martes, 7 de abril de 2009

CAMPAÑA CONTRA EL DENGUE EN CURUZÚ CUATIÁ



El viernes 3 de abril, el Municipio de la ciudad de Curuzú Cuatiá relanzó la Campaña de “Descacharrización”, la cual consiste en recolectar todos los materiales y elementos que puedan contener al vector mosquito transmisor del Dengue. Esta actividad se encuentra dentro del programa “Patio Limpio”, en el que participan personal y medios del Comando del IIdo Cuerpo de Ejército.

Fuente: http://www.ejercito.mil.ar/

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lunes, 6 de abril de 2009

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CAMACUÁ



El día 5 de abril de 1827 se produce la primera victoria del Ejército Argentino en la Guerra del Brasil. El General Carlos de Alvear derrota completamente a las fuerzas brasileñas en la Batalla de Camacuá.

El enfrentamiento producido entre las tropas del Ejército Argentino y las del imperio del Brasil, enfrentados por la Banda Oriental, en manos brasileñas desde 1824. El Ejército Argentino había abandonado el territorio brasileño después de la victoria en la batalla de Ituzaingo por la falta de suministros y por el mal estado de la caballada, pero había retomado Bagé y avanzado al encuentro de las tropas imperiales. Juan Galo Lavalle, al frente de 2.500 jinetes, sorprendió a 1.600 efectivos imperiales, que tras sufrir 50 bajas se dieron a la fuga.
En la imagen: Regimiento de Caballería Ligero 3 “Coraceros Grl Pacheco”

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domingo, 5 de abril de 2009

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE MAIPO


El día 5 de abril de 1818 tiene lugar la Batalla de Maipo. En un sangriento combate de unas seis horas de duración el General José de San Martín derrota en batalla campal en los llanos de Maipo, Chile, al ejército del general español Osorio.
Se enfrentaron el ejército realista (de 4.000 hombres y doce piezas de artillería), bajo las órdenes de Mariano Osorio, contra el ejército de los Andes (6.000 hombres y 21 piezas de artillería), al mando del General Jose de San Martin. El hecho de armas acaeció al sur de Santiago de Chile, en los llanos del río Maipo, allí San Martín organizó a su ejército en una posición elevada esperando el ataque español, el cual se colocó casi cara a cara en una posición elevada de la misma manera que la posición patriota.
Poco antes del mediodía, el ejército patriota rompió fuego con la artillería de Manuel Blanco Encalada, pero luego de un tiempo San Martín se dio cuenta de que los realistas habían tomado una posición defensiva y decidió iniciar el ataque.
Envío las fuerzas atacando el centro y la derecha de los españoles, mientras que Juan Gregorio Las Heras comandó el ataque por las fuerzas colocadas en otro cerro, allí los patriotas tomaron un cerro, amenazando la izquierda realista. Mientras tanto, los ataques patriotas no parecían funcionar y la batalla estaba pareja, entonces San Martín decidió enviar su escolta personal a la batalla atacando y cargando por todos los flancos y el centro español. Muchos creen que esa decisión definió la victoria.
En el flanco izquierdo, Las Heras y sus hombres junto con un grupo del Regimiento de Granaderos a Caballo — unidad creada por San Martín — tomaron la posición española en el cerro a su izquierda, cuyos defensores (realistas) se replegaron al centro del otro cerro donde todavía se encarnizaban duros combates.
Pero todas las fuerzas de Las Heras y otros, atacaron la izquierda realista mientras con un movimiento oblicuo los patriotas cargaron sobre la derecha y el centro enemigo. Mariano Osorio, creyéndolo todo perdido se retiró con su caballería buscando salvar su vida. Jose Ordoñez nunca se resignó a perder la batalla y organizó maniobras con las que solo se desorganizó más, debido a lo estrecho del terreno.
Así, la mayor parte del ejército patriota subió al llano donde sólo quedaban los 4 batallones españoles, Burgos, Arequipa, Concepción e infante Don Carlos (Real de Lima), rodeados por todas partes. A pesar de ello, se resistieron a rendirse o a huir.
Entonces del batallón de Burgos salieron unas voces, ya legendarias. "Aquí está el Burgos. Dieciocho batallas ganadas, ninguna perdida", mientras hacían ondear su laureada bandera, victoriosa en la batalla de Bailén y en tantos otros combates. La situación era trágica para ellos. Los otros batallones realistas, decidieron resistir de la misma manera. El batallón de Arequipa estaba mandado por Jose Ramon Rodil, el héroe del Sitio de el Callao.
Los batallones formaron el cuadro para resistir a la caballería. Los cazadores a caballo fueron rechazados, pero al formar el cuadro se convirtieron en un blanco más fácil para los fusiles de los infantes enemigos. Los batallones comenzaron a sufrir horriblemente por la fusilería y a continuación el 1º chileno cargó, para ser rechazado. El 7º de Los Andes lo intentó a su vez y fue asimismo rechazado. Los cuadros españoles, llenos de muertos y heridos, mantuvieron la posición.
Los cuadros realistas comenzaron a moverse, retirándose hacia el caserío de Lo Espejo dirigidos por el general Ordóñez. Durante el movimiento fueron atacados continuamente y fueron dejando un reguero de muertos a lo largo de su trayecto, pero no rompieron las filas y mantuvieron el orden.
La artillería se acercaba, ya a corta distancia, y la metralla finalmente rompió las filas, pero era inútil, porque no rompieron su formación y lentamente se fueron retirando del campo de batalla, hostigados por todas partes.
San Martín, testigo del combate, diría: "Con dificultad se ha visto un ataque más bravo, más rápido y más sostenido, y jamás se vio una resistencia más vigorosa, más firme y más tenaz".
Los granaderos de Primo de Rivera, se retiraron al mismo sitio, el caserío de Lo Espejo. Debían formar el cuadro y soportaron ocho cargas del enemigo. Sufrieron un tercio de las bajas pero guardaron la formación y alcanzaron el caserío.
Los realistas se agruparon en el caserío. Bernardo O Higgins, con mil hombres, llegó al campo de batalla. El batallón de cazadores de Coquimbo se lanzó contra el caserío, creyendo que los fatigados realistas cederían. Sin embargo, las descargas de fusilería y de dos cañones que les quedaban, les infringieron 250 bajas, lo que causó su retirada.
San Martín no quiso poner en peligro a más hombres, por lo que ordenó concentrar la artillería. Diecisiete piezas se juntaron y arrasaron Lo Espejo. Los restos de los batallones españoles soportaron el fuego. Apoyados por las piezas, los patriotas se lanzaron al asalto definitivo. Los escasos defensores que quedaban en el caserío fueron arrollados. Ordóñez y Primo de Rivera se rindieron; la batalla había terminado.
“La fuerza que opuso el enemigo consistía en seis cuerpos de infantería con 4.5OO plazas, 730 Granaderos y Cazadores á caballo, 1.800 de caballería de Aconcagua y Santiago, y 20 piezas de artillería al mando de San Martin y demás generales que estuvieron en la acción de Talca.” Parte de batalla de Mariano Osorio.

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sábado, 4 de abril de 2009

COMBATE DE CURAPALIGÜE



El día 4 de abril de 1817 se produce el Combate de Curapaligüe. Las tropas al mando del Coronel argentino Juan Gregorio de las Heras son atacadas de noche por una división española integrada por unos 600 infantes y 100 jinetes con el refuerzo de artillería ligera, que habían salido con ese objetivo desde la ciudad de Talcahuano, Chile. El buen sistema de avanzadas organizado por las fuerzas patriotas impidió la sorpresa, rechazando los argentinos el ataque y obligando a los españoles a retornar a Talcahuano.

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viernes, 3 de abril de 2009

ARRIO DE LA BANDERA INGLESA EN LAS ISLAS MALVINAS


Momento Histórico. 2 de abril de 1982, Hora 06.45, Puerto Rivero, las Fuerzas Patriotas arrian la bandera británica.


"No te rindas

Valió el fuego y el hielo,

las noches sin descanso,

los días en camino.


Valió acampar a la intemperie con la Gloria,

desafiar con orgullo al prepotente,

izar nuestro estandarte donde cuadra,

ejercitar la hidalguía como un hábito,

frente al asombro de los habituados al mal y al extravío.


Valió asistir al vuelo de los héroes;

presenciar el temor del enemigo.

Valió entender que se es capaz de estar presente

aunque se ciernan todos los peligros

–solo entre la nieve soberana,

solo entre las rocas y entre el frío-

aunque el mundo, a lo lejos,

se duerma ajeno con sus propios ruidos.


Podrán aventajarnos en las fuerzas,

pero no en el Destino.

No te rindas.

Valió la Pascua esperando al invasor.

Nunca en la Argentina de estos tiempos

tuvo tanto sentido aquella nueva y eterna Resurrección de Jesucristo.


Valió consagrar a María –Madre y Reina-

nuestras tierras robadas por una reina impía.

Valió, también, vivir el 25 de mayo en pie de guerra.

Se entendió entonces, porqué la Patria es ante todo,

su Historia Verdadera,

porque es la obra de la Cruz y de la Espada.


No te rindas. No olvides.

No hagas fugaz lo perenne

ni venzas el espíritu invencible.


Valió comprobar que existen los milagros,

que la hazaña desfila todavía;

que el mando es de los Jefes que comandan;

que no puede ordenar el cobarde,

ni regir el incapaz de valentía.

La milicia es un don que no admite a los tibios.

Sólo el coraje distingue y jerarquiza.


No te rindas.

Valió la Fe creciendo con los riesgos,

las Misas de los domingos entre peleas

–el sacrificio sobre el Sacrificio-;

el reparar los nombres de las Islas,

la amistad en un alba centinela.

Valió la sed, el hambre, la fatiga.


Y sobre todo... valió la sangre y la muerte batallando.

El testimonio irreversible de todos los caídos.

El ejemplo para siempre de los que regresaron nunca.

Porque morir en la avanzada es ser lumbre y simiente,

es convertirse en promesa del Triunfo.


Por ellos y por eso, no te rindas.

No acates las noticias del desbande,

no escuches el silencio de los cómplices,

no consientas marchar hacia el abismo;

no creas a los prometedores de éxitos que ya son fracasos.


Que no te engañen con la paz sin honra,

con la tranquilidad afrentosa

y el reposo sin honor y sin grandeza.

No existe la Argentina si existe derrumbada.

No queremos la tregua del sentenciado;

queremos la vigilia tensa, armada.

No te rindas ahora, Combatiente:

Caballero de la Orden Redentora de la Patria Cautiva.

No entregues la Esperanza.

Hay que volver.

Para escarmentar a los perjuros,

para restablecer en todos los espacios el tiempo de la hombría,

para que despunte el Nuevo Amanecer.

Para ser fieles, continuar y volver...

Los enemigos internos y externosnos han tomado de rehén a la Victoria."

Autor: Antonio Caponnetto


jueves, 2 de abril de 2009

DÍA DEL VETERANO DE GUERRA



El 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas de la Patria recuperaron las islas Malvinas. La Operación Rosario, brillantemente ejecutada desde el punto de vista militar, logró todos sus objetivos sin derramar una gota de sangre de los ocupantes de las islas. Al capitán de corbeta Pedro Giachino, único muerto de la jornada, rendimos nuestro sentido homenaje.

“En Malvinas nunca se perdió la guerra, simplemente se perdió una batalla. Malvinas es una guerra presente y una victoria pendiente”


"No llores Patria con dolor de madre
a tus hijos sepultos en las Islas.
Ellos sembraron con su sangre mártir,
simiente de dolor para que vivas!
No sufras Patria quienes no volvieron,
están de centinelas a la vista!
Cuidando tus derechos para siempre
en la quietud glacial de tus garitas.
Allí quedaron, sin relevo, solos
esperando que llegues algún día
tras el turno más largo de las guardias,
tras la noche más fiel de las vigilias.
Allí quedaron, dueños de la tierra
en el menguado terreno de las criptas
sepultados de pie como peleando
la batalla final que no termina.
¡Te esperan!, en el mar, en la tierra,
en el aireque aun tus nombres grita.
Te esperan atrincherados en la turba
en el húmedo suelo de Malvinas
empuñando las armas que esgrimieron
con el fervor de la razón invicta.
No llores la muerte de tus hombres,
no se llora la gloria bien habida
ni se cubre con crespón a tu bandera
basta el sol, tu augusto centinela."
Ricardo Miró Valdés


“La vida no sirve para nada si uno no está dispuesto a entregarla por una causa grande, por un ideal alto”
P. Alberto Escurra.

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miércoles, 1 de abril de 2009

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL EUSTAQUIO DÍAZ VÉLEZ


El 1 de abril de 1856, muere en Buenos Aires el General Eustaquio Díaz Vélez. Había nacido en Buenos Aires en 1782. Combatió durante las invasiones Inglesas, participo vivamente en las jornadas de mayo, Integró la expedición de 1810 al Alto Perú, asistiendo a las derrotas de Nazareno, Vilcapugio y Ayohuma y a las victorias de Salta, Tucumán, Suipacha y Las Piedras. En 1813, fue gobernador intendente de Salta y al año siguiente fue designado teniente gobernador de Santa Fe. Tambien fue Gobernador interino de Buenos Aires entre 1818 a 1820. Apoyo luego la revolución del sur que en cabezada el hijo de Juan José Castelli contra Rosas en 1839 y como consecuencia de ello fue tomado prisionero, y le fue asaltada y confiscada su casa de Buenos Aires, permaneciendo muchos meses preso e incomunicado, debiendo intervenir el cónsul Norteamericano para que Rosas le permitiera emigrar a Montevideo, retornando al País después de la batalla de Caseros el 3 de Febrero de 1852 tras la caída de Rosas. Falleció en 1856 a los 74 años.

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