jueves, 24 de enero de 2013

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE PICHEUTA

El combate de Picheuta fue un combate que tuvo lugar en el marco del Cruce de los Andes realizado por el General José de San Martín. Tuvo lugar en la ruta sanmartiniana que cruzó por el Paso de Uspallata.
El combate se celebró el 24 de enero de 1817. El coronel Juan Gregorio Las Heras se encontraba acampado en Uspallata cuando recibió un aviso de que una avanzada de 14 hombres fue sorprendida en Picheuta. Marco del Pont tenía 1.000 hombres en el Valle del Aconcagua y dispuso que un destacamento de 250 hombres avanzara por el camino de Uspallata, previo pasar la cumbre, e hiciera un reconocimiento a fin de recabar noticias ciertas sobre los movimientos de las tropas sanmartinianas. La vanguardia de este grupo, compuesta por 60 hombres, era la que había sorprendido a los soldados en Picheuta. De los 14 soldados se salvaron algunos que llevaron la noticia a Uspallata, donde estaba Las Heras. Inmediatamente envió al mayor Enrique Martinez con un piquete de 110 Granaderos a Caballo que alcanzaron a los españoles el 25 en Los Potrerillos. Allí se peleó durante más de 2 horas debiendo los españoles repasar la cumbre de la cordillera y llevar la noticia a Los Andes.
Enterado San Martín de lo ocurrido en Picheuta y Potrerillos envió al Mayor de Ingenieros Arcos con 200 hombres a que ocupara la garganta de Acupallas y se fortificara.

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miércoles, 23 de enero de 2013

ANIVERSARIO DEL COPAMIENTO AL REGIMIENTO DE INFANTERIA MEC. N° 3

El domingo 23 de enero de 1989, durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, una agrupación terrorista llamada Movimiento Todos por la Patria - MTP, comandada por Enrique Gorriaran Merlo, atacó el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 "General Belgrano" con asiento en La Tablada. Muchos de los integrantes de esta organización terrorista habían sido combatientes del PRT-ERP durante los años 70. Tiempo después se reagruparon y pretendieron atacar a la Nación nuevamente.
Estos 11 argentinos, junto con cientos de ciudadanos integrantes de las FFAA y FFSS impidieron su objetivo. Sus nombres están para siempre grabados en la historia reciente de los argentinos:
• My. Horacio Fernández Cutiellos
• Tte. Ricardo Alberto Rolón
• Sarg. Ayte. Ricardo Raúl Esquivel
• Crio. Insp. Emilio García García PPBA
• Sarg. José Manuel Soria PPBA
• Cabo 1º José Gustavo Albornoz
• Sarg. Ramón Wladimiro Orué
• Soldado Héctor Cardozo
• Soldado Leonardo Martín Díaz
• Soldado Julio Domingo Grillo
• Soldado Roberto Tadeo Taddía

Ese y no otro, es el Ejército de San Martín, Belgrano y Güemes. Recordarlos y homenajearlos no es un delito, es Nuestro Deber y el de todos los Argentinos.
Para ellos y para todos los Argentinos que murieron por la Patria, aquí nuestro más sincero homenaje.

"Lo demando el honor y obedecieron,
lo requirio el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubicaron
con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fiieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
y como heroes murieron."


“La vida no sirve para nada si uno no está dispuesto a entregarla por una causa grande, por un ideal alto”
P. Alberto Ezcurra

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miércoles, 2 de enero de 2013

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA COMPAÑÍA DE CAZADORES DE MONTAÑA 6


La historia de la Subunidad data de principios de la década del 40 cuando se construyeron en Primeros Pinos unos galpones de madera y chapa para dar albergue a los Cursos de Baqueanos y de Esquí que se dictaban a las tropas asentadas en el territorio del Neuquén.
Primeros Pinos es un paraje ubicado a 50 Km al oeste de la ciudad de Zapala sobre la ruta provincial Nro 13, en la provincia de Neuquén. La cota de su cuartel es de 1615 m y se encuentra a 130 Km del límite internacional con la República de Chile.
Dichas instalaciones fueron siendo mejoradas hasta que en el año 1954 se resuelve construir un refugio militar con capacidad para una compañía.
Desde el punto de vista edilicio, la construcción de sus instalaciones se inicia en el año 1953 bajo supervisión del entonces Comando de Ingenieros, y con cierto apoyo logístico proporcionado por el RIM 21 cuando esta unidad se encontraba en Zapala. Cabe mencionar como anécdota que en 1958, siendo Jefe de ese regimiento el My Héctor M. Benavídes, la jura de la bandera se realizó en Primeros Pinos, cuando el refugio sólo tenía los cimientos.
Trabajaron en la obra sacrificados pioneros que, junto a sus familias, sufrieron el rigor del clima y el aislamiento. La materia prima de lo que hoy constituye esta verdadera fortaleza de piedra y cemento fue extraída del paraje Los Cautos distante 50 Km, realizándose el tallado de la roca en el lugar.
En 1955 se inician las obras que se paralizan en 1957 cuando se había terminado la estructura principal de hormigón, ladrillos y techo.
Una vez finalizada la construcción, ésta quedó bajo control del Regimiento de Infantería de Montaña 10, constituyéndose en Refugio Primeros Pinos con personal encargado de su custodia y mantenimiento.
Las instalaciones se utilizaron para alojamiento del personal de cuadros y tropas que desarrollaban sus períodos de instrucción en la zona, o personal a pie o montado en tránsito hacia otros lugares de instrucción.
Entre fines de la década del 60 y principio de los 70, se finaliza la construcción, oportunidad que resulta propicia para impulsar la conveniencia de crear un elemento eminentemente operacional en Neuquén, por similitud al que disponía la Brigada de Montaña VIII en Puente del Inca.
Tienen activa participación en el proyecto el Coronel Juan Carlos Bellatti y el Coronel Pedro Miguel De Pasquo.
En el año 1968, a raíz de un estudio de límites fronterizos, se visualiza la necesidad de crear una subunidad de esquiadores por similitud a la organizada en la VIIIva Br M, con sector de responsabilidad entre el límite con la provincia de Mendoza y el Paso Tromen.
Las conclusiones elaboradas por Dpto Tpa(s) M del Cpo Ej a cargo del Cnl Juan Carlos Bellatti en junio de 1970, consideraron como la zona más apta para la instalación de la Ca Esq M 6 a la localidad de Copahue, aprovechando la infraestructura de la Clínica Termal Militar existente, y como alternativa el Refugio Militar Primeros Pinos Sur.
El 18 de setiembre de 1975 el Jefe del Dpto Tpa(s) M Cnl Pedro Miguel de Pascuo, propuso formalizar la creación de la Subunidad en dos etapas; inicialmente con un Destacamento con efectivos de una Sección y una segunda etapa de completamiento.
Es así que por decreto del 2 de enero de 1976, se decide la formación del núcleo de la Compañía de Esquiadores, que finalmente se constituye como Subunidad Independiente, el 18 de junio de 1977, llevando la responsabilidad de ser el único elemento de la GUC M con plena capacidad para operar en la montaña nevada y en terrenos de particular dificultad andinística. Su primer Jefe, fue el entonces My Carlos Bertolini.
La existencia de estas tropas estaba a tono con la tendencia de evolución universal de los sistemas de armas, respondiendo su denominación de Cazadores de Montaña, a los antecedentes históricos del Ejército Argentino, donde ya habían existido tropas de igual cuño.
En 1984 se iniciaron regularmente los cursos de Cazadores de Montaña dictados por la Ec Mil M.
Nuevos conceptos de empleo y el asimilar la lección de Malvinas, llevaron al Ejército a iniciar un proceso de adaptación a las exigencias de fin de siglo. Así entonces con la intención de reconocer la elevada especialización de las fracciones que se emplearían en el combate en montaña, e inspirado en las tropas de vanguardia que acompañaron al Grl San Martín en el cruce de los Andes al mando del Tcnl Rudecindo Alvarado, con fecha 01 de enero de 1986, la Subunidad adoptó una nueva orgánica y una nueva denominación, desde allí será la Compañía de Cazadores de Montaña 6.
Durante los años 1987 y 1988, se experimentaron organizaciones tentativas y en Set 88, el Cdo Cpo Ej IV elevó una propuesta para la Ca Caz M 6.
En 1991, por resolución del JEMGE y en el marco de la racionalización y redimensionamiento de la Fuerza, la subunidad reducida a núcleo, continuó con el cumplimiento de la misión.
A partir de 1993, fue remontada de acuerdo a su nuevo cuadro de organización.
Como Subunidad Independiente con capacitación especial se prepara para el cumplimiento de su misión operacional y simultáneamente constituye un Centro de Instrucción para la impartición de la enseñanza referida a las Operaciones de Cazadores y técnicas básicas de andinismo y esquí, contribuyendo tanto a la formación como a la capacitación de los montañeses.
Principales actividades realizadas por la Subunidad:
Planeamiento y ejecución de empresas andinísticas al Cerro Aconcagua.
Ejecución de escaladas por nuevas rutas con exigencias técnicas en la pared sur del volcán Lanín (año 1992) y posterior trámite de su equivalencia.
Planeamiento y ejecución anual de las siguientes actividades de educación para la Br M VI:
Cursillo de Adaptación a la Montaña Estival (CAME).Competencia Andina Estival (CAE).Cursillo de Adaptación a la Montaña Invernal (CAMI).Centro de Instrucción de Esquí de la GUC (CIE).
Participación en las Competencias Andinas Invernales (CAI), habiendo obtenido el primer puesto en el año 1993.
Sin perjuicio de su actividad específica, cumple en su nivel, con una de las misiones subsidiarias del Ejército desarrollando las siguientes tareas:
Dictado de cursillo de supervivencia y otros para organismos oficiales que trabajan con personal en condiciones de aislamiento.
Desarrollo de cursillos de vida en la naturaleza para escolares de distintos niveles y entidades de bien público.
Apoyo a entidades y clubes que fomentan los deportes en montaña tanto estivales como invernales.
Convenios con organismos oficiales para la reforestación y el mantenimiento del equilibrio ecológico de la zona.
Ejecución de rescates. Al respecto cabe destacar el realizado en setiembre de 1993 que permitió poner a salvo un contingente de 60 personas aislado por un temporal de viento blanco en la zona de La Atravesada mediante el empleo de técnicas específicas, como la construcción de camillas con esquíes, carga de niños en mochilas y uso de vehículos de nieve.
A pesar de su breve historia, acciones de integración como las enumeradas han permitido a la Subunidad ganarse el reconocimiento tanto de los cuadros que transitaron por ella, como de la comunidad que habita en sus alrededores.
El cazador de montaña no se identifica con una habilidad técnica o con una capacitación adquirida, sino que constituye una tropa organizada, equipada e instruída para operar en ambiente de montaña, de un modo que otras no pueden hacerlo.
Su misión tiende al desarrollo de todo tipo de operaciones militares con capacidad de explotar las vías de mayor dificultad andinística y esquística para actuar allí, donde sólo el cazador se atreve.
Constituyen la culminación del perfeccionamiento andino, que se refleja en su escudo distintivo y que estimula el orgullo de pertenencia a las Tropas de Montaña.
Mediante el desarrollo de operaciones y procedimientos de combate sus hombres están en condiciones de actuar bajo la presión que impone el medio, encontrando en él un aliado, para ejecutar infiltraciones, incursiones, golpes de mano, emboscadas, bloqueo de vías de comunicación y otros requerimientos que conlleven a la libertad de acción de su comando.
Para ello sus integrantes desde 1984 deben cumplir las exigencias del Curso de Cazadores que dicta la Escuela Militar de Montaña, Instituto al que la une un espíritu y una trayectoria comunes.
En 1992 los cazadores son categorizados como Tropas de Operaciones Especiales, editándose en 1994 el Reglamento de Instrucción de Cazadores de Montaña.
Durante 1997 se elabora un nuevo Cuadro de Organización y el Reglamento de Conducción de la Subunidad de Cazadores, que se experimenta durante 1998, incluyendo la ejecución de un primer ejercicio aeromóvil dentro del marco de una operación de la GUC M.
Su rica historia se nutre de innumerables actividades destacándose la participación en la movilización de 1978, las ascensiones por diferentes rutas a todos los cerros de la región, las competencias militares de esquí, la impartición de cursos de andinismo, esquí, supervivencia y combate en montaña para personal de cuadros, tropas e instituciones educativas y deportivas de la región.
Asimismo ha colaborado en variados rescates en la zona de La Atravesada y contribuido a la preservación del medio ambiente reforestando anualmente vastos sectores del campo de guarnición.
Sus hombres efectuaron importantes aportes al ser seleccionados para participar de la actividad antártica, como así también en variadas misiones de Naciones Unidas.
Vale mencionar que el servicio militar voluntario ha otorgado la posibilidad de que los soldados cumplan las exigencias para obtener el Cóndor Plateado. Aptitud que hoy tienen un importante número de ellos, resaltando el compromiso de los cazadores con la montaña.
Parte integrante de la Brigada de Montaña VI, heredera de las campañas que aseguraron el patrimonio geográfico de la Patria, la Compañía se eleva orgullosa de su misión, fiel a su pasado y centrada en su futuro, desafiante a los vientos, allí adelante, "Dónde nadie se atreve".
Disposición legal que dió al uso del distintivo de "Cazador de Montaña"
Por Boletín Público de Ejército Nro 4573, el señor JEMGE aprobó el uso del Distintivo de Cazador de Montaña para el personal que posea esta capacitación especial.
Fuente: http://www .infanteria.ejercito.mil.ar/

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martes, 1 de enero de 2013

COMBATE CONTRA LOS INDIOS


El día 1 de enero de 1876 se produce una imponente victoria contra los indios cerca de Fuerte Lavalle. El comandante Lorenzo Vintter (en la imagen) con muy poca tropa a su cargo derrota a unos 1.500 indios de guerra y captura el gran arreo de hacienda robada que conducían: unos 170.000 vacunos, 30.000 yeguarizos y 40.000 lanares.

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lunes, 31 de diciembre de 2012

ANIVERSARIO DEL COMBATE DEL CERRITO


El 31 de diciembre de 1812 se produce la victoria Patriota en el combate del Cerrito, Montevideo. Tropas realistas de la guarnición de la sitiada ciudad de Montevideo, hacen una sorpresiva salida para intentar romper el sitio. Fuerzas de la infantería argentina, al mando del Coronel José Rondeau, se traban en una furiosa lucha cuerpo a cuerpo venciendo a los españoles.
Durante el año 1811, las fuerzas organizadas por la Junta Grande de Buenos Aires y las fuerzas gauchas organizadas por Jose Artigas habían puesto sitio a la ciudad de Montevideo, que se había negado a obedecer a las autoridades surgidas de la Revolución de Mayo. Este sitio había sido levantado a fines de ese año, cuando la situación militar quedó en condiciones desfavorables en el frente del Alto Perú.
La llegada al poder del Segundo Triunvirato, impulsada por el cambio de la situación en el frente norte permitió reiniciar el sitio hacia octubre de 1812. Las fuerzas patriotas, al mando de José Rondeau, pusieron sitio a la ciudad. Sobre el Río Uruguay había una segunda fuerza, al mando de Domingo French, además de las milicias de Artigas, que no se habían sumado aún al sitio por desavenencias con el jefe político del mismo, Manuel de Sarratea. De todas formas, el ejército sitiador logró expulsar a los realistas de Colonia del Sacramento y sitiar por completo Montevideo.
Las fuerzas realistas eran numéricamente superiores a las sitiadoras, pero su fidelidad a la causa de que defendían era algo dudosa. En su favor jugaba la falta de refuerzos, municiones y armamento de los sitiadores. Enterado de ello, el General Gaspar de Vigodet decidió intentar una salida masiva a enfrentar a sus enemigos. Tuvo mala suerte, porque justo la noche antes de iniciarlo, Rondeau recibió un importante refuerzo y avituallamiento.
La mañana del 31 de diciembre, Vigodet y el Brigadier Vicente Muesas atacaron con unos 2.300 hombres y 8 cañones las posiciones de Rondeau, que sólo contaba con 1.000 soldados y 2 cañones. Éste atrincheró rápidamente a su infantería en una loma alta (que por su cercanía al famoso Cerro de Montevideo era llamada el Cerrito). Allí lo atacó Muesas, desplazando al Regimiento Nro. 6, al mando del Teniente Coronel Miguel Estanislao Soler, expulsándolos barranca abajo. Luego atacó al otro cuerpo de infantería, el Regimiento Nro. 4, al mando de Ventura Vázquez, que logró sostener precariamente su posición por unos minutos.
En este momento, Soler reunió a sus soldados (casi exclusivamente negros libertos), y contraatacó cuesta arriba. La sorpresa de ese ataque paralizó a los españoles, y en ese momento fue muerto de un tiro el Brigadier Muesas, causando una gran confusión entre sus hombres. Por otro lado, al atacar el Cerrito, los realistas habían dejado abajo los cañones, que casi no participaron en la lucha. Los realistas fueron expulsados del Cerrito, y al llegar al pie de la cuesta fueron atacados por la Caballería Patriota, al mando de Rafael Hortiguera, lo que completó la victoria Patriota y la dispersión del enemigo.
Los patriotas tuvieron 90 muertos y 40 prisioneros, además de un cañón.
Los realistas tuvieron 100 muertos, 146 heridos y 30 prisioneros. Pero, sobre todo, quedaron muy acobardados con esa derrota, al punto que ya no intentaron ninguna otra salida de sus murallas. Ni siquiera cuando, un año más tarde, Artigas abandonara el sitio por un serio desacuerdo con la política de Buenos Aires, dejando buena parte del sitio indefenso, se atrevieron a atacar a Rondeau.
La victoria del Cerrito fue definitoria sobre el desarrollo futuro de las operaciones en tierra. Sin embargo, la ciudad se mantenía firme en la defensa, abastecida por el Río de la Plata con alimentos y refuerzos. La solución a este sitio sólo se logró durante el año 1814, con las victorias navales de Guillermo Brown, que obligó a Vigodet a rendirse ante un ejército apenas algo más grande que el que había tenido Rondeau.
Rondeau fue ascendido al grado de General, y ejercería el comando del Ejercito del Norte, y por dos veces el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Soler fue ascendido a Coronel y llegaría más tarde a General. Vázquez fue ascendido a Coronel, y el Comandante Hortiguera a Teniente Coronel, llegando más tarde a Coronel.

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domingo, 30 de diciembre de 2012

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE CHUNCHANGA


El 30 de diciembre de 1822 se produce una derrota realista en el Perú. El Capitán mendocino José Correa, a las órdenes del Coronel Carlos L. de Brandsen, hace una brillante carga de caballería en Chunchanga, derrotando a fuerzas realistas mucho más numerosas.

En la Imagen: Carga de Caballería.

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sábado, 29 de diciembre de 2012

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CAGANCHA


Luego de ser depuesto el general Manuel Oribe, Rosas ordena al ejército entrerriano al mando del general Pascual Echagüe que se interne en el Estado Oriental para enfrentar al general Fructuoso Rivera.  Desde mediados de octubre de 1839 sólo hubo entre ambos pequeñas escaramuzas.  Hasta principios de diciembre Echagüe estaba situado del otro lado del río Santa Lucía, y Rivera de este lado.  Pocos días después el primero acampó en San Jorge y el segundo en Santa Lucía Grande.  Echagüe en sus partes a Rosas le comunicaba que había provocado en vano a Rivera a una batalla, pero que éste la rehuía; y Rivera alegaba por su parte que no le convenía atacar a Echagüe en las posiciones que éste había escogido, porque la infantería de su adversario era superior en número a la suya, fuera de que quería dar tiempo a que el General Lavalle organizase sus elementos. Precisamente en nombre de esta última circunstancia, que Rivera alegaba sincera o especulativamente, Rosas le manifestó a Echagüe la necesidad que había de resolver cuanto antes la contienda en el Estado Oriental.  En vista de esto Echagüe levantó su campamento, y el 29 de diciembre marchó sobre Rivera, el cual se había atrincherado entre los arroyos de la Virgen y de San José, en los campos de Cagancha.
Rivera esperó a su enemigo con su línea tendida, en sus posiciones, colocando en el centro diez piezas de gruesa artillería al mando del coronel Pirán, y dos batallones de infantería al mando del coronel Lavandera; en la derecha e izquierda toda su caballería al mando superior de los generales Aguiar y Medina, e inmediato de los coroneles Nuñez y Flores, y que con la reserva que mandaba el general Martínez componían un total de unos cinco mil hombres.  Echagüe avanzó con igual número de fuerzas, aproximadamente, y en la misma formación de Rivera, con la diferencia de que escalonó su caballería de las alas derecha e izquierda, mandadas, la primera por el general Urquiza, y la última por el general Lavalleja, y colocando 4 piezas de artillería al mando del coronel Thorne, en medio de los batallones Rincón y Entrerriano, en el centro y a las órdenes del general Garzón.
El ala derecha de Echagüe fue la primera que se lanzó al combate; y lo verificó con tanta rapidez que, según lo afirma el coronel Pirán en una carta en la que da cuenta detallada de la batalla de Cagancha, “la vanguardia de Rivera tuvo que replegarse al galope atrás de su ala izquierda”.  El coronel Núñez pudo rehacerse en parte y aun contener las cargas que le llevó Urquiza; pero los federales consiguieron al fin flanquear por la izquierda al ejército oriental, y se introdujeron en la retaguardia de éste, dispersándole toda esa parte de la línea, y causándole gran número de bajas.  El mismo descalabro se produjo en la derecha de Rivera.  “El costado izquierdo del enemigo –dice el coronel Pirán en la referida carta- se precipitó poco después, pero no encontró resistencia, y trajo su carga hasta nuestra retaguardia, pues una de las causas de no encontrarla fue que nuestra reserva, compuesta de más de 600 hombres, disparó con el más miserable amago”.
En estas circunstancias avanzaron Garzón con su infantería y Thorne con sus cuatro piezas de cañón hasta colocarse a unas cien varas frente al costado izquierdo del centro de Rivera, desde donde empeñaron el verdadero combate con la artillería e infantería de este último.  Era indudable que la victoria pertenecía en este momento a Echagüe, pues que sus alas izquierda y derecha estaban victoriosas en efecto, y a retaguardia de la línea enemiga en dispersión.  Para asegurarla completamente no había sino arrojar una fuerte columna de caballería sobre la retaguardia de la artillería e infantería de Rivera que sufrían en esos momentos los fuegos de mosquetería y de cañón de Garzón y de Thorne.

El momento era decisivo, y el recurso era tan ventajoso que iba a dar la victoria al primero que lo usara.  “Hubo un espacio de tiempo –dice el coronel Pirán- que la distancia que mediaba de la artillería al parque, eras un enredo de jefes, oficiales, tropa y mujeres que se abrigaban en aquel recinto”.  Pero Echagüe cometió el error de comprometer todas sus fuerzas desde los primeros momentos de la batalla; y cuando le fue menester esa fuerte columna de caballería, ésta se encontraba fraccionada y a larga distancia, persiguiendo la caballería de Rivera.  Este pudo reunir una columna como de mil quinientos hombres; y como su artillería e infantería se conservaban en sus trincheras, a Echagüe no le fue posible restablecer el éxito de la batalla, y se vio obligado a ponerse fuera de tiro de su adversario, acampando como a legua y media del lugar de la batalla.  Rivera quedó dueño del campo, pero con su ejército destruido, pues Echagüe le hizo como mil quinientas bajas debido a la dispersión y a la persecución bien dirigida de Urquiza, Lavalleja y Gómez; y le tomó todo el parque y como quince mil caballos.  No era, pues, de extrañar que no le molestara a Echagüe.  A la mañana siguiente este último empezó a reunir sus dispersos, y mientras que Rivera se dirigía a Santa Lucía, él emprendió su retirada al Uruguay, pasando a Entre Ríos a pesar de los buques de la escuadra francesa que quisieron impedirlo.
La batalla de Cagancha fue festejada, sin embargo, en Corrientes y en el Estado Oriental como un triunfo de Rivera, y éste quiso aprovechar de las facilidades que le proporcionaba la retirada de Echagüe para hacerse el árbitro en los negocios de la guerra contra el gobierno argentino, extendiendo su preponderancia al litoral y muy principalmente a Corrientes con cuyo gobierno había abierto negociaciones al respecto, y donde campeaba la influencia del general Lavalle.  Las circunstancias y los hechos producidos de mancomún con sus aliados, favorecían su intriga.  Desde luego Rivera ofrecía aplicar a los objetos de la guerra los recursos y el apoyo que los franceses se obligaron a suministrar por el tratado Berón de Astrada, y que habían suministrado en efecto, con más los que él podía proporcionarse del Estado Oriental que estaba sometido a su imperio.  La “Comisión Argentina” de Montevideo era, por otra parte, la que había trabajado esa alianza con Corrientes sobre la base de que Rivera dirigiera en jefe la guerra.  Y el general Lavalle, siguiendo los consejos de sus amigos que fueron a buscarlo a su retiro de Mercedes, había entrado en un todo en este plan y le había escrito a Rivera poniéndose a sus órdenes con las fuerzas que reunió en Martín García.  Ni el gobernador Ferré podía negarse en justicia a la ratificación del tratado Berón de Astrada, que solicitaba Rivera para unir sus recursos a los que estaban comprometidos en Corrientes, ni la “Comisión Argentina”, ni el general Lavalle podían tampoco oponer una razón seria a las pretensiones de Rivera que ellos mismos habían fomentado, quizá con la idea de reducirlas después a cortos límites, pero sin pensar que Rivera había de sacrificarlo todo a su antigua aspiración de tener bajo su imperio todo el litoral, como lo sacrificó en efecto, desbaratando los cuantiosos recursos militares que se pusieron en sus manos.
Fuente: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado / Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina – Ed. El Ateneo – Buenos Aires (1951).

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