sábado, 21 de abril de 2012

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE RIOBAMBA


El 21 de abril de 1822 bajo una intensa lluvia las tropas del ejercito español se encontraban en el valle de Rio Bamba.Los independientes a órdenes del General Sucre provocaban con empeño la batalla, pero el enemigo iba cediendo el terreno y se mantenía a la estricta defensiva. Debido al permanente asecho, el ejército español se vio obligado a ocupar una nueva posición mas a retaguardia, con su caballería al frente.
Al ver esto Sucre ordeno al 1er Escuadrón de Granaderos a ordenes del Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle que reconociera el terreno.Lavalle junto a sus bravos avanzo sobre el valle y se hallo improvisadamente al frente de toda la caballería enemiga.
Con sus noventa y seis granaderos cargo a fondo sable en mano poniéndolos en completa retirada y los siguió hasta el pie de las posiciones que ocupaban la masa de infantería buscando la protección.
Lavalle temiendo un ataque por las dos armas ordeno hacer alto y volver caras por pelotones, la retirada se hacia al tranco, pero una vez que la caballería realista se reorganizo volvió al ataque a gran galope, los Granaderos argentinos sostenidos esta vez por los Dragones de Colombia volvieron sus caras y envolviendo a al enemigo lo enfrentaron con bravura. El choque fue recio y sangriento, argentinos y colombianos embestían con furia a los españoles que caían fulminados o emprendían la retirada.
Este combate dejo en el campo 52 muertos, incluso tres oficiales y mas de cuarenta heridos entre los españoles y no mas de cinco entre granaderos y dragones.Aquel 21 de Abril de 1822 fue la antesala de la independencia del Ecuador.Fue este uno de los mas importantes combates de Caballería de la Guerra de la Independencia Americana.
Al referirse al mismo, Lavalle en su parte de guerra dice que el coraje brillaba en los semblantes de los bravos granaderos y era preciso ser insensible a la gloria para no haber dado una segunda carga.
Con esta acción la caballería realista quedo anulada para todo el resto de la campaña. Por este triunfo el General San Martín condecoro a Lavalle y le dio el titulo de Granaderos de Riobamba.La audacia, el espíritu agresivo, la intrepidez y la iniciativa, le permitieron a Lavalle el vuelco favorable de esa situación desventajosa en que se encontró imprevistamente. Asumió todos los riegos, por su acción de mando y su ascendiente siempre sostenido por su ejemplo personal arrastro a los tímidos y dudosos convenciéndolos y a los valientes enardeciéndolos hasta lograr la victoria.
El General Sucre en su parte oficial el 23 de abril hace merecida justicia al Sargento Mayor Juan Galo de Lavalle y expresa: Mande al Escuadrón de Granaderos y Dragones a un reconocimiento a poca distancia de la Villa de Río Bamba, el Escuadrón de Granaderos se hallo al frente de toda la caballería enemiga y su Jefe tuvo la elegante osadía de cargarlos y dispersarlos, con una intrepidez que habrá raros ejemplos. Su Comandante a conducido su cuerpo al combate, con un valor heroico, con una serenidad admirable y sus oficiales se han distinguido particularmente.
PARTE DEL COMBATE DE RIOBAMBA
RIOBAMBA, Abril 25de 1822
.-AL EXCMO. SR. DON JOSE DE SAN MARTIN, CAPITAN GENERAL DEL EJERCITO LIBERTADOR DEL PERU Y PROCTECTOR DE SU LIBERTAD.
EXMO. Sr.
El día 21 del presente se acercaron a esta villa las divisiones del PERU y COLOMBIA Y ofrecieron al enemigo una batalla decisiva. El primer escuadrón del regimiento de GRANADEROS A CABALLO de mi mando marchaba a la vanguardia descubriendo el campo y observando que los enemigos se retiraban, atravesé la espalda de una altura, en una llanura me vi en repentinamente al frente de tres escuadrones de caballería fuerte de siento veinte hombres cada uno, que sostenían la retirada de su infantería; una retirada hubiera ocasionado la pérdida del escuadrón y su deshonra y en el momento de provocar en COLOMBIA su coraje; Mande formar en batalla, poner sable en mano, los cargamos con firmeza. El escuadrón que formaba noventa y seis hombre parecía un pelotón respecto de cuatrocientos hombres que tenían los enemigos; ellos esperaban hasta la distancia de quince pasos poco mas o menos cargando también, pero cuando oyeron la voz de degüello y vieron morir acuchillada tres o cuatro de sus mas valientes, volvieron cara y huyeron en desorden, la superioridad de sus caballos los saco por entonces del peligro con perdida solamente de doce muertos, y fueron a reunirse al pie de sus masas de infantería.El escuadrón llego hasta tiro y medio de fusiles de ellos y, teniendo un ataque de las dos armas, lo mande hacer alto, formarlo y volver caras por pelotones; la retirada se hacia al tranco del caballo cuando el GENERAL TOBRA puesto a la cabeza de sus tres escuadrones los puso a la carga sobre el mío. El coraje brillaba en los semblantes de los bravo granaderos y era preciso ser insensible a la gloria para no haber dado una segunda carga.En efecto, cuando los cuatrocientos godos habían a cien pasos de nosotros, mande volver caras por pelotones, y los cargamos por segunda vez: en este nuevo encuentro se sostuvieron con alguna mas firmezas que en el primero, y no volvieron caras hasta que vieron morir dos capitanes que los animaban. En fin, los godos huyeron de nuevo arrojando al suelo sus lanzas y carabinas y dejando muertos en el campo cuatro oficiales y cuarenta y cinco individuos de tropa. Nosotros nos paseamos por encima de su muertos a dos tiro de fusil de sus masas de infantería hasta que fue de noche y la caballería que sostenía antes la retirada de su infantería fue sostenida después por ella. Cincuenta DRAGONES DE COLOMBIA que vinieron a reforzar el escuadrón lo acompañaron en la segunda carga y se condujeron con braveza. El escuadrón perdió un granadero muerto y dos heridos después de haber batido a un numero tan superior de enemigo en el territorio de quito. Entre tantas acciones brillantes de los oficiales y tropa del escuadrón es difícil hallar las de mas mérito; sin embargo es precioso nombrar al valiente SARGENTO MAYOR GRADUADO CAPITAN DON ALEJO BRUIX, AL TENIENTE DON FRANCISCO OLMOS, a los SARGENTO DIAZ Y VEGA y al GRANADERO LUCERO. Tengo el honor de asegurar a vuestra excelencia mis respectos y que soy su atento servidor Q. S. M. B.JUAN LAVALLE
http://www.fotolog.com/ejercitonacional

viernes, 20 de abril de 2012

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL JUAN APOSTOL MARTÍNEZ



El 20 de abril de 1842 es ejecutado por decapitación el General Juan A. Martínez. Luego de ser capturado formando parte del ejército del General José M. Paz. Había iniciado su carrera militar con la primer Invasión Inglesa en 1806. Formó parte del ejército sitiador de Montevideo y participó en la Batalla del Cerrito. Integró el Ejército de los Andes y luchó en Chacabuco, Curapaligüe y Gavilán. Combatió en Maipo y después de esta batalla persiguió con 50 jinetes al jefe español Osorio sin poder darle alcance. Concurrió a diferentes campañas en el Perú, donde se lo distinguió por su bravura y valor. Para la Guerra del Brasil, se embarcó en buques de la escuadra asistiendo a las batallas de Juncal y Los Pozos. Asumido el gobierno de Buenos Aires por Rosas emigró al Uruguay de donde regresó hacia su infortunado fin. Había nacido en Santa Fe el 10 de junio de 1783.

En su juventud combatió contra las Invasiones Inglesas, pero regresó a su hogar en Santa Fe.
En 1811 fue incorporado como oficial a un regimiento de artillería, y con éste participó en la campaña sobre Montevideo; peleó en las batallas de Las Piedras y Cerrito y participó en el sitio de esa ciudad hasta el final del mismo, en 1814.
Se incorporó al Ejército de los Andes en el regimiento de infantería Nro. 11, bajo el mando del General Juan Gregorio de Las Heras. Luchó al frente de una fracción de artillería en las batallas de Chacabuco, Curapaligue, Gavilán (durante esta batalla, sus cañones fueron destruidos, por lo que montó a caballo y se unió a los Granaderos), Talcahuano, Cancha Rayada y Maipú. Se le encargó la persecución del General Mariano Osorio, pero no logró alcanzarlo.
Pidió y obtuvo la baja del Ejército, pero al poco tiempo fue reincorporado. Participó en la Expedición Libertadora al Alto Perú, y permaneció en el cuerpo principal del ejército junto al General José de San Martín. Formó parte de la campaña del General Rudecindo Alvarado a “Puertos Intermedios”, luchando en las derrotas ocurridas en Torata y Moquegua.
Regresó a Buenos Aires en septiembre de 1824. Fue nombrado comandante de la frontera norte de la Provincia con los Ranqueles, con el grado de Coronel y con sede en Salto, Provincia de Buenos Aires. Pero su médico le prohibió montar a caballo, por lo que pasó a la infantería de marina. Fue el jefe militar de la Isla Marín García, desde donde apoyó en 1827 la campaña naval de Juncal. Fue relevado en octubre de ese año por orden del gobernador Manuel Dorrego. Al año siguiente se embarcó como voluntario en la flota del Capitán Guillermo Brown, participando en el Combate de los Pozos.
En junio de 1828 fue enjuiciado por orden de Dorrego, por desacato. La causa fue olvidada y a fines de ese año fue enviado al ejército de la Banda Oriental. Pero no llegó a salir para su destino, porque unió sus fuerzas a las que, el 1 de diciembre, se sublevaron contra Dorrego. Apoyó la elevación del General Juan Galo de Lavalle al poder, y fue el encargado de rendir el Fuerte de Buenos Aires, que hacía las veces de casa de gobierno.
Combatió en la batalla de Navarro y participó en las campañas al interior de la provincia. También hizo la campaña a Santa Fe a órdenes de Lavalle, y combatió en la Batalla de Puente de Màrquez. Tras el fracaso del primer acuerdo entre el líder federal Juan Manuel de Rosas y el General Lavalle, acompañó a éste a entrevistarse con el primero en Barracas.
Tras el ascenso de Rosas al gobierno, se negó a unirse al ejército que marchó a enfrentar al General José María Paz y emigró a Montevideo. Fue dado de baja del ejército porteño a principios de 1830. En octubre acompañó a Lavalle en primera campaña contra el gobierno de Entre Rìos, que terminó en un fracaso, y permaneció un tiempo retirado.
En 1836 participó en la revolución de Fructuoso Rivera contra el presidente Oribe y debió huir a Brasil. Al año siguiente participó en la invasión de Rivera y luchó en la decisiva Batalla del Palmar. Rivera lo ascendió al grado de General, y fue confirmado tras la renuncia de Oribe.
En 1839, cuando se produjo en el sur de la provincia de Buenos Aires la rebelión de los llamados Libres del Sur, contaban con el apoyo de Lavalle. Pero éste tardó en decidirse a apoyarlos, y finalmente decidió marchar sobre Entre Ríos. Sólo envió, muy tarde, escasas fuerzas al mando de Martínez. Cuando éste llegó, encontró los restos dispersos tras la derrota en la Batalla de Chascomús, mandados por el Coronel Manuel Rico. Embarcó hacia Martín García a los sobrevivientes.
Participó de la campaña de Lavalle a Entre Ríos y peleó en la Batalla de Yeruá, continuando camino hacia Corrientes. Cuando Lavalle reinició la invasión de Entre Ríos al frente del Ejército Correntino, Martínez permaneció en Corrientes, donde se incorporó al nuevo Ejército que organizó allí el general Paz.
Participó en la notable victoria de Caaguazú y llegó en las fuerzas de Paz hasta Paraná. Poco después solicitó y consiguió ser enviado a Santa Fe, donde se puso a órdenes del Gobernador Juan Pablo López, que se había pasado al bando unitario. Fue nombrado segundo jefe de su ejército.
Poco después llegaba a Santa Fe el ejército de Oribe, después de haber destruido la Coalición del Norte en las provincias del interior, y atacó Santa Fe. Simultáneamente entró en la provincia otro ejército federal, enviado desde Buenos Aires por Rosas.
El 19 de abril de 1842, la avanzada santafesina, al mando de Martínez, fueron derrotadas por el Coronel Jacinto Andrada, santafesino, en las cercanías de Coronda. Pero Martínez resistió varias horas antes de ordenar la retirada, permitiendo al Gobernador López evacuar la ciudad con su ejército, alimentos y toda el dinero de las arcas de la provincia.
En la madrugada del día siguiente, acompañado solamente por su ayudante, Martínez buscaba entre la niebla el camino hasta el campamento de López, cuando dio por casualidad con las tiendas de campaña del ejército federal. Fue capturado y ejecutado ese mismo día; su cuerpo fue decapitado por orden del Coronel Santa Coloma. Tres días más tarde, el ejército de López sería destrozado en Colastiné.
En la imagen: Escena de la Batalla de Maipo, en la cual participara vivamente el Gral. Martinez.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional



jueves, 19 de abril de 2012

SOLDADO OSCAR ISMAEL POLTRONIERI



En la mayoría de los casos, les ofrecemos historias de Héroes o personajes ilústres que vivieron hace mucho tiempo y, que con su arrojo, honor y ejemplo nos enseñaron que una Patria mejor era posible, pero que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad, hemos seleccionado a un verdadero Heroe que aun vive entre nosotros y que con su abnegación y coraje nos enseña lo que es dar todo por la Patria, es el caso de Oscar Ismael Poltronieri.
Oscar Ismael Poltronieri nació el día 2 de febrero de 1962 en la Ciudad de Mercedes, Provincia de Buenos Aires, es uno de los soldados que combatió en la Guerra de Malvinas y que fue condecorado por su hazaña y heroísmo durante la Batalla del Cerro de Dos Hermanas. Pertenecía al Regimiento de Infantería Mecanizado número 6.
Poltronieri estuvo en combate en Monte Dos Hermanas donde él solo cubrió la retirada de sus compañeros con su ametralladora M.A.G.. Voluntariamente, se ofreció a quedarse a cubrir la retirada de sus camaradas negándose a las insistencias de éstos de retirarse con él. Supuesto muerto en acción por su unidad, fue recibido con total sorpresa y algarabía cuando sus oficiales, suboficiales y soldados lo vieron regresar, dos días después, de lo que presumían era una muerte segura.

Relato Ofrecido por Poltronieri
“Yo estaba en el monte Dos Hermanas. Adelante nuestro estaba el regimiento 4 de Corrientes. Al costado teníamos al Regimiento de Infantería 7 de La Plata. Lo pasábamos todo el día en la trinchera. A veces bajábamos del cerro para matar un par de ovejas, sancocharlas así nomás y comerlas. Cuando venía un compañero de curso del teniente que me mandaba a mí, que se llamaba Llambías Pravaz, yo le pedía los binoculares y él me los prestaba Así vi cómo que desembarcaron los ingleses. Pasaron unos días desde el desembarco hasta que llegaron adonde estábamos nosotros.
Esto fue ya en Junio. Estábamos en el Monte dos Hermanas, una noche yo estaba de guardia en la posición adelantada y escucho unas voces raras. No eran de los nuestros, no entendía lo que decían. Le aviso al Teniente, que viene con visor nocturno; los tipos estaban a 50 mts. Los Ingleses venían todos amontonados, tirando tiros por cualquier parte, gritando, tocando el tambor. Un soldado que estaba arriba del monte comenzó a tirales con su Ametralladora (MAG) Ahí nos vieron y comenzó el fuego cruzado. A mi lado cayo un compañero con la cara llena de sangre. a mí me dio impresión verlo, me dio más coraje, mas bronca.
Tomaron todo a las corridas. Los gurkas mataron a un montón del regimiento 4 de Corrientes.
Yo le daba y le daba a la MAG. Ramón, el que había caído al lado mío, era mi compañero de arma. él era MAG N° 2 y yo MAG N° 1. Éramos muy amigos, por eso me dio tanta bronca. Ahí me dije: "Si a él lo mataron a mí me van a matar también. ¿Por que me la voy a salvar?". Entonces tenía que jugarme... Era casi de día; yo tiraba y tiraba, mi abastecedor, el que le ponía las cintas a la MAG, estaba cansado, pero yo seguía y seguía tirando contra los tipos. No se la iban a salvar.
En un momento parecía que todos los Ingleses querían pararme, les jodía mi Ametralladora, sentía como pasaban las balas, a las trazantes se las veía clarito. Atrás de unas piedras estábamos nosotros amontonados, y a la orden de retirada, todos mis compañeros comenzaron a salir de sus posiciones, se fueron replegando hasta que en un momento estoy con mi abastecedor y el ayudante apuntador. Entonces les digo a los pibes: "Váyanse, repliéguense, que yo me quedo solo". Ellos no querían, me decían: "Negro, vayámonos todos, a vos solo te van a matar, te la van a dar". Yo les contesto: "No váyanse ustedes, tienen familia, amigos, todo". Yo también tengo familia, amigos, pero ellos siempre entienden. "¡Y váyanse de una vez, carajo, después voy a ir yo!".
En tres oportunidades me quedé solo con la ametralladora, dándoles tiempo a los otros a que se replegaran. Los ingleses no podían avanzar, en cuanto levantaban la cabeza yo les sacudía. Vi caer a varios. En un momento me junte con un soldado, los ingleses se venían agachaditos. Entonces yo sentí una voz que no era una voz nuestra, era una voz inglesa y el soldado agarró una granada y se fue a tirarle a los ingleses. "vos quedate acá” me dijo. Se adelanto con la granada y se las tiró, pero se la devolvieron antes que explotara y le cayó justito a él y lo tiró para arriba y lo abrió al medio. Y me quede solo otra vez.
Solamente quedaba cerca de mí un Sargento, pero yo sabía que la señora de el, justo ese día había tenido una nena. Le había llegado un telegrama. Le digo entonces al Sargento: "Mi sargento, usted tiene un nuevo hijo en el mundo y tiene que verlo. Repliéguese. Déjeme a mi solo. Yo soy soltero y prefiero morir yo, antes que usted. Me voy a arreglar". Y me arregle.El subteniente me decía: "Vámonos Poltronieri, que te van a matar..." Pero yo le decía que se fueran ellos. Porque yo sabía que el sargento Echeverría había tenido familia en esos días. Entonces les dije: Váyanse ustedes que tienen hijos, que tienen familia. Yo no tengo a nadie...". Los ingleses venían cantando, tirando al aire, como de paseo... y bien chupados. Así que no le di bolilla al teniente y me quedé esperando que mi compañía se replegara. A lo lejos veía como peleaba la gente del RI7 de La Plata, en Monte Longdon atrás nuestro cerca de la playa. Llovían las balas sobre mí, estaba solo. Me repliego y tiro, me repliego y tiro, hasta que llegué al pueblo.
En Puerto Argentino les pregunto a unos soldados si sabían dónde estaba el RI6, yo quería volver con los míos, Ellos dijeron que habían pasado por ahí y que les dijeron que el punto de reunión del Regimiento era el cementerio.
Cuando llego al cementerio ya habían pasado casi dos días, mis compañeros me ven y no lo pueden creer. Ellos pensaban que me habían matado los Ingleses. Y yo les digo: "Que, ?¡ Esos tipos a mi no me matan, que va´cer, me salvé, no me la dieron!" Todos empezaron a gritar, a abrazarme, se me tiraban encima, como en la cancha al que hace un Gol. Luego me levantaron, me llevaron en andas, tenían mucha alegría de verme. Entonces lloré.
Después me enteré que al hacer el parte, me habían dado por muerto o desaparecido, pero el Sargento contó que yo me había quedado en la posición tirando con mi MAG. El Teniente no podía creer que yo hubiera vuelto, me agarra y me da un abrazo, y me dice: "¡Poltronieri!". "Que va´cer", dije yo, "El destino mío era volver. Acá estoy".

Cruz “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate” al Soldado Clase 1962 Oscar Ismael Poltronieri del RI 6:
“Constituirse durante toda la campaña en ejemplo permanente de sus camaradas, por su espíritu de lucha sencillez y arrojo, ofreciéndose como voluntario para misiones riesgosas. En combates desarrollados en las zonas de los Montes Dos Hermanas y Tumbledown, operó eficazmente con una ametralladora deteniendo ataques enemigos. Fue siempre el último en replegarse, resultando sobrepasado en ocasiones por los ingleses. Dos veces se lo tuvo por muerto, pero logró reunirse con su sección y siguió combatiendo con igual decisión y eficacia”.”

http://www.fotolog.com/ejercitonacional



miércoles, 18 de abril de 2012

ANIVERSARIO DE LA RENUNCIA DE SAN MARTÍN A GRADUACIONES MAYORES A LAS QUE OSTENTABA



El día 18 de abril de 1818, el General don José de San Martín se dirigió al Congreso manifestando hallarse dispuesto a “(…) no admitir jamás empleo público ni de mayor graduación que el que obtengo”. En esa oportunidad, manifestaba haber devuelto el despacho de brigadier con que se le había condecorado “(…) pero se ha negado absolutamente a mi súplica como lo comprueba la copia de su oficio”, por lo que escribía al Congreso “(…) para que se sirva mandar no tenga efecto dicha gracia en la inteligencia de que Vuestra Soberanía, ni mi modo de pensar no me permitirá exista en sus ejércitos un oficial que no sabe cumplir con lo que promete”.
Fuente: Ejercito.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional



martes, 17 de abril de 2012

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PUESTO DEL MARQUÉS



Luego de la reunión con Martín Rodríguez, Pezuela permaneció inactivo a la espera de ver cómo evolucionaba la situación. En general, la tregua le posibilitaría traer refuerzos y lograr que algunas de sus unidades empeñadas en misiones secundarias pusiera término a las mismas. Olañeta siguió en Yaví, manteniendo en observación a 300 hombres de caballería en Puesto del Marqués En conocimiento Rondeau, por una comunicación de Pezuela de la liberación de Rodríguez, se adelantó desde Humahuaca para recibirlo. Tal cosa sucedió el 10 a la mañana, a un cuarto de legua al Norte de la población. Cambiados los saludos de estilo, Rondeau recriminó a su subordinado por los acuerdos que hizo con el jefe realista sin consultarlo, argumentando Rodríguez que estaba dentro de la política del gobierno central, lo cual era exacto. Llegados al alojamiento Rondeau llamó a una reunión de comandos, donde descartó toda negociación de paz y pidiendo, por el contrario, se analizaran las posibilidades para un ataque inmediato. En esta reunión se hallaba, entre otros jefes, Martín Güemes, que discutió violentamente con Hilarión de la Quintana sobre la forma de conducir las operaciones, lo que derivó en una toma de posiciones por parte de los comandos presentes. Como resultado de esta verdadera “Junta de Guerra” se decidió avanzar hacia el Norte, previo un ataque por sorpresa a las unidades españolas que ocupaban Puesto del Marqués, fijando al amanecer del día siguiente para la iniciación de la acción. Para ello se organizó una fuerza compuesta por: el Batallón de Infantería (Cazadores) a las órdenes de Rudecindo Alvarado, la Caballería (granaderos y dragones) y unos milicianos de Güemes en número de 600 jinetes, todos bajo la supervisión del coronel Francisco Fernández de la Cruz. Existen diversas versiones de cómo se desarrolló el ataque al Puesto, una de ellas menciona que fue obra de todas las fuerzas, y otra que sólo participaron en el combate las milicias salteñas, que sin otra intervención decidieron favorablemente la acción. Por razones comprensibles recordaremos sólo dos de ellas; la de Dámaso Uriburu y la del general Paz. Alistado el contingente, marchó aprovechando la oscuridad para velar el movimiento y obtener la sorpresa. Los “gauchos salteños” conocedores de la región, con Güemes a la cabeza guiaron a la columna, siguiéndolos los “granaderos y dragones”, que llevaban en sus grupas a los infantes del Batallón de Cazadores. Dámaso Uriburu reconstruyó el episodio del siguiente modo: Güemes, que iba a la vanguardia de la agrupación se adelantó imprudentemente, y ya sea llevado por su temperamento vehemente o por la poca confianza que le merecían las tropas regulares que lo acompañaban, se lanzó por propia decisión al ataque sin esperar órdenes, convencido de que con sus gauchos resolvería el problema. Para el combate fraccionó sus huestes en dos mitades: una bajo el mando del comandante Luis Burela para caer por la retaguardia y la otra a su cargo para el asalto desde el Sur. La operación fue rápida y los gauchos saltando pircas y entre pedregales acometieron a los realistas, consumando una despiadada carnicería. Quedaron en el terreno 4 oficiales y 105 soldados y prisioneros, todo el armamento, equipaje y municiones, salvándose el comandante Antonio Vigil, un capitán y 12 soldados que pudieron escapar hacia Cangrejos. La versión del general Paz es parecida en cuanto a los resultados, pero de ninguna manera adjudica a Güemes la paternidad del triunfo. El ataque, según Paz, fue ejecutado por la infantería –los cazadores- encuadrados entre los granaderos y los dragones, citando muy al pasar la presencia de Güemes. De acuerdo con este relato, que coincide con el del general español García Camba, quedaron en el campo de combate 157 realistas entre muertos y heridos, esparcidos a lo largo de unas tres leguas entre el Puesto del Marqués y Cangrejos. El descalabro sufrido por Vigil produjo una considerable alarma en el Cuartel General de Pezuela en Cotagaita, que lo obligó a efectuar un movimiento retrógrado para situarse en Challapata. A partir del 21 de abril, el Ejército Español marchó por el camino del Despoblado, atravesando la nevada cordillera del Fraile hasta alcanzar su objetivo. En el nuevo dispositivo vigilaba la transitada ruta a Potosí y cubría los accesos a las provincias de Cochabamba, Oruro y La Paz. Además, con el fin de reunir la mayor cantidad de fuerzas, retiró las guarniciones de Potosí, Chuquisaca y Oruro y dispuso que se le incorporara la División que había puesto término a la insurrección de Pumakahua. Una de las consecuencias inmediatas del combate de Puesto del Marqués, fue el retiro de Güemes del Ejército. Las causas que dieron origen a esta actitud no aparecen explícitas, pero probablemente se hayan derivado de sus continuos disentimientos con Rondeau y de su preocupación por la situación política imperante en su provincia. El historiador salteño Atilio Cornejo expresó sobre este particular: “Influyeron en el ánimo de Güemes para tomar esta actitud, las razones siguientes: 1) La misión secreta del coronel Vázquez ante Pezuela; 2) Las sospechas respecto de algunos jefes del Ejército; 3) El estado deplorable en que se encontraba el Ejército y su inacción; 4) La falta de energía de Rondeau para con los oficiales insubordinados; 5) La situación política de Salta después de la segregación de Tucumán”. El coronel Vázquez que menciona Cornejo, era un jefe adicto a Alvear, que llegó al Norte para asumir el mando de la unidad más fuerte del Ejército, el Regimiento Nº 1 de Infantería (Patricios) a cargo hasta entonces del teniente coronel Carlos Forest. Posiblemente traía una misión de Alvear para cumplir ante Pezuela que, al trascender, provocó su relevo y que se dijese de él “que había insultado el decoro y heroicidad del ejército…”. Los acontecimientos políticos que se vivieron en Buenos Aires durante los últimos meses descolocando a Alvear y a sus amigos, permitieron a Rondeau efectuar una serie de cambios en los comandos de las unidades facilitando el desplazamiento de los elementos adictos a aquella fracción. El Regimiento Nº 2 de Infantería que, en forma honoraria mandaba Alvear, fue disuelto y su tropa agregada al Nº 9 del coronel Pagola, decidido partidario de Rondeau; el Batallón de Cazadores fue entregado al coronel Zelaya; el Nº 1 quedó en manos de Carlos Forest ascendido por Alvarez Thomas a coronel; el Nº 6, en las del comandante Zelada; el Nº 7, que mandaba Luzuriaga –partidario de Alvear- quedó a las órdenes del comandante Vidal; y los granaderos y dragones bajo la dirección del comandante Juan Manuel Rojas y del coronel Martín Rodríguez, respectivamente. En su marcha hacia el Norte, que en ningún momento se vio perturbada por el enemigo, el Ejército Auxiliar del Norte alcanzó La Quiaca, desde donde se adelantó a la caballería. En Moraya se vivaqueó dos días con el fin de que se recuperaran algunos enfermos. Para entonces –mes de mayo- las temperaturas eran muy bajas, sobre todo durante las noches, lo que afectaba en especial a la tropa dificultando sus desplazamientos. Tupiza fue el siguiente lugar abordado por el Ejército. Allí se recibió la información de que los españoles habían evacuado Potosí. Ello hizo que Rondeau dispusiera el adelanto de un destacamento comandado por el coronel Fernández de la Cruz, formado por un batallón de infantería y la caballería con la misión de apoderarse de Potosí y esperar la llegada del grueso de las fuerzas. Logrado el objetivo, las tropas de Fernández de la Cruz, demostrando absoluta falta de disciplina, cometieron toda clase de desmanes, sorprendiendo a la población que los había recibido con enorme alegría.
Fuente: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / Serrano, Mario Arturo – Arequito, ¿Por qué se sublevó el Ejército del Norte? – Círculo Militar – Buenos Aires (1996) / www. revisionistas.com.ar


lunes, 16 de abril de 2012

ACTIVIDAD DE LAS TROPAS ARGENTINAS EN MALVINAS



El dia 15 de abril, arribó al teatro de operaciones, el Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 181, constituido por 2 secciones Panhard y efectivos reducidos del Escuadrón de Exploracion C B1 9. Los elementos de Caballería, tanto a pie como blindados, constituyeron la reserva de Puerto Argentino. Entre sus misiones figuraban también la de proporcionar seguridad nocturna al PC Cte Agr Ej Malvinas y depósitos logísticos. Arribaron ese mismo día dos lanchas patrulleras de la Prefectura Naval Argentina (Islas Malvinas y Río Yguazú).
Asimismo, el dìa 16, todas las tropas argentinas que participaron en la recuperación de las Islas Malvinas se prepararon afanosamente para la defensa del archipiélago ante la creciente amenaza británica. Se realizaron verificaciones de las armas y planes de fuego. Se constituyó el Comando Conjunto de la Guarnición Malvinas y un Estado Mayor Conjunto para coordinar las actividades de las tres fuerzas.
Fuente: Ejercito.

http://www.fotolog.com/ejerecitonacional



domingo, 15 de abril de 2012

ANIVERSARIO DE LA TOMA DE TARIJA EN LA CAMPAÑA DEL ALTO PERÚ


El 15 de abril de 1817, el Teniente Coronel don Gregorio Araoz de Lamadrid, comandante de los Húsares de Tucumán y de la división de vanguardia de las tropas del Ejército del Norte, intimó y consiguió la rendición de los realistas que ocupaban Tarija. El sitio duró 24 horas y a pesar de haberse mantenido un continuo tiroteo las fuerzas patriotas no tuvieron más pérdidas que las de un solo muerto y cuatro heridos. En el parte elevado por el capitán de Dragones, don José Alejandro Carrasco, al gobernador intendente don Bernabé Araoz, afirmaba: “...cuando manteníamos aún el sitio, vinieron del campo a atacarnos 140 hombres de Caballería bien montados. Avistados que fueron marchó sobre ellos nuestro comandante Lamadrid con una
corta división de Húsares y en el momento fueron derrotados tan completamente que quedaron 60 muertos y se hicieron los demás prisioneros.”
Fuente: Ejercito.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional