jueves, 13 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE BACACAY

La batalla de Bacacay fue un enfrentamiento producido el 13 de febrero de 1827 entre las tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y las del Imperio del Brasil, enfrentados por el control de la Banda Oriental, en manos brasileñas desde 1824. El apoyo de Buenos Aires a la insurrección de los Treinta y Tres Orientales había desembocado en una contienda naval, en la que la armada comandada por Guillermo Brown se veía en inferioridad frente a las fuerzas lusobrasileñas. A comienzos de 1827, y bajo el mando de Carlos Maria de Alvear, se iniciaron las hostilidades terrestres, tomándose la ciudad de Bagé el 26 de enero. Poco más tarde las fuerzas del General Manuel Bentos hicieron frente a la columna de Caballería (el Regimiento de Granaderos a Caballo) e Infantería (los Colorados de las Conchas) comandada por Juan Galo de Lavalle en Bacacay; el enfrentamiento se saldó favorablemente al Ejercito Patriota, que triunfarían nuevamente tres días más tarde en la Batalla de Ombú, la antesala de la Batalla de Ituzaingó.


https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

miércoles, 12 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE CHACABUCO

Para poder alcanzar su objetivo final, que era lograr la independencia del Perú ocupando Lima, en acción coordinada con Bolívar, el general San Martín había previsto cruzar la cordillera de los Andes, en el mes de enero de 1817, y libertar a Chile. Las fuerzas principales que integraban el Ejercito de los Andes -que entonces dependía de las Provincias Unidas del Río de la Plata- lo hicieron divididas en dos columnas de efectivos. La más importante, por el llamado “camino de Los Patos”, a las órdenes del brigadier general Estanislao Soler. Por el mismo camino marcharon el Libertador y el brigadier O’Higgins. La columna menor, lo hizo por el “camino de Uspallata”, a las órdenes del general Juan Gregorio de Las Heras. Esa ruta fue utilizada también, dada su menor dificultad, por gran parte de la artillería y los abastecimientos, conducido por el capitán fray Luis Beltrán. Ambas columnas debían apoyarse mutuamente y reunirse en el valle del río Aconcagua, en la zona comprendida entre San Felipe y Santa Rosa de los Andes. La intención de San Martín era avanzar hacia la cuesta de Chacabuco, donde tenía previsto conducir una batalla de aniquilamiento. Con el fin de obligar al jefe español, Casimiro Marco del Pont, a dispersar sus fuerzas y engañarlo sobre la oportunidad y lugar de su esfuerzo principal, el Libertador había ordenado cuatro travesías secundarias con efectivos menores: dos al norte y otras dos al sur. A pesar de los múltiples problemas que supuso atravesar montañas de hasta 5.000 metros de altura, en un frente de 800 kilómetros de extensión y con recorridos que fluctuaban entre los 380 y 750 kilómetros, los diversos agrupamientos mencionados aparecieron casi simultáneamente sobre el territorio chileno entre los días 6 y 8 de febrero de 1817.La columna mayor del ejercito patriota ocupo San Felipe el día 8 de febrero, después de librar los combates de Achupallas el día 4 y de Las Coimas el día 7 de ese mes. Por su parte, el coronel Las Heras alcanzó Santa Rosa también el día 8, debiendo combatir durante su marcha con débiles fracciones españolas en Picheuta, Potrerillos y Guardia Vieja. Reunida así la masa de los efectivos, San Martín estimó la imposibilidad realista de oponérsele con fuerzas suficientes, aunque tenía la certeza que habría cierta resistencia en el área de la cuesta de Chacabuco, dada su importancia estratégica.


El 10 de febrero agrupó su ejército al pie de la cuesta y, después de realizados los reconocimientos en detalle, resolvió dar la batalla el día 12 a la madrugada, previa discusión del plan con sus jefes subordinados, el 11 al mediodía oportunidad en la cual impartió la orden de ataque. Por su parte, Marco del Pont dispuso la rápida reunión hacia las cercanías de Santiago de los efectivos de Rancagua, Curicó y Talca. En la tarde del 10 de febrero nombró al brigadier Rafael Maroto comandante de las tropas y, con órdenes poco precisas, le mandó marchar al lugar alcanzado por San Martín. El jefe español llegó a la hacienda de Chacabuco en la tarde del día 11, con algo más de 2.000 hombres. Se adelantó a reconocer la cuesta, decidiendo ocuparla en la mañana siguiente. Calculó a los efectivos de San Martín en unos 800 hombres y esperó el ataque dentro de las siguientes 48 horas, lo cual daría tiempo para la llegada de los refuerzos solicitados a Santiago. Al retirarse hacia la hacienda, en la noche del día 11, dejó en la cuesta una fracción de seguridad a órdenes del capitán Mijares.
San Martín apreció acertadamente que el enemigo se defendería en la cuesta de las alturas de Chacabuco, pero ignoraba que, según el plan de Maroto, ello se haría efectivo a partir del día 12. En la mañana del 11 de febrero había comprobado avanzadas enemigas entre la Quebrada de los Morteros y la Loma de los Bochinches, creyendo que se trataba de una parte del grueso realista. Como la posición era fácil de atacar por sus flancos, resolvió adelantar su ejército esa noche hasta Manantiales, para asaltarla al amanecer del día 12 de febrero.
Para ello formó dos divisiones. La primera, a ordenes de Soler, compuesta por los batallones No 1 y 11, las compañías de granaderos y volteadores de los batallones No 7 y 8, el escuadrón escolta, el 4º escuadrón de granaderos y 2 piezas de artillería. Estas fuerzas debían atacar por el oeste. La segunda, al mando de O’Higgins, formada por el resto de los batallones No 7 y 8, los tres escuadrones restantes de granaderos y 2 piezas de artillería, que realizarían la misma operación por el lado este. El total de estas tropas alcanzaba a unos 3.500 hombres, de los cuales 2.000 correspondían al mando de Soler.Este primer plan se ejecutó a partir de las dos de la madrugada. Con las primeras luces se atacó a los efectivos de Mijares, los que se replegaron rápidamente hacia la masa del ejército real, siendo sorprendidos mientras avanzaban a la altura del cerro del Chingue.

En tal oportunidad se modificó el plan inicial patriota, pues Maroto había ocupado una posición defensiva en los cerros Guanaco, Quemado y Chingue al tomar conocimiento del repliegue de Mijares. San Martín consideró estas posiciones fácilmente rodeables, y como se trataba en su gran mayoría de fuerzas de infantería, resolvió conducir una batalla ofensiva con una acción frontal de aferramiento con la división O’Higgins y una maniobra envolvente con la división Soler, por el camino de la Cuesta Nueva, lo cual aseguraba caer por sorpresa sobre la retaguardia enemiga.
Al impartir las instrucciones a ambos jefes, encomendó a O’Higgins la misión de amenazar el frente realista sin comprometerse seriamente, con el fin de distraer la atención y dar tiempo a que la división Soler -cuyo trayecto era más largo- desembocase por el frente oeste de la posición. En ese momento ambos debían lanzarse al asalto, coordinando sus respectivas maniobras. No obstante las recomendaciones de no quebrar la simultaneidad de ambos ataques, O’Higgins ordenó proseguir el avance de su columna hasta alcanzar las distancias de tiro. Dado lo escabroso del terreno, recién al sobrepasar el cerro de los Halcones pudo desplegar en batalla, abriendo inmediatamente el fuego, el que fue intensamente contestado desde la posición realista. Al cabo de una hora, O’Higgins ordenó a sus tropas pasar al asalto, las que se lanzaron sobre el cerro Guanaco y el Quemado. Los escuadrones de granaderos fueron dirigidos por el estero de Las Margaritas contra el ala oeste enemiga. El intenso fuego y la acción decidida de la defensa española rechazaron este intento.
Desde lo alto de la cuesta, San Martín presenció el estéril esfuerzo, y temiendo que Maroto aprovechase la momentánea ventaja lograda para pasar a un contraataque, que podía significar la derrota de la primera división, ordenó a su ayudante Alvarez de Condarco que alcanzase a Soler y le instara a apresurar su avance. Luego, el Libertador cabalgó velozmente cuesta abajo para tomar la conducción personal de la primera división. Cuando llegó al morro de Las Tórtolas Cuyanas ya era tarde: O’Higgins había renovado su ataque y, por lo tanto, no era posible retroceder. Avanzando nuevamente por la quebrada de la Ñipa, pero ahora con la Caballería en el ala este, el prócer chileno se empeñó por segunda vez.

El peligro de un fracaso desapareció poco después, pues se hizo sentir la proximidad de Soler manifestada por una visible vacilación del ala oeste de la posición.
Soler había alcanzado, a la una y media del mediodía, la pendiente occidental del cerro del Chingue sin que sus defensores lo supiesen, pues trataban de contener nuevamente a O’Higgins. El ataque del batallón No 1, que marchaba a la cabeza, resultó una verdadera sorpresa para los realistas. Comprendieron que la caída del morro el Chingue significaría el derrumbe de toda resistencia, por lo que trataron de retenerlo tenazmente, no pudiendo evitar su derrota final.
Cuando San Martín llegó al campo de la lucha vio decidida la batalla: tomó la bandera de los Andes de manos de su portaestandarte y se colocó a la cabeza de los granaderos, lanzándose a la carga contra un ala de la posición. El escuadrón de Medina pasó audazmente por uno de los claros de la infantería española, alcanzando a sablear a los artilleros sobre sus mismas piezas. Al mismo tiempo, Zapiola hacía otro tanto, envolviendo el ala derecha en una impetuosa carga y los batallones No 7 y 8 se apoderaron del cerro Guanaco, haciendo replegar a sus defensores.
Después del combate hubo una corta persecución de la Caballería patriota hasta el Portezuelo de la colina. Los perseguidores regresaron a Chacabuco, sin advertir que al Sur del citado Portezuelo, y a escasa distancia del mismo, se encontraba el comandante Baranao con 180 húsares. Fue el único refuerzo que pudo ser dirigido a tiempo para recibir a los fugitivos de Chacabuco, pues el resto -alrededor de 1.600 hombres con 16 piezas de artillería, que Marco del Pont había logrado reunir en Santiago en la mañana del mismo día de la batalla- se hallaba imposibilitado de proseguir la marcha hacia el norte debido al cansancio físico de las tropas. Las pérdidas de los realistas ascendieron a 500 muertos, 600 prisioneros (incluyendo 32 oficiales), 2 piezas de artillería, un parque completo y 3 banderas. A los patriotas, este triunfo significo 12 muertos y 120 heridos. San Martín resumió de esta forma la victoria obtenida: “En 24 días hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile.”
Fuentes: Picciuolo, José Luis - La Batalla de Chacabuco – Instituto Nacional Sanmartiniano
https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

martes, 11 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE ACOYTE

El 11 de febrero de 1818, se desarrolló el Combate de Acoyte, donde 20 gauchos comandados por Bonifacio Ruiz de los Llanos, y pertenecientes a las fuerzas del General Martín de Guemes, derrotan a una columna de 200 hombres del ejército realista español del General Olañeta.
El suceso tuvo lugar cerca del pequeño pueblo de Acoyte, en el extremo noroeste de la Provincia de Salta.
El Coronel Bonifacio Ruiz de los Llanos, a partir de 1815 revistaba en las partidas gauchas del entonces Coronel Güemes, y fue ascendido a Teniente 1º, a la vez era designado Segundo Jefe del Escuadrón Gauchos del Valle de Cachi. Poco después por su intrepidez fue trasladado al comando de los Infernales con el grado de Capitán, a cuyo frente participó de las acciones de 1817 contra La Serna y un año después habría de encontrarse en el triunfo de Acoyte con el que se hizo acreedor del título de “intrépido” y el ascenso al grado de Teniente Coronel.

https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

lunes, 10 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DE LA PUESTA EN MARCHA DEL "OPERATIVO INDEPENDENCIA"

El 9 de febrero de 1975 se pone en marcha el “Operativo Independencia”. El ejército empieza las operaciones de guerra contra la subversión. Un año mas tarde, el enemigo ha sufrido importantes bajas. quedan héroes, mártires. historias, nombres. quedan fechas y batallas y estos testimonios.

Lo que sigue es parte del Relato, los Testimonios, las Experiencias de dos Periodistas de la Revista “GENTE” que, entre Octubre y Diciembre de 1975, estuvieron en el Frente de Lucha de Tucumán. HAY GUERRA y todo sucede rápido en la Guerra. A mediodía, cuando el sol es una gota de plomo fundido sobre las calles de la ciudad, cuando una Muchedumbre desfila entre Vendedores de abanicos mágicos, pilas, fósforos, cordones e indescriptibles costureros hechos con caracoles, un Helicóptero Militar nos lleva a Acheral, donde ha estallado un Combate. Nadie habla a Bordo. miramos hacia abajo, hacia los Cañaverales Verdes y amarillos, hacia los Campos prolijos e interminables y tenemos miedo. De pronto, otros ruidos inconfundibles nos ubican de una vez por todas a menos de quinientos metros donde hay Tableteo de Ametralladoras, Secos Estampidos de Fusiles FAL, disparos de Pistola, Humo de Cohetes que parten de un Helicóptero y revientan en los Surcos. Estamos Cara a Cara con la Guerrilla.
Aquí no hay sol. El Sol está arriba del Techo Verde. Debajo de nuestros zapatos la tierra es húmeda. La Tierra es Oscura y Pegajosa. Esta Tierra no Conoce la Luz. Es el Monte. Senderos Angostos. Subidas y Bajadas. Arroyos, Riachos, Quebradas que se alargan impenetrables y frías. De tanto en tanto el Sol quiebra el techo verde y se cuela en hilos delgados y fosforescentes. Parecen Pedazos de Vida. Es el Monte Tucumano. Hasta no hace mucho aquí sólo había Labriegos, Cañeros y Pastores que Cruzaban sus Rebaños de Pueblo en Pueblo. Ahora hay Hombres con Uniformes Verdes, con Cascos, con Armas. Ahora es un Territorio de Guerra. Un Paraje donde se Pelea Hombre a Hombre. Donde sólo hay una Posibilidad: Vivir o Morir".
Sigue la Lucha en el Cañaveral. Los Helicópteros Vuelan sobre los Surcos y los Abren como un Peluquero Abre el Pelo de su Cliente. Los Camiones Unimog se Bambolean por el Terreno Irregular y dejan los Soldados en Posiciones Estratégicas. El Cerco se Cierra sobre la Patrulla Extremista Sorprendida una hora antes (...) Uno de los Helicópteros Militares ha Sufrido una Emergencia: Alcanzado por una Bala de FAL en su Sistema Eléctrico, ha tenido que Bajar en el Centro mismo de la Patrulla Enemiga. El piloto ha Salvado su Máquina, pero ha Perdido su Artillero. Una Bala le ha Perforado el Pecho. El Hombre Caído era un Suboficial. Ese día había Terminado su Misión y tenía que salir con Licencia. Al producirse el Combate, insistió en Volar como Artillero. Esa fue su última misión.
El campamento está en la Cima de la Colina. Varios Senderos llegan hasta él. A cada trecho hay Hombres Apostados (con armas largas). El Peligro está en todas partes. Desde una Radio se Escucha: "Contacto con dos Oponentes. ... Contacto con dos Oponentes...".
Bajamos los mil metros que tiene la Colina y Bordeamos el Monte. Hace Calor. De la Tierra se Desprende un Vapor Maloliente que se Pega a la Piel. Cerca de Treinta Soldados están Alertas, Semiescondidos entre la Maleza. Un Suboficial Explica:
“Salieron del Monte y Entraron al Cañaveral”.
El Ruido de las Balas nos llega de cerca. Es un Tableteo Seco, como Dedos que Golpean sobre una Mesa de Madera. Una Patrulla Va Detrás de Ellos. Pero Ellos Logran Escapar. Llega un Grupo de Soldados. El Sudor les Baña la Cara. Algunos Mordisquean Caña de Azúcar, Uno de ellos, alto, trae una Charretera con una Insignia Azul. Es una Estrella. Era de un Sargento Extremista que Acababa de Matar".
Durante un Enfrentamiento un Soldado pierde la mitad del dedo índice de la mano derecha. Durante la Lucha siente el Dolor, pero quiere seguir Tirando. No puede Apretar el Gatillo: le falta el dedo. Un Guerrillero Pasa Cerca de él y su Desesperación es tal que Emprende la Lucha a Culatazos hasta que Mata a su Enemigo. Recién en el Campamento supo que no se le había Trabado el Fusil. La Danza de los Helicópteros No Termina. Han Empezado a Arrojar Bombas Incendiarias, y Bombas de Demolición Sobre los Surcos, donde se han refugiado los Extremistas. llega una Ambulancia. bajan tres Soldados. En el Fondo de la Ambulancia hay un Cadáver, el Cadáver de un Guerrillero. Lo sacan y lo dejan sobre el pasto junto al Fusil FAL que tenía en la mano. Alguien Pregunta: ¿Cuantas Vidas Habrá Costado ese Fusil?.
Hubo Muchos que Dejaron su Vida en Batalla. Y Aquí está la Prueba. Estos son los Soldados Muertos en el mes de Octubre de 1975:


*Ramón Pío Fernández, nacido en Palma Sola, Jujuy.
*Rogelio Ramón Espinosa, nacido en Caimancito, Jujuy.
*Juan Carlos Castillo, nacido en Aguaray, Salta.
*Enrique Ernesto Guastoni, nacido en Córdoba,
*Freddy Ordóñez (desertor incorporado por propia voluntad), nacido en Salta.

Todos estos Argentinos tenían 21 años.
Los Disparos Suenan cada vez mas cerca. Es el fin. La Patrulla Extremista, Acosada por los Cohetes, las Bombas y el Incendio del Cañaveral Abandona su Refugio en los Surcos. Entonces, los Soldados la Ametrallan. Son las Seis de la Tarde del Viernes 10 de Octubre. El Combate de Acheral se acaba con la última luz del día.
Tiene el rostro aindiado, la piel morena . Sus Gestos no saben de grandilocuencias y sus respuestas son cortas y seguras. Tiene la voz grave y las manos acostumbradas al monte. Tiene 21 años y se llama Nicanor. Es un poco todos. Un poco un símbolo. Un poco el Molde con el que están Hechos los Jóvenes Argentinos que hoy Pelean en Tucumán. Nicanor es un Soldado y piensa así.

-¿DE DONDE SOS?
-DE PAMPA GRANDE, SALTA.
-¿CUANTO HACE QUE ESTAS ACÁ, EN LA GUERRA?
-22 DIAS.
- ¿LOS CONTAS SEGUIDO, PARECE?
-SI SEÑOR, ES BUENO PODER CONTAR UN DIA MAS.
-¿ TENES MIEDO?
-NO SEÑOR. EL MIEDO VIENE CUANDO MATAN A UN AMIGO y NO POR UNO.
-¿VOS TENIAS AMIGOS QUE MURIERON EN COMBATE?
-SI. MALDONADO y CASTILLO ERAN MIS AMIGOS.
-¿VOS ESTUVISTE EN ALGÚN ENFRENTAMIENTO CON LOS GUERRILLEROS?
- UNA VEZ. DE NOCHE EN UNA EMBOSCADA QUE LES PREPARAMOS.
-¿COMO FUE?
- NOSOTROS LOS ESPERAMOS PORQUE SABÍAMOS QUE TENÍAN QUE PASAR POR AHÍ. COMO A ESO DE LAS DOS DE LA MAÑANA SENTIMOS RUIDO, GENTE QUE VENIA CAMINANDO POR EL MONTE. DE ALGO DEBEN HABER SOS PECHADO PORQUE TIRARON PRIMERO. A CUALQUIER LADO. ACÁ DE NOCHE NO SE VE NADA.
-¿Y USTEDES QUE HICIERON?
-ABRIMOS FUEGO. A ELLOS LOS DELATARON LOS FOGONAZOS DE SUS ARMAS. Y ENTONCES MAS O MENOS UNO TIENE UNA REFERENCIA.
-¿A QUE DISTANCIA ESTABAN UNOS DE OTROS?
-TREINTA METROS MAS O MENOS.
-¿HUBO MUERTOS ?
- NOSOTROS HERIMOS A UNO y DE PARTE NUESTRA GRACIAS A DIOS NO LE PASO NADA A NADIE.
-¿QUE PENSASTE CUANDO TUVISTE QUE DISPARAR?
-MIRE, EN ESOS CASOS ES LA VIDA DE ELLOS O LA NUESTRA. UNO NO TIENE MUCHO QUE ANDAR PENSANDO.
-¿PENSASTE ALGUNA VEZ QUE TE PUEDEN MATAR?
-CLARO, UNO SABE QUE EN CUALQUIER MOMENTO PUEDE MORIR.
-¿VOS CONOCES BIEN EL MONTE?
-ME CRIÉ EN EL MONTE. YO A LA SELVA LE CONOZCO TODOS LOS SECRETOS. -¿UN HOMBRE PUEDE SUBSISTIR EN ESTE MONTE SIN APROVISIONAMIENTO?
-DURARÍA POCO. LO MANTENDRÍA EL AGUA. NADA MÁS.
-¿LE ESCRIBÍS A TU FAMILIA?
-SI, y ELLOS ME ESCRIBEN. HOY RECIBÍ UNA CARTA.
-¿HASTA CUANDO TE QUEDAS EN EL FRENTE?
-UNO O DOS MESES MÁS. NO SE TODAVÍA.
-¿TE ASUSTASTE CUANDO TE DIJERON QUE TENIAS QUE VENIR A LA GUERRA?
-MIS AMIGOS ME ESCRIBIERON UN PAR DE VECES y YO QUERÍA VENIR. QUERÍA ESTAR CON ELLOS.


Nicanor se levanta. se pone el casco, toma su fusil y va a su puesto. ni siquiera pregunto por que las preguntas. ahora es uno mas confundido entre sus compañeros. ahora es uno mas que debe saberse. El postulado: "Acá se vive o se muere”.
Junto con los Alimentos y Provisiones, los Soldados Regresan al Campamento con un Paquete Realmente Valioso:
La Correspondencia. Un Suboficial va Cantando los Nombres. Algunos están. Otros se fueron de Patrullaje. Otros murieron y la carta no tendrá destinatario. Todos Abren los Sobres y Leen. Después los Comentarios: “Tengo un Hermanito Enfermo”. “Mi señora está bien, esperamos un Hijo para Diciembre". “Mi Primo consiguió Trabajo en Salta". "Mi Papá me está Levantando una Piecita en el Fondo para mi Solo". "Soy Tío de una Nena". y muchos más. Son cosas de todos lo días. Son Noticias Chiquitas que acá, en la Guerra, Valen lo mismo que una esperanza.
Un Oficial Explica como es esta Guerra. Por lo General un Contacto, es decir Divisar al Oponente, dura con mucha suerte de diez a quince segundos. A partir de ahí todo es cuestión de suerte. El Monte es un Infierno. Si el Oponente va por una Senda y es Divisado, inmediatamente entra al monte. Allí es casi Imposible ver más allá de las propias narices. Uno camina y no sabe si al lado hay un hombre apuntándole. Aquí la Vida esta en Juego a Cada Rato. Incluso ahora no sabemos si puede haber alguien apuntándonos. Esta es una Guerra de Tiempo y Paciencia. Es una Guerra de uno por uno. De noche, en el Despacho del General Edgardo Adel Vilas, nos enteramos del último Parte. En la Batalla de Acheral han Muerto 14 Extremistas. Un Grupo de Jefes Evalúa la Situación. Dicen que la Compañía de Monte de los Extremistas está Prácticamente Desmembrada. Que por el Aspecto de los Cadáveres puede deducirse que las Fuerzas Subversivas carecen de Comida y de Ropa Adecuada. Que no se trata de Combatientes Rurales Hombres bien Entrenados y Acostumbrados al Monte y a la Selva, sino de Guerrilleros Urbanos que han tenido que subir al Monte ante los Reveses Sufridos por la Subversión desde el 09 de Febrero, fecha en que comenzó el “Operativo Independencia”.


https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

viernes, 7 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CORONEL AMBROSIO CRÁMER

El día 7 de febrero de 1792, nace en París, Francia, el Coronel Ambrosio Crámer. Egresado de la Escuela Militar de Nobles en 1808, pasó a formar parte del 5° Regimiento de Infantería de la Grande Armée. Después de la Batalla de Waterloo vino al Río de la Plata con otros oficiales franceses como Brandsen y Bruix. Colaboró con entusiasmo y valentía en la emancipación americana, acumulando fama y gloria. El Director Supremo, General Juan M. de Pueyrredón lo nombró Sargento Mayor del 1er. Batallón de Cazadores de los Andes en 1816. Luego el General José de San Martín le encomendó la organización –durante la formación del Ejercito de los Andes- del Regimiento N° 8 de Infantería, sobre la base del 2° Batallón de dicha unidad. Poco después cruzó con su unidad la Cordillera, batiéndose con singular determinación en la Batalla de Chacabuco. Posteriormente fue ayudante de campo del General Manuel Belgrano. Volvió a Francia, para retornar luego a la Argentina. En 1821, por encargo del gobierno, hizo un relevamiento de las defensas del puerto de Carmen de Patagones, en la desembocadura del Río Negro. En 1823, formó parte de una campaña al desierto como jefe de ingenieros. Fue uno de los fundadores de Tandil. Murió en la Batalla de Chascomús, luchando como parte de la Revolución de los Libres del Sur contra Juan M. Rosas, en el año 1839.
Se enroló como cadete en los ejércitos de Napoleón Bonaparte en 1806. Hizo la campaña de España, donde fue herido dos veces.
Años más tarde se recibió de ingeniero militar y combatió en la batalla de Waterloo. Después de esa batalla fue dado de baja del ejército francés y proscrito por sus ideas políticas, al considerársele bonapartista.
Llegó a las Provincias Unidas del Río de la Plata a mediados de 1816 junto con otros oficiales, como Federico Brandsen, Alejo Bruix y su hermano, Benjamín Viel y otros en el Celeste, provenientes del puerto de Calais, Francia. El Director Supremo Pueyrredón lo nombró Sargento Mayor del 1er. Batallón de Cazadores de los Andes, de modo que se incorporó al Ejército de los Andes. Posteriormente, el general José de San Martín le encargó la organización del Regimiento N° 8 de Infantería, formado por esclavos negros sobre la base del 2do. Batallón de Cazadores.
Participó del Cruce de los Andes al frente de las Compañías de Fusileres de esa unidad, y participó en la Batalla de Chacabuco, en la que la carga a la bayoneta de su cuerpo tuvo un papel principal en la victoria.
Posteriormente fue asignado a la guarnición de Santiago de Chile, mientras el resto del Ejército hacía la campaña del sur de Chile. Tras un entredicho con el general San Martín, obtuvo la baja y regresó a las Provincias Unidas. Allí se unió al Ejército del Norte y fue edecán del general Manuel Belgrano. A fines de la década hizo un breve viaje a Francia.
Tras el motín de Arequito se unió al ejército de Buenos Aires y luchó en Cepeda y Cañada de la Cruz. Al año siguiente participó en la campaña contra el caudillo federal Francisco Ramírez.
En 1821 fue enviado a efectuar reparaciones en el puerto de Carmen de Patagones, y acompañó como jefe del contingente militar una frustrada empresa de colonización de la bahía de San Antonio, en la costa de la actual provincia de Río Negro, dirigida por el francés Leloir, fundador de la familia de ese apellido. Pero el barco naufragó al salir de Carmen de Patagones, y fue uno de los pocos sobrevivientes.
Participó en la campaña que el gobernador Martín Rodríguez llevó contra los indígenas en 1823, y fue el autor de los planos del Fuerte Independencia, inicio de la actual ciudad de Tandil. Estuvo destinado en las guarniciones de Bahía Blanca y Carmen de Patagones.
Pidió su retiro militar en 1825, y al año siguiente obtuvo la licencia oficial de agrimensor; se dedicó a la mensura de campos, en la época de reparto por la ley de enfiteusis. Junto a ese trabajo, acompañó al coronel Federico Rauch en varias operaciones contra los indígenas. Beneficiándose de la ley de enfiteusis, fundó la estancia "La Postrera", un gran establecimiento de cría de ovejas, junto al río Salado y al sur de Chascomús. Por su trabajo de agrimensura fue integrado a la sociedad constituida por Juan Pedro Aguirre, Pedro Andrés García, Manuel José de Haedo y José María Rojas en la enfiteusis de cien leguas solicitada el 21 de febrero de 1826 en la "Sierra del Bolcán", hoy parte de los partidos de Balcarce y Ayacucho; allí surgiría la Estancia San Juan de la familia Girado.
Durante la guerra civil entre Juan Lavalle y Juan Manuel de Rosas tenía amigos en ambos bandos, por lo que se encerró en su campo y no tomó partido.
Fue jefe de ingenieros en la Campaña de Rosas al Desierto del año 1833. En los años siguientes trabajó activamente en mensura de campos y en deslindes de lotes en pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires. Tuvo serios problemas con varios jefes políticos y militares de la época de Rosas, especialmente con Prudencio Rosas, hermano del gobernador.
Cuando se produjo el Bloqueo francés al Río de la Plata —a partir de 1838— se vio perjudicado en sus intereses económicos, por la imposibilidad de exportar su producción. La actitud intransigente del gobierno lo llevó culpar a éste de sus problemas. Por otro lado, se lo veía como sospechoso por su origen francés. De modo que pasó rápidamente de la protesta privada y pública a la participación en conspiraciones contra el gobierno de Rosas.
En 1839, los estancieros del sur de Buenos Aires se rebelaron contra Rosas, azuzados por lo que quedaba del partido unitario y la flota francesa que bloqueaba el río. Pedro Castelli, de la zona de Balcarce, fue elegido como jefe militar, dado que era el estanciero que más tropas había logrado reunir. Esta sublevación debía coincidir con el complot dirigido por el coronel Ramón Maza en Buenos Aires y con el desembarco de Lavalle en la zona del Tuyú.
Los otros dos jefes de la conjura eran los coroneles Ambrosio Crámer y Manuel Rico. Este último había participado de la expedición al desierto de 1833 y era entonces Juez de Paz de Dolores. Crámer también aportó tropas y se puso al frente de las fuerzas del partido de Chascomús. Prestó también algunos galpones de su propiedad en Chascomús para ser utilizados como cuarteles de ese ejército improvisado.
Pronto las cosas empezaron a andar mal para los autodenominados "Libres del Sur". La conjuración de Maza fue descubierta, su jefe ejecutado, y su padre, el ex gobernador Manuel Vicente Maza, asesinado en su despacho de la legislatura provincial.
Para empeorar todo, Lavalle faltó a la cita, aceptando en cambio dirigir un pequeño ejército de oficiales hacia la provincia de Entre Ríos: terminaría recorriendo el país entero, de derrota en derrota, hasta terminar muerto de un balazo casual en San Salvador de Jujuy.
Los revolucionarios quedaron librados a sus propias fuerzas y encerrados de tal forma que no podían esperar escapar: tenían a todo el ejército de Rosas al norte, y los “indios amigos” al sur. No obstante, siguieron adelante con sus planes. Habían reunido 2 000 hombres en Dolores y otros 1 000 en Chascomús, y los trasladaron en su totalidad hacia Chascomús. Crámer y Rico se encargaron de la maniobra y del escaso entrenamiento que pudieron dar a sus bisoños gauchos.
El 7 de noviembre de 1839, el ejército al mando de Castelli fue atacado por Prudencio Rosas en las orillas de la Laguna de Chascomús, en la llamada batalla de Chascomús. En un primer momento, la victoria pareció quedar del lado de los rebeldes, y el propio Rosas huyó hacia el norte. Pero la decisiva reacción del coronel Nicolás Granada volcó la batalla en su favor, que quedó decidida cuando el coronel Crámer fue muerto en combate. Una parte de los soldados rebeldes huyeron, y el resto se entregó al enemigo, que fue indulgente con ellos.
Pedro Castelli fue muerto varios días más tarde, cerca de Dolores, mientras Rico pudo huir.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

jueves, 6 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL JUAN GREGORIO DE LAS HERAS

El 6 de febrero de 1866 fallece en Chile el General Juan G. Gregorio de Las Heras. Valiente hasta la temeridad y abnegado hasta el sacrificio en defensa de sus convicciones. Nacido en Buenos Aires en 1780, su apellido era Gregorio de Las Heras y no Las Heras, como se ha difundido. En 1806, luchó en las Invasiones Inglesas. Comandó el Cuerpo de Auxiliares de Chile, enviado por el gobierno de Buenos Aires en ayuda del chileno. En tal carácter combatió en Cucha-Cucha, Membrillar, Maule, Tres Montes, Río Claro Quecheregua y Rancagua. Ante la derrota en esta batalla, los Auxiliares de Chile cubrieron la retirada del gobierno del país y de sus camaradas de armas chilenos hacia Mendoza, a través de la Cordillera de los Andes. Con sus Auxiliares formó parte del Ejercito Libertador, partiendo de Mendoza hacia Chile el 18 de enero de 1817. Intervino en las batallas de Chacabuco, Curapaligüe y Gavilán y en el asalto a la ciudad de Talcahuano. En la derrota nocturna de Cancha Rayada salvó una división de 3.000 hombres y 12 piezas de artillería en una brillante retirada. Esos mismos elementos fueron utilizados luego en la Batalla de Maipú del 5 de Abril de 1818, que selló la libertad de Chile. Integró la expedición libertadora al Perú que zarpó de Valparaíso en 1820, ya graduado de Mayor General, asistiendo al sitio de El Callao en el año siguiente. Electo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en reemplazo del General Martín Rodríguez, su administración duró de 1824 a 1826, en los comienzos de la Guerra con Brasil. Contribuyó a la organización de las tropas que iniciaron esa campaña. Al dimitir su cargo, dirigió un manifiesto a sus conciudadanos el 15 de marzo de 1826, dando cuenta de sus actos de gobierno. Se estableció en Chile hasta el fin de su vida.

http://www.fotolog.com/ejercitonacional

https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG

miércoles, 5 de febrero de 2020

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CORONEL JOSE IDELFONSO ALVAREZ DE ARENALES

Nació en San Antonio de Arque, hoy República de Bolivia, el 5 de febrero de 1798, siendo sus padres, el general Juan Antonio Alvarez de Arenales, soldado de la Guerra de la Independencia, y Serafina Hoyos, noble dama salteña. Estudió matemáticas en Buenos Aires y el 1º de setiembre de 1817 el Director Pueyrredón le extendía despachos de subteniente de Ingenieros. Cursó la Academia de Matemáticas desde el mes de febrero de 1817 hasta el 10 de abril de 1819. Tuvo que rendir examen para salir a campaña antes de esta fecha, mereciendo el cargo de “archivero y guarda-instrumentos” en el último año. En los exámenes respondió con el mayor acierto a todas las preguntas que le fueron formuladas y en sus notas de egreso figura la siguiente honrosa mención: “En todo el tiempo de su estudio ha manifestado la mayor exactitud, aplicación, honor y celo”.

A su solicitud fue destinado al Ejército de los Andes, al que se incorporó el 3 de enero de 1819. El 14 de febrero del año siguiente, el general San Martín le extendió despachos de teniente 2º, en una compañía del Batallón de Artillería de los Andes. En tal carácter concurrió a la campaña libertadora del Perú.

Desempeñó varias comisiones relativas al servicio de Ingenieros y obtuvo más adelante, por esta circunstancia, el diploma y medalla con el lema “Yo fui del Ejército Libertador” y también la “Orden del Sol”, pensionada. Acompañó a su padre en la segunda campaña de La Sierra, desde el 20 de abril hasta el 30 de agosto de 1821 fecha en que entraron en Lima, terminada aquélla y habiendo atravesado dos veces la Cordillera de los Andes. Hizo esta campaña por permiso especial del general San Martín, de quien era ayudante de campo. Por sus merecimientos fue promovido por este último a teniente 1º. El 25 de agosto de ese mismo año, el Protector del Perú, le confirió el empleo de capitán-comandante de la compañía de Artillería Volante de la “Legión Peruana de la Guardia”; y el 10 de diciembre de 1821, lo declaró asociado a la “Orden del Sol”, como queda dicho, con la pensión de 200 pesos anuales.

Promovido a sargento mayor el 24 de octubre de 1821, recibió despachos de teniente coronel graduado, el 10 de julio del año siguiente; pasando poco después a servir a las órdenes de su padre, en el llamado, “Ejército del Centro”, creado por este último en Lima. Habiéndose efectuado una revolución en este ejército contra el Supremo Gobierno, el 28 de febrero de 1823 renunció al cargo de Comandante de Artillería, y pidió su pasaporte para salir del Perú, lo que realizó por la vía de Chile, conjuntamente con su padre, llegando a Buenos Aires, a cuyo Gobierno se presentó el 20 de enero de 1824.

Habiendo sido elegido gobernador de Salta el general Arenales, con fecha 29 de diciembre de 1823, el 11 de marzo del año siguiente su hijo fue destinado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires para servir a las órdenes de aquel y como jefe de un plantel de fuerzas nacionales que debían organizarse en Salta. Acompañó en clase de edecán al gobernador Arenales, cuando este alistaba la expedición a las provincias del Alto Perú. El 3 de abril de 1825, fue destacado por su padre para invitar al general Olañeta, el cese de las hostilidades, conminándolo a capitular. Pero dos días antes este General había sido herido por sus propios soldados que se le habían sublevado en el pueblo de Tumusla, inmediato a Cotagaita, falleciendo poco después.

La misión del comandante Arenales no solo se limitaba a formular la invitación de referencia, sino que también se le otorgó credencial para saludar “a los Gobiernos e Ilustres Ayuntamientos de las Provincias hermanas del Alto Perú; felicitarlas por haber llegado el momento de entrar en goce de la libertad y disfrutar de sus preciosos dones”.

Desde Tupiza, el 9 de abril, el edecán Arenales ponía en conocimiento de su progenitor los sucesos acaecidos en Tumusla, por la rebelión encabezada por el coronel Carlos Medina Celi (natural de Tupiza). En este punto Arenales recibió nuevas instrucciones, por las cuales debía tratar otros asuntos relativos a la buena marcha de las operaciones; debiendo ir en busca del general Sucre, con pliegos, pasando a Potosí, Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, “no olvidando de manifestar a los gobiernos de Potosí y Charcas, copia del oficio dirigido a Medina Celi para que sirva de comprobante de las rectas intenciones con que se marcha al Perú”.

Terminada su comisión, Arenales acompañó a su padre, que se detuvo en Potosí y Chuquisaca, en comisión del Supremo Gobierno Argentino, gira que duró desde el 20 de marzo hasta el 30 de agosto de 1825, fecha esta última en que regresaron a Salta. De inmediato, el comandante Arenales fue despachado por el Gobernador para Buenos Aires donde el Superior Gobierno, por decreto del 26 de octubre de 1825, le dio de alta en el Ejército Nacional, en clase de sargento mayor en el Batallón de Artillería perteneciente a las fuerzas que se empezaban a organizar sobre el río Uruguay, cuerpo aquel, de cuya formación, disciplina e instrucción se encargó Arenales.

Hallándose en aquel destino fue nombrado diputado al Congreso Nacional por la provincia de Salta, y en consecuencia, y también por haber contraído una grave enfermedad que lo postró por más de un año, se separó del ejército de operaciones a principios de agosto de 1826 y regresó a Buenos Aires a ocupar su nuevo puesto.

Después de disuelto el Congreso Nacional fue nombrado por el Gobierno, comandante Militar del puerto de la Ensenada, por S. R. de 23 de agosto de 1827. Durante el desempeño de este cargo, sostuvo dos ataques contra la escuadra imperial bloqueadora uno con los fuegos de la batería en defensa de un bergantín que embicó en la playa próxima a la Ensenada; y el otro con los destacamentos de la guarnición de Punta Lara.

Arenales permaneció en el comando del puerto de la Ensenada hasta el 23 de enero de 1828, en que se retiró por haber sido nombrado 2º Ingeniero del Departamento Topográfico, cuya presidencia ejerció a partir de 1834. Confeccionó una gran carta geográfica de Bolivia, “siendo ésta ejecución preparatoria para encadenar la que debía seguirle, bajo relaciones más amplias, acerca de la República Argentina”, según su propia indicación. También diseño mapas para la expedición al desierto de 1833, que llevó a cabo Rosas.

Habiendo publicado el diario El Lucero una memoria del general Miller sobre la guerra del Perú, el 5 de octubre de 1830 publicó José de Arenales –como él firmaba- una carta en la cual refutaba “dos principales períodos” de aquella guerra, con relación a su padre: la retirada de 1821, desde la Sierra a Lima, y la no apertura de la campaña, en 1823, desde Lima. Anunciaba en dicha carta pública que había escrito sobre lo primero “una memoria histórica sobre la segunda campaña a la Sierra, de que fui testigo presencial”. El libro de refutación a Miller salió a la luz en 1832, con mapas ilustrativos del propio Arenales. Al año siguiente dio a conocer su importante obra Noticias históricas y descriptivas sobre el gran país del Chaco y Río Bermejo, la que incluye una carta de la Sección Austral del Gran Chaco con el curso detallado del río Bermejo, según los diarios de la campaña del gobernador Matorral en 1774 y del viaje por agua del coronel Cornejo en 1790.

Prestó un valiosísimo concurso durante la campaña contra el mariscal Santa Cruz, campaña que utilizó sus cartas geográficas, y en 1838 fue ascendido por Rosas a coronel, en mérito a sus patrióticos servicios. Se ha dicho que el jefe del Departamento Topográfico en tiempos del Restaurador era unitario; pareciera decir lo contrario un documento público de adhesión a la política del jefe de la Confederación Argentina publicado en la Gaceta Mercantil del 21 de diciembre de 1840, en el cual expresa el deseo siguiente: “Que los salvajes unitarios o su asesino caudillo, privado ahora del apoyo que creían tener en sus traidoras maquinaciones, sucumban de una vez para siempre al irresistible poder de la Confederación Argentina y de su más ilustre campeón”. Llama, asimismo, la atención que, después de Caseros, haya rechazado el generalato que le fue ofrecido, por considerar “terminada mi carrera con el último ascenso, e invalidado para el servicio de campaña, por la sordera que me aqueja de años atrás”; y que, además, renunciara a la presidencia del Departamento Topográfico el 26 de mayo de 1852.

En mayo de 1832, José de Arenales hizo entrega al general Rosas de una bandera arrebatada a los españoles por la división que comandaba su padre, en 1820. Este trofeo acompañó a don Juan Manuel hasta su última morada, en 1877, colocado sobre el féretro junto al sable de San Martín. Y se encuentra actualmente en el Museo Histórico Nacional, por donación de Manuelita Rosas de 1897.

El coronel Arenales confeccionó diversos planos militares y colaboró con Bacle en su litografía. Dibujó para éste una vista de Salta y varios retratos entre ellos el del general Arenales. Dejó, además, diversos manuscritos, entre los que se cuenta un diccionario geográfico de Chile, Perú y el Río de la Plata. Murió en Buenos Aires el 14 de julio de 1862 y sus restos se guardan en el cementerio de la Recoleta.

Fuentes: Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1970) / www. revisionistas.com.ar / Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

http://www.fotolog/ejercitonacional

https://www.facebook.com/EJERCITO.NACIONAL.ARG