jueves, 7 de octubre de 2010

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE SANTA BÁRBARA.


El día 7 de octubre de 1815 se produce un combate en la Estancia de Santa Bárbara. El jefe de la División de Santa Cruz de la Sierra, Coronel Ignacio Warnes, ataca a fuerzas realistas al mando de Juan B. de Altolaguirre, las que estaban atrincheradas después de haber quemado los edificios y envenenado las aguas. Las fuerzas patriotas atacaron con tal determinación que derrotaron totalmente a sus oponentes.


En la Imagen: El Coronel José Ignacio Warnes y García de Zúñiga. Nació en Buenos Aires. Héroe militar de la Guerra de la Independencia. Se incorporó a los blandengues como cadete; luchó contra las invasiones inglesas; se sumó a la causa patriótica de la Revolución de Mayo de 1810.Acompañó la expedición de Manuel Belgrano al Paraguay, en donde fue capturado y enviado como prisionero a Montevideo; recobrada la libertad, fue nombrado teniente coronel y asignado al ejército del Norte, comandado por Belgrano de quien fue secretario; intervino en las batallas de Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma. Belgrano lo promovió al grado de coronel y le asignó la tarea de reorganizar las fuerzas en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) para renovar el ataque contra los realistas; bajo el mando del general Arenales, derrotó a los realistas en la batalla de Florida y tomó posesión de la ciudad de Santa Cruz.Demostró ser un excelente organizador e instructor, creando cuerpos militares efectivos con hombres de diferentes razas (liberó esclavos para incorporarlos al ejército), ocupaciones y armas; con estas nuevas fuerzas estuvo de nuevo en condiciones d conservar el área para los patriotas hasta que, a fines de 1816, una nueva fuerza realista, comandada por el coronel criollo Aguilera, atacó a Warnes en la llanura de Parí; atrapado bajo su caballo caído, lo mataron y su cabeza fue cortada para ser exhibida en la plaza de Santa Cruz, en donde luego se levantó un monumento en su memoria.
Biografía de: www. todo-argentina.net.


miércoles, 6 de octubre de 2010

UN ARGENTINO EN EL EJERCITO PERUANO


El 5 de octubre de 1905 se da la autorización por ley al Doctor Roque Sáenz Peña para aceptar el cargo de General del Ejército del Perú. En el año 1879, se alistó para combatir por el Perú en atención a sus convicciones, durante la cruenta guerra que libraba con Chile. Incorporado con el grado de Teniente Coronel asistió a la Batalla de Tarapacá, donde comandó el batallón Iquique, trasladándose después a Arica. El 5 de julio de 1880, los chilenos bombardearon desde mar y tierra esa plaza e iniciaron el asalto el día 7. El combate concluyó en el Morro y su resultado fue favorable a Chile. El Teniente Coronel Sáenz Peña combatió con valor en esa acción, viendo caer a su lado a otros jefes peruanos, como los coroneles Francisco Bolognesi y Guillermo Moore. El 25 de octubre de 1885 el gobierno del Perú lo ascendió a Coronel y años más tarde, el 26 de agosto de 1905, a propuesta del presidente del Perú José Pardo Barreda, el Parlamento le otorgó el cargo de General de Brigada.

El 6 de noviembre, en la ceremonia de inauguración del monumento al Coronel Bolognesi, se le dio el mando del Ejército del Perú al General Roque Sáenz Peña, durante la ceremonia. Se hizo tocar llamada de honor y los comandantes de cada una de las unidades hizo entrega de ellas a Sáenz Peña. El ayudante del ministro de guerra, Teniente Coronel Dupont, hizo entrega del mando pronunciando las siguientes palabras:

"De Orden Suprema, entrego el mando del Ejército del Perú al General Roque Sáenz Peña, a quien se obedecerá y respetará".

El Perú honró a Sáenz Peña con los siguientes premios y reconocimientos: Medalla de Plata de Tarapacá, honras al declararlo Benemérito del Perú y darle el Mando del Ejército Peruano para la Ceremonia del Monumento al General Bolognesi y Medalla de Oro de esa Ceremonia.


En la Imagen: El General Roque Sáenz Peña, al mando del Ejército del Perú, en la inauguración del monumento al Coronel Bolognesi.



martes, 5 de octubre de 2010

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL SOLDADO HERMINDO LUNA


El domingo 5 de octubre de 1975 en la calurosa tarde formoseña se fraguaba una traición. Los conscriptos del Regimiento Nº 29 volvían al retén luego de un partido de fútbol. Eran jóvenes de 20 años que se hallaban realizando el Servicio Militar Obligatorio en cumplimiento de una ley de la Nación, algunos de ellos tenían un buen nivel de instrucción formal, como el santafesino Mayol, que estudiaba Derecho; otros, como el “Negro” Luna, en cambio, aprendían a leer y escribir en el cuartel. Pero todos, en toda la geografía del país, así tuviesen padres empresarios o muy humildes, usaban el mismo uniforme que los convertía en camaradas y juraron la misma bandera que los hermanaba.
Mientras se dirigían a las duchas, seguían con las “cargadas” por el resultado del partido, pero había un soldado que no se reía. Aquel día fue elegido por el grupo terrorista para llevar a cabo un espectacular golpe contra el Ejército Argentino con la firme intención de sustraer las armas de la Nación.
En esta operación se emplearon cerca de un centenar de efectivos fuertemente pertrechados con ametralladoras, fusiles FAL con 5 cargadores por hombre, escopetas, granadas, minas vietnamitas y equipos de comunicaciones portátiles. Vestían uniformes azules y contaban con una muda de ropa civil y documentos falsos. Para desplazarse disponían de 11 vehículos y una avioneta.La operación, minuciosamente planeada, establecía un asalto simultáneo al Regimiento y al aeropuerto “El Pucú” de Formosa, cuyo control era vital para la posterior evasión, la cual se realizaría en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas desviado de su vuelo, Buenos Aires - Posadas. La irrupción al cuartel se efectuaría mediante un ataque a la guardia y una penetración por el área posterior de la unidad.
Mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, el santafesino Mayol, famoso por sus bromas, le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta hombres fuertemente armados. El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otra fracción entró al dormitorio de la guardia y asesinó a 5 soldados que estaban durmiendo. Algunos conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.
Conducidos por el soldado entregador, Luis Roberto Mayol, los agresores sabían bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones. Cuando se acercó un subteniente que había escuchado los disparos, Mayol le apuntó con su FAL pero el arma se trabó y el oficial lo abatió. El “Negro” Luna se hallaba de guardia en la Compañía Comando, cuando de repente, 5 delincuentes saltaron de una de las camionetas y lo encararon.
- Rendite, negro, que con vos no es la cosa. -¡Acá no se rinde nadie, mierda!- Respondió Luna con su fusil en la mano mientras intentaba replegarse sobre el fondo de la Compañía , dándole tiempo a sus camaradas de reaccionar. Hubo un intercambio de disparos hasta que fue alcanzado por una ametralladora desde una de las ventanas del baño.La tenaz resistencia presentada por los “colimbas” sorprendió a los delincuentes, que esperaban encontrarse con “provincianos adolescentes más interesados en levantar los brazos que en responder con balas”, como escribió luego uno de ellos. Luego de un par de horas de feroces combates los agresores debieron retirarse sin poder llevar todas las armas que habían planeado, pero sí lograron hacerse de 18 fusiles FAL.
El Ejército Argentino debió lamentar la muerte del subteniente Ricardo Massaferro, El Sargento Víctor Sanabria Y Los Conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba Y Hermindo Luna. Todos ellos cayeron defendiendo a su bandera hasta perder la vida, como habían jurado.
HERMINDO tenía 20 años y era hijo único. Había entrado al Servicio Militar sin saber leer ni escribir, porque este gaucho sólo sabía del monte y de hachar quebracho al sol con 40 grados de calor. Sus superiores lo consideraban un “sobresaliente soldado”. Todos recordaban con una sonrisa esas dos veces que se había quedado dormido en el toque de diana y comenzó su día en una pileta.
Sus padres fueron a retirar el cuerpo, de luto y descalzos, porque era gente muy pobre de un paraje del interior de Formosa. No tenían nada, excepto su hijo, y se lo dieron a la Patria con el corazón desgarrado por el dolor pero con dignidad.
Fuente: www.soldadosdigital.com

http://www.fotolog.com/ejercitonacional


lunes, 4 de octubre de 2010

DIA DEL SERVICIO DE VETERINARIA


Se conmemora un nuevo aniversario de la creacion del Servicio de Veterinaria y el dia de su santo patrono, San Francisco de Asis. La Fuerza saluda a todos los integrantes del servicio.

El servicio de Veterinaria es un elemento para apoyo de combate del Ejército, cuya responsabilidad primaria es el mantenimiento de la salud de los animales y su aptitud para el servicio, la inspección de los alimentos, la prevención de las zoonosis y la preservación del medio ambiente. La Dirección de Remonta y Veterinaria es el organismo encargado de la planificación tendiente a la administración y abastecimiento del caudal de animales de guerra al país, de manera de asegurar a los probables teatros de operaciones la dotación correcta, de acuerdo con las necesidades operacionales de los mismos.

Comprenderá las siguientes actividades: conservar y recuperar la aptitud física de los animales, prevenir las zoonosis, inspeccionar los productos alimenticios que consumirán las tropas, realizar inteligencia sobre el material de veterinaria capturado al enemigo y colaborar con las tropas tóxicas en el desarrollo de medidas de defensa pasiva contra la acción QBN, además de instruir al personal del servicio y proponer la instrucción correspondiente que deberá impartirse en las armas, tropas técnicas y otros servicios.

La eficiente operación impone la elaboración de un adecuado y oportuno planeamiento, se tendrá que asegurar la disposición de los medios suficientes y adecuados para el cumplimiento de la misión de veterinaria.

Se deberá considerar las medidas necesarias para enfrentar una mayor cantidad de bajas imprevistas. Los pacientes animales de la zona de combate serán reunidos en instalaciones de veterinaria, emplazadas a lo largo de los ejes de avance de sus unidades. El servicio de veterinaria deberá coordinar estrechamente con las unidades (subunidades - fracciones) de asuntos civiles, las medidas necesarias de salud pública veterinaria que contribuyan a reducir los peligros contra la salud de las tropas.



En la imagen: Grupo de Veterinaria del Colegio Militar de la Nacion.

Fuente: www.ejercito.mil.ar



http://www.fotolog.com/ejercitonacional


domingo, 3 de octubre de 2010

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE LAS PIEDRAS


El día 3 de octubre de 1812 se produce el combate de Las Piedras, entre la vanguardia del ejército realista comandado por el General Pío Tristán y la retaguardia del ejército independentista del General Manuel Belgrano, ambos desplazándose desde Jujuy hacia Tucumán, se produce el choque en la margen Sur del Río de las Piedras, creciendo rápidamente su intensidad. El combate terminó con una total derrota realista.

La retaguardia había partido el 21 de agosto de Humahuaca y el 23 se encontraba en los arrabales de la ciudad de Jujuy. Desde allí marcharía cubriendo con sus guerrillas el "camino de Las Postas" hacia Campo Santo y luego por Cabeza del Buey enfilarían hacia Metán. Las tropas realistas al mando de los coroneles Llanos y Huici, asediaban permanentemente a la retaguardia, la que tenía ordenes de no comprometer un combate. Sin embargo, fueron alcanzados y se trabó un intenso tiroteo por ambos bandos. Reforzados los realistas pusieron en fuga la tropa patriota.
El Gral. Belgrano recibió la noticia el 3 de septiembre e inmediatamente hizo formar en batalla, con la colaboración de dos pequeñas piezas de artillería y contraatacó con dos columnas de infanterías a ordenes de los capitanes Carlos Forest y Miguel Aráoz; al centro formó la caballería al mando del Capitán Gregorio Aráoz de La Madrid; la reserva estaba a cargo de los Jefes Díaz Vélez y Juan Ramón Balcarce. Tras un breve pero intenso tiroteo los realistas huyeron tomándoseles 25 prisioneros, quedando 20 muertos en el campo. Este pequeño combate se conoce como "Combate de Las Piedras" y sirvió para levantar la moral de las tropas. El Coronel Huici que se había adelantado hasta la localidad de Trancas, cayó prisionero y fue de inmediato trasladado a Tucumán.
Allí comenzaba a operarse el milagro. Un ejercito que volvía a sentir el orgullo de combatir bajo el mando de un jefe despojado de soberbia y conciente del sacrificio que la Revolución significaba para el pueblo. En el parte enviado a Buenos Aires se magnificaba el combate, sin ánimo de vanagloria, tan solo para infundir optimismo y recrear esperanzas.
La idea de resistir iba tomando forma, pero la situación objetiva era extremadamente comprometida. Una nueva derrota, más allá de exponerlo al General a una grave sanción, dejaría las provincias del noroeste en manos enemigas, y ello, ponía en riesgo cierto al territorio. En comunicación al Gobierno le advertía:
"Vuestra Excelencia debe persuadirse que cuanto más nos alejemos más difícil ha de ser recuperar lo perdido, y también más trabajoso para contener la tropa sosteniendo la retirada con honor y no exponernos a una total dispersión y pérdida de esto que se llama ejército, pues debe saber cuanto cuesta y debe costar hacer una retirada con gente bisoña en la mayor parte hostilizada por el enemigo por dos días de diferencia".
Mientras esto sucedía, ordenó abandonar el "Camino de Las Postas" para dirigirse por el "Camino de las Carretas" hacia Santiago del Estero y Córdoba. De esta forma seguía en cumplimiento de lo ordenado.
Tras consultar con sus oficiales y evaluar las posibilidades, el Gral. Belgrano le ordenó al Cnel. Juan Ramón Balcarce adelantarse hasta la ciudad de San Miguel de Tucumán y proceder a organizar su defensa. Todos estaban dispuestos a defender la posición hasta las últimas consecuencias. De proseguir la marcha la deserción, el desánimo y la insubordinación hubieran cundido. Por ello el Gral. Belgrano había enviado despachos a Buenos Aires considerando tal posibilidad, recibiendo las contestaciones siempre del mismo tenor, continuar con la retirada.

Fuente: Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina - Bartolomé Mitre. Ediciones Estrada. Tomo II.

En la Imagen: La medalla. Pieza de plata con la cual, según la tradición, se premió al Ejército del Norte por el combate de Las Piedras.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

sábado, 2 de octubre de 2010

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL MANUEL CORREA


El Jefe del 1ro de Línea (Patricios) en la guerra contra el Imperio del Brasil, nació en San Carlos departamento de Maldonado, Banda Oriental, el 12 de Junio de 1790, en el hogar del comandante de milicias don Juan Correa y de doña Juana Angos.
A los 13 años se incorporó como cadete en el Regimiento de Blandengues. Cuando se produjo el desembarco de los ingleses en Maldonado, antes de procurar la toma de Montevideo (1807), recibió dos heridas de bayoneta mientras, con otros vecinos, procuraba cerrarles el paso. Una vez conquistada esta ciudad, pasó a Buenos Aires, donde se incorporó como subteniente del regimiento de Granaderos de Liniers para revistar luego en el de Fernando VII.
Al producirse la Revolución de Mayo y dado que su unidad no había sido designada para marchar con las fuerzas expedicionarias, solicitó y obtuvo su alta como ayudante del coronel Manuel Belgrano. Estuvo en la campaña del Paraguay y fue hecho prisionero en Tacuarí. Tras obtener la libertad volvió a su antiguo cuerpo en calidad de capitán. En 1814 estuvo en el sitio y rendición de Montevideo, por lo que recibió la medalla de plata otorgada a los vencedores.
Junto a Alvear combatió contra Artigas y se halló años después, el 1º de febrero de 1820, en la batalla de Cepeda, donde actuó como teniente coronel graduado de los Granaderos de Infantería. Tras esa derrota se produjo la invasión de la provincia de Buenos Aires por los mandatarios de Santa Fe y Entre Ríos, Estanislao López y Francisco Ramírez y para enfrentarla el general vencido formó un nuevo ejército.
Correa fue designado jefe de la vanguardia. Jugó un papel importante en los sucesos de aquel luctuoso año y estuvo en la batalla de Cañada de la Cruz y en el ataque que el coronel Dorrego llevó contra las huestes de Carrera y Alvear en San Nicolás.
El 2 de mayo de 1822 fue designado comandante del tercer batallón de la Legión Patricia y en noviembre del mismo año se lo nombró jefe del 2 de Cazadores, con el que participó en la expedición al Desierto del general Martín Rodríguez.
Luego de la guerra contra el Imperio del Brasil y de la revolución del General Lavalle, a la que secundó decididamente, se mantuvo a su lado hasta su caída. Emigró a la República Oriental del Uruguay. A lo largo del sitio de Montevideo por las tropas del general Manuel Oribe, se desempeñó con el grado de coronel como comandante general de armas de esa ciudad, segundo jefe del Ejército de Reserva dirigido por el general José María Paz, jefe del Estado Mayor General y presidente de la Academia de Instrucción de Infantería para Jefes. En 1845 quedó nuevamente al frente de la jefatura del Estado Mayor General del Ejército uruguayo, ahora creado como dependencia del Ministerio de Guerra y Marina. Tras ocupar cargos de similar importancia, el 26 de junio de 1847 fue ascendido a coronel mayor y días más tarde, el 7 de julio, ocupó durante algo más de un mes la cartera de Guerra. De nuevo jefe del Estado Mayor, ejerció esa responsabilidad hasta fines de 1847. Lo sorprendió la muerte el 2 de octubre de 1850 cuando desempeñaba la jefatura de la Capitanía del puerto de Montevideo.
Fuente: www. revisionistas.com.ar


http://www.fotolog.com/ejercitonacional

viernes, 1 de octubre de 2010

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE VILCAPUGIO


En mayo de 1813 las fuerzas patriotas no habían podido avanzar de Jujuy. El 12 de este mes el general Belgrano explicaba al Gobierno que se hallaban desprovistas de armamento, vestuario y cabalgaduras; la infantería “casi sin calzados”. Agregaba: “Apenas se halla aquí el Nº 1 para custodiar el gran armamento que tenemos, el parque y la maestranza, y los hospitales de sangre y enfermedades”.

Superando dificultades, en setiembre los 3.600 hombres que componían el Ejército patrio se movieron hacia la llanura de Vilcapugio, entre Potosí y Cochabamba. El 1º de Octubre allí chocaron con el Ejército Real del Perú, mandado por el general Joaquín de la Pezuela.

Nuevamente Belgrano logró vencer en el centro y en la derecha; mientras en el costado izquierdo se combatía con gran ardimiento. En sus memorias el entonces capitán José María Paz indica: “Nuestra ala derecha y la mayor parte del centro habían triunfado del enemigo que tenían al frente, poniéndolo en completa derrota y tomándole su artillería. El mismo Pezuela dando por perdida la batalla, había fugado hasta Condo-Condo, de donde lo hicieron volver las noticias que le llevaron de su ala derecha”. ¿Qué sucedía allí? Una carta del capitán José María Somalo escrita tres días después explicó: “El señor General tuvo ganada la acción, pues logró con el Nº 6, Cazadores y Pardos, destrozar al enemigo, pero la reserva de éste cargó sobre el Nº 8 y a éste fue a auxiliarlo el Nº 1, que no desplegó bien: de aquí resultó la confusión, con lo que se retiraron a un cerro los nuestros”.

En efecto: el batallón 8 –de nueva creación-, compuesto en su mayor parte por reclutas, se desordenó ante el empuje realista; y al acudir en su apoyo el Regimiento 1 para restablecer el combate, quedó envuelto en su dispersión: vaciló y comenzó a replegarse.

La derecha y el centro acompañaron este movimiento: un funesto toque de “retirada” –que nunca pudo establecerse de dónde partió- hizo que la infantería y la caballería triunfantes retrocedieran, mientras Belgrano intentaba reunir a los dispersos agitando la bandera desde una pequeña elevación. Fueron inútiles sus esfuerzos y se pronunció la derrota, aunque Pezuela no la aprovechó pues no hubo persecución.La ya citada carta de Somalo refiere: “Según mi cálculo a pesar de lo que hemos padecido no hay cuidado”, “ha sido mucha la dispersión del enemigo”. Pudo salvarse la mitad de la artillería, y el Ejército se retiró a Potosí. Aquí Belgrano procedió a reorganizarlo.

Una revista de sus fuerzas, efectuada en Macha el 30 de octubre, daba un total disponible de 1.883 hombres. Según la misma formaban el Regimiento 1, 10 capitanes, 8 tenientes y 15 subtenientes, 21 sargentos y 34 cabos, 14 tambores y 325 soldados, haciendo un total de 394 efectivos. Similar el Nº 6 con 346 hombres, la escolta 354, y Pardos 196. En la caballería, 211 Dragones y 219 Cazadores. La compañía de Socaba contaba 76 miembros.


Fuente: De Marco, Miguel A. y Ruiz Moreno, Isidoro J. - Patricios de Buenos Aires