miércoles, 23 de mayo de 2012

ANIVERSARIO DEL HISTÓRICO ANUNCIO DE LA LEGIÓN DE PATRICIOS VOLUNTARIOS


El día 23 de mayo de 1810 se realiza la publicación por bando y al son de cajas de guerra (tambores) en la ciudad de Buenos Aires, de la resolución tomada en la noche anterior por el Cabildo Abierto, 1810. Una compañía de la Legión de Patricios Voluntarios Urbanos -luego llamado Regimiento Nro.1 de Infantería Patricios-, mandada por el Comandante Eustaquio Díaz Vélez, hace saber al pueblo de la ciudad que acaba de caducar la autoridad del virrey y que el Cabildo la asumía, debiendo nombrarse una Junta hasta que las provincias establezcan a través de sus diputados la forma de gobierno más conveniente.

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martes, 22 de mayo de 2012

COMTINUA EL DESEMBARCO INGLES EN MALVINAS.

El enemigo continúa el desembarco de tropas en San Carlos. Por la tarde, oportunidad en que la Fuerza Aérea Argentina reinicia sus ataques, el enemigo ha logrado consolidar su desembarco, observándose una efectiva defensa aérea con base en tierra, circundando la cabeza de playa.
Se realiza la primera apreciación de situación sobre la base de la reducida información disponible, llegándose a las siguientes conclusiones:
El enemigo ha consolidado su cabeza de playa entre Puerto San Carlos y el Establecimiento San Carlos, configurando un perímetro de seguridad exterior dotado de armas pesadas y de DA entre los Cerros Montevideo, al norte, alturas al este del Establecimiento San Carlos y Puerto Sussex.
La cabeza de playa se supone constituida por un máximo de 5 y un mínimo de 3 unidades, con sus correspondientes elementos de apoyo de fuego, de combate y SPAC. Mantiene todavía, importantes efectivos embarcados.
Las capacidades que se adjudican establecen:
Ejecutar una operación terrestre de envergadura sobre Darwin y, posteriormente, sobre el flanco oeste de la posición de Puerto Argentino.
Ejecutar una operación terrestre de envergadura hacia Puerto Argentino, sin la conquista previa de Darwin, destacando efectivos de seguridad en la zona de Monte Sussex para bloquear cualquier acción sobre los flancos.
Ejecutar una operación anfibia y/o aeromóvil sobre la península de Fresinet.
Ante la situación planteada, se estudian las siguientes alternativas:
Operar ofensivamente contra los efectivos desembarcados para impedir su consolidación y progreso.
Ocupar sucesivas posiciones defensivas entre la zona de Puerto San Carlos, Puerto Argentino, para retardar y desgastar el ataque enemigo.
Las dos alternativas presentan limitaciones para su ejecución, debido a:
La neta superioridad aérea enemiga.
La falta de disponibilidad de medios de transporte terrestres unido a la inexistencia de caminos.
La escasez de combustible.
La escasa información sobre las actividades del enemigo.
La superioridad naval del enemigo.

Finalmente se concluye que:
Es operativamente imposible desplazar efectivos de magnitud.
Emplear fuerzas de magnitud es reducir la capacidad de defensa de Puerto Argentino.
No se posee la capacidad para las dos alternativas y las bajas serían sumamente elevadas.
Ese mismo día, es abatido un Harrier en Puerto Darwin.

Fuente: Informe Oficial - Ejército Argentino.


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lunes, 21 de mayo de 2012

ANIVERSARIO DEL DESEMBARCO INGLÉS EN SAN CARLOS.


A las 0230 Hs del día 21 de mayo, desde el Puesto Comando del Jefe del Equipo de Combate Güemes en Puerto San Carlos, se escucha la ejecución de fuego naval en zona próximo a la altura 234. Se procede a llamar al Jefe de Sección de apoyo, en altura 234, quien no responde ninguna de las comunicaciones efectuadas desde la hora indicada hasta las 0600 Hs.
El cañoneo naval se produce en forma discontinua, con variada intensidad durante un lapso de 3 horas.
A las 0810 Hs, con las primeras luces un observador divisa en la entrada del canal a Puerto San Carlos, un buque blanco de grandes dimensiones (no es de guerra), seguido por tres fragatas. Los efectivos argentinos en la zona están constituidos por 1 Sección a órdenes del Jefe E.C. “Güemes”. Se ha perdido todo contacto con la Sección de apoyo en la altura 234.
A las 0820 Hs, el Jefe E.C. observa que un lanchón, más grande que los de desembarco, se desprende del buque blanco hacia el establecimiento San Carlos: varios helicópteros sobrevuelan los buques. A las 0822 Hs pueden apreciarse lanchones de desembarco que se desplazan en todas direcciones.
Inmediatamente el Jefe E.C. Informa la situación al Jefe FT Mercedes. Quien a las 0830 Hs la retransmite al Comandante de la Agrupación Ejercito Litoral en Puerto Argentino.
A las 0830 Hs, efectivos enemigos alcanzan la playa y se despliegan avanzando hacia el Este. Se abre fuego con armas automáticas sobre las fracciones enemigas.
Se ordena el desplazamiento de las tropas a las posiciones preparadas en alturas al Este del puerto, para evitar el cerco que pretenden conformar los infantes ingleses.
Aproximadamente a las 0840 Hs, efectivos caen sobre Puerto San Carlos en el vacío y, en el mismo instante, por el Este, un helicóptero Sea King intenta atacar por retaguardia a los efectivos argentinos. Se ejecuta fuego sobre la máquina enemiga y ésta, muy averiada, se aleja de la zona.
Los infantes ingleses ejecutan fuego de ametralladoras y morteros, sin alcanzar las posiciones de la Sección del equipo de Combate Quemes.
Más tarde, un helicóptero Gazelle se aproxima a las posiciones para hacer fuego con sus cohetes. Se le efectúa fuego reunido con todas las armas y la máquina se precipita a las aguas de Puerto San Carlos y se hunde de inmediato. Un cuerpo queda flotando y otro se amarra a una boya.
Una lancha concurre en su auxilio. El enemigo ejecuta intenso, pero poco efectivo fuego de morteros. Se observa a los pobladores auxiliando a las tropas enemigas e inclusive, señalando la zona de repliegue de las fuerzas argentinas.
Se ejecuta otro cambio de posición, hacia el Este, para eludir el fuego de morteros.
Un helicóptero Gazelle hace fuego con una ametralladora, lanza sus cohetes, y ataca la posición nuevamente. Se ordena fuego reunido, y la máquina, incendiada, se precipita a tierra, cayendo a pocos metros de las posiciones. Se puede comprobar que sus tres tripulantes han muerto. No cesa el fuego de morteros, aunque es poco efectivo.
Se ejecuta otro cambio de posición. Tres minutos más tarde, el enemigo envía otro Gazelle, aparentemente para dirigir el fuego naval. Se ejecuta fuego sobre la máquina y el piloto logra retirarla del lugar, humeante y seriamente dañada.
Comienza un intenso fuego naval. Continúa el de morteros sobre las posiciones del equipo de combate Güemes con errores de 100 metros sin que se pueda localizar la ubicación de los efectivos propios.
Durante el lapso de duración del combate, continúa el desembarco de los efectivos enemigos. Se observa, también, gran movimiento de lanchones hacia el establecimiento San Carlos.
Aproximadamente a las 0930 Hs, se detecta la acción de un avión propio atacando a una fragata enemiga, la que parece quedar averiada. Se desata un intenso fuego antiaéreo. El enemigo continúa combatiendo por el fuego (morteros y ametralladoras) con los efectivos propios, pero no evidencia intención alguna de atacar para conquistar la altura.
Hasta las 1300 Hs, la Sección (2 oficiales, 9 suboficiales y 31 soldados) mantienen su posición, esperando el repliegue de la Sección de Apoyo (1 oficial, 4 suboficiales y 15 soldados desde la altura 234).
Las bajas provocadas al enemigo son las siguientes: una decena de paracaidista muertos o heridos, 2 Gazelles derribados (de las dos tripulaciones hay un solo sobreviviente), 1 Sea King y otros Gazelles seriamente dañados. Estos últimos quedan, casi con seguridad, inoperables.
Durante la noche se ejecuta el repliegue hacia Puerto Argentino a través de Co Bombilla y Douglas Paddock.
La marcha se hace sumamente dura pues no se cuenta con abastecimientos, ni medios de abrigo. Deben enfrentarse la dureza del clima (vientos, bajas temperaturas y lluvias) y los problemas del desplazamiento a campo traviesa).
El enemigo trata sistemáticamente de ubicar a las fuerzas argentinas, sin lograr su objetivo.
Se marcha de noche y se descansa de día en situación de combate permanente.
Luego de tres días de marcha casi continua, se llega a la localidad de Douglas Paddok, donde el Jefe del Equipo de Combate organiza el racionamiento, higiene y descanso por turnos del personal, y el reacondicionamiento del armamento.

Operaciones de la Sección de Apoyo del Equipo de Combate Güemes en la defensa de la altura 234-
La Sección Apoyo (2 morteros 81 mm, 2 cañones S/R 105 mm) ocupa la altura 234, en condiciones de batir, con este fuego, el acceso norte del estrecho de San Carlos. La fracción está organizada con 1 Grupo de Pza(s) (constituido por 3 Suboficiales y 5 Soldados que operan las armas pesadas), y 1 Gpo Fus, que proporciona la seguridad inmediata a las piezas. Se mantienen comunicaciones por radio con el Jefe EC cada dos horas, y se establece, complementariamente un camino para el desplazamiento de estafetas.
A las 0130 Hs, una patrulla de seguridad, adelantada en el sector de la playa, informa sobre gritos y señales acústicas que se perciben desde el estrecho. Además, se distinguen siluetas, al parecer de buques, que penetrar en dirección norte-sur. En ese momento, el Jefe Sección se adelanta y verifica el ingreso al canal de varios buques.
Inmediatamente intenta comunicarse con su Jefe de Equipo de Combate para informarle la novedad. Recorre las posiciones, advierte de la situación y ratifica las misiones alertando al personal sobre la inminente apertura del fuego.
El radio operador informa que escucha a Jefe EC, pero éste no acusa recibir ningún mensaje. Se le ordena insistir. La visibilidad es prácticamente nula, por lo que se abre fuego con 2 proyectiles de iluminación de morteros, los cuales consiguen poco o nulo efecto. No obstante, se observa la silueta de buques que se desplazan. Inmediatamente, se abre fuego con proyectiles explosivos de los cañones S/R hacia el centro del canal, por no disponerse de medios de observación y/o detección nocturna.
Se desata un intenso fuego naval desde varios navíos. Este fuego cae próximo al equipo de comunicaciones, aparentemente localizado por el enemigo, pero no afecta significativamente el sector ocupado por las piezas. El Jefe Sección ordena interrumpir la comunicación. A partir de ese momento ya no habrá de retomar contacto con su Jefe del Equipo de Combate.
El fuego enemigo comienza a hacerse efectivo, ahora sobre los cañones S/R, al parecer porque se ha detectado el resplandor de su retroceso. Se ordena suspender el fuego con los mismos y cambiar de posición.
Mientras tanto, los 2 morteros 81 mm continúan batiendo al enemigo, sin que puedan apreciarse los efectos de su acción.
A las 0330 Hs. el Grupo Morteros agota su munición. Los cañones S/R, prácticamente, han quedado también sin munición. El fuego enemigo es cada vez más intenso aunque poco preciso, por los constantes cambios de posición que ejecuta la sección.
A las 0500 Hs y en cumplimiento del plan de defensa ya elaborado, se logra desprender la fracción, replegándose hacia las posiciones del resto del Equipo de Combate al noreste de San Carlos.
Inmediatamente iniciado el desplazamiento, se recibe intenso fuego de ametralladoras desde una altura ubicada al noreste de la zona de posiciones. El enemigo, aparentemente, ha desplazado efectivos aeromóviles y trata de cercar a la fracción. A su vez, el fuego naval se ha alargado y es efectivo sobre la retaguardia de la fracción. Dos soldados son alcanzados por esquirlas y resultan heridos.
Impedido de continuar su avance, el Subteniente Óscar Roberto Reyes, Jefe de Sección con cuatro voluntarios, se adelantan hacia la posición ocupada por las armas enemigas, para ponerlas fuera de combate.
Se inicia intenso combate por el fuego, lográndose momentáneamente silenciar las armas enemigas. Esto posibilita que la Sección pueda reunirse.
Desde la costa, se escucha intenso ruido de motores pertenecientes a vehículos anfibios.
Por las cercanías se percibe también la presencia de numerosos helicópteros que, al parecer, ejecutan viajes desde las naves hacia las alturas circundantes. En la cercanías, inclusive, se escuchan voces de mando.
Comienza a amanecer. Con las primeras luces se puede apreciar la magnitud de acción enemiga, ya que se observan, en el canal y la Bahía San Carlos, numerosos buques de guerra y de transporte y otros menores.
La Sección se ha reunido, salvo tres heridos graves, los que por orden del Jefe de Sección, quedan a cargo de un suboficial que les administra los primeros auxilios, en una posición protegida.
Nuevamente se intenta comunicación con el Jefe del Equipo de Combate para transmitir la información que se observa, pero es imposible lograr dicho contacto. Desde San Carlos se escucha intenso ruido de combate.
Durante el resto del día se permanece en las posiciones, comprobándose la magnitud de la operación enemiga. Numerosas patrullas aeromóviles enemigas sobrevuelan insistentemente la zona, sin lograr detectar las fracción argentina.
En la noche del 21/22 de mayo el Subteniente Reyes, imposibilitado de transmitir información o accionar sobre el enemigo con posibilidades de algún éxito y de reunirse con su Jefe del Equipo de Combate, resuelve iniciar su repliegue hacia el Este.
Durante esa noche la sección, subdividida en patrullas, atraviesa las líneas que el enemigo ha establecido al este de su cabeza de playa.
Se pierde contacto con una de dichas patrullas. Solamente once hombres logran eludir el cerco.
Se produce una larga y penosa marcha hasta el 11 Junio por el norte de la Isla Soledad, sin alimentos, ocultándose durante el día y marchando por la noche. Numerosos efectivos ingleses, en helicópteros, recorren la zona continuamente. Al parecer, ejecutan exploración y transportan personal y abastecimiento hacia el Este. Se elude el contacto con los pobladores. El 14 Junio, en la zona de New House, el Subteniente Reyes y su fracción son capturados por efectivos ingleses.
El Jefe del Estado Mayor General del Ejercito imparte la orden de organización inmediata de la Comandancia. Para ello convoca al personal necesario con AEC, que aún permanece en el continente.
Con las primeras luces, el enemigo efectúa ataques aéreos sobre la posición. En una de las incursiones quedan destruidos 1 Chinook, 1 Puma y 1 UH 1 H que se encontraban emplazados al E de Monte Kent, en la zona de reserva.
A las 0830 Hs se recibe la comunicación del Jefe del Equipo de Combate Güemes, a través de Darwin, quien informa:
Que durante la madrugada ha sido bombardeada intensamente por fuego naval la altura 234, posición con la cual ha perdido todo contacto.
Que observa 4 buques en la bahía, uno de ellos de gran tamaño, del cual se desprenden lanchones hacia la costa.
Que inicia el combate con las fuerzas enemigas.

El Comandante Conjunto ordena la ejecución de exploración aérea con los medios disponibles. A las 0915 Hs, despega un Aeromachi de la A.R.A. a cargo del Capitán Owen Crippa. Los Pucará de la Fuerza Aerea no pueden hacerlo, debido a problemas mecánicos.
El Capitán Owen Crippa regresa a las 1000 Hs e informa:
Ha observado un total de 12 naves de guerra y transporte, en la bahía, que desembarcaban tropas.
Ha descargado sus cohetes sobre una fragata enemiga a la que considera haber averiado seriamente.

A las 1030 Hs se informan los datos obtenidos al CEOPECON en Comodoro Rivadavia, prometiéndose la acción de la FAE a partir de las 1200 Hs.
Dado que no se han solucionado los problemas mecánicos y porque la acción aérea del enemigo en la zona es permanente, se hace imposible lanzar los aviones disponibles en Puerto Argentino.
Se ordena:

Al Jefe del FT Mercedes, adelantar patrullas hacia alturas al noroeste de cerro Alberdi. Para establecer contacto con el enemigo y explorar. No se le pueden asignar helicópteros, pues la intensa acción enemiga hace imposible desplazar esos medios fuera de la Defensa Aérea de Puerto Argentino, además no cuentan con instrumental para vuelo nocturno.
Al Regimiento de Infantería 5, adelantar patrullas de observación hacia Monte Rosalie para reunir información sobre la acción enemiga en San Carlos.
Al Comandante de la Agrupación Litoral, organizar con los elementos de Comandos disponibles operaciones de infiltración sobre el dispositivo del enemigo en San Carlos.

Se solicita al Comando Superior, exploración aérea sobre el dispositivo enemigo en San Carlos, pero la misma no se concreta.
Luego de los exitosos ataques ejecutados por la Fuerza Aérea por la tarde, en la noche, el enemigo ejecuta un intenso esfuerzo para desembarcar la masa de sus medios y lanzar elementos de seguridad hacia las alturas que circundan la cabeza de playa. Se emplean para ese fin, en forma sucesiva, los helicópteros disponibles.
En la misma tarde, numerosos movimientos son observados transportando tropas, armas pesadas y de defensa aérea, hacia el noroeste de cerro Alberdi y hacia alturas al sudoeste de Establecimiento San Carlos y cerro Montevideo.
El Comando Conjunto Malvinas ha solicitado la continuación del bombardeo aéreo, no pudiéndose apreciar los resultados obtenidos. Los requerimientos de fotografías aéreas no pueden ejecutarse por la activa defensa aérea enemiga.
Fuente: "Informe Oficial - Ejército Argentino".





domingo, 20 de mayo de 2012

GUERRA CONTRA LA CONFEDERACIÓN PERÚ-BOLIVIA


El 19 de mayo de 1837 el entonces encargado del manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas declaró la guerra a la Confederación Peruano-Boliviana, comenzando el conflicto con dicha confederación. Se trató de una reacción originada como consecuencia de las agresiones que el Mariscal Santa Cruz, dictador de Perú y Bolivia, venía ejerciendo sobre nuestro país.

Terminada la guerra de independencia Bolivia se separó del Perú y se proclamó como república independiente en 1825. A este hecho siguió, en ambos Estados, un período de guerras civiles entre diferentes grupos que se disputaban el poder. Tras una larga lucha en 1836 el Mariscal Andrés de Santa Cruz, viejo guerrero del ejército de Bolívar y dictador de Bolivia, tomó el control del Perú decretando la unión entre ambas repúblicas. Nació así la Confederación Peruano-Boliviana que fue reconocida por la mayoría de los gobiernos de Europa y América.
Andrés de Santa Cruz buscaba la formación de una confederación de repúblicas americanas y continuó su proceso de expansión hacia el sur, comenzando sus fuerzas a incursionar sobre el norte de Argentina y Chile lo que motivó las protestas de ambos gobiernos a pesar de lo cual continuaron las incursiones. A su vez estableció contactos con Fructuoso Rivera, presidente de la Banda Oriental y enemigo de Rosas. Su plan consistía en fomentar el desorden en las provincias del norte a la vez que Rivera lo hacía en las de la Mesopotamia, tras lo cual – bajo el pretexto de razones de orden y humanidad – colocarían estas provincias bajo su protección. Santa Cruz también dio amplio apoyo a los emigrados unitarios que desde el territorio boliviano realizaban ataques a los gobernadores federales de las provincias del norte lo que motivó nuevamente las protestas de la Confederación Argentina.
Ya en 1834 Santa Cruz había prestado auxilios a una incursión del coronel unitario Javier López sobre el norte que culminó con su derrota de Chiflón. En 1835 se produjo otro ataque de López desde Bolivia pero fue nuevamente derrotado, en este caso en la batalla de Monte Grande. Ese mismo año Felipe Figueroa con fuerzas organizadas en Bolivia invadió la provincia de Catamarca. Al año siguiente Mariano Vásquez atacó con fuerzas bolivianas los poblados de Talina, Tupiza y La Puna. También dio apoyo a una expedición organizada en Perú al mando del general Freyre que se proponía derrocar al gobierno de Chile pero fue interceptada por una incursión de naves chilenas sobre el puerto de El Callao. Al reiterarse las agresiones, los gobiernos de Argentina y Chile comenzaron los contactos para el establecimiento de una alianza en contra de Santa Cruz. Esta nunca llegó a materializarse por escrito pero sí de palabra. El 11 de noviembre de 1836 Chile declaró la guerra a la Confederación Peruano-Boliviana. Argentina hizo lo propio el 19 de mayo del año siguiente.

La Confederación Argentina
He tomado el año de 1838 como base para describir el estado de las fuerzas opuestas ya que fue el momento álgido de la campaña, pero se debe tener en cuenta que la composición de las mismas fue variando con el paso del tiempo.
Rosas nombró como comandante del ejército nacional en el norte al general Alejandro Heredia, caudillo de Tucumán y una de las figuras de mayor influencia en la zona tras la muerte de Facundo Quiroga. Las fuerzas a cargo de Heredia eran muy limitadas por lo que debió comenzar a organizarlas por su propia cuenta. Ante la carencia de medios solicitó auxilios a Buenos Aires. Rosas envió importantes cantidades de pertrechos entre los que se contaban: 500 tercerolas y carabinas, 900 fusiles, 700 sables, 3.500 piedras de fusil y unos 54.500 cartuchos. A su vez las provincias del norte y el litoral aportaron más armas y soldados con lo que se logró poner en pie una fuerza de unos 3.500 hombres que para 1838 quedó organizada en tres divisiones.
La primera a cargo del gobernador de Salta, General Pablo Alemán. Estaba compuesta de la siguiente manera: 2 regimientos y dos escuadrones de caballería, los primeros eran el “Coraceros de la Confederación Argentina” y “Lanceros de Salta” y los segundos el “Dragones de Jujuy” y el “Restaurador de Aguilar” y 5 regimientos de infantería, el 1 y 2 de milicias de Jujuy y el 6, 9 y 10 de milicias de Salta. En total unos 1.000 hombres.
La segunda división era mandada por el General Manuel Virto y la formaban: 2 regimientos y 4 escuadrones de caballería los primeros eran el “Restauradores” y el 3 de milicias y los segundos eran el “Coraceros de la Guardia”, el de granaderos, el de guías y el de lanceros. A estas unidades se sumaban dos batallones de infantería, el “Libertad” y el de “Cazadores”. En total unos 1.500 hombres.

La tercera división la formaban 1.000 hombres con 2 piezas de artillería, agrupados en las siguientes unidades: 4 regimientos y 2 escuadrones de caballería, los “Coraceros de la Muerte”, “De Rifles”, “Coraceros Argentinos”, 11 de milicias, 4 de milicias y “Granaderos de Santa Bárbara”. A ellos se sumaban dos batallones de infantería, el “Defensores” y el “Voltígeros”. La división estaba a cargo del General Gregorio Paz.
El armamento lo componían fusiles de chispa de 16mm con bayoneta con un alcance eficaz de 200 metros y máximo de entre 400 y 500 metros. Se sumaban las carabinas con un alcance algo menor al de los fusiles, sables, pistolas y lanzas. La artillería fue muy poco usada debido a que se operaba en un terreno que en general era montañoso por lo que no convenía el cargar con pesadas piezas, a lo sumo se llevaban culebrinas o morteros. En esta época de nuestra historia la caballería se organizaba en regimientos compuestos de cuatro escuadrones cada uno, aunque en la guerra contra la Confederación formada por Perú y Bolivia tenían solamente dos.
La infantería argentina solía organizarse en regimientos compuestos a su vez por dos o más batallones divididos en compañías. El número de hombres variaba según la disponibilidad de efectivos. A su vez solía dividirse a la infantería en las unidades de línea (combatían en orden cerrado) y en las de ligera que combatían en orden disperso, lo que se llama comúnmente a manera de “guerrillas”.

La Confederación Peruano-Boliviana
En ese caso lamentablemente es menor la información de la que se dispone. El grueso del ejército de la Confederación, unos 5.000 hombres, se encontraba en el propio territorio del Perú presto a enfrentar el ataque de las fuerzas chilenas que desembarcarían allí. A esta fuerza se la conoció como “fuerza norte”. Sobre la frontera con nuestro país Santa Cruz ubicó a unos 2.000 – 4.000 hombres (las cifras son muy variables) al mando del General Felipe Braun con el objetivo de mantener a raya a las fuerzas argentinas hasta que el grueso del ejército derrotara a las unidades chilenas.
Para 1838 las fuerzas de Santa Cruz se componían de 4 batallones de infantería, los 2, 5, 6 y 8 con 300, 380, 700 y 600 hombres respectivamente; 4 escuadrones de caballería 2 de ellos de cazadores, 1 de coraceros y 1 de guías y una brigada de artillería con 4 piezas al mando del comandante García. El armamento de estas unidades era muy similar al de las argentinas.
En lo que se refiere al entrenamiento hay que destacar que era mejor el de las unidades ubicadas en Bolivia que el de las nacionales. Santa Cruz se había preocupado desde el principio de su gestión de fortalecer al ejército para utilizarlo como principal argumento de su proyecto de expansión. Santa Cruz contó con una gran ventaja a nivel militar con respecto a nuestro país durante la guerra, mientras él pudo concentrar todas sus fuerzas contra Chile y Argentina, las fuerzas de la Confederación Argentina no pudieron hacer lo mismo. Esto se debió a que a la vez que se producía la guerra con Bolivia y Perú la Argentina debió enfrentarse al bloqueo y los ataques de Francia, a la campaña de las fuerzas unitarias en el litoral y a la revolución de los hacendados del sur de Buenos Aires por lo que no se pudo emplear el ejército nacional en su totalidad en el norte.

Situación inicial
Para 1837 Alejandro Heredia se encontraba en Tucumán preparando el grueso del ejército para comenzar las operaciones sobre la frontera. Heredia había encargado al general Pablo Alemán la cobertura de la frontera mientras él completaba el entrenamiento de las fuerzas argentinas. Alemán apenas desplegó unos 380 hombres dispersos en diversas localidades de la frontera que quedó en un estado de suma vulnerabilidad. Por otra parte la preparación del ejército se demoró demasiado por lo que la iniciativa de la guerra quedó inicialmente en manos de los bolivianos.
El general Felipe Braun había recibido órdenes de Santa Cruz de mantenerse a la defensiva hasta que él pudiera derrotar a las fuerzas chilenas, pero al ver la inactividad de las fuerzas argentinas decidió atacar la frontera argentina. Braun intentaría hacer retroceder a las fuerzas argentinas hacia el sur con el objetivo de asegurar la frontera.
La posición de Braun se vio favorecida por la demora en el inicio de la invasión chilena al Perú. Dicha demora se debió al alzamiento de las tropas del coronel Vidaurre, en Quillota, y el asesinato de Diego Portales, ministro chileno.

La invasión de Braun al norte argentino
Aprovechando la inactividad de las fuerzas argentinas el general Felipe Braun concentró sus fuerzas en Tupiza y a fines de agosto de 1837 avanzó hacia el sur para invadir el norte argentino entrando por Jujuy. El 28 de agosto de 1837 una columna compuesta por unos 100 hombres ingresó por La Quiaca al poblado de Cochinoca reduciendo a las autoridades de La Puna y al destacamento de la zona. La segunda de las columnas, ubicada al oeste de la primera, tomó los poblados de Santa Victoria e Iruya tras rendir a las fuerzas de dudosa lealtad al mando del coronel Manuel Sevilla. De esta manera quedó el camino abierto hacia Jujuy. Ambas columnas se reunieron en la quebrada de Humahuaca el 11 de septiembre.
Alejandro Heredia recién había tenido noticia de estos movimientos el día 9 de septiembre por lo que tardó en reaccionar. Envió a su hermano Felipe con la vanguardia del ejército compuesta por un escuadrón del regimiento “Restauradores a Caballo”, otro del “Cristinos de la Guardia”, un escuadrón de milicia y una compañía de tiradores como refuerzo, en total 400 hombres. El 12 de septiembre la vanguardia nacional llegó a unos 500 metros al sur del poblado de Humahuaca y fue recibida por los disparos de una avanzada boliviana a la que dispersó rápidamente, comenzando de esta manera el combate de Humahuaca. Por las características del terreno, montañoso, las fuerzas de Heredia no pudieron flanquear a los bolivianos por lo que las atacaron frontalmente. Tras varias cargas retrocedieron siendo perseguidos por los soldados argentinos. La persecución se detuvo por el descubrimiento de una considerable fuerza enemiga ubicada más al norte. Se trataba de una columna dirigida por el teniente coronel Campero y que había sido mandada por Braun para permitir la retirada de sus fuerzas ya que en ese momento creyó erróneamente que las fuerzas argentinas eran el ejército completo y no como en realidad ocurría simplemente la reducida fuerza de vanguardia.
Felipe Heredia continuó el avance al día siguiente y el 13 de septiembre se encontró nuevamente con las fuerzas de Braun que se habían atrincherado en las alturas de Santa Bárbara. Para atacar la posición Heredia dividió a sus tropas en dos columnas, la derecha quedó formada por un escuadrón del “Cristinos de la Guardia”, otro del de milicias y la compañía de tiradores. La columna de la izquierda se formó con un escuadrón del “Restauradores”. Sorpresivamente el teniente coronel Benito Macías, comandante del “Restauradores”, ordenó a su escuadrón cargar sin recibir orden previa de Heredia. Viendo esta situación Felipe Heredia ordenó al escuadrón del “Cristinos de la Guardia” cargar inmediatamente. Este escuadrón fracasó en su carga, pero las fuerzas argentinas se reorganizaron y volvieron a cargar logrando hacer retroceder a los bolivianos que se retiraron hacia el norte. Ante la proximidad de nuevas fuerzas enemigas Heredia no continuó la persecución.
El 11 de diciembre un destacamento de soldados argentinos al mando del capitán Aramayo sorprendió a una fuera boliviana al mando del comandante Calqui en Tres Cruces tomando varios prisioneros, armas y ganado. Las acciones a menor escala continuaron y el 2 de febrero de 1838 un destacamento nacional al mando del capitán Gutiérrez tomó prisioneros a 10 soldados bolivianos en la zona de Rincón de las Casillas, al sur de Negra Muerta. El destacamento argentino se encaminó a Negra Muerta para esperar la llegada de una columna enviada por Braun y emboscarla. Allí mediante un brillante ardid Gutiérrez logró que en medio de la obscuridad dos destacamentos bolivianos se confundieran y, creyendo que se trataba del enemigo, abrieron fuego uno sobre el otro, prolongándose el enfrentamiento hasta que se dieron cuenta del error cometido. A pesar de las victorias obtenidas, Alejandro Heredia no pudo emplear a las fuerzas argentinas en una invasión a Bolivia debido a una serie de sublevaciones producidas en las provincias del norte.

Derrota chilena y retirada argentina
Mientras se desarrollaban estos enfrentamientos en el norte argentino Chile lanzó una expedición sobre la costa del Perú a las órdenes del Almirante Blanco Encalada.
Los chilenos desembarcaron y establecieron un gobierno provisional en Arequipa tras lo cual avanzaron al norte por terreno desértico, las enfermedades, la sed y las epidemias mermaron mucho a los 4.000 hombres de esta expedición. Santa Cruz lo sabía y con el grueso del ejército de la Confederación Peruano-Boliviana marchó para enfrentar a Blanco Encalada. El almirante chileno viéndose en una completa inferioridad de condiciones se rindió firmando la paz de Paucarpata por la cual Chile quedó momentáneamente fuera de la guerra. Heredia se enteró de este hecho en enero de 1838 y comprendió la gravedad de la situación ya que ahora se presentaba el peligro de que Santa Cruz decidiera avanzar con todo su ejército sobre el norte argentino. Aprovechando esto Braun volvió a avanzar sobre el norte argentino y a su vez Heredia retrocedió concentrado al ejército en Itaimari y Hornillos.
Las fuerzas argentinas a pesar de la peligrosa situación emprendieron algunas acciones menores contra los bolivianos. El coronel Paz logró tomar San Antonio de los Cobres, el coronel Mateo Ríos avanzó desde Orán hacia Iruya y el teniente coronel Baca hostilizó a los bolivianos, la acción combinada de estas fuerzas obligó a Braun a retroceder. La situación nuevamente se tornó favorable a las fuerzas argentinas ya que el gobierno chileno rechazó el acuerdo de Paucarpata y comenzó a preparan una nueva expedición sobre el Perú por lo que Santa Cruz no pudo mandar al grueso de sus tropas contra la Confederación Argentina. El general Heredia no se mostraba demasiado activo lo que motivó los reclamos de Chile. Heredia ofreció su renuncia pero fue rechazada por Rosas y le ordenó la preparación de una expedición para atacar a los bolivianos.

Campaña de Alejandro Heredia
Con sus fuerzas ya reorganizadas el general Alejandro Heredia se dispuso a tomar la ofensiva contra las tropas de Braun. A tal fin organizó al ejército del norte en tres divisiones. La primera de ellas quedó al mando del coronel Manuel Virto con unos 1.200-1.500 hombres y tenía como misión el avanzar hacia las montañas de Iruya para atacar al grueso del ejército boliviano por la retaguardia e impedir su retirada. La segunda división estaba compuesta por 1.000 hombres al mando del general Gregorio Paz y debía ocupar la frontera con Tarija y amenazar la ciudad de Chuquisaca.
La tercera división al mando Pablo Alemán permanecería a retaguardia de las otras divisiones para actuar como reserva. La vanguardia de la división del general Gregorio Paz inició la marcha el 27 de mayo de 1838 con el coronel Mateo Ríos al frente. A los dos días atacó a una avanzada boliviana que se había ubicado en el pueblo de Carapari. El comandante de la guarnición, Cuellas, se mostró dispuesto a rendirse pero explicó que debía convencer a sus oficiales que se encontraban acampados en Zapatera. Estos no accedieron a rendirse por lo que Paz decidió atacarlos. A tal efecto dividió a sus fuerzas en dos columnas. La primera de ellas al mando del coronel Mateo Ríos avanzó por el camino de Itau, la segunda al mando de Paz lo hizo por el camino de Saladillo.
La vanguardia boliviana fue atacada por una compañía de tiradores y 15 hombres del regimiento “Coraceros Argentinos” por lo que comenzó a retirarse, fue entonces cuando el teniente coronel Bárcena avanzó con una compañía de tiradores y la mitad del escuadrón “Granaderos de Santa Bárbara” para cortarles el paso. Mientras se producía la persecución, que se prolongó unos 20 km., un escuadrón al mando del comandante Cuellas desertó y se unió a las fuerzas nacionales. La columna del general Paz siguió avanzando y el 8 de junio de 1838 derrotó a una avanzada boliviana en San Diego. En esta acción participaron la segunda compañía de granaderos, 15 tiradores del regimiento “Coraceros Argentinos” y una compañía del batallón “Defensores”.
Cerca de la localidad de El Pajonal el general Gregorio Paz destacó al teniente coronel Ubiens con 200 hombres para que se ubicara a retaguardia del enemigo y cortara su retirada pero los bolivianos dando cuenta de la maniobra se retiraron y lograron eludir el cerco. La división continuó el avance llegando a las proximidades de Tarija pero al aproximarse nota la presencia de una fuerza enemiga de considerable tamaño por lo que Paz decidió retroceder el 24 de junio. Durante la retirada las fuerzas nacionales fueron derrotadas en Cuesta de Cayambuyo y continuamente hostilizadas por los bolivianos sufriendo fuertes pérdidas. A la vez que se desarrollaban estas acciones la columna del coronel Virto también participaba en las operaciones. Esta columna había partido el 5 de junio de 1838 de San Andrés con rumbo a Abra de Zenta. En el camino se reunieron con las tropas enviadas desde Jujuy al mando del coronel Iriarte.
El 11 de junio la división se encontraba cerca de la población de Iruya donde las tropas de Braun se habían atrincherado fuertemente. Al frente de la vanguardia marchaba el coronel Rivas para tomar las alturas ocupadas por el enemigo. La compañía de “Voltígeros” del capitán Lorenzo Alvarez atacó la población con gran determinación pero fracasó. Virto mandó en repetidas oportunidades sus fuerzas contra el dispositivo boliviano pero no logró doblegarlo. Como último intento mandó la reserva pero aún así no pudo seguir avanzando por lo que debió retroceder.
El 22 de agosto de 1838 el general Heredia ordenó la retirada de las fuerzas nacionales tras haber fracasado las columnas en cumplir con los objetivos asignados.
El 12 de noviembre de 1838 estalló en el noroeste argentino la rebelión dando comienzo a lo que se llamó la “Coalición del Norte”. Ese día el general Alejandro Heredia fue asesinado por una partida de rebeldes por lo que las acciones se vieron nuevamente detenidas.

El fin de la guerra
El 20 de enero de 1839 las fuerzas chilenas desembarcadas en el Perú al mando del general Manuel Bulnes se enfrentaron al ejército del general Andrés de Santa Cruz en Yungay, tras cinco horas de duros combates las fuerzas de la Confederación Peruano-Boliviana fueron completamente derrotadas. Tras la batalla la confederación se disolvió. El general Velasco fue elegido como nuevo presidente de Bolivia. Las nuevas autoridades mostraron buena voluntad con respecto al problema originado años antes con nuestro país por la disputa en torno a la posesión de la provincia de Tarija. El gobierno argentino podría haber aprovechado la situación de encontrarse como vencedor para ocupar la disputada provincia, pero no lo hizo. Juan Manuel de Rosas consideró que lo correcto era que la cuestión debía ser decidida por los habitantes de la zona. Se realizó una consulta y Tarija se incorporó a Bolivia.
El 26 de abril de 1839 el gobierno argentino dio oficialmente por terminada la guerra.
Como balance de la misma se puede decir que si bien la Argentina no logró victorias decisivas durante su desarrollo sí se logró algo que fue fundamental para la Nación. Se pudieron desbaratar los planes de Santa Cruz de anexar a la Confederación Peruano-Boliviana las provincias del noroeste por lo que se logró mantener la integridad territorial y la soberanía de la Argentina, esto es más destacable si tenemos en cuenta que por esos días la Confederación Argentina debió enfrentarse también con otra agresión desde el exterior, el bloqueo de Francia. Este fue apoyado por numerosos movimientos internos encabezados por los unitarios que no mostraron el menor escrúpulo –salvo gloriosas excepciones como el caso de Martiniano Chilavert- a la hora de intentar derrocar a Rosas, aunque fuera con armas y dinero francés y que ello implicara la disgregación de la integridad territorial de nuestra Patria.
Sirva este trabajo a manera de sencillo y humilde homenaje a los valientes que dieron la vida en esta contienda por preservar la soberanía Argentina en esos momentos decisivos para la nación.

Fuentes: www. revisionistas.com.ar / Mirand, Lic. Sebastián – La Guerra Contra la Confederación Peruano – Boliviana (1837-1839).

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sábado, 19 de mayo de 2012

UNA RESPUESTA FAMOSA

Cuando Pringles y sus bravos Granaderos llegaron al Cuartel General de los realistas, despúes del combate de Pescadores, muchos jefes y oficiales españoles, sabedores de su bizzarro comportamiento, tuvieron la curiosidad de verles y hablarles. Ya en su presencia, diéronles inequívocas pruebas de aprecio y respeto que su valentía les inspiraba. Uno de ellos, dolido del peligro corrido por aquellos bravos, y que no acababa de comprender como aquel puñado de hombres había podido resistir y aun dominar, momentáneamente, a una fuerza muy superior, compuesta de soldados, ni bisoños ni cobardes, les dijo:
-¿Por qué no se han rendidoustedes cuando fueron invitados a ello, antes que pelear inútilmente contra la formidable fuerza que los rodeaba?
Entonces uno de los Granaderos, sin jactancia ni orgullo, pero con la dignidad y sencillez de carácter de nuestros hombres de campo, contestó:
- Señor, porque al venir a este país a pelear y no a rendirnos.
Fuente: Compilación de Anécdotas Militares, Subteniente Juan Carlos Cordoni, Bs. As. 1936.

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viernes, 18 de mayo de 2012

DIA DE LA ESCARAPELA NACIONAL


Se celebra el 18 de mayo, el Día de la Escarapela, instituido en 1935 por resolución del Consejo Nacional de Educación.

El origen de los colores de la escarapela y las razones por las que fueron elegidos para simbolizar a la Patria no pueden establecerse con precisión.
Entre muchas versiones, una afirma que los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez durante las invasiones inglesas (1806-1807) por los Patricios, el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata y que luego empezaron a popularizarse entre los nativos. Se dice también que la escarapela argentina fue utilizada por primera vez por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse a una entrevista con el entonces coronel Cornelio de Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, el 19 de mayo de 1810.
Lo cierto es que el 13 de febrero de 1812 Manuel Belgrano -mediante una nota- solicitó al Triunvirato que se fije el uso de la escarapela nacional. Belgrano no vio el cielo celeste y las nubes blancas, y en esto se inspiró para crear la bandera nacional.
Se fundaba en que los cuerpos del ejército usaban escarapelas de distintos colores y que era necesario uniformarlos a todos, puesto que defendían la misma causa. El 18 de febrero de ese año, el Gobierno resolvió reconocer la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores blanco y azul celeste.
Entusiasmado con la medida, Belgrano diseñó una bandera con los mismos colores y la hizo jurar el 27 de febrero. Ese mismo día, el Triunvirato ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte, desmoralizado después de la derrota de Huaqui. El general emprendió la marcha al norte de inmediato y, por esta razón, no se enteró del rotundo rechazo del gobierno a la nueva bandera.
Ese 27 de febrero de 1812 Belgrano inauguró las baterías Libertad e Independencia e informó al Gobierno: “Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional”.
Los colores nacionales se usaron en la Argentina desde 1811, en la escarapela famosa erróneamente atribuida a la distribución de French y Beruti del año anterior. Provenían de los colores borbónicos, de la casa de Fernando VII (rey ausente de España). La escarapela blanca y celeste ya había sido utilizada por Pueyrredón y otros camaradas durante las Invasiones Inglesas. La escarapela es creada por decreto el 18 de febrero de 1812.

Institución del Día de la Escarapela Nacional
La fiesta de la escarapela fue autorizada por el Consejo Nacional de Educación con fecha 13 de mayo de 1935 (Expte. 9602-9º-935), sobre una iniciativa de la directora de la entonces Esc. 4 del C. E. 9º, profesora Carmen Cabrera, y los profesores Benito A. Favre y Antonio Ardissono, director y vicedirector, respectivamente, de la Esc. 11 del mismo Distrito, quienes, con el asesoramiento de la Inspección de Labores, resolvieron constituirse en comisión para celebrar la fiesta de la escarapela el día 20 de mayo. El C. N. de Educación autorizó la celebración de la fiesta, pero, si establecer razones, el día 18 en lugar del día 20. Por resolución del 4 de abril de 1941 (Expte. 33193-1º-940) instituyó el 18 como Día de la escarapela, estableciendo, además, que el acto debía realizarse en una de las escuelas de cada distrito con concurrencia de delegaciones de 4º y 6º grados y 4ª y 5ª secciones.

Por el “Calendario Escolar” del año 1951 (Res. del Ministerio de Educación, 8 de enero de 1951, Expte. 294282/950), se fijó el 19 de mayo como Día de la Escarapela. Esta disposición se fundó en las consideraciones (episodio de los rebozos celestes ribeteados con cintas blancas con que, en ese día, se adornaron las damas porteñas) formuladas por la Comisión de Antecedentes de los Símbolos Nacionales, publicadas en el folleto “French y la divisa de Mayo”, editado por el Círculo Militar de 1941. Pero esta celebración se limitaba a una anotación en la Cartelera de Efemérides (Forma IV). Desde entonces la celebración ha experimentado diversas alternativas.

El Consejo Nacional de Educación, por resolución del 12 de mayo de 1960 (Expte. 12515/960), resolvió restituir la celebración según los términos de la disposición del 4 de abril de 1941.

En la Imagen: Granadero colocandole la escarapela a un estudiante.

Fuentes: Cagliani, Martín A. – La Página del Conocimiento / www. revisionistas.com.ar /Fernández, Belisario y Castagnino, Eduardo H. – Guión de los Símbolos Patrios (1962) / www. facebook/granaderosacaballo

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jueves, 17 de mayo de 2012

DÍA DE LA ARMADA ARGENTINA

Saludamos a nuestros camaradas de la Armada en el día en que se conmemora la fecha de creación de su institución, una de las fundacionales de nuestra nacionalidad.

El 17 de mayo se celebra el "Día de la Armada Argentina" fecha gloriosa en los fastos de la República, por corresponder a la consolidación de los principios de la Revolución de Mayo con la terminante victoria naval de Montevideo, obtenida por nuestra escuadra al mando del Almirante Brown sobre la flota de la Real Armada Española que tenía su apostadero en aquel puerto.
Al efecto se sancionó el Decreto Nº 5304 del 12 de mayo de 1960 suscripto por el entonces Presidente de la Nación Dr. Arturo Frondizi.
La fecha es evocada para recordar la victoria que permitió alejar el peligro que representaba el poder naval realista en aguas del Río de la Plata, y contribuyó además a llevar a feliz término las campañas libertadoras de Chile y Perú.
El ejército argentino a órdenes del General Rondeau sitiaba Montevideo desde octubre de 1812.
En 1814, Montevideo continuaba resistiendo el asedio. La razón de ello fue el continuo flujo de aprovisionamientos que los sitiados recibían a través de su puerto, transportado por naves españolas. El Almirante Brown, que había sido designado Comandante de nuestra escuadra, sostuvo ante las autoridades nacionales que de no establecerse un bloqueo al pueblo de la plaza sitiada, ésta podría resistir por mucho tiempo el cerco de nuestras fuerzas.
Era imperioso que Montevideo cayese en nuestro poder, pues de lo contrario la corona española podía utilizar esa ciudad para lanzar un ataque sobre Buenos Aires. Para llevar a cabo el plan de Brown se dispuso el envío de una fuerza naval integrada por 9 naves armadas con 147 cañones. La flota española estaba compuesta por 11 buques que montaban 155 cañones.
El 14 de mayo la flota realista zarpa de Montevideo para hacer frente a nuestra fuerza. En tales momentos Brown concibe el plan de combate. Simulará que se retira mar afuera para que los realistas vayan en su persecuci6n, luego efectuará un cambio de rumbo para interponerse entre la fuerza española y Montevideo y por último les presentará batalla.
Las acciones del combate naval se sucedieron entre los días 15 y 17. Este último día la fragata "Hércules", buque insignia del Almirante Brown, penetró en aguas de Montevideo persiguiendo a los buques enemigos. Dos de ellos buscaron refugio al amparo de la Fortaleza del Cerro y otras tres naves se ubicaron bajo los muros de la ciudad. La fuerza naval española había abandonado la lucha y Brown impuso desde entonces un cerrado bloqueo a aquel puerto que derivó en la rendición de la Plaza de Montevideo a manos del ejército sitiador patrio que en esos momentos estaba a órdenes del General Carlos M. de Alvear. Ello ocurría el 23 de junio de 1814.
Buenos Aires conoció la buena nueva del triunfo de Montevideo por intermedio del Teniente Lázaro Roncayo, oficial de la sumaca "Itatí" que Brown comisionó para enviar el parte de rigor. El pueblo manifestó su profundo júbilo llevando al marino de la escuadra vencedora en andas hasta el Fuerte.
Tras la victoria de Montevideo y una vez consolidada nuestra Independencia en 1816, la Armada Argentina comenzó a desarrollar su misión que fundamentalmente consiste en la defensa de nuestra soberanía en el Mar Argentino. La Armada Argentina, desde los días iniciales de la Patria, está profundamente comprometida con la libertad y la dignidad soberana de su pueblo. En el triunfo o en la adversidad, el honor de la República siempre estuvo, en lo más alto de los mástiles y en el coraz6n de todos y cada uno de sus hombres.


Misión Principal:
“Contribuir a la defensa nacional actuando en forma disuasiva o empleando los medios en forma efectiva, a fin de proteger y garantizar de modo permanente los intereses vitales de la Nación frente a las agresiones de origen externo”


 
Misión Complementaria:

* Participación en operaciones de paz y/o coaliciones multinacionales bajo mandato de Organismos Internacionales.

* Tareas marítimas, fluviales y de seguridad náutica.

* Búsqueda y salvamento marítimos.

* Apoyo a la actividad en la Antártida.

* Asistencia humanitaria.

* Apoyo a la comunidad.

* Contribución a la preservación del medio ambiente.

* Participación en el desarrollo de medidas de cooperación militar, de fomento de la confianza mutua y otras en el marco regional internacional para la prevención de situaciones de conflicto.

* Participación en operaciones de seguridad interior en los términos que prescribe la Ley 24.059.

* Otras competencias asignadas por el Estado


Capacidades:

Para cumplir con eficiencia y eficacia las misiones, la Armada ha desarrollado las siguientes capacidades navales:

* Comando, Control, Comunicaciones, Informática e Inteligencia

* Superficie

* Anfibia

* Aeronaval

* Submarina

* Logística móvil

Fuente: www.ara.mil.ar


 
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