domingo, 14 de abril de 2013

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE ARROYO EL BELLACO

El capitán del escuadrón de Gualeguaychú, don Gregorio Samaniego, al frente de efectivos propios y con el auxilio que desde Gualeguay le prestara el capitán Santos Lima, sorprendió a tropas realistas de Montevideo que desde siete embarcaciones fuertemente artilladas saqueaban la costa del río Uruguay. Luego del primer choque exitoso, los soldados Antonio Gorosito y Matías Guzmán encabezaron por su cuenta el abordaje a nado de dichas naves, lográndose así la captura de tres buques corsarios, cinco cañones y una bandera, tomándoles bastantes prisioneros y ocasionándoles muchos muertos y heridos.
El Combate de arroyo El Bellaco fue un episodio de la Guerra de Independencia que tuvo lugar el 14 de enero de 1813 en la desembocadura del arroyo El Bellaco en el río Uruguay, en las cercanías de Gualeguaychú, Entre Ríos. Fue parte de las acciones defensivas de las poblaciones ribereñas del sur de la región Litoral argentina contra los ataques y saqueos realizados por barcos armados realistas españoles procedentes de Montevideo.
Debido a que la mayor parte de las fuerzas militares de las Provincias Unidas del Río de la Plata se hallaban concentradas en el sitio de Montevideo y en el frente del Alto Perú, la defensa de las poblaciones ribereñas de los ríos Paraná y Uruguay quedó principalmente a cargo de compañías milicianas reclutadas entre los pobladores.
El arroyo El Bellaco (hoy más conocido como arroyo Bellaco) tiene su boca en las inmediaciones de la desembocadura del río Gualeguaychú, por su parte sur, unos 12 km al sudeste de la ciudad de Gualeguaychú. Forma un riacho que permite el ingreso de barcos pequeños desde la ensenada Bellaco en el río Uruguay.
El 12 de enero de 1813 el comandante del escuadrón de milicias de Gualeguaychú, José Gutiérrez, fue informado por los guardias que vigilaban la boca del arroyo sobre que dos buques realistas habían fondeado en él para abastecerse de carbón vegetal. A la vez recibió informes de que en el puerto de Landa, ubicado un poco más al sur, fondeaban 5 barcos más.
Temiendo que se tratara de una expedición de saqueo, Gutiérrez solicitó ayuda al comandante de la villa de Gualeguay Juan Carlos Wright, y envió hacia la boca del arroyo una partida de 30 milicianos a las órdenes del Teniente de la 1° Compañía de Milicias, José Ignacio González, y Alferez de la 2° Compañía, Nazario Gomez. A ellos se les reunió otra partida al mando del Comisionado Bacilio Galeano.
El 14 de enero González se abstuvo de efectuar un ataque, debido a la escasez de municiones y recibió órdenes de esperar la llegada de más milicianos. Lo que ocurrió poco después, cuando se le reunieron el Capitán de la 3° Compañía de Milicias, Gregorio Samaniego, con parte de sus hombres y el Capitán José Santos Lima con 25 milicianos procedentes de Gualeguay.
Una vez reunidas las fuerzas, atacaron por sorpresa logrando matar a 4 marineros realistas. Tres veleros artillados fueron abordados, entre ellos la goleta Nuestra Señora del Rosario. Fueron tomados 21 prisioneros, entre ellos 4 esclavos. Dos realistas lograron fugarse arrojándose al agua, mientras que entre las fuerzas milicianas no hubo bajas.
En el parte del combate que Gutiérrez dirigió al comandante general de los Partidos de Entre Ríos, Elías Galván, figura el detalle de los elementos tomados a los realistas:
“Los tres son los siguientes. A saber la Goleta Nuestra Sra. del Rosario de 25 toneladas propiedad del gallego emigrado Domingo Biscaya con dos cañones de á 4, 14 balas de este calibre, otros tantos sacos de metralla y 8 fusiles cuyos enseres se detallan en la licencia que trahia el patron de este buque. Otro de dos palos perteneciente al gallego Vidal quien hacia de amo y patron de él segun consta de las declaraciones de los prisioneros con dos cañones de 8, 16 balas de igual calibre 6 bolsas de metralla, y 5 fusiles. Una balandra con un cañon de á 12, 11 balas correspondientes 6 bolsas de metralla y 6 fusiles. Los prisioneros que quedan en este quartel son 17, de los quales hay 3 gravemente heridos: 4 negros esclavos tomados; entre estos aseguran que los muertos fueron 6 contando con 2 que se precipitaron al Uruguay, y que probablemente han perecido: por nuestra parte no ha habido la menor desgracia (...)”
Una bandera tomada en la acción fue colocada en la iglesia de San Antonio en Gualeguay, dedicada a su patrono como trofeo de las armas de la patria



sábado, 13 de abril de 2013

COMPLETAMIENTO DEL DESEMBARCO EN LAS ISLAS


El 13 y 14 de abril de 1982 se completa el desembarco en las Islas Malvinas del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 y también de las últimas fracciones del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 al que se le agregó una compañía del Regimiento 1 de “Patricios”.Así también desembarcaron en Puerto Argentino, por modo aéreo, el Regimiento de Infantería Mecanizado 7 y el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 10. Las acciones más destacadas de este Escuadrón tuvieron lugar en los combates finales por Puerto Argentino. Actuando como reserva, efectuó difíciles contraataques en apoyo del Regimiento de Infantería Mecanizado 7, que permitieron aliviar la presión del enemigo que llevaba al centro de gravedad de esa zona, posibilitando el repliegue de una parte importante de aquella Unidad.
Fuente: Ejercito.


viernes, 12 de abril de 2013

EL GESTO MAGNÁNIMO DEL GENERAL SAN MARTÍN


El 12 de abril de 1818, a siete días de la gloriosa batalla de Maipú, se encontraba San Martín en la localidad de “El Salto” a dos leguas de Santiago, Chile, adonde se había retirado a pasar un día de campo en compañía de su ayudante O´Brian. En el lugar, en un acto de suprema magnanimidad, quemó numerosas cartas que habían estado en poder de Osorio y que habían caído en manos de O´Brian tras la persecución del general español. “San Martín - cuenta el historiador Luis Pacífico Otero - leyó una por una las cartas que formaban ese legajo documental y cuando hubo terminado esa tarea - dichas cartas en cuestión eran testimonios fehacientes de la deslealtad para con él de varios prohombres de Santiago – pensando no en la venganza, sino en el perdón, las entregó a las llamas”. “Sólo una naturaleza como la suya era capaz de un gesto semejante y el hombre que acababa de vencer al enemigo en el campo de batalla se venció a sí propio”.
Fuente: Ejercito


jueves, 11 de abril de 2013

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL FRANCISCO CRESPO


Guerrero de la Independencia sudamericana. Nació en Buenos Aires, el 11 de abril de 1791. Inició su carrera militar el 4 de julio de 1808, como cadete en el Batallón de Andaluces, cuerpo en el cual fue promovido a subteniente de Granaderos del mismo batallón. El 26 de febrero de 1810 es teniente 2º del Batallón Nº 5, grado en el que lo sorprende el movimiento emancipador del 25 de mayo. Fue de los primeros en incorporarse al primer ejército patriota, al mando del coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, que llevaba como segundo al comandante Antonio González Balcarce. Se halló en la batalla de Suipacha, el 7 de noviembre de 1810 y posteriormente en la desgraciada acción de Huaqui, el 20 de junio del año siguiente. Formó parte del ejército sitiador de Montevideo desde el 20 de octubre de 1812 hasta el 23 de junio de 1814, fecha en que el general Vigodet capituló con toda la guarnición de aquella plaza. Este acontecimiento se produjo a los pocos días de haber pasado Crespo a la 4ª Compañía del Regimiento Nº 8 de Infantería, con fecha 5 de mayo. El 21 de noviembre de 1814, es promovido a teniente 1º de la misma compañía del Nº 8 y a ayudante mayor del mismo cuerpo, el 3 de julio de 1815. Poco después pasó a formar parte del Ejército de los Andes, marchando a Mendoza con el 1er Batallón del Regimiento Nº 8. El 21 de febrero de 1816 el Director Pueyrredón dispuso que el ayudante mayor Crespo regrese a Buenos Aires por haber sido promovido a aquel empleo en el 1er Batallón, Toribio Reyes. Crespo se incorpora al 2º Batallón del Nº 8, el cual poco después marchó también para Mendoza, y recibió el nombre de Regimiento Nº 7 de Infantería. Con este regimiento Crespo atravesó los Andes y se batió con denuedo en Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, mereciendo la medalla discernida por las Provincias Unidas a los vencedores. Más adelante se le otorgó (noviembre de aquel año) la “Legión del Mérito” de Chile.
El Regimiento Nº 7 marchó con la columna de O’Higgins en abril de 1817, para tomar parte en las operaciones contra los españoles en el Sud de Chile y el capitán Crespo (grado al que había sido ascendido el 11 de enero de 1817), tomó intervención en las acciones que tuvieron lugar en los alrededores de Concepción y Talcahuano en el segundo semestre de aquel año. El 6 de diciembre tomó parte en el furioso asalto a Talcahuano, correspondiendo a su cuerpo ser uno de los componentes de la columna del coronel Conde, que atacó la fortaleza por el sector derecho de la defensa. Crespo se batió con denuedo en aquella memorable acción de guerra.
Marchó en la expedición al Perú, formando parte del Regimiento Nº 7, bajo el mando del coronel Conde. Asistió a la segunda campaña de la Sierra, bajo las órdenes del general Arenales, entrando a la ciudad de Lima a fines de julio de 1821. Estuvo en el sitio del Callao, en la defensa de Lima cuando fue amenazada por los españoles y en el asalto al Callao y toma de la fortaleza, el 21 de setiembre del mismo año.
Posteriormente los Regimientos Nº 7 y 8 de los Andes, se refundieron en un cuerpo que se llamó Regimiento Río de la Plata, que fuerte de 1.100 plazas, tomó parte en la famosa campaña de Puertos Intermedios, bajo el mando del coronel Cirilo Correa. Esta expedición fue dirigida por el general Alvarado y las fuerzas se empezaron a embarcar en el Callao a mitad de octubre de 1822, para desembarcar al mes siguiente en los puertos de Tacna y Arica. Se concentraron a comienzos de diciembre en la primera de las ciudades nombradas. Desde allí partieron en busca del general Valdés, a fines de aquel mes; el 1º de enero de 1823, se combatía en Calana y los días 19 y 21 del mismo, en las sangrientas y desastrosas batallas de Toraya y Moquehuá, donde el ejército de Alvarado fue reducido a la cuarta parte; y en las que se encontró el mayor Crespo, quien tuvo la suerte de figurar entre los que se salvaron de aquella memorable y desastrosa expedición.
Cuando se produjo la sublevación del Callao, en la noche de 5 de febrero de 1824, el ya teniente coronel Crespo era segundo jefe del regimiento Río de la Plata. Cayó entre los prisioneros de los sublevados, que los entregaron a los españoles. Fue brutalmente herido por el general realista Mateo Ramírez, siendo canjeado en 1825, época en que obtuvo su pasaporte para regresar a Buenos Aires. El 17 de abril de 1826 revalidó sus despachos de teniente coronel de infantería.
El 1º de noviembre de 1826 se incorporó al cuartel general del Ejército Republicano. El 1º del mes siguiente fue dado de alta en el Estado Mayor divisionario del 4º Cuerpo de Ejército, donde en junio y julio de 1827 figura como “comandante de armas”. Se distinguió por su comportamiento en la batalla de Ituzaingó, por lo cual fue promovido al grado de coronel por despachos extendidos el 31 de mayo de 1827 con antigüedad del 23 de febrero del mismo año; obteniendo la efectividad del cargo el 6 de mayo de 1830. Figura en el ejército sitiador de Montevideo desde mayo a diciembre de 1827. Como 2º Jefe del Estado Mayor del Ejército de Operaciones, figura a cargo del mismo desde el 15 de abril de 1828 hasta octubre de igual año.
Fue comandante militar de Patagones, desde enero de 1830 hasta los primeros días de 1833. En Patagones, el coronel Crespo contrajo enlace con Angela Ocampo, hija de Ramón de Ocampo y Carmen French, de la familia patricia. Crespo ostentaba en su pecho la “Orden del Sol” del Perú, otorgada por el Protector general San Martín.
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, Crespo fue un tiempo edecán del Restaurador a quien sirvió con inquebrantable fidelidad. Revistó en la Plana Mayor del Ejército y P. M. A., desde el 1º de diciembre de 1828 hasta el 1º de enero de 1841. Nombrado capitán del Puerto de Buenos Aires, a principios de 1841 pasó a la isla Martín García. Estando a cargo de la guarnición de la misma desde el 26 de junio de 1842, sostuvo un fuerte cañoneo contra las fuerzas navales que mandaba el coronel Giuseppe Garibaldi, enviado por el gobierno uruguayo en socorro de la provincia de Corrientes, a raíz del triunfo del general Paz en Caaguazú. Garibaldi empleando un ardid prohibido por el Derecho Internacional, enarboló bandera argentina en sus tres unidades, lo cual hizo creer a los defensores de la Isla que se trataba de buques de Rosas. Cuando la superchería fue descubierta, ya habían pasado el canal de Martín García dos buques de Garibaldi, de modo que el efecto de las baterías de Crespo se hizo sentir sobre el tercero de los buques enemigos, el “Constitución”.
Jefe de las baterías establecidas en la Vuelta de Obligado y segundo del general Lucio Norberto Mansilla, en la violenta acción sostenida el 20 de noviembre de 1845, contra la escuadra anglo-francesa que pretendía forzar el paso del Paraná aguas arriba, su conducta fue digna del renombre del valeroso soldado de la guerra de la independencia sudamericana. Cuando el general Mansilla en lo más recio del combate, recibió un golpe de metralla en el estómago que lo dejó sin sentido, el coronel Crespo lo reemplazó en el comando, no obstante haber recibido una contusión poco antes. Fue digno relevante del glorioso general en jefe en aquella magnífica acción de guerra, donde las fuerzas argentinas defendieron el honor del pabellón nacional con altura y con valor, digno de sus gloriosas tradiciones. El coronel Crespo firmó el parte de la acción elevado a Rosas a consecuencia de las heridas sufridas por el general Mansilla. También se halló en las batallas del Tonelero y del Quebracho, en enero y junio de 1846 contra la escuadra anglo-francesa.
El coronel Francisco Crespo y Denis dejó de existir en el pueblo de San Isidro, el 7 de setiembre de 1849, a sus exequias concurrió su antiguo compañero de armas el brigadier general Miguel Estanislao de Soler, quien se hallaba en aquellos días algo enfermo. La asistencia al entierro del coronel Crespo le fue fatal, pues su dolencia se agravó y falleció pocos días después.
Fuentes: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / Yabén, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

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miércoles, 10 de abril de 2013

ANIVERSARIO DE LA CREACION DE LA BASE DE APOYO LOGÍSTICO "COMODORO RIVADAVIA"


Felicitamos, en su día, a quienes integran la BAL “Comodoro Rivadavia”, que brinda apoyo en el ambiente geográfico particular de desierto patagónico.
La Base de Apoyo Logística "Comodoro Rivadavia" tiene sus orígenes en los Talleres Militares de reparaciones "Patagonia" iniciando sus actividades el 17 de Noviembre del año 1945 estando sus instalaciones en Km 3 , trasladándose con posterioridad a su actual asiento de paz fusionándose con los Talleres de Mantenimiento "Comodoro Rivadavia" . 
El 16 de Noviembre de 1964 cambia nuevamente su denominación por la de Batallon Logistico 9. 
El 02 de Junio de 1976 destaca personal y medios para participar en la lucha antisubversiva en la Provincia de Buenos Aires.
El 14 de Noviembre de 1978 participa con la totalidad de su personal y medios en el ejercicio de movilización ante el probable conflicto bélico con la república de CHILE , operando sus instalaciones en apoyo a la GUC en la localidad de Río Mayo . 
En el año 1982 participa con parte de su personal y medios en el apoyo a la fuerza de ¨Malvinas¨; cabiéndole el honor de ser el primer elemento logístico en operaciones en las islas.
El Ejército Argentino condecora a la Bandera Nacional de Guerra de la Unidad con la Medalla “A LOS QUE COMBATIERON EN EL ATLÁNTICO SUR”.
El 15 de noviembre de 1985, el Gobierno de la Provincia de Santa Fe condecora a la Bandera Nacional de Guerra de la Unidad con la Medalla “A LOS QUE COMBATIERON EN EL ATLÁNTICO SUR”.
El 10 de Abril de 1992 por Orden Especial 837/90 se conforma la “Base de Apoyo Logístico Comodoro Rivadavia” sobre las bases del B Log 9. Siendo su primer jefe el Tcnl D Carlos Alejandro Barberan. 
A partir del 01 de enero de 1993 la Ca Mant VVC 181 pasa a ser una subunidad orgánica de la BAL incrementando su capacidad de mantenimiento de VVC , siendo su responsabilidad las provincias de Neuquen , Río Negro , Chubut y Santa Cruz .
Hoy aporta personal y medios en las “Organizaciones Militares de Paz”.
Fuente: www.brigadamecanizadaix.ejercito.mil.ar

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martes, 9 de abril de 2013

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA SECCIÓN DE AVIACIÓN DE EJÉRCITO DE MONTAÑA NRO. 8.


"Ad Maiorem Patria Gloriam"
Desde su ubicación en El Plumerillo, Provincia de Mendoza, desde 1991 cumple la misión de apoyo a tropas de montaña, búsqueda y enlace.
La misión de la Aviación de Ejército incrementará la capacidad de las fuerzas terrestres para realizar operaciones militares, empleando en la tercera dimensión sus medios aéreos orgánicos para la ejecución de funciones de combate, apoyo de fuego, apoyo de combate. Esencialmente la Aviación participa en la batalla ejecutando operaciones aeromóviles, de apoyo de fuego, defensa aérea, defensa antitanque, exploración y reconocimiento, observación, vigilancia aérea, comando, control, comunicaciones e inteligencia (C3I) y guerra electrónica.
La misión cobrará mayor relevancia cuando las operaciones terrestres se desarrollen en grandes espacios, con poca densidad de tropas o cuando se deba operar con flancos libres, retaguardias expuestas y en zonas no totalmente bajo propio control, proporcionando movilidad táctica para desplazar rápidamente efectivos para ocupar lugares críticos, efectuar cercos o lograr la concentración de medios.
Sus elementos proporcionarán a los comandos terrestres, la posibilidad de introducir modificaciones significativas en la relación del poder de combate en lapsos reducidos, creando las condiciones para el éxito o aprovechando aquellas que se hubieran producido durante el desarrollo del combate.
Fuente: http://www.ejercito.mil.ar/


lunes, 8 de abril de 2013

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL DR. FRANCISCO JAVIER MUÑIZ


Francisco Javier Thomas de la Concepción Muñiz nació el 21 de diciembre de 1795 en Monte Grande, Provincia de Buenos Aires. Sus padres, Don Alberto José Muñiz y Doña Bernardina Frutos, se trasladaron a Buenos Aires para que Francisco continúe con su educación. A los 11 años, a pesar de que su edad lo eximía de tal compromiso, se alista como cadete en el Regimiento de Andaluces para intervenir en la heroica defensa de Buenos Aires y es herido de bala en la pierna derecha. En 1812, en la fundación de la Segunda Sociedad Patriótica Literaria donde Muñiz colabora con el doctor José León Banegas en la redacción del célebre Manifiesto que instaba a declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. A los 18 años se inscribe en el primer curso de teología del Colegio San Carlos.
En 1814 el doctor Cosme Argerich resuelve fundar el Instituto Médico-Militar con el fin de formar cirujanos para los ejércitos. Entre sus alumnos figura Francisco Muñiz, quien decidió servir a la patria desde las filas de la sanidad militar. En 1821, el ministro Bernardino Rivadavia, al crear la Universidad de Buenos Aires con su departamento de Medicina, clausura el Instituto Médico Militar por lo que Muñiz se ve obligado a rendir sus últimos exámenes en dicho Departamento para graduarse como médico en 1822. 
Al año siguiente, pregona ideas que anticipan el federalismo y auspicia las instituciones liberales en la edición de una revista El Teatro de la Opinión. Esta etapa periodística coincide con un período de deterioro en su salud que se prolonga hasta enero de 1825 cuando, acepta el nombramiento de cirujano del Cantón de la Guardia de Chascomús. En la localidad acampa el regimiento de coraceros de Buenos Aires al mando del Coronel Juan Lavalle, de quien se hace muy amigo y a quien asiste en los combates de Sauce Grande y Toldos Viejos. El contrato de Muñiz tenía una duración de seis meses, el ejemplar médico hace caso omiso de esta disposición y continúa un mes más, hasta el retiro del último soldado herido en el pueblo. En estas expediciones al desierto realiza estudios etnográficos sobre los usos y costumbres de los aborígenes como también inaugura los trabajos iniciales de la paleontología argentina al encontrar en la laguna de esa localidad restos fósiles que omite documentar por ser un simple aficionado y que el explorador francés D’Orbigny se adjudica trece años después. 
En 1826 la guerra con el Brasil lo encuentra en Buenos Aires ejerciendo su profesión y proyectando sus conocimientos en ciencias naturales. Se confía a Muñiz el cargo de médico y cirujano principal con el grado de Teniente Coronel. El General de Alvear, asume el mando de las fuerzas y se convierte en el referente de Muñiz por su agilidad mental y preparación técnica. Una bala atraviesa la parte superior de la pierna izquierda del General Lavalle a quien Muñiz atiende y pone fuera de peligro. El jefe del Estado Mayor del Ejército, General Lucio Mansilla, en abril de 1827 deja constancia del esmero del facultativo distinguido con los Cordones y Laureles de Ituzaingó y el Escudo de la República.
Muñiz solicita ser designado para ocupar la Cátedra de Partos y Medicina Legal de la Escuela de Medicina desde el campamento General del Ejército. El gobierno no hace lugar al ofrecimiento, desaire que entristece a Muñiz. Pocos meses después, vuelve sobre sus pasos y en el último día de gobierno de Rivadavia en la Presidencia de la República repara la injusticia designando a Muñiz al mando de la cátedra. El 20 de septiembre de 1827 un decreto del gobierno de Manuel Dorrego deja en suspenso y sin efecto tal nombramiento por considerar infructuosa la enseñanza de partos tomando como excusa que Muñiz no tenía el título de Doctor en medicina. 
El 30 de septiembre de 1828 contrae matrimonio con Ramona Bastarte y resuelve alejarse de Buenos Aires y fijar su residencia en la Villa de Luján donde permaneció por 20 años ya que lo favorecía en su salud. Como médico de policía y encargado de la administración de la vacuna en el Departamento, instruye a los propietarios acerca de enfermedades animales (ya que el país carece de veterinarios), propaga la vacuna, pide la eliminación de curanderos y parteras, y ensaya el tratamiento de afecciones cutáneas con la inoculación múltiple o repetida de la vacuna humana logrando por esto último la designación de Miembro Honorario de la Real Sociedad Jenneriana de Londres. El 20 de marzo de 1830 es nombrado cirujano del regimiento 2 de caballería con asiento en la villa. 
Durante su permanencia en Luján el doctor Muñiz efectuó fecundos y valiosos trabajos paleontológicos, sacando a luz, como dice Babini, “el extraordinario mundo fósil sepulto en las barrancas de su río”. En Luján reunió, estudió y clasificó abundante material paleontológico, en el que hay restos de megaterio, mastodontes, toxodontes, milodontes, gliptodontes, etc. En 1841 lo obsequió al gobernador Rosas, coleccionado en 11 cajas de cuyo contenido dio cuenta La Gaceta Mercantil. Rosas a su vez, obsequió dicha colección al almirante francés Juan Enrique José Dupotet –jefe de la escuadra de Francia en el Plata y reemplazante de Leblanc-, lo que ha dado lugar a severas críticas por parte de los antirrosistas. Al respecto Andrés Ivern puntualiza que la entrega de tan valioso material a Francia fue hecha por Rosas, seguramente, con el doble fin de cicatrizar heridas de guerra y de demostrar la capacidad científica argentina a una potencia que nos había creído colonizables. Desde el punto de vista de la ciencia nada se perdió con el obsequio, ya que el envío fue a poder precisamente de la nación que era el principal centro de estudios paleontológicos, con sabios como Paul Rivet. Si hubo protestas de algunos naturalistas, como Florentino Ameghino, hay que tener en cuenta que de aquel centro científico provinieron las refutaciones a ciertas conclusiones de este último. Por otra parte debe recordarse que el propio Ameghino en 1878 viajó a Europa y allí exhibió su colección paleontológica en la Exposición Universal de París vendiendo luego una colección de fósiles a ciento veinte mil francos al famoso y acaudalado paleontólogo americano Cope. El propio Muñiz ofreció en venta a Darwin otra colección y en 1861 donó otros fósiles a la Academia de Ciencias de Estocolmo.
El descubrimiento paleontológico más importante de Muñiz fue, según los historiadores de la ciencia, el del tigre fósil, por él descrito en 1845, en informe que publicó La Gaceta Mercantil. Se trata de la especie que él llamó Muñifelis bonaerensis, estudiado también por Kaup, Owen, Lund, Cuvier y Blainville, y que en la hodierna nomenclatura científica se denomina Smilodon bonaerensis (Muñiz).
También encontró en Luján huesos de un caballo fósil, bajo el esqueleto de un megaterio. Y otra novedad fue el hallazgo de un árbol fósil en la pampa, que anunció a diversos naturalistas y museos. Las determinaciones del sabio argentino sobre estos fósiles eran exactas, según aserto de Germán Burmeister.
En septiembre de 1841 Muñiz reconoce la existencia del mal de cow pox en una vaca. Saca de las ubres seis costras, las envuelve en láminas de plomo, las sella y las entrega al dueño del animal. Días después y, ante la presencia de testigos y un juez de paz, vacuna a varios niños con las costras. Los resultados positivos no se hicieron esperar. En 1844, la ciudad de Buenos Aires está desprovista de la vacuna por lo que Muñiz se traslada a la metrópoli con una de sus hijas de pocos meses, recién vacunada y con cuya linfa pudieron ser inoculadas más de veinte personas. Lamentablemente la pequeña muere al contraer una enfermedad infecciosa. 
Graduado de Médico, Muñiz se aproximaba a los 50 años de edad sin haber obtenido el título de Doctor en Medicina. Entonces, el 17 de septiembre de 1844 presentó su tesis y se le fue otorgado el anhelado diploma. En marzo de ese mismo año Muñiz, pública Descripción y curación de la fiebre escarlatina, anticipándose a un concepto que aún hoy pugna por abrirse camino: el médico es del todo médico sólo si a la vez es psicólogo. 
A fines de 1848 resuelve regresar a la escena metropolitana. En abril de 1849, Rosas lo designa Conjuez del Tribunal de Medicina y en febrero de 1850 se hace cargo de la enseñanza de partos, enfermedades de mujeres y niños en la Facultad de Medicina. 
Organiza la remisión del material médico necesario para la asistencia de los heridos en la batalla de Caseros. Por el Pacto de San José de Flores firmado el 11 de noviembre de 1859 Buenos Aires se declara parte integrante de la Confederación y renuncia al mantenimiento de relaciones diplomáticas con las potencias extranjeras. Se convoca a elecciones de convencionales con el objeto de proponer reformas a la Constitución Nacional de 1853. En los comicios del 2 de diciembre Muñiz resulta electo pero aún no repuesto de sus dolencias recién se incorpora el 25 de abril. En las elecciones del 5 de agosto de 1860 sale electo senador por la Capital a la legislatura de la Provincia. Poco tiempo dura esta representación pues resulta consagrado diputado Nacional al Congreso de Paraná el 23 de diciembre de ese año. En 1861 remite una nota al Senado de la Provincia comunicándole que se considera separado de este cuerpo por reputar incompatible su desempeño con la diputación nacional. En septiembre de 1861 se designa a Muñiz senador por la Capital. Al año siguiente forma la Comisión de Negocios Constitucionales y establece en octubre de 1862 que la Asamblea General de la Provincia no acepta ley sancionado por el Congreso de la Nacional, en cuya virtud se federaliza por tres años el territorio de la Provincia. Es reelecto senador el 29 de marzo de 1863.
Renovada la contienda civil en 1861 entre Buenos Aires y la Confederación, Muñiz disminuido todavía físicamente ofrece sus servicios en calidad de subalterno y al no tener éxito insiste en su gestión; el gobierno lo designa Jefe de las Ambulancias establecidas en la línea de fortificaciones. 
En 1865 sobreviene la Guerra con el Paraguay. Con 70 años a cuestas, Muñiz reitera su patriótica oferta. El Vicepresidente Marcos Paz la acepta y agradece en nombre del país. Vestido de paisano, con instrumental quirúrgico a cuestas se presenta en el Cuartel General de Paso de los Libres ante el sorprendido General Mitre. En febrero de 1866 se le recomienda la organización y dirección de todos los hospitales instalados en Corrientes donde combate la epidemia de cólera y ayuda a morir a uno de sus hijos. Permanece en Corrientes hasta octubre de 1868, año en que fallece su esposa. 
En agosto de 1869 renuncia a sus cargos y se retira a la vida privada. La Legislatura de Buenos Aires le rinde homenaje al acordarle una pensión. 
A comienzos de 1871, la epidemia de fiebre amarilla invade la metrópoli. El médico en su retiro, no olvida su deber hipocrático y auxilia a las víctimas. 
Alberga en su quinta de Morón al joven Francisco López Torres, amigo de su familia, quien no consigue aislarse del mal. Muñiz lo atiende y en tal empeño contrae el mal y muere el 8 de abril. Sus restos descansan en la Recoleta. 
Su nombre al frente de un hospital entraña un acto de justicia histórica. 

Fuentes: Chavez, Fermín – La Cultura en la Epoca de Rosas / Ivern, Andrés – Rosas y la Medicina /Lanuque, María Cecilia – Francisco Muñiz, Un Médico Comprometido / Los Hermanos Ameghino. Museo Argentino de Ciencias Naturales. 

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