2º el 21 de junio de 1828, y a ayudante mayor 1º el 22 de octubre de 1829. Ya como capitán graduado desde el 27 de febrero de 1830, Abramo fue destinado a la guarnición del Salto, habiendo servido en el Fuerte “Independencia” desde abril de 1827 hasta junio de 1828, fecha en que regresó a Buenos Aires.
Recibió la efectividad de capitán y el mando de la 1ª compañía del Batallón de Artillería el 6 de mayo de 1830, y en marzo del año siguiente hizo la campaña de Córdoba contra el general Paz. El 17 de octubre de 1833 fue ascendido a sargento mayor graduado, recibiendo la efectividad de este empleo el 5 de diciembre de 1838.
Continuó sirviendo con esta jerarquía en el Regimiento de Artillería, en Buenos Aires hasta el 15 de enero de 1857, fecha en que fue enviado al Fuerte “3 de Febrero”, en la frontera de la Circunscripción Militar del Sur, donde mandó la compañía Nº 3 de Línea hasta el 30 de abril de 1860, en que fue agregado al E. M. de plaza, sección Santa Fe, con sueldo de “Inactividad”. (Desde el 27 de diciembre de 1856 hasta el 1 de junio de 1857 revistó en el Regimiento “Dragones Nº 7”, volviendo en esta última fecha a su compañía). Habiendo reclamado Abramo por esta disposición, el Gobierno de la Confederación dictó un decreto el 13 de setiembre del mismo año, dándole de alta con el sueldo íntegro en el E. M. de plaza, sección Paraná, a contar desde el 1º de aquel mes y año.
El 1 de enero de 1863 fue destinado a la P. M. I. y el 1 de noviembre del año siguiente, al Cuerpo de Inválidos. Finalmente, en cumplimiento a lo dispuesto por la Ley del 24 de setiembre de 1868, con fecha 7 de diciembre de ese mismo año, el sargento mayor Abramo pasó a la “Lista de Guerreros de la Independencia”.
Falleció en Buenos Aires el 5 de diciembre de 1872.

Fuentes: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / www .revisionistas.com.ar / Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

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lunes, 2 de noviembre de 2009

DÍA DE LOS MUERTOS POR LA PATRIA


En este día, recordamos con admiración y orgullo a todos los grandes hombres y mujeres que ofrendaron su vida por la patria.
El Sargento Cabral fue uno de los tantos patriotas que murieron luchando por la grandeza de nuestra Nación, comenzando por los miles de soldados desconocidos que combatieron en las guerras para lograr nuestra Independencia (y la independencia de medio continente), empuñando las armas con gran valor en las filas patrióticas junto a líderes como Manuel Belgrano y el propio San Martín. Como así también los miles de jóvenes que combatieron heroicamente en las islas Malvinas.
El sacrificio de todos estos mártires tiene un enorme valor para todos los argentinos, sin importar el resultado de las batallas en las que participaron.
En este día los recordamos y les agradecemos también a todos los hombres y mujeres civiles que, desde los primeros tiempos de nuestro sueño como Nación, fallecieron cumpliendo el deber de defender a la Patria.
Porque defender a la Patria es actuar con heroísmo, con valentía y generosidad suprema. Es ofrecer la propia vida a las generaciones futuras, buscando que los argentinos vivan y sueñen con un país justo, libre y soberano. Así se manifiesta claramente en las sentidas palabras que el General Lucio Mansilla dirigió a sus tropas antes del combate de Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, cuando la poderosa armada anglo-francesa se internó en el Río Paraná:

“No dejemos que insulten a nuestra Patria, y muramos todos antes de ver bajar el pabellón azul y blanco de donde flamea”.


“Lo demandó el Honor y obedecieron
Lo requirió el Deber y lo acataron
Con su sangre la Empresa rubricaron
Con su esfuerzo la Patria engrandecieron
Fueron grandes y fuertes, porque fueron
Fieles al Juramento que empeñaron
Por eso como valientes lucharon
Y como Héroes murieron
Por la Patria morir fue su destino
Servir en los Ejércitos su vocación y sino
No quisieron servir a otra Bandera
No quisieron andar otro camino
No supieron morir de otra manera.”


domingo, 1 de noviembre de 2009

ANIVERSARIO DEL COMBATE EN CRISTIANO MUERTO


El 1 de noviembre de 1857 se produce el combate con indios en Cristiano Muerto. Tropas de Buenos Aires derrotan a indígenas de la tribu de Cafulcurá.

En camino de Azul y Tandil, hacia Bahía Blanca, se tuvo conocimiento de una invasión que Juan Cañumil, principal secuaz de Calfucurá, realizaba sobre los poblados de la costa (actuales partidos de Tres Arroyos, Juárez y Gonzales Chaves).Dispuestos a interceptarlos a su regreso, tuvo lugar el 31 de octubre de 1857 un encuentro al sur de la sierra del Cristiano, que se denominó Sol de Mayo.El coronel Conesa mediante un decidido ataque dispersó a la indiada que venía con un cuantioso arreo y otros bienes. En la persecución al día siguiente (1 de Noviembre), alcanzó al grueso del malón en las puntas del arroyo Cristiano Muerto, al norte de la sierra de ese nombre. Cañumil tuvo 80 bajas en sus huestes, mas la pérdida del arreo que llevaba, debiendo apelar a la fuga hacia sus tolderías en Pigüé para salvar su vida. Esta acción se llamó “Cristiano Muerto”.

Fuente: Tradition.com y Ch'Averias.com



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