miércoles, 9 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GRANADERO JUAN RABUFFI



Juan Rabuffi nació el 15 de julio de 1888 en la localidad de Suipacha, Pcia. de Buenos Aires. Fueron sus padres José Rabuffi y María Zorzoli



Por 1909 era un joven de 20 años que se hallaba cumpliendo con el servicio militar obligatorio en el Regimiento 1º de Línea Granaderos a Caballo. Regimiento éste que por un decreto de fecha 31 de octubre de 1911, pasó a denominarse “Regimiento de Granaderos a Caballo”. En circunstancias de procederse a la inauguración en Boulogne-sur-Mer del monumento erigido en homenaje al Grl. José de San Martín, el soldado Rabuffi viaja para participar del evento, formando parte de un contingente de 120 granaderos. Todos ellos fueron rigurosamente seleccionados en virtud de sus antecedentes y comportamiento. El viaje se hace a bordo del buque “Pampa”, en el cual también viajan 120 caballos con la necesaria dotación de agua y alimento para la larga travesía que duraría un mes.
La ciudad de Boulogne–sur-Mer lucía de gala. En la costanera, sobre el boulevard Sainte-Beauve, se encontraba el monumento listo para ser descubierto. La fragata Sarmiento y las cañoneras Paraná y Rosario estaban amarradas en el puerto local. El acto central se realizó el 24 de octubre de 1909 y al mismo asistieron más de diez mil personas, entre ellas muchos argentinos venidos desde todos los rincones de Francia.


Inauguración del monumento al general San Martín.
Inmediatamente después de la inauguración del monumento, una vez transcurridos los prolongados discursos y el esplendoroso desfile militar, Juan Rabuffi da muestras graves de una afección pulmonar. Su superior luego de consultas, decide ingresarlo al hospital “Pierre Bertrand” de Boulogne, para su atención y tratamiento. Le diagnostican neumonía, razón por la cual deciden mantenerlo internado allí. La delegación debía inexorablemente retornar en el mismo buque que la llevó de ida, el que no disponía de las condiciones adecuadas como para poder trasladarlo y atenderlo correctamente. El granadero finalmente queda al cuidado de los facultativos franceses para que, una vez recuperado de sus dolencias, mediante gestiones del embajador argentino en Francia, sea retornado a Buenos Aires.
Pero su ansiado retorno no se pudo concretar. Un segundo diagnóstico médico le indicó bronconeumonía, la cual era prácticamente mortal en razón de que en aquel entonces no existían los antibióticos. Al cabo de 20 días de internación, el 9 de noviembre de 1909, Juan Rabuffi fallece en brazos del soldado francés Pollet, vecino de cama del hospital, que lo atendió durante su enfermedad con verdadero afecto de hermano.
La triste noticia del deceso fue recibida por el escuadrón del regimiento mientras emprendía su regreso, en el puerto inglés de Southampton. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio del Este, en tumba ofrecida por la comuna de Boulogne. La ceremonia fue imponente. Una enorme muchedumbre le rindió emocionado tributo y acompañó sus restos.


Repatriación de sus restos
Tras 59 años de estar sepultado lejos de la Patria, sus camaradas conscriptos, por entonces todos octogenarios, tras numerosas y fatigosas gestiones logran repatriar los restos del granadero. Los mismos son transportados por la fragata Libertad, siendo desembarcados el 31 de enero de 1968, a las 9hs, en la dársena “A” del Puerto Nuevo de Buenos Aires. Tras las honras correspondientes la urna con sus restos fue trasladada a su pueblo de adopción: Castilla.


Fuente: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / Urueña, Pedro Alberto - Vida y muerte del granadero Juan Rabuffi – Chacabuco (2004).




martes, 8 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL REGIMIENTO 11 DE INFANTERÍA DE LINEA



El día 8 de noviembre de 1814 se crea el Regimiento 11 de Infantería de Línea.
Por propuesta del General José de San Martín al gobierno, durante la organización del Ejército de los Andes y utilizando como núcleo a los Auxiliares de Chile, cuerpo de infantería que al mando del entonces Teniente Coronel Juan Gregorio de Las Heras había sido enviado a Chile en 1812, como ayuda a su Junta de Gobierno ante la invasión realista en el sur de ese país. Los Auxiliares recibieron su bautismo de fuego en el combate de Cucha Cucha el 23 de febrero de 1814, volviendo a combatir con éxito en Membrillar el 20 de mayo del mismo año. Después de la importante victoria española de Rancagua en Octubre, debieron cubrir la retirada de sus camaradas chilenos y de su gobierno a la ciudad de Mendoza. En 1815, el 11 de Línea contó con la primer banda militar regimental del Ejército de los Andes, a partir del apoyo económico de Don Rafael Vargas, hacendado mendocino. Cuando pasó a Chile en 1817, el regimiento cruzó la Cordillera por el paso de Uspallata, siempre al mando de Las Heras. Luego de asistir a la victoria de Chacabuco, encabezó la División Sur, confrontando el 4 de abril en el combate nocturno de Curapaligüe y el 5 de mayo en Gavilán, dos victorias brillantes. También participó del frustrado asalto a Talcahuano, del 6 de diciembre. El 5 de abril de 1818, el 11 de Línea se batió con heroísmo en la decisiva Batalla de Maipú, que selló la libertad de Chile. Transportado por mar, desembarcó en Perú en Septiembre de 1810, participando de los combates de Nazca, Acarí y Jauja y en el sitio y ocupación de Lima del 9 julio de 1821 y en la rendición del fuerte de El Callao el 21 de septiembre. En 1824 el 11 de Línea fue disuelto. Recreado en 1865, ocupó posiciones en la frontera de los territorios ocupados por los indios salvajes, en Tapalqué, Olavarria y Tres Arroyos, en la Provincia de Buenos Aires. Por decreto del año 1910 del presidente de la República, Doctor José Figueroa Alcorta, se lo denominó Regimiento 11 de Infantería "General Las Heras" por su ilustre primer jefe. Hoy el 11 de Infantería de Montaña está establecido en Tupungato, Provincia de Mendoza.
Fuente: Tradition.

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lunes, 7 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SUIPACHA



El dìa 7 de noviembre de 1810 se produce la Batalla de Suipacha. Las fuerzas patriotas, comandadas por el Mayor General Antonio González Balcarce, derrotan a las realistas a las órdenes del Capitán de Fragata José de Córdoba. Más tarde el ejército patriota avanzó hasta el Río Desaguadero -cuyas aguas surgen del Lago Titicaca-, límite entre los virreinatos de las Provincias del Río de la Plata y del Perú, acampando allí. Después de este triunfo, el primero de las armas argentinas, las cuatro intendencias del Alto Perú que dependían de Buenos Aires, se declararon a favor de la emancipación americana.
Después del desfavorable combate de Cotagaita ocurrido el 27 de octubre, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza sin ser perseguidas por los realistas. El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir a Nieto con 100 veteranos de los Granaderos provenientes de Chuquisaca y a Basagoytía con 350 hombres de las milicias de Puno y de Arequipa, por lo que al día siguiente Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al día siguiente por 1.200 realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre, ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió por la noche un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería, junto con municiones y la paga de las tropas. Córdoba había recibido informes falsos sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que marchaban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos, tampoco se había enterado de la llegada de refuerzos con municiones y cañones.El Ejército del Norte tenía inferioridad numérica, 800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones. Formaban parte del ejército realista de observación los veteranos del Real Borbón y del Cuerpo de Voluntarios del Rey, éste al mando del capitán José Fernando de Fontaneda, que habían partido de Buenos Aires en 1809 para reprimir las sublevaciones del Alto Perú y que luego formaron el Batallón Fernando VII.

La Batalla
Cuando el 7 de noviembre la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de Balcarce, éste había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.
Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron brúscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Nieto que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.
En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oraneses, tarijeños, cinteños y la Caballeria chilena de Tupiza, comandada por el Coronel Pedro Arraya. Martín Miguel de Güemes, quien estaba al frente de los salteños fue posteriormente a la batalla (ya en Potosí) despojado de su rango militar por desavenencias con Castelli y devuelto a Salta, mientras que sus tropas fueron incorporadas al Ejército del Norte. Las evidencias históricas señalan a Güemes como el ejecutante de las acciones de Suipacha, sin embargo Castelli no lo menciona en el parte de batalla.

Consecuencias
El ejército realista que luchó en Suipacha sufrió una completa derrota, perdió sus 4 cañones, sus tiendas de campaña, armas, municiones, 10.000 pesos en plata, víveres y se desintegró por completo.
El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, los jefes realistas del Alto Perú perdieron todo su prestigio, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre apresando a su gobernador Paula Sanz,Chuquisaca,La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de Buenos Aires, ciudad en donde produjo una euforia generalizada.
En el momento de la batalla Juan Jose Castelli se hallaba en Yavi, desde donde el 8 de noviembre informó a la Junta sobre la victoria, redactando dos días después en Tupiza el parte completo, llevado a Buenos Aires por el mayor de patricios Roque Tollo.
En La Gazeta del 3 de diciembre, parafraseando al virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa, se pudo leer:
“(...) que el americano nacido para vegetar y vivir en la oscuridad, (...) [excedía a los militares de España], donde por virtud del nuevo gobierno, se ha enseñado la táctica de fugar, manchando la memoria de nuestros abuelos y héroes de la milicia que ahora nosotros queremos renacer (...)”
Una de las dos banderas tomadas fue enviada a Buenos Aires con una nota de Castelli que decía:
“A fin de que V. E. la destine a la sala del rey D. Fernando, con las que adornan su retrato.”La Junta autorizó a todos los comandantes victoriosos en Suipacha, a llevar en el brazo derecho un distintivo con la inscripción:
La patria a los vencedores de Tupiza.
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viernes, 4 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA CREACION DEL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE TANQUES 11 "DEFENSORES DEL HONOR NACIONAL"



El 10 de julio de 1826, el Presidente de la Nación Bernardino Rivadavia decretó la creación de once Regimientos de Caballería de línea. En la necesidad de cubrir las fronteras contra el indio, ya que Ejército regular había marchado a la guerra contra el Brasil.
El 18 diciembre de 1826 se crea un Regimiento de Caballería de línea denominado “DEFENSORES DEL HONOR NACIONAL”, cuyo jefe fue el General Mariano Necochea.
Ya para esta fecha habían sido creados todos los Regimientos de Línea menos el 11, por lo que se deduce que el nombre hace referencia a éste.
En 1838 formó parte del Ejército de Vanguardia, asistiendo a la Batalla de Arroyo Grande contra el Ejército Uruguayo aliado a los franceses, durante el bloqueo anglo-francés.En 1855 es asignado a la frontera sur, posteriormente en el año 1859 formó parte del Ejército de Buenos Aires al mando del General Bartolome Mitre, logrando la reincorporación de esa provincia a la Confederación Argentina.
El 17 de septiembre de 1861 fue disuelto después de la Batalla de Pavon y reorganizado nuevamente en el año 1864 bajo el nombre de “REGIMIENTO GENERAL LAVALLE”Entre los años 1865-1869 formó parte del Ejército Aliado (Argentina, Uruguay y Brasil), en la Guerra contra el Paraguay; participando en las Batallas de Yatay, Paso de la Patria, Tuyutí y Lomas Valentinas.
En 1871, de regreso a la Argentina, guarneció la frontera sur de Buenos Aires, formo parte de la División Sur a órdenes del Doctor Adolfo Alsina, participando en el avance de la frontera, batiéndose contra el indio en el año 1876.
En el año 1878 formó en el Ejército Expedicionario al Desierto (1ra división al mando del Coronel Conrado Villegas) que a las órdenes del General Julio Argentino Roca participó de la Campaña del Río Negro y Patagonia.
En 1882 participó en la Campaña de los Andes, destacándose su Jefe, el Teniente Coronel Manuel Rubial, en el combate de Cumullú.
Entre los años 1889 y 1898 tuvo su asiento de paz en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe.
En 1902 el Regimiento 11 de Caballería de Línea queda afectado al servicio de Gendarmería en la Provincia del Chaco, conservando su número pero agregando la denominación “Gendarmería”. Permaneció en Florencia hasta 1906 luego se trasladó a Formosa.El 31 de enero de 1907 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, el Regimiento 11 de Caballería de Línea, se transforma en el Regimiento 9 de Caballería de Línea.
En 1917 se reorganiza en la Ciudad de Concordia y posteriormente en Curuzú Cuatiá.En 1923 se instaló en Paso de los Libres, luego en 1944 se trasladó a Villa Federal provincia de Entre Ríos y el 01 de marzo de 1958, fue disuelto por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional.El 3 de noviembre de 1980 por orden del Comandante en Jefe del Ejército, Teniente General Leopoldo Fortunato Galtieri, se recreó el viejo Regimiento 11 de Caballería, (Como consecuencia del conflicto con Chile en 1978, se advirtió la necesidad de disponer en el Sur Patagónico de suficientes unidades móviles y blindadas).
El 5 de enero de 1981 se inicia su reorganización en la Ec C, siendo su Jefe el Teniente Coronel Eduardo Fiorda y el 14 de febrero del mismo año se trasladó a Puerto Santa Cruz su actual asiento de paz, el primer escalón adelantado, conformado por el entonces Teniente Primero Luzuriaga, Teniente Guido y 20 suboficiales.
Durante 1982 la Unidad realizó operaciones militares con motivo del enfrentamiento armado con Gran Bretaña y el 14 de abril inició la movilización, teniendo como misión la defensa del litoral marítimo.
El REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE TANQUES 11 “DEFENSORES DEL HONOR NACIONAL” en sus 180 años de servicio, fue distinguido por el Gobierno Nacional con las medallas del Río Negro y Patagónica, y por la Campaña de los Andes, también su bandera fue condecorada con las Palmas Sanmartinianas en 1991, entregadas por Instituto Nacional Sanmartiniano.
Fuente: www. rctan11.ejercito.mil.ar






jueves, 3 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE TUYUTÍ



El día 3 de noviembre de 1867 se produce la derrota paraguaya en Tuyutí. Ocho mil paraguayos mandados por el General Barrios atacan el campamento aliado de Tuyutí, donde acampaban fuerzas brasileñas y argentinas, consiguiendo un triunfo incipiente. Luego la caballería argentina, al mando del General Manuel Hornos los atacó a fondo con el apoyo de infantería brasileña, derrotando por completo a los paraguayos quienes por segunda vez fueron derrotados en Tuyutí.
Después de las batallas de Paso de la Patria y de Estero Bellaco, el 2 de mayo, las fuerzas aliadas, estimadas en más de 50.000 hombres, al mando del General Mitre avanzaban cautelosamente en territorio enemigo desconocido, una vez que no había mapas confiables sobre el terreno. Del mismo modo, no se disponía de informaciones sobre los efectivos y la disposición de las fuerzas enemigas.
La cautela de Mitre entraba en conflicto con las diposiciones de los comandantes de las fuerzas brasileñas, que pugnaban por mayor rapidez en el avance, comprendiendo que la lentitud era peligrosa para la moral de los soldados, y comprometedora para el prestigio que las tropas en marcha tenían ante el enemigo.
El 20 de mayo los aliados cruzaron el Bellaco Sur y los paraguayos se retiraron tras el Bellaco Norte. Según el coronel inglés George Thompson, del ejército paraguayo, "la posición paraguaya era formidable, si los aliados atacaban, el Mariscal López pensaba esperarlos y luego lanzar 10.000 hombres sobre la retaguardia enemiga por un camino abierto a través del bosque. Este plan hubiese sido coronado por el éxito, pero lamentablemente se lo cambió"
De acuerdo con el testimonio de Thompson, Fransisco Solano López confiaba en dar una batalla decisiva pasando a la ofensiva y empujar al enemigo de vuelta al Río Paraná. Los oficiales paraguayos parecían, al contrario, excépticos en la posibilidad de atacar y vencer un enemigo más númeroso en un terreno adecuado para la defensa, una vez que los aliados acamparon en los pantanos alrededor del lago Tuyutí. Sin embargo, López no consideró las objeciones y siguió con sus planes.
Estos consistían en el ataque coordinado de tres poderosas columnas por la derecha, centro e izquierda. Mientras una cuarta columna al mando del general Vicente Barrios, por la extrema derecha, debía cruzar el monte del Sauce y aparecer sorpresivamente en el Potrero Piris a la retaguardia enemiga. La unidad de Barrios debía unirse a las fuerzas del general Francisco Isidoro Resquín que atacarían en flanco izquierdo y encerrar al enemigo.
Tras salir del monte del Sauce en el Potrero Piris la columna del general Vicente Barrios, este debía avisar por medio de chasque al coronel José Eduvigis Díaz, que mandaba la columna que marcharía sobre el flanco derecho de los aliados, y este debía disparar un cohete. Al oír el cohete, la artillería mandada por el coronel José María Bruguez debía disparar un cañonazo a cuyo estampido comenzaría el ataque general.
Además el ataque debía llevarse al clarear el alba con el fin de tomar por sorpresa a las tropas aliadas. De tener éxito, el gobierno paraguayo quedaría en una posición inmejorable ya que la mayor parte de las fuerzas enemigas quedarían destruidas.
La tropa de Díaz se vio favorecida por el terreno y fue la primera en atacar. Derrotó a dos batallones uruguayos a cargo de defender delante de Bellaco Norte pero luego fue rechazada por tres batallones brasileños que usaron 26 piezas de artillería desde una sólida posición defensiva, los paraguayos retrocedieron al bosque hasta que finalmente fueron obligados a retroceder de ahí por un contraataque aliado.
La unidad del comandante Marcos, que debía atacar por el centro, flanquearía el estero por el paso Gómez, pero se vio retrasada en su avance y fue rechazada en tres ataques con graves pérdidas. La poderosa caballería de Marcos cargo contra las líneas brasileñas, pero el general francés Emílio Luís Mallet, comandante de las tropas brasileñas en el centro había ordenado cavar un foso delante de sus posiciones, por lo que los paraguayos nunca pudieron acercarse a menos de 50 metros, esto unido al fuego de la artillería imperial diezmó a los jinetes paraguayos.
En el caso del general Resquín, sus dos batallones de infantería cruzaron el estero por el paso Yatayty Corá y Lequizamón, y su caballería de ocho regimientos por paso Minas. La caballería derrotó a los pocos escuadrones argentinos que allí se encontraban, pero en su temerario ataque contra la infantería argentina formada en cuadros resultó prácticamente aniquilada aunque con gran dificultad, finalmente no pudó envolver el flanco. Los batallones de Resquín avanzaron con gran lentitud debido a las dificultades del terreno, lo que dio tiempo a los argentinos para tomar adecuadas contramedidas y rechazarlos a través del estero.
Las intenciones de López eran cortar el ejército aliado al medio usando la caballería, pero sus intenciones fueron frustradas por la artillería brasileña, comandada por el general Mallet, y por las formaciones en cuadro de los regimientos de Infantería argentinos.
El general Díaz y sus hombres por sus parte, debido a las dificultades del terreno, se vieron muy retrasados, llegando a Potrero Piris casi al medio día. En esos momentos las tropas argentinas ya estaban preparadas por lo que se perdió la sorpresa. Sin embargo, el general dió la señal y sus tropas atacaron a las unidades de brasileños y uruguayos. El actuar del general brasileño Manuel Luis Osorio fue decisivo, ordenó a las reservas ir a apoyar a las tropas más comprometidas.
Aunque la batalla casi fue una devastadora derrota, terminó en un sangriento desastre paraguayo. A las 16:30, tras cinco horas de combate, el combate ceso y las unidades paraguayas se retiraron. La batalla de Tuyutí fue una de las más sangrientas de la historia de América del Sur, entre 13.000 y 15.000 combatientes murieron ese día. Según la historiografía paraguaya su ejército sufrió cerca de 5.000 muertos y 8.000 heridos mientras que su enemigo perdió 7.000 hombres y 4.000 más fueron heridos. Pero las fuentes aliadas dan cuenta de 3.000 brasileños (entre ellos el general Antônio de Sampaio, comandante de la 3ª Divisón de Infantería), 800 argentinos y 300 paraguayos muertos y heridos frente a 13.000 bajas del enemigo.
Mitre al tener tal número de pérdidas y desconociendo realmente la situación de los paraguayos se negó a avanzar a Paso Pucú, sin saber que López era totalmente incapaz en esos momentos de contener cualquier ataque. Mitre no sacó mayor provecho de su victoria, se quedo en Tuyutí esperando lo que hiciera su enemigo. Lo que da la verdadera importancia de la batalla es que por la mala coordinación y poca planificación, un ataque que debió darles una victoria decisiva, costó a los paraguayos la destrucción de sus mejores unidades regulares, la mayoría de los jinetes muertos eran miembros de la élite de Asunción.
Al final de la batalla los aliados aún poseían una fuerza de combate, al contrario de López que, de allí en adelante, nunca más consiguió reunir una fuerza de aquella magnitud para combatir. Desde entonces, sin condiciones humanas para batir en campo abierto, a Solano López restaba resistir atrincherado en las fortificaciones (Fortaleza de Curupaytí y Fortaleza de Humaitá) con la esperanza de poder desgastar a las fuerzas enemigas. Con esta victoria, las tropas aliadas se establecieron firmemente en territorio enemigo.

En la Imagen: “Batalla de Tuyutí” de Cándido López.






miércoles, 2 de noviembre de 2011

DÍA DE LOS MUERTOS POR LA PATRIA



En este día, recordamos con admiración y orgullo a todos los grandes hombres y mujeres que ofrendaron su vida por la patria.
El Sargento Cabral fue uno de los tantos patriotas que murieron luchando por la grandeza de nuestra Nación, comenzando por los miles de soldados desconocidos que combatieron en las guerras para lograr nuestra Independencia (y la independencia de medio continente), empuñando las armas con gran valor en las filas patrióticas junto a líderes como Manuel Belgrano y el propio San Martín. Como así también los miles de jóvenes que combatieron heroicamente en las islas Malvinas.
El sacrificio de todos estos mártires tiene un enorme valor para todos los argentinos, sin importar el resultado de las batallas en las que participaron.
En este día los recordamos y les agradecemos también a todos los hombres y mujeres civiles que, desde los primeros tiempos de nuestro sueño como Nación, fallecieron cumpliendo el deber de defender a la Patria.
Porque defender a la Patria es actuar con heroísmo, con valentía y generosidad suprema. Es ofrecer la propia vida a las generaciones futuras, buscando que los argentinos vivan y sueñen con un país justo, libre y soberano. Así se manifiesta claramente en las sentidas palabras que el General Lucio Mansilla dirigió a sus tropas antes del combate de Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, cuando la poderosa armada anglo-francesa se internó en el Río Paraná: “No dejemos que insulten a nuestra Patria, y muramos todos antes de ver bajar el pabellón azul y blanco de donde flamea”.


“Lo demandó el Honor y obedecieron
Lo requirió el Deber y lo acataron
Con su sangre la Empresa rubricaron
Con su esfuerzo la Patria engrandecieron
Fueron grandes y fuertes, porque fueron
Fieles al Juramento que empeñaron
Por eso como valientes lucharon
Y como Héroes murieron
Por la Patria morir fue su destino
Servir en los Ejércitos su vocación y sino
No quisieron servir a otra Bandera
No quisieron andar otro camino
No supieron morir de otra manera.”


martes, 1 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DEL COMBATE EN CRISTIANO MUERTO



El 1 de noviembre de 1857 se produce el combate con indios en Cristiano Muerto. Tropas de Buenos Aires derrotan a indígenas de la tribu de Cafulcurá.
En camino de Azul y Tandil, hacia Bahía Blanca, se tuvo conocimiento de una invasión que Juan Cañumil, principal secuaz de Calfucurá, realizaba sobre los poblados de la costa (actuales partidos de Tres Arroyos, Juárez y Gonzales Chaves).
Dispuestos a interceptarlos a su regreso, tuvo lugar el 31 de octubre de 1857 un encuentro al sur de la sierra del Cristiano, que se denominó Sol de Mayo.
El coronel Conesa mediante un decidido ataque dispersó a la indiada que venía con un cuantioso arreo y otros bienes. En la persecución al día siguiente (1 de Noviembre), alcanzó al grueso del malón en las puntas del arroyo Cristiano Muerto, al norte de la sierra de ese nombre. Cañumil tuvo 80 bajas en sus huestes, mas la pérdida del arreo que llevaba, debiendo apelar a la fuga hacia sus tolderías en Pigüé para salvar su vida. Esta acción se llamó “Cristiano Muerto”.
Fuente: Tradition.com y Ch'Averias.com