miércoles, 5 de junio de 2019

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA COMPAÑÍA DE COMANDOS 601

El veintiocho de agosto del año mil novecientos uno, estos terrenos fueron comprados a la familia Diaz Bancalari por decreto Presidencial, durante el año mil novecientos tres, los mismos se escrituran a nombre del Ejército Argentino. El once de octubre de mil novecientos veinticuatro por orden presidencial comienza la construcción de las escuelas de las armas.
El primero de enero de mil novecientos veinticinco, se crea la Escuela de Infantería, acantonando en el alojamiento del cuartel número cinco, habiendo sido ocupado este mismo por el ex - Batallón de ferrocarrileros con anterioridad. Esta Escuela, que formaba parte de la Escuela de las Armas, fue organizada sobre la base del Regimiento de Infantería cuatro de línea, que al momento se hallaba compuesto por dos batallones de infantería, a dos compañías de infantería cada una, una compañía de ametralladoras reforzadas y una compañía lanza bombas.
Hasta el año cuarenta las instalaciones fueron ocupadas, para instrucción, por los regimientos cinco, siete, uno, seis, dos y ocho.
A partir del año mil novecientos sesenta y cuatro, en el Ámbito de la escuela de Infantería comienza la historia de los comandos del Ejército Argentino, se realizaron los primeros cursos de corta duración, que posteriormente, fueron la base para implementar el primer curso completo a partir del año mil novecientos sesenta y ocho.
La institucionalización de la Aptitud Especial de Comandos se efectuó en el año mil novecientos setenta y uno, comenzando la capacitación del personal en el exterior con la realización de cursos de formación y capacitación, que complementaron a la aptitud y sus formadores. 
A partir de mil novecientos setenta y cuatro se incrementa la duración del curso y se orienta hacia las operaciones que el ejército debió encarar en el marco interno debido a la situación política y social que se vivía. 
En mil novecientos setenta y cinco se revalorizan los cuadros poseedores de la Aptitud Especial y una vez declarada la Operación Independencia, son enviados a la provincia de Tucumán los primeros contingentes de comandos. 
El combate de Pueblo Viejo marcó el primer hecho de armas del operativo, que constituye el bautismo de fuego de los Comandos Argentinos. 
En mil novecientos setenta y ocho se organizó la primera unidad integrada totalmente por comandos; el Equipo Especial de Lucha, "Halcón 8", cuya misión estaba orientada a prevenir, neutralizar y / o aniquilar la acción de grupos armados que atentaban contra la seguridad de la población. 
Sobre la base de esta unidad y respondiendo a una necesidad operacional urgente nace en el año mil novecientos ochenta y dos la Compañía de Comandos 601, siendo su primer jefe el Mayor Mario Casagneto.
Iniciado el conflicto armado del Atlántico Sur, ésta es trasladada a las Islas Malvinas; cumpliendo varias misiones de combate contra las tropas británicas. El prestigio de sus cuadros fue en aumento, la eficiencia demostrada, como así también las bajas sufridas en las numerosas misiones asignadas; pusieron de manifiesto el profesionalismo y la potencial heroicidad de los Comandos Argentinos, lograda a través de un duro entrenamiento y constante preparación psicofísica y técnica. 
En enero del año mil novecientos ochenta y nueve, se produce el copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizado Tres de La Tablada, por elementos subversivos, pertenecientes al Movimiento Todos por la Patria; y una vez más la Compañía de Comandos 601, es llamada a desempeñar un rol protagónico y decisivo. 
Luego de duros y encarnizados combates la subunidad cumplió la misión impuesta, sufriendo la dolorosa pérdida de dos de sus integrantes. 
Las condecoraciones de la Compañía de Comandos 601 son: 
- Medalla de Ejército Argentino "Campaña de Malvinas 1982"
- Medalla de la Provincia de Santa Fé, por la "Campaña del Atlántico Sur". 

Fuente: www.infanteria.ejercito.mil.ar

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martes, 4 de junio de 2019

BATALLA TERRESTRE EN PUERTO ARGENTINO

La Artillería enemiga ejecuta concentraciones sobre los Regimientos de Infantería 4 y 7. Se comprueba un incremento substancial del régimen y precisión de sus fuegos.
El enemigo ejecuta ataques aéreos sobre el Regimiento de Infantería 4, el Regimiento de Infantería 7 y Aeropuerto. Un avión Vulcan inglés dispara un misil antirradar que deja fuera de combate el radar de tiro de la ADA. Resultan muertos 1 oficial, 1
suboficial y 2 soldados. Este elemento es reemplazado por otro, transportado desde el continente. Pero, en lo sucesivo, se limita su acción para evitar una nueva detección y ataque por parte del enemigo, lo que redunda en una disminución de la eficacia del sistema.
Se efectúa un nuevo control y censo de población, a fin de verificar la presencia de posibles infiltrados.
Al Oeste del Rl 4 se produce un violento combate entre una patrulla propia y efectivos ingleses apreciados en 1 Sección, los cuales son rechazados. La fracción propia que es apoyada por fuego de morteros, sufre tres bajas, mientras que causa a los ingleses dos muertos y heridos que éstos transportaban en su repliegue.
Otros efectivos enemigos importantes detectados en la zona de Murrel Bridge, son rechazados por el fuego de la Ca B/RI 6 y C/RI 4.
El dia 4, luego de los ataques aéreos de la FAA sobre Monte Kent y Challenger, el enemigo disminuye su actividad de fuego, lo que se repite el 05 Jun. No obstante, durante estos dos días, ejecuta fuegos de perturbación en forma sistemática, y continúa realizando numerosos movimientos de helicópteros. Se detectan vehículos blindados en la zona de Monte Challenger.
Patrullas propias informan sobre la presencia de numerosos vivaques en las laderas Oeste de Monte Kent, e instalaciones logísticas en las zonas de Estancia Horse y Estancia House (hacia el oeste de Monte Kent).
Asimismo, se conoce la aproximación de numerosos efectivos desde el noroeste especialmente en la zona de Green Patch y en dirección a Monte Long Island.
En el frente del Rl 4 y Rl 7, el enemigo intenta infiltrar efectivos de exploración durante la noche, los cuales son rechazados por el fuego.
Durante este tiempo, la propia artillería de la posición ha combatido tenazmente buscando neutralizar la acción enemiga.
El fuego se ejecuta, fundamentalmente, con dos cañones pesados de 155 mm y con un régimen de tiro reducido, en razón de la restringida disponibilidad de munición de ese calibre. El Grupo de Artillería 3, que ha adelantado parte de una de sus baterías hacia el Oeste, cumplimenta ese fuego.
No obstante, se logra una neutralización poco significativa de la acción enemiga, dado que el alcance de nuestras armas es sensiblemente inferior al de las piezas inglesas. Su capacidad para el cambio inmediato de posiciones, mediante el empleo de helicópteros pesados es otro factor importante a considerar, ya que también limita los efectos de nuestro fuego.
Fuente: Informe Oficial del Ejercito Argentino.
 

lunes, 3 de junio de 2019

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL GENERAL JUAN MANUEL BELGRANO

El 3 de junio de 1770 nace el Doctor y General Juan Manuel Belgrano. Fue un apasionado por el progreso basado en la educación popular. Luego de graduarse de abogado en España, fue secretario del Consulado de Buenos Aires y uno de los miembros de la Primer Junta de Gobierno elegida el 25 de Mayo de 1810. Nombrado por ella jefe de un ejército expedicionario al Paraguay y luego de otro al Norte, conoció la amargura de las derrotas y la exaltación de los triunfos militares. Fue un ejemplo de virtud cívica y de desinterés hacia los halagos de la fortuna. Falleció joven aún y en la pobreza el 20 de junio de 1820, cuando se iniciaba una etapa de anarquía en el país que habría de duras por décadas.

Después de la batalla de Vilcapugio, el 1 de octubre de 1813, en que el ejército patriota a las órdenes del General Manuel Belgrano fue derrotado por las fuerzas realistas mandadas por Pezuela, el insigne creador de la bandera, mirando con tristeza el campo cubierto de cadáveres, dijo estas palabras a los restos gloriosos de lo que fueran sus brillantes regimientos:
“¡Soldados: hemos perdido la batalla después de haber peleado tanto; la victoria nos ha traicionado pasándose a las filas enemigas en medio de nuestro Triunfo! ¡No importa! ¡Aún flamea en nuestras manos la bandera de la Patria!”
Iniciada la retirada tomó una serie de medidas tan acertadas que impidieron que prosperara la persecución realista.
El gladiador vencido, consciente de su deber, se colocó a retaguardia acompañado por dos ayudantes y un ordenanza, dio su caballo a un soldado herido y él se terció el fusil y se colocó la mochila.
Al anochecer, la tropa, cansada y con frío, ansiaba encender un cigarro, pero como se había dado la orden de no hacerlo, por precaución, nadie osaba quebrantarla. Belgrano, captando el deseo de sus hombres y deseando ahorrarles un sufrimiento más les dijo sonriendo:
“Fumen, muchachos, que si a la luz de los cigarros viene el enemigo, encontrará pitadores que le darán para tabaco.”
Ese oportuno chiste tuvo el efecto de la más vibrante arenga. Los golpes de los eslabones contra los pedernales, las chispas que salpicaron la oscuridad y el murmullo de satisfacción que recorrió las filas, dieron fe de que el buen humor y el espíritu no habían decaído, a pesar de la desgracia de la jornada.
Fuente: “Anecdotario Histórico Militar” de Juan Román Sylveira.


domingo, 2 de junio de 2019

COMBATES DE LA COMPAÑÍA DE COMANDOS 602 EN LA ZONA DE MONTE “KENT”

El 2 de junio de 1982 durante la noche, la Compañía de Comandos 602, que ya había sufrido un 40% de bajas, ejecutó una misión de combate sobre Monte “Wall” atacando a una fracción inglesa que se hallaba en el lugar causándole numerosas bajas e incluso obligándolos a abandonar en su repliegue armamento y documentos.
“Una noche tuvimos una misión de combate, sería el 2 o 3 de junio, en el monte Wall. Salimos desde el puesto del teniente primero C.A.A., jefe de la compañía “B” en el monte Harriet, de destacada actuación, un gran oficial, para tener en cuenta.
Habíamos comenzado por la tarde con el intento de reglar el fuego de nuestra artillería, maniobra ya de por sí delicada. Había dos baterías que tiraban en paralelo y se dieron órdenes para la segunda. Por un malentendido, ésta recibió la coordinación de la primera. Lo concreto es que nos cayó fuego de nuestra propia artillería, que casi nos barre a todos. Posteriormente se regló bien el tiro y fue lo que utilizamos para el ataque nocturno.
Los tiros cayeron muy, muy cerca de la carpa donde estaba el “rancho” de la compañía “B” del teniente primero C.A.A. Pero ellos estaban bastante acostumbrados a recibir cañonazos, porque los barcos les tiraban todas las noches. A las seis y media de la tarde, un soldado “ranchero” nos preparó la única carne roja que pude comer en los quince días que estuve en la isla. La comimos con la mano y con cuchillo, es decir, a diente y boca. También nos dieron dulce de batata como postre.
Tomamos el armamento, nos enmascaramos y salimos hacia el Wall. Debimos andar haciendo zigzag para atravesar varios campos minados. Se veía muy mal y el oficial que había reconocido el camino no encontraba las marcas que había hecho de manera que anduvimos en un momento arriba de campo minado y tuvimos que regresar sobre nuestra marcha rogando a Dios que no pasara nada. Por suerte así fue.
Habíamos coordinado fuego de artillería para las veintidós horas y teníamos que alcanzar un punto. A esa hora la primera batería empezó a batir el Wall. Cuando iba a hacer fuego la segunda batería, el mayor A.R. apreció que lo iba a hacer donde estábamos nosotros. Ordenó entonces milagrosamente adelantarnos como ciento cincuenta metros a una especie de zanjón. No habían pasado dos minutos cuando los cañonazos empezaron a caer donde habíamos estado.
El mayor no quiso perder más tiempo y ordenó el asalto al monte. Pasamos al ataque y nos encontramos con que los ingleses se habían retirado abandonando todo; supongo que por el fuego de artillería. Había mucho equipo: mochilas completas, bolsas cama, cascos, telémetros laséricos, radios, baterías de radio, linternas de señales, comida, varios dispositivos de antenas. Es decir, era todo un equipo para un puesto adelantado para pasar información hacia atrás. Con sofisticados elementos además para la detección de nuestras posiciones, tanto para apuntar como para reglar la artillería. Había también paños para señalamiento de aterrizaje de helicópteros.
Tenían una posición muy, muy sólida. Nos había costado mucho llegar esa noche a la cima de ese monte y pienso que si los ingleses hubiesen estado se hubiera hecho difícil tomarlo. Nosotros estábamos trepando muy de frente, pero por suerte se fueron.
Yo llevaba un fusil calibre 300 Magnum con mira telescópica, un arma muy fuerte. La noche era muy fría y con llovizna y la marcha se había hecho toda a pie. A todo esto hubo que agregarle la vuelta acarreando el equipo de los ingleses inclusive como 8 ó 9 mochilas.
Nos apropiamos de cualquier cantidad de material que habían abandonado; se veía que les sobraba. Lo bueno fue que también dejaron comida, que por supuesto probamos. Una vez que llegamos a la base abrimos las mochilas. En una en particular, que se veía que era de un oficial de Royal Marines encontramos una caja de cuero típicamente inglesa. Al abrirla nos encontramos betún para zapatos, el cepillo correspondiente y una gamuza, todo muy bien colocadito. Así que este hombre se recorrió 14.000 kilómetros para estar en el medio de un monte perdido en las Malvinas, en un barrial infernal ¡pero sin dejar su betún! Yo diría que en las Malvinas llueve siempre y eventualmente sale el sol. Además el terreno es esponjoso. Esa turba maldita es como una esponja en la que uno se entierra y se llena siempre de barro. También tenía su afeitadora a pilas, otro objeto muy importante en combate, en el medio de un cerro. Nosotros, apenas llegamos nos habíamos dejado barba pues sistemáticamente todas las noches debíamos enmascararnos la cara con betún, con los pasamontañas negros o simplemente con barro. Al otro día le obsequiamos la afeitadora al suboficial que más se había destacado en la patrulla a criterio del jefe de sección. Todas estas cosas fueron registradas en notas con Nicolás Kasansew, con la gente del periodismo que estaba allá y estaba ansiosa por recibir información. Y parece que no era mucha.”
Testimonio extraido de: Así lucharon (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, diciembre de 1982). Dr. Carlos M. Túrolo
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sábado, 1 de junio de 2019

ANIVERSARIO DEL BOMBARDEO Y DEFENSA DE PUERTO ARGENTINO

El día 1 de junio del año 1982, desde el amanecer, el enemigo sometió a toda la zona de Puerto Argentino a un intenso cañoneo naval. Durante el transcurso la jornada se solicitó a la Fuerza Aérea apoyo de fuego sobre la zona de Monte “Kent”, que estaba fuera del alcance de la artillería de campaña y donde se había detectado un intenso movimiento de helicópteros ingleses.
Al amanecer del 1 de junio de 1982, posiciones del Regimiento de Infanteria 4, Batallón de Infantería de Marina 5 y el Regimiento de Infanteria 3, reciben fuego naval, y al atardecer, el fuego se produce sobre la zona del Regimiento de Infantería 25 y Aeropuerto, y de los Regimientos de Infantería 7 y 4.
Continúan los combates de patrullas entre efectivos argentinos que se infiltran detrás de la 1ra línea, los que intentan configurar las fuerzas inglesas (entre Monte Challenger, Monte Kent Y Monte Long Island).
Los efectivos argentinos son lanzados a la operación en arriesgados vuelos transportados en helicópteros de Ejército, con los abastecimientos mínimos para operar durante un tiempo no mayor de 48 horas.
En otras oportunidades, inician sus movimientos a pie durante la noche. Posteriormente, quedan librados a sus propias posibilidades, debiendo desplazarse y transportar sus medios a través de escarpadas alturas, zonas de bañados o a campo traviesa. No existe seguridad de que puedan ser reabastecidos o, siquiera, recuperados.
Tampoco pueden organizarse bases combate, pues el enemigo los detecta inmediatamente, por lo que se les impone una movilidad permanente.
Estas fuerzas, constituidas preferentemente por efectivos de las Compañías de Comandos 601 y 602, y Escuadrón de FE/GN cumplen su misión en la medida de sus posibilidades, constituyéndose casi en el único medio de reunión de información que configura la magnitud, movimientos y otros detalles del apresto inglés.
Particularmente, las operaciones terrestres del Escuadrón de Exploración C Bl 10 con Jeeps MB. sólo pueden ejecutarse en forma reducida, pues los referidos vehículos se empantanan reiteradamente. Posteriores intentos con Jeeps Land Rover requisados no logran mejor resultado.
Se producen frecuentes encuentros. Siempre que los ingleses son enfrentados por fuerzas propias similares en condiciones de número y armamento, rehúyen el combate, y en ocasiones, hasta abandonan en el terreno equipos y documentos.
Posteriormente, retornan al lugar con medios aeromóviles abrumadoramente superiores y armas de apoyo, procurando cercar a los efectivos argentinos y aniquilarlos.
Éstos adoptan la técnica de dispersarse con el objeto de obligar al enemigo a dividir sus fuerzas. Así, en el mejor de los casos, alguno de ellos retorna con la información.
Es interesante destacar el caso del Capitán Tomás Fernández, quien logra replegarse el 29 de mayo, con valiosa información sobre los efectivos ingleses, a través de la línea de alturas al oeste de Monte Kent. El citado oficial se desplaza durante más de 1 km, ocupando sucesivas cubiertas hacia propias líneas, seguido por el fuego de morteros británicos el que, felizmente, no logra alcanzarlo.
La capacidad de medios que disponen las tropas enemigas queda resaltada en el hecho de utilizar tales armas para batir a un solo hombre.
En general, sólo el 50 % de las tropas que combaten en esas condiciones, especialmente entre el 20 de mayo y el 10 junio pueden regresar a sus posiciones, algunos gravemente heridos. El resto, al haber agotado su munición, ha sido tomado prisionero, (herido o ileso) o, por el contrario, ha ofrendado su vida en el campo de combate.
Continúan los movimientos de helicópteros transportando material de A, y logística. La A propia hace fuego sobre Monte Kent para tratar de eliminar los equipos de detección de blancos, dirección de fuego del enemigo que opera en la zona, al mismo tiempo que se prepara una incursión de comandos con el mismo objetivo.
Se solicita a Fuerza Aerea Argentina ataques aéreos sobre Monte Kent, los que no son realizados pues se estima que no existe suficiente distancia de seguridad para propia tropa.
Ese mismo día 1 de junio, arriba el buque Bahía Paraíso con una comisión de la Cruz Roja Internacional.
Fuente: "Informe Oficial - Ejército Argentino".

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viernes, 31 de mayo de 2019

ANIVERSARIO DEL ATAQUE A TOP MALO HOUSE

El 30 de mayo de 1982, la Compañía de Comandos 602 sufrió un ataque sorpresa en la zona de Top Malo House. 
Así lucharon los Comandos
Un grupo de efectivos de la Compañía de Comandos 602 descendió de un helicóptero del Ejército Argentino en las cercanías del monte Simon. Tenían por misión instalar un puesto de observación para dar cuenta de los movimientos de las tropas inglesas que ya habían desembarcado en San Carlos. Alcanzaron la cresta del monte y desde allí, pudieron divisar un corredor de helicópteros Chinook enemigos que transportaban cañones y bultos aprovisionando la vanguardia enemiga que avanzaba hacia Puerto Argentino. Intentaron comunicarse por radio e informar los movimientos británicos, pero las interferencias lo impedían. Peor aún, los detectores electrónicos del enemigo los descubrieron y se prepararon a atacarlos.
Los argentinos no sabían que a 15 km de allí estaba el puesto de comando del general de Brigada inglés Julian Thompson. Esa noche, nevó fuertemente. Descansaron e iniciaron en el amanecer siguiente el repliegue hacía la zona de Fitz Roy (unos 20 km) para contactarse con elementos del Arma de Ingenieros. El 30 de mayo, después de seis horas de marcha, habían hecho sólo 5 km. Su jefe, el capitán José Vercesi, decidió descansar. Eligieron un sitio al otro lado del arroyo Malo, llamado Top Malo House (La Casa del Alto) -un puesto ovejero situado en la isla Soledad- en una granja abandonada ubicada 20 km al norte de Bluff Cove. Cruzaron el arroyo mientras oscurecía y se instalaron en la cabaña. Ignoraban que llegaba a la zona un helicóptero inglés, del que desembarcaron 35 comandos del Mountain and Artic Warfare Cadre, al mando del capitán Rod Boswell.
El teniente Ernesto Emilio Espinosa, que desde una de las ventanas del primer piso daba seguridad con su fusil de tirador especial, descubrió el avance y dio el alerta gritando: "¡Son ingleses, ahí vienen!". Al mismo tiempo, abrió fuego sobre el enemigo que se aproximaba. Por su parte, Boswell dio señal de ataque mediante una bengala y, segundos más tarde, un poder de fuego devastador convergía sobre las frágiles paredes del edificio. Cuatro cohetes de 66 milímetros impactaron simultáneamente en la vivienda.
A ello, le siguió un nutrido fuego de armas automáticas que atravesaba la casa lado a lado, la que también recibió el impacto de 4 cohetes antitanques Carl Gustav de 84 mm. El puesto ovejero comenzó a incendiarse, el techo había desaparecido. Adentro todo era humo, fuego, explosiones y gritos. Espinosa atraía el fuego británico hacia su persona y respondía el ataque. ¡Salgan ustedes, que yo los cubro!” fueron sus últimas palabras antes de que una granada que entró por una ventana le diera de lleno en el pecho y lo matara. Esos valiosos minutos que el teniente ofreció a sus camaradas permitieron que estos pudieran salir de la casa y seguir combatiendo.
En la lucha también cayó para siempre el sargento Mateo Antonio Sbert, comando perteneciente al Arma de Ingenieros. Ubicados en una posición desventajosa, superados en número y en medios, nuestros soldados supieron luchar con valor hasta el inevitable final.

Fuente: Informe Oficial del Ejército Argentino - Conflicto Malvinas.

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jueves, 30 de mayo de 2019

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA ESCUELA DE INFANTERÍA "TENIENTE GENERAL PEDRO EUGENIO ARAMBURU"

Nació la Escuela de Infantería al amparo del Regimiento 4 de Infantería de línea, heredando de su progenitor, creado el 29 de mayo de 1810, la exaltación patriótica y el más genuino espíritu militar en que ardían los corazones de todos los argentinos en tan gloriosa fecha revolucionaria.
Con tan auspiciosos principios, inició la Escuela de Infantería su marcha triunfal por el territorio argentino, haciendo sentir la firmeza y el ritmo de su paso donde quiera que la Superioridad ordenara su presencia.
Por Superior Resolución Boletín Militar Reservado (BMR) Nro. 274 del 06 de junio de 1923, se disolvió el Batallón de Instrucción de la Escuela de Tiro, pasando el Regimiento 4 de Infantería de Línea, con asiento en la Guarnición Capital Federal, a constituir la Infantería de dicha Escuela, con la misma finalidad del Batallón de Instrucción.
El Regimiento quedó organizado en dos Batallones de Escuela de Tiro, creándose un III Batallón constituido por la 9na y 10ma Compañías en el Arsenal de Guerra "Esteban de Luca", la 2da Compañía en el Arsenal "San Lorenzo" (provincia de Santa Fe), además de la 12da Compañía del Arsenal "José María Rojas Holmberg" (provincia de Córdoba).
Con tal estructuración queda disuelto el Batallón Buenos Aires, pasando a constituir el Ill Batallón R 4, con dependencia del Jefe de Regimiento. El 11 de octubre de 1924 se crean las Escuelas de Armas, constituyéndose en Escuela de Infantería, el núcleo formado por el Regimiento 4 de Infantería y la Escuela de Tiro (Boletín Militar Nro 1906), siendo designado como primer Director el señor Teniente Coronel Don Bautista Molina, quien permaneció en el cargo hasta el 20 de octubre de 1926.
Estos escuetos datos históricos ya nos ponen en antecedentes de las vicisitudes que tuvo que superar la Escuela para crear y mantener la cohesión de su personal y el alto espíritu que animan su actuación bajo el lema simbólico de "fuertes como el soberbio quebracho a quien no doblega el huracán".
Estos elevados principios uniforman el espíritu y perfilan la doctrina que se impartirá luego en los primeros cursos de infantería en la Escuela del Arma. Son ellos: el de Informaciones para Capitanes con mando de tropa, el de Informaciones para Jefes de Regimientos y Batallones, el de Suboficiales con más de dos años de antigüedad, y el de Oficiales y Suboficiales recién egresados.
Se realizan igualmente los cursos anuales de Tenientes y de Jefes, todos ellos con el fin de perfeccionar la futura actuación en las diversas unidades del arma. Sucede un período de estabilidad organizativa hasta 1935, que lejos de sumir a la Escuela en la inercia de la rutina, la hace enraizar y crecer en los nobles objetivos de subordinación y lealtad a sus mandos.
El árbol frondoso extiende sus ramas y da como frutos la realización de nuevos cursos como el de Tenientes de Infantería, de Comandante de Compañía de Ametralladoras, curso éste que dio motivo para la publicación del "Boletín Informativo de las Armas" (Infantería) y Curso de Instrucción para Jefes de Infantería.
En 1936 se repiten los mismos cursos del año anterior. La Escuela participa en la formación del 9 de julio en la Capital Federal, con motivo del 120mo aniversario de la jura de la Independencia Nacional, y viste por vez primera el uniforme adoptado para todo el ejército, con mochila y casco de acero.
La superior resolución (B.M.R. Nro 1005), de 1937, dispone que el Regimiento 4 de Infantería, base de la Escuela, se convierta en unidad independiente con subordinación al Comando de la 2da División de Ejército, produciéndose así la obligada separación del personal, que no rompe, sin embargo, los vínculos de camaradería y cohesión de ideales.
El 01 de enero de 1941, la Unidad ocupa los antiguos locales del Regimiento 2 de Caballería, y por B.M.R. Nro 1841, en 1942 modifica la anterior denominación de "Regimiento de Infantería (R 4)", pasando a depender del Señor Ministro de Guerra en cuanto a disciplina, administración y gobierno, y del Señor Inspector de Infantería en lo referente a instrucción y experiencia.
En virtud de lo decretado en el mismo Boletín, se originan los cargos de Director de Escuela, Jefe del Regimiento 4, Subdirector de Escuela y 2do Jefe del Regimiento de Infantería 4.
Por disposición Superior de fecha 15 de diciembre de 1940, la Unidad es rebautizada con el nombre de Escuela de Infantería, manteniendo la dependencia anterior, mientras el Regimiento 4 queda subordinado a la 3ra División de Ejército, siendo su asiento la localidad de Gualeguaychú, y el 3er Batallón del Regimiento 4, bajo la misma tutela, se traslada a la localidad de Monte Caseros (Provincia de Corrientes).
Ni estructuras nuevas, ni cambios de nombre son capaces de cambiar la sólida conformación espiritual y técnica de la Escuela, que ya ha creado una tradición que en todo momento alienta el diario quehacer de sus hombres, siempre dispuestos al trabajo y al sacrificio por la realización de una Patria cada vez más grande y gloriosa.
De acuerdo con la organización de paz, la Escuela pasa a depender directamente del Comando en Jefe del Ejército, y a los efectos de experiencia y material e instrucción, del Inspector de Infantería, según lo decretado en B M S Nro 67.
El Batallón de Infantería de la Escuela de Suboficiales "Sargento Cabral" se incorpora a nuestra Escuela, aportando nuevos valores humanos y nuevo entusiasmo a los hombres que a pie firme van jalonando los senderos de la Patria, dejando a su paso inequívocas señales de garantía para seguridad de nuestras instituciones y esperanza de paz y prosperidad para las generaciones venideras.
En cumplimiento de la misión específica de la Escuela, se cumplen en el año 1947 los cursos de Capitanes, Jefes de Unidad, Jefes de Batallón y de Tenientes. Finalizado el año 1948, ocupa la Escuela de Comunicaciones todos los locales de la ex Escuela de Suboficiales "Sargento Cabral", cediendo aquella los suyos a nuestra Escuela.
A fin de cumplimentar lo dispuesto en la Directiva Nro 4 del Comando en Jefe del Ejército y para completar su preparación como Instructores y Subinstructores se incorporan al Instituto 12 (doce) Oficiales y 15 (quince) Suboficiales de Gendarmería Nacional, llenando de orgullo a nuestra institución, a quien se encomienda tan honroso encargo.
Se inician con carácter de novedad, en el año 1950, los cursos de Subtenientes egresados del Colegio Militar y se cumplen los cursos de Capitanes, Zapadores y Mantenimiento. Asimismo se llevan a cabo todos los trabajos correspondientes, incluso los ejercicios finales para los aspirantes a suboficiales de infantería.
Según lo dispuesto por Boletín Confidencial Ministerio de Ejército N9 132, el Batallón de Aspirantes de Infantería se traslada nuevamente a la Escuela de Suboficiales "Sargento Cabral", cediendo sus dependencias al 1er Batallón de Zapadores Blindados.
La Escuela, el 12 de enero del año 1955, recibe la orden de trasladarse a la Guarnición Córdoba, y así partió, llevando a su nuevo destino el entusiasmo y la esperanza de demostrar a sus nuevos anfitriones, los cordobeses, la bravura de sus hombres y el empuje de sus ideales castrenses. Los locales del Regimiento 13 de Infantería fueron su nuevo hogar y "Escuela de Infantería (R 13)" su denominación.
En los ejercicios finales del año 1956, tiene el lnstituto la satisfacción de demostrar su capacidad técnica y el 10 de diciembre de dicho año se reestructura parcialmente su organización, resultando constituidos dos Batallones y una Compañía de Destinos.
Van pasando los años pero no para la Escuela, que muestra su vigor juvenil, renovándose en actividades de todo orden; como los ejercicios finales en la Pampa de Olaen, en 1957, y los cursos realizados en el transcurso del año 1958, de Abastecimiento, Jefes de Sección Comunicaciones y Jefes de Unidades en el cual forman parte todos los jefes de Batallones de Infantería.
Aunando la enseñanza teórica con la práctica, casi más equipo que hombre, se puso el broche de oro de los ejercicios finales realizados este año, con una triunfal marcha de 76 kms., cumplidos en una sola jornada, a través de accidentados caminos serranos, al término de la cual el conductor de la operación pudo presentar a su Jefe un honroso "Sin novedad".
La continua renovación a que se ve sujeto el Ejército, impone a nuestra Escuela consiguientes modificaciones y es así que a fines de 1960 se constituye, con personal y material de la Escuela, el "Centro de Instrucción de Infantería", formado por el RI 13, Agr Ec, Agr Serv y RI 32 Parac. Este último se nutre del espíritu de la Escuela y llega a su edad adulta en setiembre de 1961, en que se independiza con la denominación de "Regimiento de Infantería 32 Paracaidista, Mayor Don Efrain Arruabarrena".
El Centro de Instrucción de Infantería retorna el nombre de "Escuela de Infantería" el 19 de enero de 1964, ocupando los cuarteles de la ex Escuela de Tropas Aerotransportadas con los siguientes cursos: Básico para Oficiales de Infantería, Elemental de Paracaidistas, Perfeccionamiento de Paracaidista Militar, Elemental de Comandos, Avanzado para Oficiales de Infantería (Tenientes primeros.) y finalmente, de cañón 90 mm sin retroceso.
El 13 de setiembre de 1966 se pone en marcha el primer escalón de traslado a la Guarnición Militar Campo de Mayo y hacia allí parte el infante con la mirada puesta en el azul del cielo, símbolo de sus elevados ideales, poniendo término a su permanencia en Córdoba.
Volvió una Escuela de Infantería enriquecida con los valores adquiridos durante su actuación en Córdoba, y pletórica de ideales espirituales, que con inagotable fecundidad seguirán impulsando a los infantes en el cumplimiento de sus deberes y la demostración de su coraje, valentía y característica más entrañablemente grabadas en su alma y en todo su ser: Infantes para Dios y para la Patria.
En el camino de la larga lucha vuelve a encontrar a la unidad en las mismas compañías que ya los cobijara una vez y que hoy se ofrece no sólo para amparar al cuadro permanente sino a todos aquellos que verdaderamente se sienten, "infantes", para que verdaderamente sea:"EL HOGAR DE LA INFANTERIA"
En esta nueva etapa de su vida profesional, la Escuela del Arma incrementa sus actividades académicas, tratando de hacerlo acorde con los avances tecnológicos de la época pero sin desconocer la vigencia permanente del "hombre" como factor de concreción de toda empresa, concepto que anima a la Infantería a exaltar el valor del combatiente por sobre toda otra consideración técnica, ya que jamás la victoria ha de ser completa sin la bayoneta del Infante.
El 10 de marzo de 1979 se le impuso el nombre de Tte. Grl. Pedro Eugenio Aramburu.
Con motivo del conflicto limítrofe con Chile, en 1978, una subunidad de la Escuela es desplegada al Teatro de Operaciones Sur.
En 1982, Oficiales y Suboficiales de este elemento se desplazaron a las Islas Malvinas integrando diferentes elementos de la Fuerza.
El 12 de junio de ese año, el Teniente D Luis Carlos Martella, asignado para esa circunstancia al Regimiento de Infantería 4, entregó su vida en combate, quedando en esas irredentas islas, al igual que muchos, como testigo de la sangre ofrecida por los infantes.
La dura realidad del desenlace impone el desafío de mejorar. Así es como a partir de agosto de 1982 se reinician los cursos regulares y complementarios, tanto los específicos del arma como los comunes a todo el Ejército (de Comandos y Paracaidismo), sin dejar de lado las responsabilidades de continuar formando los futuros oficiales de Seguridad y Servicios, como también la de iniciar el desarrollo de la doctrina para la Infantería Mecanizada.
La difícil situación política interna que atraviesa el país y por ende la Fuerza, entre 1987 y 1990, coloca varias veces a la Escuela de Infantería como epicentro de situaciones políticas no deseadas, cuyas repercusiones se extienden a nivel nacional.
Ya dentro de un marco de disciplina consolidada y con un norte de perfeccionamiento claramente establecido, el Instituto continúa sus cursos regulares y complementarios. En 1991 se efectúa el primer curso de "Alta Infiltración con Medios Paracaidistas", incorporando las técnicas más modernas de paracaidismo empleadas por los ejércitos más avanzados, asistiendo al mismo, alumnos de otras fuerzas y de países extranjeros.
En 1992, luego de un interregno de quince años transcurridos en la Guarnición Militar "Cordoba", finaliza esta importante etapa de la vida del Instituto desarrollada en los cuarteles de Campo de Mayo, en los que naciera en 1924. En el proceso de reestructuración y modernización del Ejército, la Escuela de Infantería "Tte Grl Pedro Eugenio Aramburu", se asienta en la Guarnición Militar "Monte Caseros", dentro del marco de la Br III - Ec, cumpliendo su misión con el invalorable apoyo de la Unidad Escuela:
l Regimiento de Infantería Mecanizado 4.
El 30 de mayo de 1992, inaugura sus actividades académicas en su nuevo asiento que fuera cuartel de la Compañía de Ingenieros 3, donde se establece el Departamento Educacion del Instituto.
Desde el 30 de mayo de 1992, la Escuela de Infantería imparte anualmente en forma interrumpida cursos regulares; tanto para el Personal Superior como Subalterno, tendientes al perfeccionamiento del personal del Arma. Normalmente los cursos regulares son los siguientes:
- Cursos de Capacitación Inicial de las Armas (CCIA).
- Cursos de Formación de Subtenientes del Cuerpo Comando (CFSCC).
- Curso Básico de las Armas (CBA).
- Curso Básico de Conducción (CBC).
- Curso de Perfeccionamiento Medio (CPM).
-Curso de Perfeccionamiento Avanzado (CPA)
En los últimos años se están desarrollando Cursos Complementarios de Infantería Mecanizada. Ellos son:
- Curso Básico de Conducción de Infantería Mecanizada (CBCIM), (Para Jefes de Sección).
- Curso Avanzado de Conducción de Infantería Mecanizada (CACIM), (Para Jefes de Subunidad).
La Escuela de Infantería también realiza las evaluaciones para Cambio de Escalafón y Ascenso Extraordinario para Suboficiales y participa en la elaboración de la doctrina del Arma.
Durante la última década y como consecuencia de la participación del Ejército Argentino en Misiones Militares de Paz, la Escuela de Infantería ha nutrido con su personal los diferentes contingentes que han luchado por mantener la paz en distintos países del mundo.
En ésta, la llamada era del conocimiento, la capacitación es la principal herramienta para adaptarse a las exigencias del mundo actual. Iniciando el siglo XXI, en el marco de una importante estabilidad institucional, la Escuela de Infantería cumple con su clara y trascendente misión de llevar a cabo el perfeccionamiento de Oficiales y Suboficiales, buscando la excelencia de los conductores del Arma de Infantería.

Fuente: www.infanteria.ejercito.mil.ar

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